Aclaraciones: Los personajes de InuYasha no me pertenecen, son de Rumiko Takahashi

Hago este fanfics porque me encanta escribir.

...Estoy del otro lado del espejo…

"En este escenario siempre verde anhelo tu toque"

El rumor del pozo.

El beso de la muerte.

El aire se había vuelto bastante espeso, tanto que hasta dolía inhalarlo, tapó con sus manos su boca y nariz para aliviar aquello. Él la miró de reojo pero ignoró su gesto.

-¿Acaso a ti no te molesta?

-No soy una débil mujercita como tú-InuYasha sonrió pagado de si mismo por la expresión molesta que puso Kagome.

-Pff tonto.

-Mira quién habla.

-Decidido-Exclamó ella cruzándose de brazos y adelantándose a él.

-¿Ah?

-Te I-G-N-O-R-A-R-E.

-Eso es un gran favor que me haces-Él dijo eso con una voz increíblemente segura aunque por dentro pensaba todo lo contrario.

-Okey loser-Kagome sonrió y siguió caminando adelante decidida a ignorarlo totalmente, después de todo había logrado pasar dos días ignorando al abuelo después de haberle roto un espejo que le había regalado su padre en el último cumpleaños suyo que estuvo vivo.

No perderé, él me tendrá que volver a hablar

InuYasha bufó y se llevó las manos a la cabeza presionando, últimamente sentía un dolor de cabezas bastante molesto, no recordaba nada de cómo había matado a la criatura y eso le fastidiaba enormemente. Él no tener control era algo que de pequeño siempre había detestado. Necesitaba eso, poseer el control de lo que le rodeaba para sentirse seguro. Observó la espalda de Kagome , definitivamente con ella no podía tener control y estaba seguro que eso también se sumaba a su dolor de cabeza, y para finalizar ese sueño constante que lo acosaba cada vez que cerraba los ojos… la figura sonriente femenina que le transmitía nostalgia y calidez.

Se golpeó la mejilla para dejar de pensar en eso. Kagome se volteó a decirle un insulto por eso pero se mordió el labio y siguió caminando.

Ignorarlo, ignorarlo, ignorarlo

-Tonta.

Ignorar al idiota, ignorar al idiota, ignora al idiota…

Kagome se sentía indignada ¿Cómo era posible que hubiera derramado lágrimas de preocupación por él, un tipo tan tonto? Ella suspiró intentando relajar su cuerpo que estaba en tensión. Pero ese día que la había salvado del monstruo se había comportado tan protector que ella realmente se sintió agradecida.

Pff tonterías.

-Tontaaaaa, tontaaaaaaa-Se burlaba InuYasha para hacerla perder. Kagome apretó los puños.

No me ganará, ignora al estúpido, idiota, tonto, demente… ignóralo.

De acuerdo, quizás ella estaba siendo un poco ¿Inmadura? Pero no le importaba, lo único que tenía en mente era poder salir de ese lugar y volver con su familia. Como los extrañaba. Su madre, el abuelo y el pequeño Souta, y sus amigas, realmente necesitaba a Sango, deseaba tanto hablar con ella, escuchar sus consejos y ver su sonrisa animosa. Extrañaba demasiado a todos. Tan solo quería poder tener la oportunidad de volver y entonces decirle a cada uno de ellos cuanto los amaba, ella ahora realmente valoraba cuán importante era la presencia de ellos en su vida, más que importante era necesaria. Lamentablemente odiaba estar en una situación tan límite como para reaccionar recién y valorar todo.

Por supuesto recordó las películas, en ellas siempre era así, el protagonista aprendía lo mucho de la vida cuando estaba agonizando. Aunque ella ni en sus más remotas fantasías pensó que estaría en la nada con el chico que creía que no le agradaba…

Oh si, la vida era rara… muy rara. ¿Para que ver tanta películas, series… o anime cuando la vida misma resultaba en su mayoría incomprensible y sin lógica?

Kagome respiró hondo despidiendo toda esa clase de pensamientos que la estaban haciendo sentir inesperadamente triste y ahogada, con ganas de gritar hasta quedar sin voz y llorar hasta no poder más.

No. Definitivamente no le gustaba sentirse así.

El dolor al estómago, las nauseas estaban volviendo. Se llevó las manos al estómago para apretar…

-¡KAGOME cuidado!

Ella se giró a preguntarle pero antes de que pudiera decir algo sintió como era jalada y elevada del suelo, así como unas garras se enterraban en su hombro rompiendo ligeramente su piel.

Ella alzó su rostro y pudo ver una especie de ave gigante de color gris con los ojos inyectados en sangre y colmillos prominentes aleteando para llevársela.

-Esto no es bueno…-Murmuró para si-¡DEJAME COSA FEAA!-Puso sus manos sobre una de las patas de la ave que la tenía sujeta y de su mano sin ella desearlo salió una brillo de luz violácea que le quemó la piel al ave. La criatura dio un graznido de dolor, su pata herida soltó uno de sus hombros, Kagome pensó que sería libre pero fue todo lo contrario porque la otra pata se aferró más fuerte a su hombre, la zona comenzó a sangrar tanto que manchó todo su brazo y mano en sangre.

InuYasha corría persiguiéndolos, su sensible nariz captó el aroma a sangre de Kagome. La adrenalina que parecía haberla experimentado antes volvió a él con todas las fuerzas, comenzó a ver todo rojo, la sangre lo perturbaba, la rabia lo llenaba por completo y nuevamente estaba resonando en su mente una sola palabra.

MATAR.

Sus músculos se agrandaron y entonces dio un salto gracias a un árbol logrando llegar sobre el ave gigante montándolo.

-Te destruiré…-Dijo con su voz lúgubre, la criatura se comenzó a mover más rápido para intentar que InuYasha callera, Kagome con la vista nublosa y casi a punto de caer en la inconsciencia por la pérdida de sangre aprovechó sus últimas energías para poner su mano sobre la otra pata y liberar aquella luz. Al hacerlo el ave la soltó y ella simplemente cayo al vacio.

Eran metros considerables, InuYasha iba a intentar ayudarla pero el ave le lanzó un ataque de su boca y el tuvo que esquivarlo saltando de la criatura y dejándose caer sobre la copa de un árbol cercano… bajo del árbol y buscó el cuerpo de Kagome pero no lo encontró. La vena en su cuello empezó a sobresalir más.

¿Dónde estaba?

Su enojo estaba incrementando, se pasó la mano por la frente para secar el sudor y entonces fue consciente de que en sus dedos en vez de uñas nuevamente había garras.

-¿Qué me está pasando?

Una risa maquiavélica llenó todo el lugar, InuYasha vio entonces entre una neblina que apareció una silueta, el ave descendió y se puso atrás de aquella figura ¿Humana?

Él se acercó a enfrentar que era lo que estaba detrás de esa nebulosa grisácea.

-Hola InuYasha, nos volvemos a ver después de tantos cientos de años.

InuYasha frunció el entrecejo confundido.

¿Había otra persona más en donde se encontraban?

-Sal de ahí maldito…-Con la voz del sujeto una sensación de Deja vu le llegó tan fuerte que lo perturbó. Su corazón latía acelerado e inesperadamente imágenes confusas de sangre vinieron a su mente…

La silueta aceptando su proposición se acercó más, la espesa niebla desapareció y pudo entonces al fin el ambarino ver a un hombre en un traje de babuino con…Kagome entre sus brazos absolutamente inconsciente.

-¡Kagome!-Exclamó eufórico-¡Dámela!

-Como siempre hablando de ella como si fuera de tu propiedad… que enfermante-Él intencionadamente atrajo más el cuerpo inerte de Kagome contra él- Sigues tan hermosa como siempre…

-¡OYE IDIOTA NO SE QUIEN DIABLOS SEAS, NO SE PORQUE HABLAS COMO SI ME CONOCIERAS PERO SUELTA A KAGOME AHORA SI NO QUIERES QUE TE ROMPA A PATADAS!-Rugió furioso, su sangre corría fuertemente por sus venas, las imágenes que seguían apareciendo ante él le molestaban. No entendía nada.

-Bah, sigues tan idiota, ya recordarás.

InuYasha quería acercarse pero sentía que si lo hacía podría el sujeto hacerle daño a Kagome, se mantuvo en su lugar conteniendo las ganas de matar que habían en su interior.

-¿Quién diablos eres tú?

-Mi nombre es Naraku-Solo pudo ver tras ese traje la sonrisa siniestra de su rostro.

En InuYasha las ganas de destruir todo incrementaron más al escuchar lo que dijo. Impulsivamente corrió hacia él pero cuando estaba a pasos de alcanzarlo un campo de fuerza invisible lo empujó hacia atrás haciéndolo caer de espaldas.

-Mierda…-Se enderezó algo desorientado-Que mierda…

-Tonto ni creas que vas a poder acercarte a mí, este es MI territorio… MI JUEGO.

Naraku entonces fijó su atención en Kagome que seguía ajena a lo que sucedía a su alrededor. Delicadamente se inclinó con ella en el suelo depositándola ahí con suavidad. Posó su mano en la herida de su hombro la cual a través de una energía turbia volvió a la normalidad, la sangre también desapareció y su ropa quedó como nueva.

InuYasha quería moverse pero no podía ni siquiera podía articular palabra era como si algo se lo impidiera.

No la toques, NO LO HAGAS era lo que quería expresar.

Naraku le dirigió una mirada a él de sorna.

-Observa esto InuYasha-Dijo con burla.

Acarició el cabello de Kagome, hecho la parte de babuino que cubría su cabeza hacia atrás, el cabello largo y ondulado del sujeto quedó a la vista así como sus ojos rojos y sus frías facciones.

Un dolor agudo vino al pecho de InuYasha, comenzó a respirar entrecortadamente.

¿Qué estaba pasándole?

¿Qué eran las imágenes que veía?

¿Por qué el nombre de él lo perturbaba?

¿Quién era él?

¿Por qué hablaba de su persona como si lo conociera?

¿Qué era realmente el lugar donde estaban?

Entonces vio como Naraku se inclinaba sobre Kagome y le besaba los labios suavemente.

-Kagome, déjate manchar por el pecado esta vez-Susurró Naraku en su oído.

Se levantó del suelo para subirse al ave, desde ahí le dio una última mirada a InuYasha y desapareció en la misma neblina que le trajo.

InuYasha recién sintió que podía moverse y corrió hacia Kagome, confundido la tomó entre los brazos y remeció suavemente para que reaccionara.

Sin embargo ella no lo hizo, estaba demasiado sumergida en aquel sueño de inconsciencia.

-Te quiero, debes saberlo… se que con esto… tú y yo estamos en peligro pero no puedo evitarlo-Eran las palabras que musitaba él en aquel lugar secreto que solo ellos dos conocían.

-Yo entiendo, y no me importa las consecuencias mientras pueda estar contigo-Respondió ella con energía y seguridad.

-Todo estará bien, te protegeré con mi vida, Kagome.

Kagome abrió los ojos de sopetón con un sudor frío recorriendo su espalda.

-¿Kagome?-Él se acercó a ella gateando ayudando a enderezarla-¿Estás bien?

-Si… eso creo-Ella solo asintió desorientada-Eso… creo-Las lágrimas rodaron por sus mejillas tan inesperadas que hasta a ella misma le sorprendió.

-¿Qué… qué te sucede?-Le preguntó alarmado el ambarino, ver llorar a una mujer era lo que menos podía manejar.

-Ni yo misma lo sé-Intentó secarse las lágrimas pero por más que trataba eran más y más, eso le fastidiaba. La escena que en un su sueño había visto sabía que no eran de un sueño era un recuerdo pasado… solo que no pudo jamás ver quién era el que le decía esas palabras tan sinceras… aun así ella tenía una idea de quién era. Estaba frente a ella, estaba casi segura de eso, pero había sentido una angustia tan grande en esas imágenes que no tenía claro si era correcto recordar, si engañarse a sí misma y dejarlo pasar como un sueño o enfrentarlo-InuYasha…

-Que…

-¿Has sentido como si… me conocieras desde antes?

-¿A qué viene esa pregunta ahora?

-Solo respóndemela…

Él la miró dudoso pero aceptó a responder.

-Sí.

-Yo también…-Kagome apoyó su cabeza en el hombro del joven-InuYasha creo que… no estamos aquí por simple coincidencia…

Continuará

Chan chan chaaaan : ) al fin pude actualizar. Gracias por los comentarios wii.

Besitos.