Hola Gente! Lamento mucho estar tan desaparecida, les pido millll milllonesss de disculpas, no tengo excusa, se que ninguna excusa que les pueda dar es válida, ni me la aceptarán por lo tanto no las voy a dar! Igualmente si m odian en estos momentos me sentiré más que complacida porque eso significa que esperaron por mi vuelta! Espero un review si no es mucho pedir, y si el capítulo les motiva a dejarmelo! Espero q si aunq sea para tirarme con alguna fruta. Trate de hacerlo lo mas largo posible en compensación por el tiempo de espera, bueno lean y disfruten! y si les gusto o no les gusto me lo hacen saber por un rw!!
Y así como empezaron esas vacaciones terminaron…
Los primos volvieron a la Madriguera un domingo, donde estaba toda la familia reunida, como todos los domingos, preparada para almorzar los manjares de la matriarca Weasley. Hermione y Ginny charlaban tranquilamente en la cocina mientras Ron y Harry que habían ido al Ministerio a recoger a los chicos, aparecían en ese instante por la chimenea.
James venía con una gran sonrisa en el rostro, como la de Harry, que parecía calcada… (en el mundo muggle hay un dicho que dice: De tal Palo, Tal Astilla), sin embargo las caras de Ron y su pequeña Rosie reflejaban algo totalmente distinto, su tez entre colorada y pálida, oscilaba de un momento a otro… lo que nunca variaban eran sus orejas coloradas. Y ello tenía una explicación que ninguno tenía ganas de recordar, ni de comentar siquiera consigo mismos. Solamente rogaban que NADIE (entiéndase Harry y James) quisieran hacer de ellos, el centro de las burlas de la tarde…
Solamente podía decir que muchas cosas iban a cambiar durante éste nuevo año en Hogwarts…
Los recién llegados fueron abrazados múltiples veces por sus madres, y su abuela, la cuál efusivamente se iba como un trompo hacia las cocinas a prepararles unos bocadillos antes de que estuviera el almuerzo. Lily y Hugo junto con Fred y Roxanne entraron en la casa tan rápido como escucharon voces dentro, todos se abalanzaron sobre sus primos. Se escucharon varias preguntas sueltas sobre el parloteo: como la de Lily preguntándole a su prima si le había conseguido las fotos que prometió y a Hugo preguntar si era de verdad que se habían quedado en una mansión con playa propia.
Tanto fue el alboroto que hicieron con los grititos emocionados de las jóvenes brujas mientras se sentaban en los sillones de la sala a conversar.
Si bien Lily y Roxanne, estaban encantadas con poder escuchar las travesías de la Weasley mayor, Rosie, solamente podía responder esporádicamente a las preguntas que la acribillaban, estaba dolida, su vista fija en la escalera estrecha que llevaba a las habitaciones que las nuevas generaciones ocupaban los domingos… y su mente estaba jugándole una mala pasada, tal vez solamente ni siquiera estaban en la casa, pero era imposible Al sabría que ellos volvían ese día… por Dios era su hermano, de seguro tía Ginny simplemente contaría los días hasta que su primogénito volviera. No, ellos sabían que hoy volvía, ellos seguramente estaban en la habitación que James, Albus y Hugo siempre compartían al lado de la que ella misma con Lily ocupaban, ellos seguramente con el escándalo que habían producido, seguramente sabían que ya estaban allí y ni siquiera habían asomado las narices para cerciorarse.
Tenía pena, no había podido hablar con Albus y Scorpius antes de irse, incluso desde aquel desayuno, donde su mirada le helo la sangre como nunca ninguna mirada la había llevado. Pero no había sido completamente su culpa, ellos la habían evitado por todas las causas hasta el día de su despedida, y ese día no quería hablar solo con Albus, quería aclarar las cosas con ambos.
Bufó molesta y sus primas dejaron de reírse con esas sonrisas compulsivas de preadolescentes a las cuales Rose estaba completamente acostumbrada debido a que convivía desde hacía tres años con niñas adolescentes hormonales.
Lily y Roxanne vieron hacia donde se dirigía su mirada dura… Suspiraron nuevamente, no por nada habían pasado las últimas dos semanas viendo como Albus se la pasaba aburrido entre las comidas, jugando al quidditch con Hugo, o simplemente tirado en la cama haciendo nada. Las cosas no habían mejorado mucho desde que Scorpius había llegado; ambos se la pasaban "ostrando", como definía el abuelo Weasley el nuevo hábito de su nieto casi mas preferido, y bromeando de vez en cuando, pero sin siquiera mover un pelo de su posición ni siquiera cuando estaban destornillándose de la risa.
- Ellos están enojados contigo, pero se la han pasado muy mal la verdad, yo creo que lo mas inteligente es que vayas a aclarar las cosas, pegues 3 gritos de los que se parecen a la abuela y de seguro q se terminan los problemas.- dijo en ese momento Lily mientras miraba a la prima que estaba encerrada en sus pensamientos.
- Si tienes razón, nadie me deja aquí esperando como si fuera una tonta.- Diciendo esto se levanto con el rostro ceñudo y con la vista fija en la escalera caracol.
Arriba se desarrollaba un clima muy tenso, los dos muchachos se miraban de reojo sentados en las puntas de la cama, como si se amarraran de las colchas para no salir corriendo, el aire era denso porque las ventanas estaban cerradas y la puerta del cuarto no se había abierto desde ayer a la tarde, ambos sabían que las llegadas estaban consumadas porque el alboroto se había escuchado inclusive hasta allí arriba en la vieja habitación del tío Ron. Habían decidido días atrás que no irían a darle la bienvenida a Rose porque estaban muy enojados, ellos eran un trío y ella lo había olvidado y se había ido a sus estúpidas vacaciones en Italia, al paraíso terrenal, como lo llamo Scor en uno de sus tantos argumentos contra las benditas vacaciones y como debían hacerse respetar frente a esa pelirroja menuda y pecosa que hacía tres años dominaba sus pensamientos.
Un momento!! ¿¿DOMINABA SUS PENSAMIENTOS?? Desde cuando era tan cursi?? Dios, estar dos semanas sin su pelirroja y ya se estaba volviendo loco…
No era momento de perderse en sus pensamientos…
Habían decidido no bajar inmediatamente cuando llegara, iban a hacer como que no tenían ningún apuro. Pero a quien iban a mentirle? Necesitaban de Rose ambos, para Albus ella había acompañado cada momento de su vida, y era complicado no estar con ella para gastarle bromas, para jugar al ajedrez mágico, o simplemente estar hablando por horas sobre el último partido tenía que aceptar que ella tuviera otros amigos; y Scor la necesitaba y punto.
Estaban pensando en eso cuando un Alohomora pronunciado con voz dulce pero nasal; la puerta se abrió para dar lugar a una imagen que los dejó pasmados… Una colorada de ojos miel, rojos de la furia y brillantes de lágrimas; despeinada y con la varita en la mano apuntándolos intermitentemente a cada uno.
- ¡¡Pero que haces mujer no vez que eres menor de edad y no puedes usar varita!! – Gritó angustiado Albus levantándose de la cama donde estaba cavilando.
Scorpius tenía el rosto serio y los nudillos más blancos que de costumbre, de la fuerza que estaba haciendo al apretar los acolchados de la cama.
-Eso no es un cuestionamiento muy inteligente Potter y se supone que tú lo eres.- Dijo una alocada Jovencita que ya estaba dentro de la habitación y apuntaba a su primo, a su sangre con desfachatez. –Además de que no tienes ningún derecho a decirme que tengo que hacer y ya se los había aclarado, a los dos, hace bastante. Pero veo que no son lo suficientemente maduros para tener mi AMISTAD –dijo elevando el tono de voz que en esta altura estaba más que elevado desde el principio- Se puede saber que es lo que hacen acá arriba cuando YO, SU AMIGAAAA, acabo de volver de vacaciones y de pasar dos semanas sin su compañía y NECESITABA ver a mis dos MEJORES AMIGOS, pero CLARROOOO SUU ORGULLO estúpido les impedía ver más allá de sus narices, como si YO pudiera cambiarlos por el primer simpatizante que me dedica una SONRISA, cuando tengo a mi lado, las sonrisas más lindas y amistosas que existen y que están para mi en cualquier momento y bajo cualquier circunstancia. Pero sepan que no les voy a perdonar que hace tres semanas evadan mi persona y encima no me contestaran las lechuzas que les envié, NI HABLAR DE NO HABER BAJADO A DARME UNA BIENVENIDA QUE ME MEREZCO, CUANDO SE QUE SE MUEREN DE GANAS… de darme un terrible abrazo de oso. – Terminó con la cara colorada y una sonrisa en la cara. Albus y Scorpius esperaban cualquier reacción de la chica menos esa, ambos se miraron y sin saber que hacer se levantaron y con sonrisas pícaras corrieron a abrazar a la colorada que los recibió con una amplia sonrisa y rompieron a carcajearse como siempre cuando la atacaban a cosquillas débiles que volvían loca a la chica…
Rose si bien seguía enojada internamente, lo fue superando conforme sus amigos y ella bajaron las escaleras, y se sentaron con ella y con Lily y Roxanne, a hablar de sus pasadas vacaciones italianas…
Hacia años, cuando habían formado su amistad, Rose había dejado de sonrojarse cuando Scorpius la miraba intensamente, pero no sabía porque ese día había sentido el calor invadir sus mejillas cada vez que sentía su mirada sobre ella, y sabía que lo hacía sin siquiera volverse a mirarlo.
- Hay que admitir que éstas semanas en el sol italiano, le habían sentado de maravilla, su pelo estaba aclarado y su piel morena, Dios no recordaba haber pensado que era hermosa desde que la vio sentada en el Expresso Hogwarts leyendo esa revista al revés, "El Quisquilloso", con su cara concentrada en la lectura, pero a la vez relajada porque leía de puro placer. Pensaba la conciencia de Scorpius mientras otra parte de su mente trataba de seguir la conversación, lo cual era difícil cuando solamente podía verla a ella, y era difícil también despegar sus ojos de ella. Me tenía deslumbrado.
¿¿LO TENÍA DESLUMBRADO??- Esto se estaba saliendo de control, tendría que conseguir una poción que le quite la estupidez del cerebro, el no podía estar pensando eso, corrección, el NO estaba pensando eso, era su maldita conciencia la que estaba completamente desubicada, ella era su mejor amiga, no había posibilidad de que él se sintiera atraído por ella, había muchos peces en el mar y el no sentía nada por ella, es así nada por ella… Mentiroso (dijo una voz cantarina en su cabeza, muy similar a la con la que estaba discutiendo y que Scorpius ya había bautizado como su maldita conciencia.)
- Claro que no miento!- Dijo Scorpius en voz baja mirando el techo.
Nadie le prestó atención por suerte pero al darse cuenta de que lo había dicho en voz alta decidió que era mejor poner atención a la conversación para no perderse en esos pensamientos y conversaciones consigo mismo que obviamente eran inconducentes.
Esa semana fue maravillosa, nada comparado con los veranos anteriores ni mucho menos en tiempo de Hogwarts donde los chicos, principalmente Rose se la pasaban estudiando y tenían poco tiempo para conversar y pasar el tiempo sin hacer nada. Las tardes se pasaban jugando al quidditch y comiendo los manjares de la abuela Molly que parecía esforzarse más en realizarlos al haber visitas, quién descubrió que su platillo favorito eran los pasteles de maleza, y ella se los preparaba todas las tardes para la merienda, además de estar "ostrando" todas las horas que no tenían nada más que hacer.
Las vacaciones terminaron y el secreto que guardaban James y Harry del día de la llegada fue guardado sin mayores inconvenientes, solamente bromeaba sobre ello Harry para hacerle rabiar a su amigo de la infancia, en sus oficinas en el Ministerio de Magia, como Jefe y Subjefe del departamento de Aurors (Aclaro que Ron es el Jefe xD para que no haya inconvenientes). Además de que Harry le había prohibido a su primogénito mencionar en algún momento de su vida nuevamente eso que había dado a conocer a todos los allí presentes.
El año escolar empezó tranquilo, tal vez no tanto para el trío de 5º año porque ese año debían rendir los TIMOS, y los profesores desde la primer clase les advirtieron de su importancia, implicancia e indispensabilidad, por lo que todos salieron completamente asustados y con caras de haber asistido a un funeral. Sus caras se agravaron más cuando al finalizar la semana tenían los temarios de cada una de las materias a las que debían presentarse. Eran eternos, no terminaban nunca los temas, algunas incluso como Historia de la Magia y Transformaciones eran dos pergaminos.
Rose al ver los acontecimientos que agobiaban a sus amigos, se encerró más que de costumbre en la biblioteca, y cuando le preguntaban porque hacía eso se limitaba a mirarlos de mala gana y decirles "Irresponsables" murmurando en voz baja otras palabras que nadie llegaba a entender. Al final una noche en el Gran Comedor, Rose les dejo muy claro que ella se preocupaba por su futuro y no quería que los TIMOS le agarraran de sorpresa sin estar lo suficientemente preparada y haber desperdiciado tiempo cuando lo poseían y fallar por no haber estudiado todo lo que estuviera a su alcance. Su cara era tan similar a la de su madre en ese momento que los genes Weasley habían quedado minimizados, tanto así que la Directora McGonagall, estuvo a punto de gritarle Granger! En vez de su apellido, por el alboroto en el medio del Salón.
Una tarde soleada de diciembre poco antes del comienzo de las vacaciones de Navidad, todos los Weasley y los Potter estaban en el campo de quidditch elevándose en sus escobas junto con Britt, Matt y Scorpius. Estaban peloteando sin sentido al principio, pero luego el juego se tornó mas violento y competitivo, incluso los equipos se habían armado sin necesidad de mediar palabras, solo algunas directivas de James y Britt que lideraban tácitamente ambos enfrentados. El juego fue largo, está bien que en invierno oscurece temprano, pero hacía rato que las antorchas que iluminaban el campo de quidditch se habían encendido automáticamente cuando Matt al fin había atrapado la switch, enfrente de las narices de James.
-OHH! El gran James ha sido vencido por su pequeño e insignificante amigo Golpeador!- Chillaba Hugo desde el suelo al que había descendido segundos antes.
Todos rieron a carcajadas. James era el mejor buscador desde el Tío Harry en Gryffindor y era muy orgulloso en lo que al quidditch respectaba, era su santuario, su vida, su devoción y sentirse así de humillado cuando toda su familia estaba allí presente no lo puso del mejor humor que digamos.
Las chicas se saludaron con un abrazo pero estaban tan sucias que prefirieron ir directamente a los vestuarios a darse una buena ducha, la pobre Lily estaba completamente llena de tierra en el pelo y en la cara, sin contar su recientemente estrenada túnica de Ravenclaw como una de las jóvenes cazadoras, luego de que Hugo la empujara a propósito cuando estaba elevándose a solo un metro del suelo embarrado. Esa fue una que más tarde se cobraría pero en este momento solamente quería darse una ducha caliente y platicar con su familia sobre lo bien que lo habían pasado ese día.
Mientras tanto, en el vestuario de los chicos, las cosas estaban un poco más tensas. James estaba co un humor de perros y Matt no sabía si alegrarse por haber capturado la snitch antes que James o sentirse mal por como había hecho que se sintiera su amigo. Las burlas por parte de Hugo, Albus y Fred continuaban pero James no hacía caso, solamente se desvestía rápidamente para meterse en la ducha. Matt les dijo con autoridad que se cerraran la boca. James fue el primero en entrar y el primero en salir y Matt estaba allí esperando para hablar con él…
- Oye, Jimmy, sabes que no fue mi intención que ellos se burlaran, simplemente fue una cuestión de suerte ¿no crees? – Y le tendió una mano a su amigo.
James desconfiado no la tomó siguió su camino hasta donde estaba su ropa. Él sabía que no era su culpa simplemente se había distraído en un momento clave, pero no podía evitar estar enojado, su Orgullo le impedía ver lo que estaba adelante sus ojos.
-No te preocupes, de modo se que no eres ni la mitad de jugador que yo soy, fue simplemente una cuestión de suerte, como tu dijiste.- De donde salieron esas palabras porque yo no las dije, pensó James luego de haberlas dicho.
Matt se puso pálido ante esa respuesta y luego rojo en el mismo instante, no podía creer lo que acababa de oír.
- Tal vez no te hubiera ganado si no te hubiese desconcertado una cierta rubia con rizos al viento que estaba a punto de anotar un punto.-
-Tal vez no hubieses ganado si mi prima no te hubiera gritado "¡Acábalo Matt!" con una de sus sonrisas más deslumbrantes cuando paso cerca de nosotros.- replicó James mordazmente.
- Lo que pase entre Rose y yo no tiene que importarte a ti, asique deja de buscar culpables fuera de ti mismo, ¡por Dios es solo un juego amistoso!-
- ¡LO QUE PASE ENTRE ROSE Y TU! NADA PASA ENTRE ELLA Y TU. SOLAMENTE SON TUS ESTÚPIDOS SENTIMIENTOS DE ADOLESCENTE ENAMORADO QUE NO TE PERMITEN VER MAS ALLÁ DE TI MISMO.- replicó James, esta bien estaba agrandando más las cosas de lo que debía pero simplemente estaba en su naturaleza ser así era un Potter que se le iba a hacer… pero como todo Potter también sabe aceptar sus errores.- Oh! Matt discúlpame, no quería decir eso, es… soy un estúpido, ya esta todo olvidado, no quiero que peleemos por una estupidez así, ¿dale amigo?, no es más que un partido amistoso, y tú, tienes todo el derecho de estar enamorado de Rose, ella es perfecta y tú eres un muy buen muchacho, yo… no quiero ponerme en papel de primo sobre-protector, lo siento.- Acabó con cabeza gacha James sentado sobre las bancas donde depositaban las ropas.
- Está bien, está olvidado hermano, no le demos más vueltas.-concluyó Matt.
Mientras tanto un rubio que ya había acabado de ducharse estaba a mitad del camino mientras la discusión se realizaba y se quedó de piedra al escuchar las confesiones de los amigos. Su corazón latía a mil y parecía querer salirse de su pecho para golpear directamente en la frente al idiota que se atrevía a mirar a SU Rose.
Volvió a las duchas para volver a ducharse y tranquilizarse, tendría una larga conversación con su conciencia nuevamente para entender porque había tenido ese arranque emocional tan fuerte...
Un rew?? GO! GO! GO!GO!
Muchas gracias por leerme!
