Saint Seiya no me pertenece si no a Masami Kurumada y a la Toei

ATRACCION, DESEO O… ¿AMOR?

NO IMPORTA LO QUE SEA SIEMPRE TE SALES CON LA TUYA

Y ME TERMINAS DECEPCIONANDO

No se cuanto tiempo estuve en el mismo lugar mirando estúpidamente mi reflejo pero fue el suficiente para que el terror aflorara en mi corazón de manera abrumadora. No quería pensar que Milo me había estado mintiendo y solo estaba jugando para después devorarme, se me erizo la piel con solo pensarlo.

Luego las nauseas regresaron a mi, ese desgraciado me había hecho comer carne de otro humano o eso es que le entendí a Camus y no pude evitar regresar lo mucho que comí en esa tarde o ¿Ya era de mañana?, ya ni siquiera sabia en que maldito día estaba.

-Que frio-susurre lo mas bajo que pude, sentía los dedos entumidos y mis labios no paraban de titiritar. Mire hacia el cielo del cual esperaba me dijera que debía hacer-maestro, eres un mentiroso-le recrimine a aquel bastardo que me cuido hasta que encontró algo mejor que hacer.

Joder, como odiaba a los hombres y estaba generalizando por varias razones las cuales podría enumerar para que se me haga más fácil odiar.

Numero uno: En teoría el hombre que ayudo a mi procreación debió estar en todo momento pero el muy maldito se largo a saber a donde.

Numero dos: El hombre que fue el sustituto de padre se largo en la primera oportunidad que pudo dejándome sin saber nada del mundo cuando tenía seis años.

Numero tres: El que disque me ama se va a revolcarse en los senos de cualquiera y luego se indigna porque no tengo modales en la mesa. Estos son los que mas odio cabe resaltar

Y por ultimo el numero cuatro pero no menos importante, odio a los hombres que engañan a las mujeres con dulces palabras y patrañas de amor eterno.

Me abrace a mi misma al sentir una ola de aire, yo era la mas estúpida por creer en personas como ellos y mas que nada por darles algo de mi confianza. Escuche que alguien se acercaba pero ni siquiera voltee, me daba igual quien fuera en fin y al cabo seria devorada el próximo mes.

-Estabas aquí-escuche esa dulce voz en mi oído y sentí esos brazos abrazarme con protección-Dioses, estas helada

-Lo siento-me recargue en el pecho de ese tonto troglodita, estaba tan cansada que ni me dio tiempo para asustarme por completo o sonrojarme porque me estaba dando su abrigo y se deshacía del que me dio Camus-solo salí a caminar y termine quedándome aquí

-No te disculpes preciosa, no estoy enojado-sabia que eso era una mentira, ya que en cierta forma lo conocía y algo me decía que pensó en primer lugar que me había fugado

-Milo-le mire y me puse a llorar-dime el porque me quieres-le exigí para calmar mi pobre corazón que deseaba salir huyendo pero el cual era ignorado por todo mi cuerpo-dime que es mentira que solo me trajiste aquí para que me devoren en su cena de luna llena-el se tenso y un nudo se formo en mi estomago.

Me alejo de golpe aventándome hacia el rio y en sus ojos estaba marcada la angustia al igual que el temor.

-No-negué lo mas que pude con mi cabeza-¿Por qué no lo niegas?-no recibí respuesta, el estaba inmóvil mirando el suelo como si el jodido pasto fuera lo mas interesante-dime que es mentira

-No puedo-me respondió con tanta frialdad que me calo en los huesos, me acerque y le obligue a que me mirara importándome un bledo que en su mirada estuviera albergado el miedo

-¿¡Porque no puedes!?-le grite un poco sobresaltándolo, el quería apartar la mirada pero en ningún momento lo deje-no te quedes callado

-Yo fui a tu mundo solo para conseguir carne para el banquete-lo dijo con una naturalidad tal que provoco que me arrodillara de golpe y escuche crujir una de mis rodillas-como el líder mi deber es alimentar a la manada y por ello cada luna llena hago mi trabajo y traigo aquí a una humana para que sea nuestro alimento

-Y para traerlas las seduces con besos y palabras de cariño-sentí como las fuerzas se esfumaban de mi cuerpo y todo empezaba a dar vueltas-eres un maldito, te odio, te odio-le pegue como pude en ese pecho en donde me había abrazado con tanto amor. Si claro amor, eran solo mentiras y patrañas.

-¡Te equivocas!-tomo mis manos con tanta fuerza que pensé que me las rompería pero aun así no me atreví a mirarlo, tenia tanto miedo que preferiría que la tierra me tragara-por favor Shaina, mírame. Déjame que te lo explique

-No-le conteste de manera agresiva y el hizo lo mismo, tiro de mis muñecas para abrazarme-suéltame hijo de la gran puta, no quiero que un mentiroso como tu me toque-intente irme, alejarme para que me dejara estar con mis pensamientos los cuales estaban hechos una mierda total.

-Por todos los dioses, deja de ser tan terca-me tomo de la barbilla obligándome a mirarle, por favor dios no me hagas esto. No quiero ver esos ojos llenos de dolor-es cierto que fui por eso pero todo cambio cuando te vi, admito que al principio pensé que serias perfecta como platillo principal-le abofetee provocando que el gruñera. Carajo se notaba que me gustaba jugar con fuego sabiendo que tenia todas las de perder-como iba diciendo, en el momento en que apareciste y me diste lo poco que tenias me conmovió

-No te creo-me estaba ahogando en mis propias lágrimas

-No espero que lo hagas de momento pero cuando ese mal nacido te hizo daño no pude perdonárselo porque momentos antes tu y yo tuvimos una conexión, algo que nos une de por vida y eso es lo que llamamos amor

-Mientes-le pegue en el pecho preguntándome el porque no me detenía, de seguro era un masoquista de primera-eres un mentiroso, jamás debí confiar en ti

-Shaina se que esto te hace sufrir pero en serio tienes que creerme

-Vete-le ordene, no quería verlo, no quería que me tocara ni que me hablara-me das asco maldito mentiroso de poca monta

-Sabes bien que no te dejare sola-suspiro tal vez pensando lo que me diría después. Yo podía sentir el sufrimiento que le estaba causando pero poco importaba el me mintió y me utilizo- esta bien puedes odiarme e incluso maldecirme pero no me pidas que me aleje de ti porque no pienso hacerlo ya que tu y yo estamos destinados a ser el uno para el otro

-¿Y como estas seguro de eso?-le pregunte aguantando el hipo que me daba después de llorar-¿Cómo sabes que yo no estoy enamorada de otro hombre?, tu no sabes como soy realmente y jamás lo sabrás porque yo no quiero estar junto a alguien que es capaz de mentir no una sino cientos de veces en menos de una semana

-En eso están un poco equivocada-me sonrió con tanta dulzura que llegue a empalagarme y admito que no estuvo tan mal esa sensación-eres testaruda, terca, mal hablada

-¡Oye!-le di un ligero empujón, pero a este que derecho tenia para hablar así de mi persona

-Espera, deja que termine-saco de nuevo esa sonrisa que hacia que me sonrojara y me salieran pensamientos idiotas por doquier-también eres guapa, provocativa, y sobre todo sexy

-Pervertido-joder, estaba pasando de nuevo. Todo el miedo que sentía se estaba esfumando al igual que el odio

-Lo soy solo contigo, solo eres tu la única que a hecho despertar estos sentimientos-me tomo la cara entre sus manos haciendo que los dos nos miráramos y puedo jurar que sentí un choque de electricidad recorrer todo mi cuerpo.

-Pero cuando termino la cena tu ni siquiera me diste un beso tierno, me trataste como si no me conocieras-lo dije en un tono infantil que me dio miedo, carajo yo no soy de esas que se ponen de melosas y lo peor creo que ya estoy alucinando porque se me hizo ver que el color de los ojos de Milo cambio de ese precioso azul zafiro a un amarillo dorado.

-A eso fue porque-se rasco la nariz un poco avergonzado a ver con que cosa me salía este mal nacido-bueno no se como decirlo pero la forma en que comiste pues aquí en la manada significa que estas preñada

Silencio total…

-¿Eh?, es mentira-sonreí un poco, pero si será estúpido este hombre y cuando me sonrió diciéndome con la mirada que lo sentía solo me estaba confirmando que era la verdad-pero si serás bestia, como podría estar embarazada si no lo hemos hecho

-Pues por eso me enoje, porque pensé que estabas esperando el hijo de otro hombre. Mira ponte en mi lugar por un momento; yo que me estoy muriendo por ti y de repente veo que tienes todas las señales de que estas embarazada pues obviamente no me lo voy a tomar de buena manera

-En definitiva si que eres bruto y bien mi lindo Milo entonces. ¿Por qué no te lo hubieras tomado de buena manera?-joder, me ganaba la curiosidad y no se porque pero todos los sentimientos negativos que tenia hacia el se esfumaron de repente.

-Porque…-me acaricio la mejilla acercándome a el, nuestros labios estaban a centímetros de tocarse-yo no hubiera sido el primero en tocarte, en hacerte el amor como tampoco hubiera sido yo el que te llevara al paraíso.

-De eso no estas totalmente seguro, puede que no este embarazada pero si me pude entregar a otro hombre

-Eso lo comprobé ayer en la noche, cuando tu me asaltaste mientras dormía-me dio un beso de piquito y yo me congele ante sus palabras-la verdad me encanto que lo hicieras, el que te comportaras como una fierecilla y me domaras de esa forma fue espectacular y admito que me hiciste desearte aun más.

-¿Pero de que mierdas estas hablando?, pero si yo no e hecho nada-baje la mirada y pude ver las marcas en su abdomen, se parecían tanto a las de mi sueño que me hizo estremecerme y eso provoco que me diera cuenta de que mi sueño fue más real de lo que yo quisiera-ay no

-Ay si-me susurro con toda la sensualidad que poseía-ame la forma en que tu boca me tocaba, el como me lamias y el como me excitabas con esos dulces labios. No sabes como disfrute que me dijeras que querías que te hiciera el amor hasta el amanecer

Creo que era inútil que intentara defenderme o excusarme, no importaba lo que pensara no encontraba una escapatoria. Yo en ese momento quería que me tragara la tierra y que nunca me dejara salir, hay dios me estaba convirtiendo en una pervertida.

Quería llorar de nuevo, la vergüenza me estaba invadiendo de una horrible manera en serio quería morir en ese momento antes de afrontarlo.

-Yo no…-cerro mis labios con los suyos y ese beso fue tan erótico que no podría explicarlo, mi cuerpo reacciono de manera involuntaria

-No lo niegues-me alejo un poco para besarme en las clavículas y descendió de manera tortuosa, yo quería que me siguiera besando pero no, al parecer tenia pensado otra cosa-me encanta como hueles-soltó un gruñido, joder fue tan sexy que me dieron ganas de lanzarme encima de el para que supiera que mas se podía hacer con los labios-mmm, quiero saborearte por completo.

-No-me negué por idiota-aquí no por favor, alguien puede vernos y no quiero eso-le rogué con mis ojos que parara y el muy a su pesar lo hizo pero era obvio que no se conformaría con unos simples besos, bajo su mano y la coloco entre mis piernas-¿Qué haces?

-Quiero sentirte-me toco con todo el descaro y yo lo deje, mis gemidos eran callados por sus labios mientras nos besábamos-estas tan cálida aquí abajo que ya quiero hundirme, anhelo que te conviertas por completo en mi mujer y seas la madre de mis hijos. Shaina, quiero regresarte lo que me hiciste anoche

-Milo yo-ahogue un gemido, no quería que siguiera pero a la vez si-puedes regresármelo, por favor hazlo-rogué un poco más sin saber que me estaba metiendo en un campo peligroso. Me sentó con delicadeza frente a una piedra que era lo suficientemente grande para taparnos a los dos, a lo mejor no quería que nadie más viera lo que estaba por hacerme.

Me mordí el labio cuando el bajo la cabeza y su rostro se perdió entre mis piernas pero no sus ojos los cuales me miraban y estudiaban cada una de mis reacciones al ser acariciada.

De pronto sentí algo húmedo y el como jugaba por donde le daba en gana, al principio sentí cosquillas en el estomago pero gradualmente estas se convirtieron en algo mas atrevido. Las sensaciones que inundaban mi cuerpo eran tan nuevas que me asustaron un poco pero Milo supo que debía hacer, el como acariciarme y el como saber cuando tenia que detenerse.

El cerraba los ojos de vez en cuando, a lo mejor era para disfrutar mejor del momento y estaba bien pero no estaba muy de acuerdo, yo quería ver esos ojos todo el tiempo así que hice pasar mi queja dándole ligeros tirones en el cabello y el me comprendía lo que era bastante extraño.

Los dos a pesar de no hablarnos sabíamos que quería decir el otro, era como Milo había dicho antes…los dos teníamos una conexión la cual de mi parte no era amor pero al parecer eso a el no le importaba y yo como buena chica estaba de acuerdo.

Tal vez no lo amara pero le necesitaba y si el estaba dispuesto a aceptar este tipo de querer yo tal vez con el tiempo podría darle lo que tanto quería.

Hice mi cabeza hacia atrás, me estaba empezando a gustar pero poco me duro ya que el viejo verde ese nos estaba mirando de lo mas curioso, por el susto cerré mis piernas y le di una patada a Milo para que se alejara.

-¡Kardia hijo de la gran puta!-le grite a todo lo que mi pulmón daba, este se sorprendió pero eso no quito su sonrisa llena de descaro

-Uy, me descubrieron-y todavía se pone de sínico-ustedes sigan yo solo estaba pasando por aquí

-Viejo-pude ver cierto descontento en la mirada de Milo y ni yo me creo que este igual-¿Qué diantres haces aquí?

-Nada, estaba viendo como estaban por hacer a mi nieto-al escuchar eso mi rostro se encendió gracias a un sonrojo, si antes ya me estaba muriendo de la vergüenza pues ahora ya pase a lo que sigue…agonizar.

-Sigues con tus malas costumbres, deberías irte a saber donde a molestar a alguien más-y ahí estaba Milo sacando los colmillos y realizando una que otra seña obscena con la mano, se nota que si "quiere" a su padre

-Tienes razón debería pero no, esto es cierta forma es más interesante-chasqueo los dedos como si se creyese un don juan-el ver como mi hijo pasa de su etapa de rebeldía a la madurez es un orgullo muy grande pero también el ver como la embarras como los mejores.

-Habla claro viejo-gruño un poco y si que cambiaba cuando me dirigía uno a mi

-Cuando estas con tu mujer-lo vi desaparecer de su escondite y sentí sus brazos rodearme la cintura para levantarme-tienes que provocarla, excitarla y mas que nada tienes que hacer que te desee

La cara de Milo se tiño de todos los rojos posibles y no era por un sonrojo, era mas por la ira que estaba sintiendo en ese momento. Intento acercarse pero Kardia se lo impidió cuando me dio un mordisco en la oreja

-Quieto hijo que sabes bien que podría pasar si la muerdo de mas-sentí que esa era una advertencia y de las buenas porque el troglodita ni se movió de su lugar-muy chico, como estaba diciendo el cuerpo de la mujer es bastante sensible cuando sabes como tocarlo por ejemplo la espalda

Me estremecí de nueva cuenta cuando sentí la mano de ese pervertido tocándome con suavidad, no pude reprimir un leve quejido. Le pedí ayuda a Milo pero el ni se inmuto, me estaba ignorando.

-También debes besarle las orejas muy despacio mientras le tocas los senos-me estaba dando asco lo que me estaba haciendo, mis ojos me estaban picando y era mejor así porque si no me pondría a llorar-si quieres puedes quitarle la ropa o simplemente romperla-arranco la parte de arriba de mi vestido dejando al descubierto mi pecho y un poco de mi abdomen.

-Por favor-le suplique mirando al piso dejando que mis lágrimas abandonaran mis ojos-para…te lo suplico

Y Milo siguió ignorándome importándole poco lo que pudiera pasarme

-Lo siento pero no puedo oírte preciosa-se rio de mi y de mi sufrimiento. ¿Acaso mis errores eran tan malos? A lo mejor así era ya que seria violada por un imbécil mientras otro miraba sin hacer nada.

-No puedo seguir viendo esto-pude oír una voz chillona e infantil, no supe de donde venia pero imploraba a mis adentros que alguien me salvara y creo que fui escuchada porque ya no sentía los brazos de ese imbécil sobre mi-en verdad que los hombres lobos son seres despreciables, mi maestro debería darles una lección.

-Déjalo-de pronto una tela me cubrió, era una capa de color blanco. Me tape con ella con desesperación y miedo, alce la mirada viendo a un hombre alto de cabellos lilas y ojos compasivos pero lo que mas llamaba la atención eran dos enormes cuernos que estaban a los lados de su cabeza-Kiki, saca a esos lobos de aquí

-Como ordene maestro-no se que paso después ya que todo se tiño de un hermoso dorado. Ahora sentía que estábamos en un lugar entre frio y tibio pero no estaba segura porque había neblina y era bastante densa. No sabia que estaba pasando ni tampoco supe quien me estaba cargando, a lo mejor era el mismo hombre que me dio su capa.

El lugar poco a poco se fue aclarando y vi un paisaje un poco pobre, era todo piedra negra y otra que brillaba a lo mejor en su interior albergaba una hermosa piedra.

-¿Dónde estoy?-le pregunte a aquel que me estaba cargando y si era aquel que se apiado de mi cuando mas lo necesitaba

-Estas en Jamir en los confines del primer reino-me sonrió para tranquilizarme y mi corazón se lo agradeció –debes estar confundida

-Algo así pero gracias por ayudarme-el me bajo de sus brazos con mucho cuidado, el lugar al que habíamos llegado era un acantilado que era resguardado por un hermoso y claro cielo pero lo mas impresionante era que no era día ni noche si no una mezcla de ambos, el azul claro estaba de un lado y el negro de otro.

-Que hermoso-sentía que incluso podía tocar las estrellas las cuales no se limitaban a un solo color, podía ver el arcoíris en cada una de ellas pero pensé que tal vez algo malo pasaría si seguía bajando la guardia así que mire a esas personas preguntándome si me harían algo.

-Tranquila, el maestro y yo no te haremos nada-mire delante de mi, mas bien debajo y pude ver al dueño de esa pequeña voz. Un niño de cabello naranja y ojos juguetones me miraba con curiosidad y al igual que su maestro tenia cuernos pero eran tan chiquitos que parecía un venado, me daban unas ganas enormes de abrazarlo-creo que estas un poco confundida así que deja que te explique las cosas, el es mi maestro Mu y yo soy Kiki y los dos somos los que habitamos el primero de los trece reinos

-Kiki. Estas yendo muy rápido-Mu me miro y agradecí que me entendiera, es que no podía decirle a tremenda cosita tierna que no le entendía-ven pasemos a tomar un poco de te-me guio a una especie de torre la cual no tenia puerta, no quise ser maleducada pero como íbamos a entrar. De la nada la puerta apareció cuando los dos se pusieron enfrente, estaba maravillada y sorprendida.

-Aquí esta la habitación del té, siéntete cómoda por que eres nuestra invitada-Kiki me llevo a una elegante silla de estilo victoriano y acerco una mesa con los mismos detalles, la verdad el lugar no era muy ostentoso pero si hogareño y en cierta medida me agrado. Cuando terminaron de hacer el té los des se sentaron frente a mi.

-Perdón por no presentarme antes, soy Shaina –me presente de manera abrupta y un poco torpe, Mu sonrió un poco y KiKi hizo lo mismo pero de manera algo ruidosa.

-No te preocupes por ello-Mu miro a su aprendiz de una manera que me hizo sentir envidia y de la buena-Kiki ve a tu cuarto a estudiar que mañana vendrán los maestros a evaluarte

El niño berreo pero hizo lo que se le pidió, joder aun no se me iban las ganas de abrazarlo pero eso seria después ya que Mu de alguna forma se puso serio.

-Shaina seré franco contigo, el que estés aquí es un error bastante grande-cruzo sus dedos aportándole un aspecto mas serio del que ya tenia-me imagino que los lobos no te dieron ningún tipo de información

-Estas en lo correcto, no se cuantos días estuve pero en ese tiempo ni Milo ni Kardia me dijeron el porque estaba ahí hasta que Camus me dio algo de información

-¿Camus?, vaya que sorpresa-tomo de su té y espere a que dijera algo mas, estaba ansiosa por lo que me diría-eso es bastante extraño usualmente los elfos del onceavo reino son muy celosos con respecto a la información

-Disculpa pero. ¿Qué es eso de los reinos?-la pregunta me pareció medio estúpida pero tenia que hacerla, usualmente reino era relacionado con castillos enormes, damiselas en apuros y caballeros de armadura brillante.

-Perdón me e adelantado, la verdad el mundo del que tu vienes y este mundo están conectados por un puente el cual es mantenido por los "reyes" de cada reino los cuales son doce

-Pero Kiki dijo que eran trece-replique ante su dialogo, no quería mas mentiras

-Antes eran trece pero después de la guerra dorada uno fue destruido pero se dice que la reina sigue viva y haciendo calamidades a cada paso que da

Asentí y apreté mis labios, no quería interrumpir ya que en estos casos es mejor dejar hablar.

-Como decía cada cierto día del año las estrellas de unen haciendo que el puente se fortalezca y gracias a ello los humanos pueden venir a nuestro mundo

-Por eso es que los hombres lobos hacen la ceremonia de la luna llena-bueno eso tenia sentido cabe decir

-Exacto pero no solo los hombres lobo, cada rey va al mundo de los humanos para ver los avances que a tenido su sociedad, en algunos casos se han maravillado por lo que sucede pero en otros desean destruir a los de tu especie ya que han caído en una especie de limbo de soberbia y caos pero dejemos eso de lado que eso tu ya lo sabes-tomo otro poco de su té y me sentí mal porque yo aun no había tocado el mío pero el nudo en mi garganta me impedía tomar cualquier cosa.

-¿Quiénes son los reyes?, ¿Debo tener cuidado con ellos?-le pregunte con genuina curiosidad y el por un momento guardo silencio

-El rey del primer reino el cual es Jamir soy yo-me quede boquiabierta ante esa declaración, creo que debería empezar a correr por mi vida-pero no debes preocuparte no te devorare mi dieta es totalmente herbívora-creo que vio el alivio reflejado en mis ojos porque se rio-el segundo reino le pertenece a los centauros y su rey es Aldebarán, te llevaras bien con el ya que no come carne humana

-A bueno, pues creo que ustedes dos son la excepción-me palme la frente, que suerte la mía.

-Algo así pero en fin, el tercer reino le pertenece a los gemelos los cuales son burdamente llamados dragones y por obviedad debes alejarte de ellos a toda costa-nota mental para mi, aquí todos son peligrosos ya que te ven como carne del desayuno.

-Si ese es el caso es mejor que no me mueva de tu reino o el de Aldebaran porque si no los demás me van a querer degollar

-Bueno es algo más complicado que eso ya que los soldados usurpan otros reinos pues no estas tan segura que digamos en este mundo-se me helo la sangre por esa aclaración, ahora si me estaba preguntando que diantres había hecho para tener tan pésima mala suerte-y te recomiendo que jamás te acerques al cuarto reino porque Death Mask le gusta torturar a los humanos y aparte es el lugar al que ustedes llaman infierno

-De acuerdo, jamás en la vida me acercare a el –dije en definitiva, primero loca que ir a ese lugar

-Sensata decisión, el siguiente reino se ah desconectado de los demás. No se lo que sucedió en el reino de Aioria pero si se da la necesidad creo que seria bueno que fueras a echarle una mirada, si no mal recuerdo ahí también hay una humana

-¿Enserio?, creo que debería ir ahí inmediatamente-me levante un poco emocionada-si hay alguien como yo aquí en este mundo a lo mejor puede comprenderme-pero mi emoción se vino abajo cuando Mu negó con la cabeza, a lo mejor sabia algo mas pero era mejor guardarse ese dato, me senté de nuevo.

-El sexto reino le pertenece a Shaka el es un sátiro ya que las ninfas están a su cuidado, su apariencia es mas humana de lo que crees lo único que los diferencia de ustedes son sus cuernos a pesar de que no son tan grandes como los míos-el parecía un poco orgulloso de eso a lo mejor era algo para alimentar el ego o algo por el estilo- el siguiente reino es de los ermitaños, muy rara vez los ves pero son buena gente pero clave aclarar que debes acatar sus reglas a Dohko no le agrada la idea de que se rompan las reglas que a el le costo tanto trabajo mantener

-Osea que Dokho en su tiempo puede que las haya roto también-Mu asintió y yo por poco me pongo a reír, era el típico padre que no quería que sus hijos cometieran sus mismas estupideces-vamos cuéntame mas que aun faltan cinco reinos

-El que octavo reino es el de los hombres lobo y obviamente ya conoces al rey que es Milo

-Ni me lo menciones que el muy maldito me dejo a la merced del descarado de su padre, dios por poco me causan un trauma esos idiotas-cruce mis brazos enfurruñada, me daban ganas de sacarle los ojos a los dos y dárselos de comer.

-Si lo haces me gustaría estar presente, a esos dos no les importa las consecuencias de sus actos-Mu parecía molesto y no lo culpo, yo estaba igual o peor que el-bueno sigamos con los demás reinos, el que sigue es el de los centauros y el rey es Aioros-me miro como diciéndome que te va a encantar esa persona-es como el padre de todos los reyes en el buen sentido, a el no le importa de donde seas siempre te aceptara con los brazos abiertos y también no importa si lo llegas a traicionar el te perdonara sin importar lo que pase

-Vaya, en verdad si me gustaría conocerlo-es algo extraño ya que usualmente personas de ese tipo son las que pienso que son medio estúpidas porque perdonan así como si nada, como si no les importara que los lastimaran

-Lo adoraras cuando le veas-se termino su té y suspiro con algo de felicidad –el siguiente rey es un cabrito, su nombre es Shura pero es un tipo bastante difícil de carácter. El solo sigue sus leyes y las e nadie mas y lo peor que es muy orgulloso y si su ego es herido prepárate para sufrir las consecuencias

-Pero que infantil-rugi un poco, pero tener así a un rey debería ser odioso

-Mas precisa no pudiste ser, el es el mas joven de todos los reyes ya que apenas acaba de obtener el trono-cerro los ojos esperando una queja mía o algo pero yo no le iba a dar ese lujo-el siguiente reino como ya dije antes es el de los elfos y el rey también ya lo conoces el cual es Camus, usualmente ellos no salen mucho de tus tierras ya que el cambio de clima es perjudicial para su salud, pero no te preocupes mientras no permanezca mas de una semana fuera de su reino nada malo le pasara

-A bueno-pero yo ni le había preguntado eso, a lo mejor intuyo que yo le quería decir porque me sonrió por millonésima vez en el día noche-creo que nada mas falta uno

-Si, el de los peses o sirenas en este caso. El rey es Afrodita

-¿Cómo la diosa del amor?-interrumpí haciendo algo de memoria-pero entonces debería ser reina y no rey

-Te equivocas, Afrodita es hombre pero se le puso ese nombre ya que uno de sus ancestros también lo tenia, no se exactamente la razón pero dicen que es un ritual que hacen en su reino pero en fin de el no te tienes que cuidar mucho pero te recomiendo que no te le quedes viendo mucho que eso alza mas su ego-rio como tonto por eso-creo que seria bueno que descanses, por como te miras podría decir que no la has pasado de lo mejor que digamos

-Creo que te tomare la palabra-me sonroje mirando fijamente la taza que aun estaba llena y fría, el se levanto y me indico que le siguiera.

Yo como siempre lo hacia le seguí y las paredes eran todas iguales, incluso los pasillos. Esperaba no perderme cuando me despertara, me llevo a una habitación al final del quinto pasillo y era bastante normal con su cama que estaba al lado de una ventana.

-Es linda la habitación-le alague sin mentir porque era acogedora y eso me encantaba-gracias por ayudarme

-No te preocupes que ayudar no mata si no que cura el alma-Mu me dio unas palmaditas de apoyo y me dejo sola cerrando la puerta, me abalance a la cama dejando que el sueño se apoderara de mí pero antes tuve que pensar en Milo sin razón aparente.

Sin importar lo que me hizo esperaba que se la estuviera pasando bien y que nada malo le pasara ya que el en cierta manera no tenia la culpa de nada.

-Buenas noches Milo, espero que tengas buenos sueños-susurre antes de quedar total e irrevocablemente rendida contra las suaves sabanas.

Pero lo que no sabía era que después de la tormenta viene la tempestad la cual esta acompañada de desgracias las cuales caerían sin piedad…para destruirlo todo.

:´C Perdón, la verdad siento que no avanzo nada con la historia y eso me desespera un poquito.

Es que no se siento que doy mini pistas sobre lo que esta por pasar pero no son muy claras y aparte como esta historia tiene que ver con la segunda de Tales pues es como medio raro que aquí revele algo que ni siquiera a pasado en la historia de Aioria y Marin.

Por favor ténganme paciencia, necesito que las dos historias estén a la par Q_Q.

Ya después cuando puedan me matan. _(:'3JL)_