Love song!: Cap 5.
Nota mental, tengo que ir a clases de control de los impulsos, si es que eso existe. Por segunda vez en la mañana me encuentro por la misma calle que me llevará a la dichosa tienda de Cesar, y todo por que no pude controlar mi impulso de demostrarle a Yukiko que estaba equivocada, pero ahora (bastante tarde) me doy cuenta de que terminé cayendo en uno de sus juegos, no es como que este tipo de cosas no hubieran sucedido antes; muchas de mis cicatrices son gracias a eso, es solo que me creía un poco "maduro" para poder sobre llevar este tipo de cosas.
—Joe-san…—La dulce voz de Miu me sacó de mis cavilaciones.
—¿Si?
—No quiero hacer esto…—Ella jugaba con sus manos—Me da mucha pena…
—Perdón—Respondí con cierto deje de culpa— Pero descuida, ya encontraré la manera de hacer que salgas de esta.
—Hazlo rapido, por favor.
—Lo haría…—Voltee a mi lado izquierdo—Si no es por que Aoi me esta agarrando del brazo desde hace dos calles.
—Tengo que asegurarme que no escapes Joechinn.
—Como si fuéramos a hacerlo…
—La verdad es que todos desconfiamos de ti Aniki. Siempre haz sido muy astuto para escaparte, creo que es por eso que Yukiko nos pidió que los cuidaremos.
—¿Pero era necesario que Aoi-senpai tomara del brazo de esa manera a Joe-san?—El tono de Miu parecía un poco más "seco" de lo normal, los nervios supongo.
—Muy necesario Miuchinn.
Solo pude suspirar con ese comentario. Pude ver como Yukiko nos miraba de reojo mientras acomodaba sus lentes. Ella era la que nos escoltaba hasta la tienda, Aimi iba a su lado mientras reía discretamente, pero a Yukiko no la puedo leer con claridad, desde que salimos del restaurante ella no a cambiado la pose de diva con la que camina, y las pequeñas miradas que me lanza parecen ser más las de un medico sacando un diagnostico. ¿No será acaso que sigue pensando en esa vieja promesa? Creí que cuando se había ido a Rusia la había olvidado del todo o, mejor dicho, las había mandado todas al demonio. Pero en el remoto caso de que llegara a ser eso, no pienso cumplir…
—¡Llegamos!—Dijo Aoi.
—Perfecto…—Fue lo único que salió de mi boca antes de que todos entraremos a la tienda, al instante que resonaba la campana y la última en entrar (Miu) se colocaba junto a mi. Yukiko gritó con todas sus fuerzas, dejándonos un poco sorprendidos de su potencia vocal, vaya que si a mejorado.
De la oficina de Cesar salía una joven de no más de veinte años, y a juzgar por su maquillaje, además de su ropa "bastante ligera", no era difícil deducir de donde había salido aquella chica, que con un "permiso", salió de la tienda del viejo mientras aun se acomodaba el cabello.
—¡Por el amor de Dios!—El viejo salió abotonando los últimos botones de su camisa. Por su cara supongo que lo interrumpimos en "el final feliz" o algo parecido, antes de que su pusiera a insultar a la madre de cada uno de nosotros, el viejo se quedó de callado cuando se topó con Yukiko, que solo lo saludo levantando la mano. En ese instante el viejo sonrío mostrando los dientes, mientras rodeaba el mostrador, y directamente abrazaba a la rubia, que supongo le llegó el olor a alcohol y tabaco del viejo.
—También me da gusto verte Cesar, pero ahora apestas…
—Perdona Y—Dijo el viejo en un tono más paternal—, es solo que me emocione al verte. Saber que no desperdiciaste tu talento como esos dos, y llegaste bastante lejos—No necesito explicarles a quienes se refería ¿verdad?—. Hace sentir a este viejo bastante orgulloso.
—Gracias. Pero ahora no es momento de escuchar tus lagos Cesar—Ella volteo a vernos a nosotros, el club de música de Otonokizaka—Ellos son un club de música, y quieren probar si hay química entre ellos. Así que pensamos si podías prestarle unos instrumentos y uno de tus estudios.
El viejo se nos quedó viendo a los cuatro, pero en especial a Miu y a Aimi, pues ellas eran unas completas desconocidas en la música. Gruño por lo bajo, y con un ademan echo con la mano, nos dijo que lo siguiéramos. Esta es una buena señal, por qué sino, ya estaríamos afuera del local a base de patadas. Nos adentramos en el sótano del viejo que, a diferencia de la parte de arriba, este era un lugar muy "acogedor", mucho mas pequeño, pero "acogedor", si descartamos que juro a ver visto una maldita cucaracha salir de una de las grietas de las paredes. Llegamos hasta la última puerta de aquel sótano, el tercer estudio y, de lejos, el más ordenado de aquí. Al menos llego a ver algo limpio después de todo.
Los instrumentos que estaban ahí guardados lucían impecables, demasiado si me lo preguntan, parecía que el tiempo no había pasado sobre ellos o que estaban recién fabricados, en especial aquella guitarra: Una ¿Les Paul? de color rojo con detalles en negro, creo que esa debe de ser la guitarra que Aoi quería comprar, y si lo es, no la culpo, es bastante linda. Todos los instrumentos estaban acomodados, además de estar conectados, de manera que parecía que todo esto ya había sido planeado por Yukiko y el viejo.
—Una banda llego hace una hora a apartar este estudio, además de rentarme un par de instrumentos para dentro de dos horas—El viejo nos vio directamente—. Así que dense prisa—Cesar caminó hasta la puerta.
—¿No te quedas a ver abuelo?—Le dijo Ryu,
—Ya se como terminará esto, así que no gracias… Preferiría volverlos a ver a ustedes tres…
—Vamos Cesar, no seas tan amargado. Te prometo que si te quedas tal vez y cante algo para alegrarte el día.
—Y también sabes hacer buenas ofertas. Entonces… Veamos que tal les va—Ryu y Cesar se colocaron al lado de Yukiko mientras que las chicas se acomodaban. Aimi tomaba el bajo mientras le relucían los ojos, Aoi se puso tras la batería, yo tome aquella guitarra y Miu… No se movía de mi lado. Ella parecía que se escondería tras de mi en cualquier momento, no se si debería sentir lastima o gracia por aquello.
—Miu…—Hacía hasta lo imposible por ocultar mi risa—¿Podrías dejar de ocultarte tras de mi?—Le susurre "discretamente"
—No quiero…
—Oye, no es como que te estés presentando frente a toda la escuela. Solo son un par de Rusos y un viejo loco, básicamente lo mismo. El punto es, que nadie más verá esto y no creo que salga de este estudio—Vi como Ryu sacaba su celular—Pero si llega a se vergonzoso para ti, y me enteró que alguien subió un video a internet, creo que una carrera se vera truncada por falta de heredero en cierto dojo—Ryu al momento temió por su vida, mientras que Cesar solo bufó algo por lo bajo y las chicas, incluidas Miu y Yuki, comenzaron a reír a carcajadas—Vamos…
—S-si.
—¿Y que canción tocaremos?—Nos dijo Aimi mientras tocaba ligeramente, supongo que para calentar sus dedos.
—Bueno… Eso no lo pensé—Dije.
—¡Y si tocamos una de las canciones de Maki-sama!—Hablo Aoi.
—¿Una de las canciones de…? Quieres decir μ's—Me puse a pensar un momento y podríamos hacerlo, en la actualidad muchos conocen una par de canciones de ellos, y Miu, siendo la fanática que es, seguramente conoce cada coma de las canciones—Yo no me opongo. ¿Que dicen ustedes?
—No tengo problemas.
—Y-yo tampoco—Miu jugaba con sus manos—Este… Solo que…—Ella nos vio a los tres—¿Podría ser Snow Halation? Es la canción que más me gusta de μ's.
—¡Bien!—Dijimos los tres. Inmediatamente después miré a Miu directamente—Tu tranquila—Me acerque a su oido y ahora de verdad le susurre solo a ella—Si te sientes nerviosa concéntrate en alguno de nosotros ¿Ok?
—S-si…
Miu:
—Iniciemos…—Fue lo último que dijo Joe, se que intenta ser buena persona, pero es que solo he cantado cuando Yukiko y yo estamos solas. Pero frente a personas que apenas y conozco, además de Joe, me hacen sentir realmente nerviosa. De echo mi cuerpo esta comenzando a temblar.
Escucho como Joe comienza a tocar el inicio de aquella canción tan significativa para μ's, a decir verdad se escuchaba bastante bien, Aimi le seguía complementando el ritmo, mientras que Aoi solo tocaba uno de los platillos de aquella lujosa batería; la melodía que hacen Aimi y Aoi, es como si se complementaran la una a la otra, en cambio a Joe lo sentía algo distante, como si se estuviera esforzando por seguirle el ritmo a las chicas, no sentía que era el Joe de siempre, este se sentía claramente desesperado. Estaba tan absorta en el ritmo de aquella canción que no me di cuenta que me había olvidado por completo que ya era momento para que comenzara a cantar; por eso mismo los chicos se detuvieron de golpe.
—Miu-chan… Tenias que cantar—Me dijo Aimi—A este paso el amargado de Joe-kun no nos dejara seguir siendo una banda.
—¡Hey!
—Vamos Miu-nee, no tengas miedo…—Es fácil decirlo pero no hacerlo. En ese instante siento como es que Joe me pone una de sus manos en los hombros, y al verlo a los ojos me doy cuenta de que esta usando aquellos intensos ojos sobre mi, como diciéndome que lo ya me había dicho que hacer si estaba nerviosa. Solo suspire y asentí.
—Si se vana quedar ahí, mejor me voy…
—Detente viejo, creo que ahora si…—Escuche esa pequeña parte de la discusión entre Yuki y el dueño de la tienda, el señor de nombre raro.
De nuevo Joe empezó con la canción, seguidas por Aimi y Aoi. Pero mi cuerpo volvía a temblar, en ese momento pude ver como es que Joe me miraba fijamente, aun que se había retrasado un poco con el resto de instrumentos. Solo suspiré, y les dije a los chicos que volvieran a iniciar. Solo escuche los suspiros de Aimi, Aoi, Ryu y el dueño. Creo que esto significaba mi última oportunidad, bueno es momento, solo tengo que enfocarme en Joe. Así el volvió a iniciar, en aquel corto inicio no deje de verlo, sentía como el tiempo se hacía más lento, así que luego giré a ver a Yukiko y esta solo asintió. Cerré los ojos y deje que los instrumentos me dirigieran, justo como me lo había enseñado Yukiko cuando me mostró como cantar, vi por última vez a Joe, antes de iniciar.
—Este sentimiento que tengo ahora… Es tan extraño, se siente como si hubiera caído del cielo.
Aquella letra tan hermosa que había escrito la madre de Yukiko y Ryu, intentando plasmar el amor que tenían nuestras madres por su grupo, salía de mi boca sílaba a sílaba, palabra por palabra. Deje que aquel sentimiento tan calado en mi pecho se apoderará de mi. No podía dejar de pensar en la presentación donde μ's mostró esta canción, lucían tan hermosas y ahora la estoy cantando. Creo que es un pequeño sueño echo realidad.
—¡Fly high!—Lo canté con toda la energía que tenia—¡Apresúrate! Antes de darme cuenta, mi… "verdadera emoción" había crecido tanto.
La letra tan bella calaba cada vez más profundo en mi, a pesar de que mis ojos estaban cerrados, podía sentir como las lagrimas se acumulaban, ¡De verdad esta muy emocionada y contenta!; creo que lo que dicen por ahí es muy cierto, cuando plasmas algo en un papel con todo tu corazón, un pedazo de tu alma se queda ahí. llegamos a la parte de aquel pequeño solo de guitarra que Joe ejecuto con algo de dificultad, pero aun así se escuchaba grandioso. Ahora tocaba la parte donde Honoka cantaba.
—¡Alcánzalo! Voy a darle un nombre a este dolor…—Pronuncié sintiéndome Honoka por un momento—¿Snow Halation?
Seguí con el resto de la canción con aquella emoción, mientras no pensaba en nada más que disfrutar. Ahora veo por qué le gusta tanto cantar a Yuki, realmente es como sentirse una ave en libertad, es muy bonito. ¡Quiero sentirlo más!
Joe:
¿Qué es lo que pasó? Fue lo único que me pregunte cuando terminamos con aquella canción, pensé que cuando Yuki dijo que Miu era una "cantante muy buena", solo creí que exageraba las cosas, pero ahora se que no. Snow Halation tiene cientos de covers hechos por cientos de fans que aun siguen admirando a μ's, algunos son malos y otros muy buenos, pero esta interpretación echa por Miu, es por mucho la versión más perfecta que jamás escuche, por un momento creí que mis madres y tías estaban cantando en aquel pequeño estudio junto a nosotros. Miu es increíble.
Los fuertes aplausos de nuestros únicos tres espectadores no se hacen esperar, ellos parecen estar sin palabras al igual que nosotros.
—¡Eso fue grandioso!—Ryu fue hasta donde Aoi—¡La batería estuvo genial!—Luego se giró a Aimi—¡Y el bajo también!—Las dos se sonrojaron un poco por el comentario de mi amigo.
—Tu voz sigue tan impecable como siempre Miu. ¿Enserio no quieres ser una profesional?—Ambas chicas rieron.
—Es cierto—Ahora hablaba Cesar—. Estas chiquillas estuvieron excelentes, las tres se complementaban muy bien. En cambio tú—El me vio con una cara de completo reproche—¡Estuviste del asco! No pudiste adaptarte en ningún momento a su ritmo, y cuando lo intentabas, te adelantabas de más. De verdad que ahora vuelves a ser tan malo como cuando llegaste.
No tenía nada que replicar, por que todo era verdad, no pude acoplarme al ritmo de las chicas, pensé que con la única que tendría problemas sería Aoi, pero quien diría que las tres serían muy buenas, demasiado para alguien tan oxidado como yo. Ahora siento como las llamas de mis dedos me arden, la falta de practica me comenzó a pasar factura. Demonios.
—Te veo a las seis de la tarde J—Cesar salía de la puerta y desde fuera gritaba—¡No se te ocurra hacerte el estúpido, y no venir! ¡Se donde vives!
Carajo, ahora tendré que soportar lecciones con el abuelo…
—Animo Aniki. Creo que si yo hubiera tocado la batería, estaría igual que tu…
—De echo ahora eres hasta peor que él, Ryu… Umi se queja todo el tiempo por teléfono del escándalo que haces cuando "practicas", creo que piensa echarte del dojo.
—Que cruel eres Yuki-nee…
Me quedó callado, siento las miradas de todos sobre mi y antes de que alguien diga algo. Suelto un gran suspiro—. Ahora por su culpa tengo que soportar al senil—Les dije, y así todos se calmaron. Supongo que soy… "El Joe de siempre"
A los minutos salimos del local de Cesar, los hermanos Sonoda se fueron para el dojo por qué Yukiko quería descansar para su presentación de mañana, además de que tenía que hablar con Umi sobre algunas cosas que no nos comentó. Aoi se quedó otro rato en el local, y Aimi se fue corriendo a su casa porque sus padres saldrían en la noche, y ella tiene que cuidar de sus hermanos menores. Así que, como todos los días, solo quedamos Miu y yo los que caminábamos solos a la estación de metro (bueno, aun que primero pasaríamos por mi casa, para que pudiera disculparme con mis madres), los dos estábamos callados. Yo solo pensaba en el problema en el que me había metido, pero que va, de todas maneras tenía que pedirle a el anciano que me ayudara, necesitamos dar la presentación para el festival deportivo, así que me ahorraron problemas.
—Joe-san…
—¿Si?
—Bueno… Esto…—Ella jugaba con sus manos—Yo creo que te veías genial con la guitarra.
—¿Verme "genial"?
—Es que… Bueno, todos dijeron que lo hiciste mal, pero yo pienso que estuviste de maravilla. Parecías estar tan concentrado.
—Sigo sin entenderte.
—Es que todo el tiempo parece que te aburren las cosas de la escuela, o en cualquier otra cosa, incluso el basquetbol, a pesar de que en un principio te diviertes, al final terminas poniendo la misma cara—Ella comenzaba a caminar con las manos en la espalda, por un momento parecía que la tímida Miu se transformaba en alguien con más confianza, supongo que cantar anima a cualquiera—. Pero ahora, mientras intentabas seguir el ritmo de las chicas, verte esforzándote tanto me hizo darme cuenta… ¡Qué me gusta ese lado de ti!—No se si me puse rojo o simplemente me quede con los ojos como platos mientras veía la sonrisa en los labios de MIu, mi pecho palpitaba a prisa, de verdad se veía linda. Error, se veía hermosa. ¿Otra vez esto?
—…¿Eh?
Miu se puso muy roja y regreso a ser ella misma—N-no esa manera de gustar. Sino que me pareces muy lindo… ¡No! eso tampoco, me refiero a que… Tu y la guitarra…—No pude evitar soltar una risa, interrumpiendo al momento, ella solo se me quedo viendo—. ¿Q-qué pasa?
—Que a mi me gusta ese lado tuyo…—Ahora ella estaba como tomate—¿Miu?—Ella entró en razón y corrió hacia mi, ambos fuimos hasta su casa, bueno ya saben, no me acerqué a la puerta porque, había un gato asechando. O eso pensaba hacer…
Ryu:
Creo que ya me había olvidado de que era caminar con Yukiko, era tan nostálgico y distinto a la vez, ahora ella no era la niña que llevaba a su hermanito de la mano para que no se perdiera. Ahora ella era la estrella rusa que recién estaba emergiendo a nivel internacional, mientras que yo soy "solo un chico más"; es por eso que admiro mucho a mi hermana, ella esta logrando cosas que ni en mis mas locos sueños pensaría hacer. Aun que lo mejor de todo es que Eli vino con Yukiko, espero que las cosas se arreglen pronto, cada día Umi esta peor, si madre Eli regresa, tendré quien me apoye cuando Umi se ponga estricta. ¡Harasho!
—¿Y como esta nuestra madre?—Dijo Yuki, cuando ya estábamos a un par de calles del dojo.
—Creo que bien—Me lleve las manos a la nuca—. Pero sigue siendo igual de Umi, tu sabes.
—Ya…
—Oye Yuki-nee.
—¿Si?
—¿Sabes de que es lo que quiere discutir Umi contigo?
—No. Pero supongo que es algo relacionando con Eli.
—¿Crees que regresen?—No pude evitar emocionarme, pero ella solo negó con la cabeza mientras apresuraba el paso para llegar a casa. Yo me extrañe por su comportamiento, pero deje pasar aquel detalle, en ese momento ya estábamos en el portón de madera, imponente y viejo, arriba estaba un anuncio que decía con una caligrafía casi perfecta "Dojo Sonoda", cruzamos aquel trozo de madera y luego caminamos unos metros hasta llegar a la entrada a nuestro hogar. La luz seguía encendida en el estudio de Umi, y de a momentos se podían ver sombras moverse, tensas y calculadoras en cada pequeña acción de sus cuerpos, como dos animales en plena pelea, esperando a su contrincante a hacer el primer movimiento e inmediatamente responder.
Aun que yo me quedé parado viendo, y sintiendo, por un momento, el miedo que tiene todo infante cuando ve a sus padres pelear, Yukiko no dijo nada y siguió avanzando mientras que movía la cabeza, como reprochando o sintiéndose decepcionada. Tal cual como cuando era pequeño, corrí hasta estar al lado de mi hermana. Al entrar al estudio de Umi, esperaba encontrarme con algo parecido a una de esas escenas de las películas americanas, donde los padres se están peleando a gritos o algo por el estilo; aun que lo que había ahí no era como si fuera mejor, eran tanto Umi y Eli, sentadas una frente a la otra en aquel escritorio tan fino, ambas reían ¿y que tiene de peor esto? que sus risas parecían tan falsas que era como ver uno de esos shows donde los actores o presentadores sobre exageraban las cosas, solo que en lugar de dar pena ajena o risa, aquí parecían estar tan… Oxidadas.
—Estamos en casa—Dijo Yuki.
—¡Oh!—La primera en hablar fue Eli, que al instante postró sus ojos sobre mi—¡Ryu!—Inmediatamente se puso de pie para darme un abrazo, yo gustoso lo recibí—¡Mira como has crecido! Supongo que aun eres la estrella del club de basquetbol de la secundaría ¿No?—La voz de Eli no se parecía nada a la de la amorosa madre, supongo que solo soy yo.
—Si, de echo ahora soy el capitán.
—¡Harasho!—Me dijo mientras levantaba el pulgar.
—Ryu ¿Podrías dejarnos solas a las tres?—Me dijo Umi mientras tenía un tono "alegre"—Necesitamos tratar unos asuntos acerca de tu hermana.
—Claro, estaré…
—Acabo de llamar a Maki y me dijo que estaría bien si te quedas en su casa hasta que sea más tarde.
—Pero…
—Vamos hijo. Solo será esta noche—Dijo Eli—. Las cosas que vamos a hablar podrían salirse de control un poco, y no queremos molestarte—Yo no dije nada solo me quedé callado y me limité a asentir.
—E-entonces iré con Aniki…—Dije intentando sonreír—S-solo iré a mi cuarto por algunas cosas, voy a aprovechar para que Joe me ayude. Nos vemos en la cena.
Joe:
Y paso de estar en una situación rara, a estar en otra igual o peor. Ahora les cuento, ¿recuerdan que vine a dejar a Miu? Pues, al verme Rin se porto algo, ya saben: Padre celoso. Para mi fortuna o para mi "desgracia", apareció la tía Kayo, que me ofreció a quedarme a comer, y aun que yo me negué pues ya lo había echo una hora atrás. Al final termine aquí con la cara de mal humor de Rin al frente (parecía una niña haciendo berrinche con ese puchero de gato). Sentía que si me movía, ella podría saltar apuntando directamente a mi yugular… Debo de dejar de leer esas cosas de horror. Creo que es por los nervios, y el echo de que Miu no esta aquí para defenderme, me hace pensar muchas estupideces.
—Entonces, Joe-kun—Habló Rin.
—¿S-si?
—Nya-chan, me contó que reabriste el club de música ¿No?
—¿Nya-chan?
—Me refiero a Miu.
— Ya veo… Bueno, si. Aun que lo cree más como un espacio para cuando lleguen más alumnos masculinos a Otonoki.
—Joe, se lo que pasa—Por un momento Rin entró en su papel de directora estricta—. Cuando Miu y tu encontraron a Tomoshida-san en la azotea de esa manera tan "espontánea", me hizo volver a tener sospechas de Mei-san—Ella se cruzó de brazos, para luego mostrar una de esas sonrisas tan particulares—. Espero que por fin la detengas, esa chica es muy buena, tienes que hacerla entrar en razón.
—¿Chica buena?
—Aun que no lo creas. Ella es de las alumnas más destacadas, además de ser la capitana que, después de mi claro esta, a llevado a nuestro equipo de basquetbol a nivel nacional dos veces seguidas—Rin de momento bajo la mirada mientras que ponía aquel puchero de gato y suspiraba melancólica—. Es increíble saber que una chica en su situación puede hacer esas cosas. Supongo que cada quien hace de su pasado una pesa o un impulso.
—¿A que te refieres Rin? ¿Qué es todo eso de su pasado?—Estaba curioso, se que Rin puede parecer una mujer distraída, pero no tanto como para ignorar los incidentes que pasaron con eclipse hace un par de años, además que cuando vió a Aimi se que ella inmediatamente supo que eso había sido causado por Mei.
—Lo siento, pero no puedo decirte directamente que es lo que pasa con esa chica—Ella volvió a cruzarse de brazos para luego sonreír pícaramente—Bueno te lo diré, si dejas a Miu en este momento. Mi hija no esta en edad de tener novio.
—¿Pero que…?—Saben retiro lo dicho, ella es una mujer muy distraída—Por encima vez, Miu y yo solo somos amigos.
—¡A mi no intentes distraerme niño!—Ella me señaló acusadora—Los ojos con los que Miu te ve, son los mismos con los que yo veía a Kayo-chin. ¡Así que admítelo de una buena vez!
—¡Que no somos novios!
—¡Mientes!… O será que—Ella, literalmente, saltó sobre mi para tirarme al suelo y tomarme del cuello de la camisa—¡Acoso Miu es muy poco para ti! ¡Claro como ella no cayó en tus encantos de Nishikino, solo la hiciste a un lado como un juguete! ¡Pero entérate que Miu es una chica hermosa, y cualquier muchacho pelearía por salir con ella!
—¡¿Qué?!—Le respondí sin pensarlo mucho—¡Por supuesto que no le haría eso a MIu, ella es muy linda como para tratarla como un juguete!—Logré quitarme a Rin de encima picándole las costillas, creo que eso que vi con la "presi" me ayuda de mucho—Y por supuesto que se que Miu es una chica hermosa, eso lo vi desde el primer día.
—¡Entonces es cierto! ¡Mi Miu te gusta!—Ella me volvía a señalar.
—¿Eso que tiene que ver con que sea bonita?—Se que me puse rojo
—¡Solo admítelo, y prometo que tu muerte será rápida!
—Yo…
—¡Dilo Joe Nishikino!
—¡Pués si, Miu me gusta desde que nos conocimos!—Le dije, si eso es lo que quería escuchar lo haré, diré que Miu me gusta para dejarla por los suelos, así como le pasa a Honoka.
—¡Eres un…!
—¡Papá, Joe-san!—Antes de que Rin se lanzara en contra mía (aun que yo ya estaba en guardia) Miu apareció por la puerta que daba a la cocina, ella estaba extremadamente colorada y eso, complementado con aquel lindo delantal con una cara de gato a la altura del pecho, la hacía ver aun más linda—¡Todo el escándalo que hacen se escucha hasta al cocina!—Mierda… No me digas que Miu escucho todo—¡Y no podemos concentrarnos, así que cállense de una vez y siéntense!
—S-si—Dijimos los dos al mismo tiempo.
¡No! Si Miu escuchó eso, estoy metido en un gran aprieto, puede mal interpretar las cosas y pensar que solo me acerque a ella para poder tener una oportunidad de salir con ella, pero eso no es cierto. ¡Todo es culpa de Rin! Sino me hubiera echo desesperar, tal vez Miu hubiera llegado antes y no tendría que haber dicho esas sandeces. ¡Maldición! Espero que me trague la tierra… Aun que la verdad es que Miu si me gusta, un poquito, pero no tanto como para declararme, sería raro cuando solo llevó conviviendo con ella mas o menos un mes, tal vez menos, la verdad no recuerdo. Mejor dejo de alarmarme, antes de irme le diré que todo fue un malentendido, si, no tengo de que sentirme alarmado.
A los minutos la tía Kayo y Miu colocaron el almuerzo frente a nosotros, pensaba que esto se volvería una escena de Shrek 2, pero todo fue tranquilidad, una charla amena, fue interesante saber sobre las historias de la tía Kayo mientras vivió en Corea, además de que me enteré de un par de anécdotas de Miu que me parecieron muy graciosas. Quién diría que de niña Miu era aun más inocente, mira que hacer un berrinche para que tu madre te llevará a clases de danza y dibujo. Al terminar, solo me despedí, ya era algo tarde y era mejor que me apresurara a llegar a casa o Maki podría regañarme.
—Gracias por todo, tía Hanyo, Rin…
—No hay de que Joe-kun, saludarme a tus madres—La única que respondió fue Hanayo, porque Rin parecía niño regañado.
—Te acompaño Joe-san.
—Claro…
Ambos salimos de la casa, y caminamos por la calle, supongo que ahora Miu me dejará hasta la estación o algo por el estilo; como sea creo que este es momento para aclarar las cosas, no quiero que mi amistad con Miu se va afectada o algo por el estilo.
—Miu—Ella solo volteó a verme—. Se que escuchaste lo que dije con Rin.
—S-si.
—Bueno, quería que supieras que es un malentendido; yo dije eso porque bueno, solo quería molestar a tu papá—Ella por un segundo pareció ponerse triste, pero al instante me regaló una sonrisa.
—Lo se.
—¿Enserio?
—Si, mi padre a veces es molesta y mi madre suele hacer lo mismo que tú, hacerla escuchar las cosas que no quiere—Ella se llevó las manos a la espalda—. Sería raro que tu y yo empezáramos a salir, solo conociéndonos un mes.
—Supongo…
El resto del camino fue puro y banal silencio, bastante ameno a decir verdad, ¿este hubiera sido un buen momento para declararse? Creo que si esto fuera uno de esos mangas del estante de mi mamá (que casi todos son de ella, menos los tomos de Slam Dunk), con este lugar silencioso, viento soplando y un semi atardecer en el horizonte, esta habría sido la escena perfecta para cualquier autor, llegamos a la estación y antes de irme al metro ella me detuvo de la camisa.
—Joe-san.
—¿Qué pasa?
—Bueno…—Ella apretó mas la mano con la que me detuvo—… Tú me gustas.
—¡¿Eh?!
