Gomenasai, lamento la tardanza.

Rápidamente al fic...

Luego de un mensaje para nuestros patrocinadores:

Gracias a :

kogane

Artemisa Ravenclaw (a mi me da más pena actualizar ahora... que gusto que te gustara n_n)

tsuki-airen

Nadeshko-ale13

katia

chio-miau

Angy Hatake

RyUuZaKi-RoTh (adoro tus reviews, ¡en serio!)

Isa Cab

Chibbiruchi

Rossetto-chan

Hatake Nabiki

k2008sempai (gracias, que review más lindo n_n Icha Icha 4: Icha Icha Sexy Doctor y no, no es House o.O?. Jiraiya lo escribió durante una larga estadía en la sección de Urgencias... Sigue leyendo este fic y sabrás la razón)

Aire2409

Karina Natsumi

nanda18

jesica-haruzuchia

Muchas gracias por sus reviews ¡y por tenerme paciencia! (Eso está por verse ¬_¬)

Próximamente algunos shots. Me parece que tengo tres medio listos.


El Camino a su Corazón.

Capítulo Siete.

Tres son Multitud.

El brazo roto y enyesado hasta el hombro.

La pierna rota y enyesada hasta la cadera, lo cual también inmovilizaba el tobillo dislocado.

Lucía un collarín y la cabeza cubierta de vendas.

Ojo hinchado y completamente negro.

Le faltaban algunos dientes.

Y basta de descripciones médicas o habrá que subir el ranking…

Al menos sus costillas estaban intactas.

Una enfermera, conocida entre sus más allegados por el nombre de "Aiko-chan", trasladaba al paciente en una silla de ruedas. Las muestras de compasión y lástima no eran escatimadas.

Después de todo, ¿cómo era posible no sentir compasión por un viejito tan simpático que había sido aporreado casi hasta la muerte por la Quinta Hokage?

Jiraiya suspiró con fingido dolor y forzó aún más su cara de "perrito castigado injustamente".

¡Jamás se hubiera imaginado que contar chistes colorados sobre su "vieja" compañera de equipo, haciendo énfasis en "vieja" y en su… ejem, "personalidad", en un bar, bebiendo sake, ignorante de que la muy temperamental persona a cuyas costillas se estaba riendo se encontraba parada justo detrás de él, con los brazos cruzados, los dientes chirriando y la vena de la frente a mil por hora podría resultar tan productivo!

¡Y pensar que Tsunade se había sentido tan culpable de aporrearlo que se había encargado de todos los aspectos de su curación! Desde ser ella misma quien atendiera sus heridas y vigilara su progreso hasta darle alojamiento en el hospital, en uno de los mejores cuartos.

Aiko-chan lo condujo al interior de la que sería su habitación, anunciando alegremente:

-¡Aquí estamos!

Tres ojos oscuros voltearon a verlos y Jiraiya se quedó helado.

Uno de esos ojos…

-No… ¡No! ¡TÚ NO!

¡¿Qué demonios hacía Kakashi en una cama de hospital?

La aguda imagen de un gennin recién graduado de la Academia, un niño de cabello plateado, ojos negros y mirada soñolienta acudió a su mente, desterrando todo lo demás.

Lo único que Jiraiya era capaz de ver era aquel monstruo enmascarado de cinco años, cuya piel descubierta estaba salpicada de pústulas llenas de agua que no debían ser rascadas bajo ningún motivo. Y que el gennin prodigio insistía en rascar.

Un demonio peliplateado confinado a guardar cama.

-¡NO! ¡NO! –gritaba Eros-sennin enloquecido de terror.

-¡Jiraiya-san, por favor! –suplicó la enfermera-. ¡Tranquilícese!

Pero el escritor pervertido ya tenía una recuperación milagrosa, poniéndose en pie de un salto, incapaz de sentir el dolor de sus múltiples heridas.

-¡NNNOOOOOOOO…! –gritó el sannin mientras salía corriendo hacia la ventana.

-¡Jiraiya-san…!

Crash.

-¡JIRAIYA-SAN! –gritó la horrorizada enfermera corriendo por encima de los trozos de vidrio.

-¡WWAAAAAHHHH!

El sonido del grito se hacía cada vez más lejano…

Paf.

Jiraiya por fin había tocado tierra.

-¡Su Llama de la Juventud debe estar rebosante de vida para que salte con tanto entusiasmo desde un décimo piso con una pierna rota! –exclamó Gai con los ojos rebosantes de lágrimas.

Kakashi pasó la página.

-o-o-o-

Jiraiya no podía moverse; las duras vendas de yeso que cubrían todo su cuerpo se lo impedían por completo.

Una muy buena imitación de una momia excesivamente rígida.

Tenía fracturas en las fracturas, las costillas desechas, los órganos revueltos y una ligera amnesia en su memoria de corto plazo.

Una vez más, por favor, ¿cómo se había lastimado tanto?

No recordaba haberse roto las costillas.

Recordaba que la enfermera lo había llevado a su habitación, incluso recordaba haber entrado.

De ahí en fuera estaba en blanco.

¿Delirium Tremens?

Las ruedas del diablito en el que era transportado por un camillero producían un suave traqueteo. Muy relajante.

Llegaron al cuarto. Las cortinas que separaban la que sería la cama del ermitaño de la adyacente estaban corridas, imposibilitando ver tanto a su vecino como al tercer ocupante del cuarto.

Un escalofrío recorrió la espalda del sannin.

Nah… No había nada de que preocuparse. Nada que pudiera causarle miedo se escondía tras aquella cortina. Seguramente el tipo ese estaría durmiendo.

Pero seguía el viejo ninja sin lograr explicarse el sudor frío que le corría bajo el protector frontal.

Se necesitaron tres camilleros para acomodar al pelos blancos en su cama y ajustar las poleas y arneses que sujetarían sus molidas extremidades.

Jiraiya no estaba feliz: lo grandioso de estar hospitalizado era ser cuidado por hermosas y jóvenes enfermeras (Icha-Icha Tomo 4).

¡¿Por qué, pues, tenía que ser atendido por hombres?

Los camilleros terminaron de instalarlo y procedieron a retirarse del cuarto. Pasados unos segundos, cierta kunoichi de hermoso cabello rosado pasó a hacer una revisión.

Y, al ver a la estatua viviente hecha de yeso y con problemas capilares, maldijo en voz baja y se golpeó la frente (ligeramente superior al promedio) con su tablilla de notas.

-¡Abran paso!

Sakura volteó con rostro inexpresivo hacia donde venía corriendo su amada mentora, su modelo a seguir… esa maldita sociópata que disfrutaba con su sufrimiento y que siempre hallaba nuevas maneras de torturarla y hacer de su vida u ibfierno lleno de miseria y dolor.

Un visitante y un médico residente tuvieron la mala fortuna de interponerse en el camino de la Princesa de Konoha y acabaron con la cara incrustada en la pared.

-¡Jiraiya! –exclamó la rubia, entrando en la habitación y haciendo caso omiso a la ceñuda Haruno-. Te tengo una sorpresa.

Algo en la cruel sonrisa de su antigua compañera de equipo y en el brillo de asesino serial en su linda mirada le causó escalofríos al ermitaño hentai.

Sakura no había visto a Tsunade-sama tan emocionada desde que anunciaran barra libre en la inauguración de cierto bar…

La Hokage se dirigió directo a la cortina que ocultaba la cama a mitad de la habitación y, sin dejar de sonreír, realizó los honores y apartó la colgadura de un fuerte tirón marca Tsunade (Derechos Reservados).

-¡Hola!

El aullido nacido de la garganta de Jiraiya hizo temblar los cimientos mismos de la Tierra.

-¡No! ¡Lo de la fuente no!


Espero disfrutaran su lectura n_n

N.A.: Estoy considerando regresar a mis orígenes, así que más tarde que temprano (probablemente) hab´ra un fic mío del fandom de Beetlejuice. ¿Qué puedo decir? Soy de la generación de los espantos tiernos.

Y por eso no se espanten si de repente llegan a ver un X-over de Beetlejuice con GhostGirl (libro), los Locos Addams o Edgar &Ellen, ¡O todas las anteriores!

Soy un verdadero caso, ¿no?

¡Nos escribimos luego!