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EL sellado

Por fin había llegado el jueves. Un par de horas más y le sellarían el Kyuby en su interior. Sólo había que esperar a que dieran las 3 am del viernes y todo comenzaría.

La vieja Uzumaki, un par de días antes, le había dicho que el proceso le sería sumamente doloroso, pero que no importando el dolor que sintiera ella no debería olvidar completar el ritual. Ya que su vida, y la de muchos más, dependería de que el ritual fuera efectuado con éxito.

Y durante la horrible espera, Mito le había contado su propia experiencia, esperando darle valor.

Flash Back

Estaba acostada en un trono ceremonial, hecho de oro y rubíes, que era muy incomodo, aunque era obvio que no estaba hecho para ser cómodo. Acababa de convertirse en gennin y a sus once años nunca había experimentado semejante dolor. Era como si cada hueso, cada musculo, cada fibra de su ser fuera cortado en pedacitos una y otra vez. Podía sentir que hasta el simple hecho de respirar le podía costar la vida.

Los Uzumaki le entregaban el alma de la persona más talentosa que poseyeran "El ninja prodigio actual del clan", esperando así que el demonio no se sintiera ofendido con tener que vivir en un cuerpo humano. Al menos le daban el mejor cuerpo y mente que tenían, en conjunto con una promesa que se tenia que cumplir constantemente durante el periodo en que el Kyuby tuviera jinchuriky.

Era un terrible pacto el que hacían pero aun con eso debían de cumplir con una condición puesta por el demonio. Para probar que era digno, el ninja debía de pelear contra él y sobrevivir, así quedaba claro que no era un cuerpo mediocre. Y justamente eso era lo que estaba ocurriendo en esos momentos. Ella se estaba enfrentando con el demonio, era por eso que sentía que su cuerpo se estaba destrozando, ya que la pelea se estaba dando en su subconsciente.

Vamos, ya casi terminamos. alcanzo a escuchar que decía su padre a sus primos No se rindan.

Lo único que le aliviaba un poco era el hecho de que sus parientes estaban terminando el sello, el cual no sólo era para introducirle el Kyuby, sino que también servía para también aliviar el dolor de su cuerpo. Para poder hacer eso el sello debía de ser especial ya que debía convertir el chakra demoniaco en suyo para poder utilizarlo y que éste fuera capaz de curar las heridas ocasionadas por la pelea.

Después de 6 horas de lucha por su parte, y de sellado por parte de sus parientes, todo finalizaba. Ahora solo necesitaba descansar, un par de semanas para reponerse, pero que lamentablemente no le serían dadas por culpa de la eterna pelea entre el clan Senju y Uchiha.

Las peleas de ambos clanes estaban llegando a su territorio y para poder echarlos de una buena vez era necesario usar el poder del Kyuby. Los lideres eran tan poderosos que sólo un jinchuuriky los podría ahuyentar sin dejar muchas muertes atrás. Así que tenía, por lo menos, un par de horas para poder recuperarse para ir a pelear.

End Flash Back

Ahora estaba nerviosa, por lo menos ella tendría una semana de descanso antes de que iniciara el examen chunnin. A ella le había tocado mejor que a su antecesora.

Lo que le había contado la vieja por lo menos le había dado un poco confianza, según su padre, ella era un prodigio entre los genios del clan Uzumaki. En los últimos 200 años que no había aparecido nadie como ella. Había entrenado desde que aprendió a caminar, así que suponía que no iba a ser tan difícil la pelea, pero cuan equivocada estaba.

Como ella suponía la lucha no se le estaba dificultando, pero el dolor que sentía era inimaginable, era como si le dieran descargas eléctricas en todo su cuerpo, el dolor era tanto que hasta por ridículo que sonara el cabello le dolía. Sólo ansiaba el momento en que todo terminara, nunca antes había tenido deseos de morir, pero en la situación en que se encontraba actualmente le hacia reconsiderar ese deseo. Todo dolor terminaría si se rendía, pero era en esos momentos de debilidad en que sus caras se hacían presentes dándole fuerzas para continuar. Veía a sus padres, sus amigos, a su sensei. Ellos eran la luz que la motivaba a no rendirse.

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Los compañeros de equipo de Kushina se encargaban de la seguridad de los selladores. Nada debía de traspasar su perímetro, nadie debía de enterarse de lo que estaba ocurriendo en aquel pequeño claro a las afueras de la aldea de la hoja. Si ellos fallaban su compañera podría sufrir las consecuencias.

Los únicos que tenían permitido estar en aquella área del bosque eran el Hokage, los selladores del clan Uzumaki, los padres de la pequeña y su equipo. No había nadie más que tuviera permitida la entrada, si alguien osara intentar entrar seria considerado una amenaza y sería permitida su muerte.

— No se rindan, estamos por terminar. — se escucho que decía el patriarca Uzumaki. Kotaru y Jun suspiraron porque eso significaba que su compañera estaría bien, un poco débil pero bien.

Tuvo que pasar una hora para que finalizaran el sello, todos estaban agotados y muy preocupados por la pequeña Kushina. Jun estaba muriéndose de los nervios, su mejor amiga a la que veía como una hermana estaba tan blanca que parecía muerta, lo único que le confirmaba que todavía seguía con vida era su respiración, lo que le relajaba un poco. Su compañero Kotaru, a pesar de lo poco expresivo que era, se notaba que estaba en un estado similar al suyo.

Ambos querían dejar su tarea de resguardar el perímetro para ir corriendo a lado de la pelirroja, pero sabían que el trabajo que realizaban era de suma importancia. Su sensei había encontrado y matado a un ninja de la tierra que había encontrado merodeando en la zona. Lo que los hacia no bajar su guardia.

— Terminamos. — dijo la madre de Kushina. Ella al igual que los demás miembros del clan que ayudaron al sellado se encontraban exhaustos. Apenas si tenia las fuerzas para hablar — mi pequeña se encuentra en perfecto estado, sólo esta cansada y no va a despertar hasta mañana en la tarde.

— No se preocupe Uzumaki-san — dijo el Hokage en un intento de calmar a la madre — mis alumnos, los sannin, se encargaran de su seguridad.

— No hay necesidad de eso, Sandaime. — contesto secamente la pelirroja. Haciendo notar que no le agradaba el asunto de tener a los ninjas de la hoja cerca de su hija.

— Los compañeros de equipo de mi hija se harán cargo. — Agrego el padre de Kushina.

— Pero es nuestra responsabili...

— Nosotros nos encargaremos, después de todo ella pertenece al remolino y no ha Konoha. — interrumpió Ikuta. Él sólo quería regresar a la posada a descansar, aparte que sabia que de todas formas era parte de su misión cuidar a la Uzumaki. Ella era la esperanza de triunfo del remolino. — Es nuestra responsabilidad no la suya Sandaime.

Al Hokage no le quedaba de otra más que aceptar. Ellos tenían razón, la pelirroja era una kunoichi del Remolino y no de Konoha. No tenia ninguna jurisdicción sobre la pequeña.

Estaba terriblemente adolorida. Se había despertado a media noche porque necesitaba ir al baño, pero el solo intento de pararse hizo que se le fueran las ganas de ir por el terrible dolor que le recorrió el cuerpo por el intento. No existían palabras para describir lo que sentía, era como si miles de agujas se le enterraran en la piel por el solo intento de mover alguna extremidad. Su cuerpo pedía a gritos que no se moviera.

El sólo imaginarse lo que sufrió su tía abuela hizo que la admirara más. Mito debió amar mucho a su familia como para soportar ir a luchar con semejante dolor. Por lo menos agradecía que a ella le dieran una semana para recuperarse. Pensar que después de sus pequeñas y dolorosas vacaciones tendría que realizar aquel estúpido examen le entraban nauseas. Por lo menos se divertiría molestando a los gennin de Konoha.

— ¿Necesitas algo Shina-chan? — pregunto su sensei. Había notado que su alumna por fin había despertado. — ¿Cómo te sientes?

— No hace falta decir que me siento de maravilla, creí que se me notaba. — bromeo la chica.

— Es bueno saber que ni sintiendo todo el dolor del mundo perderás tu buen sentido del humor.

— No hay que perder la costumbre ¿verdad? — dijo con una sonrisa en su rostro la pelirroja. — Necesito ir al baño, sensei.

— Déjame ayudarte. Tu madre dijo que nada de esfuerzos por lo menos en un par de días, pero lo máximo que durará el dolor es una semana. Así que no te preocupes, que para el examen ya no sentirás absolutamente nada.

— Gracias sensei. Espero que el dolor se vaya pronto. La verdad me quiero divertir en el examen chunnin. — dijo burlonamente al mencionar los exámenes.

— Lo harás, no te preocupes.