Disclaimer: Naruto © Masashi Kishimoto
.
.
¿De que están hechos los sueños?
.
.
Entre el deseo y un sueño.
.
.
Había acordado tener una cita con Naruto dentro de unas horas en Ichiraku, lo cual aceptó a regañadientes ya que aveces comer ramen tan seguido se volvía aburrido. También se la pasó en el hospital casi todo la tarde atendiendo a los pacientes y revisando informes.
Se dejó caer en la silla suspirando. El trabajo era tan agotador que deseaba una pequeña siesta, incluso una semana de vacaciones bastaría. Revisó los papeles de su siguiente paciente y por poco se tropieza cuando se levantó de un salto.
El hijo del feudal estaba en el hospital con lesiones leves y varios moretones... nada serio, pero se asombro de saber que atendería a un joven ¿Millonario? o ¿Atractivo? que podría ser examinado por un medico cualquiera, ademas por que en un centro de medico ninja; es decir, una persona común y corriente no necesita de chakra para recuperarse.
—Raro —se dijo.
Caminó hasta la habitación del paciente intrigada. Tocó la puerta antes de entrar esperando una respuesta, pero esta no llegó. Entreabrió la puerta encontrándose con ropas rasgas, vendas y maquillaje.
Daisuke salio del baño con una enorme sonrisa, el pelo desordenado, ademas de tararear una melodía. Su cantó murió (al igual que su sonrisa) cuando vio a la kunoichi parada en el umbral de la puerta con la boca abierta.
Mierda.
Ahí es donde todo su plan se podía ir por donde vino.
Los restos de polvo morado, fingiendo un golpe, y los raspones provocados por él mismo eran evidentes -por no decir que lucían falsos-. Rascó su cabeza frustrado.
—Hola —dijo con desilusión.
Sakura boqueó impresionada. Estaba viendo el pecho descubierto de un heredero extremadamente sexy, sus ojos verdes no dejaban de recorrer esos músculos marcados pensando en lo buen dotado que era el hijo del feudal. Subió la vista nerviosa topándose con unos orbes color avellana enmarcado en pestañas oscuras.
No negaba que era mas o igual de atractivo que Sasuke; los cabellos castaños desordenados y los leves raspones en el rostro le otorgaban un aspecto peligroso.
Daisuke levantó una ceja al notar como ella lo observaba. Por mas de que estaba acostumbrado a eso, se le hacia molesto que lo vieran tan seguido ¡Al menos deberían fingir!
—¿Hola? —volvió a repetir. La ensoñación de Sakura acabó cuando él habló.
—Pe-perdón —intentó relajarse, regresando así su aire profesional. Observó el maquillaje colocado en una mesada y las vendas con manchas de sangres, luego a Daisuke—. ¿Por qué esta aquí?
Cruzó los brazos logrando que sus pectorales se marcaran, Sakura tragó en seco.
—Veras, estaba leyendo un libro cuando unos ninjas me atacaron... a-así que...
Demonios. Se había olvidado el relato.
La Haruno reprimió una mueca, ¿Acaso la estaba tomando de estúpida?
—Eso no es verdad, tiene maquillaje en la cara, y déjeme decirle que luce muy falso.
Suspiró sentándose en la cama. Elimino el rastro de polvo de su rostro con la palma de la mano provocando que se corriera en gran parte de su pómulo.
—Lo sé.
Se sentía abatido. Molesto consigo mismo por sus inútiles esfuerzos.
—¿Me dirá por que esta aquí? —Dudó por un momento, pero luego recordó que esa chica tenia la misma edad que la secretaria del Hokage, quizás ella sabia algo.
—En realidad, quería fingir que me habían atacado —los ojos de Sakura se llenaron de intriga y asombro. No todos los días se encontraba a alguien que se hace daño a si mismo. Los mas probable es que el hombre fuera masoquista—. Bueno... yo quería ir a quejarme con el Hokage.
—¿Naruto? ¿Por qué? Espera ¿Fingir? ¿Por qué?
—Dices muchos porqués. La cosa es que hace unos días conocí a su secretaria, y pues no es fácil de explicar.
—¿Hinata? ¿Te hizo algo para que quisieras quejarte?
Daisuke movió la cabeza en negación. Sin embargo era difícil o, mejor dicho, vergonzoso explicar el por qué de todo aquello. Pues era la primera vez que se tomaba algo "en serio". Un momento después, recordó los pequeños encuentros que había tenido con la chica (los cuales habían sido planeados por él); pero el problema estaba en que Hinata ni siquiera lo miró las veces que se chocaron, y eso lo desanimaba en gran medida. Ademas, estar alrededor de un mes intentando llamar su atención se volvía frustrante y como consecuencia a ello tenia el ego por el piso.
—¡La conoces! Que bien, estuve tantos días tratando de hablar con alguien cercano a ella pero no pude. Suerte que usted es su amiga.
Sakura realizó una mueca.
—No somos amigas.
Aquella forma de decir las palabra (hiriente y carente de emoción) no pasó desapercibido para Daisuke, pensando en que pudo haber hecho Hinata para que lo dijera de esa forma.
—Hm... bueno si no me puedes ayudar supongo que no hay nada que hacer.
Se levantó de un salto de la cama, arregló su ropa tratando de lucir mas o menos presentable. Seguramente su madre moriría del espanto una vez lo viera. Antes de que pudiera salir de la habitación la mano de Sakura le sujetó el brazo. Asombrado ante la repentina reacción Daisuke quedó estático en el lugar.
—Te ayudare.
De acuerdo: Era un sueño el de alejar a Hinata de Naruto.
.
.
Era un hecho que Naruto estaba enojada con ella. La pila de papeles que estaba cargando se lo confirmaba; cada vez era mas grande o ella era mas pequeña. Por dios, la semana pasada apenas y él le había dirigido la palabra, pero eso no era lo mas triste, oh no, lo peor es que lo hacia apropósito. Aveces escuchaba una risa divertida escapar de sus labios cuando Hinata intentaba abrir la puerta, y ella como una inocente alma no decía nada. Pero ¿Como hacerlo cuando ya le dijo lo que le tenia que decir? Supuso era un castigo por su mala educación.
Aunque al menos existía un ángel que (de vez en cuando, ya que seria raro que fuera siempre) la ayudaba a no tropezar, sujetándola del hombro y acomodando sus papeles. Sin embargo, ella apenas y contestaba o lo veía, pues la pila de papeles tapaba su vista.
Sí, aquel ángel del que ni siquiera sabia su nombre era justamente un ángel. Aveces, incluso, encontraba una nota de color celeste con una cara feliz dibujada en ella. Lo cual era demasiado tierno provocandole una sonrisa y sonrojo.
Era una pena que no supiera quien era aquella persona, pero sin lugar a dudas estaba agradecida por los pequeños detalles.
Detuvo su caminata tratando de acomodar los papeles en una mejor posición, apoyó su espalda en la pared manteniendo el equilibrio. Justo en ese momento Shizune cruzó delante suyo observándola preocupada.
—¿Segura que no quieres ayuda Hinata?
La aludida sonrió algo cansada. Hace días que no dormía adecuadamente por la carga de trabajo. Comenzaba a sentir las consecuencias de ser la futura líder de su clan.
—N-no se preocupe, estoy bien. Esto no es tan pesado.
Shizune asintió no muy convencida, pues se notaba lo adormilada que estaba la menor.
Una vez se fue, Hinata regresó al intento de no caer dormida. Continuó caminando unos cuantos pasos mas, sin embargo una mano en su hombro la detuvo.
Saltó sorprendida ante el repentino toque trastabillando y tirando algunos papeles al suelo; con lo que se había esforzado en evitar que eso pasara.
Dos manos sujetaron sus hombros mientras su espalda se recostaba en el pecho del individuo. Apenas y se percató de lo embarazoso de la situación cuando escuchó su nombre a lo lejos. Hinata divisó una borrosa mancha rubia antes de ser encerrada en un armario lo suficientemente oscuro para no saber quien era su atacante.
Los archivos ya no estaban en sus manos sino regados por el suelo fuera del armario. El pecho del hombre tapaba su vista, lo cual solo le permitía ver la clavícula de este.
La temperatura de sus mejillas aumento al sentir el aliento caliente en su cuello. Su busto apretándose contra el individuo le incomodaba de tal manera que le impedía pensar coherentemente. Estaba llegando a su limite de soportable.
Por ultimo los gritos de alguien llamándola una y otra vez con un tono molesto. Escuchó bufidos y maldiciones... luego nada.
—Al fin se fue, pensaba que nunca se iría 'ttebayo.
Naruto suspiró aliviado. Bajó la mirada encontrándose con una Hinata desmayada. Bueno, eso se lo esperaba.
Era asfixiante el espacio que lo separa de sus labios. Con solo acercarse mas a ella podría tocarlos, un leve toque comparado con los que se había dado con Sakura... o mas bien demasiado inocente.
En la oscuridad del armario y una pequeña luz entrando por quien sabe donde, a penas distinguía un color rosado en las mejillas de Hinata. ¿En que momento empezó a notar esos pequeños detalles? Como aquel lunar escondido a un costado de su cuello o lo suave que era su piel. ¡Se estaba volviendo un estúpido sensible! En su miserable vida se había puesto a pensar lo linda que era la Hyuga o lo amable que podría ser... aunque ese no era un secreto para nadie para él si lo era. Ya que luego de ese "pequeño incidente" con Hinata, esta se había comportado de lo mas gentil con él cuando ni se lo merecía.
Ademas, se volvió frió con ella por el hecho de no saber que decir y el miedo de cagarla otra vez. Era un completo idiota, pero no pueden culparle por ser de esa forma ¿Verdad? ¿O si?
De igual forma iba a buscar una forma de pedirle disculpas, no quería perder a una amiga por una tontería... «Espera ¡Eso no es una tontería! 'ttebayo. Menos mal que no lo dije»
El punto era disculparse, se recordó, y no oscurecer la situación de la que ya estaba. Aunque sus planes se vieron frustrados cuando el hijo del señor feudal empezó a ir por los pasillos de la torre muy, muy seguido, buscando a Hinata como si fuera un perro. Sin embargo, se percató de que el joven solo se acercaba a ella las veces que Hinata tropezaba... como ahora, pero ahora era diferente porque Daisuke estaba gritando su nombre en vez de ayudarla.
Fue en ese momento en que Naruto entró en pánico. Y, por impulso, había agarrado a Hinata por los hombros para luego encerrarla en ese pequeño espacio. Como dicen por ahí: Situaciones desesperadas requieren medidas desesperadas.
Inconscientemente relamió sus labios mientras se acercaba a Hinata.
—Solo un roce... lo juro dattebayo.
Ella desmayada, él consiente. Nada malo podría pasar.
Pero, ¿Que ocurrirá una vez la bese?
¿Sera solo una vez?
¿No le gustara y se olvidara?
o... ¿Que pasara si le gusta?
¿Querrá hacerlo de vuelta?
Vamos Naruto, no es tan difícil. Es un simple beso, le dijo una voz en su cabeza.
—Solo uno... —se repitió él.
Casto y sencillo. Suave y simple.
Pero por sobretodo adictivo.
El sabor a cacao proveniente de los labios de Hinata se le hizo delicioso. Quien diría que el sabor menos pensado se volvería un manjar.
—Uno mas no me hará daño.
En ningún momento pensó en las consecuencias de sus acciones, en las repercusiones que podría traer a su futuro, pero eso es el deseo. Un instinto animal incapaz de ignorar.
El segundo beso, aumento el ritmo de su corazón de forma inmediata. Movió sus labios abusando de su suerte, mientras deslizaba su mano por el cuello de Hinata. Cuando la sintió removerse frunciendo el ceño se alejó procurando no despertarla y eso es lo que menos quería.
Antes de salir verificó que no hubiera nadie en el pasillo aparte de las hojas en el suelo (luego las levantaría). Diciendo un "okay" levantó a Hinata en sus brazos haciendo que ella recostara la cabeza en su pecho.
Ahora solo tendría que encontrar una solución en cuento a su repentina "adicción" a esos labios. Si bien había sido estúpido ¿Lo culparían por besarla y mas si ella estaba inconsciente?
Solo esperaba que aquel desliz no sucediera de nuevo.
.
.
Caminaba por las calles de Konoha mientras leía los informes de su misión. Estaba cansado y lleno de barro; el olor a mugre y sudor se colaban por sus fosas nasales como un olor que podría hacerlo llorar. Pero obvio eso no pasaría, después de todo era un Uchiha y como tal no mostraba expresión alguna.
Sin embargo, una pequeña molestia presente en sus partes intimas le daban unas terribles ganas de rascarse. Seguramente era parte del barro. Trató de ignorar la creciente molestia, aunque era tan evidente con una piedra diminuta en el zapato.
Removiéndose incomodo observó a Ino arreglando unas flores en la tienda, la miró durante un tiempo hasta que la fabulosa idea de colarse por su casa apareció.
Claramente eso era un delito, pero la picazón lo estaba matando y no se atrevería a ser el hazme reír de la villa si por pura casualidad le daban mas ganas de rascarse.
Ocultó su presencia y con un salto se coló por la ventana. La habitación de Ino era diferente de como se la hubiera imaginado (bueno en aquel entonces pensaba que la chica estaba tan encaprichada con él que tendría fotos suyas por toda la habitación) ¡Oh vamos! eso sonaba muy narcisista incluso para él.
Abrió la puerta de forma sigilosa mirando para ambos lados por si acaso. Tuvo mucha suerte de que el baño estuviera cruzando el pasillo, y ademas con una toalla limpia.
De su mochila saco ropa limpia que había lavado en el río. Bien, al menos era precavido. Rápidamente se quitó la ropa, la ducha tibia cubrió su cuerpo como una manta. Al fin relajado y sin aquella comezón empezó a bañarse.
—¡Que tenga un buen día! —dijo Ino al cliente con una radiante sonrisa.
Una vez el cliente desapareció de su rango de visión, subió las escaleras con el objetivo de ir al baño. Se había estado aguantando solo porque su madre no estaba, pero realmente las ganas eran demasiadas.
Ya en la puerta del baño se asusto al escuchar el sonido del agua cayendo. Abrió los ojos asustada... «¿Por que estoy asustada? Soy una kunoichi no debería asustarme» Con gran valor y perseverancia fue a su habitación y sacó un kunai de su mueble. Si el intruso pensaba que se iba a salir con la suya por ser mujer estaba muy equivocado.
No por nada Shikamaru le tenia miedo.
Inhaló y exhaló.
Entreabrió la puerta sin poder distinguir quien era el criminal, ya que el espejo estaba empañado. Sin importarle nada termino de abrirla provocando que diera un portazo contra la pared.
Uy mala idea.
Ino quedó estática en el umbral con el kunai levantado. Santos infiernos. Sasuke Uchiha. En su baño. Desnudo.
Ni siquiera se dignó a observar que había debajo de sus caderas, solo observó los azulejos celestes de la pared intentando calmarse o pensar en otra cosa que no fuera ese hombre; quien no respetaba nada de nada.
Sus mejillas estaban mas pálidas que un papel.
Los ojos negros de Sasuke la observaron de arriba a bajo. Mierda, ¿Nunca se cansaba de analizar a las personas de esa forma? Aunque, él parecía mas que tranquilo mirándola como si fuera la cosa mas interesante de todo el mundo.
Luego, una media sonrisa dibuja en su rostro fue lo que menos se espero.
—Estas muy callada, Yamanaka. ¿Te comió la lengua el gato?
Oh la estaba provocando. Bien, dos pueden jugar el mismo juego.
—¡Ja! P-por favor. Debo d-decir que me esperaba mas de ti.
Este frunció el ceño.
—¿De que hablas?
—Yo que creía que los Uchiha eran perfectos...pero bueno como dice Sai: La tienes muy pequeña.
Los ojos de Sasuke se tornaron de un rojo sangre. Ino se maldijo por ser una estúpida, había hablado de mas pero era algo que no pudo evitar.
Con una velocidad casi inexistente Sasuke acorralo a Ino contra la pared húmeda del baño. El kunai cayó de sus manos al sentir el pecho de este presionarla contra la fría superficie.
Sus mejillas sonrojabas delataban la vergüenza que estaba pasando. Incluso cuando su mente le decía que se moviera y escapara le fue imposible mover un musculo.
Una mano elevó su rostro haciendo que se fijara en Sasuke.
—Repitelo.
Apenas y pudo formular un ¿eh?
—Repite lo que dijiste, Ino.
¡Por dios! que bien sonaba su nombre en esa voz profunda y varonil.
Tartamudeo sin decir nada coherente, ya incluso se parecía a Hinata. La media sonrisa del Uchiha la descolocaba de maneras inesperadas.
—D-dije que l-la t-tienes...
Las palabras murieron cuando Sasuke la beso, literalmente devoró sus labios.
Intentó alejarlo de su cuerpo, pero este la presionaba mas contra la pared provocando que soltara un gemido ante el contacto. Los labios del Uchiha se movían expertos contra los suyos, impidiendo que ella pudiera pensar en nada mas que no fuera esas sensaciones que no había experimentado con nadie mas.
Ino inconsciente separó sus labios por una bocanada de aire. Sin embargo Sasuke deslizó su lengua saqueando su boca, mientras ella arañaba sus hombros extasiada. Rápidamente la lengua de ambos se encontraron haciendo que Ino gimiera y Sasuke pasara sus manos por la espalda de la chica.
Suspiró ante el contacto dejándose llevar por el deseo que provocaba en ella. Su cuerpo pidiendo mas, pero su mente diciéndole que se detenga porque ese deseo terminaría de la peor forma.
Se separaron por la falta de aire. El Uchiha beso el hombro de Ino, dejando un camino de fuego a lo largo de su cuello. Mordió el lóbulo de su oreja dejando escapar un gruñido.
Sasuke mas lucido que ella se alejó observando el cabello rubio y mojado con los labios hinchados, la respiración irregular y los ojos cerrados de Ino. Le daban una imagen de pura lujuria, una que se le hizo tentadora.
—Te veo luego.
Cerró la puerta detrás de si dejando a una Ino completamente anonadada. El muy cabrón se había colado a su casa sin permiso y ¡Eso no era todo! Se había atrevido a usurpar su boca.
Sin mencionar el mensaje oculto en esas palabras.
.
.
Era increíble como se escurría de sus brazos cuando casi la tenia entre sus redes. De un momento a otro Hinata había desaparecido dejando los papeles tirados en el piso como si nada. Pareciera que lo hacia apropósito.
Resignado siguió caminando por el lugar buscándola con la mirada. Hace no mucho había hecho un pacto con Sakura, en el cual le explicaba que Hinata estaba enamorada de Naruto (Que conveniente) y lo que quería era separarlos a toda costa.
En un principio lo creyó innecesario, pues Sakura estaba saliendo con él. Ademas Daisuke nunca le dijo que gustaba de Hinata, bueno tal vez un poco, pero solo para conocerla. Le había atraído esos ojos llorosos y perlados. Tan extraños.
Sin embargo, el que la Haruno le pidiera ese favor le hizo pensar que el Hokage no estaba tan seguro de sus sentimientos por ella.
«¿Esta bien que haya aceptado?», pensó. Era difícil saberlo, a no ser que viera el futuro.
Antes de doblar una esquina diviso a Naruto. Se escondió detrás de la pared asomando la cabeza observándole. Frunció el ceño al darse cuenta del cabello oscuro balanceándose mientras el Uzumaki caminaba.
Naruto la miraba dormir con total concentración y una leve sonrisa. «Hay que ver; después de todo la pelirosa no estaba tan equivocada» Alzó una ceja escéptico; Daisuke siempre fue bueno sabiendo descifrar una mirada, por lo que con mucha confianza podía deducir que el Hokage estaba empezando a dudar sobre si mismo.
Si lo que Sakura le dijo era cierto, pues entonces no faltaba mucho para notar un cambio repentino en los sentimientos de Naruto.
A pesar de sus sospechas, Daisuke hizo un trato... el cual cumpliría. El problema estaba en como lo haría, hasta ahora se había enterado de que la Hyuga estaba enamorada de alguien y ese insignificante detalle no lo tuvo en cuenta. Ya que si esos sentimientos eran tan fuertes como él pensaba, entonces la cosa estaría mas complicada de lo que pensó.
Se recordó no sacar conclusiones apresuradas. Lo ideal era esperar a que la situacion tomara un rumbo de acuerdo a como intentara acercarse a Hinata. Asintió ante las ideas que se desarrollaban en su cerebro. Sí, tal vez funcionara; la mejor forma de entablar una amistad era convivir en el mismo ámbito.
Debía hablar con su padre si quería "aprender" lo que era ser un señor feudal.
«... Estoy siendo un estúpido. Nunca debí haber aceptado... Si solo hubiera medido mis palabras.» Se maldijo; él no quería tener que separar a dos persona que podrían llegar a quererse, pero el impulso lo llevó a donde estaba ahora. Con razón su madre se quejaba tanto de él.
Una mano tocó su brazo. Observó a la kunoichi detrás suyo nervioso.
—¿La encontraste?
Él negó intentando controlarse; nunca fue un buen mentiroso, aunque al menos hacia lo que podía.
—Entonces ven, debe estar en el despacho.
—No. No puedo aparecer así de la nada, hablare con mi padre —la detuvo esperando que Naruto y Hinata hayan entrado de una vez al lugar nombrado.
Sakura alzó las cejas.
—¿Que tiene que ver tu padre?
—Es el señor feudal. Le diré que me gustaría aprender sobre su cargo y que conlleva eso, por lo que una vez acepte le enviara una notificación a tu novio diciéndole que ahora debo... hm... no sé estudiar el funcionamiento de Konoha o algo así.
—¡Comprendo! Estupenda idea, es genial poder hacer eso solo con decirlo.
Daisuke se encogió de hombros.
—A veces.
—De acuerdo, tengo que irme.
Él se asusto al ver que se dirigía al despacho de Naruto.
—¡No! Ven... ha-hablaremos ahora con mi padre.
—¿Que? —La agarró de la muñeca arrastrándola por los pasillos— ¡Oye suéltame! Te he dicho que debo irme. —Daisuke no respondió, sabia que poner a el tonto del Hokage en una situación incomoda solo causaría problemas. Lo mejor era esperar e idear un plan lo suficientemente inteligente para separar a esos dos.
Si bien fueron una pocas horas desde que se conocieron, pudo deducir que el comportamiento de Sakura era cambiante.
Ambos peleando y gritando salieron de allí siendo observados por las demás personas.
.
.
Subió por la ventana al fin limpio. Tampoco con esa horrenda comezón.
—Dobe te tra... —dando gracias por ser inexpresivo y por que su quijada no tocó el suelo, Sasuke quedó con la mente en blanco al ver a su mejor amigo-rival colocarle la capa Hokage a la Hyuga.
El rubio estático en su lugar maldijo a su amigo por la intromisión. Mientras tanto este solo lo miraba sin signo alguno de moverse o hacer algo mas productivo. Cabe la casualidad que su mente apenas procesaba el beso salvaje que se había dado con Ino, quien seguramente debía estar arrancando pétalos de flores con desprecio.
—E-eh Teme... ¿Que haces aquí 'ttebayo?
Sasuke evadió la pregunta olímpicamente.
—Primero dime que haces tú.
Excelente Naruto, oficialmente eres mas pervertido que Jiraiya. Aunque si de pervertidos se trataba Sasuke y Naruto podrían estar peleando por ese puesto.
—Nada, dattebayo.
Hinata se removió en el sofá llamando la atención de los ninjas. Aun dormida atrajo la capa del Uzumaki a su nariz oliendo su aroma. Aquella imagen provocó en Naruto un escalofrío. Ninguno de los dos pudo negar que se veía demasiado tierna mientras seguía abrazando la tela.
—¿Seguro? Luces nervioso.
Le dirigió una mirada furiosa. Sasuke sonrió engreído; nadie era capaz de escapar de esos ojos negros que estudiaban el entorno con detenimiento. Puede que él se hiciera el desinteresado, pero observaba mejor las cosas que ningún otro. Por mas que Naruto quisiera mentirle él se adelantaba y ya sabia todo de antemano.
—Cierra el pico, Teme. No le hice nada.
—Hmph, como sea. Te dejó los los informes de la misión —le dio una ultima mirada antes de subir a la ventana. La voz de Naruto lo detuvo.
—Oye, Sasuke-teme... ¿Se puede querer a dos personas a la vez?
«Con que eso era», pensó el Uchiha.
—Soy el menos indicado para responder a esa pregunta, usuratonkachi.
Dejó solo a Naruto con muchas dudas en su cabeza. Era tonto, eso no lo negaba, ni siquiera entendía la diferencia entre el ramen y el amor. Para él todo era lo mismo.
El azul de ojos enfocaron a Hinata. Lo que sentía por ella no era amor... no la amaba... diferente de Sakura que la quisó desde su niñez hasta ahora. Sin embargo, las muestras de afectos de la ojiperla habían calado hondo en su corazón, hasta el punto de no comprender que era real y que no.
Todo comenzó con esas repentinas visitas del niño rico ese. Konohamaru se lo dijo, ese chico había empezado a visitar la torre muchas veces. Llegado un momento, Naruto empezó a vigilar lo que hacia sin darse cuenta de lo mucho que le molestaba verlo cerca de Hinata.
—¿Que me esta pasando? —susurró.
Vio la hora en la pared. Ya estaba anocheciendo y Hinata debía volver a caso. Cabe aclarar que se olvidó de la cita con Sakura. Se acercó a ella, movió su hombro intentando despertarla sin éxito.
—Hinata.
La aludida entreabrió los ojos cansada. Naruto acaricio su mejilla conmovido.
—... N-naruto-kun
—Tienes que irte, se hace tarde.
Asintió mientras se reincorporaba.
—Fue un sueño —Hinata aun medio dormida no daba tiempo de pensar lo que decía. Por un momento quisó creer que aquel beso había sido real, pero lo mas probable es que solo fuera una creación de su imaginación.
Los ojos de Naruto se abrieron desmesuradamente.
Percatándose del peso de sus palabras enmudeció inmediatamente. Él, al igual que ella, lucia cansado.
—Ah, p-perdón Naruto-kun, debes estar c-cansado. Sera mejor que me vaya.
Simplemente abandonó la habitación tomando unos cuantos papeles con los cuales trabajar durante el fin de semana. Él mordió su labio reprimiendo las palabras que gritaban por salir al mundo.
No fue un sueño.
.
.
Ejem!
Que conste... fue Naruto el que le dio el beso, no Hina. Así que ella técnicamente no hizo nada salvo "soñar".
¡DIABLOS! Yo quería que Naru le diga "No... no fue un sueño", pero tuve que contenerme. Ya tendrá otra oportunidad para decírselo.
Este capitulo fue muy largo, creo que uno de los mas largos que he escrito, tenia mas para escribir pero creo que con esto era suficiente. Ademas tuve que corregirlo miles de veces porque no me gustaba como quedaba; al final me gusto el resultado, espero que ustedes también.
Nos leemos la próxima.
