D.o.t.E: ¡Hello Minna-san! ¡Espero que hayan tenido un gran año nuevo! ¡Aquí les dejo el capítulo! Espero que les guste.
Parejas: Ninguna
Rating: K+
Advertencia: Ninguna
Time Line: Inazuma Eleven Go
Disclaimed: Inazuma Eleven/Inazuma Eleven GO/Inazuma Eleven Ares no Tenbin o los demás spin off no me pertenecen…de lo contrario, esta idea si sería real y Alice junto a otras OCs sí existirían T-T
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Sangoku Taichi
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El sol comenzaba a ocultarse, pintando de color naranja y rosa el cielo, dándole aquella imagen de paz y harmonía entre el humano y la tierra. Hace horas que las clases de primaria terminaron y los niños se habían retirado con sus respectivos padres, todos menos un pequeño niño de ocho años de cabellos castaños griseados y ojos cafés. Él, como siempre, esperaba pacientemente a su madre sobre un columpio dentro de la propiedad de la escuela. Generalmente el pequeño siempre llevaba una sonrisa, se mecía de atrás para adelante, siempre jugaba solo sin importarle nada…pero este día, esa alegría que siempre lo invadía no estaba.
¿La razón? Simple.
Hace unas cuantas horas tras, cuando todos comenzaban a retirarse, el pequeño tras despedirse de sus amigos, escucho las palabras de las demás madres una vez más.
-Supongo que no puede lograr hacer un mejor trabajo….-
-Que perdida que una joven tenga que ser madre tan temprano… ¿Estará el niño bien?-
-Pobre niño, no debería sufrir las consecuencias de la irresponsabilidad de su madre…-
-Ha arruinado su vida por completo ¿Acaso sabe lo que hace?-
-¿Acaso no sabe que es peligroso dejar al niño aquí solo?-
¡Su Oka-sama lo sabe! ¡Su Oka-sama es una gran Oka-sama! ¡Ella es tierna, amorosa, siempre le lee cuentos, le canta, lo protege de los monstruos, le hace mucha comida, le compra helado y muchas cosas más! ¡Su Oka-sama es perfecta!
Llevaba meses desde que entro a la escuela que escuchaba esas cosas y más acerca de su Oka-sama. Quería decírselos, quería gritárselos, pero no lo haría porque su Oka-sama le enseño que eso es de muy mala educación y él no podía dar una mala imagen de su Oka-sama enfrente de esas brujas feas. Así que opto por callar, tragándose las amargas palabras que tenían aquellas horrorosas personas en contra de su Oka-sama.
El resultado, por supuesto fue un muy desanimado Shindou sobre el columpio queriendo ver a su madre y llorar. ¿Por qué las personas hablan tan feo de su Oka-sama?
-¿Oye, estas bien?- pregunto una segunda voz. Al buscar el origen, vio a un niño mayor que el de ojos negro, cabello negro y colocho y piel blanca. Lo había visto antes, pero jamás supo su nombre. Una vez que la pregunta se instaló en su mente, Shindou rápidamente se secó las lágrimas que amenazaron con salir y aparto la mirada. No quería que este niño lo viera llorar.
-Estoy bien. Gracias.- dijo de manera algo cortante Shindou. No quería pero la ira estaba comenzando a escaparse de su cuerpo.
-¿No es algo tarde para que estés aquí?- pregunto el misterioso niño confundido. -¿Acaso tu Oka-san olvido de traerte?-
Y exploto Shindou. -¡No, Oka-sama jamás se olvida de mí! ¡Oka-sama es una gran Oka-sama! ¡Ella se esfuerza mucho, trabaja mucho por mí! ¡Aun sin tener un Oto-sama, ella da todo por mí! ¡Ella es perfecta!- grito Shindou, sus lágrimas haciendo paso sin detenerse. Mes tras mes escuchando las críticas de las personas contra su Oka-sama pero ella es la mejor.
Espero a que el niño se riera y dijera algo grosero contra su Oka-sama, pero al escuchar la voz llena de emoción lo confundió por completo. -¡Wow! ¿En serio? ¡Tú Oka-san es genial! ¡Mi Oka-san también es genial!- aseguro el pequeño. –Yo tampoco tengo Oto-san, pero Oka-san siempre me anima y me hace reír así que no necesito a uno.- dijo el pequeño. –Es cierto, mi nombre es Sangoku Taichi. ¿El tuyo?-
-S-Shindou Takuto…-respondió Shindou con un nudo en la garganta. No sabía si sus ganas de llorar eran por la alegría de encontrar a alguien quien no opinara lo mismo que los demás o porque aun lo invadieran las palabras de los demás.
-¿Ne, te gusta el soccer? ¡Yo soy un gran portero! ¿Quieres jugar contra mí?- pregunto Sangoku con una sonrisa contagiosa, y sin pensarlo mucho Shindou volvió a sonreír, aceptando el desafío que le ofreció aquel niño.
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-¡Taichi!- llamo una alta mujer de cabellos largos y castaños que vestía un traje púrpura y camiseta blanca.
-¡Oka-san!- llamo alegre el pequeño portero al ver a su madre. No había pasado mucho tiempo desde que comenzó a jugar, pero no importaba.
-¿Ella es la Oka-sama de Sangoku-san?- pregunto curioso Shindou al ver a la mujer. Realmente se parecían mucho.
-¡Oh, un nuevo amigo!- dijo emocionada la mujer. Su hijo era un loco del soccer, por lo que tener muchos amigos no era la gran sorpresa. -¿Cómo te llamas?-
-Soy Shindou Takuto de primer año…mucho gusto.- respondió Shindou con educación y elegancia, sorprendiendo a los dos Sangoku.
-Vaya, que modales más refinados. ¿Ne, Shindou-kun, donde está tu Oka-san? ¿No es un poco tarde para que estés solo?- pregunto confundida la mujer. Shindou aparto la mirada, no quería ver como aquella mujer que resulta ser la madre de su amigo comenzara a insultar a su madre como todos los demás.
-¡Takuto!- llamo una cuarta voz, sorprendiendo a los dos Sangokus y alegrando a Shindou. El pequeño pianista no dudo ni dos segundos en correr a abrazar a su madre.
-¡Oka-sama!- grito emocionado y alegre. No importaba que tantas cosas malas dijeran de su madre, él sabía que él tiene la mejor madre de todas.
-¿¡Ella es tu Oka-san!? ¡Es tan joven!- exclamo un tanto alto Sangoku, sorprendido de ver a Haruna.
-¡Oy, Taichi! ¡No puedes decir cosas así!- regaño la señora Sangoku a su hijo. Este niño no tiene tacto en lo absoluto. Pobre de su futura novia.
Haruna solo respondió con una risita. No era nuevo que la gente se sorprendiera al ver a una madre tan joven, pero bueno, la edad no es excusa para negar las responsabilidades. –No me molesta en lo absoluto. La gente suele sorprenderse. Espero que Takuto se haya comportado bien-
-¡De manera magnifica!- respondió la señora Sangoku sin dudarlo. –No he estado aquí mucho tiempo, pero he de decir que sus modales son tan refinado. Su esposo y tu han hecho un magnífico trabajo.- alago la mujer.
-¡No puedes decir eso, Oka-san!- regaño Sangoku exactamente como ella lo hbaía hechos segundos atrás. -¡Shindou no tiene Oto-san!- exclamo como si aquello fuera información universal.
Antes de que la señora Sangoku pudiera disculparse, Haruna solo rio divertida. Aquellas dos personas definitivamente son interesantes. –No se preocupe. Es algo difícil, pero tengo a Takuto, así que nunca me siento sola.- dijo con una sonrisa amorosa mientras le acariciaba el cabello a su hijo.
-¡Comprendo exactamente lo que sientes!- dijo la mujer de golpe, tomando las dos manos de Haruna como si ambas compartieran el mismo dolor…algo que es acertado.
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-Y pensar que han pasado tantos años desde ese día. ¿Quién diría que Taichi y Shindou-kun terminarían en el mismo equipo?- dijo divertida la señora Sangoku. Después del partido contra Tengawara, la mujer invito a Haruna y Shindou a una cena, todo con la intensión de actualizarse en la vida.
-Sí, han pasado tantas cosas.- concordó Haruna con una sonrisa. –Quiero agradecerle el siempre cuidar de Takuto antes.-
–¡Nosotras las madres soteras hay que apoyarnos!- dijo la mujer regalándole un thump up.
-Oka-san…es vergonzoso…-dijo Sangoku apenado. Nunca, en toda su vida, imagino que su madre terminaría siendo tan buena amiga con su maestra. Esta es la única razón por la cual Sangoku saca buenas notas, de lo contrario su madre lo mataría.
-Él ahora es así. ¿Sera que está entrando en esa etapa incomoda en que los chicos no hablan con sus madres? ¿Acaso Shindou-kun es asi?- pregunto la mujer sacándole un sonrojo a Sangoku y Shindou, quienes deseaban que la tierra se abriera y los tragara.
-Takuto no es así…él siempre me cuenta todo…- respondió pensativa Haruna, sacándole un puchero infantil a la señora Sangoku. –Lastimosamente, el día anterior encontré una revista con mujeres en su mochila. ¿Sera que es hora de darle la charla?- pregunto preocupada.
-¿Es cierto eso Shindou?- pregunto serio Sangoku.
-¡No! ¡Eso fue porque Misomori la metió en mi mochila!- rápidamente aseguro Shindou con un potente sonrojo. Lo que menos quería era que su madre lo enviara a donde Katsuya-sama para tener la charla.
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D.o.t.E: ¡Finalizado! ¡Espero que les haya gustado! Es una explicación un tanto rara de la amistad de Sangoku y Shindou, pero en mi mente es factible…además, necesitaba a otra madre soltera que acompañara a nuestra amada Haruna
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Matta ne!
