Holas!

Gracias por su apoyo. Mis ánimos estan muy bien ahora :)

Ufff bueno, advierto que este capítulo tiene ehhh lime, y va dedicado a todas las que querían ver perder algo de ropa a Dei.

Besos y abrazos.


Perverso Tormento

Séptimo Capítulo

Itachi Uchiha entró al bar desde el que lo había llamado el rubio minutos antes, hecho una completa bestia. Sus ojos ónix rastrearon el lugar como un predador acechando a su presa hasta que dio con la frágil figura del muchacho prácticamente echado sobre la barra, y con una evidente expresión perdida. Su borrachera se olía a leguas. La expresión del azabache se oscureció aún más al notar que el joven artista no se encontraba solo, al contrario, un hombre desconocido de llamativos cabellos color fuego le hacía compañía en un ademán bastante protector. El perfecto rostro de Itachi se crispó, y los celos brotaron de él como una peligrosa advertencia.

Con pasos firmes y seguros llegó hasta ellos, pero con su completa atención centrada en el menor.

-Nos vamos de aquí-le dijo el Uchiha tomando el brazo del rubio para sacarlo de allí.

-Alto-la mano del desconocido se cerró sobre la de Itachi frenando sus acciones- ¿Lo conoces?-cuestionó a Deidara buscando su extraviada mirada.

Los soñadores ojos azules del menor se fijaron casi en cámara lenta en la imponente figura del azabache, su cerebro lucho inútilmente por enviarle mensajes de advertencia, pero el alto estado de etanol en su cuerpo se lo dificulto. Con torpeza asintió hacía el desconocido, tenía la boca demasiado pastosa como para siquiera decir una palabra.

En lo que parecieron segundos, Itachi levanto el pequeño cuerpo del muchacho y lo cargo entre sus brazos como si se tratara de una damisela en peligros, y él su oscuro príncipe salvador. Instintivamente Deidara se abrazo a su cuerpo, embriagándose con su relajante aroma. Sin embargo, solamente alcanzaron a dar un par de pasos cuándo la mano del desconocido se posó sobre el hombre del Uchiha con algo de fuerza, al instante éste le lanzó una mirada de advertencia.

-Deberías de cuidarlo más, cualquiera en tu lugar estaría feliz de llevárselo a su casa-los ojos aguamarina del desconocido brillaron escrutando el cuerpo del rubio-Cuándo lo encontré estaba demasiado ebrio y deprimido.

-No te metas en lo que no te concierne-Itachi estudió al indiscreto pelirrojo, comprobando que aquel hombre no era un desconocido para él, para su desgracia lo conocía desde su privilegiado mundo-Él es mío, Sabaku no Gaara.

Y sin esperar alguna palabra más por parte del pelirrojo, se llevó del bar al inconsciente rubio.

Con una delicadeza de la que jamás se creyó capaz, ni siquiera a su hermano menor lo había tratado alguna vez así, colocó el cuerpo de Deidara en el asiento del copiloto de su lujoso automóvil. Lo contemplo algo perturbado, pues si bien el artista ya había caído profundamente dormido debido al alto consumo de alcohol, sus facciones relucían en una encantadora invitación a profanarlo. Con dificultad pasó saliva por la garganta, debía focalizar sus prioridades, y entre esas estaba cuidar del bochornoso estado del rubio antes de cualquier otra cosa.

Mientras conducía Itachi no paraba de preguntarse ¿Qué podía haber estado pasando por la cabeza de Deidara para terminar en ese estado? Y lo que lo que lo inquietaba aún más ¿Qué hacía Gaara haciéndole compañía al más joven? ¿Qué intenciones tenía con él? Sin quererlo arrugo el entrecejo. Conocía al Sabaku no desde la universidad, ambos habían cursado una asignatura sobre economía que resultaba útil en el manejo de sus empresas, allí habían establecido lazos académicos , y por supuesto, económicos, considerando las alianza estratégicas de negociar entre los Uchihas y los Sabakus. Lamentablemente todo cambiaba si Deidara estaba de por medio.

Al llegar a su loft, Itachi llevó a su preciada carga hasta su propio cuarto, allí lo recostó en su inmensa cama, diseño oriental, y se quedó petrificado contemplándolo. Durante muchos días y noches, fantaseo con la idea de llevar a Deidara hasta su recamara, aunque aquella situación dictaba de ser bastante diferente de lo que había tenido en mente. Suspiró resignado, era momento de hacer valer en su máxima expresión a su férreo autocontrol. Con rapidez fue despojando al rubio de sus ropas, no quería que durmiera en esas condiciones, por lo que lo cambio de ropa con una pijama de seda de camisa y pantalón de propiedad suya. No pudo evitar que un estremecimiento de fogoso deseo lo sacudiera, y es que esa imagen de abandono, y belleza indomable envuelta en la ropa que le quedaba demasiado grande, no hacían más que avivar su pasión, incluso llego a creer por un momento que si lo seguían tocando, él se rompería en mil pedazos.

Recostado a su lado con sólo su pantalón de pijama, se dedico a contar mentalmente los minutos a la espera de que el sueño se lo llevara. Estaba seguro de que sería una larga y agonizante noche a su lado.


La mirada amatista del hombre detalló con verdadero interés cada una de las mesas adornadas con exóticas flores azules, velas aromáticas, y motivos dorados por todo el salón del famoso restaurant de tres pisos, Akatsuki. La luna llena ocupaba toda la atención en el enorme ventanal que daba hacía una privilegiada vista de la bahía de Tokio. El hombre se retorció las manos, estaba ansioso y no podía negarlo. Su pareja lo había citado allí, y apenas llegó un gracioso individuo lo llevó hasta el tercer piso del restaurant, le dijo que esperara, pero su novio aún no aparecía, y de eso ya iba más de una hora de retraso. Lo fastidiaba esperar a otro, y más cuándo no sabía porque lo hacía. Por su cabeza desfilaban una serie de ideas no muy buenas de porque Kakuzu no llegaba, y la peor de todas era que estuviera con otra persona.

Hidan masculló algo ininteligible, y siguió mirando por el ventanal, preguntándose ¿Por qué rayos estaba en ese lugar sin Kakuzu? Entonces comenzó a sonar una música de Jazz por los altavoces, alterando sus nervios de impaciencia aún más. Sin saber que pasaba allí, se llevó la cuarta copa de vino a la boca.

-Hola, sexy-la voz acaramelada de su pareja en su espalda repentinamente lo hizo dar un brinco- ¿Me extrañaste?-lo cuestionó abrazándolo por la cintura desde atrás.

-Por Jashin, idiota ¿Acaso no te alcanza el dinero para comprarte un reloj?-lo cuestionó irritado, dándole golpes a sus manos para que lo soltara.

-Vaya recibimiento. Joder, estás todo cabreado. Me gusta.

Hidan le lanzó una mirada fulminante, y luego se alejó de él. Eran el espectáculo para el trío de camareros que esperaba estáticos en el extremo del salón por las órdenes del abogado.

-¡Oh, vamos! No te enfades-lo detuvo agarrándolo de la muñeca, intento besarlo, pero el otro se resistió-Tuve que ir a buscar algo, y por eso me atrase. Joder, la gente es tan ineficiente hoy en día.

-Eso no es excusa, pudiste llamar-replicó el albino, cada vez más fastidiado sin saber bien la razón-¿Me puedes decir por qué me citaste aquí? Me quiero ir, estoy aburrido.

Kakuzu soltó a su pareja, y se paso las manos por los cabellos en un gesto de inquietud, todo bajo la atenta mirada de Hidan, que no entendía nada.

-Joder, contigo las cosas nunca son fáciles-empezó a decir, guardo silencio unos segundos durante los cuáles miró significativamente a los camareros, que como resortes se pusieron en movimiento-Tal vez por eso estoy contigo-carraspeó nervioso-Te quiero.

Una ceja albina se levanto en signo de confusión. Su novio no era un tipo emocional, y menos decía palabras tiernas o amorosas, al contrario, él era bruto y masculino. Aquello le hizo doler el estomago.

- Por Jashin ¿Otra vez estuviste bebiendo con tus compañeros de trabajo antes de venir aquí?

El abogado lo miro estupefacto. Acababa de sincerarse y el otro le salía con eso. Por Dios, según las películas románticas, el albino debería haber saltado a sus brazos repitiéndole lo mucho que él también lo quería.

De pronto, un sonido retumbo. El cielo de la bahía se iluminó con cientos de colores, y desde dónde ambos estaban el espectáculo era inigualable. Maravillosamente perfecto.

-¿Fuegos artificiales?-cuestionó Hidan a la nada, extrañado y atraído por el firmamento.

El rostro de Kakuzu se congelo en un rictus de profundo enfado ¿Es qué no había alguien en el puto mundo que hiciera las cosas bien? Los idiotas de la joyería se habían atrasado, y los camareros se habían adelantado. Por estúpidos iba a pagarles menos, y de paso un buen golpe no les haría nada de mal.

-Sí, para ti….yo…-logró decir Kakuzu después de un rato de rumiar su rabia. Había seguido todos los pasos de los malditos directores románticos de Hollywood, y todo se estaba yendo al carajo.

Hidan le lanzó una mirada contrariada.

-¿Qué….qué te sucede?-le preguntó el albino, ya muy en alerta. Ese Kakuzu que estaba a su lado, no era el mismo de siempre.

Con esa pregunta sin respuesta, y el estallido de una botella de champagne excesivamente costosa abriéndose, la atención de Hidan se distrajo momentáneamente, por eso se volteó para mirar a los camareros que raudos llegaban hasta ellos con las copas llenas, y una expresión rarísima de felicidad. Su entrecejo se frunció. Se giró para exigirle una explicación a su pareja.

Sus ojos amatistas se abrieron enormes. El abogado de rodillas ante él, le extendía una caja de terciopelo azul, en la que reposaba un exorbitante anillo de oro blanco, con un inmenso diamante lila en el centro.

-Kakuzu…-nunca terminó la frase, fue interrumpido bruscamente por una pregunta que no olvidaría en su vida.

-¿Te casarías conmigo?

El rostro de Hidan palideció.

-Oh…..oh…Ja…Jashin…-balbuceo sin ser capaz de hilar ni un mísero pensamiento.

Kakuzu sonrió ladinamente mientras tomaba la temblorosa mano de su pareja para colocarle el anillo. Joder, esa era la reacción que estaba buscando, tal vez después de todo, las películas románticas con sus melodramáticos consejos, no eran tan malas al final.


Deidara se despertó en medio de un tumulto de sensaciones eróticas como si acabara de tener un sueño húmedo evidentemente satisfactorio. Sus sentidos, aunque algo embotados por la resaca, lo alertaron en seguida de que no se encontraba en su departamento. Se removió inquieto, sintiendo en seguida algo apretarse contra él, se volteó para mirar a través de la luz de la mañana que se filtraba por las cortinas, encontrándose con la estampa de Itachi tendido a su lado, caliente y duro.

El rubio se movió espantado, intentando escapar de la intoxicante presencia del Uchiha. No podía creer que estaba compartiendo la cama con él, y lo peor es que llegaban a su mente retazos de recuerdos vagos sobre una noche con demasiado alcohol. Sus mejillas se colorearon de vergüenza.

-Tranquilo-le susurro con voz ronca Itachi, moviéndose con rapidez para quedar encima del cuerpo del menor, evitando su huida-Estas a salvo conmigo.

-¿Qué hago aquí hn?-balbuceó con la boca seca, incluso a él mismo le sonó ajena su voz. Quiso removerse, pero el azabache pegó toda la extensión de su largo cuerpo a él. El estado matutino de sus cuerpos se hizo evidente para ambos.

-Me llamaste algo pasado de copas para que fuera a buscarte. Estás en mi casa a salvo-le respondió con calma, admirando cada expresión que se dibujaba en el irresistible rostro frente suyo.

Deidara se humedeció los labios resecos rehuyendo de su contacto, pero el azabache no se lo permitió ya que lo cogió por la nuca con una de sus manos, y le deslizó el pulgar por la mejilla mientras se inclinaba hacía él. Las miradas de ambos quedaron trabadas. El rubio sintió que un temblor de reconocimiento y excitación lo recorría desde el cabello hasta los pies.

-Déjate llevar, Deidara. Déjame cuidar de ti- las palabras del azabache le rozaban la piel, flotando con su cálido aliento-Yo voy a enseñarte.

El rubio artista se fijó en las oscuras y largas pestañas del otro hombre, en el perfil de su boca sensual. Itachi le dio tiempo para echarse hacía atrás, y bajó lentamente la cabeza, pulgada a pulgada, hasta rozarle los labios con los suyos, suaves como el mejor terciopelo. Deidara sintió un nudo en la garganta, y el corazón comenzó a latirle a toda prisa.

Itachi lo besó en la comisura de los labios, tiró del labio inferior con los dientes hasta que el rubio tuvo ganas de gemir de placer. El azabache hizo bailar la lengua junto a sus labios, y luego lo lamió como si quisiera saborearlo. Se presionó contra él hasta que le respondió pasando sus brazos por sobre su cuello, y todo en el más joven se volvió suave y dúctil, amoldándose a él hasta que fue como si compartieran la misma piel. Sus manos inquietas comenzaron a atacar sus ropas, desesperadas por el contacto, haciéndolas caer al piso, o entre medio de las sabanas en el afán de la pasión que recién empezaba a arder.

En cuanto el rubio abrió la boca para acogerlo, él introdujo la lengua para reclamarlo, para provocarlo. El Uchiha era más suave de lo que hubiera querido, y tan tierno que no pudo oponer resistencia, y mucho más caliente de lo que hubiera imaginado. Su boca era como un refugio de secretos eróticos, caliente y húmedo, lleno de promesas inimaginables.

Un reguero de pequeñas llamas les lamieron la piel, y mil mariposas aletearon en sus estómagos. A Deidara se le tenso el cuerpo, y su miembro se endureció aún más. Itachi sabía a afrodisíaco, algo a lo que el rubio podía volverse adicto fácilmente, todo masculino, calor y deseo. Un mundo de placeres sensuales en el que las ganas de sumergirse estaban barriendo con la resistencia del muchacho.

Itachi fue el primero en apartarse, y acercó la cabeza a la frente de Deidara, aspirando su esencia hasta tenerla en los pulmones.

-Ya no puedo pensar. Pierdo el control cuando estoy contigo.

-¿Acaso insinúas que te descontrolo Uchiha hn?-preguntó complacido y atontado el rubio. Su cabeza y cuerpo eran unos huracanes de excitación.

El azabache volvió a besarlo hasta llegar a su boca, y le mordió aquel labio inferior que lo volvía loco.

-Es exactamente lo que digo.

Deidara rió.

-Entonces piérdelo Uchiha hn-lo invito con absoluto descaro. Estaba seguro que en algún momento de su vida iba a arrepentirse de sus palabras, en especial porque él era virgen, pero ¡que diablos! Todavía tenía resaca, y la vida era para disfrutarla ¿o no? después le echaría la culpa al alcohol y a Itachi, punto final del tema.

Itachi lo volvió a mordisquear, y esta vez le causo un ligero dolor, estaba demasiado mareado y excitado ante las palabras del artista. Pasó enseguida la lengua, eliminando el dolor con la misma rapidez con que lo había provocado.

-¡Auch hn!-Deidara se separó, sin querer reconocer ante sí mismo que el mordisco lo había excitado todavía más.

Itachi simplemente le lanzó una mirada hambrienta, y cargada de fuego que podría haber derretido el mismísimo polo norte.

Entonces, él se deslizó hacia abajo por su cuerpo. Deidara era suyo, su propio terreno de juego personal. Se maravillo al comprobar que su piel era suave y cálida como el satén; vio su entrepierna que había cobrado vida propia, y él deseaba conocer hasta el último pliegue de su cuerpo. Lo besó y lamió, mordisqueando hasta llegar a los muslos, y entonces le separo las piernas para revelar el tesoro más sublime. El rubio ya estaba mojado e hinchado de deseo, demasiado bello como para resistirse. Itachi se tendió entre sus muslos, y cogiéndole las nalgas con ambas manos, tiró de él hasta su boca.

Le lamió los pliegues, y se demoro sobre su humedad. El artista dejó escapar un grito y se retorció, hincó los talones en la cama, y se apoyó en ellos para intentar apartarse de él, pero Itachi lo clavó en su lugar y siguió adelante con su festín. El sabor de Deidara era como la mejor de las ambrosías, lo más dulce y tentador que jamás haya probado en su vida, y lo quería todo para él.

Su lengua iba y venía con movimientos largos y profundos, hasta que lo sintió endurecerse al límite, empezando a jadear, a retorcerse y a pedir su liberación. El Uchiha lo observaba con los ojos semiocultos, oscurecidos por la lujuria y suavizados por el amor, prestando atención a cada detalle de sus reacciones, cuándo él dejaba de respirar, cuándo se arqueaba hacía arriba y sacudía las caderas.

Ambos cuerpos estaban igual de ardientes, los dos a punto de inflamarse. A Itachi le fascinaba esa expresión de aturdimiento en su cara, el tono azul de sus ojos se volvía más opaco, el rubor que se apoderaba de su cuerpo. Lo enloquecía cada gemido, y cada jadeo. Todo en ese chiquillo alimentaba su deseo en estado puro.

De un momento a otro, el más joven dejó escapar un grito apagado, se sacudió, y le cogió el cabello oscuro en un puño. El azabache respondió chupándolo, y luego comenzó un movimiento circular con la lengua. Cuándo Itachi succionó con fuerza, él se quedó sin aliento, dejándose llevar por su orgasmo, y dándole al Uchiha su miel caliente.

Deidara quedó tendido, sin fuerzas, jadeando, mirándolo con expresión desorientada. Itachi sonrió oscuramente, y se tendió sobre él, frotando sus testículos apretados, y el grueso de su miembro contra su estomago y torso, dejando un reguero de gotas que parecían perlas.

Se puso de rodillas sobre el rubio, con las piernas a los lados de sus hombros. Se inclinó hacia delante y se apoyó en una mano. Guió su miembro hasta la boca de él, con la mirada concentrada en sus labios cuándo sacó la lengua; entonces le rozó la punta aterciopelada, y le lamió las gotas como un gatito famélico lame la leche. Itachi hizo frotar la punta contra sus labios, dominado por esa hambre absoluta por el menor.

-Abre la boca-le ordeno con voz ronca. El fuego de la pasión ardía en sus ojos negros, sabiéndose amo y señor. Un rey oscuro.

Deidara lo miró, y estaba casi seguro de que aquello era demasiado grande para engullirlo, pero él no le dio oportunidad de protestar. En cuanto separó los labios, él se deslizó dentro y lanzó la cabeza hacía atrás con los ojos cerrados, preso de ese arrebatador éxtasis. De pronto, el joven y terco artista se dio cuenta de que deseaba todo aquello para él, deseaba su calentura y su fuego, quería desesperadamente verlo perder el control, y quería ser la razón por la cual Itachi Uchiha se perdiera más allá de cualquier atisbo de cordura.

Experimentó con diferentes técnicas, después de todo era un artista y la creatividad le sobraba a raudales. Al final terminó acostumbrándose a su textura y tamaño, a su aroma almizclado. Pasó la lengua de arriba hacía abajo por su miembro, se demoró en la parte inferior de la punta hinchada. Cuando el azabache dejó ir el aire que tenía en los pulmones, el rubio supo que estaba progresando. Hizo bailar la lengua tal cual como él lo había hecho con su propio cuerpo, enseguida lo sintió sacudirse en su boca. Probó con una leve succión y fue recompensado con un gemido de placer, que lo hizo estremecerse de deseo.

-¿Te gusta hn?-le preguntó entre succiones.

Itachi soltó una imprecación en un tono incomprensible.

-Lo necesito. Más fuerte. Más adentro-el azabache apenas podía creer que fuera él quien hablaba así, porque sus órdenes se habían trasformado en simples sonidos guturales. Todo su poderoso ser reducido ante las atenciones del rubio.

Deidara le obedeció, y lo envolvió con los labios, cogiéndolo más adentro hasta que él se quedó envuelto en un terciopelo caliente y húmedo. Sacudió las caderas y le hundió una mano en la cabellera, la enredó en su brillante pelo rubio, mientras el menor le tenía tomados los testículos en el cuenco de la mano, y la otra, la base gruesa del miembro. Entonces los ojos azules parpadearon, frunciendo los labios ligeramente al engullirlo, para luego aplanar la lengua y hacerlo salir.

La respiración del rubio se tornó entrecortada, y el Uchiha sintió la calidez de su aliento al hundirse más profundamente en su boca, caliente y húmeda deslizándose sobre su miembro, consumiéndolo. No dejó que él retrocediera, y volvió a forzarlo, empujando con más fuerza en su interior, respirando por los dos.

-Quiero sentir tu garganta envolviéndome por completo. Tómame más adentro.

-No puedo hn-respondió a duras penas el joven artista, pero él mismo sabía que mentía porque lo deseaba. Solamente se sentía algo intimidado por su tamaño.

-Lo harás porque, si no, no viviré sin ti.

Itachi penetró más y más, sintió la garganta del rubio que se apoderaba de él, apretada y mojada, tan maravillosa que estuvo a punto de correrse. Deidara deslizó la boca arriba y abajo, alcanzó a lamerle el escroto antes de engullirlo.

Cuando la garganta nuevamente se cerró en torno a él, Itachi tomó el control. Se alzó ligeramente, y cambió el ángulo para poder empujar, robándole el aliento, viendo como esos ojos azules se abrían desmesuradamente.

El rubio siguió las instrucciones que el otro mascullaba entre dientes. Cuanto más lo chupaba y usaba la parte aplanada de la lengua, y el filo de los dientes, más salvaje y agresivo se volvía él. Pero Deidara no quería parar, no podía, a pesar de sus nervios estaba tan enloquecido como el azabache. Sintió que se volvía más grueso e intentó retroceder. Itachi lo mantuvo donde estaba, con un susurro que fue incrementándose de fondo en la habitación.

Ese susurro comenzó a transformarse en un ruido insistente. Un golpeteo que con el avance de la intensidad supero los gemidos y jadeos de Itachi y Deidara. El Uchiha perdió momentáneamente la concentración. Pocas personas conocían su lugar de residencia, y si alguien había llegado hasta su loft, debía tratarse de algo importante. Soltó una maldición internamente.

Itachi de pronto se retiró, y se apartó del menor. Lo miró con intensidad, robándole la voluntad.

-Iré a ver quién es. Espérame.

Dicho lo último cogió su pantalón de pijama del piso, y salió de la habitación luchando contra las ganas de regresarse, y mandar todo al carajo. Además de que su creciente erección no le facilitaba las cosas en lo absoluto.

Cuándo abrió la puerta, su cuerpo se tenso por completo, y maldijo su bendita suerte. El sujeto al otro lado le sonrió socarronamente sacando chispas del siempre controlado carácter del azabache.

-Buenos días, Itachi-lo saludo el atractivo hombre con voz alegre, después consultó su reloj-¿O debería decir buenas tardes?

Itachi le dirigió una mirada helada desde su serio e indiferente rostro.

-Me parece que alguien aquí se ha estado portando mal-le dijo escrutándolo con descarado detalle-Eres un niño muy malo- Después soltó una carcajada.

El sonido de su risa le crispo los nervios aún más al otro, pero se abstuvo de demostrarlo.

-Tío-masculló frenando el acceso de frustración que jamás creyó sentir-¿Qué haces aquí?

Itachi estaba haciendo un gran trabajo de autocontrol porque lo único que deseaba era estamparle la puerta en la cara a Madara, y volver al refugio del cuerpo suave del rubio para hacerlo suyo, sólo suyo.

-Que grosero, querido sobrino-la sonrisa traviesa del hombre se acentuó aún más-¿No piensas invitarme a pasar?


Agradezco por sus motivante reviews a :

-Katta: Saludines! Ufff XD Ino va a ser algo molesta para la relación de los 2 bombones, pero no te preocupes XD. Me alegra que te haya entretino el capí pasado, y no quise ser tan malita para que Dei hiciera muchas burradas ebrio jajaja aunque si que recibió buena recompensa jajaja. Gracias por tus palabras. Nos leemos!

-KyuChanxD: Gracias por tus buenas vibras! Se te agradecen de corazón ehhh bueno tuve dramones amorosos, pero mirare para adelante, a veces es mejor sola que mal acompañada XD. jajaja síiiiiiii Itachi tan mandón XD uuu ojala te haya gustado la intensidad de este capí, ya me dirás lo que opinas :D, y ojala Dei se nos aclare pronto Muajaja. Miles de besos!

-ddeiSmiletuesposa: AMOR! :D Espero que te hayas recuperado o sino tendré que inventar una medicina amorosa para curarte, mira que me esforce por hacerte un capítulo hot que te pusiera felíz XD. Bueno, tienes razón, soy muy privada pero contigo no mmm las tristezas ya se estan extinguiendo, para variar dramas con hombres XD lo bueno es que de un corazón roto nacen fuerzas y muchaaaa inspiración :) además de que tengo a mi esposa :P para que me "recompense" como es debido, en vista de que soy la pasiva jajaja. Mmmm Itachi no se lo violo, pero casi, casi jajaja y considerare lo del pellizco en el trasero ;). Y sí, te hare un fic por la luna de miel con harto lemon, ya lo estoy manipulando con mi mente pervertida jajaja...y el fic creo que durara entre 12 o 13 capítulos más o menos mmm ¿qué canción te imaginas de banda sonora para nuestro par achocolatado?. ¿Estas recuperando tus ideas? Debes salir del desierto para que las musas del yaoi te bendigan XD. Ya amorcito mío, cuidese mucho con hartos chocolatitos. Besos, linda!

-K-H Weasley-Hitachiin F-G: Jajajaja intente no demorar mucho XD uffff no se lo violo, pero cerca estuvo ¿feliz? ¿contenta? ¿decepcionada? :D mmm Sasori no ha aparecido, pero como que los pelirrojos tienen fetiche con Dei jajaja pero sé que estas tú para eliminarlos del fic XD. Muchos cariños!

-ShadowNoSleep: Holis! Gracias por tus palabras, eres muy linda! Dei tiene suerte con todos esos guapos hombre XD, y más ahora que es la ovejita a ser comida por el lobo muajajaja. Muchos abrazos!

-andiee: He publicado el último día de tus vacaciones, espero te guste y te de ánimos al saber a Dei sin ropa en la cama de Itachi jajaja. Gracias por tu apoyo, me esforzare para actualizar aún más seguido. Saludines, y que te vaya muy bien!

-mirnadei: Holis! que Jashin sama nos bendiga a las dos! ojala también ames este capí, y me cuentes que te pareció. Mmm como que muchas quieren hacer desaparecer a Sasori, y creo que ahora a Gaara también XD, pero es que el rubio los trae a todos locos jajaja. ¿Y ves? Itachi si que sabe ver oportunidades y aprovecharse de ellas :D. Cariños, amorosa!

-Karu-suna: Gracias por el review! Me da mucha fuerza y motivación para avanzar rapido el fic tus palabras. Besos!

-SuZakUSeIRyU: Jajaja a mi me divirtió mucho imaginarme a Itachi de bofetadas XD, y quizás todavía le falten algunas jajaja. Mmm bueno la salida con Ino ya se la clarara el azabache a la fiera Dei, pero no es tan malo jajaja y Sasori bueno él tal vez ande de reina resentida un par de capítulos para que Itachi se aproveche y conquiste a su amorcito jajaja. Ojala me sigas dando tus opiniones. ¡Abrazos!

-DeidaraNekoful: XD ¿Por qué tan depre? A mi si me interesa. Mira que te entiendo cuándo andamos mal, pero todo tiene solución, mi dulce niña. Si quieres podrías hacerme un dibujo del fic, y así se lo incluimos :D. Y sigue intentandolo, escribir es practica y perseverancia, si es tu pasión ya verás que irá tomando fuerzas :). Tenemos que ser estupendas las dos! ;). Te me cuidas un montón. Miles de besos!