Y como siempre. Que lo disfruten!!!Sabo despertó, bostezó y miró a Ace que dormía entre él y su esposa. Sonrió al ver como el niño se acorrucaba al lado de la madre.
Se puso en pie y estiró el cuerpo—Un día difícil nos espera.
—¿Sabo?—Dijo la esposa en un susurro y Sabo se volteó para verla.
—Dime.
—Tú… tú…—bajó el rostro y apretó las sábanas.
—¿Te sientes mal? Lo entiendo. Estamos al enfrentar una guerra…
—Pareciera que no me conocieras—lo miró ella por debajo del ceño—Cuando he tenido miedo a esas cosas?
—Verdad—sonrió él—Tú nunca le has temido a nada.
—Ahora también te equivocas.
Sabo se extrañó.
—¿De qué… de que hablas?
—Si tengo miedo a algo. Tengo miedo a perderte, Sabo. Mucho miedo.
El hombre de cabellera rubia se sorprendió, pero no dijo nada.
—Se lo que sientes por Robin. Lo supe siempre—la mujer comenzó a lagrimear—pero tenía esperanzas de llegar a ti.
Sabo bajó la mirada.
—Y quiero que sepas… no te exigiré nada, solo te pido que si me vas a traicionar, me lo digas a la cara. No te gritaré o te odiaré. Simplemente volveremos a hacer lo que éramos antes, amigos.
—No te mentiré, Koala. Aun cuando veo a Robin, el corazón me traiciona…—dijo él y la chica no pudo cesar las lágrimas— pero, te equivocas en algo. También te amo.
Ella se limpió el rostro y lo miró.
—No se puede amar a dos personas, Sabo.
—No entiendes. Yo no amo a Robin.
—No. No entiendo, Sabo.
—Robin es… es una simple atracción.
— ¿Es porque no soy suficiente para ti?
—No es eso. Eres más que suficiente. Eres lo que no merezco.
—Entonces…?
—Entonces…
—Supongo que tendré que dejar de ser la chica tímida que se avergüenza por todo—se puso en pie y caminó hacia él. Se quitó el fino vestido que traía quedando únicamente en su ropa más íntima.
Sabo pestañó varias veces. Aun no creía lo que acaba de hacer. Se sonó la garganta y apartó la mirada.
—¿Por qué no me miras, Sabo?
—Nunca habías echo cosas como estas.
—Siempre hay una primera vez para todo. ¿O preferirías que fuese ella?
En cuanto el de pelo rubio escucho aquello giró el rostro para ver a la mujer a los ojos. Ella estaba a una nariz de su cara y podía sentir su respiración irregular.
Sabo miró sus manos. Ella temblaba aunque hacía lo imposible por parecer segura.
—Tienes miedo, Koala.
—Entonces. Por qué no me ayudas?
Él llevó ambas manos a su cintura y la atrajo hasta su cuerpo. Ella envolvió ambos brazos en su cuello y se estiró hasta alcanzar sus labios.
Al principio fue un leve roce, pero luego él introdujo la lengua en su boca y la hizo quedarse sin aire. Ella no tardó mucho en regresar a por más.
Sus manos cedieron al deseo y él comenzó a tocarle los senos y ella a apretar sus pectorales.
Sabo alzó la pierna de la mujer hasta su cintura y la forzó a saborear su miembro excitado.
Ella siguió besándolo y él cegado por los deseos de poseerla la apoyó con toda fuerza a la pared, provocando un ruido espantoso.
—¿Mamá, papá?—dijo una voz adormilada.
Ambos, tanto Sabo como Koala se miraron con asombro. Habían olvidado por completo a Ace.
La mujer desenlazó la pierna de la cintura del peli amarillo y salió disparada a por sus ropas que yacían en el suelo.
Se cubrió la desnudes con el vestido y miró al niño con una sonrisa.
—Buenos días, Ace.
El niño bostezó.
—Buenos días, mamá—dijo y miró a Sabo—.Buenos días, papá.
—Ya te vas a levantar, Ace?
El niño asintió mientras se restregaba un ojo.
—Entonces ve a cepillarte los dientes.
—Sí, mamá.
Sabo se acercó a ella por la espalda y la abrazó para susurrarle algo al oído.
—Cuando salga Ace, entremos juntos.
—Sabo, no creo que sea el moment…—se silenció en cuanto sintió la erección de su marido en el trasero.
—No me quiero quedar con las ganas.
Luffy se había acabado de poner su sombrero de paja. Hancock se acercó y le acomodó su capa.
—¿Estás mejor, Luffy?
—Gracias a ti—dijo él y apoyó su frente en la de la mujer.
Ella tenía el rostro enrojecido y cerró los ojos en espera de algo más. Él le acarició el rostro y miró sus labios, debatiéndose si ceder o no a sus deseos. Finalmente, se separó de ella y se dirigió hacia la salida.
—Lu… Luffy?
