¡Hola! Lamento haberme tardado tanto, y sí bueno, es totalmente mi culpa de veras lo siento, y, para que sepan, Annabeth no me insistió tanto esta semana ya que no nos vimos así que... supongo que ustedes saben lo que pasó ¿no?

En fin, primero ¡muchas gracias por los reviews! Me alegra mucho que les guste el fic, y bueno, ya no los molesto más y aquí está el cap

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Amanda

Podía notar como su estomago gruñía cada vez más y más, exigiendo comida. Miró con cierta desesperación a los chicos a su lado por ver si algo tenían de comer. Obviamente, como le habían dicho hace una hora, no tenían nada. Hizo acoplo de todo su orgullo para no admitir que tenía hambre; afortunadamente, James se le adelantó

-Oye, puedes explicarme ¿qué rayos vamos a comer?- preguntó con cierto fastidio, pero el hijo de Júpiter lo ignoró olímpicamente, la rubia supuso que estaba extrañado por la ausencia de monstruos en los alrededores

-No lo entiendo- murmuró entre las quejas de James- pareciera que todos los monstruos de California se hayan ido a otro lado- y Amanda coincidía con él, no esperaba que los monstruos hayan "migrado"

-Este... ¿Jason?- quiso llamar su atención Amanda, el rubio no le hizo caso- son cerca de las nueve de la mañana y no hemos comido nada- aún así, Jason estaba metido en sus pensamientos

-A un lado, chica lista- la apartó James, harto de la ignorancia de Jason- -¡Que carajos sucede para que no podamos comer! ¡Jason, me estoy muriendo de la puta hambre! ¡Quiere alguien explicarme por qué coño no hemos ido a comer de una perra vez por todas!- al parecer, con las groserías, pudo atraer algo de la atención del rubio- Puedes decirme ¿qué vamos a comer?- pidió con un tono amable, pero el hijo de Júpiter, ya perdiendo su atención inicial, se vio atrapado en sus pensamientos de nuevo. James bufó

-Odio esto- murmuró- estoy muerto de hambre

Y ciertamente la rubia coincidía con él, pero también con Jason. Prefería llegar a Cave City antes de ser atrapados por monstruos. Pensó en cuánto tiempo tardarían en llegar a la ciudad. Una idea le pasó por la mente

-¿Jason? - preguntó tratando de llamar la atención- ¿por qué no podemos usar el viaje rayo o como sea que se llame?- el hijo de Marte prestó atención a la respuesta

-No creo que sea muy sensato- respondió Jason- Cave City está muy cerca y no vale la pena gastar los poderes por simple flojera- luego de esa nota feliz, el romano mayor volvió a sumirse en sus pensamientos

James bufó por décima vez en el día, muerto de hambre

Y Amanda sólo podía imaginarse el dulce aroma de un Starbucks

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El día pasó muy monótono, a excepción de que encontraron una Happy Meal abandonada; James tenía tanta hambre que ni siquiera revisó si estaba en buen estado (¿cómo uno se va a encontrar una cajita feliz de McDonald's en medio de la nada?) y un café de su amado y querido Starbucks (esa vez fue ella la que no revisó si estaba en buen estado y realmente sabía muy bien)

Ya por fin habían avanzado ¿cuánto? Perdió la cuenta, pero habían avanzado bastante, pronto estarían en Cave City, realmente esperaba que mañana. Aunque aún sospechaba por qué irían específicamente a las Cavernas de California, de todas las cavernas de Estados Unidos y por qué no había aparecido ningún monstruo

Jason se tiró en el suelo, como si fuera una cama de lujo y se quedó totalmente dormido, Amanda se preguntó si en vez de estar pensando en la repentina desaparición de los monstruos estaría deprimido por ser tan mal novio

James se acostó cerca de un arbusto y se quedó volteado, así que no podía decir si estaba dormido o no

Le echó un vistazo al cielo, ya sin tanta contaminación lumínica, viendo las características constelaciones del verano: en el norte la constelación de Virgo, con la de Escorpio al lado y Sagitario hacia el noreste, seguidas de Aquila, Lyra, Hércules, Botes y tendiendo hacia el noroeste, Leo; más hacia el centro, Lyra y Cygnus; en el centro la Ursa Major y Ursa minor, además de Cassiopeia; hacia el este Pegasus y Pisces, y por último hacia el sur las constelaciones de Auriga, Gemini, Canis Major, Taurus, Perseus (ésta le recordó el nombre de Percy) y Orión. Observó de nuevo la constelación de Orión que tanto le fascinaba, él y su historia con Artemisa; vio el gigante punto rojo que era Betelgeuse y la brillante y blanca estrella Rigel, así como el gran cinturón compuesto tres estrellas muy fáciles de distinguir en el cielo nocturno. Se preguntó por un momento si era una anomalía que la constelación se viera en este momento. Decidió restarle importancia al asunto

-¿Crees en la perfección?- preguntó una voz a su lado, por un momento se sobresaltó un poco, pero luego al reconocer la voz se relajó. Era James

-¿Por qué lo preguntas?- dijo y vio que sus ojos rojos refulgieron en la oscuridad- dime quién eres y qué le hiciste a James- bromeó y el chico soltó una ligera risa, sentándose a su lado

-¿Cómo las puedes... ver?- preguntó achinando los ojos como si no viera algo, la rubia sonrió

-¿Las estrellas?- preguntó, regresando su vista al cielo, notando que las estrellas habían cambiado de posición por la rotación de la tierra, se preguntó por cuánto tiempo había permanecido despierta y por cuánto tiempo había permanecido despierto James- es muy fácil ¿no las ves?

-Supongo que los romanos no estamos entrenados para ver las estrellas- se encogió de hombros, mientras se acostaba en el piso, mirando hacia el cielo- ¿qué es eso?- preguntó apuntando a un punto amarillo, Amanda imitó su acción de recostarse en el piso

-Esa es la constelación de Hércules- explicó, James suspiró

-Cómo me gustaría ser como él, fama, fortuna, sin nada de qué preocuparse...- se interrumpió

-Hércules puede que haya sido un buen héroe, pero no era una buena persona- le recordó Amanda- siempre se burlaba de los demás y aunque salvaba a las personas, sólo lo hacía para aumentar su grandeza y su fama- la chica volteó su mirada hacia el hijo de Marte- dudo que quieras hacer eso

-Entonces Hércules es una mierda- rió- pero, te voy a preguntar lo mismo que te pregunté antes ¿crees en la perfección?- preguntó con cierta mirada que la rubia nunca imaginaría en James

James, en la opinión de Amanda, es el tipo de chico busca problemas, gracioso, grosero, inteligente, talentoso, pero siempre independiente y ¿por qué no? Tal vez algo adorable. Un niño de doce años queriendo comportarse como uno de dieciocho. No era el chico que Atenea aprobaría

Una fugaz pregunta pasó por su mente

-No lo creo- le respondió- todos los humanos cometemos errores- James la miró como si hubiera dicho la mayor burrada del mundo

-Nosotros no somos humanos, somos semidioses- la corrigió, Amanda negó con la cabeza

-Por más parte dios que tengamos, tenemos una parte "mortal"- le explicó- eso es lo que nos da la mortalidad, lo que nos hace diferentes a los dioses y siempre nos podemos equivocar- a pesar de que James hizo ademán de interrumpirla, la rubia siguió- un hijo de Ares puede perder una guerra, un hijo de Poseidón puede perderse en el mar, un hijo de Zeus puede temerle a los rayos, un hijo de Apolo puede fallar un tiro- hizo una pausa, como si le costara admitir lo que iba a decir, James sonrió- un hijo de Atenea puede equivocarse en una ecuación, cualquier persona puede equivocarse, incluso un dios- James se sentó de nuevo, Amanda imitó su acción

-Entonces... ¿yo puedo equivocarme, verdad?- preguntó mirando hacia las estrellas, como si recordara una parte perturbadora de su pasado

-James... ¿pasa algo?- la mano de la hija de Atenea se posó en el hombro del romano, su mirada plateada en la noche se clavó en los ojos rojos del romano. Amanda pensó seriamente en descubrir lo que le pasaba al chico, el por qué de esta conversación, pero cuando estuvo a punto de abrir la boca, James con un dedo se la tapó

-Shhhh- le susurró- déjame disfrutar el momento...me enseñaste ver las estrellas ¿no?- la rubia sonrió mientras se acercaba al romano, hasta que quedaron juntos- tienes un lindo acento, por cierto- Amanda estuvo a punto de abrir la boca por la sorpresa, pero sólo le pudo salir una ligera risa, una risa verdadera- no sé por qué lo ocultas

-Eres muy perspicaz ¿sabes?- le dijo con su verdadero acento, un acento que todo americano amaría

Sólo eran dos niños de doce años, disfrutando un momento inocente, como si se conocieran de toda la vida, todos sus secretos y mentiras, virtudes y debilidades. Lentamente el romano se le acercó y ella a él y después de leer tantas novelas, se dio cuenta de lo que hablaban, a pesar de ser tan sólo una niña

-¿Sabes? Yo sí creo en la perfección- le susurró, con una sonrisa en la cara- porque tú eres perfecta- dijo imitando su acento, la rubia rió, mientras lentamente unían sus bocas

Sólo era un pequeño beso, inocente, y cuando se separaron después de un segundo, Amanda no se pudo imaginar el escenario de su primer beso, hasta que lo vivió al lado de todo lo que ella amaba: el cielo, las estrellas e irremediablemente...James

Una imagen pasó por su mente. La imagen de un chico de cabello castaño, ojos verde marino como el mar y una que otra peca en el rostro

Oh mierda

Se reprendió por ese vocabulario mental. Tuvo el pensamiento de que, en vez de ver a James en el beso, vio a Mathew

Se despertó con esa incógnita en la mente, pensando si lo que vivió fue realidad o un sueño. Echó un vistazo al cielo, viendo que la noche todavía dominaba y sus compañeros estaban dormidos, tal como los había visto antes de ponerse a ver las estrellas. Se preguntó si se había quedado dormida observándolas. Se dedicó a acostarse y tratar de dormirse de nuevo

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Voces. Escuchaba voces susurrando sobre la noche. La Noche.

Mathew agudizó el oído, tratando de acercarse al oscuro vacío que se extendía delante de él. Descubrió que no podía moverse; hizo un absurdo intento de nuevo y no lo logró. Lentamente el paisaje ante él fue cambiando: podía ver el cielo, iluminado sólo por la tenue luz de las estrellas; estaba en un tipo de claro, donde veía la fina hierba bailar por la suave brisa nocturna. Hubiera sido un lugar tan pacífico de no ser por la figura inconsciente que estaba en medio del claro

Podía identificar que era un muchacho. Trató de acercarse para detallarlo y sorprendentemente pudo moverse, al aproximarse pudo verlo con mayor nitidez: una piel extremadamente blanca y a la vez cabello ensortijado blanco, unos rizos extremadamente perfectos, y sus rasgos jóvenes hacían que estuviera en lo que dirían las chicas como "guapo" o "atractivo" (no es que fuera gay, por supuesto). No entendía lo que hacía allí y menos lo que era ese muchacho, pero definitivamente había algo. No tenía que ser Annabeth para saberlo

Sálvalo, por favor- le susurró una voz que parecía resonar en su mente- sálvalo de la noche, no caigas en los trucos de él- no sabía a qué se refería la voz, pero tan pronto como llegó, desapareció

La imagen se empezó a distorsionar mientras el muchacho justamente empezaba a abrir los ojos, unos ojos con el iris completamente blanco lechoso

Se encontró de nuevo en un lugar oscuro, con una voz que le susurraba- despierta hijo de Poseidón, antes de que él te encuentre- era dulce, pero definitivamente de un hombre, tal vez un muchacho- despierta hijo de Poseidón, despierta

Mathew despertó tranquilamente, raro de un mestizo. Observó el lugar donde se habían quedado, un anónimo punto entre New York y Washington. El día anterior lo único que hicieron fue comer y caminar, y sinceramente avanzaban relativamente rápido a pie, imaginaba que un montón de kilómetros, tal vez muchas millas. Aunque lo único que deseaba ahora ir a la playa y meterse en el agua de mar. En la salada –aunque dulce para él- agua de mar. Observó que Annabeth estaba despierta y lista para partir, y que le había dejado un pequeño muffin de desayuno. Se desperezó un poco y tocó su bolsillo para verificar si su espada, Contracorriente, estaba allí. Agarró su muffin mientras se paraba y seguía a Annabeth. La rubia hizo un ademán con la cabeza para saludarlo y darle los buenos días. Los dos mestizos siguieron su camino

Aunque no lo sabían, a lo lejos una figura un poco gigante, aproximadamente de dos metros, los observaba desde lejos, pero no con intenciones malévolas, más bien, sonrió con cariño mientras miraba al hijo de Poseidón

-Papá tenía razón... tengo otro hermano- dijo mientras les veía- y esta vez, no lo perderé

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Leo

Se quedó atónito, al igual que Hazel, pero el hijo de Hefesto aún más. Había visto a Contracorriente con sus propios ojos y la tenía Mathew, además que la transformo en espada, tal como lo hacía Percy. La romana acercó sus manos temblorosamente como si aquello valiera un millón de dólares, y, para ellos, así lo era

-Frank- le llamó Leo, completamente serio- esto es serio- Frank le miró como si hubiera dicho una idiotez

-¡Ya sé que es serio! Puede tener algo que ver con la muerte de Percy... ¡nuestro amigo!- le gritó el pretor, apretando el bolígrafo con el puño

-¡No lo entiendes!- le dijo Leo, acercándose- Ese bolígrafo...

-¡Nada de ese bolígrafo, Valdez! Esto puede ayudarnos a descubrir qué pasó con Percy, tal vez Poseidón nos envió el bolígrafo...- explicó el romano, Hazel asintió, totalmente de acuerdo con su novio, Leo negó con la cabeza

-Si quieren saber lo que les trato de explicar, vayan a la cabaña de Afrodita- les ofreció Leo, Frank arqueó una ceja

-Ilumíname- le pidió el romano

-Adonde Piper- apuntó Hazel, Frank asintió- ella debe saber

Leo no sólo esperaba decirle a Piper por "saber" si no porque ella también había visto lo que él: a Mathew con Contracorriente, el bolígrafo que se convertía en espada, el que utilizaban los hijos de Poseidón y se había perdido con su –hasta ahora- último propietario: Percy Jackson

El hijo de Hefesto los guió por el Campamento y a través de todas las cabañas, Frank se asqueó un poco con la cabaña de Ares y Hazel se preguntó por qué no había una cabaña de Hades. Una pregunta que él no podía responder. Llegaron hasta la respectiva cabaña de Afrodita: casi sacada de un set muñecas Barbie, pulcra y con aire amoroso. La romana observó una y otra vez la cabaña

-Oigan, no sé si soy alguien para juzgar, pero... creo que esto no es el estilo de Piper- comentó, Leo rió

-No te alejas mucho de la realidad- le respondió mientras tocaba la puerta, una niña nueva le abría la puerta mientras los dos romanos detallaban el interior de la casa: como si fuera una casa de muñecas Barbie: llena de sets de maquillaje, todo rosado como si fuera un cuento de hadas y mucha, mucha pulcritud y orden, lo cual siempre le irritaba un poco a Leo

No es que los hijos de Hefesto fueran desordenados, pero no eran tan milimétricamente perfectos como los de Afrodita. A veces, la cara llena de carbón de Leo, sus herramientas sucias saltándoles de los bolsillos y cabello un poco chamuscado no era muy bienvenido en esa cabaña, pero como venía a visitar a Piper le dejaban pasar. Siempre limpiando todo por dónde el pasaba

Cuando su amiga los vio, empezó a dar saltitos de alegría y abrazar a Hazel, posteriormente a Frank y luego a Leo, dándole el saludo de todos los días. Les invitó a salir de la cabaña mientras algunas chicas miraban a los romanos de reojo

El pretor miró hacia los lados con algo de recelo, como si temiera que los hubieran seguido, luego el romano se le acercó y le contó todo, Leo acotó su advertencia, Piper arqueó una ceja y miró a los romanos

-Leo tiene razón- les dijo- esto es serio y no por la razón que ustedes piensan

-¡Agh!- gruñó Frank- todos los griegos están locos

-¿Perdón?- les dijeron Leo y Piper al unísono, Hazel levantó una mano, disculpándose

-¿Por qué no ayudan a descubrir esto?- les preguntó Hazel, Piper estuvo a punto de responder, pero Leo se le adelantó

-No lo entiendes, nosotros...- le respondió, pero Frank alzó los brazos al cielo

-Nosotros, nosotros- remedó el romano al griego- blah, blah, blah ¿me van a ayudar o no?- les preguntó, a pesar de su inconformidad, los griegos asintieron

- Debemos avisarle a Quirón- les aconsejó Piper, Frank negó con la cabeza

-Al principio pensé en eso; ahora lo dudo, no sé si Quirón los deje ir a la misión- Leo asintió

-El chino tiene razón- acotó, con la mirada fulminante de Frank- ¿cuándo nos vamos?

Con una sonrisa, los romanos mostraron los bolsos que tenían en la espalda (bolsos que no había detallado Leo antes)

-Ahora mismo

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¡Hola! Ya lo sé, cortito, pero ahora que suba este tengo la esperanza de que pueda subir el próximo más rápido

Hablando de cosas ¡FELIZ NAVIDAD! Y Año Nuevo, si no llego a subirlo antes de la fecha (espero que sí)

Cuando le comenté a Annabeth que no había escrito, me dejó este mensaje en facebook: "ESCRIBE PERRA DE MIERDA COÑO ESCRIBE QUIERES PENDEJA QUE PARTE DE ESCRIBEEEEEEE NO SE ENTIENDE CARAJA" Luego me empezó a decir escribeee y me lo está diciendo en este mismo momento

En fin, por favor dejen sus reviews

Muchas gracias por leer

¡Nos leemos!

-Tris Chase