Capitulo 7 Harry decide salir con la chica de la carta
-Harry, Harry… eh… -Harry Potter tenía la frente apoyada en el dorso de su mano, sentado en un bar perdido de Hogsmeade, junto con Ginny Weasley, la cual le agitaba suavemente del hombro. –oye… no será tan malo¿no? –el mago clavó su mirada esmeralda, centelleante, en ella y, para su sorpresa, ella le acarició la mejilla mientras le sonreía muy suavemente, casi de manera imperceptible.
-Ginny…
El bar era un lugar tan normal y corriente que a Harry le resultaba extraño. Habían algunas mesitas redondas esparcidas en un lado, relativamente cerca de la barra, donde un hombre mayor leía el periodico tranquilamente. Todo lo demás estaba desierto, salvo por aquellos dos magos, en silencio bajo la luz de la tarde resplandeciente que entraba por los cristales.
-Oh, mira… tiene sus primeras plumitas¿qué te parece? –Ginny dejó de acariciar a Harry y dejó sobre la mesa a Mit, uno de los mochuelos de Lorlea y Hedwing, Harry resopló y esta vez apoyo el mentón sobre la mesa, observando muy de cerca los enormes y negros ojos del mochuelo que le devolvian la mirada.
-Esta creciendo –murmuró Harry, por decir algo, y volvió a suspirar.
-Has tardado tres semanas en abrir el sobre, ahora lo has hecho y, francamente, esperaba un peor resultado. ¿Qué te ocurre? –el mago la miró con el ceño fruncido, pero pronto volvió a distraer su atención en el horizonte, no quería pagar su frustración con ella, ni siquiera a través de su mirada, pero¿cómo era posible que no se diera cuenta? –umm… um-um… -Ginny empezó a canturrear desconcertando y asqueando Harry.
-no se que esperaba, supongo que soy un idiota.
-Ah, claro, Harry. Todos somos tan idiotas, siempre esperando algo… -Harry frunció el ceño.
-¿Qué quieres decir?
-Nada, no quiero decir nada. –Harry suspiró y se frotó el puente de la nariz, en ese momento Ginny se inclinó hacia él, por un segundo creyó que iba a besarle a decirle: "venga, necesitas divertirte un poco" y entonces le haría de rabiar tirandole de un carrillo para luego sonreir picaramente y dejarle sin aire acariciando sus labios con ternura y con pasión. Pero no lo hizo. Cogió al mochuelo y lo acunó en su brazo. –salgamos de aquí Harry, que nos dé el aire. –Ginny se levanto, al andar su blusa rozaba el baquero por debajo de la cintura, y su pelo rojizo brillaba y la acariciaba los omoplatos, por unos instantes el mago no se movió, porque no creyó necesario hacer nada más que mirarla. Pero ella se dio la vuelta y le guiñó un ojo. –pero¿qué te pasa?
Despues de un rato Harry y Ginny caminaban por el sendero que bordeaba el pueblo y los conducía a un bosquezuelo, Harry miraba la mano derecha de Ginny oscilar en el aire, mientras ella continuaba tarareando por lo bajo.
-Qué… qué es lo que cantas –inquirió el mago, aparentemente distraído, y entonces acarició la mano de la pelirroja y la cogió. Ginny fingió no darle importancia y le devolvio el gesto.
-"A love that will never grow old…"
-¿Una canción romántica? Quién lo diría… -Ginny pareció ofenderse, se dio bruscamente la vuelta, agarró a Harry fuertemente y dando varios pasos hacia delante hizo que Harry retrocediera hasta chocar contra un árbol. Por un momento Harry penso que Ginny era una esquizofrenica mental que había disimulado bien su estado durante todos aquellos años en Hogwarts.
-Señor Potter¿hace falta que le recuerde los versos sobre sus ojos y el color de los sapos en escabeche? –Harry, por alguna masoquista razón, intentó no reirse y seguir amargado, pero no lo consiguió. Ginny se había acercado mucho a él, y se sentía nervioso y alterado, besarla era una necesidad acuciante que le hacía sentir frenético, por ese motivo agarró bruscamente sus hombros y entonces invirtió la postura, Ginny se encontraba totalmente sorprendida por la reacción de Harry, antes de que pudiera darse cuenta, el muchacho la había flanqueado con una mano a cada lado de su cuerpo, contra el árbol, tan pegada a el que notaba la superficie rugosa de la corteza clavarse en su espalda. Él la besó ferozmente sintiendo aquel sabor cálido.
-Perdón –musitó Harry acalorado, soltó a la muchacha y se pasó la mano varias veces por el pelo –yo… sé que no tenía… ningún derecho a… tu y yo… tu… -Ginny estaba ruborizada, el revuelo había hecho que su pelo se desordenara y ahora lo colocaba con las manos, aunque jamás le dio demasiada importancia a detalles como aquel, estaba nerviosa, algo estaba pasando, no era nuevo, pero la daba miedo, ya sabía lo que era amar al distante niño-que-vivió aunque no sabía que era que él pudiera corresponderla.
Así que Ginny no pensó en la carta de Harry, ni en el nombre que había escrito en ella, simplemente se abalanzó sobre él y ambos cayeron en el cesped, sabía que estaba yendo demasiado lejos.
Bajo su peso, Harry la rodeaba el cuello entre sus brazos y pasaba una y otra vez su mano por su mejilla hasta acariciarla tras la oreja y despues perder sus dedos en su pelo. Su respiración batallaba con la de ella, y no sabía de que manera perderse en su boca con mayor impetu, con mayor fuerza, era imposible. Tenía tantas ansias de besarla y de sentirla, que era dificil finalmente hacerlo, era un juego de imposibles, un beso que quería perpetuar pero que la impaciencia revolcaba una y otra vez en sus labios haciendole consciente de toda la suavidad existente en ellos.
-Ginny… -susurró él, desesperado. –esa carta… -musitó, entre beso y beso, entre suspiros. –esa carta no me importa, sólo quiero quedarme aquí, contigo… no necesito algo tan tonto.
-Oh si, claro –dijo Ginny levantandose con revuelo, alisandose la blusa y mirando a su alrededor. –supongo que esto acabó, entonces. –Harry la miró tirado en la hierba, confuso ¿qué decía, es qué no lo había oído?
-¿Cómo? –Ginny se agachó y beso la frente del moreno.
-Suerte, Harry. Te mereces a alguien que pueda entenderte. –Ginny se perdió por el sendero, Harry se incorporó para después volver a dejarse caer.
-Me hubiera oído si hubiera hablado en alto, y no para mí mismo. –con un gruñido se dejó caer hacia atrás, cerró los ojos, y se insultó. –necesito alguien que no me pida explicaciones, que no necesite que la hable para entenderme, encuentra a alguien así, busca a alguien así y te encontraras a ti, Ginny...
Ginny había tenido que huir de Harry, andaba deprisa por el sendero, y ya podía ver alzarse la casa de los gritos a los lejos, pronto estaría en Hogwarts, riendo con Luna o recibiendo alguna propuesta de Dean Tomas para retomar su relación. No tardaría en encontrar uno de sus libros viejos de chistes y leer sus favoritos, para reir, y olvidar que Harry existía por unos dulces y amargos momentos, y dejar de tararear aquella canción…
Go to sleep, may your sweet dreams come true
Just lay back in my arms for one more night
I've this crazy old notion that calls me sometimes
Saying this one's the love of our lives.
Ginny se limpió los ojos húmedos ¡que rídicula era! Hacía mucho tiempo que aquello no pasaba, y no se iba a repetir, Harry solo era uno más, uno más… y él ya había recibido su carta, aquella chica sería perfecta para él.
Sin embargo, ahora se había quedado atrapada en su propio juego, porque a pesar de todo despues de tantos años aquel amor no era solo una estúpida reminiscencia.
Cause I know a love that will never grow old
And I know a love that will never grow old.
Harry llegó a Hogwarts entrada la noche, había estado paseando por los jardines bajo su capa invisible, rodando el sobre de Lorlea, cuyo contenido y manifiesto ya conocía, entre sus dedos, pensando que quizás aquella fuera una oportunidad que no debía de desperdeciar.
Sin embargo se sentía extraño, nunca se planteó, jamás, que nadie pudiera comprender sus necesidades, jamás recibió cariño sin sentir que le tenían lástima y ahora, por primera vez en su vida, las bases sobre las que asentaba todo su razonamiento emocional cambiaban. Él, que siempre pensó que sería el héroe melodramático para todos, había encontrado a alguien capaz de llamarlo idiota sin remordimientos, de besarlo como a cualquier otro chico, de andar junto a Harry, y no junto a Potter, el mago de la profecía.
When you wake up the world may have changed
But trust in me, I'll never falter or fail
Just the smile in your eyes, it can light up the night,
And your laughter's like wind in my sails.
Cuando Ginny se metió entre las mantas de su cama, se sintió culpable por haber dejado a Harry tirado en Hogsmeade, no podía dormir y además escuchaba un extraño ruido de aleteo cerca del alfeifar de su ventana.
Cuando se levantó se llevó una doble sorpresa. Mit estaba levantando el vuelo sobre la mesilla de noche de Luna, lo hacía de una forma torpe y vaga, pero cogía agilidad poco a poco, Ginny rió y la pequeña lechuza voló hasta sus manos que formaban un cuenco.
-Oh… lo has conseguido… -la pequeña volvió a la mesilla y picoteó un tintero seco que allí había. -¿cómo¿quieres mandar tu primer correo? Eso es imposible. –Ginny se frotó los ojos y se acercó a la ventana, fue entonces cuando recibió su segunda sorpresa. -¡Harry…¡A estas horas! –había visto salir de la nada a un muchacho lánguido y cabizbajo, cuyo cabello oscuro se confundía con la espesura de la primaveral noche. Entonces la bruja cogió un pedazo de pergamino, escribió rapidamente y se lo ató a Mit a la pata, abriendo la ventana para que la agradable brisa rozara su cara, y para que Mit pudiera dirigirse a su destinatario. La vio alejarse con una sonrisa extraña e indefinida.
Cause I know a love that will never grow old
And I know a love that will never grow old.
-¡Esto! –gritó Ron poniendo su enorme manaza sobre la mesa de un golpe, y haciendo temblar cubiertos y vajilla -¡esto es el colmo de los colmos! –Harry echó un ojo al recorte de Corazón de Bruja que Ron había dejado sobre la mesa al volver a sentarse y meterse las manos en los bolsillos, totalmente renegado en un principio a comer, y después engullendo como un poseso.
Ronald Weasley y Harry Potter icono del mundo homosexual de la magía
Ronald Bilius Weasley, más conocido como Ron por sus compañeros de Hogwarts, logró convencer a su mejor amigo el popular y deseado Harry Potter, para besarse en público en medio del comedor del colegio.
El pelirrojo Weasley lo hizo bajo la excusa de hacer cumplir una prueba de pareja del famoso "juego" impulsado por nuestra editorial en escuelas juveniles de todo el mundo. Pero todos sabemos que uno de los objetos de estas pruebas es saber rechazar la misma, es decir, que hay pruebas tan descabelladas que precisamente miden la capacidad del individuo de rechazar y comunicar con su pareja dicha aventura inaceptable.
No obstante, y como se puede apreciar en la foto adjunta, donde Weasley besa los labios de "el-niño-que-vivió" el joven no quiso captar el significado de la carta.
Ahora, decenas de magos y brujas homosexuales del mundo mágico, esperan con ansias que su correspondencia y felicitaciones al valor y coraje del pelirrojo sean contestadas, aunque, también ha despertado el recelo en la comunidad heterosexual, convencida de que Harry es víctima de un conflicto personal de su mejor amigo.
En cualquiera de los casos, probablemente Ron no le deseé a nadie el mal de amores por el que él ha debido pasar, crecer al lado de tu amor platónico.
Harry dio un profundo resoplido, se frotó el puente de la nariz, apartó hacia un lado el recorte y mojó un bizcocho en el batido de chocolate que se disponía a desayunar. Ron lo miró sumamente indignado mientras Hermione (que, como Harry, ya había sufrido las calumnias de Corazón de bruja) ocultaba una risita tras El Profeta.
-¿Y qué?
-Y qué- gruñó Harry -¿qué quieres que te diga? Es tan tonto y ridículo que no puedo ofenderme.
-Me han tomado el pelo –increpó el mago con la voz ronca y blandiendo un churro mojado en chocolate en el aire –y se van a arrepentir –el churro goteaba chocolate por toda la mesa –porque yo sé que quién se encarga de esto es un alumno, y voy a hacer que se coma a la lechuza cruda y desplumada.
-Ron, no seas desagradable –dijo Hermione dando vueltas a su café –y ¿quieres dejar de agitar el churro ese? –el pelirrojo gruñó y se comió el churro masticandolo como si fuera un chicle.
-Si… -musitó con un brillo malevolo en los ojos, casi de lunático, una risa maquiavelica se dibujo en su rostro -…yo gay… ja… ya veremos quien ríe el último… muaaja…ja… aajajaja… MUAAAJAJAJAJAAA ajsrg afss –Ron se atragantó en plena risa fantasmal y Hermione tuvo que darle palmaditas en la espalda, Harry giró la cabeza de lado a lado en una negación silenciosa. Su mejor amigo estaba como una cabra.
-Ey mari-Ron –dijo la voz de George Weasley en medio de uno de los pasillos de Hogwarts cuando Harry, Ron, Hermione, Neville, Dean y Seamus estaban juntos caminando hacia los invernaderos para que Neville les enseñará un cultivo sobre el que los muchachos tenían que hacer un trabajo, Neville era especialmente bueno en herbología y ni siquiera Hermione podía superar la buena mano del muchacho en el mundo vegetal.
-Eh hermanito, ten cuidado que se te ve la pluma –Fred adelantó a George y pronto los gemelos se encontraban a la altura del grupo, Ron no los miraba. -¿Cómo esta la víctima del obseso (homo)sexual –dijo dirgiendose a Harry esta vez, Harry no se rio e hizo un gesto a los gemelos que indicaba que Ron estaba realmente afectado por eso, los gemelos carraspearon.
-Venimos a ayudarte. –Dijo George poniendo una mano sobre el hombro de su hermano, Ron les dedicó una desagradable mirada.
-Gracia, sé en que acera estoy, no hace falta que intenteis esclarecerme. –los hermanos alzaron los hombros.
-No hay duda de en que acera estas –dijo Fred guiñando un ojo a Hermione que sonrió ruborizada, dandole la mano a su pareja. –sólo queremos que encuentres a ese cerdo que ha mancillado el apellido Weasley –Fred alzó un puño en el aire cual Scarlet en Lo que el viento se llevó.
-Sabemos donde tenía su centro de correspondencia lechucil –dijo George –por desgracia ese cabrón es inteligente, y de alguna manera supo que nos habiamos enterado, y ha cambiado de lugar, pero tenemos algunas cosas suyas con las cuales podemos seguirle la pista –los ojos de Ron brillaron. –Hoy una hora antes de que toque la campana ataremos cabos en la sala de los utensilios.
-¿Allí? –inquirió Ron con extrañeza, pues todo el mundo sabía que ese era un lugar inútil lleno de trastos viejos.
-Claro, ahí estaba su guarida antes de que le descubrieramos –Fred y George intercambiaron miradas –pero por supuesto que no sabemos quien es, el condenado sabe esconder su rostro.
-Es estúpido- dijo Ginny sentada en la moqueta de la sala común de Griffindor, estaba colocando en un orden totalmente intuitivo una serie de revistas sobre equipos de quiditch y sus fornidos jugadores, mientras tanto Harry se rascaba los ojos muerto de sueño y cansancio, a pesar de que a penas eran las siete y media de la tarde. –es sólo una moda, dentro de poco todo el mundo se cansará, mis hermanos no deberían perder el tiempo… -Hermione, que se encontraba hecha un ovillo acariciando a su gato y apoyada ligeramente en Harry, la miró con el ceño fruncido.
-Ron esta humillado –dijo la bruja, y el mago asintió.
-Pues que se deshumille –contestó laconicamente la pelirroja.
-No lo comprendo, yo esperaba que fueras la primera en correr a vengarte de quien fuera el responsable –Ginny suspiró y se perdió escaleras arriba haciendo levitar las revistas frente a ella, y después volvió a bajar. –eres hija única Hermione, no pretendo que lo entiendas.
-Yo sé lo que es tener… algo parecido a un hermano –Hermione habló entre dientes y Harry se sintió feliz de saber que ella se refería a él.
-Entonces sabrás lo que es cuando se empeña en algo que no merece la pena –Hermione asintió.
-¿Por qué sabes que no merece la pena? –Ginny dio un resoplido.
-Tarde o temprano las consecuencias de lo que esta haciendo se le echarán encima, me refiero al idiota de Corazón de bruja –musitó perdiendo la vista al cielo despejado tras la ventana –y entonces Ron se arrepentirá de haber perdido el tiempo. –todos se quedaron en silencio, luego Ginny volvió en sí y dijo alegremente "¡Voy a ver a Luna!" y se marchó.
Hermione se encogió aun más en el sofá y agarró el brazo de Harry cerrando los ojos.
-Despiertame cuando llegué Ron.
-Se va a enfadar por no haberte convencido de que te fueras a dormir –dijo Harry reflexionando acerca de sus dos mejores amigos, los envidiaba por una parte, pero se sentía completamente feliz de conservarlos junto a él como el primer día, como si fueran los hermanos, la familia, que nunca tuvo.
-Mphf- dijo Hermione expresamente, y pronto se quedo profundamente dormida. Harry cogió uno de los libros de Hermione e hizo el sobre esfuerzo de intentar leerlo, sin embargo, recordó algo importante sobre la carta y sobre su pareja. Recordó que tenía que hablar con Luna Lovegood.
Harry había dejado a Hermione arropada con una manta, y se dirigía a todo correr en busca de Ginny y Luna, pronto las encontró en la torre de astronomía contemplando las estrellas tumbadas bocarriba cada una con su telescopio.
Hablaban en murmullos y soltaban risitas.
-Perdonad –dijo Harry incómodo, ambas se incorporaron –necesito hablar contigo Luna. –Ginny frunció el ceño con gesto de incomprensión en su rostro y por alguna razón Harry sintió satisfación.
-¿Conmigo? Bien –dijo Luna tranquilamente.
-¿Es sobre la carta¿Es su nombre? –inquirió Ginny, parecía intranquila, Harry sonrió y alzó los hombros.
-¿Y eso que importa? –el mago y la mejor amiga de la pelirroja salieron por un momento de la torre, después de unos minutos Luna anuncio que se iba con los Ravenclaw y Ginny salió alicaída de la sala de astronomía, Harry estaba apoyado en la pared con las manos en los bolsillos, cuando ella salió se apresuro a ponerse a su lado.
-Mañana –dijo el mago exclusivamente –por fin me he atrevido.
-Me alegro
-No lo parece
-Pues me alegro. –Harry carraspeó y Ginny suspiró.
-Hoy todavía no, hoy todavía soy… libre. Quiero ir a la torre de astronomia.
-Acabo de salir
-Yo no he visto el cielo de esta noche.
-Hay muchas nubes, no hay mucho que ver
-Eso no es impedimento para un mago
Harry se dio la vuelta, en menos de dos minutos ambos estaban mirando el cielo con los telescopios, hacian comentarios y Ginny le hablaba sobre constelaciones, sobre la relación de las estrellas y la vida, y sobre un montón de bonitos mitos y leyendas que hacian refulgar su preciosa mirada.
-y él la dijo que la olvidaría cuando esa estrella perdiera su brillo.
-Um…
-Todas las estrellas se apagan en algún momento, pero por el movimiento de la tierra las estrellas toman diferentes posiciones, esa, que esta en el centro, no se mueve, pero aquella del lateral, la que el le dijo, en realidad es casi imposible indentificarla cada noche, porque cambia de lugar. Por eso esa estrella nunca perdería su fulgor, porque cada vez que ella mirara vería una estrella distinta ocupando el puesto de la suya.
-Pero entonces él la engañó.
-La estrella que ella miraba no perdía su brillo¿no? Con eso tenía suficiente.
-Pues a mí me parece una mentira…
-Harry, tienes una visión de las cosas algo…- Harry la miró con el ceño fruncido, a aquellas alturas de su vida el amor le daba rabia, las confusiones que conllevaba, los quebraderos de cabeza, su poca lógica, su carácter casi enfermizo.
-amarga¿no? Estoy amargado –Ginny le miró duramente, por la cabeza de Harry pasó la imagen de una Hermione mordiendose el labio o un Ron arrepentido, aquellas hubieran sido las reacciones de sus amigos si Harry se hubiese ofendido a sí mismo, pero Ginny era diferente, ella le miraba aspera y altiva.
-Sí.
El silencio se hizo entre ellos, Harry observaba la estrella parpadeante, aquella estrella sería ilocalizable después de aquella noche, por el movimiento natural de los astros, y de la propia tierra, pero para la chica de la historia de Ginny, aquella estrella siempre estaría en el mismo lugar, brillando eternamente.
Harry, tumbado bocarriba con la bruja, observando el cielo gracias a la transparencia del techo provocada por un hábil hechizo, giró la cabeza hasta que su mejilla rozó el suelo frío y miró a Ginny, que parecía absorta.
-lo siento.
-¿Qué sientes?
-Ser así. En realidad…en realidad esa historia me gusta, yo… bueno…
-No me importa si mis historias te gustan o no, Harry. –contestó la pelirroja –sólo quería saber que te parecía la estrella, quería saber si ya no eras tan… negativo, tan oscuro, si te había servido para algo lo que ocurrio entre… bueno, aquello de la terapia. –Ginny giró tambien su cabeza y miró a Harry que se recostó de lado y pegó su frente a la de Ginny.
-La estrella me parece bien –dijo en un susurro, con una pequeña sonrisa en los labios. La mano de Ginny quedó suspendida en el aire, dubitativa, Harry cerró los ojos y suspiró sintiendo como ella le acariciaba, y no evitó perderse en el sueño acumulado, en aquel cansancio que sentía como habitual casi desde el principio de su joven vida.
Había pasado por lo menos una hora, y la joven pelirroja, totalmente tumbada de lado y observando el rostro de Harry, no quería abandonar aquel cuarto, ni quería que esa noche acabara, la hubiera gustado dedicar el resto de su existencia a observar a aquel muchacho. A Harry, porque era único en su especie.
La pequeña de los Weasley rio sola antes su pensamiento "único en su especie" ni que fuera un animal.
Todos veían a Harry como el héroe víctima de una vida llena de dolor, Ginny, que no podía negar que fuera así, le veía sin embargo como la persona más valiente, fuerte e inteligente que había conocido jamás, además Harry había sido obligado a madurar a una velocidad de vértigo, y no sabía si por sus circustancias o por su propia naturaleza, poseía un raudal de sensibilidad que, no obstante, no evitaba que el muchacho pudiera estallar en un vendabal de agresividad o coraje. Ginny sabía que si alguna vez, sin haber conocido a Harry, le hubieran pedido que definiera a la persona perfecta hubiera descrito a alguien como él, es más, ni siquiera hubiera podido atinar a crear en su mente a alquien como él¿cómo demonios podía ser tan sumamente especial¿cómo podía hacerla sentir protegida y protectora a la vez?
-Oh, Harry… y ni siquiera eres consciente de todo eso que eres…
Ginny le acarició detrás de la oreja y él se encogió un poco, luego dio un gruñido y Ginny interpreto correctamente que estaba incomodo, pero ella sabía un conjuro para aquello, a veces Luna y ella habían pasado noches enteras mirando las estrellas y sumiendose en sus ensoñaciones bajo aquel mismo pedazo de cielo. –amortiguate…- musitó, y dejando su varita en el suelo en paralelo a ellos, de ella comenzó a salir una capa cristalina que formaba una burbuja rectangular que se colaba bajo sus cuerpos forman una mullida y esponjosa capa transparente. Harry suspiró, Ginny le besó la frente, le abrazo, y musitando un contrahechizo el techo de la torre volvió a tomar consistencia y toda la habitación se sumió en la oscuridad, una autentica pena teniendo en cuenta que aquello evitaba que la joven pelirroja observara el rostro de su acompañante.
Ginny bloqueó tambien la entrada a la torre, y como al día siguiente era domingo y nadie se interesaria por estar allí, decidió dormir con Harry hasta que el amanecer los despertara.
-Harry Potter… una lechuza no sabrá mejor que tu lo que te hace falta.
continuará…
N/A: Si necesitais que os traduzca la canción decidmelo, sobre los reviews los voy contestando poco a poco, lo siento pero a penas tengo tiempo para escribir. Un beso.
