VII.

Y así el viernes llegó. Andrew llegó puntual y con un ramo de orquídeas. Lily las puso en agua, intentando aparentar tranquilidad. La comida fue deliciosa: salmón y guisantes. Comieron animadamente, y Lily intuyó que no sabía nada acerca del robo de los archivos. El chico le comentó varias noticias que aún no habían salido publicadas en la prensa. A Lily le habría gustado sonsacarle algo más importante, pero lo que le había dicho ya lo sabía: la importante recepción en casa del ministro con algunos de los hombres más importantes de Europa y sus mujeres.

El teléfono sonó en mitad del postre y Lily tuvo que disculparse. Se retiró a la cocina para hablar. Era uno de los chóferes de Paul para confirmarle la hora a la que la recogería el día 31. Cuando Lily regresó al comedor, Andrew estaba recogiendo sus cosas.

-¿Ya te vas? Si aún no hemos acabado.
-Lo siento, Laureen. Me acaban de llamar de la editorial. Tengo que publicar una noticia muy importante para mañana por la mañana y aún no la he empezado.
-Vaya, qué lata...
-Sí. No te preocupes, ya acabaremos esto otro día.

Lily durmió algunas horas por la tarde. Cuando abrió los ojos, se dio cuenta de que ya era casi de noche. Se levantó deprisa y se dio un baño de agua caliente. Se dejó el pelo suelto y ondulado, y se puso unos simples vaqueros y un jersey verde. No se maquilló ni se arregló de más. Era una tontería hacerlo con Scorpius. Las 8, las 9, las 9 y media, las 10. El timbre sonó. Lily abrió la puerta un poco enfadada. Ahí estaba él, llegando tarde sin haberle avisado de a qué hora llegaría.

Cenaron un filete con una salsa de calabaza riquísima. Scorpius había preparado la cena mientras Lily le preguntaba sobre su familia y sobre lo que había hecho en el extranjero los últimos años. Él también le preguntó a ella sobre lo que había estado haciendo sola en esa enorme casa. Lily sabía que los dos se habían mentido en alguna que otra cosa durante la conversación, pero lo dejó pasar.

Aquella noche fue muy diferente a sus encuentros en la fiesta de gala y en el edificio del periódico. Rieron, brindaron, Scorpius contó varias anécdotas divertidas y sacaron a colación recuerdos de sus años en Hogwarts.

-¿Dónde has escondido tu varita? -le preguntó Lily.
-La rompí y la tiré al Támesis. ¿Y tú?
-La quemé.

Una mentira por allí y otra por allá. Después de tomar el postre, los dos salieron al balcón y observaron la noche estrellada.

-Aquí tienes -le dijo el rubio, sacándose un pedazo de papel del bolsillo trasero del pantalón. -Aquí está la nueva dirección de Albus. Guárdala bien, Lily. He hecho una excepción porque eres tú, pero...

Lily observó la nota. Elsworthy Road, número 27. Saber dónde vivía su hermano después de tantos años era algo que jamás creyó que conseguiría. Miró a Scorpius con lágrimas en los ojos y un nudo en la garganta. El chico tragó saliva, sin saber qué hacer. Lily se guardó la nota en el pantalón y se apoyó en la barandilla para tranquilizarse. Scorpius la rodeó con el brazo para que entrara en calor. Sentir su roce hizo que le temblaran las piernas, y no exactamente a causa del frío. Lily le cogió de la mano que colgaba de su hombro y entrelazó los dedos con los suyos. Alzó lentamente la cabeza y le miró de nuevo a los ojos. Scorpius parecía un poco nervioso y eso era extraño. Con la otra mano, le acarició suavemente la mejilla hasta llegar a sus labios. Lily cerró los ojos ante su tacto y después volvió a abrirlos. Scorpius no aguantó mucho más. La cogió con fuerza de la cintura y disolvió la pequeña distancia que había entre ellos. Atacó sus labios y sus lenguas comenzaron una batalla naval. Lily lo agarró con fuerza de la cara y Scorpius la tomó en brazos, guiando sus pasos hasta el salón. La dejó caer con delicadeza sobre el sofá mientras recorría su cuello con la nariz, inspirando su olor.

-Lily...

Ambos inspiraron profundamente con los ojos cerrados. Scorpius le acarició el cabello y Lily abrió los ojos para encontrarse con su mirada. El chico descendió una de sus manos hasta la espalda de la pelirroja. Lily le mordió el cuello, juguetona y luego le sonrió. Scorpius negó con la cabeza riendo, hipnotizado por la intensidad de su mirada. Quizá ese era el momento que los dos habían esperado más durante toda su vida.

-¿Me has echado de menos? -le preguntó Lily.
-No seas ridícula.

Eso era un sí. Lily sonrió. A pesar de los muchos años que habían pasado, aquella noche eran los Scorpius y Lily que habían sido años atrás, mientras estudiaban en el colegio.

-Ojalá hubiéramos tenido más tiempo.

Lily sabía que se refería precisamente a Hogwarts.

-Bueno, nos hemos vuelto a encontrar, ¿no? -dijo ella. Scorpius la miró, ahora un poco más serio, y Lily intuyó lo que rondaba en sus pensamientos. Eran del bando contrario. Scorpius estaba de lado de los muggles, mientras que ella defendía a capa y espada a los suyos, perteneciendo incluso al Servicio Secreto e infiltrándose entre los muggles para deteriorar sus poderes. Estaban en mitad de una guerra y ella estaba arriesgándose de más. Walton le había prohibido terminantemente tener cualquier relación con la gente mágica y ahí estaba ella, besándose con Scorpius. El chico volvió a acariciarle la mejilla y a besarla en los labios. Después se levantó para apagar la luz y volvió a su lado. La abrazó y ella se dejó mimar, envolviéndose en sus brazos, quedándose dormidos en aquel sofá.