Capítulo VII: El Fin del Olimpo.
La Batalla Final ya había comenzado, cuando Zeus atacó a traición a su hija Artemisa, acto que provocó la ira de Ícaro, quien no había tenido ningún sus Rayos y este impactó no en Ícaro sino en Seiya, quien se había interpuesto entre ellos.
- ¡BIG BANG SUPREMO! – atacó Seiya sorprendiendo a todos y sobre todo a Zeus, quien no se lo esperaba. Aun así todos sus acólitos tuvieron el tiempo suficiente como para interponerse y preservar la vida de su Rey.
- ¿Eso es todo? – preguntó Zeus con sorna en su voz y sonriendo.
- Yo en vuestro lugar no me burlaría. Esa técnica que lanzó hace escasos instantes era de muy bajo nivel. – comentó Metis quien llegaba en ese momento acompañada de Helena y de Helios.
Tártaro:
Apolo llegó al lugar e inmediatamente se puso a buscar el lugar dónde estaba confinada Tea, lugar que pasados unos minutos encontró.
- ¿Quién está ahí? – preguntó Tea.
- Me reconoce Señora. – preguntó Apolo postrándose ante ella.
- Apolo…
- Sí… He venido a liberarla…
- Pero lo que intentas es un suicidio…
- Lo sé, pero es necesario porque sino no tendremos posibilidades de detener a Seiya.
- Quieres decir que ya ha empezado la batalla.
- Así es. – le contestó mientras elevaba su Cosmos hasta niveles insospechados para un Olímpico, tanto lo hizo que cuando lanzó su técnica más poderosa contra las cadenas que Zeus había creado estas se desintegraron instantáneamente. Sin embargo, esto no le salió gratis a Apolo, debido a que se había quedado sin energía como para mantenerse con vida más de unos minutos.
En la Mansión:
Aquí continuaba la Batalla todos los Olímpicos reunidos, a excepción de los ya mencionados anteriormente, todos ellos se lanzaron contra Seiya intentando así sacar ventaja, mas no consiguieron su objetivo, ya que Seiya seguía en el mismo lugar sin inmutarse.
- Eso es todo lo que tenéis. – les preguntó, o más bien afirmó.
- Ahora veréis una de sus técnicas más elaboradas, aunque no la más poderosa… - agregó Pontos. Y entonces Seiya comenzó de nuevo a elevar su Cosmos esto provocó que fuese cubierto por un inmenso Tornado de Fuego, el cual estaba tomando forma de Dragón, de un enorme Dragón que cada vez más grande era, unos instantes antes de lanzar su ataque se vio emerger del interior del Tornado unas Enormes Alas Emplumadas de un color entre blanco-azulado, el dorado y el azul universal. Entonces…
- ¡RESURRECCIÓN DEL DRAGÓN DE FUEGO SUPREMO! – lanzó Seiya su ataque el cual en pocos segundos impactó sobre los cuerpos de sus rivales, cuando si disipó la pequeña humareda que dejó el ataque se pudo ver como este había destruido a Demeter, Hera, Hermes, Eris, Cratos y Dionisos, y había dejado muy tocados a Hefestos y Pallas, y Zeus aún se mantenía casi intacto, aunque tenía algunas heridas del primer ataque de Seiya.
En el Resto del Planeta:
La Batalla que se desenvolvía en los terrenos de Mansión Kido estaba teniendo sus consecuencias en el resto del Planeta tanto que la población como la fauna podían sentir los choques de energías, los humanos se extrañaban y…
Argelia (África):
- ¿Qué puede estar pasando? – preguntó uno de los hermanos de Jabu, Chandra, mientras miraba al resto de su pueblo, incluso a su esposa, Eliana; aún no podían entender lo que estaba sucediendo, pero los Terremotos se multiplicaban.
Marsella (Francia):
Allí nos encontramos con los allegados de Camus, principalmente amigos y familias a las que había ayudado en el pasado, allí también se sentían las consecuencias de la Batalla, tanto que estaba comenzando a producirse pequeños maremotos no muy importantes en ese momento.
Asgard (Noruega)
Allí también se sentía la Batalla, pero algo comenzó a atemorizar a Hilda.
- No… No puede ser…
- ¿Qué está pasando, Señora? – preguntó Sigrid, aun sin entender lo que le sucedía a su Señora y amada.
- En… En la Mansión Kido… Se está sucediendo una Gran Batalla, pe… Pero no pue… Puedo creer lo que estoy viendo… - le contestó al Guerrero de Alfa.
- Pues créelo… - dijo una voz varonil y muy grave… Al escucharla ambos jóvenes se giran sorprendidos, entonces instintivamente Sigrid se interpuso entre el recién llegado y su amada.
- Tranquilo jovencito… - le dijo aunque Sigrid aún estaba en guardia, fue cuando Hilda observando se sorprendió más aun…
- Pa… ¿Padre? – preguntó Hilda… El mencionado solo asintió con la cabeza sorprendiendo a Sigrid y al resto de los Guerreros Divinos.
- Entonces… Usted es… ¿Odín? – preguntó Alberich.
- No, en realidad soy Loki, hermano gemelo de Odín… Cuando mis pequeñas nacieron le pedí a mi hermano que las aceptase como sus protegidas e incluso Hilda llegó al nombramiento de Suma Sacerdotisa del Culto a mi hermano, por méritos propios… - aclaró Loki.
- Pero qué ha querido decir… - preguntó Tholl de Gamma.
- Pues la Batalla que mi pequeña ha captado se está produciendo entre Seiya y el Olimpo… de los que solo quedan Zeus, Pallas y Hefestos…
- Pero entonces Ares, Atenea, Poseidón, Perséfone y Afrodita ya han perecido… - dijo Sigrid.
- No joven… En realidad solo han desaparecido, destruidos por completo, Hera, Hermes, Dionisos, Cratos, Demeter y Eris, quienes se encontraban al lado de Zeus… - siguió explicando Loki.
Mansión Kido:
- Eso es lo que os espera al resto, desaparecer de la historia y de la existencia como si no hubieseis nacido bastardos. – dijo Seiya.
- Eso lo veremos ahora… - contestó Zeus, lanzándose al ataque sin pensar en la consecuencias, Seiya solo alargó el brazo derecho abriendo la mano en forma de "C" lo que le permitió agarrar a Zeus por el cuello.
- ¡TÚ SERÁS EL SIGUIENTE! – exclamó Seiya, quien ahora tenía otra apariencia distinta, lo más llamativo era que en su cara, descendiendo desde el entrecejo hasta la parte trasera de los ojos, en forma de punta; dos marcas de color Azul Universal y no tenía pupila ni iris.
- ¿Qué quieres decir? – preguntó abrumado Zeus, al sentir como se elevaba violentamente en Cosmos de Seiya.
- ¡Ahora lo verás!– le contestó elevando aún más su Cosmos, y provocando que el resto de los acólitos de Zeus lo atacasen con fiereza.
En el Resto del Planeta:
Los animales, quienes ya presentían el desenlace de la Batalla, comenzaron a mirar al cielo y a comunicarse con sus respectivos reclamos, esto puso aún más nerviosos a la población humana, entonces todos cerraron los ojos y se concentraron, lo que les permitió ver lo que estaba sucediendo e incuso pudieron entrar en el interior de Seiya y ver lo que había sucedido y esto último los asustó aún más y también los sorprendió al saber que entre ello había nacido el Supremo y que había vivido y convivido con ellos siempre y que los consideraba como hermanos aunque ellos siempre sería mortales... Al ver lo que el Olimpo le había hecho en el pasado comenzaron a sentir odio y repulsión hacia Zeus y gran parte del Olimpo…
Además tuvieron en cuenta que Seiya jamás quiso la adoración ni el control total de nada ni nadie, él solo buscaba y busca el final de las Guerras y Discordia que provocaban loa gran mayoría del Olimpo… En conclusión Seiya solo quería que ellos, los Mortales, la Fauna y la Naturaleza conviviesen en total Armonía, Armonía que él mismo no tenía desde hacía mucho tiempo…
Templo Submarino (Fondo del Mediterráneo):
En este lugar también sentían el fragor de la Batalla, tanto que comenzaron a sentirse amedrentados y nerviosos hasta niveles que nunca habían experimentado…
- Esto no me gusta nada… - comentó Poseidón.
- Por qué lo dice… - preguntó Tetis.
- Porque Seiya está intentando hacer algo más que acabar con la vida del Olimpo… - explicó Poseidón poniéndole los pelos de punta a Tetis, en ese momento entró todo apresurado Tritón.
- Padre, hay que detener esto antes de que… De que todo sea destruido… - le suplicó Tritón a su padre…
- Ahora ya no se puede hacer nada, hijo… - le dijo contestó a su hijo…
Mansión Kido:
- ¡SAGRADA ANIQUILACIÓN DE LUZ SUPREMA! – exclamó Seiya, inundando todo el Universo de Luz, de una Luz Pura, tanto que Purificó todo el Mal que aún se escondía en el Universo. Cuando esta Luz se disipó por completo solo se veía Pureza en todo el Universo, y no volvería a haber más Guerras…De hecho el Olimpo también había desaparecido completamente barrido de la historia y del recuerdo del Universo.
- ¿Y Seiya? – preguntó, desesperada, Atenea, al no sentir su Cosmos. Entonces todos abrieron los ojos y palidecieron al ver lo que había sucedido… Empezaron al buscarlo llamándolo…
En el Resto del Planeta:
Todos sintieron el final de la Batalla por la Libertad había terminado, pero cuando quisieron contactar con Seiya no fueron capaces de hacerlo, ni siquiera los Dioses podían conseguirlo, y en todos sintieron una gran tristeza y amargura por la posible pérdida de su Protector y Salvador.
En el Inframundo:
Aquí todos estaban preparados por si algo no esperado pasase.
- Radamanthis… Quiero que vayáis en su búsqueda ahora… - ordenó Perséfone.
- Pero Señora ¿por qué? – preguntó refutando a su Diosa, Valentine.
- Si ha querido acabar con nosotros en el Pasado… - prosiguió Minos.
- Eso no es cierto… Es que no os habéis dado cuenta que en ese momento hubiese querido acabar con nosotros lo hubiese hecho, y, sin embargo, no lo hizo, y ni siquiera destruyo a mi esposo, cuando él se lo había pedido en numerosas ocasiones…- explicó Perséfone.
- Y ahora id en su búsqueda ya… - todos comprendieron lo que había sucedido en el Pasado y partieron en busca de Seiya.
Unas horas más tarde volvieron con malas noticias.
- Mi Señora, no hemos podido encontrarlo, y tampoco tenemos constancia que haya pasado por Caronte ni por el Palacio de Justicia. – completó Aiakos.
- Pero entonces ¿dónde está? – preguntó muy sorprendida.
En la Mansión:
- ¡SEIYA! – pero por más que buscaban no daban con él, pasaban las horas y ni siquiera captaban su Cosmos…
- ¿Por qué? – se lamentaba Atenea, quien no podía creer que su amado también había desaparecido, entre sollozos… Entonces Metis se le acercó y le dijo, intentando consolarla.
- Hija, cálmate… Verás cómo lo encontramos.
- Por qué, mamá… Por qué cuando más feliz soy tiene que pasarme esto… Sólo quiero saber ¡POR QUÉ! – lloraba desgarradoramente Atenea, tanto que nadie de los allí presentes podía contener las lágrimas en parte de tristeza y en parte de ira y odio hacia los Olímpicos, por lo que habían hecho.
- ¡NO, NO QUIERO CALMARME! ¡LO QUIERO A ÉL! – exclamó haciendo estallar su Cosmos despertando así su verdadero Poder y su Naturaleza… Nadie podía ayudarla en ese momento, Aioria, no podía mantenerse en pie sus fuerzas le fallaban y aunque intentaba no llorar y mantenerse sólido no pudo hacerlo, porque sentía un gran cariño a Seiya, al igual que Marin, quien lo había entrenado en el pasado… Saga, el resto de Caballeros de Oro y de Plata no se lo podían creer… No podían creer lo que las irresponsabilidades de Zeus habían provocado… Aioros y Shion, quienes lo conocían desde muy joven, no escondieron lo que sentían en ese momento… Y para el resto ya no había marcha atrás y solo podían esperar un milagro, aunque no tenían ninguna certeza.
Pasados unos minutos Atenea cayó al suelo desfallecida e inconsciente debido al gran gasto de Energía que supuso tal elevación de su Cosmos… Cuando la observaron se fijaron en que estaba muy pálida y que aún seguía llorando, pero ahora de sus ojos descendían dos pequeños surcos de sangre, lo que denotaba que no solo lloraba exteriormente sino también su corazón… Al fin Metis la cogió en brazos y se la llevó al cuarto que su hija y su sobrino-bisnieto compartían desde hacía unos meses, aunque no sabía cómo reaccionaría cuando despertase…
Unos minutos más tarde, en el Salón de la Mansión:
- ¿Qué haremos ahora? – preguntó finalmente Shiryu.
- No lo sé… - comentó Pontos…
Continuará…
