6º Momentos sentimentales
Nada más desapareció el akuma, se había apresurado en cogerlo, antes de que nadie lo viera, y llevarlo junto al maestro, pero este le había confesado que sus heridas eran tan graves que ni siquiera el poder de los prodigios podía sanarlo, pues Plagg también estaba herido.
El maestro tomó a Plagg y lo llevó al interior de su casa, esperando poder ayudarle, seguido del resto de Kwamis que ahí se encontraban. Sus portadores rodearon a Adrian mientras Marinette lloraba desesperada y en silencio a un lado.
Todos lamentaban lo ocurrido y coincidían en que Lepidóptero se estaba volviendo muy fuerte, y que debían andar con pies de plomo. Luka se acercó a Marinette, esperando consolarla, pues veía el dolor tan grande que ella sentía.
-¿Puedo hacer algo?- Ella negó enérgicamente- Por favor, no llores.
-No puedo evitarlo, me siento tan culpable.
-¡Me alegro!- Se escuchó la voz de Kagami desde donde estaba Adrian- ¡Yo jamás habría dejado que algo así le sucediera!
-¿Crees que yo quería que pasara?- Se puso en pie, encarándola- ¿A caso crees que yo quiero que le hagan daño?
-Estar a tu lado le hace daño.
-¡Basta Kagami!- Se puso en medio Alya- ¡Eso no es cierto!
-¿No? ¿En serio?- La china miró a la azabache sin piedad- ¡Solo le causas dolor!- Tomo aire y relajó un poco el tono- Siempre he sabido que la única a la altura de Adrian era yo, y estoy segura de que después de esto, él también lo entenderá.
-¡Vale ya! ¡Deja de meterte con ella!- Intervino Luka.
-Eso, no eres quien para tratarla así- Añadió Nino.
-Hasta yo sé que la panadera es lo mejor para mi Adriancín- Dijo Chlóe, cruzándose de brazos- Tu actitud es ridícula, altamente ridícula.
-Vosotros si que sois ridículos.
Todos empezaron a discutir y gritarse cosas, a excepción de Marinette, que solo podía intentar taparse los oídos, incapaz de asimilar la situación. Y de pronto ocurrió.
-Mari…. Nette...- Se escuchó como un leve quejido- Marinette…
Todos se giraron a mirar a Adrian, que abría levemente los ojos. Marinette caminó unos pasos hacia él, pero Kagami se le adelantó y tomó la mano del rubio.
-Adrian, ¿como te encuentras?
-¿Donde… Donde está Marinette…?- Preguntó, ignorando la pregunta de la joven asiática.
-Estoy aquí- Le respondió, intentando aguantar su llanto y colocándose en el lado opuesto de Kagami. Adrian levantó la mano y le acarició la mejilla- No llores por mí, princesa.
-¿Cómo no voy a llorar por ti, gato bobo?- Le dijo tomando su mano con fuerza- Te interpusiste entre el fuego y yo, y me salvaste.
-Jamás podría dejar que te hicieran daño- Adrian limpió una de sus lágrimas con un dedo y continuó acariciándole la mejilla- Te quiero mucho, My Lady.
-Y yo a ti Chaton- Respondió besando su mano.
-Kagami- Llamó a la joven que aun continuaba a su lado.
-¿Si Adrian? Aquí me tienes- En su voz mostraba cuan segura se sentía de que él iba a dedicarle unas palabras similares o mejores que las que le había dicho a la azabache.
-Te pido que no vuelvas a atormentar a Marinette como acabas de hacerlo- Le pidió con sinceridad y algo de dolor- Te elegí para formar parte del equipo porque te aprecio como amiga, pero si no eres capaz de entender lo que siento por ella, entonces no eres como yo creía que eras y me apresuré en elegirte.
-Pero, ¿por qué? ¿Por qué la defiendes después de lo que te ha hecho?
-Ella solo ha hecho una cosa- Miró de nuevo a Marinette- Me ha hecho el ser más feliz de la tierra- Y sin más, Adrian volvió a desmayarse.
Marinette se puso histérica ante aquello, pensando que quizá su chico se había ido para siempre. Luka se apresuró en tomarle el pulso, calmando a la ojiazul al decirle que seguía con vida. Alya la tomó de los hombros y la abrazó, y Chlóe, se puso a su lado y acarició su espalda con suavidad. Nino permanecía al lado, observando a su mejor amigo con preocupación. Y Kagami, tiesa como un palo, los observaba con rencor.
Lentamente se apartó de ellos y se quedó a un lado, sin saber que hacía allí realmente. En su interior siempre creyó que Adrian se daría cuenta de que ella era la indicada para él, aunque en el pasado le había dicho que tan solo la veía como una amiga, al ver que no salía con nadie más pensó que solo necesitaba tiempo, y sin embargo, ahora había descubierto que ese amor que ella sentía nunca había sido recíproco.
Luka se colocó a su lado en silencio, observándola con detenimiento, después se sentó y le ofreció una mano, indicándole que se sentara a su lado.
-No necesito tu compasión.
-No es compasión- Le aseguró- Es un acto de conciliación.
-¿De conciliación?
-Así es- Le dedicó una leve sonrisa- Se muy bien como te sientes, yo me siento así desde que conocí a Marinette.
-¿Y de eso cuanto tiempo hace? Recuerdo que viniste con ella a la pista de hielo cuando íbamos al instituto.
-Pues algunos meses antes de eso- Le confesó- Marinette para mí es como una melodía perfecta, que te llega al corazón con amor y cariño, es la pureza, la belleza…- Miró a su acompañante- Estoy perdidamente enamorado de ella.
-¿Y no has hecho nada para conquistarla?
-Cuando amas a alguien debes aprender a aceptar sus sentimientos, aunque estos no se dirijan hacia ti- Añadió de inmediato- Claro que he dado muestras de mi amor hacia ella, y si ella me hubiera amado, se habría dado cuenta- Sonrió- Todos se han dado cuenta, incluso Adrian, pero Marinette es completamente ajena a ellos, y yo lo acepto.
-No sé si yo seré capaz de asimilar los de Adrian.
-¡Venga ya!- Le dijo en un tono irónico- ¡Eres una mujer honorable! ¡Seguro que sabes aceptar una derrota!- Kagami bajó la mirada- Aunque Adrian esté enamorado de Marinette, te ha elegido para ser portadora de un Kwami, eso debería decirte lo mucho que le importas a él, aunque sea como amiga.
-No lo había visto de ese modo.
-Ya lo has oído hace unos minutos, ¿eres o no como él cree?-Kagami miró a Adrian unos segundos y luego a Luka, asintiendo con energía- Entonces tómate tiempo para reflexionar y, cuando estés lista, vuelve al grupo, siendo una más, una compañera y amiga con la que se puede contar- Luka se levantó y dio un paso, pero se detuvo al sentir la mano de Kagami tomando su muñeca.
-Gracias Luka.
-No hay de que- Le sonrió ampliamente y se acercó al grupo.
Minutos después, el maestro hizo aparición de nuevo, portando a Plagg sobre una pequeña almohada. El Kwami continuaba inconsciente, y el resto de Kwamis activos lo rodeaban tomados de las manos.
-Plagg se recuperará, aunque tardará un par de días en despertar- Les informó- Y para Adrian, voy a darle un té que ayudará a curar un poco más rápido sus heridas, pero ahí que llevarlo al hospital cuanto antes.
-Pues no perdamos tiempo- Dijo Nino rápidamente, tomando su móvil y llamando a una ambulancia.
Marinette iba junto a Adrian, respondiendo a las preguntas de los paramédicos sobre como se había producido el accidente. Marinette no mintió al decir que se lo había hecho el último akuma que había aparecido, y los paramédicos, que lo habían visto por la tele y ya habían atendido a algunas de sus víctimas, solo asintieron mientras le ponían calmantes y medicación.
En el hospital, Adrian fue llevado a la Unidad de Quemados, y Marinette llamó con el móvil de su novio a Nathalie para informar de lo sucedido. La asistente se escandalizó al escucharlo y aseguró que de inmediato iban hacia allí. Una vez colgaron, Marinette solo pudo llorar a la espera de noticias.
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Tras recibir la llamada de Marinette, Nathalie salió corriendo hacia el despacho de su jefe, incapaz de creer lo que había sucedido. Al entrar y no hallarlo, de inmediato tocó los lugares correspondientes del cuadro de Emily Agreste y descendió a la guarida de Lepidóptero, y fue ahí donde encontró a su jefe, de rodillas, llorando con desesperación.
-Señor, ¿qué ha ocurrido?- Preguntó preocupada- Acabo de recibir una llamada de la joven Dupain-Cheng diciéndome que Adrian había sido herido por el akuma y que Ladybug lo había trasladado al hospital.
-Lo he herido, he dañado a mi hijo.
-¿Pero que ha sucedido?- Le insistió, arrodillándose ante él y colocando una mano en su hombro- Creí que lo tenía todo previsto.
-Eso creía yo, pero era imposible prever que Adrian fuera Cat Noir.
-¿Qué?- La mujer se quedó pasmada- ¿Adrian es Cat Noir? Pero… ¡Eso es imposible! ¿No estuvieron los dos al mismo tiempo cuando atacó Gorizilla?
-No sé como lo hizo, pero lo he visto destransformarse cuando el ataque de Llamarada le ha dado de lleno en la espalda- Le dijo desesperado- Tenía una herida terrible en la espalda...- Su voz se quebró más todavía- ¿Y si no lo supera, Nathalie? ¿Y si por mi culpa no sobrevive?
-Adrian es fuerte, estoy segura de que sobrevivirá, y no es culpa suya, señor.
-Si lo es, si hubiera sido sincero con él, si le hubiera contado mis planes para recuperar a Emily, estoy seguro de que nos habría ayudado en lugar de enfrentarse a nosotros- Dijo con desánimo.
-Aun estás a tiempo de hacerlo, Gabriel- Le dijo Nathalie con cariño- Adrian está vivo, y seguro que se va a recuperar.
-Eso espero Nathalie- Le dijo antes de abrazarla con fuerza y llorar- No sé que haría sin ti a mi lado- La miró con una sonrisa sincera- Cuando se haya recuperado por completo hablaré con él, le explicaré todo, lo que sucedió y lo que pretendo hacer, y cuando sepa toda la verdad estoy seguro de que nos ayudará y me entregará el prodigio de manera voluntaria.
-Adrian es un gran chico, seguro que lo entenderá.
Los dos se volvieron a abrazar y subieron al despacho, después, sin esperar un segundo, salieron corriendo en busca de Gorila para ir al hospital en el que se encontraba el joven Agreste.
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Marinette se adentró en la habitación que le habían asignado a su novio cuando la enfermera le dio permiso. Se sentó a su lado y tomó su mano con cariño, Adrian permanecía de costado para no apoyar el peso sobre la herida, de manera que el rostro del joven estaba a poca distancia de ella, y Marinette le dio un leve beso en los labios, intentando sentirse un poco más tranquila, después, apoyó la frente el brazo de su chico y lloró con amargura.
No sabía cuanto tiempo había pasado cuando notó una mano que apretaba su hombro. Al levantar la cabeza de golpe y girarse, se topó con la mirada profunda e intimidante de Gabriel Agreste, que la observaba con preocupación.
-Buenos días, señor Agreste- Lo saludó nerviosa, levantándose del lugar que ocupaba- Yo… Yo…
-Marinette- La joven calló de inmediato y lo miró- Cálmate pequeña- Le acarició el cabello como si fuera una niña- Los dos estamos muy preocupados por él- Le dedicó una pequeña sonrisa- ¿Puedes contarme como está?
-Tiene la espalda totalmente quemada, han dicho que es una quemadura de tercer grado- Le narró con la voz compungida- No han entrado en detalles, pero si han dicho que al ser toda la espalda, la herida tardará en sanar, y que tendrán que operarle y hacerle injertos de piel- Gabriel intentaba aguantar las lágrimas- Y por el tamaño de la herida, dicen que le quedará una gran marca por toda la zona, por lo que es posible que no pueda trabajar de modelo en determinadas campañas.
-¡Al diablo las campañas!- Gabriel se abrazó a la joven- ¿Se va a recuperar?
-Si señor, sobrevivirá.
-¡Gracias al cielo!- Dijo emocionado, dejando salir las lágrimas por fin, haciendo que la joven se conmoviera- Temí perderlo a él también, no hubiera podido soportarlo.
-Yo también pensé que iba a perderlo- Le confesó, llorando con él.
Se separaron y miraron, sintiendo que entre ellos acababa de nacer una nueva amistad, ambos se sentaron junto a la cama y Marinette le contó la historia que había inventado para no ser descubiertos, que ella estaba en casa estudiando cuando recibió la visita de Ladybug diciéndole que Adrian había sido herido por un akuma, y que la superheroina la llevó hasta el lugar antes de desaparecer.
Nathalie, desde la entrada, los observaba, atenta a cuanto hacía su jefe. Aun no comprendía como podía seguir ayudándole a recuperar a su esposa, pues desde hacía algún tiempo sentía por él mucho más que cariño, y sospechaba que él también sentía algo por ella, pero estaba claro que no era algo lo suficientemente fuerte como para olvidar su amor por Emily.
Unas horas después, Adrian abrió los ojos, miró a alrededor y comprobó que Marinette estaba dormida, apoyando su cabeza sobre su mano, y junto a ella estaba su padre, leyendo un libro muy atentamente. Nathalie también estaba en la habitación, tecleando en su portátil sin parar.
Queriendo observar mejor aquella imagen tan inusual, intentó incorporarse, pero en lugar de eso solo pudo emitir un gemido de dolor. De inmediato, Gabriel y Nathalie estuvieron a su lado.
-¿Adrian? ¿Estás despierto?- Preguntó su padre, tomando la mano libre, mirándolo fijamente.
-Si… Eso creo… Me duele muchísimo la espalda… Me arde…
-Iré a pedirle al doctor que te de un calmante- Avisó la asistente, saliendo de la estancia con rapidez.
-¿A parte del dolor estás bien?- El joven asintió, incapaz de decir mucho- Nos has dado un susto de muerte.
-Lo lamento...- Consiguió decir.
Apenas unos instantes después apareció el doctor que le suministró un fuerte calmante, y le dio indicaciones de que intentara permanecer de costado para apoyar la espalda lo menos posible, después de eso, se marchó, dejándoles intimidad.
-¿Mejor ahora?- Preguntó Nathalie, dedicándole una sonrisa.
-Si, mucho mejor- Sonrió el también- ¿Estoy muy mal?
-Van a tener que operarte y ponerte injertos de piel, además te quedará una gran marca, pero podría haber sido peor- Le aseguró su padre- ¿Qué hacías donde el akuma?- Le preguntó, sabiendo que iba a mentirle.
-Pues… Verás...- Se puso nervioso- Quería sorprender a Marinette, comprarle algo con lo que pedirle perdón, así que fui hacia esa zona de la ciudad y me topé con el akuma.
-¿Y no podías habernos avisado?- Preguntó intentando contenerse, no podía recriminarle nada al muchacho, lo sabía- ¿Sabes el miedo que hemos pasado cuando Nathalie ha recibido la llamada de Marinette diciendo que estabas aquí?
-Lo lamento mucho- Adrian desvió la mirada hacia su novia- ¿Cómo está ella?
-Está muy alterada, te quiere mucho- Le aseguró su padre mirándola también- Me sorprende que con lo jóvenes que sois sintáis un amor tan puro- Tomó de nuevo la mano de su hijo- Me recordáis tanto a tu madre y a mí cuando éramos jóvenes- Los dos sonrieron levemente, para después mirarse- Cuando estés mejor tenemos cosas de las que hablar, ¿de acuerdo?
-De acuerdo.
Durante los días posteriores, Adrian recibió visitas de todos sus amigos, e incluso de los padres de Marinette, que al saber que él estaba ingresado, pidieron permiso para poder verlo. Marinette solo se separaba de su lado para ir a ver a su madre o para ir al instituto, y el cansancio empezó a pasarle factura.
Una de las tardes, antes de entrar a la habitación, se encontró con Nathalie en la puerta, hablando por teléfono con alguien. Estaba apunto de abrir la puerta cuando sintió unas terribles ganas de vomitar. No queriendo preocupar a Adrian, vislumbró un baño un poco más allá de la habitación y corrió hacia allí sin pensarlo.
Nathalie, que la vio pasar con mala cara, se apresuró al ir tras ella, preocupada por si le sucedía algo. Al entrar escuchó como la joven vomitaba todo lo que tenía en el estómago.
-¿Marinette? ¿Estás bien?
-Si… Ahora salgo...- Dijo intentando respirar con normalidad. Unos minutos después, con los ojos llorosos por el esfuerzo, Marinette salió del baño, encontrándose a la asistente mirándola con preocupación.
-¿Estás mejor?- Ella asintió- ¿Cuanto llevas con molestias?
-Hace un par de días, creo que es por el cansancio de estos días de hospital.
-Es posible- Concordó con ella- Vamos, te traeré un te mientras vas con Adrian, está ansioso por verte.
-¿Por verme?
-Si- Le sonrió- Van a darle el alta y mandarlo a casa- La cara de felicidad de la francochina fue tal que Nathalie se emocionó al ver el amor que sentía por su protegido- Ve con él.
Al entrar en la habitación, Marinette corrió a besar a Adrian, que sonriente la recibió entre sus brazos. Gabriel los observaba en silencio, meditando sobre como sacar el tema que debía tratar con su hijo, dudando sobre si debía hablarlo estando Marinette delante o era mejor hacerlo a solas.
Ensimismado en sus pensamientos, apenas fue consciente de que abandonaban el hospital y llegaban a casa. Gorila llevó a Adrian hasta su habitación y lo dejó de lado sobre la cama, Marinette le dio un beso en los labios y se despidió de los presentes.
-¿Perdona? ¿Decías?- Preguntó Gabriel, que no se había enterado de nada.
-Que me marcho, voy a contarles a nuestros amigos la buena noticia, estoy segura de que estarán emocionados.
-Diles que vengan a visitarme- Le pidió sonriente.
-Por supuesto- Le aseguró- Mañana volveré después de clase.
-Te tomo la palabra.
Marinette abandonó la casa, dejando a Gabriel y a Adrian junto a sus empleados en la habitación. Armándose de valor, el diseñador decidió que ese era el momento más adecuado para contarle la verdad.
-Adrian, tengo algo que contarte, algo sobre tu madre y sobre mí, y espero que después de eso quieras ayudarme.
-¿Ayudarte a que?
-A recuperar a Emily- Lo miró fijamente- Adrian, yo soy Lepidóptero.
Hola de nuevo,
he tardado pero estoy de vuelto. Se que este capítulo no tiene acción, pero es importante. En el próximo veremos la historia de los Agreste, y veremos como reacciona Adrian. Y por otro lado, veremos a los nuevos heroes en acción.
¿Qué creeis que pensará Adrian? ¿Entenderá a su padre y lo ayudará o hará lo correcto? ¿Les contará quien es Lepidóptero? ¿Qué creéis que va a suceder?
Nos leemos pronto
