"Planes . . .¿para el corazón?"
Dohko disfrutaba de un hermoso atardecer en uno de los patios del templo. Era algo realmente bello. No recordaba cuando había sido el último que había disfrutando tanto como ése. Una increíble vista, brisa refrescante, una pastura bastante cómoda y cuatro dorados corriendo directamente hacia él hacían que . . . –¡Un momento!–El moreno se sobresaltó al notar aquello. Tal vez había hablado demasiado pronto.
–¡Dohko! ¡Dohko!–Gritaba apresuradamente Death Mask mientras jaloneaba a un bastante exhausto Aldebarán que cargaba a un inconsciente Shura y que eran perseguidos por un muy malhumorado Mu. El nombrado sólo atinó a suspirar pesadamente, ¿cuándo sería el día que en verdad disfrute de un momento de paz?
–¿Qué sucede aquí?–Pregunta con un tono autoritario. Sí quería resolver aquella situación rápidamente debía poner orden de inmediato.
–Mu nos quiere asesinar, mire como dejó a Shura–Decía Aldebarán lamentándose mientras Death Mask mantenía una de sus manos sobre su boca en un intento de aguantarse la risa.
–¿Qué pasó Mu?
–¡Qué que paso? Simple y sencillamente ellos . . . –Un notorio sonrojo apareció en las mejillas del lemuriano–pues ellos . . .¡hicieron que . . .
–¡Dohko! –Lo llamó una voz bastante conocida. Al instante buscó con la mirada a la persona que había pronunciado su nombre.
–Shion–El patriarca caminaba lentamente hacia ellos, siempre mostrando ese rostro tan serio y apacible que lo caracterizaba.
–Necesito hablar contigo un momento–El séptimo dorado lo siguió sin pensarlo dos veces ignorando olímpicamente a sus compañeros de armadura que sólo lograron seguirlo con la mirada para, momentos después, continuar con su persecución.
. . . . . . . .
Neón daba un paseo por los alrededores junto a Marín. Ambas amazonas se había llevado muy bien desde que se habían conocido. En aquel momento, la dorada de escorpio le había arreglado una cita a su nueva amiga, ahora debía prepararla debidamente. Marín se guiaba por todas las instrucciones que le daban, ni siquiera sabía con quien saldría. No tenía idea de el porqué había aceptado una situación como ésa, pero bueno, ya estaba hecho y no podía deshacerlo aunque quisiera, sabía que la ojiverde no la dejaría tan fácilmente.
–Tenemos mucho que hacer–Parecía que la más emocionada por aquel próximo acontecimiento era Neón. Llevaba ya un buen rato dándole innumerables consejos.
–Sólo será un pequeño paseo, ¿qué tanto se necesita para ello?
–Más de lo que crees . . . más de lo que crees. Bueno antes que nada, necesito ir a discutir algo con unos compañeros de trabajo, nos vemos después. –Y sin decir más siguió su camino dejando a Marín algo confundida.
–¿Compañeros de trabajo? . . .
. . . . . . . .
–¿A quién esperamos?–Pregunta Aioria un tanto desesperado, llevaban más de quince minutos esperando a alguien que, según los gemelos, los ayudaría. Lo peor de todo es que ni siquiera le habían dicho quien. Se sentía muy presionado y emocionado ante aquella situación. A pesar de que sus amigos y compañeros lo hacían como broma, realmente sabía que tenían muy buenas intenciones, no por nada tenia tantos años de conocerlos. Sin embargo, no mostraría lo agradecido que estaba, no por el momento.
–Tranquilo, nuestra cómplice esta a punto de llegar–Dice Kanon con una gran sonrisa mientras veía como era que ella se acercaba.
–Muy bien, estoy aquí.
–¿Tú eres la cómplice? –Aioria no sabía como era que ellas se habían involucrado en aquella situación.
–Claro que sí, ¿quién más podría ser? Ahora te diré lo que tienes que hacer. Será muy sencillo. Por cierto, ¿dónde está Shura?
–Digamos que sufrió un pequeño percance con Mu–Dijo Afrodita no muy convencido de sus propias palabras. Neón le restó importancia, en ese momento había cosas más importantes. La amazona tomó al moreno del brazo y lo llevó hacia una habitación cercana, seguidos por las miradas burlonas y satisfactorias de sus compañeros. Era una verdad que disfrutaban de la situación, pero de todos modos era por el bien del leoncito. Sí todo resultaba bien, se los agradecería de por vida.
–¡PUM! –Un tremendo golpe se escuchó cerca de ellos. Rápidamente se fueron a asomar y tremenda situación al encontrar a un pobre Aioria siendo aplastado por Aldebarán quien aún cargaba a un noqueado Shura. Segundos después llegó un Mu satisfecho por aquella escena, sabía que tarde o temprano obtendrían su merecido.
–Mi trabajo aquí termino–Dijo el lemuriano luciendo una gran sonrisa en su rostro mientras se alejaba de aquella escena con toda una victoria entre sus manos. Ahora si podría regresar a su casa para descansar tranquilamente, todavía tenía mucho que hacer, y seguramente kiki no estaría ayudando mucho con eso.
–¿Qué sucedió aquí?–Preguntó Afrodita mientras lo gemelos ayudaban a quitar a Aldebarán de encima del pobre leoncito que casi era asfixiado por completo.
–¿En serio quieres saber? –Dice el toro del zodiaco tratando de levantarse con la ayuda de su amigo. El peliazul le contesto ladeando su cabeza de forma negativa, tal vez lo mejor seria no saber del embrollo que le habían causado al pobre lemuriano. Por otro lado, el toro del zodiaco si quería saber que hacían todos reunidos en aquel lugar, ¿acaso sucedía algo de lo que él no estaba enterado? –Y ustedes, ¿qué hacen por aquí? No los había visto desde ayer.
En ese momento los ojos de ambos gemelos brillaron mientras que el pobre Aioria sólo atinaba a ponerse rojo de la pena, ¿es qué todo el mundo tenía que enterarse? Bueno, esa era una tarea que los caballeros de géminis cumplían con toda perfección y no se dijera de su nueva cómplice, la amazona de virgo era de mucha ayuda.
Después de unos minutos, Aldebarán y compañía, porque cabe destacar que Shura despertó de su pequeño sueño inducido por el carnerito, ya sabían absolutamente todo; de la cita que habían planeado para Aioria y de los planes que se llevarían a cabo para realizarla. Realmente no perdieron la oportunidad y al instante se alistaron para participar en tal plan y claro, los gemelos y la amazona los aceptaron gustosamente. En ese momento lo único que deseaba el caballero dorado de la quinta casa era que nadie más se enterara, no quería hacer su vida privada pública, no, porque por eso le decían "privada" para que nadie más interviniera, pero bueno lo hecho, hecho estaba y no podía dar un paso atrás. No cuando él también lo quería.
–Muy bien, ¡COMENZEMOS!
. . . . . . . . .
–¿En verdad puedes hacer todo eso? –Aurea había estado platicando muy animadamente con Kiki durante la ausencia del lemuriano. Le parecía un niño muy interesante y divertido, no recordaba cuando había sido la última vez que se había reído tanto en tan poco tiempo.
–Claro que sí, me lo enseño mi maestro. Además, ahora puedo teletransportarme al lugar que desee.
–Tu maestro debe ser una gran persona . . . y además muy fuerte–Las palabras de Aurea habían sonado diferentes a su tono anterior, era como si lo dijese con ternura. Kiki la miró detenidamente por unos segundos, parecía estar en otro mundo y no paraba de sonreir.
–Sí. También es muy rápido.
–Sí
–Y muy alto . . .
–Sí–La amazona en verdad estaba soñando despierta, sólo atinaba a contestar por inercia. El pequeño aprendiz lo notó al instante.
–Y te gusta, ¿verda?
–Sí . . . –Aurea artículo por un instante lo que había dicho el chiquillo–No . . .pero que . . .
–¡Ja! Te atrape–La sonrisa del lemuriano se había ensanchado enormemente mientras que la amazona se daba de topes mentalmente por haber caído en la trampa de una persona mucho más pequeña que ella. Tal vez la próxima vez que hablé con él tendrá más cuidado con lo que dice.
–No, no atrapaste nada yo sólo . . .
–Todos ellos se lo tienen merecido–La voz de Mu interrumpió su conversación. Unos segundos después hizo presencia ante ellos quienes sólo permanecieron en total silencio al verlo. –No platiquen tanto por favor–Sus palabras causaron una risa nerviosa en la amazona y una un tanto burlona por parte del aprendiz. –¿Qué les pasa?
–Ah sólo que . . .
–¡Sí! Yo le decía a Kiki que me llamaron y que ya me iba así que nos vemos–Aurea salió tan rápido como sus piernas se lo permitieron dejando con una gran duda al caballero que volteando a ver a su aprendiz de forma interrogante sólo consiguió un "No tengo idea", así dejando el asunto para otro día. Lastima que el pelinaranja no pensara lo mismo, no, él estaba ideando un gran plan en ese momento. Una vez que se le metía una idea en la cabeza era imposible sacarla, además, tal vez así su mentor pensaría en algo que no fuera trabajo, trabajo y trabajo; sí su plan resultaba probablemente tendría más tiempo libre para divertirse. Realmente no era un experto en temas como ése, pero algo se le ocurriría. Ver tantas películas con Seiya por fin serviría de algo.
. . . . . . . . .
–¡Es suficiente por hoy! –Pronuncia Shaka ante una amazona bastante exhausta. Él había decidido enseñarle a ocultar su presencia pero no era fácil hacerlo, tanto para ella como para él. Se la pasaba diciendo que se "concentrara" y parecía hacerlo pero sentía que había algo que la distraía por momentos y eso ocasionaba que perdiera el control de su cosmoenergía y no la enfocara como era debido, hasta se había dignado a "percibir" su alrededor y, aún así, no encontraba cuál era la causa de ese descuido por parte de la amazona.
–Esta bien–Lara abrió sus ojos y soltó un pequeño suspiro. Sentía que se cerebro explotaría, y como no, todo ese tiempo se había debatido entre estar concentrada y estar al lado con aquel rubio que seguía descontrolando por alguna razón. Sabía que tenía que encontrar una solución a aquella situación, ¿qué era lo que le sucedía? Nunca se había sentido así con alguien más. Probablemente debería hablarlo con Irene o Aurea, después de todo, sí se lo llegaba a mencionar a Neón seguramente estallaría la tercera guerra mundial. Ella era un persona de cuidado en ese tipo de situaciones, porque cuando algo le gustaba, realmente hacia hasta lo imposible por obtenerlo. Era una buena cualidad para algunas cosas pero no para aquel momento, no quería ocasionar algún problema con su amiga por un mal entendido. Definitivamente lo primero que haría sería aclarar sus ideas.
–Entonces, nos vemos mañana. En verdad deberías trabajar con tu concentración.
–Sí, bueno sobre eso yo . . .
–Tranquila–Interrumpió el rubio–No estas obligada a mencionarla, pero cuando sepas que es, trabaja con ello. Yo puedo ayudarte si lo deseas–Shaka se retiró de los jardines en camino a su casa zodiacal.
–Es exactamente eso lo que me preocupa–Dice la ojivioleta para sí misma.
