7º Las novias de Harry
Harry Potter era lento con lo que al amor respecta. Siempre había sido así pero eso no había sido obstáculo para que ahora poseyera una hermosa y numerosa familia. Tres hijos, varias lechuzas, un perro, una casa enorme y una esposa que adoraba. Parecía una descripción perfecta y aburrida, pero para él, un chico que nunca había tenía nada de eso en su vida, era mucho más.
Antes que su esposa había tenido una esposa y una admiradora. Ambas desastrosas pero experiencias al final.
Su novia antes que Ginny había sido Cho Chang, una chica atractiva pero una del montón que lo había atraído físicamente. Era buena persona, pero al final lo utilizó como pañuelo para llorar sus penas. Y era justificable. Primero por la muerte de Cedric, el amor más importante de toda su vida y con el que, según Harry, hubiera seguido hasta el casamiento. Pero él estuvo con ella y la esperó, siendo lo más cercano a Cedric que la oriental tuvo en esos momentos.
Luego se dio cuenta que ella era algo irracional e histérica, con los celos por Hermione y ese coqueteo con Roger Davis para celarlo, que no resultó en lo más absoluto.
Cho tiene más hormonas que una hipogrifo en celo masculló una vez Ron al ver los interminables cambios de estado y humor de la chica y el desconcierto de su amigo Harry.
Primero le gustaba Cedric, luego Harry, luego la culpa por ese beso tras la reunión del ED, y luego esa relación que ni siquiera tenía un nombre.
Y sumado a que el chico era lento e inocente, esa salida a Hogsmeade que era mejor olvidar. Allí rompieron del todo y ahora Cho lo veía con odio por "un supuesto romance con su mejor amiga" totalmente fabricado por la mente femenina de Cho.
Es culpa de las hormonas y ese maldito periodo que las vuelve así le había dicho Fred Weasley una vez cuando Harry comentó una pelea con Cho.
Y luego, a finales de quinto, cuando ya no sentía nada por Cho más que cierto cariño, se enteró que salía con Michael Corner tras la derrota en Quidditch. Allí vio que tenía razón Ron. O era Corner o era Davis, pero con alguno acabaría consolándose por su ruptura con él.
En sexto conoció a Romilda Vane, su fan número uno en todo el mundo femenino y la persona, quizás, más obsesionada en estar con él. Tanto así que lo trató de envenenar con bombones que harían que él la amara. Gracias a Merlín, los ingirió Ron y el pobre sufrió los efectos enamorándose de Romilda. Pero más allá de ello, no había pasado a mayores y no la tuvo muy en cuenta, además que ese año estaba ocupado con los Horrocruxes y sus sentimientos por Ginny, a la cual le pidió, en una oportunidad, disculpas por haber estado tan cegato en cuanto a ella.
Ahora llevaban meses de casados y con planes para el futuro. Querían algunos hijos y Harry estaba planeando comprar una casa más grande.
-Mira, ese de allí-señaló Ginny dándole un catálogo a su esposo. Estaban en el Caldero Chorreante viendo muebles en varios catálogos que Hannah Abbot, la dueña del lugar y esposa de Neville, les había prestado. Esos muebles estaban en el lugar, ahora más cuidado y remodelado. Harry asintió y tragó saliva. Tenía la garganta seca.
-Iré por algo de beber. ¿Cerveza de mantequilla?-preguntó y la pelirroja asintió. Se dio la vuelta y fue hacia la barra donde Hannah, con un delantal y un paño en mano, recibió el pedido y fue a buscar las bebidas en el depósito. Se le habían acabado.
Mientras esperaba a la chica, comenzó a tamborilear la barra con los dedos y una chica, sentada en la barra, lo miró con molestia. El ruido no la dejaba leer en paz. Miró al chico con una sonrisa sensual y se bajó del banco en el que estaba sentada.
-Vaya, Harry Potter, nos volvemos a encontrar-terció Romilda con los ojos brillantes. Estaba con una túnica negra y apretada que combinaba con sus cabellos y ojos.
-Hola Romilda-masculló Harry chica no le agradaba pero tampoco la odiaba, era alguien que conocía-¿Qué haces de tu vida?-preguntó por preguntar. Ginny a lo lejos levantó la mirada del catálogo y sonrió. Aquella mujer nunca se cansaría de buscarlo.
-Soy sanadora-afirmó la chica con orgullo y el moreno asintió, sorprendido-La mejor de mi clase. Y estoy por irme de viaje para hacer un postrado.
-Vaya, grandioso-opinó Harry y tomó las bebidas que Hannah le trajo un segundo antes-Gracias Hannah.-La chica asintió cordialmente y anotó algo en un pequeño libro. Era una cuenta corriente a nombre de Harry.-Adiós, Romilda. Ha sido un gusto..
-No tan rápido-pidió tomándolo del brazo, posesivamente. Harry miró su mano sobre su antebrazo y la miró a ella. Aquella chica no había cambiado en cuanto a sus intenciones con él-¿No me invitarás a tomar algo?-preguntó, refiriéndose a las dos cervezas que cargaba-Estoy sola y no tengo nada que hacer ahora.
-Romilda, no creo que sea..
-¡Vamos! Por los viejos tiempos-miró a la atónita Hannah y luego a Harry, guiñándole un ojo
-Está acompañado-enfatizó Hannah y Romilda la miró sin comprender.
-Estoy casado, Romilda-indicó Harry con una expresión divertida en su rostro y levantó su dedo anular-Hace tres meses con Ginny Weasley..¿La recuerdas?-El rostro de Romilda se volvió blanco como la nieve y trató de componer una sonrisa forzada-Justo estás ahí conmigo, si quieres puede acercarte a saludarla-dijo Harry y Hannah casi ríe pero se contuvo-Ella estará feliz de verte.
-Oh, no-masculló viendo su reloj en un intento desesperado por salir de ahí mismo-Miren la hora, es muy tarde.-Volteó para buscar dinero, lo dejó sobre la barra y se colocó todo lo que llevaba encima-Gusto en verte,Harry. En otro momento podríamos tomar algo..-miró hacia la mesa donde Ginny la saludó con una mano, sonriente- y con tu esposa, claro.
Dicho esto salió caminando rítmicamente del bar dejando a Harry y Hannah sonriendo con burla.
-Caza hombres-comentó la chica negando con la cabeza-Le diré a Neville que se aleje de San Mungo-Harry asintió y se dirigió hacia su mesa, donde su esposa le miró, interrogante.
-Digamos que sigo siendo el "elegido" a pesar de los años-terció, divertido pero cambió su semblante al ver que Ginny enarcaba amabas cejas con algo de indignación-Claro, contigo al lado, linda.
-Más te vale, querido-dijo con una sonrisa asesina y luego le pasó otro catálogo-Fíjate en las camas que..
-Oh, Ginny, dejemos todo esto un rato y vayamos a Grimmauld Place para comenzar con lo que dijimos esta mañana-le guiñó un ojo a su esposa y esta asintió, entusiasmada.
A sabiendas que a esas horas algún cuarto de Grimmauld Place estaría libre, tomaron sus cosas y fueron a comenzar con la familia que siempre quisieron comenzar.
Y esa noche concibieron a su primer hijo, James Sirius.
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Hola A todos, la verdad es que estos capítulos me han salido mediocres. No son algo que me gusten mucho, pero es lo que tengo y odio no publicar. Lamento la mediocridad, pero si quieren, criticas son las que acepto!
Besoo
Lali
