Ohio/Konichiwa minna-san
Rompí el ritmo de actualización lo siento, no he tenido tiempo, al menos no ha pasado más de un mes.
Perdón por no poder contestar sus reviews, como dije, no tenía tiempo ni de respirar.
Gracias a todos por sus comentarios :D, y sobre su votación, aquí están los resultados:
Byakuran 6 - Mukuro 6 ¡empate! Así que le pedí a mi one-san que desempatara, para saber quién resulto ganador tendrán que leer hasta el final, ñaca ñaca ñaca.
Solo quiero aclarar algo, el personaje a introducir no llegara a iniciar con los conflictos, será más como un arco, y en los siguientes capítulos quedaría como una llamada de atención y que los protagonistas tengan en cuenta que sigue presente, aún faltan muchos más temas que tocar y personajes a introducir cofcofvariacofcof.
Eso sería todo…"Los personajes no son míos, son propiedad de Akira Amano, yo solo los tomo prestados para pasar el rato y para jugar con la poca estabilidad mental que le queda a nuestro querido Tsuna"
¡A leer!
¡Ayuda! El Décimo Vongola… ¡¿Se ha transformado en mujer?!
Capítulo 7 "Galletas"
Los guardianes de la tormenta y la lluvia esperaban un tanto impacientes en el aula, las chicas habían ido a clase de economía doméstica y estaban tardando más de lo normal, ya se estaban desesperando, Gokudera mataría por un cigarrillo y a Yamamoto se le estaba volviendo difícil mantener su sonrisa despreocupada.
Últimamente se estaban volviendo más paranoicos con lo que a la seguridad de su cielo respecta.
Escucharon murmullos desde el pasillo y se alertaron rápidamente, al poco tiempo entraron todas las chicas de la clase hablando muy animadas, pero, al fondo venían una de cabello naranja y otra de peinado de piña, consolando a una castaña.
Preocupados, los guardianes junto con el Simón se acercaron a estas.
— ¡Juudaime!, ¿Que le ocurre?
— ¡Hey Tsuna!, ¿por qué tan apagada?
—Chi...chicos—comenzó a reaccionar, para poco después desplomarse de cara sobre uno de los pupitres mientras un fantasmita trataba de salirse por su boca.
— ¡Juudaime/Tsuna/Tsuna-kun, perdón Tsuna-chan!
—Sasawaga-san, ¿qué ocurrió?—cuestiono tímidamente el pelirrojo.
—Etto...pues...
Las chicas comenzaron a explicarles como Tsuna casi hace explotar el horno y que de alguna manera logro que al final su pollo se viera completamente carbonizado y aun así supiera crudo.
—No es mi culpa ¡nunca había intentado cocinar!
—Ma ma Tsuna, a todos les sale mal la primera vez que lo intentan, de seguro cuando tomes practica cocinas tan bien como tu madre.
—Tsk, no es que esté de acuerdo con el friki del béisbol, pero es cierto Juudaime ¡De seguro cocina tan bien como Nana-san! ¡Lo lleva en la sangre!
La castaña no hizo caso a los intentos de sus guardianes de animarla y se quedó echada sobre el pupitre. Ya tenía suficientes problemas con la sangre Vongola que poseía.
—Eso no es todo, mañana tenemos que hacer galletas—hablo la ilusionista—Y la profesora dijo que si Bossu no las hacia bien reprobaría la clase.
Una patada que llego de sabrás dios donde le peque en la parte de atrás de la cabeza a la chica casi inconsciente provocando que esta callera al piso
—Solo dame-Tsuna es capaz de reprobar economía doméstica.
— ¡Reborn!
*Después de la escuela, casa Sawada*
—Bien, ¿entonces quien se ofrece a enseñarle a dame-Tsuna como hacer galletas?—pregunto el tutor cuando ya todos se habían reunido en la habitación de la castaña.
— ¡Yo lo intentare Reborn-san!—se ofreció animado la tormenta.
—Hahi!~Gokudera volverá a quemar la cocina.
— ¡Que dices mujer estúpida!
—Gokudera, Haru tiene razón—le señalo el "bebe"
Después de unos momentos de reflexión y una gran disculpa a su jefe por "no poderle ser útil", el italiano desistió de la idea.
—Yo podría hacerlo—hablo la lluvia.
—Galletas sabor a sushi—susurro Chrome y asintieron mostrando que estaban de acuerdo, a Yamamoto le corrió una gota por la sien.
— ¡Tengo prohibido acercarme a la cocina AL EXTREMO!
—Eso es porque tu cocinas peor que Tsuna-chan—le dijo su hermana—p-perdón Tsuna-chan, no era mi intención...
—Comprendo.
—Tal vez Kyoko-chan, Chrome-chan y Haru pudieran enseñarle~desu.
Intercambiaron miradas entre todos y al final aceptaron.
Momentos después en la cocina las chicas comenzaban a mesclar los ingredientes, mientras que la tormenta, la lluvia y el sol las miraban sentados en la mesa...lo más alejados posible.
— ¡No Tsuna-san!, tome la harina con más...—la aparición de una gran nube blanca la interrumpió—Cof cof...cuidado~desu—termino, completamente cubierta de harina, al igual que las demás y trato de sacudirse.
…
— ¡Bossu, no tan fuerte!—trato de avisarle, pero fue demasiado tarde.
— ¡Hiee!, perdón, ¿qué me decías Chrome?—le cuestiono limpiándose la mejilla.
—Que...que no batiera la masa tan fuerte—contesto con una mano en dirección al castaño y la otra tratando de quitarse la gran cantidad de mezcla de harina y leche que había caído en su delantal.
...
—Sabes, Tsuna-chan, creo que será mejor que lo dejemos hasta aquí—sugirió la Sasagawa.
—Kyoko-chan—hablo con un poco de decepción y miro a su alrededor, todos, hasta los chicos estaban completamente manchados, de harina, masa y lo que fuera esa cosa color negro que sabrá Primo de donde había salido, Haru trataba de limpiar el piso y la peli morada abría las ventanas para dejar salir el humo del horno...en el cual aún no habían puesto nada, además de que trataba de ocultar algunos agujeros en las paredes con un par de ilusiones—Si, tienes razón.
— ¡Waaa! la chica dame-Tsuna hizo un desastre—llego de repente el rayo—Lambo-sama no entiende por qué no le piden ayuda a Mamma—dijo sacándose un moco.
Los mayores se paralizaron por un momento, cierto, ninguno de ellos había pensado en eso.
—No...No podemos
— ¿Que dices Sawada? ¡Es una idea EXTREMA!
—Preferiría reprobar antes que pedirle ayuda a ka-san, seria...—trago en seco—muy vergonzoso.
—Haru no cree que sea tan malo Tsuna-san~desu
— ¿Po-podrían al menos dejarme conservar la poca masculinidad que me queda?—casi suplico, todos la vieron con algo de ternura y vergüenza.
Todo quedo en silencio por unos instantes, el quedo tenso, pero fue roto por Kyoko.
—Bueno, solo nos queda una opción, Bianqui-san
— ¿Aneki?, ¿Acaso quieren morir?
—Chicas, pensé que ya estaban conscientes que la comida que Bianqui hace es venenosa.
—Lo sabemos Tsuna-san, pero ella es muy buena enseñando a cocinar~desu.
*Poco después*
De alguna manera, habían conseguido persuadir a la castaña para que aceptara y ahora estaba frente a la asesina, quien sacaba una gran cantidad de ingredientes, que a pesar de no saber cocinar, Tsuna estaba segura que no llevaban las galletas, ¿lo que tenía en la mano era polvo limpia hornos? (*) un escalofrió le recorrió la espalda.
Las chicas que lo habían metido en eso estaban apoyándola, muy muy atrás, casi se salían de la casa, pero estaban ahí y los guadianés estaban en el patio cuidando de un adolorido Gokudera al cual le había dado otro ataque al ver a su hermana por accidente cuando esta llego de la nada.
—Wajaja, Bakadera, póstrate ante tu amo—se escuchó reírse estruendosamente al pequeño asesino mientras intentaba meterle papelitos por la nariz al peliblanco.
—Etto…Bianqui, no estoy muy segura de esto.
—¿Ah?, que dices, hacer galletas es algo básico para transmitir tus sentimientos, tienes que poner tu corazón en cada parte de la preparación para que así tu cariño y esfuerzo lleguen al corazón de las personas a quien se las preparas—contesto la peli rosa, con rostro serio y sacando un frasco color verde de dudosa procedencia del refrigerador.
—Hahi!~Bianqui-san es tan madura~desu
—Cierto Haru-chan, sus palabras te llegan al corazón—le dio la razón y con ello se tocó el pecho y cerró los ojos, su castaña amiga la imito y se quedaron así por buen rato.
—¡Alguien, quien sea, Ayuda! —dijo para si la décima mientras de sus parpados salían un par de cascadas.
—¡Vaca estúpida!, ¡Vuelve aquí para que te mate!—grito alguien en el patio.
—¡Ahhh!, Haru Haru, ¡sálvame!—pidió mientras llegaba corriendo a la cocina y se estrellaba con las piernas de la mencionada—De…debo….resistir—comenzó a susurrar ya en el suelo, mientras sacaba una gran bazuca color rosa de su afro y se disparaba con ella.
—¡Lambo-chan!
—Are are…¿Qué tenemos aquí?—dijo un hombre que salía de la nube provocada por el disparo.
—¡El pervertido!—señalo Miura cuando la nube se dispersó completamente.
—¡A-aneki!—la tormenta acababa de llegar, persiguiendo al bovino y no reparo en que su hermana se encontraba en la cocina, así que volvió a desplomarse.
—¿Are?—susurro el pelinegro levantándose del piso y dirigiéndose a una castaña cerca de la mesa, que en su rostro denotaba una gran mezcla de agradecimiento y estupefacción—¿Vongola?—le cuestiono cuando llego junto a ella—¿Tu eres Sawada Tsunayoshi?, ¿Tsuna?—siguió serio.
—Ahh…pues veras…—entre tartamudeos y palabras sin sentido soltaba algunas risas nerviosas—etto…si—termino, completamente avergonzada y agachando la cabeza.
Una risa muy conocida invadió el lugar y todos posaron su vista en el bovino quien se estaba tratando de taparse la boca y se sujetaba el estómago.
—Jajaja, los chicos ya me habían hablado de esto…jajaja, pero nunca pensé ver el cambio con mis…jaja propios ojos.
— ¿Eh?—soltaron confundidos los estudiantes, ¿él sabía algo?
—Otona-Lambo, ¿esto también ocurrió en tu universo?—le cuestionó la cielo.
—Pues…jaja…veras…
—Ro-me-o—se escuchó con una voz tétrica al fondo y todos se voltearon encontrándose con una peli rosa sosteniendo en cada mano y pastel de poison cooking, desprendiendo un aura maligna— ¡Te matare!
—Rayos—soltó el pelinegro antes de comenzar a correr lo más rápido que le permitían sus piernas, seguido por la muy enojada mujer.
Los guardianes que se habían quedado en el patio entraron gritando, pidiendo que les explicaran lo que había pasado.
Habían perdido la última oportunidad que les quedaba para intentar enseñarle a Tsuna, cosa que ella de cierta manera agradecía, pero, también habían perdido la oportunidad de preguntarle al Lambo adulto sobre lo que había pasado en su universo, ¿ellos encontraron la cura?.
Algo decepcionados regresaron a sus casas, esperando un milagro para que su Decima pasara la materia.
Ya en su habitación la castaña se lanzó a la cama y abrazo su almohada tratando de calmarse.
—Soy un completo desastre, nada me sale bien—pensó—voy a reprobar y Reborn no me dejara en paz—suspiro y se giró sobre la cama para quedar mirando a la pared—ahora que lo pienso, ¿Dónde esta Reborn?—levanto su torso para quedar sentada y comenzó a buscar por la habitación—Pff…para que me preocupo, siempre hace lo mismo—hablo para luego echarse hacia atrás otra vez.
No había querido bajar a cenar, por suerte su tutor aún no había regresado y los demás no habían insistido mucho. Miro el reloj, eran alrededor de las 9:00 pm, seguro ya todos habían terminado de cenar, su casa estaba muy silenciosa, bueno, silenciosa para ser la casa Sawada.
Aun recostada miro al techo, cogió su almohada y se tapó la cara con ella para ahogar un grito mientras movía violentamente las piernas.
Después del pequeño episodio, se levantó e inhalo fuertemente para tomar valor.
—Ahí voy—se animó a si misma levantando el puño.
Sigilosamente abrió la puerta y bajo por las escaleras hasta llegar a la cocina, disimuladamente se asomó y vio a su madre terminando de limpiar los platos de la cena.
—Etto…ka-san, ¿puedo pedirte un favor?—hablo nerviosa acercándose a ella.
— ¿Are, qué ocurre Tsu-chan?—le contesto dejando de un lado la sartén que estaba lavando.
—Am…pues…m-me preguntaba si…podrías enseñarme a…hacer ga-galletas.
— ¡Tsu-chan!, me haces muy feliz—dijo abalanzándose sobre su hija para darle un abrazo—Es el sueño de toda madre, te aseguro que tus galletas le encantaran a Dino-kun.
— ¡Ka-san!, ¡No son para Dino-san!—le señalo tratando de separarse de su madre que le estaba asfixiando.
— ¿Ah no?, Entonces… ¿para Gokudera-kun?
— ¡No…!
— ¿Yamamoto-kun?
— ¡Que no!, ka-san estoy tratando de…
— ¿Sasagawa-kun?, ¡ya se, Enma-kun!
— ¡Oka-san!—le levanto la voz y por fin pudo lograr zafarse del agarre de su madre—No son para nadie, es un trabajo escolar.
— ¿Eh?—soltó decepcionada—Bueno, que se le puede hacer, aun así mama estará encantada de enseñarte a preparar galletas, y quien sabe tal vez en un futuro se las des a alguien—susurro lo último.
Tsuna soltó un suspiro—Gr-gracias.
*Al día siguiente*
Los chicos en la clase 2-A estaban impacientes, hoy era el día de la prueba de fuego, todos querían recibir galletas de su chica favorita. Alguien llego gritando por el pasillo y alerto a todos para que se pusieran en posición.
Las chicas llegaron muy animadas, los guardianes y el pelirrojo buscaron con la mirada a la décima, que, como la última vez llegaba hasta el final.
—Juudaime/Tsuna/Tsuna-chan
—Chicos—hablo la mencionada subiendo un poco la cabeza en señal de vergüenza, tras ella estaban sus dos amigas con unas amplias sonrisas.
— ¿Cómo le fue Juudaime?
Los chicos esperaban expectantes la respuesta y las chicas soltaron una pequeña risa, así que con algo de nerviosismo la castaña les extendió la pequeña bolsita color naranja en donde guardo las galletas con forma de estrella.
— ¡Si tienen forma!—pensaron al mismo tiempo, aun sorprendido trataron de tomar una, empujándose entre ellos en el acto para tratar de tomar una primero, pero al final todos lo hicieron a la vez.
Se miraron entre ellos, y ante las sonrisas traviesas de la peli naranja y la peli morada, probaron la galleta…un momento de silencio.
—…esto…
—Juudaime…
—…sabe…
— ¡Excelente!—dijeron al unísono.
—Chi-chicos, gracias—contesto avergonzada.
—Las galletas de Tsuna-chan fueron las mejores de la clase, incluso la profesora quedo tan encantada que se olvidó del incidente de ayer—hablo Kyoko y Chrome asintió dándole la razón.
— ¡Se lo dije Juudaime!, ¡Usted es increíble en todos los sentidos!
—Sabía que podías hacerlo Tsuna
—Tsuna-chan, bien hecho—hablo casi susurrando el Shimon, con un ligero tono rosado en las mejillas.
Ninguno quiso preguntarle como lo había conseguido, después de todo sabían muy bien como lo logro, pero no quería que su adorada "amiga" se sintiera incomoda.
—Toma Tsuna-chan, mis galletas
—Arigato Kyoko-chan
—Eh, yo quiero las galletas de Tsuna
— ¡Friki del béisbol!, Juudaime no te daría las galletas a ti por nada del mundo.
—Dinos Chrome-chan, ¿a quién de nosotros se las darás?—le cuestionaron un grupo de chicos mientras la ilusionista comenzaba a retroceder y ocultar su paquete color violeta en su espalda.
Desde la ventana un pequeño bebe con traje los observaba, en sus manos tenía una curiosa galleta que de alguna manera consiguió.
—Parece que algún día dame-Tsuna será una buen ama de casa—dijo para sí mismo, y luego oculto su rostro en la sombra de su fedora al recordar que gracias a él, Tsuna no podría tener una vida tranquila, él era el responsable de entrenarla y adentrarla al mundo de la mafia—No, ella será la décima Vongola—dijo molesto mordiendo bruscamente la galleta— ¡Ah sí! Y también es en realidad un chico, esto está muy bueno—termino un tanto divertido hablando con la boca llena.
También se hizo una nota mental de hablar con los guardianes sobre la situación, el día anterior, Dino y el habían recorrido la ciudad para verificar que el "intruso" estaba ahí, y lo encontraron, por el momento no le dirían nada a Tsuna, de seguro que lo perdonaría de inmediato, a veces se parecía mucho a Nana.
*Más tarde*
La noche había caído hace poco, y al terminar de hacer sus deberes escolares Tsuna levanto la cabeza, extrañada del silencio y su casa era uno de los lugares más escandalosos del mundo, tal vez exageraba, según Fuuta su casa tenía el lugar 54 del ranking.
Busco por todo su cuarto, por las escaleras, la cocina, el patio y al final en el baño, no había nadie en casa. Suspiro y comenzó a llenar la bañera para aprovechar del momento de paz y tranquilidad que pocas veces tenia.
Desabotono la falda y esta callo suavemente por lo largo de sus piernas, después se sacó la camisa por la cabeza, quedando así en ropa interior, una color rosa sin encajes, pero aun así demasiado femenina para su gusto, se miró al espejo que había en el baño y una gota resbalo por su cien, ya se estaba acostumbrando demasiado a ese cuerpo.
Se desabrocho el sostén mientras pensaba si kyoko usaría el mismo tipo de ropa interior, y mientras se acercaba a la tina dejo caer sus pantis. No estaba de ánimos para tomar una ducha antes, al fin y al cavo nadie la veía.
Se sumergió completamente y luego de unos momentos su cabeza emergió nuevamente para respirar, se quedó quieta en unos minutos y después comenzó a frotarse la cabeza frenéticamente.
— ¡Hieeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee...!—grito lo más fuerte que pudo sacando toda la desesperación que la había estado invadiendo los últimos días— ¡Por que estas cosas siempre me tienen que pasar a mí!, ¡Maldito Janina y sus inventos que siempre fallan!, ¡Maldito Reborn que siempre me usa de conejillo de indias!, ¡Waaaa!, ¡¿Que no me pueden dejar tranquilo!? ¡Si Tranquilo!—repitió haciendo énfasis en la "o" del final—Soy un chico, y puedo referirme a mí mismo como tal.
Termino con orgullo para después golpearse el pecho tratando de reafirmar sus palabras, error, al hacerlo se topó con un par de bultos muy suavecitos, y debido a esto sus mejillas comenzaron a tomar un ligero tono de rosa mientras que unas líneas azules surcaban su cabeza. Tal vez aún no se acostumbraba del todo a ese cuerpo.
Volvió a sumergirse tratando de calmarse, cuando de repente su súper intuición hizo que se alertara, y un momento después las luces se apagaron, asustándola un poco y haciendo que algo de agua escapara de la tina. Con algo de nerviosismo tomo su toalla blanca y se envolvió en ella, para luego salir del baño a investigar.
No podía evitar, ya sea por el frio o por el miedo, con los ojos en blanco y la mano temblándole abrió la puerta de su habitación para buscar una linterna.
Al entrar se encontró con una espesa niebla de color extraño, y sintió una presencia muy familiar, camino torpemente hasta el centro de su cuarto y comenzó a voltear en todas las direcciones.
—Kufufufufufufu—sonó una risa desde cerca de la ventana, y después una figura muy conocida comenzó a materializarse en medio de la niebla.
Antes de que Tsuna pudiera voltearse una mano se había posado sobre su hombro desnudo.
— ¡Hieeeeeeeeeee! ¡Mukuro!—se exalto volteándose rápidamente a verlo.
—Kufufufufu, mira con lo que me vengo a encontrar Sawada Tsunayoshi, vengo de visita e intentas seducirme recibiéndome casi desnuda.
— ¡Matte! Y-yo no ¡yo no hago eso, tu eres el que apareciste de repente!—se quejó ajustándose la parte de arriba de la toalla para que no callera—De todos modos, ¿qué haces aquí?—dijo con un tierno mohín.
—A verte por supuesto—le contesto sentándose en su cama—Me contaron que algo interesante estaba pasando, pero si te soy sincero nunca me espere encontrarte de esta manera, yo más que nadie puedo estar consciente de que no es ningún tipo de ilusión.
En medio de la respuesta el alma de la castaña había abandonado su cuerpo, el cual ahora estaba completamente pálido.
—Parece que es hora de irme—hablo el mayor mientras se ponía de pie y se acercaba a ella y le tomaba el mentón para estudiarla por última vez devolviéndole el color al rostro a la chica, para luego alejarse de nuevo. —kufufufu, creo que deberías entrenar mejor a ese gatito blanco que te vigila afuera, tardo un tiempo en percatarse de mi presencia, nos veremos muy pronto.
— ¿Eh?, ¿qué gato?—cuestiono al aire, se encontraba sola en la habitación de nuevo y la luz se volvió a encender.
La puerta se abrió bruscamente y por ella entro un muy agitado guardián de la tormenta.
— ¡Juudaime!, ¿¡Se encuentra bien!?
— ¡Ah!, Gokudera-kun...
El peli plateado no la dejo terminar, porque, ahora que la veía su jefa solo llevaba una pequeña toalla tapando su cuerpo, dejando ver casi en su totalidad sus piernas y parte de sus pechos. Al percatarse completamente de ello el guardián cayó al suelo en medio de un charco de sangre que salía por su nariz.
— ¡Hieee!, ¿Estas bien Gukudera-kun?—trato de hacerlo reaccionar acercándose a él y moviéndolo un poco, esto funciono ya que el italiano comenzó a despertar y levanto la cabeza, encontrándose con una vista de primera fila de su adorada Juudaime casi sin ropa...otro derrame nasal aún más grave.
¡Fin del capítulo!, ¿Qué tal?
(*) Chicos y chicas, no intenten comerse el polvo para limpiar hornos, es altamente venenoso y corrosivo, es más, la etiqueta dice que no lo toques ni lo inhales.
¿Qué suerte tiene Gokudera no? le han tocado las mejores situaciones.
Por darme la inspiración necesaria tengo que agradecerle a: PRINCE HUNTER, es la character song de Hori-sempai de la serie de Gekkan Shoujo Nozaki-kun, sabrá Primo porque me inspiro, pero enserio, cuando escribía este capítulo estuve todo el tiempo escuchando esta canción y mis dedos no dejaban de escribir, además que tengo las suficientes ideas para más de la mitad del siguiente.
Ya apareció Mukuro, si, ya que quedo en empate mi One-san y yo nos pusimos un rato a pensar que le convendría más al fic, y al plantearle mis ideas de cómo seguir ambas rutas a ella le gusto más como se desarrollaban las cosas con Mukuro, esta vez apareció poco, pero muy pronto volverá a hacer de las suyas, eso no significa que Byakuran no aparecerá más adelante, en realidad es imposible dejarlo afuera.
Enserio, nunca pensé que quedara en empate (^. ^)…
Nos leemos la próxima, tratare de contestar sus review esta vez.
Recuerden, los review hacen felices a los autores, si los autores están más felices están más inspirados, si están más inspirados escriben mejor comedia, comedia empieza con "c", "c" es la tercera letra del alfabeto, un triángulo tiene 3 lados, comprobado ¡dejar reviews es de iluminatis!,… espera ¿qué?
