Desde la India

La nueva princesa despertó a la luz del alba, extrañada por estar en el lugar equivocado del lecho y por estar en los brazos del príncipe Jacob, quien la envolvía torno a el de manera posesiva.

Renesmee sonrió y sus mejillas se volvieron rojas al recordar la noche anterior en brazos de su compañero. Recordó sus besos, sus caricias, su mirada... los besos que depositó en cada una de sus cicatrices. El había sido atento y amable con ella y la había hecho sentir cosas desconocidas para las cuales ella no tenia nombre. Su corazón golpeó sus costillas al recordar el calor y la dicha de ser amada.

Muy despacio se deshizo de su abrazo para poder observarlo a su lado, perdido dentro de sus suenos y ella sonrió. Jacob frunció ligeramente el ceño al no sentir su calor y su pequeño cuerpo a su lado, pero no se movió ni despertó. Ella se alejó un poco de el y observó su rostro, su pecho fuerte y amplio tenia unas cuantas cicatrices, pero no como las de ella; el rey Billy le había dicho que desde niño el príncipe había sido entrenado por un gladiador romano que había ganado su libertar y mudado Egipto.

Siguió su camino por el cuerpo desnudo junto a ella y mordiéndose el labio retiró la sabana que cubría las caderas del príncipe, alternando sus miradas nerviosas entre el rostro pacifico y dormido de Jacob y su anatomía desnuda ella lo observó detenidamente.

Renesmee había sido expuesta a la desnudes masculina desde que la convirtieron en esclava, pero ella desviaba la mirada del los esclavos a su alrededor, fingía que no estaba ahí, no quería ver en lo que se había convertido su realidad. Ahora estaba en la cama de un príncipe y ella era suya, su pequeña princesa como el la había llamado. Continuó viendo su cuerpo desnudo descubriendo otra cicatriz en su muslo derecho cerca de su rodilla, era pequeña, tal vez se la hizo de niño, pero las cicatrices era lo que menos le importaba. Ella fijó la mirada entre las piernas de su compañero y lo estudió con cuidado, pasó un dedo por la longitud y este se movió, sus ojos se dirigieron de inmediato a su rostro y volvió a respirar al darse cuenta de que el príncipe seguía dormido. De nueva cuenta lo tocó moviendolo con un dedo sintiendo su textura diferente a cualquier otra parte de su cuerpo.

El príncipe iba como ella, desprovisto de cualquier vello, a ella le había parecido extraño cuando Leah y Sue removieron todo cabello de su cuerpo, pero entendió que era una costumbre egipcia no practicada en Roma. Por suerte le dejaron su cabello y cejas, pero Jacob era lizo de pies a cabeza, pero tanto su cabello como sus cejas estaban creciendo y ella quería que pronto tuviera el cabello largo como lo llevaba el día en que lo conoció. Le hubiera gustado enredar sus manos en su sedoso cabello negro, pero no había tenido oportunidad de hacerlo, esperaba que pudiera hacerlo en un futuro cercano.

La princesa continuó con la exploración del cuerpo de su compañero eterno hasta que este comenzó a cambiar, con fascinación vio como su miembro cobraba vida ante ella, se levantaba, alargaba y engrosaba. De nueva cuenta recordó la noche anterior y como el príncipe la había besado cada parte de su cuerpo y se preguntó si ella podría hacer lo mismo. Ella lo había disfrutado, se había sentido extraño en un principio pero a el parecía gustarle y se preguntaba si ella podría hacer lo mismo.

Jacob despertó de un sueño donde su pequeña princesa besaba cada parte de su cuerpo, el placer que le producía el sueño fue el causante de que despertara solo para darse cuenta de que no era un sueño sino una realidad. Renesmee, su pequeña princesa estaba besando la punta de su gruesa longitud y miró con asombro como ella parecía estar disfrutándolo, pero cuando sus ojos marrón se abrieron y se cruzaron con los suyos cesó en su actividad y lo miró asustada.

-Ven aquí - susurró extendiendo su mano y ella la tomó de manera dudativa.

El la besó en las mejillas, en sus parpados, en la frente y al final en sus carnosos labios rojos. Con cada beso ella comenzó a sentirse suave, blanda y húmeda como la noche anterior, su corazón latía desbocado en su pecho y sus manos cobraron vida propia para acariciar de nuevo al príncipe, tal y como el lo estaba haciendo. Sus manos fuertes y grandes recorrieron el cuerpo suave de Renesmee, desde la espalda, pasando por su cintura y caderas hasta sus pantorrillas.

La mano derecha del príncipe viajó hasta los muslos de su pequeña princesa y sonrió al descubrir la cálida humedad que emanaba de su interior. Sin decir una palabra la moldeó a su gusto hasta que ella se encontró en su regazo con el en su interior. Con una sonrisa la instruyó y ella siguió sus instrucciones. Sus manos en las caderas de Renesmee marcaron la pauta de los movimientos y ella se dejó manejar, le gustaba esa nueva postura. Era diferente y sentía mas. Le parecía extraño como comenzó a moverse sobre Jacob por su propia cuenta y como era ella quien lo besaba a el.

Un grito salió de sus labios cuando la explosión de calor y luz inundó su cuerpo como la noche anterior dejándola aturdida, exhausta y mas feliz que nunca.

Jacob sonrió al mirar a la diosa que tenia como compañera. El haber despertado con ella prendada de su cuerpo de esa manera casi lo había hecho derramar su semilla, no sabia que era lo que había motivado a la tímida Renesmee a hacerlo pero se lo agradecía a los dioses, pues no tenia que iniciar desde un principio las pequeñas lecciones que quería darle y ella no se asustaría ni ofendería cuando el comenzara a instruirla y hablarle sobre lo que había aprendido en la India y vaya que había aprendido. Renesmee seria una buena alumna como el lo fue, pues se había desinhibido de tal manera cuando el quiso que ella estuviera arriba de el.

Renesmee era como un pajarito herido y asustado, una vez que sabia que no le harían daño mostraba confianza y dejaba que cuidaran de ella para luego desplegar sus alas. Jacob de nueva cuenta se negó a terminar dentro de ella. No la quería compartir con nadie, sin importarle un heredero para el trono. Eso era lo de menos en esos momentos.

Sue y Leah entraron a los aposentos de los príncipes como cada mañana con fruta, agua fresca, vino y un desfile de sirvientes que llenaron la pileta de agua limpia y perfumada para que la princesa tomara un baño, pero mientras Leah y su madre dejaban las bandejas de oro llenas de comida se dieron cuenta de que el bulto en el lecho con cubierto con cortinas vaporosas estaba al centro, no era pequeño y en la orilla. Al acercarse un poco mas, vieron a los príncipes dormidos en los brazos del otro y con una sonrisa se escabulleron del lugar espantando a las sirvientas que estaban listas para atender a la princesa.

Jacob despertó cuando escucho pasos apresurados y como se cerraba la puerta de la habitación y vio el reflejo que producían los altos jarrones de vino a la luz del sol que estaba mas alto que esa mañana cuando despertó. En su pecho Renesmee dormía cómodamente y escuchó como terminaban de llenar la pileta de la habitación tras la suya, asi que con cuidado tomó a su pequeña princesa en brazos y ambos se metieron dentro del agua fresca.

La habitación era un pequeño oasis que el había mandado hacer para Renesmee como recordaba que su madre lo había tenido. La habitación tenia un pequeño cuadrado abierto al centro del techo para que el sol calentara el agua, alrededor de la pared había cientos de plantas y jaulas con pajarillos que cantaban su dulce melodía.

Sentado en uno de los escaloncillos y con su princesa en su regazo, comenzó a mojarla y bañarla el mismo hasta que ella despertó.

Renemee miró a su alrededor y Jacob le sonrió abiertamente. Esa sonrisa seria su perdición.

-Buen día, mi pequeña princesa - susurró el príncipe acariciando su cuello con la nariz.

Ella solo lo miró. Como podía haber cambiado tanto de un día para otro. Desde su boda el había sido distante y evasivo y ahora estaba tomando un baño con el en la misma pileta donde había llorado días atrás por su rechazo. Pero ahora el estaba ahí con ella y no iba a cuestionar nada, tomaría lo que el le diera y ella a cambio le daría todo lo que tenia.

Mas tarde ese día, Jacob salió de sus aposentos para ordenarle al guardia que buscara a Sue y cuando esta se acercó a el, el príncipe le ordenó que no fueran interrumpidos, que solo llevaran comida, agua y vino a las horas adecuadas y por las mañanas llenaran la pileta de agua fresca. Al entrar de nuevo se quitó la larga túnica azul con adornos dorados y sin mangas y se acercó a Renesmee quien intentaba trenzarse el cabello, pero tal actividad fue olvidada cuando el príncipe comenzó a perseguirla por toda la habitación entre risas y chillidos.

Durante su encierro Jacob le enseñó a Renesmee todo lo que sabia en el arte del amor y ella como buena alumna escuchó y todo lo llevó a la practica.

-Estas seguro que no quieres... bueno... Sue dijo que se espera que lleve al heredero dentro de muy poco así que... - balbuceó la chica la ultima noche del encierro en el que no había visto a ninguna otra persona mas que al príncipe.

-Si, estoy seguro, si tuviéramos un hijo no podríamos hacer nada de lo que hemos hecho estos días, ademas te quiero llevar de viaje - apretó sus brazos aun mas fuerte alrededor de la cintura de su princesa.

-Aun con un hijo podríamos viajar, no?

-Seria complicado, tendríamos que llevar a la mitad de la guardia, caravanas... Si, un día viajaremos de esa manera, pero... No lo se, yo solo quiero tenerte para mi por ahora. Es mucho pedir, Ness?

-Ness?

-Es un pequeño nombre de cariño.

Ness sonrió en la oscuridad y se acurrucó contra el, oliendo su piel bronceada. Olía a sexo, a sándalo y a Jacob.

.

Sue y Leah se miraron y escondieron una sonrisa cuando por fin vieron a la princesa, tenían casi diez días sin verla. Después de su baño la peinaron, vistieron y maquillaron.

-Que? - preguntó Ness, bajando el espejo de bronce pulido cuando las atrapó mirándola y sonriendo de manera cómplice.

-Nada, su alteza.

-Alteza? -preguntó subiendo el tono de su voz-. No me gusta que me digan así.

-Pero eres la nueva princesa - replicó Sue.

-Oficialmente - susurró Leah tratando de ocultar una sonrisa.

-Oficialmente? - las miró de manera sospechosa.

-Ya consumaste la unión.

La princesa arrugó la nariz ante sus palabras. Oh, dioses!

-Supongo que ahora todo el palacio lo sabe - esperaba que no.

-Como no hacerlo si los gritos y gemi...

-Leah! - la reprendió Sue y Ness contuvo el aliento horrorizada.

Oh por todos los dioses!

-Es mentira, su alteza, no le crea a mi hija.

-Dejen de decirme alteza. Si me dicen de esa forma por que... la unión se consumó... no lo hagan, es vergonzoso.

Cerró los ojos tratando de controlar su sonrojo.

-Jacob me dice Ness - esperaba que ellas le dijeran Ness y no su alteza. Era irreal.

-Ness - Sue y Leah se burlaron de sus mejillas rojas y soltaron a reír para la gran mortificación de la nueva princesa.

Les gustaba avergonzarla y hacerla sonrojar, pero estaban estaban feliz por ella, los días posteriores a la boda habían sido su paño de lagrimas por que Jacob la había rechazado, pero ahora habían consumado su unión y el príncipe había disfrutado con ella varios días de encierro.

-Dejando las burlas a un lado... Te trato bien? Fue bueno contigo? - pregunto Leah tomándola de la mano.

Renesmee asintió, sintiendo de nuevo las mejillas comenzar a calentarse.

-Si... y... el... el me dijo... el me enseñó... cosas... No sabia que se pudieran hacer esas cosas... es decir... El... el se hincó tras de mi y sus mano... Sus manos son muy buenas... Y le gusta... le gusta besarme en lugares que no sabia que se podían ser besados... es decir... es... No lo sabia. El es es muy... vigoroso.

Las mejillas de la princesa se encendieron aun mas con su balbuceo sin levantar la mirada de sus sandalias de cuero.

-Me dijo que me ama -susurró con los ojos llenandosele de lagrimas-. Creen que lo haya dicho de verdad o solo... solo por decirlo? - miró a Sue y a Leah.

-Cariño no es nada mas que la verdad - Sue besó su frente y Leah limpió sus lagrimas cuidadosamente. Nada iba a arruinar la obra de arte que había hecho en el rostro de la princesa.


EN EL PRÓXIMO CAPÍTULO DE PRINCESA ESCLAVA

El día iba perfectamente hasta que Renesmee se detuvo abruptamente y Jacob la miró preocupado al observar su rostro drenado de sangre. Alarmado, miró a su alrededor buscando alguna amenaza; sus hombres miraron a su alrededor igual que el pero no encontraron peligro alguno.

-Ness? Renesmee que ocurre?

La princesa tomó una respiración profunda antes de contestar con la voz quebrada:

-Es el. El es quien me secuestró y me tuvo como esclava. A el me compró tu padre.