El lugar era iluminado por luces rojas, no podía ver mucho, pero sentía un aura lo seducía de manera increíble incitándolo a participar en algo oscuro. Había tanto mujeres como hombres bailando en pequeños escenarios esparcidos por el enorme lugar que parecía extenderse como si no hubiera un final.

Hombres de traje, mujeres vestidas de manera elegante todos ellos con antifaces. Ahora que miraba con detalle aquellos que trabajaban en el lugar también llevaban unos, pero todos de color negro y detalles brillantes tal vez blancos, tal vez plateados, pero como todo en ese lugar parecía sofisticado.

Había algunas secciones con gruesas cortinas.

La música de fondo en el lugar parecía ser un violín.

Un instrumento tan puro tocando para personas tan perversas.

Notas castas que acariciaban, siendo corrompidas por toques insolentes.

Quienes bailan eran iluminados por luces blancas que los hacia parecer brillar con luz de luna.

Usaban poca ropa, seducían con sus movimientos y al mejor postor le entregaban el placer de tocar todo aquello que quisieran sin limitación.

Se estremeció ante ello.

Nadie pareció percatarse de su presencia parecían hipnotizados por los cuerpos frente a ellos, a excepción de un hombre que vio caminar hacia una barra y poner dinero en ella, intercambio palabras con la persona del otro lado quien alzo una mano y levanto tres dedos.

En seguida un chico bastante joven se acercaba con timidez, supuso que era de los que bailaban por la manera en que vestía. Sujeto con ambas manos el brazo del hombre y se encaminaron a una de las secciones que parecía dividirse de las demás con gruesas cortinas. El chico temblaba de pies a cabeza, pero en ningún momento volvió la vista hacia atrás.

Miro de nuevo la espalda de Lacus y sin apartar la vista temeroso de lo que lo rodeaba subieron por unas escaleras algo apartadas del gentío, de la luz de todo aquello que lo abrumaba.

Subieron por unas escaleras que daban a un pasillo vacío con una sola puerta al final de este. Lacus se detuvo a escasos centímetros, se dio media vuelta encarándolo

-Hemos llegado. Me esperaras aquí hasta que te llame, tranquilízate y trata de no hacer alguna tontería una vez que estés frente al jefe, Ferid me matara si te pasa algo. ¿Tienes alguna duda o quieres decir algunas últimas palabras?

- ¿Tú estarás ahí conmigo?

-No, una vez que te llamen tendré que salir, ellos se encargaran en caso de que recibas una aprobación, de guiarte a mi camerino. Pero no tienes nada de que preocuparte, ¿algo más?

-No.

Quiso preguntar qué sucedería si no le daban la aprobación, pero prefirió callar.

Lacus dio tres golpes secos a la puerta y se adentró a la habitación, no logro ver que había del otro lado, pero un escalofrió recorrió su columna. Pasaron tal vez veinte, treinta o menos minutos antes de que un hombre con traje negro volviera abrir la puerta, Lacus salió y con un movimiento de cabeza le indico que era su turno de entrar. A paso lento paso a un lado del hombre con aspecto intimidante y tragando saliva gruesamente la puerta se cerró a su espalda.

Luces rojas iluminaban el lugar, tres hombres parecían custodiar la habitación, llena de adornos de manera abrumadora y con un gran escritorio con papeles desorganizados, sentía un ambiente bohemio.

Inspeccionaba la sala con atención, cada centímetro, a los hombres que parecían desaparecer por momentos antes de hacer notar su presencia con leves respiraciones. La gran silla de cuero que le daba la espalda ocultando a un hombre que vislumbraba, era de complexión corpulenta y sin cabello alguno.

- ¿Tú debes de ser Shinya, ¿no? –una voz gruesa rompió el silencio, aquel a quien sospechaba tendría que complacer lo examino a detalle. Lo único que hizo fue asentir, se mostraría sumiso, parecía ser el tipo de persona que disfrutaba sometiendo a los demás.

Un chasquido de dedos y acto seguido se encontraba únicamente con el hombre a su parecer de apariencia grotesca.

Se levantó y se encamino a un sillón de cuero negro que se hundió al momento en que se dejó caer en este. Se sacó el cinturón, desabrocho los botones de su pantalón y bajo el cierre, separo las piernas y dio unas palmadas a su muslo.

-Bien, puedes comenzar.

Comenzó su actuación.

Bajo la atenta mirada del contrario se puso de rodillas en medio de sus piernas y con torpeza fingida, bajo la ropa interior de este para dejarlo expuesto ante él.

Titubeante levantó la mirada en busca de autorización para continuar con su acto. Lo que recibió como respuesta fue una callosa mano empujando su cabeza.

El miembro flácido comenzó a reaccionar en cuanto deslizó su lengua con lentitud dejando un rastro húmedo de saliva, daba ligeras mordidas de vez en cuando en su asqueroso recorrido, se detuvo en la punta cuando el falo estaba lo suficientemente despierto y succiono con fuerza a la par que mordía, con las manos sujetó el resto y comenzó a masturbarlo.

Gemidos y jadeos salían de los labios del hombretón que seguía empujando la cabeza de Shinya cada vez con más fuerza al sentir cerca el placentero orgasmo, este no hizo esfuerzo alguno por impedir eso bastante acostumbrado con la situación contenía las arcadas que le provocaba el estar ahogándose con el miembro que alcanzaba su garganta; succionando con más firmeza y moviendo en círculos su lengua consiguió que el de ojos oscuros se corriera.

Haciendo el esfuerzo por recuperar el aliento empujo al platinado al suelo –Buena perra me han conseguido –suspiro satisfecho –Has pasado la prueba con honores, pequeña puta. –abrochándose los pantalones le indico con un movimiento de cabeza que se levantara y se encaminaron hacia el escritorio. Shinya aún con restos de semen por su rostro tomo asiento frente al hombre que tomaba lugar como si fuera el rey de todo un imperio y le miraba como si fuera escoria escoria que le acababa de hacer un oral pensó con cierta irritación, odiaba esa mirada de desprecio, odiaba que le miraran como si él fuera menos.

-Creo que te adaptaras muy bien al lugar –una sonrisa se dibujó en sus labios, se inclinó sobre el escritorio y unió sus manos con los codos sobre la mesa apoyando el rostro en sus manos y mirándole cual depredador a su presa ordeno –Quiero verte de a diario puntual, en cuanto llegues vendrás conmigo y repasaremos la prueba ¿entendido? –la asquerosa mueca en su rostro se ensancho al decir lo último –Me gustan las putas de tu clase –se puso de pie y comenzó a acercarse al de mirada zafiro –Piel cual porcelana, mirada cristalina, reflejo de la luna corrompida, tan perfecto… -termino en un suspiro acariciando su mejilla antes de descender al pálido cuello que era desnudado por sus ásperas manos, dio una lamida antes de ser interrumpido por unos golpes en la puerta.

Lo aparto con brusquedad, un adelante y la puerta fue abierta por uno de los guardias, sin dar más de dos pasos con un tono sin emoción –El señor Ichinose vendrá, ha dicho que se trata de una pequeña inspección llegara en una hora –el jefe chasqueo la lengua con molestia –Es posible que ya haya notado la desviación de las ganancias –agrego y espero paciente la reacción de este que no tardó en darse –Ni una mierda, no puede haberlo notado tan rápido hemos sido demasiado sigilosos, ni siquiera Katashi lo notoria.

La mente del peli plateado quedo en blanco, ¿había escuchado bien? ¿Ichinose?

Shinya observaba todo en silencio en la silla parecía que hubieran olvidado su presencia. O eso creyó hasta que el guardia desvió su mirada hacia él, sin darle una mirada aquel de piel tostada hablo rompiendo el silencio –Ve con Lacus, él se encargara de prepararte actuaras esta noche, no quiero fallos tendremos una visita importante.

Sin asentir ni responder salió de esa habitación lo más rápido que pudo. Unos guardias le esperaban y en silencio lo guiaron al camerino del de mirada carmín.

Dio dos golpes a la puerta, escucho el ajetreo del otro lado y la puerta se abrió de golpe mostrando a un sonriente Lacus quien lo tomo del brazo y lo arrastro hacia dentro despidiéndose coquetamente de los hombres.

Una vez cerrada la puerta se abalanzo encima de él con una sola pregunta ¿Qué sucedió? –He pasado la prueba –no se necesitó de más Lacus lo entendió después de todo ambos vivían en el mismo mundo y con una sonrisa palmeo su espalda.

-Te he dicho que eras de su tipo.

- ¿Tú has hecho la misma prueba?

-Algo parecido, no he tenido que hacer lo mismo que tú, pero se me pidió un baile privado completamente desnudo. Nada de otro mundo. –la normalidad con la que lo dijo lo perturbo un poco, pero como lo el menor lo dijo no era nada de otro mundo.

Lo tomo por los hombros y lo sentó frente a un gran tocador –Ahora quédate sentado aquí y no te muevas.

Asintió y en mutismo lo observo caminar de un lado a otro por todo el camerino, sacudiendo cajones, lanzando ropa, murmurando cosas como –Debería de estar aquí, estoy seguro que te quedara perfecto –para volver a su búsqueda.

Shinya se encaró a si mismo en el espejo y vio las aún visibles manchas de semen, su ropa mal acomodada y cabello en completo desorden. Hizo una mueca de desagrado.

-Puedes bañarte, el baño es la segunda puerta de la derecha. No te preocupes por la ropa ya te prestare un cambio. –agradeció la amabilidad con una sonrisa y se encamino a tomar una rápida ducha.

Cerró los ojos bajo el chorro de agua -la cual agradecía estuviera caliente – respiro lo más hondo que pudo y relajo los hombros, sintió la tensión que acumulo en todo el día desvanecerse y un cosquilleo. Rememoro los sucesos en la oficina de hace unos minutos y abrió los ojos bruscamente al caer nuevamente en cuenta de algo había escuchado el apellido Ichinose.

Ichinose…

El gran mafioso Ichinose…

- ¿Todo listo?

-En cinco minutos podremos partir señor. He llamado al joven Saotome, las puertas traseras estarán libres. Estaré esperando su señal para entrar –acomodando los lentes que resbalaban por el puente de su nariz soltó un suspiro –Y el joven Yuichiro se ha ido a dormir hace una hora, he verificado que consumiera sus medicamentos como ordeno.

Vacío por completo sus pulmones y se encamino a la camioneta blindada –Que sean dos minutos, quiero estar de regreso antes del amanecer.

-Como usted ordene señor –una leve reverencia y dio media vuelta a cumplir las órdenes de aquel hombre de mirada cansina y vacía.

Los iris morados se dirigieron hacia el cielo nocturno y aquel enorme y hermoso farol le deslumbro por la intensidad de su particular brillar, un toque de misterio y suspenso. Una sonrisa ladeada.

Sus hombres estaban listos.

La noche pintaba interesante.

Nota: Perdonen los horrores ortográficos que se han cometido en este capítulo (y en todos los demás), pero en unas horas terminan mis vacaciones y quería publicar antes de eso.

Tuve unas vacaciones que no son dignas de llamarse así mismas vacaciones.

Y olvidé que tenía que publicar, bueno en realidad no lo hice, pero entre dormir, desperdiciar mi tiempo y ponerme a escribir, hacer tarea y preparar el regalo de mi novio (sigo sin creerlo xD) decidí que la mejor opción era la primera.

Cargo con una lógica que sólo tienen los dioses.

En fin... disfruten del capítulo, se supone que tenía que ser más extenso, pero el apuro por darles algo hizo que lo dividiera de nuevo. Estamos a un capítulo más para que se conozcan estos dos... no puedo con la emoción xD

Espero que les guste, tal vez lo cambie después puesto que lo publique en cuanto lo termine, nada de revisiones. Eso significa que puede haber cosas sin sentido.

Me gustaría saber sus opiniones, si quieren que lo edite o lo deje tal cual está.

Creo que eso es todo… Sin más que decir me despido ~