Sean pacientes. Que aunque ya no hay más lamentos para este capi, todavía no es terreno de ensueño jejeje. Y muchas gracias a los que leyeron y dieron follow a la historia. Y muchas más para los que dejaron comentarios. =) -Por cierto, de nuevo cambié el he por el she para que quedara con la canción.


-¡Ah!

Se despertó con un sobresalto.

No estaba bañado en sudor y sin embargo, sentía el calor recorrerle el cuerpo, como si las gotas de agua escurrieran por su piel. Los ojos seguían abiertos por la sorpresa. La mente acelerada, intentando resolver el acertijo que aquél golpe de energía significaba. Las irises bailaban y un brillo empezó a hacerse presencia en ellas hasta llenarlas.

-Ya ocurrió –murmuró en a penas un susurro..

Un parpadeo y una amplia sonrisa.

-¡Ya ocurrió!

Y saltó fuera de la cama, corriendo por la puerta de la habitación. Salió al pasillo, encontrándose con algunos de sus compañeros, los esquivó casi con elegancia. Dio la vuelta al final del corredor, entrando en otro más estrecho. Derrapó sobre el suelo para no pasarse de la puerta que tenía intención de abrir.

-¡Ishida! –gritó al abrirla de golpe.

Estaba tan emocionado que no fue capaz de reparar en las condiciones de su compañero.

-¡Gah, Kurosaki!

-¡Aah!

Ni en el de la compañera de éste, que descansaba sobre el regazo del chico de gafas.

-¡Ya ocurrió Ishida, date prisa!

Y sin más volvió a desaparecer por la puerta.

Uryuu gruñó por lo bajo. Era la cuarta vez en esa semana que el peli naranja interrumpía en sus encuentros "sociales"; aunque sí que era la primera que lo hacía de aquella manera. ¿Estaba sonriendo? Eso sólo podía significar una cosa. El mal humor se disipó tan rápido como vino al comprender la actitud de su amigo.

-Uryuu kun?

La mujer de larga melena castaña y ojos azules le miró cuestionante. Les habían interrumpido tantas veces que incluso ella comenzaba a sospechar de la relación de aquellos hombres.

-Lo siento Megumi –se disculpó, depositándola con suavidad sobre el colchón.

-¿Tienes que irte no? –cuestionó ésta con fastidio.

-Lo prometo. Es por algo importante –le dijo mientras se iba.

Aquella joven le importaba, pero la deuda que tenía con Ichigo tenía mucha más importancia. Así que corrió con prisa, rumbo al techo del edificio de los dormitorios; siguiendo la estela de reiatsu que su compañero iba dejando por donde avanzaba.

Sólo dos años habían transcurrido desde la muerte de Rukia, e Ichigo ya había logrado lo imposible. Como era de esperarse del shinigami, no estaba dispuesto a perder el tiempo y en menos de meses había logrado controlar su reiatsu lo suficiente para controlar su shikai a su conveniencia.

La luz que se colaba por la puerta abierta interrumpió sus pensamientos. La cruzó entrecerrando los ojos, para adaptarse a la luz. Ichigo estaba en el borde del techo en su forma de shinigami, con los ojos cerrados en concentración, Kon dentro del cuerpo de su dueño, miraba en la misma dirección que el shinigami. Uryuu se le acercó e hizo lo mismo que su compañero.

Era débil. Un alma incompleta, pero con el suficiente nivel de reiatsu para distinguirse a tan larga distancia. Tenía además el hilo de reiatsu de Ichigo envolviéndole como un fino manto.

Sin duda, se trataba de ella.

-Rukia

Uryuu abrió los ojos, mirando a su compañero.

-¿Crees que sea una concepción o un nacimiento? –cuestionó.

Si alguien sabría con exactitud el estado de "vida" de Rukia, ése sería Ichigo. Pues el lazo que habían compartido y el nivel de poder del mismo, le permitían discernir con exactitud el desarrollo de cada criatura a su alrededor.

-Un nacimiento. –Contestó, su semblante se había vuelto serio –De otro modo mi reiatsu no le estaría envolviendo.

Desde que había hecho aquél trato con Sode no Shirayuki, habían tenido que idear ambos, la forma de que el "sello" en su poder no se viera gravemente afectado por el hecho de hacer que Rukia renaciera. Lo que significó que parte del alma de Ichigo pasara a través de la de Rukia, de esa manera sería capaz incluso de ubicarla una vez regresara al mundo de los vivos.

Pero debido al tipo de energía que poseía, aquél nacimiento liberaría ese fuerte reiatsu hasta atraer a los hollows...

-Más te vale estar listo Kurosaki –le advirtió, blandiendo su Ginrei Kojaku, listo para la batalla -tu reiatsu en ella, atraerá una gran cantidad de poderosos hollows. No me sorprendería que fueran Menos Grande.

-Lo sé. –La espada de hollow (la más larga) palpitó en su mano. Ichigo la volteó por el filo –Andando.


Inhala.

Y exhala.

Finalmente, después de tanto tiempo (bueno, en realidad tan sólo un par de meses) el día había llegado. Como era de esperarse, Ichigo había pasado sus exámenes con creces. El coche estaba listo, las maletas hechas, e incluso Uryuu había llegado media hora antes para irse con él a la capital y comenzar sus estudios en la facultad de Medicina de la Universidad de Tokyo. Sin embargo, su familia, seguía sin poder salir de la casa.

¿Qué les estaba tomando tanto?

-¡Oi! ¡Ojajii! -gritó exasperado.

Justo entonces salieron los tres integrantes faltantes. El chico se sobresaltó por las expresiones que traían, principalmente las bañadas en lágrimas de Yuzu y su padre (las cuales eran de esperarse), incluso Karin lucía algo descolocada.

-¿Qué les pasa a ustedes dos con esas caras?

-Onichan -sollozó su hermana con las manos sobre el pecho.

-Hey, no es como que me vaya a ir para siempre. -Intentó calmarla sonriendo de medio lado.

-pero se le parece mucho! -exclamó conmocionada.

EL muchacho le dió palmadas sobre la cabeza de la joven tratándo de consolarla.

-¡Mi hijo! -la reacción de Isshin fue mucho más efusiva. Saliendo con prisa hasta atrapar a su hijo en un fuerte abrazo. -¡No puedo creer que haya llegado este día, ya eres todo un hombre!

La venita saltó al instante en la frente del chico.

-Todo lo relacionas con lo mismo. Ya he sido un "hombre" muchas veces según tú. -Murmuró molesto pero sin rechazar el abrazo.

-Es cierto -asintió éste soltándolo al fin. –Pero ahora iniciarás tu camino por la vida sólo. Me deprime que no vayas acompañado de alguna chica linda.

Aquello fue suficiente sin embargo, para ganarse el tan merecido golpe.

-¡Estás de broma, no?!

El hombre sin embargo, se recuperó al instante.

-Pero no te preocupes, Masaki te acompañará a donde vayas! -exclamó sonriente.

Isshin sostenía un nuevo póster de su difunta esposa y lo exhibía orgulloso a su hijo, las gemelas gruñeron e Ichigo...

-¡Olvídalo!

Le propició una patada al rostro.

Isshin volvió a recuperarse al instante, con la leve diferencia de que había un hilillo de sangre resbalándole por la nariz.

-Pero ¿por qué no? -cuestionó con ojos llorosos.

Fue Karin sin embargo la que contestó, aguantandose las ganas de golpearle también.

-¿Tienes idea de la imagen que dará eso? ¿Qué clase de depravado lleva un póster gigante de su madre a su habitación de universidad?

-Oh bueno, sabía que dirías eso. -Isshin hundió los hombros restándole importancia. Y al instante, mostró una nueva imagen, incluso más grande que la anterior.–Por eso mandé a hacer éste.

Si no fuera físicamente imposible la boca de Ichigo habría tocado el suelo sin duda.

"El descaro de este tipo!", fue lo que pensó mirando incrédulo la imagen que le mostraba su padre.

-¡Rukia chan! -Yuzu quizá era la única que miraba aquél póster con estrellas en los ojos.

Y no era para menos. Casi parecía el póster de alguna estrella de hollywood, a pesar de lucir su traje de shinigami con su banda de teniente en el antebrazo izquierdo. Pero era claro que había posado para aquella foto. La postura y la sonrisa abierta mirando hacia arriba, evidenciaba aquél hecho.

-¿A que está preciosa? -cuestionó el hombre sonriendo ampliamente.

Yuzu asentía y Karin negaba con la cabeza.

-¡Definitivamente no!

E Ichigo golpeó de lleno a su padre.

-No puedo creerlo. -Gruñó molesto, tomando el póster entre sus manos y haciéndolo rollito.

-Igual lo está guardando. -Murmuró por lo bajó Yuzu a su hermana.

karin no sabía si echarse a reír.

-Seguro que lo pondrá debajo de su cama. -Contestó.

Quizá no fue debajo de la cama, pero sí que lo guardó en un lugar parecido...

El clóset.

...

Después de la emotiva despedida, Ichigo abordó el coche de la familia Ishida partiendo rumbo a Tokyo. Uryuu reía por lo bajo y el pelinaranja tuvo que contener las ganas de golpearlo.

-Ánimate Kurosaki -le dijo el de gafas, todavía conteniendo la risa. Había visto toda la escena después de todo. -Quizá la nueva Rukia lo vea como un cumplido.

Ichigo cerró las manos en puño. Gruñendo con los dientes rechinando con fuerza.

-Cierra la boca o te parto la cara en este mismo instante -le amenazó.

-¿Y por qué harías eso? -Inquirió todavía sonriendo con burla. -Después de todo quedarías de patitas en la calle.

Y no mentía. El camino a Tokyo no era tan corto y él no estaba realmente en condiciones de poder realizar aquél viaje por su cuenta. Sin embargo, su orgullo era más grande, de modo que no se dejaría vencer tan fácilmente.

-No me molestaría tomar el metro, ¿sabes?

-Sí, sí. Seguro. -Respondió Uryuu moviendo la mano para restarle importancia a sus palabras, dejando en claro que no le creía en absoluto.

Aquél lazo entre ambos se hacía mucho más fuerte con el paso del tiempo. Había sido difícil para ambos el decidir qué sería del futuro de sus vidas humanos, ninguno había tenido el tiempo para darse el lujo de pensar en poder tener algo como aquello. El peso de su herencia cegando cualquier resquicio de la oportunidad de disfrutar una vida humana. Y sin embargo al final, habían conseguido justamente lo imposible.

De momento no había guerras. Aunque seguían las batallas contra los hollows. El significado de lo que representaba ser un Quincy también había cambiado. Lo cierto era que Uryuu ya no sería más el único de su especie. El Vandenreic había pasado a ser suyo ahora y una alianza había sido sellada con los sobrevivientes del sereitei. Incluso el capitán Mayuri había ideado una manera de lograr que los Quincys fueran capaces de purificar las almas de los hollows en vez de destruirlas permanentemente.

Ahora cada quien había seguido su propio camino.

El primero en irse había sido Chan.

-Si alguna vez vuelves a necesitar mi fuerza. Contáctame. -Le había dicho al pelinaranja.

Tras haber hecho el pacto con Sode no Shirayuki, Uryuu y Chad habían sido incluidos en el entrenamiento de su compañero. Y Chad siempre estaría agradecido con el shinigami sustituto que lo había sacado de su oscuridad y también con la misma Rukia quien, además de haberlo hecho más fuerte debido al Hogyoku que estaba en su interior, había logrado el que aquél lazo se hiciera más fuerte y tomara un mejor sentido.

-Lo haré. Gracias Chad.

Aquél agradecimiento era mutuo. Chad lo sabía, por eso Ichigo siempre sería uno de sus mejores amigos. En los últimos años, habían madurado lo suficiente para ser capaces de sobrevivir por sí solos; pero aún no se conocían por completo y ciertos caminos son necesarios recorrerse solos para poder dar sentido a uno mismo. Chad había decidido volver a México, con la intención de descubrir más sobre su pasado para decidir qué era lo que realmente quería hacer con su vida. No se aseguró sin embargo, el que no regresaría, ni tampoco el volver. Pero siempre aquella promesa se mantendría sin importar el tiempo que pasara.

La segunda en partir, había sido Orihime.

"Fujita Maiko - Sawatte."

-Nunca imaginé que de todos fueras la que viajaría más lejos.

Orihime había decidido retirarse rumbo a Europa y asentarse en Munich, Alemania. Para admiración de todos, había decidido convertirse en historiadora, el porqué había elegido un país tan lejano sin embargo, era un misterio para todos. Había tenido una fiesta de despedida, que había compartido con Tatsuki (quien se fuera a Okinawa) y Mizuiro (quien partiera a USA); pero al aeropuerto, sólo Uryuu e Ichigo la habían acompañado. En ese momento, sin embargo, sólo Ichigo la había seguido hasta la zona de abordaje, siendo el de gafas en decir dejarlos solos para confusión del pelinaranja.

-A veces, es necesario cortar las raíces para poder empezar de nuevo -respondió ella con una agridulce sonrisa. Era evidente que despedirse le causaba tristeza.

Ichigo la observó a detalle. Reflexionando en la Orihime que había sido sólo su compañera de clase y en la chica que ahora tenía en frente.

-Has cambiado Inoue -le dijo con una sonrisa.

Ella inclinó la cabeza de lado, al sonreír más ampliamente.

-También tú, Kurosaki kun

Y luego inhaló con fuerza. Casi con dificultad, bajando la mirada al suelo. Sintió el calor abandonarle los dedos de las manos. Y se removió nerviosa en su sitio. Aquella sería quizá la última vez que vería a aquél chico, se dijo, pero aún con ése pensamiento se sentía incapaz de hallar valor. Entonces pensó en Rukia, y una ola de tranquilidad la invadió.

Podía hacer aquello, pensó para sí.

-Ano... Quisiera pedirte un favor, si no te molesta. -Luego se corrigió con una risilla. -Bueno, en realidad son dos.

Ichigo levantó las cejas, con verdadera curiosidad.

-Claro. ¿qué es lo que necesitas?

-Ishida kun me dijo que puedes hablar con Sode no Shirayuki -Ichigo parpadeó antes de asentir con la cabeza. -La próxima vez que la veas, dile que lamento no poder cumplir la promesa que le hice a su dueña. Pero que aún no me doy por vencida.

Ichigo suspiró, sintiéndose algo aliviado sin saber si quiera muy bien el porqué.

-Supongo que es algo que no puedes contarme.

-Supones bien.

-¿Y lo segundo?

"Lo segundo", pensó ella quedándose sin aliento un instante.

-¿Pudieras... aceptar un beso, de mí? -Soltó, observando cómo el cuerpo de él reaccionaba en evidente sorpresa. Perplejo al escuchar aquello, ella se apresuró a continuar. -No tienes que corresponderlo. Sólo... sólo será un roce.

Silencio.

Ella bajó la mirada. Él miró a un costado, inseguro de qué decir.

Contrario a lo que se esperaría. Si bien estaba perplejo, no se sentía molesto, ni tampoco incómodo ante aquella petición. Más bien, se sentía nervioso. Conmocionado. Quería a Orihime, era una amiga muy valiosa para él.

¿Pero habría algo más?

La imagen de Rukia, recostada en su cama, le atravesó el pensamiento al evocar esa pregunta. El recuerdo le nubló la visión. La recordaba prisionera bajo la sombra de su cuerpo, con sus brazos por encima de su cabeza, detenidos por las muñecas por las manos de él. Su cabello revuelto sobre la almohada... Y luego la forma en la que le había sonreído...

-Sabes Inoue? -Comenzó tras aquél largo silencio, atrayendo de nuevo la atención de ella en él. -Si Rukia jamás hubiese aparecido en mi vida, no estoy seguro de qué tipo de persona sería en estos momentos. Le he dado vueltas en mi cabeza en más de una ocasión. Jamás me he tenido en tan alta estima como para pensar que sería igual o mejor de lo que soy ahora. Pero tampoco me menosprecio tanto como para pensar que no habría sido capaz de superar lo de mi madre.

Afonía.

Ella le escuchaba atenta. Siendo consciente de los sentimientos que él le estaba compartiendo entonces. De que esta vez él se abría a ella sin que ésta hiciera presión en él. Ichigo inspiró antes de seguir hablando. Su mirada estaba perdida en sus recuerdos.

-Lo cierto es que estoy consciente de que tarde o temprano, las circunstancias de mi origen habrían terminado por alcanzarme. Y una y otra vez sigo preguntándome si mi relación con Rukia hubiese sido la misma. Si ella y yo hubiésemos seguido creando esta lazo o si quizá habría sido con alguien más... Pensar en el hubiera no sirve de nada, eso lo sé. Pero no puedo evitar pensar en que si esto era el destino, entonces, fueran cuales fueran las circunstancias, terminaría perdiéndola de igual manera. -Las manos se le cerraron en puños. -No quiero creer eso. Es por ella que empecé a ver la vida como lo que realmente es, un regalo. Algo que explotas al máximo, algo a lo que debes dar sentido. Los dos éramos personas atormentadas por la pérdida de alguien importante, abrumados por la culpa de sentir que éramos responsables de sus muertes y sin embargo... -su voz se perdió un instante, había pesar en sus ojos, mas cuando recobró la voz había una sonrisa en su rostro -Contrario a mí, Rukia seguía caminando hacia adelante con la frente en alto. Éramos sin saberlo, la representación de los dos posibles caminos que puede seguir alguien, al perder a un ser amado. Y en algún punto, juntos, creamos un camino distinto.

Le vio perderse de nuevo en recuerdos. Aquella añoración envolviendo sus ojos. Ella pudo haberse perdido también en el recuerdo de la aludida, pero no quería despegar la atención de su compañero. Sentía que estaba abriendole su corazón y se sentía incapaz de rechazarlo. Quería entenderlo, sin importar lo mucho que doliera escuchar el amor que sentía por otra.

El joven cerró los ojos con pesar.

-Entonces he llegado a la conclusión, de que incluso sin ella habría logrado seguir adelante. Pero no sería quien soy ahora. De modo que no concibo mi mundo sin aquél encuentro. Incluso si tengo que aceptar que el destino quería que la perdiera, es mejor eso a nunca haberla conocido.

La mirada de ella se entristeció de nueva cuenta. ¿Cuántas veces tendría que enfrentarse a su más grande derrota?

-Por eso Inoue, antes de responder a tu petición, necesito que me contestes esto primero. -Ël la miraba de nueva cuenta. Y ella regresó el gesto conmocionada, aturdida y nerviosa por lo que él pudiera decirle. -Yo no era alguien de admirar antes de que Rukia entrara en mi vida... ¿De cuál de los dos Ichigos fue de quien te enamoraste? -La pregunta le provocó un sobresalto -¿Aquella patética representación de mí mismo, que era incapaz de hallar una razón para vivir de verdad? ¿O del hombre que Rukia hizo de mí, al forjar mi voluntad hasta hacerme capaz de hallar una razón por mí mismo?

Aquél semblante... tan decidido y tan lleno de una emoción tan parecida a una súplica...

Le vio el cuerpo temblarle. Le vio respirar con dificultad. Y el flujo de su reiatsu palpitando.

Orihime agachó la vista, considerando las preguntas del chico. Antes de decidirse a contestar.

-Lo justo sería decir bajo tu descripción, que me enamoré de la primera versión de ti, dado que mis sentimientos se extienden desde que entráramos a la secundaria. -Contestó, y una imagen parecida a la desolación invadió el rostro del muchacho. -Pero lo cierto, es que no me enamoré de la triste imagen que tenías de ti mismo.

Aquello volvió a descolocarlo. Confundiéndole hasta dejarle perplejo. Ella sonrió sobrecogida, al ver la confusión en sus ojos. Y respiró hondo antes de escoger las palabras para dispersar la duda en su compañero.

-Cuando mi hermano falleció, aquél día fui a la Clínica de tu padre. Entonces me miraste con recelo. La verdad fue que me evadiste, como si intentaras huir de algún recuerdo que la muerte de mi hermano te recordara... Quizá no tenga sentido, pero el hecho de ver que había alguien más sintiendo dolor en aquél momento, me hizo sentir un poco mejor; saber que de algún modo no era la única que pasaba por algo como eso y que no debía esperar compasión por otros. En cierta forma, al igual que Tatsuki chan, forjaste mi carácter y me hiciste más fuerte. -Los ojos de él se abrieron en asombro. ¿De verdad alguien, con un encuentro tan insignificante, podía despertar tanto en otro ser? -Pero cuando realmente pasaste a ser importante fue en la secundaria. Cuando pienso en aquello, ahora soy consciente de que tú no tenías verdadera preocupación por mi persona. -Se rió de sí misma por lo bajo, casi en un susurro. -Pero en un momento como ése, las palabras que me dijiste "no te sobre esfuerces", apaciguaron el dolor en mi alma. Porque, era reconfortante saber, que al menos alguien se había dado cuenta. Que no era invisible. Y después supongo, que sólo quise aferrarme a ése sentimiento, porque sentía que si no lo hacía no sería capaz de encontrar una motivación para seguir adelante.

Ichigo bajó la mirada. Consciente de que la emoción que la embargó a ella entonces, fue la misma que lo abrumó al conocer a Rukia. Un rayo de luz en la distancia, cubierto por nubes que de pronto eran atravesadas por ese mismo rayo, hasta quedar a su alcance. Él se había aferrado a Rukia de la misma forma en que Orihime se había aferrado a él. ¿Quizá su amor por ella, también había sido platónico?, se cuestionó, intentando hallar razones que negaran aquello.

-Quise darte las gracias. -El parpadeó con sorpresa, saliendo de sus pensamientos para prestarle atención de nuevo. -Y fue cuando de verdad te observé. Y pude darme cuenta de que también era duro para ti. Pero siempre, seguías adelante, sin quejarte. Incluso si no era precisamente con una actitud positiva, tenías amigos, gente a tu alrededor que te quería. Gente por la que te preocupabas incluso si lo negabas hasta el cansancio. Si tú te enfrentabas al dolor al ser huraño, yo lo haría con una sonrisa, pensé que sólo así lograría atraer tu atención de nuevo, lograría agradecerte haciendo lo que me pediste. Y cuando menos lo esperé... Ya estaba enamorada de ti.

El labio inferior le tembló. ¿Era que todas las personas se enamoraban de la misma manera? ¿O era simplemente que ella y él eran tan similares en tantos aspectos circunstanciales que no había forma de evitar lo que terminaron sintiendo? Él también había observado casi de la misma forma a Rukia. Provocándola, cuestionándola, siguiendola, aprendiendo de ella, escuchándola y finalmente... salvándola.

Si había a alguien a quien él deseaba con todas sus fuerzas impresionar, había sido a ella.

-Quería conocerte. Quería ser capaz de curar las heridas que sentías. Cuando me salvaste del hollow en que se había transformado mi hermano. Cuando indagué en tu relación con Kuchiki san, me di cuenta de que había mucho más de ti de lo que había imaginado. Y no pude evitar enamorarme aún más. Quería ayudarte y no ser una carga. Pero fallé terriblemente. -La voz se le quebró entonces. Un pesar parecido, mezclado con confusión, dominaba el cuerpo del chico. -Incluso Kuchiki san intentó ayudarme -dijo negando con la cabez y apretando los ojos, en un intento por no llorar-, pero yo estaba demasiado perdida como para comprender lo que debía de hacer y terminé cometiendo error tras error. -Ichigo le miró con pesar, aquella tristeza estaba quebrando la resistencia de la chica, que ya estaba al borde de las lágrimas. -Fue por ti, que fui a Hueco Mundo, Ulquiorra me dio la oportunidad de despedirme de una sola persona y te elegí a ti. Te confesé mis sentimientos aquella noche, y quise besarte igual que hoy. Pero no pude hacerlo. Tú no sentiste mi alma. -Le confesó soltando las palabras de forma acelerada. Los ojos de Ichigo se abrieron en asombro. Ni siquiera era capaz de recordar haber sentido algo como aquello. -Y cuando me rescataste, no fui capaz de despertarte de tu estado hollow. Hubo tantas cosas que no fui capaz de hacer...

La voz al decir eso último le salió como un susurro. El dolor en su pecho finalmente haciéndose presente. Y se tomó un instante para sobreponerse. Respiró hondo, tratando de tragarse aquellas emociones. Dejando salir el aire lentamente por la boca. Un poco más serena, le miró de nuevo.

-En esos diecisiete meses, tenía la intención de conquistarte, de aliviar la pena por la que sufría tu corazón. -Parecía imposible sin embargo, la voz se le había vuelto a quebrar. Y las palabras se atropellaron en su boca. -Pero de nuevo fallé. No quería darme cuenta, a pesar de que lo veía claramente, de cuánto te dolía su ausencia. No era sólo el hecho de no poder proteger. Debí de haber hecho más por ti...

Él trató de detenerla, sintiéndose culpable de lastimarla de aquella forma, incluso si no era directamente su culpa. Quiso abrazarla.

-Inoue.

-No. -Pero ella le cortó, levantando tan sólo una mano delante del rostro del chico y dando un paso atrás. Tenía que decir aquello. Quería sacárselo del pecho. -Si hubiese tenido más determinación... Hubiera podido haber hecho desde entonces lo que Kuchiki san me pidió que hiciera la última tarde que estuvo en este mundo. -Confesó.

Afonía.

Y aquello fue suficiente para que él le mirara con renovado interés... Sin importar el que las lágrimas ya estuviesen resbalando por las mejillas de ella.

-¿Sabes lo que me dijo? -Sollozó, su rostro estaba sobrecogido por la tristeza cuando citó lo siguiente

-'No importa lo mucho que lo desee, nunca seré suficiente para Ichigo'

El corazón de él se contrajo en su pecho. En su desconcierto al oír aquello, sentía que su alma se despedazaba en pedazos. No podía concebir aquello como cierto.

-Me partió el corazón el sólo oírlo. -Volvió a sollozar, ésta vez con más fuerza. -Porque si ni siquiera ella era adecuada para tí, ¿qué lugar podría aspirar yo? -Cuestionó, casi como si esperara que él le respondiera.-Pero ella no se detuvo ahí...

''De este mundo Inoue, creo poder considerarte como la primera verdadera amiga que he hecho por mí misma. Te admiro. Eres fuerte y bondadosa...'

'Y estás viva...!'

Era capaz de verla ahí. Delante de él. Diciendole aquellas palabras, como si hubiese estado en aquella escena, en el lugar de Orihime.

'Algo que envidio mucho, como no te imaginas. Nunca seré capaz de tener el lugar al que aspiras. Porque morí hace mucho tiempo... Y si te soy franca, desearía poder tener la vida que tienes.'

Incluso su sonrisa había sido honesta, recordaba, al igual que sus sentimientos. Orihime lo había visto, lo había sentido.

'Sé lo mucho que amas a Ichigo. Y es por eso que no puedo confiarselo a nadie más que a ti. Sin importar lo que ese idiota piense, no puedo evitar seguir sintiendo que no he hecho más que meterme en medio una y otra vez en su vida. Si yo no hubiese aparecido, estoy casi segura de que para ahora, tú estarías a su lado en la forma que deseas.'

Sí. Recordaba su sonrisa.

Y también sus lágrimas. La tristeza de su alma...

'La vida que tengo ahora Inoue, voy a confiarsela a ambos. Porque sé lo mucho que ese tonto va a deprimirse. Y no puedo permitir que se culpe por una decisión que he tomado sola... Sana su corazón, por mí. Seca sus lágrimas y alivia su dolor, como si se tratara de mí.'

El recuerdo se desvaneció. Porque Ichigo no podía seguir 'viviendo' aquello. Porque recordaba que en aquella última página, no sólo había escrito una disculpa y una despedida. También le había escrito su último deseo... Uno que no estaba dispuesto a cumplir.

-'Has que se olvide de mí' -Completó Orihime, llorando con más fuerza -¿Cómo puedo hacer eso Kurosaki kun? ¿Cómo puedo reemplazar el recuerdo de alguien tan importante por el mío? No es justo y no puedo hacerlo. No voy a hacerlo. -Negó con todo el cuerpo, abrazándose a sí misma. -Cuando ella murió. Cuando te vi perder la razón, me di cuenta de ello. Por mucho que lo desee, por mucho que me convenga, no quiero que la olvides. Prométeme que no la olvidarás. -Le pidió todavía sin mirarlo. -Y yo te prometo, seguir adelante con este sentimiento, sólo...

¡!

Congelada en el sitio en el que se encontraba... Desconcertada hasta el último rincón de su alma... Con las manos aún abrazando su propio cuerpo... Con los ojos abiertos entre la confusión, el asombro, la perplejidad, la tristeza y la felicidad...

Recibió su primer beso.

...

Y tras un eterno segundo; por fin cerró los ojos, derramando más lágrimas por su rostro al hacerlo. Correspondió al gesto, empujando sus labios sobre los del muchacho que amaba. Era un sentimiento agridulce el que palpitaba en su pecho...

Pero un sentimiento al fin.

Un sentimiento, que la liberaba por fin de aquél no correspondido amor.

-Gracias Orihime...

El corazón... voló alto al escucharle decir por primera vez su nombre, por oírlo resbalar de sus labios.

Pegaba su frente a la de ella mientras decía aquellas palabras, sosteniendo el rostro de la joven en sus manos.

-Rukia, como siempre, tenía razón. -Confesó sonriendo. -En un mundo sin Rukia, es muy posible que me hubiese enamorado de ti.

...

"Arigatou... Ichigo."

Aún ahora aquellas despedidas hacían eco en su mente.

Ahora era el turno de Uryuu y de él de partir y emprender su propio camino. Miró por la ventana, con el rostro recargado en la palma de su mano. "Pronto, se dijo, volveré a ver a Rukia."


"Sara Bareilles - Breath again."

-Scatter, Senbonzakura

Los pétalos de cerezo se arremolinaron alrededor del recién llegado shinigami sustituto.

-¿¡Qué demonios estás haciendo Byakuga?!

A penas y había sido capaz de liberar a Zanguetsu en su estado shikaii para lograr defenderse a tiempo. Su contrincante le miró con el semblante controlado, a pesar de que el flujo de su reiatsu dejaba en claro que se encontraba furioso.

Había pasado un año desde que ingresara a la universidad. Seguía siendo el shinigami sustituto aunque ahora a cargo de la ciudad de Tokyo, junto con Uryuu como su compañero. No habían habido mayores complicaciones y había logrado sin problemas adaptarse a la vida de universitario. La facultad de medicina era bastante difícil, pero gracias a la ayuda de Uryuu había conseguido aprobar sus materias, si bien no con excelencia, sí con notas sobresalientes.

De modo que, al recibir una mariposa infernal por parte de aquél noble, había temido el que algo grave hubiera pasado o estar por pasar. Y se había dirigido a la sociedad de almas, tan pronto Renji había aparecido en su dormitorio para llevarlo a través de la senkaimon.

-¿Acaso no es obvio? Estoy dándote una lección por tu estupidez. -Respondió Byakuga, usando la técnica utsusemi para continuar con aquél enfrentamiento.

-¿A qué viene esto? -respondió Ichigo en modo defensivo.

Incluso el mismo Renji le miraba molesto. Estaba claro que aquel enfrentamiento había sido planeado. Debió suponerlo tan pronto se encontró en el campo de entrenamiento de la sexta división.

-¿De verdad crees que no me he dado cuenta? -Le reclamó el noble, dejando entrever su sentir a través de su expresión por un corto instante. -El alma de mi imouto ha vuelto a la ruleta espiritual, ¿por qué será eso?

Ichigo tragó saliva nervioso.

-Y yo qué diablos voy a saber? -trató de negar.

-Tienes el descaro de fingir demencia. -Byakuga desde luego que vio a través de su negativa. -Sé lo que pretendes y no estoy de acuerdo.

Ahora fue el turno de Ichigo de enojarse. Blandió su espada de Quincy para cortar la técnica del noble y dar con el original.

-Pues no necesito tu consentimiento. Lo hago por Rukia.

-Te equivocas, lo haces por puro egoísmo. -Refutó, devolviendo el golpe.

Ichigo retrocedió.

-¿Cómo puedes decir eso?

-Porque sigues siendo un estúpido -intervino Renji

El pelinaranja había estado a punto de contestar al pelirrojo, pero la voz del noble lo previno de hacerlo.

-¿Cómo crees que nacerá ella con un alma fragmentada?

-¡!

Sus palabras tuvieron el efecto deseado.

Ichigo se quedó rígido. Incapaz de moverse mientras procesaba las palabras que Byakuga le había dicho.

-Ni siquiera lo habías considerado. -Declaró el noble sin molestarse en demostrar su decepción. -Ella murió siendo una bebé debido a circunstancias ajenas. Su nivel espiritual era demasiado alto a pesar de su corto desarrollo. -Explicó. -Pero en este caso, bajo lo que tú pretendes lograr, nacerá con un alma fragmentada. Sin un sólo resquicio de su habilidad espiritual, vas a dejarla en un estado constante de cercanía con la muerte. -Le advirtió, y el enojo estaba claro en sus facciones, el cuerpo del muchacho por su parte, temblaba de pies a cabeza. -Dime, ¿has pensado en la cantidad de Hollows que se verán atraídos por un reiatsu al desbordarse en todas direcciones?

Sus obvios se abrieron como platos. Asustado por aquella posibilidad.

-Pero, Shirayuki dono dijo

Renji le cortó al instante.

-La zampakuto de Rukia está ligada con tus propias emociones, Ichigo. Era de esperarse que cediera con la intención de levantar tu espíritu. Después de todo no deja de ser la misma alma que la de la shinigami que dio su vida por ti. -Explicó conmocionado, aquello todavía le enfurecía.

"Lo hizo por mí", pensó el muchacho, al fin entendiendo la razón detrás de las acciones de Shirayuki, recordando porqué siempre lucía preocupada. -Debo detenerme. -Dijo en voz alta.

Senbonzakura regresó a su estado sellado.

-Ya es tarde para eso.

-Pero entonces

El filo de la espada de Byakuga, cerca de su cuello, le previno de seguir hablando. La mirada que éste le daba estaba cargada de una mortal advertencia.

-Vas a fragmentar tu alma. -Le dijo, asombrándolo con sus palabras. -Le enviarás tu reiatsu para protegerla, combinando tu nivel espiritual con el de ella para que se confunda hasta pasar desapercibido. -Declaró. -Y yo voy a enseñarte a hacerlo.

-Byakuga.

Aquello lo dejó perplejo. Pero pronto, la seriedad volvió a invadirle el rostro.

-No voy a aceptar fracasos. Es la vida de mi imouto la que está en la línea.

El fuego volvía a brillar en las irises de Ichigo.

-No voy a fracasar. -Declaró.

-Bien. Porque deberás dominar esta habilidad en menos de un año. Ya que, dejaré de ser capitán una vez pase ése tiempo.

Renji cerró los ojos, suspirando al oír aquello. Era evidente que ya lo sabía. Ichigo por su parte, le miró descolocado, incapaz de creer aquellas palabras. El noble bajó su espada, antes de explicarse.

-Yo también, voy a renacer. El alma de Hisana ha entrado de nuevo en la ruleta espiritual.

Y tan simple como eso.

Lo entendió.

...

"Una vez nazca. Sode no Shirayuki abandonará tu mundo interno y volverá al de mi imouto. Cuando eso suceda, deberás de ser capaz de controlar el flujo de tu reiatsu."

Esas palabras, las últimas que compartió con el que fuera el hermano de Rukia, taladraron en la mente del chico. Como era de esperarse, había conseguido dominar con creces aquél entrenamiento. Sin embargo, eso había sido en la Sociedad de Almas y era consciente de que en el mundo humano, la dificultad sería mayor, al punto de poder perder el control en cualquier momento.

"Pero el golpe será tan fuerte. Que por el bienestar de ambos. Deberás alejarte de ella."

Los hollows habían dejado de aparecer. Uryuu e Ichigo habían contenido aquél ataque sin problemas. Había cumplido la promesa que le había hecho a Byakuga.

-Lo dejo en tus manos, Urahara san.

-Ah. -Asintió el sobrerero, pegando su bastón al pecho del muchacho -Los arreglos ya han sido hechos.

La transacción se llevó a cabo.

-Sayonara, Ichigo san.

La vio una última vez en su mundo interno, antes de que desapareciera al ser arrancada del mismo. Tanto Hichigo como el Ojisan ya estaban despiertos dentro de sí. Cuando el alma de Rukia volvió a ésta, la energía de Ichigo regresó a si mismo.

El lazo no consiguió formarse de nuevo.

Ichigo regresó a la universidad.

Con un sentimiento agridulce en el pecho.

...

"Fui muy ingenuo al creer, que el simple hecho de que renaciera, significaba que podía estar con ella."

Afuera la lluvia caía a torrentones.

"¡Cuán egocéntrico puedo ser!."

Estaba sentado sobre el sofá de la casa que compartía con Uryuu. Pegado a la ventana. A pesar de que no le gustaba mucho la lluvia, por alguna razón estar pegado al cristal mirando las gotas caer, le reconfortaba. Muchas cosas habían cambiado desde que Rukia llegara a sacudir su mundo, que a veces se preguntaba si seguía siendo él mismo.

Todo era tan confuso cuando ella no estaba.

De repente, uno de los cojines le pegó directo en la cara, acabando por destruir aquél estado depresivo literalmente de golpe.

-Quita esa cara de depresión, ¿quieres? -Uryuu, el culpable de aquél ataque, le miraba con el seño fruncido. Estaba cansado de que cada que lloviera la actitud de su compañero fuera la misma. -Tenemos examen mañana y dado que estás en mi equipo, no quiero tener que reprobar por mi culpa.

-Hai, hai. -Murmuró el aludido. Tomó el cojín y lo acomodó por debajo de su cabeza, volviendose a acomodar en el sofá. Una vez instalado retomó la lectura del libro que estaba sobre el respaldo.

Uryuu lo miró de reojo. Durante los años que habían pasado, había observado la determinación del chico ceder poco a poco, para luego levantarse de golpe y luego volver a caer. Era un círculo vicioso, pensó; siendo consciente de que él también estaría molesto si su situación fuera la de su compañero. Y, por mucho que intentara negarlo, le tenía bastante aprecio.

-Al menos sabes que está a salvo. -Le dijo, intentando animarle.

Él aludido bufó sin dejar de leer.

-Asumo, que estará a salvo. -Refutó, haciendo énfasis en el 'asumo', dejando claro que dudaba realmente aquello.

-Sólo será hasta que pase el peligro de que te rompas al estar cerca de ella. -Le recordó el moreno. Ichigo torció el gesto al instante. -No estamos seguros de cuánto daño pueda provocar tu energía y estoy seguro de que terminar viviendo desde ahora en la sociedad de almas, no es precisamente lo que tienes en mente.

Ichigo podía entender lo que su compañero trataba de lograr con aquello. Pero el peso de la realidad que cargaban esas palabras era suficiente para lograr el efecto contrario. Su vida normal pendía de un hilo bastante delicado. Y aunque estaba recibiendo ayuda del mismo Uryuu e incluso de Urahara para mantener sellado la mayor parte de su poder; no era suficiente como para evitar en todo momento el afectar su entorno. Y estando Rukia en un estado igual de delicado, no podía arriesgarse a hacerle algún daño.

Byakuga se lo había advertido, antes de que su alma se desvaneciera en el ciclo espiritual. Si quería una vida con Rukia, debía estar lejos de ella hasta que el lazo volviera a formarse. ¿Pero cómo iba a forjar un lazo si no podía tener ningún tipo de contacto con ella?

-Tengo que dejar que el destino haga lo suyo, uh. -Murmuró con voz baja. Aquello había pretendido ser una burla y había sonado más como un lamento.

Uryuu suspiró largamente.

-Han pasado cinco años desde su muerte Kurosaki. Cuatro desde que naciera. Aún es muy pequeña para que te le acerques sin quedar como un pedófilo.

Y ahí. Lo había dicho. De nuevo la reacción había sido inmediata.

-¿Por qué siempre tienes que arruinar mis ensoñaciones?!

Gritó furioso aventando la mesilla de centro y todo lo que había en ella. La vena le palpitaba con fuerza en la frente.

-Arregla la mesa, por favor. -Murmuró Uryuu sin dejarse afectar por el desplante del pelinaranja.

De haber sabido que sacarlo de quicio era más efectivo que tratar de animarlo, lo habría hecho desde el principio. Tomó nota para la próxima vez.

-Sea de una forma u otra no puedes negar que estoy en lo cierto. -Volvió a hablarle acomodándose las gafas con un dedo.-Por mucho que quieras entrar en su vida, aún es muy pronto para que lo hagas. Además. Byakuga fue muy claro, ¿o no?

Ichigo pasó saliva con dificultad, antes de citar las palabras del también renacido Byakuga.

-Tu energía puede hacerle daño estando ella tan frágil... Cuando ella esté lista, lo sabrás al instante.

Y sencillamente con ese recordatorio, los ojos del shinigami ardieron de nuevo con determinación.

...

Cinco años más tarde.

-Insisto, es terrible que seas el único de la familia que no envejezca.

Karin le miraba con fastidio. Diez años habían pasado, pero a pesar de eso era como si el tiempo no hubiese pasado por su hermano que, a sus 28 años, seguía luciendo de diecisiete.

-Sí envejezco Karin, sólo que a un ritmo más lento. -Murmuró éste con igual fastidio, mientras revisaba el twitter en su celular.

Era invierno y la Navidad estaba a tan sólo una semana de distancia. Kurosaki Ichigo, cirujano recién titulado de su especialidad en cardiología, pasaba las vacaciones con su familia. Era la ventaja de trabajar para la familia Ishida, se decía, cualquier otro de sus compañeros seguro que todavía estarían pagando turno. Karin era la capitana de la división de fútbol femenil nacional de Japón y Yuzu una prominente chef, que gracias a la profesión de su hermano, pronto abriría su propio restaurante.

Isshin no podía estar más orgulloso de sus hijos. Quien en ese momento arreglaba el árbol navideño junto con Yuzu y Kon (obviamente dentro de su forma felpuda).

-Por un lado eso es bueno, ¿no? Así no se verá mal al lado de Rukia chan

Ichigo despegó la vista de su celular.

-¿Yuzu, tú también? -le reclamó.

La aludida soltó una risilla.

-Bueno, es que le llevas casi diecinueve años oniichan

Kon e Isshin soltaron una risilla cómplice, mientras obsevaban al pelinaranja hundirse bajo una imaginaria nube negra que se cernía sobre su cabeza.

-Cuando lo dices así es imposible evitar quedar como un degenerado. -Aceptó.

Karin sacudió la mano por encima de la cabeza de su hermano, disipando aquella nube.

-Bueno, no importa. Antes Rukia nee llevaba la delantera por más de 100 años.

Un rayo imaginario atravesó el cuerpo del pobre muchacho. Kon e Isshin rieron con más fuerza.

-Y ahora lo haces sonar como un asalta asilos -murmuró el peluche.

Pero pronto se quedó sin palabras.

-Intenta decir eso otra vez. -Gruñó Ichigo mientras le aplastaba con el pie.

-¿Y todavía siguen sin encontrarla, oniichan?

El tema cambió y con ello el ambiente también lo hizo. Ichigo volvió a su lugar, dejándose caer con fuerza sobre el sillón. El año pasado, un ataque masivo de adjuchas habían atacado el área donde vivía la familia de Rukia. Ichigo junto con Uryuu e incluso el mismo Renji, habían salido en defensa de aquella región. Pero tras la batalla, no había quedado rastro de aquella familia. Ni siquiera el Sereitei fue capaz de detectar la presión espiritual de Rukia, como si se hubiese evaporado en el aire.

-Urahara perdió la pista después de que el Hogyoku resonara de nuevo.

Tras analizar el área, Urahara había descubierto que se había hecho una grieta en la prisión de Aizen y la energía del Hogyoku había sido liberada como una onda expansiva. Era como si el alma de Rukia hubiese llamado a aquél objeto.

Yuzu tembló por lo bajo. Esta vez, fue el padre de la misma el que terminó menguando la situación.

-Tranquila, ese sujeto está bien enterrado -le aseguró poniendo una mano sobre el hombro de la joven. Luego se giró hacia el muchacho -En cuanto a Rukia chan, Ichigo. -Éste le miró al instante. -Sólo necesitas ser un poco más paciente.

Aquella sonrisa en el rostro de su padre...

No supo porqué, pero le había infundido esperanza.

...

La lluvia volvía a caer con fuerza.

"Oh, it hurts to be here."

-Demonios. No traje paraguas.

"I only wanted love from you."

Era febrero y las vacaciones habían terminado. Cerca de la región de Haworth, Inglaterra, Ichigo había ido a realizar unas consultas a domicilio, principalmente de negocios puesto que se trataban de familiares de uno de los accionistas mayoritarios del hospital de Ishida. Aquello no le gustaba mucho, pero la medicina se había convertido en una especie de medio para ayudar a sus compañeros humanos; otra forma de protección que había adoptado. Y como todo buen médico no hacía distinción alguna cuando prestaba sus servicios, incluso si nada tenían que ver con su especialidad. Por otro lado, no podía negar que le gustaba la facilidad que le proporcionaba para viajar por el mundo.

El granizo comenzó a caer después.

"It hurts to be here."

-Argh, maldición -gruñó mientras avanzaba con prisa por las calles, protegiéndose al pegarse a los edificios.

En ese momento deseó haber tenido un auto. Pero tendría que conformarse con lo que podían ofrecerle las piernas. Lástima que como humano no pudiera usar el shunpo para así evadir la lluvia.

"What am I gonna do?"

Estaba por cruzar la acera en dirección a la estación cuando de pronto sintió un golpe fuerte en el pecho.

-¡Ah! -Se quejó deteniéndose al instante. Su mano apretaba la tela de su abrigo, no sabía decir si algo estaba atravesando su pecho de dentro hacia afuera o si de más bien algo por fuera le había atravesado el pecho hasta atraparle el corazón, intentando sacárselo. Se sostuvo con la mano izquierda sobre la pared del edificio. Respirando con dificultad.

All I have, all I need,

-¿Nani?

Era fugaz, casi invisible. Pero ahí estaba. Un hilo de luz intensa color rojo, que salía de su pecho y se estiraba hasta seguir creciendo.

she's the air I would kill to breathe

Miraba atónito aquél evento. La punta del hilo bailó un instante, fijó en el lugar en el que estaba, como si tuviese vida propia, parecía estar en busca de algo.

Holds my love in his hands,

Y luego de golpe, salió por completo de él hasta desprenderse y creció por el frente doblando por la calle a su izquierda. Y antes de que saliera fuera de su alcance.

still I'm

"Ichigo!"

Escuchó su voz llamándole.

Searching!

-¡Rukia!

En segundos había logrado agarrar aquella tira, el hilo se enredó por su mano y comenzó a tirar de él con fuerza, casi con prisa.

All I have, all I need, she's the air I would kill to breathe

No hacía falta en realidad. Ël ya había salido corriendo siguiendo el camino que le trazaba.

Holds my love in his hands, still I'm searching for something

Siguió corriendo sin detenerse. Casi sin aliento, hasta llegar al borde del pueblo. Justo cuando sentía que se quedaba sin aire, el hilo se detuvo para luego desvanecerse.

Out of breath, I am left hoping someday

Se detuvo quedando de pie con las palmas sobre las rodillas, la espalda encorvada y la boca abierta mientras respiraba por ésta, intentando recuperar el aire perdido. Cuando su pulso se hubo calmado lo suficiente para respirar adecuadamente, volvió a incorporarse.

El corazón volvió a latir desbocado en su pecho. Levantó las cejas cuando los ojos se le abrieron con sorpresa. Las lágrimas se formaron casi al instante. Y los labios le temblaban con las comisuras de los mismos levantadas en una amplia sonrisa. El aire parecía de repente más limpio, más fresco, más ligero.

Se halló a sí mismo riendo inmediatamente después.

Mientras las lágrimas resbalaban como la misma lluvia por sus mejillas. Levantaba el rostro, abriendo y cerrando los ojos a distintos momentos, volviendo a mirarla por otros instantes y seguía riendo y llorando al mismo tiempo. Abrumado por la felicidad y alivio que sentía por primera vez en once años.

I'll breathe again

Ella estaba allí, en lo que parecía ser una especie de escuela victoriana. Bailaba descalza bajo la lluvia. Mientras sostenía sus zapatos rojos en su mano, su vestido blanco empapado y los negros cabellos pegados a la piel de su cuello y su rostro.

A penas una niña.

Su niña.

Y Dios! Esa sonrisa.

-la encontré -balbuceó, atropellándose con las palabras. -Maldito Byakuga, tenías razón -murmuró sonriendo.

La fuerza de aquél terrible peso en su corazón se había disipado con tan sólo aquella imagen.

Volvió a reír por la ironía, de que un viaje que no había querido realizar, había terminado siendo el responsable de que la hubiese encontrado de nuevo.

"Rukia.

"I'll breathe again."


A/N: Ok. Lo acepto. Hubo angustia en este capi tmb xD pero bueno, al menos, Ichigo reencontró a Rukia, so, es un final feliz, ¿no? =P