Fic

Mujer Bonita

Por Mayra Exitosa

Una dama

Hacía semanas que habían recibido la noticia de la llegada de su primo a américa, con la muerte de Rosemary, la tristeza se aumentó también en los Cornwall, una mujer solitaria se había convertido Ariadne Andrew viuda de Cornwall. Sus hijos eran mayores que Tony, ella al menos estaba con vida, en cambio su sobrino estaba solito, después de casi ni conocer a su padre, ahora perdía también a su madre.

No pudieron llegar a su despedida, más horrible fue saber que su prima Sara, había sido quien planeara des hacerse de todos. Adriadne era de cabellos rubios cenizos, su mirada azul y su perfil delicado como Rosemary y Sara. Las tres se llevaban algunos pocos años, la mayor era ella por cuarto años que Rosemary y por ocho que Sara. Las tres le llevaban años a William, quien era el heredero principal de su abuelo William Andrew.

Con tristeza recordaba como su abuelo había logrado estar presente en las bodas de Rosemary y de ella, pero no en la de Sara. Su partida, había sido dolorosa, pues su primo William había fallecido después de su esposa y Rosemary se hizo cargo de cuidar de su hermano muy joven, si no fuera por la Tía Elroy, todo se hubiera venido abajo. La fortuna de William, el apoyo en aquellos años del esposo de su prima Rosemary y el de su esposo Alistar Cornwall, quien había fallecido apenas el año pasado.

El avión aterrizaba y sus hijos emocionados tomaban sus cosas deseosos de llegar a ver a su primo Anthony, tenían más de un año de no verse, por el triste deceso de su padre, y ahora él había perdido también a su madre. Ellos venían a verlo, pero Ariande, no les había dicho la verdad, ella no podía con los negocios de su marido y requería la ayuda de William, ella no estaba preparada para todo lo que había en sus manos, dejando su casa en Inglaterra y tomando lo más que podía, dejaba un tumulto de recuerdos en aquel hogar, para refugiarse con su Tía y que la apoyara en la educación de sus pequeños Alistar Jr. y Archivald. Ella había hablado con su Tía y su Prima Rosemary, pero por petición de Rose, ella le había dicho que ambas podían vivir en Lakewood y que el administrador de la familia se haría cargo de todo junto a William. Nadie se imaginó que en el momento en que viajaban a Lakewood, ella tuviera un terrible accidente y perdiera la vida, ahora después de meditarlo, ya no podía quedarse en Inglaterra, si ella pasaba por algo similar, ¿quién cuidaría de sus pequeños? Lo mejor era estar cerca de la familia.

- ¡Mami! ¡Mami!

- No se separen, esperen a que lleguemos a casa y luego iremos al hospital, a ver a mi Tía Elroy. Con ternura el par de pequeños asentían y tomaban los maletines que habían traído, puesto que todo se había ido con la mudanza y debía llegar directamente a la mansión Andrew.

El taxi ejecutivo, les recibía y el encargado oficial, les llevaba con seguridad hasta la mansión. Al llegar, su primo y su sobrino habían salido al hospital, con excelentes noticias, pues al parecer su Tía había estado en coma y estaba recuperándose al haber despertado esa mañana.

- ¿Podemos ir a verla, mami?

- Mejor esperaré a que regrese William, para que nos diga si ustedes serán aceptados dentro del hospital.

En el pequeño departamento, la sorpresa, es que todo había sido pagado, recibos, adeudos, pagos de la casa, todo en general, solo le quedaba por pagar algunos detalles a sus vecinos y hacer un poco de limpieza por los meses que no había estado ahí. Al entrar vio con nostalgia todos sus detalles, las plantas estaban afuera y su vecina las había cuidado, ella no sabía cómo agradecerles todo lo que le habían ayudado, pasaba por hacer limpieza y no deseaba salir sin dejar todo en orden, ahí estaba su ropa de invierno, y algunas cosas, ninguna de esas tan bellas como las que tenía ahora en la casa de Albert y Anthony.

Pensativa recordaba las ocasiones en que Albert la amaba, la pasión que ambos habían despertado, desde la primera vez y hasta ahora. Y se preguntaba ¿Qué cambiaría con el regreso de su Tía a casa? ¿le agradaría que una enfermera fuera la novia de su sobrino? Eran tan lindos y de muy buena educación, ella en cambio solo era una empleada, y recordaba lo hermosa que era la madre de Anthony, alta bella y con una refinada voz y un toque angelical en todo lo que hacía o decía. Su vecina le tocaba la puerta y la llamaba,

- ¿Señorita Candy?

- ¿Si?

- Estos son los sobres de correspondencia que dejaron aquí en su puerta y en su buzón debe haber más.

- Gracias.

Vio el reloj y no se había dado cuenta de lo tarde que era, tenía que regresar,. Anthony debía tomar sus medicamentos y ya debían haber regresado a casa.

En el hospital después de no haber encontrado a Candy, el chofer le había pasado su recado, decepcionado por lo que esperaba y que ella había decidido ir a realizar pagos, se regresaban a casa a esperarla allá y preguntarle cuando sería la cita con su médico, y si ya tenía verificado el resultado positivo de su embarazo.

Anthony se mostraba triste, pues Candy estaba con ellos en el hospital y no se encontraba ahora, aunque su Tío le aseguraba que ella iría directo a casa, el sentía que no era así, pues Candy no se separaba de él, desde hacía meses y cuando lo había hecho lo había dejado muy triste y solo.

- Vamos Anthony, Candy llegará a casa, sabes, también la extraño

- ¿De verdad?

- Si, ella es mi novia. Y sabes bien que… la quiero mucho.

- No más que yo. Ella duerme conmigo, a veces.

Albert iba a decirle lo mismo, pero no era propio hacerlo, porque directamente no solo dormía con él. Una sonrisa de satisfacción al recordar que ya pronto la verían y que hablaría con ella, si deseaba salir, no había problema, solo que la llevara y la regresara el chofer, en su estado, no era bueno que se fuera sola.

Al llegar, el mayordomo, de inmediato informaba de la llegad de su prima Ariadne y sus hijos, a lo que con una sonrisa, levantaba en el aire a su sobrino para darle la sorpresa al ver a los niños de nuevo.

Anthony se sorprendía porque su tío corría con él en brazos y eso significaba que Candy estaba esperándolos, eso es lo que él creía, la sorpresa fue escuchara las voces de sus primitos, cuando ambos estaban en la habitación de Anthony viendo el televisor, en espera de su llegada,

- No Stear. Dice mi mamá que se encuentra enfermo y que debemos cuidarlo.

- Pero dice la señora de limpieza que el solo gatea, lo mejor es traerle un carro de baterías y jugaremos con él. Anthony se quedó serio al escucharlos y bajo su rostro apenado, porque vieran los fierros que portaba en ambas piernas, pero Albert le comentó que irían por su silla de ruedas automática y que los sorprendería.

Se fueron por ella, tocaron la puerta y ambos hermanos abrieron, a lo que Anthony entraba a toda velocidad con su palanca en el brazo derecho y sonriendo efusivo comentaba

- ¡No me alcanzaran!

Los primos salieron corriendo tras él, a lo que iban riendo por como Tony les había ganado las ideas.

- ¡Lo ves Archie!

Albert soltaba las risas por como los dos niños corrían y no lo alcanzaban. Bajando por la rampa al patio y de ahí a los jardines. El camino y vi a su prima en el jardín del frente, esta lloraba con una de las señoras que le contaba todo lo que había ocurrido. El rubio le dio indicaciones al mayordomo para que fueran a cuidar varias personas a sus sobrinos, se fue con Ariadne y al verse, ella corrió a sus brazos y lloraba amargamente.

Candy caminaba agotada, la parada del autobús estaba muy retirada de la casa, apenas llegaba a la entrada, el guardia de inmediato la saludaba y abría los portones, a lo que ella agradecía y asaba cargando una caja enlazada con un cordón.

- ¿Desea que la lleve el auto hasta la puerta, señorita?

- Si, por favor, ya mis pies no pueden con la caminata hasta aquí. Un pequeño auto que daba el servicio, la llevaba hasta el frente de la casa, desde ahí, vio salir a Albert quien fue sorprendido por una dama, lanzándose a sus brazos y ambos se abrazaba fuertemente. Candy sintió en ese momento una opresión en el pecho, celos, dolor, sentimientos cruzados. No sabía que era, pero el auto ya se había devuelto a la entrada y no podía regresarse, solo se escondía tras una pared de arbustos y se quedaba ahí, mientras sus ojos se llenaban de lágrimas, sin poder hacer nada en absoluto.

CONTINUARÁ...


Debido a que este fic entró en un reto para terminarla pronto, lo mejor es avanzar y ganarle a mi compañera.

No vaya a ser que nos gane, ¿verdad?

Un abrazo a la Distancia

Mayra Exitosa