Disclaimer: Ninguno de los personajes de Naruto me pertenecen.
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¡Hola a todos! Acá les traigo el capítulo 7 de la historia. Por lo general todos los capítulos que escribo mantienten una cantidad de caracteres mas o menos fija pero este es bastante más largo de los otros (cosa que no suelo hacer) así que es algo así como un capítulo especial. Dedicado a ustedes que leen todos los días y me dejan su opinión (mil gracias por eso y por favor sigan haciéndolo) así que espero que les guste y lo disfruten mucho. Saluditos ¡Nos vemos!
Sentimientos silentes
VII
"Ceremonia de las alianzas"
Finalmente la noche de la ceremonia había llegado y en Konoha se podía sentir la agitación y expectativas por el mencionado evento. Gente de todo el país del viento había acudido al encuentro, aunque la mayoría provenían principalmente de la aldea de la arena. Las calles de la aldea de la hoja estaban abarrotas de gente, vistiendo elegantemente, dirigiéndose apresuradas hacia el lugar de encuentro. La fiesta pronto daría comienzo.
Mientras los Nara se encontraban en camino hacia la ceremonia, Yoshino caminaba a pasos agigantados mientras que padre e hijo caminaban perezosos unos metros más atrás.
—¡Apuren el paso o llegaremos tarde ¿Quieren?! —gritó molesta la mujer a su marido y a Shikamaru, Shikaku suspiró.
—Si, querida ya vamos —respondió sumiso a su esposa para decepción del muchacho.
—¡Qué problemático! No se porque tengo que ir yo a estas cosas.
—Hijo… —exclamó Shikaku—. Sabes que es importante mantener las buenas relaciones con los vecinos y aliados.
—Pero será aburrido.
—Lo sé, pero que no te oiga tu madre —esto último lo dijo en un susurro para que Yoshino, que caminaba unos metros delante de ellos, no lo oyera.
Shikamaru miró indignado a su padre y negando con la cabeza dejó escapar un perezoso y tendido suspiro. No podía entender como su padre se había casado con mujer tan problemática, como lo era su madre.
—¡Tsk! Las mujeres son tan problemáticas.
—Shikamaru, los hombres no somos nada si es que no fuera por las mujeres. Incluso la mujer más violenta es tierna hacia el hombre que ama.
¿Cómo podía seguir diciendo eso? A pesar de haber pasado tantos años aún no lo entendía y lo único que podía ver era cómo su madre le ordenaba siempre que hacer. La sola idea de imaginarse Ino tierna con él, en vez de golpearlo y gritarle como solía hacerlo le parecía surreal e imposible. No, aquello no sucedería jamás.
—¡Shikaku!
—Si, voy querida —apurando el paso se ubicó junto a su esposa y volteándose a ver a su hijo le gritó—. Shikamaru será mejor que te apures.
El muchacho lo miró resignado, Shikaku actuaba contrariamente a lo que decía. Al menos en lo que se refería a la temática: Mujeres.
—Ah, Y es así como vemos hombres que son nada teniendo mujeres a su alrededor —Yoshino volvió a gritarle, Shikamaru apuró el paso— ¡Voy, voy! ¡Qué problemático.
Finalmente llegaron al lugar, la sede era el estadio, ya que aquel era el único lugar de la aldea donde podían celebrar fiesta de tal magnitud. Había sido modificado particularmente para aquel encuentro. Ahora una amplia tela a modo de carpa cerraba el sitio. El terreno de batalla había sido removido y en cambio habían puesto una especie de piso de madera, en medio había un gran espacio a modo de pista de baile y alrededor dispuestas mesas con comida tradicional. Cerca de la pista había un micrófono. Desde allí Tsunade observaba satisfecha, la gente empezaba a llegar y el lugar comenzaba a llenarse. Personas conversando amenamente en los rincones, gente de Konoha y de Sunagakure, sin importar lugar de procedencia. Como aliados, como amigos y hermanos.
—¡Oh! Los Nara —saludó alegre la rubia a ambos padres de Shikamaru, mientras el chico permanecía junto a su padre examinando el lugar con la mirada. Sencillamente aburrido. Entonces vio a Chouji.
—Nos vemos luego —y sin mirar atrás, con un movimiento de su mano se alejó de los adultos y se dirigió hacia donde se encontraba su amigo. Obviamente, Chouji se encontraba junto a las mesas de comida.
—¡Hola Shikamaru! —lo recibió mientras llevaba un pedazo de alimento a su boca.
—Hola Chouji.
—¿Viste que el Uchiha regresó? —comentó señalando hacia donde se encontraban Naruto, Sakura y Sasuke. Éste último con cara de fastidio— ¿Crees que Ino se ponga pesada hablando de él durante toda la noche?
—No lo sé pero espero que no. La ceremonia ya es lo suficientemente aburrida —apoyó sus caderas sobre el borde de la mesa dándole la espalda a la comida y mirando hacia lo que parecía ser, la pista de baile— ¡Qué problemático!
—Por cierto ¿La viste a Ino?
—No —algo extraño llamó su atención, la mirada de su amigo era extraña. Como si ocultara algo— ¿Por qué?
—Por nada —respondió sonriendo ampliamente. Shikamaru sólo lo miró con desconfianza.
¿Qué se suponía que significaba aquella enigmática mirada de su amigo? No lo sabía, Chouji no solía actuar de modo tan extraño. Y de todas formas ¿Cuál era el asunto con Ino?
Entonces Chouji se volteó a ver hacia cierto punto particular del lugar y Shikamaru, siguiendo la línea de la mirada de su amigo comprendió que era lo atraía su atención. Y sus ojos se sintieron inmediatamente imantados a la pequeña figura que ahora se mostraba frente a él. De pronto comprendió a que se había referido Chouji con aquel comentario, Ino estaba extrañamente diferente. No en un sentido negativo.
Sus rubios cabellos ya no estaban recogidos en una cola alta como habitualmente sino en un medio recogido, con pequeñas flores blancas adornando su peinado, que dejaba a los largos mechones dorados caer con gracia sobre los delicados hombros de la chica. Aún el flequillo que cubría la mitad de su rostro de alguna forma, la forma el caer de éste, la hacía más llamativa a la vista que de costumbre. Y por otra parte sus ojos celestes resaltaban más de lo común, quizá se debiera al destello de alegría en ellos o al fino delineado de color negro a su alrededor, pero fuera una o la otra hacían que su mirada luciera más intensa y hermosa. Mientras que en su cuerpo vestía un precioso kimono de seda, de color rojo con flores blancas, que delineaba su figura a la perfección, resaltando cada atributo y curva de la chica y aún así haciéndola lucir extremadamente delicada y sensual.
—¿Ino? —intentó murmurar pero sintió su voz estrangularse en el desesperado intento por salir. Era como si la imagen le arrebatara el aliento.
Y Chouji no pudo evitar sonreír ante la mirada atónita de su amigo, suponía que el verla así provocaría aquel efecto en él y, ciertamente, lo había logrado. Entonces el Akimichi no podía dejar de observar de reojo como Shikamaru la contemplaba embelesado, al parecer siguiendo cada movimiento de ella con la mirada. Ino no se había percatado de ello y aún el Nara no salía de su asombro.
Sabía que no debía, pero no podía dejar de contemplarla. Nunca la había visto brillar tanto, con su alegre sonrisa y aquella apariencia angelical parecía iluminar el lugar. Y los ojos de Shikamaru parecían atados a ella, pero él no era el único que la había notado pues podía ver como varios hombres junto a él la observaban deseosos y comentaban sobre lo bella que aquella muchacha era.
Tenía que admitirlo, nunca antes la había visto tan hermosa como aquella noche. Estaba simplemente adorable, no que a él le importara. Aquello era una simple observación objetiva, después de todo Chouji también la había notado y eso no significa que su amiga les atrajera. En absoluto.
La muchacha agitó la mano alegre saludando a ambos y se alejó para hablar con Sakura, en ese momento Tsunade empezaba su discurso de bienvenida.
—¿Un discurso? ¡Qué problemático!
La voz de la mujer resonó como eco en el lugar, tras dar la bienvenida pronunció unas breves palabras.
—Bien, primero que nada quería agradecerles por venir. Hace ya cinco años que la aldea de la hoja y la aldea de la arena llevan una larga y duradera alianza, que costó la vida de muchos shinobi valiosos, tanto de un lado como del otro, por lo que hoy no podemos estar más que agradecidos por su presencia —un gran aplauso le siguió y en el fondo se escuchó brevemente la voz de Shizune reprochándole a la Hokage por su brevedad, pero la rubia no le hizo caso—. Por cierto el Kazekage está algo demorado pero dijo que vendrá.
Terminado de decir esto se alejó del micrófono y sirviéndose sake en un par de vasos se acercó a Jiraiya para conversar. Shikamaru respiró aliviado.
—Al menos fue breve —expresó agradecido el Nara.
—Tienes razón. Entonces si Gaara no llegó significa que Temari tampoco—concluyó Chouji observando la reacción de su amigo, Shikamaru no se inmutó.
—Eso parece.
—¡Chouji, Shikamaru! —exclamó un rubio alegre mientras se acercaba a la mesa donde ambos se encontraban.
—Naruto —ambos respondieron.
—¿Vieron que Sasuke regresó? —la latente euforia en su voz repercutía como eco de sus cuerdas vocales.
—Sí, imagino que tú y Sakura deben estar muy felices —agregó el Akimichi degustando otra de las tantas variedades de comida.
—¡Claro! —en eso Sakura se acercaba a ellos.
Ésta llevaba su corto cabello recogido completamente, unos pequeños mechones rosa platinados caían sobre su rostro. Sus ojos verdes maquillados similares a los de Ino y una amplia sonrisa en su rostro. Saludó alegre a los dos chicos y entonces se percató de que Shikamaru no la estaba observando, de hecho parecía completamente ausente. No que aquello fuera una conducta extraña en él, solo que sus ojos parecían fijos en su rubia amiga. Sakura sonrió.
—Shikamaru ¿No crees que Ino está muy bonita esta noche? —preguntó ubicándose junto al chico, de frente a donde se encontraba la Yamanaka, pero sin apartar sus ojos del Nara. Quería ver su reacción, su respuesta. Pero nada, el muchacho simplemente no le hacía caso.
—¿Dijiste algo? —tanto Chouji como Naruto miraban extrañados la situación, la pelirrosa simplemente sonrió.
—Si, pero no te preocupes. Ya me contestaste —la expresión de confusión del chico se incrementó aún más. Sakura simplemente se marchó con una amplia sonrisa de satisfacción en el rostro. Naruto la siguió.
—¡Después nos vemos! —gritó el rubio mientras se alejaba con su compañera.
¿Qué se suponía significaba lo que Sakura le había dicho? Más concretamente ¿Qué era aquello que había dicho que había causado tal reacción en sus amigos? Mientras él observaba el lugar con el seño fruncido, Chouji reía a carcajadas. No lo entendía ¿Acaso se reía de él?
—Chouji ¿Qué es tan gracioso?
—Nada —dijo rápidamente intentando contener la risa. Aunque su descubrimiento no era sorpresa, después de todo siempre lo había sospechado pero al parecer su amigo no tenía idea de nada.
—¡Qué problemático!
—¡Jajaja!
La fiesta continuó amenamente, mientras alguno conversaban alegremente con amigos otros paseaban por el lugar en busca de algo para comer. Pronto la cena terminó y empezó a sonar la música. Varias personas se reunieron en el medio. Ino, por su parte, se encontraba en un costado hablando con un grupo de shinobi. Shikamaru reconoció a algunos de ellos de sus días en la academia. La muchacha parecía disfrutar la atención por parte de ellos. Se encogió de hombros, no le sorprendía, después de todo ella siempre era escandalosa y simplemente parecía adorar el centro de atención. Muy contrariamente a él, que prefería el anonimato y la tranquilidad.
—Ino está recibiendo mucha atención ¿No crees? Nunca había visto a tantos hombres querer bailar con ella. Por lo general huyen de su carácter —lo último había sido bromeando pero las verdaderas intenciones de aquel comentario era ver la reacción de su amigo respecto de la muchacha.
—Supongo… —tenía que admitir que era verdad, nunca había visto que tanta gente quisiera estar junto a ella. Seguramente las intenciones de ellos no eran nada inocentes, pero eso no era asunto de él. Ino era lo suficientemente grande como para saber que quería. Además, estaba con Sai.
La música aún sonaba en el lugar y la pista estaba cada vez más abarrotada de gente, Temari no llegaba y él no podía comprender porque sus ojos se rehusaban a abandonar la imagen de Ino. Aún la muchacha hablaba alegre con el grupo de muchachos, al parecer todos le pedían bailar con ella pero la rubia simplemente los rechazaba. Su simple imagen parecía iluminar el lugar, Ino brillaba entre la gente. Entonces se giró y Shikamaru se sorprendió de verla mirándolo directamente. Sonrió desarmando completamente al chico. Odiaba admitirlo, pero algo extraño le estaba pasando.
—Shikamaru, Ino viene hacia aquí.
—¿Qué? —preguntó saliendo de su estado hipnótico, efectivamente su amiga caminaba a pasos agigantados hacia ellos.
—Shikamaru, baila conmigo —fue lo único que la rubia dijo al llegar, él supo aquello no era una petición pues en su voz se notaba el tono autoritario. No era de extrañarse que Ino le ordenara que hacer.
—¿Estás loca? No.
—¡Shikamaru! —respondió enfadada. No cedería, quería bailar con su amigo y lo haría a cualquier precio. Ella siempre conseguía lo que quería y aquello no sería la excepción.
—No, Ino sabes que no me gustan esas cosas. Son demasiado problemáticas.
—No me importa si tengo que arrastrarte a la pista, vendrás conmigo.
—No.
—Shikamaru, deja de actuar como un niño.
—Tú eres la que actúa como una caprichosa.
—No me importa —tenía que admitirlo que aquello había sonado demasiado infantil y sabía que su amigo notaba la falta de argumento persuasivo en ella, pero no le importaba. Si él no quería, Ino simplemente lo forzaría.
—¿Por qué me molestas a mí? ¿No tienes alguien más con quien bailar?
—Si tengo pero quiero bailar con mi mejor amigo ¿Cuál es tu problema?
—Ninguno. Sólo que no quiero bailar y no lo haré. Punto —pero entonces vio en ella aquella característica mirada, teñida de cuanta malicia, que Ino solía mostrar cuando tramaba algo. Y retrocedió unos pasos, pero ella avanzó.
—Oh si lo harás.
Y rápidamente lo tomó de la mano con intenciones de arrastrarlo a la pista con ella, no el importaba lo que él quisiera. Ella sólo quería bailar.
Pero el roce de pieles estremeció a Shikamaru al momento que recordó lo incómodo que había sido durante su última práctica juntos. No quería que ella notara lo tenso que estaba así que simplemente se rindió.
—Ino, déjame —pero aunque su cuerpo no oponía oposición alguna, su mente sabía que aquello no era nada bueno. Además él no sabía bailar—. Ino, no.
Finalmente se detuvieron en un punto al costado de la pista y Shikamaru miró hacia ambos lados, deseoso de no estar en aquellos momentos allí. Todo era muy problemático, y su mano aún era sostenida por la de ella.
—Shikamaru, se supone que tienes que agarrarme —explicó impaciente la chica golpeando con el pié el suelo. Él simplemente no respondió e Ino se cansó de esperar por él— ¡Bien lo haré yo!
Y colocándose frente a él, a solo unos centímetros del cuerpo del Nara colocó una de sus manos en el hombro del chico y con la otra arrastró la mano de Shikamaru, colocándola en su cintura.
Un escalofrío descendió por su espalda al sentir sus dedos aferrando la curvilínea silueta de ella, notando que Ino había ganado peso y ahora no sólo era delgada sino que tenía vertiginosas curvas que la hacían ver más sensual, más mujer. Y Shikamaru no pudo evitar sonrojarse, rogaba que ella no lo descubriera.
Y con la música empezó a mecerse siguiendo con torpeza los movimientos de la rubia, pero no podía seguirle el ritmo y constantemente cometía errores.
—Ouch —se quejó, la había pisado. Luego rió. Él avergonzado intentó marcharse, toda la situación era demasiado humillante y simplemente odiaba bailar. Pero Ino lo detuvo por la muñeca y jalaba insistente atrayéndolo hacia ella—. No te pongas así Shikamaru —volvió a soltar una suave risita y nuevamente él intentó escapar.
—Déjame Ino, no se para que quieres bailar conmigo de todas formas. Si es para reírte, no me interesa.
—¡Ya, ya! Lo siento Shika —agregó la chica palmeando el hombro del muchacho.
—¿Shika? —se extrañó, ella nunca lo llamaba así. Sólo le sonrió y continuó meciéndose al compás de la música, guiándolo a él con los movimientos de su cuerpo.
Entonces la miró a los ojos y se extrañó de verse reflejados en ellos, él estaba en sus ojos. Aquellos espejos de color azul intenso lo reflejaban perfectamente y en el proceso lo confundían, lo hipnotizaban. Pero la sensación era agradable. Y ella estaba en su mente. Sin ningún tipo de Jutsu, se había apoderado de él y vagaba libre entre sus pensamientos. Tenía que dejar de mirarla o Ino lo notaría. Sus ojos se cruzaron una última vez y la canción terminó. Y aunque el momento había pasado podía aún sentir su corazón latir violento contra su pecho. Ahora más que nunca necesitaba de aquel vicio que, aunque nocivo para su salud, le producía un magnífico efecto catártico. Con sólo fumar su cuerpo se destensaba y toda preocupación que se cernía sobre él desaparecía al breve instante.
—Voy a fuera —su voz se oyó áspera. La muchacha lo miró extrañada—. Quiero fumar y aquí dentro no puedo.
—¿Puedo acompañarte? —la maldijo mentalmente. No, no quería que ella lo siguiera. No la quería cerca de él.
—Sí —Irremediable.
La rubia sonrió feliz y abandonando la pista de baile comenzó a seguirlo. Shikamaru intentaba mantenerse lo más apartado de ella pero la muchacha le seguía los pasos muy de cerca. No quería que Ino notara lo incómodo que en aquel momento se sentía. Y aunque no sabía porque le sucedía aquello, no podía dejar de pensar en que, fuese lo que fuese, nada bueno podía resultar.
