CAPITULO 7
Me desperté sintiendo los rayos de sol que daban sobre mis ojos. Los abrí poco a poco, viendo como pasaban a través de los estores de la ventana. Incorporándome, aparté las sabanas de encima de mí y gruñí, viendo como Dante entraba en el cuarto.
"¿Ya te despertaste?"
"Me cambiaste a la cama" dije todavía con la expresión enfadada
"Si, lo hice. Como tu guardaespaldas, mi deber es protegerte, incluyendo tus cervicales" dijo con sorna.
Miré el reloj, respondiendo entre dientes a Dante algo que no consiguió entender. Bajé a por el móvil para realizar algunas llamadas. Obviamente no iba a poder ir al trabajo en algunos días, por lo que usaría mis días de vacaciones… posiblemente me dijeran que no, pero tenía que intentarlo.
"Sommerson…. Esto… hola"
"Dra. Knox, ando muy liada, si lo que quiere es saludarme, lo hace mañana cuando venga"
"No no, justo por eso llamaba… creo…" pensé durante unos segundos que excusa tenía que poner "creo que tiene razón. Necesito vacaciones"
"¿Qué? Necesitaba que me lo hubiera dicho con algunos días más de antelación" Mierda, ahí llevaba razón…
"Ya, es que ha ocurrido algo…"
"Y, ¿qué es lo que ha ocurrido?"
"Yo…" me quedé sin palabras… ¿qué iba a contarle? Solo… me quedaba un punto débil al que atacarle "…contraté a un detective privado. Ha encontrado a alguien de mi familia. O pistas, vamos… necesito hacer esto"
Escuché el silencio al otro lado de la línea. Cerré los ojos, mordiéndome el labio inferior mientras deseaba que hubiera colado.
"…vaya… me alegro mucho Riley. Puedo suplir tu ausencia el tiempo que haga falta, así que no te preocupes, descansa y encuéntrale. Suerte"
Colgué, haciendo una respiración profunda para relajarme con los ojos todavía cerrados.
"SI!!" dije mientras hacía el signo de victoria hacia Dante, que me miraba sorprendido mientras bebía un zumo de tomate
"¿Qué?"
"Ahora, amigo mío, no tengo que preocuparme por ir a trabajar… oficialmente, estoy de vacaciones" dije poniendo un brazo sobre sus hombros.
"Hmm…" dijo mientras cogía una revista y se acercaba a su mesa de trabajo, sentándose sonoramente en la silla y dejando caer los pies sobre la mesa.
"… ¿hay café?"
Señaló la cocina sin apartar los ojos de la revista, por lo que me puse en marcha y entré en el cuarto. Tras buscar un rato en los estantes, encontré un paquete de café, leche y azúcar. Al cabo de unos minutos, sonreí al coger la taza caliente y llevármela a los labios. Eso era lo que necesitaba, sin duda. Busqué mi paquete de tabaco, extrayendo un cigarro y llevándomelo a los labios. Y así, apoyada en un mueble de cocina, con un café y un cigarro, afrontaba el día que se me venía encima.
"Vaya…" dijo Dante reposando en el marco de la puerta "¿sabes? podría acostumbrarme a empezar la mañana con esta vista"
"No lo dudo, estamos hablando de mi"
"Nos hemos levantado bien, ¿no?"
"Teniendo en cuenta que pasaste de lo que te dije y me llevaste a la cama… sabiendo que no quería… "
"No podía dormir viéndote así" dijo encogiéndose de hombros
"¿Estás diciendo que te quedaste despierto hasta que conseguí dormirme para llevarme a la cama?"
"Exactamente. Y pesas más de lo que había imaginado. No te voy a dar pizza, que si no, de aquí a una semana no puedo levantarte"
"Dante!!" grité enfadada tirándole el mechero a la cabeza. El comenzó a reír mientras salía del cuarto para dirigirse a la ducha. Yo no pude evitar una sonrisa, al darme cuenta como había conseguido que la tensión entre nosotros se relajara. Ya no me sentía incómoda cómo anoche. Ahora… simplemente era un imbécil con el que tenía que lidiar, pero bueno, al menos me caía bien…
Decidí coger algo de ropa, esperando sentada en el sofá a que saliera de la ducha para poder yo darme una. Al cabo de poco salió del baño, llevando solo los pantalones puestos mientras se secaba el pelo con una toalla. Le miré de reojo, viendo como se acercaba y sonreí sabiendo lo que venía a continuación.
"¿Qué? ¿Impresionada?"
"Ya deberías saber que a mí esto no me impresiona" dije riendo "Que arrogante eres Dante…"
Le di un golpecito en el hombro al pasar junto a él, dirigiéndome hacia la ducha que tanto ansiaba. Dante rió entre dientes ante la reacción. Quizás esperaba que me sonrojara al verle salir así, pero… sinceramente… ir de inocente y virginal jamás había sido mi estilo. Lo veía tan... infantil.
"Tú verás, me estas volviendo a poner las cosas difíciles, no falta mucho para que ataque, y te aseguro que no hay mujer que se me resista"
"Uuuh!! Estoy esperando como una loca que te decidas a atacar!!" Ironicé en la entrada del baño "Pero no olvides una cosa… Dante… yo, soy tu némesis" y con esto, cerré la puerta.
