perdón por la tardanza en actualizar es que me quede en blanco mi imaginación me había abandonado T-T bueno espero les guste por favor reviews
katekyo hitman reborn no me pertenece
(-)
(-)
Rokudo Mukuro
Ya estando en la mansión Vongola, una fascinante casa de indefinidas habitaciones como laberintos por donde casi te ibas a perder hasta llegar al salón principal, estabas de los nervios.
"¡(TN)!" Grité tu nombre, mientras me acercaba a ti corriendo. Éramos amigas desde hacía unos cuantos años, así que ya estábamos en confianza. "Yuri." Me dijiste, mareada. "¿Qué te pasa? Venga, te esperan... To-dos." Acentué la última palabra para que te dieras cuenta de que alguien más que tú querías que estuviera ahí... Estaba presente. De repente, al entrar, ya te habías encontrado con sus ojos, aunque los suyos estaban centrados en su pequeña Chrome. A veces deseabas ser ella, pero era imposible. Suspiraste y te acercaste a abrazar a la gente y a saludarles. Después de unas horas, Bianchi salió con una brillante idea. "¡VAMOS A JUGAR A DIEZ MINUTOS EN EL PARAÍSO, CHICOS!" Gritó para que se escuchara en toooda la mansión, incluso puede que se haya escuchado por las calles de Italia. Reíste pero en un principio te negaste a jugar.
Después de dos turnos, decidiste juntarte para hablar con Haru, así que era tu turno y de repente, Mukuro se une, sin más.
"¡Oooooh! Mukuro se une al juego. ¿Por qué será?" dijo Reborn, alegremente, mirándote con cara juguetona, aunque tú no lo pillabas. "Lo siento, chicos, tengo que revisar el juego, por si acaso se pone más...peligroso." Todos se pusieron rojos, especialmente los que ya habían jugado, mientras reían descarados.
Tiraste de la botella y viste como daba vueltas sin parar... Cuando de repente se paró en él.
No esperabas que jugara así que dijiste "Como Mukuro no juega, pues, a tirar otra vez." mientras sonreías. Todos pensaban lo mismo pero cuando te paró la mano y te levantó, yendo hacía la habitación, todos empezaron a chillar y a silbar.
Cuando entraste, le encontraste ya sobre la cama, con un libro (quien sabe de dónde lo saco) abierto, leyendo como si nada. Suspiraste y pensaste qué podías hacer, así que solamente te acercaste a la cama y te subiste, esperando algo...
Pasados un par de minutos, te cabreaste, así que cogiste el libro de sus manos y empezaste a leerlo..."... empecé a acariciar con mi lengua su... ¡JODER!" Soltaste un taco mientras seguías leyéndolo en silencio, con la risa alegre de Mukuro de fondo. "Sabes que no es para señoritas, ¿verdad, (TN)?" Dijo mientras se acercaba a coger el libro, pero se lo impediste. "Si, lo sé. Y también sé el hecho de que eres un viejo pervertido." Sabías que le molestaba que le llamases viejo, aunque no era del todo cierto, solo te llevaba un año.
De repente se situó en frente tuya, en la cama, de rodillas, muy cerca de ti.
Te quedaste paralizada mirando ese bello rostro, incluso más hermoso de lo que habías imaginado jamás. "¿Le darás el libro a este viejo pervertido?" Soltó, con mirada suplicante. Intentaste volver en ti, así que soltaste un solo no.
Empezó a juguetear con tu pelo, mientras te sonreía. Apretaste los labios, ya que sabías que jugaba contigo y pusiste una mueca. Se rió. "Qué mona..." Te pusiste roja al instante, más roja que un tomate y rió más fuerte aún.
"Me encanta..." "¿Eh?" Soltaste pero no pudiste decir más.
Vuestros labios se juntaron y con el mayor deseo, te dejaste llevar. Puso sus manos en tu cintura y la acarició como su fueras una muñequita frágil, mientras tu metías tu mano en su pelo, decidida a quitarle el parche. Y así hiciste. Quedó al descubierto su ojo aunque a él no le importaba. Te tomó en manos y te dejó reposando con la cabeza sobre la almohada, sin despegarse de ti y en los pocos momentos en los que vuestros labios no estaban juntos, eran los momentos en los que se sacaba la camisa, al igual que tú. Quedasteis los dos casi desnudos, mientras te fundías en un beso, ahora con lengua, haciéndolo mucho más intenso.
Acariciabas sus músculos, te dejabas llevar y no, no querías parar por nada del mundo...
Aunque de repente la puerta se abrió y veis a Gokudera con un poco de sangre en la nariz. "Esto, perve, salid ya... qu-que el tiempo se os ha acabado." "Sal." Ordenó Mukuro, mientras volvía la mirada hacia ti. "¿Y si sigo con la demostración de Lucha Lucha Paradise en otro sitio, (TN)?" Empezaste a reír y aceptaste la invitación.
Nada más salir os fuisteis a su casa.
