8
Para guardarnos...
Fuerza, fuerza para resistir, fuerza para sobrevivir a este decadente mundo donde habían despertado... Fuerza...
8 era el más fuerte de todos, tal vez solo se limitaba a gruñir y a asentir a cada palabra dicha por 1 pero en ese peligroso mundo al que tenían que enfrentarse cada día era mejor ser fuerte y sobrevivir que ser el más inteligente y estar solo allá afuera como lo estaba 2...
Para 8 la única verdad era lo que 1 dijera, no lo que 2 o 5 pensaran; eso había quedado muy claro desde que 7 escapó con 3 y 4, ¿cómo iban a sobrevivir esos tres allá afuera? No, lo más seguro era que ya hubieran caído ante las garras de la Bestia, no, era mejor ser fuerte y servir de guardaespaldas a 1 que era mucho más sabio que los demás y sabía que era lo mejor para todos...
Fuerza... fuerza para soportar la indiferencia y maltrato del sabio 1, fuerza para controlarse y no golpear a 6 y sus extraños dibujos y cantaletas, fuerza para hacer callar a 5 cuando intentaba opinar sin que 1 se lo permitiera...
Un día sin nada de especial, 8 caminaba por los solitarios pasillos de la cátedral esperando que 1 le llamara cuando lo vio, era algo que brillaba gracias a un pequeño rayo de luz que se filtraba por un vidrio roto de un viejo y descolorido vitral. ¿Qué sería? 8 intentó jalarlo pero era muy pesado, fuerza, una vez más la fuerza era necesario, después de un tercer intento logró liberar esa extraña cosa que había llamado su atención pero en el intento terminó rompiéndose.
Unas tijeras viejas fueron partidas a la mitad, 8 se sonrió mientras daba una especie de mandoble al aire, con eso podría defender a 1, una vez más la fuerza era el elemento a su favor.
¿Y eso? Había un viejo magneto pegado a la parte inservible de las tijeras, por eso no podía liberarlas. 8 se quedó también con el magneto...
Premio doble...
