Porque aún vive en mí
"Te conozco"
Sus miradas eran firmes, ninguno de los dos bajaba la guardia, ella quería transmitir sus palabras en silencio, quería embriagarlo de ella, quería estar con él hasta el final de los tiempos, pero es no era posible, él no iba a dar el brazo a torcer y ella tampoco. No, no lo iba a esperar por siempre no iba a vivir siempre bajo su luz. Era hora de dejar el pasado atrás, lo único que la unía a él era su hija, un papel, la ley de Dios, y un infinito amor. Vaya martirio y ella que pensaba que era poco. Trago saliva y se decidió a hablar.
"Quiero el divorcio" – Dijo con frialdad en sus ojos, mientras unos orbes negros lo veían con total sorpresa. Espero todo menos eso.
Tomo aire y paso por un lado de ella acercándose al ventanal, apoyo su mano derecha en la ventana. La miro por medio del reflejo en la ventana.
"Vaya hora en que lo pides, llevamos casados más de cinco años. Y hoy me lo pides. No crees que es un poco tarde para decirlo. Preferiste irte y ocultarme a mi hija, pero seguiste casada conmigo. Que quieres Sakura ¿Dinero?" - Le dijo cruelmente. Ella entrecerró los ojos, ese no era el hombre del que se había enamorado.
"Sabes muy bien que tu dinero no lo necesito" – Le dijo de manera fría, el se sorprendió ante ello. Nunca pensó escuchar a Sakura así.
"¿Entonces porque ahora? – Espero una respuesta – "No, no me digas ya lo sé hay otro" – dijo.
"Y si lo hubiera ¿qué?" – Lo reto.
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"Sabes Hitomi en realidad no le encuentro lo gracioso" – Se sentó de nuevo en el pasto. Dio un largo suspiro – "Estoy segura que ellos se aman, pero necesitan ayuda y yo los voy a ayudar, está decidido. Te voy a robar el trabajo Cupido, te estás demorando demasiado en aparecer" – Dijo hacía el cielo.
"Vamos niña Mikoto, es hora de que coma algo" – Se puso de pie y tomo la mano de la niña para entrar a la enorme casa.
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"Así que Sakura estaba decidida, no pensé que fuera hacerlo, si se marcho sin firmar ningún papel, ya era tarde para firmarlo. Supuse que volvería con Sasuke, pero ya veo que es una caja llena de sorpresas" – Dijo una mujer de cabellos castaños mientras ponía suavemente una taza de té sobre la mesa de centro.
"Ten-Ten, ella lo sigue amando y según lo que averiguo Hinata por medio de Naruto, él no se queda atrás. Lo único que van a lograr con esto es lastimarse y muy probablemente terminaran odiándose. Pero la cuestión es que la más afectada en esto será Mikoto" – Dijo la rubia de ojos azules mientras miraba fijamente a su amiga.
"Que problemático" – Dijo una rubia con una enorme panza, mientras comía tranquilamente una caja completa de galletas de chocolate. Las dos mujeres la mirando como si tuviera algo extraño en la cara – "Que, acaso tengo monos en la cara" – Dijo molesta.
"Veras Tamari lo que sucede es que cada día te pareces más al flojo de tu esposo. Definitivamente te hace mal estar tanto tiempo con Shikamaru" - La mujer hizo un puchero al escuchar el comentario de su amiga.
"Jajaja" – Ten-ten solamente atino a reír fuertemente ante la cara de su amiga. De pronto se escucho el timbre sonar, Ino se puso de pie y se dirigió hacia la puerta principal del departamento, al abrirla se encontró con un hombre de ojos casi blancos y de cabellos café oscuro.
"Hola Neji" – Lo saludo de beso en la mejilla
"Buenos días Ino, Ten-Ten ya esta lista. Vamos tarde para la reunión" – Dijo
"Ten-Ten" – Llamo a su amiga en poco tiempo estaba al lado de su esposo – "Ino nos vemos luego, por favor mantenme informada de cómo van las cosas con Sakura, tenemos que estar pendientes que no cometa una locura" – Se despidió de su amiga y salió junto con Neji, la rubia volvió a la sala.
"Que, esperas a que Shikamaru también venga por mi" – La miro, mientras seguía comiendo sus galletas, y luego bebía un poco de su malteada de chocolate.
"Puede ser" – Le dijo con una sonrisa maligna, pero en poco tiempo se dio cuenta que era ignorada por su amiga, quien seguía con sus galletas y malteada – "Definitivamente tienes un problema con el dulce, en especial con el chocolate. Vas a provocar que al niño sufra de azúcar, o en el peor de los casos sea igual de perezoso a Shikamaru" – Debido al comentario recibió el golpe de un cojín.
"Eres problemática" – Ino suspiro.
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"Así que hay otro" – Dijo intentando mantener la serenidad, intentando evitar que sus celos salieran a flote – "Acaso el sabe lo que te gusta, lo que no, sabe que odias la rutina, no, el no te conoce la mitad de lo que yo te conozco, el no sabe cuál es tu punto sensible" – Se acerco a ella por la espalda – "Acaso el sabe lo mucho que esto te llena de placer" – Dijo mientras desde atrás colocaba una de sus manos sobre los senos de ella y comenzaba con un suave juego de roces sobre su ropa – "Dime Sakura, acaso te ha hecho el amor como yo" – Comenzó a desabrochar su blusa, ella seguía con sus ojos cerrados, su voluntad estaba en el piso.
En cuestión de segundos su blusa ya estaba en el piso, él la volteo suavemente, para que sus ojos vieran los suyos. Sus miradas se cruzaron durante varios minutos, luego se acerco a sus labios atrapándolos en un exigente beso. La fue guiando hacia el enorme sofá de cuero negro. La recostó en delicadeza. Se separaron buscando aire, ella aprovecho el momento para quitarle la corbata y comenzar a desabrochar los botones de su camisa tomándose su tiempo. La camisa pronto siguió el camino de su blusa. El guio sus manos hacia su espalda buscando el broche del corpiño, en el momento en el cual lo encontró Lo desabrocho sin esperar. Sus senos quedaron expuestos. Esas bellas maravillas, ni muy grandes, ni muy chicas, el tamaño ideal. Ella era perfecta. Lentamente subió llevo sus manos a ellos comenzando con unas suaves caricias, en poco tiempo su boca siguió el camino de sus manos. Los gemidos no tardaron en salir de los labios de la mujer de cabello rosado. Sasuke bajo una de sus manos por su pierna, para luego subirla y de camino subir la falda de Sakura. Desabrocho su pantalón.
En unos cuantos minutos ambos estaban desnudos disfrutando de la piel del otro. Sasuke bajo sus labios de su boca a su cuello, siguiendo por sus hombros y así perdiéndose en sus pechos. Sakura jugaba con sus cabellos, mientras enredaba sus piernas en la cintura de Sasuke. Pronto sintió su excitación, Lo cual la hizo sonrojarse de sobre manera. Él sin pensarlo un solo instante la envistió de un solo golpe. Ella gimió, intentaba retener sus gemidos debido al lugar en el cual se encontraban, él soltaba pequeños gruñidos. El ritmo de las envestidas iba en aumento, en poco tiempo alcanzaron la cima, el cayó sobre el frágil cuerpo de ella, respirando su dulce aroma.
"Y…dime Sakura, acaso el te hace sentir así" - Dijo con una sonrisa en su rostro, ella comprendió lo había hecho por orgullo.
"Quítate" – Le dijo mientras intentaba quitarlo de encima suyo, logro quitarlo de encima y comenzó a vestirse rápidamente, el también se vistió.
"Así que no te hace sentir igual" – Dijo con una sonrisa en su rostro, se acerco a ella y la tomo de cintura acercándola a él – "Nunca nadie va hacerte sentir lo que sientes cuando soy yo quien te hace el amor" – La beso, las lágrimas comenzaron a recorres su rostro, Sasuke al notarlo abrió se separo de ella bruscamente, algo que nunca había soportado era verla llorar.
"Eres un idiota" – Lo miro mientras las lágrimas seguían corriendo por su rostro – "Nunca ha habido alguien, tu siempre has sido el único. Sin embargo yo, yo nunca fui la única" – Y con estas palabras tomo su bolso y salió del despacho, tirando la puerta tras sí.
Lleno de rabia le pego un fuerte golpe a su escritorio.
Próximo Capitulo: "No hay más"
"Mami te sientes mal" – Pregunto la Mikoto a su madre, desde hace un poco más de un mes se veían ya que ella quería vivir con su papá, pero no por eso cortar lazos con su madre. Este era el primer día que su madre iba a casa a visitarla, ya que casi siempre se veían en restaurantes o en algún lugar, que no fuera la casa. Extrañamente había logrado convencerla de que fuera.
"No, no es nada cariño sólo un pequeño mareo" – Dijo fingiendo una sonrisa.
"¡¡Mamá!!" – Grito Mikoto desesperada al ver a su madre caer inconsciente al tapete de la sala. Sasuke al escuchar los gritos de su hija bajo, y cual su sorpresa al encontrar a una Mikoto envuelta en lágrimas y a una Sakura inconsciente.
