Hola chicas!!
Como siempre, gracias por sus comentarios y por su interés por la historia. Espero les guste el capitulo que a continuación les dejo (y también los que vendrán, iajijaiaj).
Besosss!!!
Disclaimer: los personajes pertenecen a la brillante mente de J. K. Rowling. Las situaciones y diálogos, son parte de mi imaginación.
Cap. 7: Una inoportuna decisión.
El resto del día, Hermione lo paso pensando; en lo que le había dicho el doctor y en lo que había comenzado a decirle Ron. La verdad, ya no sabía en cual de aquellas cosas había pensado más. Aún no podía resignarse a lo que le estaba pasando. "¿Podré volver a caminar?, se preguntaba, luego de recordar lo que había dicho el doctor en la mañana. Quería sentir esperanzas en aquello, pero si los exámenes arrojaban que no podría caminar, la decepción y la tristeza serian inmensas; quizás no lo resistiría.
Y por otro lado estaba Ron; "¿Qué habrá significado para él el beso que le di? ¿Qué decisión habrá tomado? ¿Tendrá que ver con el accidente?", se preguntaba la castaña. Aquellos breves contactos que tuvo con Ron, cuando tomo su rostro y luego su mano, le habían hecho olvidar todo aquello que se había dicho el día anterior, cuando recibió la invitación de Ron a cenar a La Madriguera. Su mente y su corazón se encontraban enfrentados; su corazón deseaba que Ron le correspondiera, que pudiera escuchar de él, que la quería más que a una amiga; pero su mente aplacaba esas emociones y le recordaba las dos semanas que no había tenido noticias del pelirrojo, atormentándose con un millón de preguntas, haciéndole ver que tal vez Ron no sentía nada más que amistad por ella. Se sentía más confundida que nunca. Giró su cabeza había el ventanal y se percató que ya estaba anocheciendo. Acomodó su cabeza sobre la almohada y lentamente comenzó a cerrar sus ojos, para un momento después, dormirse.
En ese mismo momento, pero en La Madriguera, Ron se encontraba en su habitación, acostado en su cama. Al parecer, escuchando la lluvia. Pero su atención estaba lejos de eso; estaba pensando en Hermione. La quería demasiado….la amaba. No podía secarse de la cabeza aquel momento en que tomó la barbilla de la castaña para que pudiera mirarlo; no podía olvidar su rostro, sus ojos húmedos y aquella lagrima que corrió por el rostro de la chica. No podía dejar de pensar en lo bella que se veía. Se moría de ganas de estar junto a ella, de poder decirle que estaba enamorado de ella, de poder….besarla. La mañana de aquel día, había estado a punto de decirle a Hermione lo mucho que había significado para él aquel beso…y lamentablemente, lo habían interrumpido. Pero no por ello se daría por vencido. Ni siquiera el accidente de Hermione lo seria. Estaría junto a ella, pasara lo que pasara, como había decidido.
De pronto, unos golpes en la puerta, lo sacaron de sus pensamientos.
-Ron, ¿estás ahí?- quien preguntaba era Harry.
-Sí, pasa.- contestó Ron. La puerta se abrió y a continuación entró Harry a la habitación.
-Ron, me envía tu madre. La cena esta lista.- dijo Harry
-Ok.- dijo Ron, poniéndose de pie.
-Ron.- dijo Harry. El pelirrojo lo miró.- ¿Y qué piensas hacer ahora?.
-¿Te refieres a lo de hablar con Hermione.- preguntó Ron.
-Sí. Como me dijiste que el doctor los había interrumpido.- dijo Harry.
-Bueno, tendré que hablar con ella…cuando vuelva a visitarla.- dijo Ron.
-¿Y cuando piensas volver a verla?.- preguntó Harry.
-Mmm…creo que volveré a visitarla…mañana.- contestó Ron.
-No te darás por vencido, ¿verdad?.- dijo Harry, esta vez sonriendo.
-No. Esta vez no me daré por vencido.- dijo Ron, devolviéndole la sonrisa
-Que bien. Así se habla.- dijo Harry, acercándose al pelirrojo y poniendo una de sus manos sobre un hombro de Ron.- Así le darás el ánimo que necesita para salir de esta.
-Espero poder entregarle mucho mas Harry.- dijo Ron, poniendo ahora su mano en el hombro de Harry.
-Me parece fantástico.- dijo Harry, divertido.- Vamos, tu madre nos espera.
-Vamos.- dijo Ron, avanzando hacia la puerta.
Los días comenzaron a pasar, y en cada uno de ellos, Ron visitó sagradamente a Hermione en el hospital. El único y "pequeño" inconveniente, en cada una de las visitas fue….que Ron, ¡aún no podía hablar con la castaña!. Era como si la primera vez que la visitó y aquel doctor los interrumpiera, marcara un precedente para las siguientes visitas al hospital. Y esto a Ron, en momentos, lo hartaba.
Luego de la primera visita a la castaña, hecha por Harry, Ginny, Ron y los gemelos, el doctor había permitido que entraran a ver a Hermione, más de una persona a la vez.
Y cuanto odio Ron al doctor, luego de aquella decisión. Harry y Ginny, hacían todo lo que podían para dejarlo solo en la habitación, pero no hacían más que salir de allí, y alguien más entraba. Así sucedió, cuando llegaron a ver a Hermione, Luna y Neville, en distintos días; sin duda, personas más despistadas que ellas, no podían existir. Harry, en ambas ocasiones, había tenido que aguantar la risa al ver la cara de su mejor amigo, cuando se daba cuenta que, nuevamente, no podría hablar con la castaña. Mientras, Hermione ni se enteraba de los intentos de Ron por continuar la conversación del primer día; solo se alegraba de poder ver al resto de sus amigos.
Ni siquiera los gemelos tenían compasión con su hermano menor; en La Madriguera se burlaban de él por lo lento que era y cuando estaban en el hospital, al primer indicio de que Ron se quedaría solo con Hermione, entraban a la habitación y animadamente hablaban con la castaña, además de llevarle regalos de Sortilegios Weasley.
Una mañana, la quinta ya en el hospital, Hermione se despertó algo inquieta. No sabía porque, pero tenía un presentimiento. Y no sabía si era bueno o malo. El doctor, en su primer día en el hospital, le había informado que existía la posibilidad de volver a caminar, pero que debían hacer una serie de exámenes para confirmar la información. Ya habían pasado cinco días de aquello, y esa mañana, tenía el presentimiento que en cualquier momento llamaría el doctor a su puerta para traerle noticias sobre su estado. Intentó acomodarse en su cama, y volver a dormir; pero fue imposible. Para distraerse, comenzó a mirar, tal como la primera vez, su habitación. Ahora estaba distinta; mucho más animada. Los gemelos le habían regalado un montón de cosas de su tienda, entre ellas un completísimo set de bromas portátiles, creación de ellos; Harry y Ginny, le habían llevado unos enormes globos, con frases como "Ánimo" ,"Que te mejores pronto" o "te extrañamos"; Luna, los último números de "El Quisquilloso" (de los que Hermione solo había visto la portada y habia guardado en el velador junto a su cama. Podrían ser vistas por muggles); Neville, una caja de dulces de Honeydukes; los Sres. Weasley, le habían llevado unas hermosas flores, que alegraban un poco más la habitación, junto con los globos. Además, y luego de saber cómo era la comida en aquel hospital, la Sra. Weasley preparó para Hermione unos pasteles, que fueron muy bien recibidos por la castaña; ya extrañaba la comida de la Sra. Weasley.
De pronto, unos golpes en la puerta, la sacaron del recuento de regalos. Miró hacia la puerta y…grande fue su sorpresa; una cabeza pelirroja se comenzó asomar a medida que se abría la puerta. No era Ginny, ni la Sra. Weasley. Tampoco los gemelos. Era Ron.
-Buenos días.- dijo alegremente Ron, aun si entrar por completo a la habitación.
-Ho-hola Ron.- dijo Hermione, sorprendida. Y lo que vio a continuación, la sorprendió aún más. Una vez que Ron estuvo completamente adentro, cerrando la puerta tras de si, la castaña se fijo que en una de sus manos, llevaba un ramo de flores….un ramo de rosas.
Ron comenzó a caminar, acercándose como todos los días anteriores, a la cama de Hermione, sosteniendo orgulloso el ramo de flores.
-Te he traído estas flores. Sé que mi madre ya te trajo unas, pero…- y comenzó a observar los regalos que habían en la habitación. Luego, continuo.- Creo que faltaba yo hacerte algún regalo.
-No tenias porque hacerlo, Ron.- dijo Hermione, tratando de disimular una sonrisa de oreja a oreja.
-Sí. Es lo menos que puedo hacer…por ti- dijo Ron, extendiendo sus manos para entregarle a Hermione el ramo de flores. La castaña lo recibió, y después de mirarlo brevemente (también intentaba disimular como miraba aquellas flores), las puso sobre la mesa de luz junto a su cama. De pronto, cayó en cuenta.
-Ron, ¿Qué haces acá tan temprano? ¿No deberías estar….durmiendo?.- dijo graciosamente Hermione.
-Veo que hoy estas de buen humor.- dijo Ron, sonriendo. Aclaró su garganta y continuo.- Si he venido temprano, es para…poder terminar la conversación que tuvimos la primera vez que te visite, ¿te acuerdas?.- preguntó Ron, esperando una respuesta positiva de la castaña
-Mmm…oh,- intento hacerse la desentendida. Luego siguió.- Si, me acuerdo; ¿pero tan urgente es que tenías que venir tan temprano?.- preguntó ahora Hermione, sonrojándose levemente (por ahora)
-Lo es. Además, necesito…estar a solas…contigo. Más tarde habría sido imposible.- contestó Ron, sonrojándose un poco más que Hermione.
-¿Lo dices por las visitas?.- preguntó Hermione
-Así es.- contestó Ron, con voz firme.
-Pues bien, tú dirás.- dijo Hermione, apretando sus manos con la sabana.
Pero como si la suerte jugara con los dos, o más bien con Ron, uno par de golpes sonaron en la puerta. Esta se abrió y …¿Quién mas podría ser, si no que el doctor de Hermione?. Ron, ya no estaba molesto…estaba sorprendido con la mala suerte que tenía. ¿Y ahora qué?, pensó el pelirrojo.
-Buenos días, Srta.….Oh!, veo que tiene visitas. Y bien temprano.- dijo el doctor, sonriendo a ambos chicos.
-Así es.- dijo Ron, tratando de no sonar mal educado.
-Buenos días doctor.- dijo Hermione, tratando de sonreír, pese a su molestia por la interrupción.
-Bien. He venido más temprano de lo normal, porque te tengo una noticia.- dijo el doctor
-Será mejor que me valla…- comenzó a decir Ron
-No, joven, puede quedarse. Creo que esto le interesara.- dijo el doctor, aún sonriendo.
-¿De qué se trata, doctor?.- preguntó ahora interesada Hermione.
-Anoche me han llegado los resultados de los últimos exámenes que te realizaron.- dijo el doctor, sacando un sobre de entre sus papeles.
-¿Si?....¿Y qué dicen?.- preguntó Hermione, esta vez, ansiosa.
-Creo que te tengo…buenas noticias.- dijo el doctor
