Capítulo 7: "Una nueva enemiga"
La ayudó a incorporarse con cuidado. La chica hizo una mueca de dolor y se aferró más a las ropas del joven que la miró preocupado. Su frente estaba perlada de sudor y se veía muy pálida. Parecía que iba a desmayarse. Respiraba agitado a causa del esfuerzo que seguramente le causaba ponerse en pie. Aún así lo miró y sonrió con dulzura.
Él suspiró con pesar. Vaya, esa chiquilla si que lograba ponerle los pelos de punta, además de que era muy terca. ¿Cuántas veces le había dicho que debía tomar reposo y quedarse ahí por unos días más?. Muchas. Pero ella hizo caso omiso a sus palabras y decidió salir de ese lugar lo más rápido posible. Caminaron a paso lento hasta la salida. El sol le dio de lleno en la cara. A lejos pudieron ver una sombra. Inuyasha agudizó la vista y luego de eso sonrió aliviado.
Con mucho cuidado la subió a su espalda y caminó con ella hasta la persona que los esperaba. Al verlos sonrió intentando parecer amigable, al menos para remediar un poco todo lo que había sucedido anteriormente.
- Buenos días... Inuyasha, Kagome- Saludó animada.
- Buenos días Kikyou- Respondió Inuyasha que comenzó a caminar de forma tranquila con Kagome en la espalda.
- Buenos días- Dijo la joven mientras que se aferraba al cuello del chico.
- ¿Cómo te encuentras?- Preguntó ella tímidamente.
- Oh, bien... no es nada- Musitó mientras que sonreía.
- ¡Keh! Mentirosa, tienes que hacer reposo... y mucho- Le contrarrestó Inuyasha molesto.
- Pero... -
- Pero nada. Y también decidí que vendrás a mi casa- Comentó.
- ¿A tu casa?- Se sorprendió la chica.
- Sí. Es muy probable que intenten volver al templo-
- Además... Sesshoumaru y yo estamos en la casa. No podrán entrar sin ser descubiertos- Apoyó Kikyou dedicándole una sonrisa.
- Ella tiene razón. No es necesario decir que yo estaré ahí todo el tiempo. Pero, es más seguro si tenemos compañía. Por eso te quedarás en nuestra casa- Sentenció.
- No puedo discutir- Suspiró Kagome apoyando su cabeza en la espalda del chico y cerrando sus ojos.
Al cabo de unos minutos, él pudo sentir la respiración acompasada de ella. La miró de reojo y sonrió un poco al ver que estaba dormida. Debería estar muy cansada. Después de todo, las fuerzas que tenía, eran increíbles. A pesar de que había sido un milagro que la cuchilla no la hubiera matado, su voluntad había tenido que ver demasiado en que estuviera ahí en esos momentos.
- Jamás pensé que las cosas serían tan serias- La voz de Kikyou lo despertó de sus pensamientos. La miró y asintió con la cabeza. La joven miró el cielo con algo de preocupación- Después de todo lo que saben... ¿tienen alguna pista de por qué ese hombre nos guarda rencor?-
- No. Sango no lo sabe y Kagome mucho menos. A veces desearía que mi padre estuviera aquí- Ella lo miró sin decir nada- Él era fuerte, hubiera sabido resolver esto- Comentó.
- Sí, es cierto. Ahora todo depende de nosotros, ¿cierto?-
- Eso supongo. A pesar de que Sango y Miroku están de nuestro lado y nos ayudarán a pelear, algo me dice que las cosas no serán tan sencillas- Dijo.
- También yo lo pensé- Hubo un minuto de silencio en el que ambos caminaron. Kikyou levantó la vista hacia Kagome que seguía dormida- Me sorprende lo fuerte que es... a pesar de todo... parece seguir resistiendo-
- Así es... Kagome es así-
- Inuyasha... -
- ¿Um?-
- Myouga... - Pronunció Kikyou.
- ¿Qué sucede con él?- Preguntó sin comprender.
- Tiene que saber algo... después de todo, ayudó a papá mucho tiempo, ¿no?-
Los ojos de Inuyasha se abrieron con sorpresa. Es cierto, él debía saber algo. Después de todo, había vivido mucho tiempo con su padre. Tal vez el nombre de ese sujeto le recordara algo. Frunció el ceño con desconfianza. Todo era tan extraño para ellos y además... esos tipos iban muy enserio. Hakudoshi no había vacilado cuando le hirió con esa cuchilla y mucho menos cuando casi mata a Kagome.
- Lo llamaré... tal vez... él pueda decirnos algo. Bien pensado- Musitó.
- Gracias. ¿Qué harían sin mí?- Bromeó ella.
- ¡Keh! Como si nos hiciera falta la ayuda de una mujer-
Inuyasha se detuvo en seco. Un viento extraño había comenzado mover los árboles. Miró a su alrededor y enseguida cambió a su apariencia de semi-demonio. Kikyou miró a su alrededor también, preocupada, sobresaltada y muy asustada.
Dejó a Kagome en el suelo, que abrió los ojos un poco aturdida al cambio tan brusco. Al instante se encontró rodeada por los brazos de Kikyou que la sostenían con delicadeza.
- ¿Qué sucede?... ¿Inuyasha?- Preguntó con la voz algo débil.
Los ojos de Inuyasha buscaban con cuidado el lugar de procedencia de aquella presencia que lo estaba perturbando. Su mano se encontraba fija a la empuñadura de Tessaiga. Ambas chicas miraron a su alrededor un poco perturbadas por lo que estaba sucediendo. De pronto se veían en medio de una batalla en condiciones un tanto complicadas.
- Inuyasha- Llamó Kikyou.
El chico la miró comprendiendo la preocupación. En esas condiciones sería imposible liberar una batalla. Sobre todo porque ninguna de las dos podría escapar si las cosas comenzaban a salir mal. No le quedaba otra opción más que luchar hasta el final. Kagome miró a su alrededor, buscando. De pronto abrió los ojos.
- ¡Inuyasha! ¡Allá!- Dijo señalando detrás de un árbol.
El semi-demonio corrió a toda velocidad y desenvainando su espada cortó el árbol que cayó al suelo. Vio como algo saltaba de entre las hojas y luego de eso elevó su vista al cielo para ver como aquel cuerpo caía hacia la tierra. Agudizó su mirada para poder ver a través del polvo que el árbol había dejado a su alrededor.
- Vaya, tenían razón cuando dijeron que eres fuerte chiquilla-
Era la voz de... ¿una joven?. Inuyasha gruñó por lo bajo. El polvo comenzó a desaparecer para dejar ver a una mujer que los miraba fijamente. Sus ojos rojos y sus cabellos negros atados en una coleta se dejaron ver al instante. Llevaba una sonrisa y un kimono blanco con algunos detalles en rojo. En su mano, un abanico.
- ¿Quién demonios eres tú?- Gritó Inuyasha.
- Mi nombre es Kagura... la dueña de los vientos- Dijo ella. Luego de eso dirigió una mirada hacia Kagome- Tú, la sacerdotisa que posee la Shikon no Tama-
- ¿Qué es lo que quieres?- Preguntó ella.
- ¿Acaso no sabes... el peligro que corres?-
- Claro que lo sé... ¿A qué has venido?-
- Debo decirte... que Naraku está buscándote... Hakudoshi falló en destruirte... y también en llevarse la perla... Supongo que sabes que volverá por ti-
- No les tengo miedo-
- Que chiquilla impertinente... después de estar al borde la muerte aún tienes fuerzas para desafiarnos- Se burló.
- ¡Ya deja de hablar! ¡Kaze no Kizu!-
- Eso no va a hacerme daño- Rió la mujer mientras que movía su abanico ocasionando un viento que devolvió el ataque que le dio directo a Inuyasha provocando que cayera y perdiera el conocimiento.
- ¡Inuyasha!- Gritaron ambas chicas.
Kagura caminó en dirección a Kagome y Kikyou que la miraron con rencor. Otro movimiento de su abanico y alejó a Kikyou que cayó al suelo inconsciente. La chica la miró horrorizada e intento pararse, pero cayó de inmediato al suelo a causa del dolor en su estómago. La miró con el ceño fruncido a lo que la otra respondió con una sonrisa cínica.
- Voy a llevarme la joya- Anunció. Kagura llevó una mano al cuello de la chica y al instante una luz rosa la quemó, expulsándola hacia atrás. Ella la miró sorprendida mientras que Kagome fruncía aún más el ceño.
- No dejaré que se salgan con la suya- Musitó. Buscó en el bolso que le había ordenado a Sango traer y de él extrajo un arco y flechas, que colocó apuntándole directamente a Kagura- Tendrás que enfrentarme primero-
- Será todo un placer... Recibe un regalo de mi parte- Dijo moviendo su abanico y lanzando unas cuchillas en dirección a la chica.
- Eso no va a detenerme- Gritó Kagome mientras que disparaba una de sus flechas.
Esta se iluminó de un color rosado y traspasó cada uno de los ataques que Kagura había enviado para luego dar un golpe certero en su brazo. La mujer alzó la vista ofendida y muy molesta. Kagome la miró desafiante. Tomó otra flecha y la colocó nuevamente en su arco, dispuesta a disparar.
- Chiquilla... te arrepentirás... - Dijo- ¡Ryuuha no Mai!-
Al instante un tornado se formó y se dirigió directo a Kagome. Ella cerró los ojos horrorizada y se tapó el rostro esperando lo que seguramente sería su muerte. Podía escuchar claramente el sonido de los tornados que se dirigían hacia ella a toda prisa. Hubiera querido ponerse de pie y correr para al menos luchar por su vida, pero la herida que tenía en el estómago a duras penas la dejaba respirar. Sería imposible para ella, estaba perdida. Ahí terminaba su vida. Se reprochaba una y mil veces por haber sido tan débil, por permitir que todo eso sucediera sin poder ser capaz de dar lucha por lo que debía proteger. Pasaron unos segundos y nada sucedió. Levantó la mirada y abrió sus ojos enormemente. Ahora podía sentir claramente el cuerpo que hacía presión contra el suyo. Su espalda ancha y fuerte chocaba contra su pecho y hacía presión hacia atrás soportando las ondas de viento. Inuyasha se encontraba enfrente suyo, con Tessaiga clavada en el suelo y recibiendo el ataque de Kagura de lleno.
- Inuyasha... - Musitó.
Él le dio una rápida mirada y con un rápido movimiento deshizo el tornado. Kagome se sorprendió al ver aquellos ojos. Oscuros, demasiado fríos, despiadados. Casi podía notar un leve tono rojo en ellos, algo que por alguna extraña razón, la hizo sentir un escalofrío y una angustia en el pecho. Inuyasha se levantó con la mirada de un demonio y observó a Kagura con detenimiento, dispuesto a destruirla. La mujer reconoció aquella mirada de inmediato e hizo una mueca de desprecio ante el semi-demonio que no quitaba su mirada topacio de ella.
- Maldita- Gruñó de forma gutural.
- ¿Planeas desafiarme? Te recuerdo que no te fue muy bien la última vez que lo hiciste con Hakudoshi- Se burló.
- Y yo te recuerdo... que desde esa vez... ¡¡Estoy dispuesto a sacarle las tripas a todos y cada uno de ustedes hasta que rueguen por piedad miserables!!- Bramó fuera de sí y corriendo hacia ella.
Kagome lo observó horrorizada y sintiendo que su corazón casi se salía de su pecho. El Inuyasha que había hablado no era el mismo que ella conocía. Claro que no. Lo vio chocar la espada contra los ataques de Kagura. Algo no andaba bien. Miró a su alrededor y tomó su arco y la flecha que antes había dejado caer. La lanzó ocasionando que esta diera directamente en el abanico que la mujer llevaba y utilizaba para pelear. Kagura la observó con odio y luego de eso se alejó de Inuyasha lo más rápido que pudo. Sin su abanico bien podía matarla ese desgraciado. Tomó una pluma de su cabello y la alzó en al aire para luego salir volando en ella.
- Nos volveremos a ver- Gritó desde los aires.
- Maldita, se ha escapado- Se quejó Inuyasha.
Guardó su espada y caminó hasta donde estaba Kagome que a duras penas había llegado al lado de Kikyou tomándola entre sus brazos. Inuyasha se agachó al lado de ambas y golpeó un poco el rostro de Kikyou para que reaccionara. La joven abrió los ojos apenas y a él casi le da un vuelvo el corazón, aunque sintió alivio de que estuviera bien.
- ¿Estás bien?- Preguntó Kagome preocupada.
- Sí, gracias- Respondió ella. Se incorporó con cuidado sintiendo un primer mareo. Inuyasha atinó a tomarla pero ella negó con la mano- Fue solo una tontería. Ya está- Dijo mientras que miraba a Kagome- Fuiste valiente-
- Gra... gracias-
Las mejillas de Kagome se sonrojaron y Kikyou sonrió. Inuyasha la miró seriamente y luego de eso bufó molesto. Ella... se había arriesgado mucho. Si no hubiera sido porque él recobró el sentido justo en ese instante, la más probable es que ese ataque hubiera acabado con la vida de la chica. Ese pensamiento lo enojó de inmediato. ¿Por qué no podía simplemente...?. La tomó bruscamente entre sus brazos y solo cuando sintió la queja de dolor que ella emitió se dio cuenta de lo torpe que había sido.
- Lo... lo lamento. ¿Te dolió?- Preguntó preocupado dejando que su mirada topacio descansara en la castaña de ella.
- Estoy bien, descuida-
- No seas tan bruto con ella Inuyasha, apenas si puede moverse- Le reprendió Kikyou.
- Lo siento- Se disculpó él.
Un viento suave los rodeó y al instante un hombre de cabellos plateados y largos estaba de pie delante de ellos. Kagome lo miró y al instante notó el mismo color de ojos que Inuyasha. Era mucho más alto y llevaba una mirada un poco menos cálida que la del chico, pero aún así no dejaba de tener un aspecto humano, casi enternecedor.
- Sesshoumaru- Musitó Kikyou.
Kagome vio como la chica casi corría hasta él y lo abrazaba con fuerza. Vaya, después de todo, seguramente ella estaba asustada. Ahora recordaba que Inuyasha le había dicho que ambos estaban en pareja. Era lógico que ella corriera a buscar su protección, en aquella batalla estuvo desprotegida y lo más probable es que ahora se sintiera aliviada al estar entre los brazos del hombre. Así como ella se sentía ahora que Inuyasha la cargaba y la apegaba a su pecho con fuerza. Se ruborizó ante este pensamiento y bajó la mirada aturdida.
- ¿Están todos bien?- Preguntó Sesshoumaru con un dejo de preocupación en su voz.
- Sí, descuida. No sucedió nada- Contestó Inuyasha mientras que se acercaba.
- ¿Qué demonios sucedió?- Indagó.
- Ese maldito... no solo tiene a ese Hakudoshi bajo sus órdenes. Apareció un tal Kagura... dueña de los vientos. Así se hizo llamar- Contó el semi-demonio con molestia.
- Ella... - La voz de Kagome los sorprendió a todos- Ella fue una de las primeras encargadas de Naraku... -
- Kagome... ¿Acaso tú...?-
- Naraku no es... un ser ordinario... - Comentó ella.
- ¿De qué hablas?- Dijo Kikyou sin comprender.
- Sus poderes... Naraku obtuvo muchos de sus poderes de algunos demonios que él mismo se encargó de destruir-
- ¿Qué dices?- Se asombró Inuyasha.
- Eso quiere decir que él... ¿Es un semi-demonio?- Se atrevió a completar Sesshoumaru.
- Así es. Y como tal, tiene el poder de crear estos sirvientes que posee... Kagura al igual que los otros... poseen poderes especiales derivados por Naraku... Además él tiene... -
- ¿Kagome?- Llamó Inuyasha.
- Fue unas semanas antes de que huyera... - Contó la chica.
- Kagome... -
- ¿Qué quieres... Naraku?-
La preguntaba había sido cortante. Ella frunció el ceño con temor. Los ojos rojos como la misma sangre se fijaban en los de ella que era incapaz de moverse. De pronto se sorprendió de eso. Intentó mover sus brazos y piernas, pero nada sucedió. Es como si de pronto estuviera pegada al suelo. Se horrorizó al darse cuenta que no podía huir. Lo miró con desprecio y resentimiento.
- No podrás escapar-
- ¿Qué quieres de mí? ¡¿Qué acaso ya no tienes todo lo que deseas?!- Gritó con rencor.
- No aún... -
Naraku se acercó a ella que lo miró horrorizada. Acercó una mano a su rostro y luego la otra. Kagome se sintió presa de la presión que él ejercía en ella, casi como si quiera romperla en mil pedazos. De pronto sintió como iba perdiendo fuerzas. Sus ojos antes brillantes se volvieron oscuros, casi vacíos. Cayó de rodillas al suelo sintiendo que comenzaba a respirar agitado y que le faltaba el aire. La habitación comenzó a darle vueltas. Sin saber como llevó una mano cerca del pecho del hombre y una luz rosa salió de ella, alejándolo.
- No... me toques... - Dijo de forma entrecortada.
- Maldita- Masculló él.
Un certero golpe le dio en el rostro a lo que ella cayó inconsciente en el suelo. Naraku la miró desde arriba con odio y apretando los dientes y los puños con fuerza. Tan solo un poco más y hubiera podido... Pero al parecer, aquellos ella era más fuerte de lo que pensaba. La vio tirada con los ojos cerrados y los cabellos revueltos a causa del golpe. Su mejilla roja y un poco de sangre que caía de su boca. Frunció el ceño y salió de la habitación, dejándola ahí tirada.
Inuyasha apretó los dientes con fuerza y sus puños se encrisparon de pura rabia. Hubiera deseado tenerlo en ese mismo instante en frente suyo para hacerlo pedazos. Miró a Kagome con dolor al darse cuenta de lo mucho que ella había pasado sola. Sin su protección. Eso lo molestó en demasía. La apretó un poco más contra su pecho a lo que la chica respondió con un leve suspiro.
- ¿Qué es lo que quiso hacer?- Preguntó Kikyou sin comprender.
- Aquella vez... logró llevarse parte de mis poderes espirituales... - Comentó Kagome- Por fortuna no pudo quitarme todo... de lo contrario, lo más probable es que ni siquiera estuviera viva... - Reflexionó.
- ¿De qué hablas?- Contrarrestó Inuyasha.
- Ellos desean la Shikon no Tama, pero para eso también necesitan mis poderes espirituales en su totalidad- Respondió ella.
- Ahora veo, no les sirve tener solo un poco de ellos- Acotó Sesshoumaru.
- Exacto- Afirmó.
- ¿Es por eso que ahora te buscan?- La mujer miró a la chica que la observó con algo de temor.
- Sí... -
- Sesshoumaru... Estuvimos pensando con Kikyou... Myouga... Tal vez él sepa algo acerca de que tipo de relación pueden haber tenido papá y este sujeto- Comentó Inuyasha con la mirada topacio clavada en la de su medio hermano que lo miró seriamente- Si supiera... eso podría ayudarnos a ver las cosas con más claridad-
- Hablaré con él... - Sentenció. Inuyasha asintió- Por ahora... volvamos a casa... necesita descanso- Dijo mirando a Kagome.
Inuyasha bajó la vista hacia ella que cerró sus ojos intentando mitigar el dolor de su estómago. La herida era demasiado profunda y las puntadas que recibía demasiado intensas. El joven la miró con preocupación y comenzó a caminar despacio, ya que sentía que cada paso que daba la chica sufría por aquella fea herida. Intentó calmarse un poco ante la presencia de aquel pensamiento y sacudió la cabeza levemente. La miró con decisión y se prometió a él mismo que nadie volvería a hacerle daño, jamás.
Cuando abrió sus ojos se encontraba acostada en una cama. Miró a su alrededor notando el color anaranjado, casi rojizo que tenía la habitación, a causa de los reflejos del atardecer que se colaban desde el exterior del enorme ventanal que había. Intentó incorporarse pero no solo el dolor la detuvo, sino que también una mano que enseguida la tomó por los hombros y la recostó nuevamente. Ella abrió los ojos sorprendida y luego de eso ladeó el rostro para encontrarse de frente con la mirada topacio de Inuyasha que la observaba con preocupación.
- Inuyasha... - Musitó ella sintiendo que las mejillas se encendían.
- ¿Te encuentras bien?- Preguntó él.
- S-sí... Gracias por preocuparte-
- No quiero perderte... - Murmuró de pronto con dolor.
Ella lo miró con las mejillas sonrojadas. La forma en la que él le hablaba. Observó sus ojos topacio que la miraban con insistencia, súplica, pidiéndole a gritos que, por alguna extraña razón, no se fuera. Que no lo dejara. Que tenía miedo. Suspiró un poco turbada y apoyó su frente en la de él, que cerró sus ojos sintiendo una descarga eléctrica cuando ella se acercó.
- No me perderás... -
- ¿Lo prometes? -
- Sí. Es solo que... a veces tengo miedo... y... actúo de forma imprudente, supongo... - Musitó ella.
- No tienes que temer... yo siempre estaré aquí para protegerte, ¿recuerdas?- Dijo él con la voz aterciopelada.
Ella sonrió un poco y asintió suavemente. Inuyasha suspiró aliviado mientras que dejaba que su alma descansara por unos instantes. Luego de eso levantó el rostro para encontrarse de frente con los ojos castaños de la chica que lo miraron sorprendida. Las mejillas de Kagome se encendieron al instante al ver la cercanía de sus rostros. Se sentía intimidada, turbada, casi apresada de aquellos ojos color topacio que se introducían en los suyos de una forma que jamás había visto antes. Sintió el loco palpitar de su corazón, que casi se sale de su lugar al ver el rostro de Inuyasha tan perfecto, tan varonil, tan hermoso, tan cerca de ella... Tragó nerviosa al descubrir todo lo que estaba pensando. ¿Y eso desde cuándo era normal en ella?. No lo sabía. Pero... tampoco era nuevo. Sentía que todo a su alrededor le daba vueltas a causa de la cercanía en la cual se encontraban. La cercanía... De pronto se percató que se encontraban muy cerca... tan cerca que podía llegar a sentir casi el roce de sus labios... ¡Kami-sama!. La mente comenzó a llenarse de pensamientos, de ideas... Inuyasha iba a... iba a... ¿besarla?. Sintió de pronto una puntada en el estómago que hizo que casi gritara del dolor. Inuyasha abrió los ojos horrorizado.
- ¡¡Kagome!! ¿Te encuentras bien?- Preguntó desesperado.
- S-sí... - Musitó ella más blanca que un papel.
- Maldición- Masculló Inuyasha mientras que la recostaba nuevamente y la tapaba con delicadeza- Necesitas hacer reposo, ¿sí?- Ordenó dulcemente.
- Gracias... - Respondió ella en un susurro.
- Sabes que siempre estaré a tu lado- Dijo él mientras que depositaba un suave beso en su frente.
Kagome sonrió apenas y cerró sus ojos. A los poco minutos su respiración se volvió acompasada. Inuyasha la observó con preocupación y luego frunció el ceño sintiendo como se oprimía su pecho. Ella necesitaba mucho reposo. Apenas podía hacer un movimiento. Fijó su vista en la herida de la chica. Inconscientemente llevó una mano hasta su vientre y la posó con cuidado. El calor que lo embargó fue inmediato. Casi pudo sentir la corriente eléctrica que lo recorría de pies a cabeza y luego, el rubor en sus mejillas. Hubiera querido curar de alguna forma inexplicable ese lugar, aunque sabía que era imposible. Ahora las cosas se estaban poniendo más arriesgadas y peligrosas. No solo deberían lidiar con Naraku y ese Hakudoshi que era bien peligroso, sino que ahora tenían un nuevo desafío y una nueva enemiga. Esa maldita de Kagura que era bastante molesta con sus poderes. Suspiró derrotado y luego de eso retiró la mano. Se acomodó a su lado dejando que ella descansara en su pecho. Pasó una mano por su espalda y apoyó su cabeza en la de ella. Tenerla así lo hacía sentir tranquilo, ya que, estando tan cerca, nada malo podría pasarle. Cerró sus ojos por un momento guiado por el aroma de ella. Vaya, cuando estaba en su forma de semi-demonio su aroma era casi todo lo que respiraba y aún ahora, estando en su forma humana, podía sentir aquel perfume. Sonrió aliviado y luego de unos pocos minutos, él también cayó rendido ante el cansancio.
Continuará...
N/A: Hola a todos!!! ^^ ¿Cómo se encuentran? :) Espero que hayan tenido un hermoso comienzo de semana! n.n Ay, mil gracias a todos los que se pasaron a dejarme un mensaje, un review, sus comentarios *-* Enserio! Gracias por aceptar pasar a leer la historia n//n !
Les cuento que en el profile tienen páginas de Fan en Facebook. Tanto una de Inuyasha que yo administro como una dedicada a mi página en FanFiction (xkagome) en la cual publico información de los fics, adelantos, fotos, videos y muchas otras cosas :) Espero que puedan pasarse!
Les mando un saludito a todos!
Que tengan una hermosa semana :)
LOS AMO!
xKag.
