Siento el retraso por el capítulo, he tenido poco tiempo para escribir. Espero que les guste!
Pese a que el sol ya había salido, la oscuridad reinaba en la isla. Las nubes ocupaban completamente el cielo, oscuras y amenazantes, presagiando una tormenta.
Kiku giró sobre su cama por millonésima vez esa noche.
No puede ser, no puede ser, no puede ser. Esos pensamientos recorrían su cabeza desde la noche anterior y no lo habían dejado descansar. Intentaba con todas sus fuerzas dejar de darle vueltas al asunto, pero cada vez que cerraba los ojos revivía la escena en su mente. El bosque, los dos solos, su rostro serio, las palabras que le susurró al oído, sus ojos verdes…
Pero incluso el tener los ojos abiertos era mala idea. A fin de cuentas el culpable de su insomnio dormía a pocos metros de él. ¡Por supuesto que dormía! Era lo más común en él, y por muy guapo que estuviese haciéndolo en estas circunstancias le irritaba un poco que estuviese tan calmado. Pero estaba mucho más enfadado consigo mismo por su reacción esa tarde. ¡Cómo podía ser tan idiota como para quedarse callado, sin decir nada! ¡Baka!
Se odiaba por provocar esa expresión triste y desilusionada en el rostro del griego, pero su mente se había quedado en blanco y apenas podía respirar. Le dolía incluso aunque él le hubiese prometido que esperaría el tiempo que fuese necesario su respuesta. ¿Pero por qué le costaba tanto dársela? ¿Por qué estaba tan confuso?
-Kiku.- Escuchó el japonés a sus espaldas. Grecia ya se había despertado (bastante más pronto de lo normal) y miraba al japonés intensamente.
Kiku se quedó sin palabras ante esos profundos ojos. Se incorporó sin apartar la mirada e intentó reunir el valor para hablar.
-Heracles-san…- Comenzó a decir, pero se vio interrumpido por estruendoso grito que de dolor.
Todas las naciones salieron corriendo de sus respectivas cabañas aunque varias, no diremos nombres, tenían un curioso dolor en la parte trasera que no les permitió ir con mucha prisa.
El grito procedía de la cabaña de España y Romano. De ella salía corriendo Antonio con una mejilla roja que empezaba a hincharse, mientras que Lovino le tiraba todo lo que tenía a mano acompañándolo de insultos.
Había pasado lo típico. Lovino se había levantado con Antonio durmiendo en su cama, no se lo tomó demasiado bien y le dio un súper cabezazo en la cara. Ya que Romano estaba más agresivo de lo normal España tuvo que salir corriendo para salvar su vida. Fin.
Kiku suspiró. No era común en él irritarse tanto. ¿Por qué cuando se trataba del griego perdía tanto el control?
-Vee~ Kiku muévete o te mojarás- le gritó Italia del norte. Y tenía toda la razón. En el poco tiempo en el que Japón se había perdido en sus pensamientos, la lluvia había empezado a caer y se había convertido en toda una tormenta con rayos y relámpagos.
De alguna forma misteriosa los nórdicos habían montado una especie de lona desplegable que venía desde cada una de las cabañas hasta un ponto central, formando una extraña sala común para todos (incluso pusieron algunas flores para animar el ambiente).
Jugaron un rato con una baraja de cartas que estaba entre las provisiones que habían encontrado el otro día.
Kiku no podía concentrarse en nada, se sentía mareado y cansado. De repente una mano fría se puso sobre su frente.
-¡Heracles-san!- gritó sobresaltado al ver tan cerca al griego.
-Creo que tienes algo de fiebre, deberías ir a acostarte antes de que te suba más.- Le dijo.
Sin que pudiese decir nada, Heracles lo cogió por la cintura y echándoselo al hombro lo llevó hasta la cabaña que compartían.
-Deberías quitarte esa ropa, está mojada y no te conviene- Kiku se sonrojó ante ese comentario, Heracles también se sonrojó al notar como sonaba lo que acababa de decir- No voy ha hacerte nada, de verdad-le prometió mientras se giraba para no verlo mientras se desvestía.
Como no tenían mucha ropa de sobra Japón tuvo que contentarse con una enorme camiseta que le llegaba hasta las rodillas. Heracles lo tapo con las mantas y se sentó junto a su cama.
-¿No vuelve con los demás?
-No voy a dejarte aquí solo mientras estés enfermo- afirmó con fuerza.
Y Kiku cerró los ojos sintiendo el calor del griego junto a él.
Ya no estaba en la isla. Era una enorme colina cubierta de flores. Los pájaros cantaban desde los árboles cercanos y el sol producía un agradable calorcillo que lo hacía sentirse a gusto. Se sentó sobre la hierba, cerró los ojos y dejó que el viento acariciase su rostro. Algún tiempo después escuchó unos pasos que se acercaban hacia donde estaba. Se giró y vio con sorpresa que era Heracles. Pero no estaba solo, un grupo de mujeres estaban junto a él, abrazándolo y acariciándolo. Esa visión hizo que su corazón gritase de dolor.
-Heracles-san, ¿qué haces con ellas? Si tu me dijiste, tu…- le preguntón mientras aguantaba las lágrimas que amenazaban con escapársele.
-Pero Kiku, tú no me diste ninguna respuesta, ¿esperabas que te estuviese esperando para siempre?
-Pero yo creí, yo a ti…- sollozó la nación mientras el hermoso paisaje a su alrededor desaparecía y era reemplazado por oscuridad y frío.
-Kiku, ¿me oyes? ¿estás bien?- le preguntó el griego preocupado.
-¿Heracles-san?- Las lágrimas empezaron a caer sin que pudiese pararlas.
-Chsss, cálmate, solo era una pesadilla- le tranquilizó, acariciando su cabello con la mano.
-No, no era solo eso- le respondió, incorporándose para mirarle a los ojos.- He soñado con mis miedos, con lo que más miedo me da en la actualidad. Me ha hecho darme cuenta de que si no me sincero rápido puedo perder lo que más me importa.
-¿Qué quieres decir?
-Quiero decir que ayer, cuando me habló de lo que sentía me hizo muy feliz, pero no me atreví a decirle que yo tengo los mismos sentimientos.
-¿Me estás diciendo la verdad?- preguntó, con los ojos brillantes por la emoción y acercándose cada vez más.
A Kiku solo le dio tiempo a mover la cabeza, afirmando, antes de que los dos se perdieran en un beso. Cada vez más cerca, cada vez más profundamente, separándose solo para respirar.
-No deberíamos hacer esto, se puede contagiar- le avisó Kiku entre un beso y otro.
-Ya es demasiado tarde para eso, pienso quedarme contigo para siempre, tanto en la salud y la enfermedad- le susurró al oído.
Kiku simplemente se aferró aún más a él como respuesta. Pensaba tomarse sus palabras al pie de la letra. Los dos lo pensaban.
¿Cómo ha estado? Es cortito pero creo que no esta mal xD. Dejen sus opiniones! (ya saben, el botoncito de abajo)
