Atrevimientos
Sherlock recibió un mensaje y sonrió satisfecho,
-¿algún dato que sea de utilidad? -preguntó John escrutando con la mirada las sutiles gesticulaciones del detective.
-es nuestro cliente…encontró una estación subterránea en los mapas, "Sumatra Rose" al parecer la construyeron pero la cerraron antes de inaugurarla, todo se complicó por disputas legales-leyó Sherlock-por lo tanto nunca llegaron a construir la parte exterior…es el único lugar en donde debe estar nuestro carro fantasma-ironizó- está justo debajo el palacio de Westminster, realmente fue un plan muy elaborado, desean volar en pedazos todo el parlamento usando los ductos de ventilación que lo conectan con la estación subterránea… ¡ingenioso!- exclamó al fin elevando las manos comenzando a caminar rápidamente hacia la estación.
-Alto, Sherlock debemos llamar a la policía, informarles lo que sabemos hasta ahora, debe venir el escuadrón antibombas y evacuar el parlamento urgentemente-señaló Watson alarmado mientras caminaban por la estación del metro.
-claro que no, estorbarán…siempre lo hacen. Esto es más limpio, más eficiente -dijo mirando cautelosamente hacia ambos lados cerciorándose de que nadie los vigilara, para luego forzar una de las entradas de emergencia rumbo a los túneles subterráneos.
-también es ilegal Sherlock
-un poco… -admitió el aludido. John suspiró frustrado, el detective seguía siendo igual de obstinado, prefería resolver los casos por su cuenta, en vez de recurrir al protocolo legal, incomodando constantemente a Lestrade o Mycroft, pero como Sherlock constantemente repetía "ellos lo necesitaban" así que John supuso que era un buen motivo para tomarse algunas libertades.
Caminaron sin rumbo fijo bajando varios niveles por las escaleras de emergencia, John comenzaba a perder la esperanza de encontrar el carro a tiempo, y para colmo no tenía señal en su movil…si llegaban a necesitar refuerzos estaban perdidos. Sin embargo, Sherlock tal como un sabueso entrenado seguía un invisible rastro sin titubear un segundo.
-es por aquí, tiene que ser aquí-dijo levantando el rostro hacia un gran ducto de ventilación que se alzaba sobre sus cabezas, saltó hacia la línea férrea avanzando velozmente
- ¿Sherlock no se supone que eso electrocuta?
-es perfectamente seguro si evitamos tocar los rieles
-okey…perfectamente seguro-dijo poco convencido, imitando al detective, tras poco andar encontraron el carro, ingresaron con la intención de encontrar la bomba.
Sherlock se detuvo de golpe, sacó la cubierta de un asiento para comprobar sus sospechas - no…no puede ser
- ¿qué sucede?
-el compartimiento entero es la bomba- dijo al fin con tono preocupado. - debe haber algún detonador por aquí, sus ojos automáticamente se dirigieron hacia una cubierta del piso previamente removida, la levantó y sus temores se concretaron…estaba frente a un gran detonador con cuenta regresiva.
John comenzó a jadear evidentemente asustado, iban a morir en ese carro de tren abandonado – ¡el escuadrón antibombas!
-Ya no hay tiempo para eso…
-pues entonces piensa en algo, eres Sherlock Holmes.
-eso no significa que sepa como desactivar una bomba gigante John. ¿Qué hay de ti?
-nunca desactivé bombas, soy un maldito doctor
-Y un soldado, como siempre nos recuerdas -replicó Sherlock. En ese instante las luces del carro se encendieron de golpe y la cuenta regresiva de dos minutos y medio comenzó a avanzar, la bomba se había activado.
- ¡Sherlock busca en tu palacio mental!, has leído todos los libros, ¡debes saber cómo desactivar esta cosa! -gritó en medio de su desesperación.
Sherlock no reaccionaba, sus ojos se habían cristalizado, intentaba ubicar algún dato dentro de sus numerosos registros mentales, pero por primera vez en la vida su cerebro no arrojaba ninguna solución, parecía estar en blanco mientras los valiosos segundos se esfumaban.
-no John, no lo sé…lo siento pero no sé cómo, te he fallado yo…no debí traerte conmigo hasta aquí- confesó arrepentido mientras una lágrima caía por su mejilla - dios…tienes que irte, quizás aun puedes escapar de esto.
-ya no hay tiempo suficiente para alejarse Sherlock, y no te dejaré…jamás te dejaría solo…pero si no la desactivas mucha gente morirá
Sherlock arrodillado en el piso palpaba desesperado la inmensa bomba que tenía frente a él con la esperanza de encontrar algún dispositivo que le permitiera detenerla.
-No puede ser…es el fin- dijo John cerrando los ojos, estos eran sus últimos instantes de vida…al lado de la persona que más le importaba en el mundo. -Sherlock- dijo arrodillándose frente a él, intentó buscar su mirada pero Holmes mantenía los ojos fijos en la bomba con actitud perpleja -Sherlock ya no tiene caso- dijo tocando sutilmente el hombro del detective.
-John por favor perdóname por todo el dolor que te causé…
- …yo deseaba con tanto que no hubieras muerto…
-pues…piensa bien lo que deseas John- dijo el detective en un susurro con los ojos cerrados, tomando una actitud resignada
-te perdono Sherlock Holmes…eres el hombre más sabio y el mejor que he conocido-
Sherlock sonrió disimuladamente, era todo lo que necesitaba escuchar, Ya no había resentimiento en John…había logrado que el doctor se sincerara, estaba por abrir la boca para decirle que todo había sido una broma pero sintió repentinamente los tibios labios del doctor rozando los suyos en un último arrebato desesperado, a modo de despedida. Sherlock abrió los ojos de golpe, Watson había tomado fuertemente el cuello de su abrigo para que no se pudiera apartar, Sherlock sabía que debía terminar cuanto antes con ese inapropiado contacto, pero los labios de John comenzaban a moverse lentamente contra los suyos, entrecerró los ojos y no pudo evitar mover imperceptiblemente los labios contra los de su compañero...devolviéndole el beso. Aquel delicioso roce se sentía encantadoramente bien, si alguien hubiese estado ahí no habría visto más que un tímido contacto insignificantemente breve, pero no había nadie cerca para interrumpirlos.
Sherlock finalmente separó a John con delicadeza. El doctor aún mantenía los ojos cerrados esperando su fin. Pero en cambio se sintieron voces provenientes del exterior, se atrevió a alzar la vista…era el escuadrón antibombas, miró a Sherlock sin entender absolutamente nada, luego vio el reloj del detonador, se había detenido…todo había sido otro más de los malditos trucos de Sherlock, para quedar bien…para que John le dijera algo agradable y finalmente todo volviera a ser como antes entre ellos, pero las cosas se habían salido de control, el detective no había previsto ese inesperado impulso por parte de Watson.
-así que…si llamaste a la policía-el detective no se atrevió a hablar, estaba levemente sonrojado con la mirada totalmente perdida, se llevó una de las manos a los labios, daba la impresión de estar analizando cuidadosamente cada sensación.
De pronto entró Lestrade con todo un operativo dispuestos a desactivar la bomba, John se separó de golpe, retomando una distancia razonable con el detective
-ah…detuviste el contador, bien hecho Sherlock…fue astuto- dijo Lestrade satisfecho.
-debo irme- fue todo lo que pudo decir el detective, intentando escapar de la presencia de todos esos ojos mirándolo con extrañeza, como si supieran lo que acababa de suceder, "necesito pensar" dijo para sí, caminando velozmente hacia la salida de la estación aún con el sabor de John en sus labios.
