Disclaimer: Nada de ésto es mío, sino de la tímida Steph Meyer. Sólo la historia salió de mis momentos de absoluto aburrimiento y suspiros contínuos, encerrados en mi torre del castillo...

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7.-Hermano de Medio Mundo

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Sin embargo, la muerte no me hizo semejante favor y se quedó al margen de lo que yo más deseaba en ése momento.

Sentí las frías manos de algún Cullen llevarme a algún sitio. Luego, la morfina.

Cuando abrí los ojos, estaba en La Casa Blanca de los Cullen. Tardé varios minutos en reconocer la estancia, porque vagas imágenes bailaban en mi cabeza: La de Bella cuando Renesmee nació. Estaba en la misma habitación, pero a mi lado, había otra camilla, me dio un retorcijón en el estómago, Leah estaba a mi lado, cubierta de vendajes y magullones por diversas partes de su cuerpo.

-¡Dios Mío, Leah!- Grité. Inmediatamente, Carlisle estaba a mi lado.- ¿Qué le pasó a Leah?- Pregunté desconcertado.

-Pues…-Me miró indeciso- Le rompiste tres costillas, una pierna y la mitad del antebrazo- Susurró. Arqueé las cejas.

-Yo no… yo no le haría daño a Leah.- Repuse. No, de verdad que no se lo haría, a menos que…

-Sí, Jacob, A menos que estuvieras fuera de control- La voz aterciopelada de Edward me llamó la atención, no era el único por ahí, también estaban Alice, Jasper y Bella. Me desconcertó cómo me miraban, con dureza, pero Bella…Bueno, dureza se quedaba corta. Agaché la cabeza, había lastimado a Leah. ¿Qué demonios me pasaba?

-Déjenlo descansar, su ritmo se está acelerando y puede volverse a abrir la herida.

- ¿La herida no ha cicatrizado? Pues es cuestión de horas ¿No doctor?- Pregunté. Pero Carlisle y Edward cruzaron una mirada significativa. El doctor se sentó a mi lado y me miró profundamente.

-Escucha Jacob, llevas cuatro días inconsciente y las heridas no han sanado, he estado pensando… Y mi teoría es que aún inconsciente, tu cuerpo no se ha calmado, entonces tú no puedes tranquilizarte para que cicatrices.- Me quedé un rato acostado, mirando el techo. La cabeza me daba vueltas y yo no pude soportarlo más. Era un Monstruo horroroso que seguramente Nessie detestaba. Miré a Edward y eso me confirmó el peor de mis temores. Nessie me odiaba.

Me armé de valor para hacer la última pregunta que me quemaba las entrañas. -¿Y Seth?

-El…-Carlisle calló y miró el suelo como los demás vampiros de la habitación.

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-Vamos Bella, tenemos que ir a ver a Nessie, no ha querido salir de su cuarto.- Edward tomó la mano de su esposa y caminaron por el bosque.

-Tenemos que ampliar la cabaña, necesitamos una cocina, un baño con tina y porqué no, un televisor, un videojuego y…- Edward besó a su esposa para callarla.

-Basta amor, sabes que ya no podemos estar aquí por mucho tiempo.

-Pero algún día volveremos ¿No, Edward?- Preguntó Bella ansiosa.

-Claro bonita.

-Y Renesmee estará con nosotros

-Definitivamente.

Ambos vampiros llegaron a la cabaña y se miraron.

Abrieron la puerta con cautela, y ahí estaba Renesmee, sentada en el sofá con la mirada perdida. Bella corrió a su hija y la abrazó, sin embargo ella la alejó con un movimiento de hombros. Edward tomó la mano de su esposa y la alejó de su hija.

-No puedes estar así, Nessie.

-No me llames "Nessie", ése nombre me lo puso…me lo puso…-La joven apretó la mandíbula.- Me llamo Renesmee- Dijo de forma cortante y se levantó del sofá.- Y no me molesten.- Y fue a su habitación dando un portazo.

- ¿Dime Edward, es la adolescencia humana o… o está herida?

-Bella, mi amor, tu mejor que nadie, debería saber lo que tu hija está pasando. Yo en lo personal lo entiendo…- Dijo con delicadeza el vampiro.

-lo que pasa es que cuando tú te fuiste…- Bella se abrazó un costado- Fue como si se me rompiera algo por dentro… pero ella…

-Es tan parecida y tan diferente, amor mío…- Edward besó el pelo de Bella y se sentó a su lado.

-¿Cómo sigue Seth?- Preguntó Bella después de un rato callada.

-Empeorando, le mordió al parecer la yugular, así que cada vez que se calma, comienza a desangrarse.- Informó Edward tomando la mano de su esposa y mirándola a los ojos.- Aún al ser un hombre lobo, las heridas no sanan.

-Igual que con Jake…- Susurró Bella abriendo los ojos como platos.- ¿Qué les pasa?

-Eso quisiera saber yo, amor mío…

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No aguanto más, voy a salir, tengo que verlo… Oí a mis padres hablar acerca de irnos, pero en éste momento no me iré. No sin decirle lo que deseo.

Decidí no pensar mucho en eso, solamente me paré mientras traducía El Alquimista al latín. Me calcé unas botas porque llovía y me puse un chaleco de punto. Y brinqué la ventana. Santo Dios, llovía a torrenciales y seguramente, como todas las noches, mis padres no me oirían. Eché a correr con todas mis fuerzas, crucé el límite del río que se encontraba con el mar, inhalé un poco y salté.

El agua estaba helada, pero no me importó, sabía que ésa era la forma más rápida de llegar, pues aunque mi paso era más rápido que el de un humano, no tan rápido como el de un vampiro o lobo, era una nadadora nata. Nadé hasta llegar al mar, luego luché contra la corriente para llegar a La Push. Cuando la reconocí, nadé hasta el fondo y luego, apoyándome en las puntas de mis dedos, brinqué.

Salí al aire fresco de la noche, estaba mojada, pero eso importaba ahora un rábano, pues tenía otra cosa en mente. Seguí corriendo hasta que llegué a una casita de pintura amarilla chillona. Tomé aire y toqué con el puño.

-¿Renesmee?- Preguntó Emily extrañada- ¿qué haces aquí?- Sam tenía la boca llena cuando salió de la cocina.

-Nessie…- Apreté la mandíbula, odiaba ése nombre.- Escucha…- Sam no sabía qué decir, se me acercó con cautela.

-Quiero ver a Seth y sé que está aquí.- Dije escupiendo las palabras.- Ahora.

Emily me miró por un momento que me pareció muy largo y sonrió. Se hizo a un lado de la puerta y me señaló las escaleras. Sin mirar a Sam, subí al cuarto de huéspedes casi corriendo. Estaba fatigada de tanto nadar y tenía frío. Pero subí.

La puerta estaba entreabierta, miré la tenue luz que salía de una lámpara, luego inhalé profundamente y empujé la puerta. Ahí estaba Seth, pálido y lleno de vendajes acostado en la cama. El resto de la pequeña habitación se cubría de flores y aparatos médicos. Me causó cierta gracia, parecía un cuarto de hospital para flores. Entonces él abrió los ojos.

-Hola- murmuré- Vine a ver cómo estabas.- Me acerqué un poco a la cama, él me miró profundamente y volvió a echar la cabeza en la almohada.

-Lo siento de verdad.-Su voz era un susurro de viento débil y lleno de angustia- No quería causarle daño a Jake, sólo quería alejarlo de Leah y de mamá…

-Sue se encuentra perfecta, Jacob no logró alcanzarla y en cuanto a Leah… Se recupera más rápido de lo que refunfuña.- Seth arqueó las cejas- Está indignada porque Carlisle la llevó a la casa para poder monitorearla todo el día, y según ella, la peste de vampiro la motiva a curarse- Soltó una ligera carcajada y estiró la mano. Rápidamente me acerqué mientras mi corazón paraba momentáneamente. Él me miró mientras tomaba mi mano, acarició ligeramente mi palma y suspiró.- ¿Te duele algo?-Pregunté inmediatamente. Negó con la cabeza y sonrió.

-Estás empapada- Dijo mirándome de arriba abajo- Diría que aún así te ves perfecta, pero…-Torció la boca- tienes cara de pena.- Su mano subió a mi cara.- y ésos lindos ojazos que me hipnotizan pierden un poco de brillo, pero sigues siendo encantadora.- no pude evitar cerrar los ojos al contacto de su mano en mi cara, y tampoco pude evitar que un suspiro se me escapara cuando su mano me jaló hacia la cama y me sentó cerca de él.- ¿sabes que mis heridas no han cicatrizado?- Asentí cuando su mano recorrió mi cintura- Se debe a que los lobos somos un poco…Digámoslo así…Sentimentales.- suspiré- Entonces, si nuestro corazón no está en paz con nuestra alma, es como si siguiéramos siendo lobos, no podemos concentrarnos, se parece a cuando somos nuevos y no podemos regresar a nuestra forma humana hasta que estamos lo suficientemente calmados. Pues ahora es lo mismo. No puedo sanar hasta que encuentre la manera de calmar esto que siento en el corazón.

-¿Y qué es lo que sientes en tu corazón Seth?- Pregunté mientras lo miraba a los ojos.- ¿Te puedo ayudar?

-Sólo si realmente lo deseas, Ness.- Mi estómago tenía vuelcos y mi corazón mariposas, porque hoy todo estaba al revés.- Te quiero Renesmee.- acercó mi rostro al suyo. Quise gritar de alegría cuando sus labios tocaron los míos, de forma dulce y tranquila, como si hubiera estado esperando años eso. La intensidad subió cuando mis brazos flaquearon y caí encima de él, entonces me abrazó de la cintura y me colocó entre sus piernas, me acarició el rostro, las manos, la cintura mientras me besaba con ardor, ésa pasión que bien yo le correspondía con ganas pero torpeza. Entones besó mi cuello, apartó unos cuantos mechones mojados de mi hombro al tiempo que me desabotonaba mi chaleco y bajaba un poco mi camisa negra. Metió una mano debajo de mi playera y siguió mordisqueándome del hombro a la oreja. No pude dejar escapar un gemido mientras él me mordía el labio inferior, tomé mis manos y jaloneé de su camisa, besé su cuello mientras él tenía las manos puestas en mi cintura e intentaba desabrocharme mis vaqueros. Jamás había hecho un chupetón, pero lo hice y él gimió de placer.

-No… No…- Dijo, mientras yo, impaciente, intentaba ayudarle a deshacerse de mi ropa.- ¡No Renesmee!- Gritó y me apartó de él. Me quedé congelada, con los ojos abiertos por la sorpresa y las mejillas ardiendo. Estaba agitada y las lágrimas brotaron rápidamente- ¿Es muy difícil entender que eres la impronta de Jacob Black?- Me había hecho a un lado e intentaba abotonarme los vaqueros mientras buscaba mi playera en el suelo.-Esto no está bien, Nessie.- Su voz se suavizó un poco.- Te Quiero Renesmee, pero no puedo hacerle eso a mi hermano. –No podía articular ninguna palabra, mi cuerpo se movía solo a causa de los espasmos, porque estaba llorando sin contenerme. Cuando por fin pude ponerme el chaleco, abrí la puerta y quise salir, pero me tropecé. –Sabes que odio ser hermano de medio mundo.- Murmuró.

-Sabes que eso no me importa- Grité

-Pero a mi sí, de verdad lo lamento.

-Pues sigue lamentándolo, porque jamás estaré con Jacob Black, aunque sea una "Cullen-Imprimada-de-un-lobo" no es lo que yo quiera, sino lo que sus leyendas de mierda digan. Así que no, ¡JAMÁS!- azoté la puerta al salir y eché a correr de nuevo. Emily y Sam intentaron detenerme, pero aventé a Emily y seguí mi camino.

-Escucha… Cuando se calme la situación, iré por ti y huiremos, pero ahora no. ¡Soy su hermano!- Me gritó Seth desde la ventana. Pero intenté no oírlo, pues era una promesa hecha en vano, sabía que nunca la cumpliría.

Corrí a los brazos de papá en cuanto llegué a la cabaña.- Todos los lobos están muertos para mí- Papá y mamá me miraron con los ojos como platos, pero no me importó, pues ya me estaba derrumbando, y comencé a llorar.

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Llevaba tres meses sin salir de casa. Y para mí, tres meses eran eternos. Pero la verdad no deseaba salir de aquí, pues afuera Jacob rondaba continuamente mi casa. En las noches no podía dormir porque sus aullidos eran insoportables y entonces prefería dibujar.

Cosas en los Cullen no habían pasado demasiadas… Todos estaban preocupado por mí. Pero… yo odiaba hablar de lo que había pasado y pues no había nada qué contar cuando te pasas más de tres meses encerrada. Jasper venía continuamente a visitarme, pero ni siquiera él podía controlar mis emociones, me volví explosiva. Como un león enjaulado.

Alice venía a verme, me trajo ropa hermosa, pero eso se volvió indiferente con el paso de las semanas. Todos se habían hartado de mí. Solamente mamá y papá seguían aquí, ya fuera porque me amaban demasiado, o porque ellos vivían conmigo. Todas las noches, cuando me ponía a dibujar, mamá posaba o papá me cantaba. Sólo así era feliz, pero la demás parte del día, me la pasaba con pensamientos negros que nadie podía evitar.

Un día estaba recargada en la ventana, viendo la lluvia caer. Hacía frío, como de costumbre, pero no me importaba. Mi mano descansaba en el vidrio helado, era una sensación perfecta para el calor de mi piel. Mis padres no estaban en casa, la decisión de mudarnos se había vuelto día a día más sólida. Así que se habían marchado a buscar una linda casa, inscribirme en la escuela, zonas de caza para ellos, pasaportes y todas ésas cosas estúpidas. Al principio no me dejaban sola, seguramente pensarían que yo me suicidaría o mataría a una que otra persona, pero la verdad es que no me apetecía moverme, no tenía ganas de hacer algo. Hasta no hacer nada era un sacrificio.

Quité mi mano del ya congelado vidrio, pues la primera nevada estaba comenzando a caer, yo estaba un poco entumecida por haberme pasado horas parada y caminé por la larga alfombra hasta la cocina. Hice un poco de chocolate caliente, me subí a la mesa de azulejo como cuando era niña y le agregué bombones. Recuerdo que de bebé, para que me gustara el chocolate, mamá le agregó bombones de colores y fue tal el espectáculo cuando me lo sirvió, que durante un mes sólo cené chocolate con bombones.

Bebí despacio, mirando mis calcetines. Tenían un hoyo en el dedo gordo, así que seguí examinando mi atuendo, estaba muy desaliñada y mi ropa era vieja para lo que Alice contemplaría entre usable. Entonces recordé que Alice hacía mucho que no me compraba ropa o venía a visitarme, me sentí triste, pero no lo suficiente para ir a verla. Preferí ir a mi cuarto y buscar ropa en mejor estado. Encontré una blusa que cuando la compraron me quedaba muy enorme, pero no me importó, me la puse y unos calcetines limpios. Al fin no había nadie en casa, y como tampoco me visitaban… No había que ponerse exigentes.

Prendí el televisor, pero a los pocos minutos me quedé dormida en el sofá. Desperté sobresaltada cuando oí que tocaban a la puerta. Quise quedarme quieta por si era Jacob quien molestaba, pero una parte de mí, sabía que él no podía acercarse o papá le arrancaría la cabeza. Así que fui a abrir la puerta, esperando ver a Rose o Emmett quienes aún no desistían en verme feliz.

-Hola.-Dijo. Me quedé sorprendida, jamás pensé en encontrármelo ahí, recostado en el marco de mi puerta, con aquellos brazos suyos grandes y musculosos como todo su cuerpo, con su sonrisa enseñándome los dientes, sus perfectos labios curvados hacia arriba con arrogancia, el pelo acomodado como si se acabara de despertar, la ropa pulcramente maravillosa, y aquellos ojos negros tan seductores mirándome apreciativamente.

-estás muy hermosa, Renesmee- Su seductora voz movió algo dentro de mí, hizo estremecerme de emoción. Entonces reparé en mis fachas y sentí como me ruborizaba.

-Eso no es verdad- Sin embargo me aparté de la entrada y él se acomodó en el sofá.

-Hum.- Me miró de arriba abajo- Cada día que pasa te pones más hermosa.- Sonreí con la vista en el suelo.- ¿Sabes a qué vine?- Negué con la cabeza, extrañamente me sentí cohibida- Por ti.

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Hoola chicos! Gracias por sus comentarios!

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Gracias especiales a Loreandcayovolturi, Jay-Dope,Charlotte y Jane Vulturi, Airun Cullen Swan. por ser tan fieles!

.Gracias!