Suena el teléfono de Rusia
—Hell... Privet!
—Ehm... h-heil —responde la voz de Prusia
—Eres, tú... Prossiya? Espera. No te oigo —Rusia se mueve un poco de donde está, acercándose a una ventana, medio frustradillo porque no ha encontrado nada tan ultra secreto como quería.
—Estoy... Estoy aquí... en Domodedovo.
—Ah! Yo estoy en la plaza esta... En... La plaza esta! Te mando mi ubicación por whatsapp.
—Vale, ahora busco un taxi y voy —los alemanes lo resuelven todo con diligencia y eficiente practicidad.
—Spasiba! —responde todo feliz, pensando que AL FIN tiene toda el hambre que suele tener todo el rato.
Hambre que está volviendo loco a América en la CIA, seguro va a haber engordado quince quilos cuando vuelvan a la normalidad, porque cuando él tiene hambre solo... come, sin controlarse y Joan va a ponerle a dieta por seis meses. Sí, porque además como las golosinas le dan mucho más placer que nada, así que está comiendo solo de ello.
Rusia se pone otra vez la bufanda (se la había quitado porque le estorbaba), toma su grifo y se dirige a la salida silbando y sonriendo.
Unos minutos más tarde es que el taxi de Prusia se detiene y él le paga diligentemente antes de bajarse y ponerse un poco nervioso al verle, porque no le ha dicho a nadie en casa a donde venía y además no se ve a América por ningún lado. Rusia le sonríe y le hace un gesto con la mano, acercándose a él.
Prusia parpadea un poco cuando le sonríe sonrojándose ligeramente sin saber qué es lo raro aquí. Un poquito nervioso por intentar convencer a Prusia de que de verdad es Rusia, es que el soviético se acerca del todo pasándose una mano por el pelo.
—Privet!
—Ehm... Heil —sonríe decide con su más awesome y seductora sonrisa, nervioso—. ¿Me estabas esperando aquí solo?
—Da, da. ¡Has venido!
—J-ja, ¿por qué no iba a venir?
—No sé. Ehm... —le mira frunce un poco el ceño y decide que sí, que así es como va a ir esto, y él es awesome y ya lo ha decidido, así que con toda su torpeza y estupidez se acerca a él para darle un beso en los labios
Prusia se queda completamente paralizado y se sonroja hasta las orejas. Rusia decide a medio beso que claro, debería besarle mal porque es justo el plan, que Prusia crea que todo es awesome y que en realidad no lo sea. Abre los labios y le muerde...
El alemán se sonroja más y ahí se mueve para abrir la boca intentando hacer algo, aguantándose el mordisco que no es el primero que le hace. Ahí está el error de... Rusia, el creer que es el primero que le hace y que saldrá corriendo. Levanta las cejas cuando nota que Prusia se aguanta el mordisco y empieza a considerar que esto es bastante extraño porque Prusia parece devolverle el beso... Aun así, el sabor de la sangre le atrae en exceso sin saber por qué y sin estar seguro exactamente de qué le hace más allá de atraerle por completo.
Prusia se pierde por completo y hasta se pone de puntillas con la mente absolutamente en blanco. Repentinamente Rusia empuja a Prusia del pecho, no con muchísima fuerza como para tirarle pero si con la bastante como para separarle de golpe.
—... —eso que Rusia le iba a decir queda en nada cuando se relame la sangre, aún demasiado concentrado en su sabor.
—Ehm... —Prusia se ríe de nervios, aun sonrojado.
—You... Te... ¿Gustar? —le mira.
—Eh? J-Ja... —vacila en un susurro antes de relamerse la sangre.
—Te mordí —frunce el ceño y se rasca la cabeza.
—Bueno... —se encoge de hombros y se relame otra vez.
—Prussi... Ya!
—Was? ¡Y a ti también! ¿Por qué me has besado si no?
—Porque eres un... Tonto y no debía gustarte —balbucea no eligiendo muy bien las palabras y hablando aún más raro.
—Was? No soy un tonto, soy Awesome! Y no me ha gustado tanto —miente, nervioso.
—¿Y quieres acostarte conmigo?
—W-was? —se sonroja otra vez
—¿Algún día nos hemos acostado? — se cruza de brazos y le mira con el ceño fruncido.
—Was? —frunce el ceño con eso.
—¿Tú no tienes una novia? Voy a acostarte con ella... de hecho voy a ir a acostarme YO con ella —le mira y cambia el peso de pie porque quiere ahorcarlo porque le dan muchos celos...
—W-Was? No vas a acércate a Ungarn!
—¿Por? Tú... estás aquí.
—¡Y tú también!
—Yes! Digo... Da! Pero... —es que su ruso debe ser un DESASTRE en estas discusiones.
—¡Les diré a todos que está aquí Amerika si lo haces!
—No! Net!
—Además, tú me has invitado y me has besado!
—¡Tú querías que te besara!
—NEIN! —se sonroja y es que está nervioso porque no sabe porque le ataca, Rusia se sonroja extrañamente un poco en espejo.
—Ehh, pues... Es... ¡Una cosa muy rara! Yo tengo boyfriend.
—Nein, no es verdad.
—¿Cómo no?
—Pues no sois novios, él te lo dijo y nadie quiere ya que estéis juntos.
—¡Pero él me quiere y yo le quiero!
—Eso ya lo sé —ojos en blanco.
—¿Entonces?
—Pero no es tu novio y él esta con Ägypten ahora.
—Y tú estás con... —se queda callado porque no sabe decir Hungría en ruso—. Hungary.
—Und? —entrecierra los ojos con eso pero es que se ve realmente como RUSIA.
—¿Y quieres ser mi... boyfriend?
—W-w-w-was? Y-y-yo... lo que... lo que digo...
—Aja? —pone los brazos en jarras esperando respuesta.
—C-creo que eso... eso sería demasiado formal y prefería no ponerle nombre...
—¡No vas a ser mi boyfriend! A lo mucho nos acostaremos y cómo eres débil te mataré.
—Was? ¡No vas a matarme!
—Claro que sí.
—No, soy tan fuerte como Amerika o más y además hace más tiempo que nos conocemos... él es un niño. Tú y yo... hemos compartido mucho más de lo que él podría imaginar.
—¿Cómo qué? —frunce más el ceño.
—El día que te dé una princesa, lo hablamos.
—¡¿Tú y yo tenemos una hija?!
—Was? ¡Hablo de Ekaterina!
A Rusia se le abre la boca impresionado
—Was? Was? Sabes que es verdad! Y fue una boda awesome
Parpadeo. Parpadeo. Parpadeo En realidad nunca había hablado con Rusia mucho de su pasado o de sus anteriores parejas.
—D-Da. W-Wedding. P-Pues yo voy a casarme con America.
—No van a dejarte.
—Si me dejaron contigo veras como... Ash!
—Pero si Amerika está hasta con alguien más —suspira. Rusia se cruza de brazos frustrado—. Vamos a comer, anda.
—Tengo hambre.
—Yo también...
—Vamos, hay un lugar por aquí a la vuelta al que hemos ido a comer esas bolitas negras.
—¿Bolitas negras?
—Esas pelotitas que se comen con pan duro.
—Kaviar!
—¡Eso!
—Verdamnt —parpadea porque no tiene sentido—. ¿Qué te pasa? Estás RARO...
—¡No estoy raro!
—Ja, lo estás
—Net. Tú estás raro.
—Was?
—Da. Viniendo aquí queriendo besos
—¡Amerika me ha invitado!
—No a darme besos —le mira de reojo. Prusia se sonroja de nuevo—. Aunque resolveremos eso —asegura lleno de misterio, sonriendo para sí y pensando que sí, él va a hacer que a Prusia se le quiten las ganas.
—¿Lo haremos?
—¡Claro!
—¿Cómo?
—Pues... Como sea necesario. ¿Tú qué crees que tendría que hacer?
—Eh... —risita nerviosa, Rusia le mira y levanta una ceja—. N-No... No lo sé... ¿qué... qué querrías hacer?
—No eso que crees —se ríe.
—¿Eh? Nein?
—¿Qué te hace pensar que eres lo bastante fuerte?
—¡Pues que soy awesome!
—Pues no lo sé, mira —le empuja del hombro. Prusia trastabilla un poco y protesta—. ¿Ves?
—¡Me has pillado desprevenido!
—Si te empujo otra vez vas a decir lo mismo? —se ríe.
—Nein!
—Oh... ¡ya sé! ¿Puedes cargarme?
—¡Claro que puedo! —tan seguro.
—Vale vamos a probar —se le acerca y le abraza del cuello. El alemán traga saliva y se agacha para tomarle de detrás de las rodillas
Rusia se le recarga encima un poco y hace el movimiento para que pueda cargarle dejándole caer todo su cuerpo encima. Prusia con una hernia de disco a partir de mañana. Nah, aunque si le tiemblan las rodillas.
—Wow! Si me aguantas! —le mira súper impresionado porque no creía que fuera a aguantarle.
—Claro que s-si —vacila todo rojo y tembloroso, bufando por el esfuerzo.
—Cool! Ahora si puedes tener sexo consigo así te has ganado el derecho —sonríe hacia Prusia, quien le deja caer en el suelo del susto
—Agh! The hell ma... Ehm... Tirar a la gente está mal.
—Was? —sigue con lo otro, sin volver en sí. Rusia se levanta con pesadez porque aún no sabe mover ágilmente este cuerpo
—Dejar caer está mal, ¿oíste? —le pica el pecho con el dedo
Se humedece los labios sin habla, mirándole a los ojos, el ruso le sostiene la mirada.
—¿Qué puedo hacer... qué?
—Pues... Eso. ¿No íbamos a comer?
—Ja, nein —sacude la cabeza—. Pero...
—¿Pero qué? Tengo en serio un MONTÓN de hambre
—¿Hablas en serio con lo del sexo? —risita nerviosa, Rusia hace los ojos en blanco.
—Obvio que no me aguantas cargado para eso —levanta la mano y hace un gesto para subir a Texas.
—¿Y para qué voy a cargarte si lo podemos hacer en una cama?
—¡No vamos a hacerlo en una cama! Digo que si PUEDES cargarme te ganas el derecho a que yo te meta esto aquí porque... —se escucha a sí mismo la bola de imbecilidades que está diciendo y por una vez, se detiene
—W-Was?
—No puedes tener sexo conmigo. Punto. Ni ahora ni nunca. Me caes bastante bien y eso, ¡pero es que no! Yo estoy con America.
—Amerika no está contigo —insiste, frunciendo el ceño.
—Si lo está. ¿Crees que a él le gusta no poder estar conmigo? ¿Crees que prefiere estar con Egypt? Habla conmigo diario. Y no nos vemos y es una mierda y lo odiamos los dos —explica pasándose una mano por el pelo.
—Yo también hablo con él a menudo y no es lo que dice cuando jugamos.
—Pero es que no es lo mismo con Egypt. Ella es... Bueno, si le gusta y eso pero es que no es lo mismo. Conmigo SI que está.
—Ya claro, y eso le dice a ella también.
—No le dice a ella eso... Es decir sí que se lo dice pero es diferente. Es complicado, ¿vale? Pero America sí que me quiere, y mucho, y sería capaz de cualquier cosa.
—Iluso.
—No es una ilusión, estoy completamente seguro —asegura frunciendo el ceño y dando un paso hacia él.
—¿Cómo? Como puedes estarlo, tú mismo sabes que hace con Agypten.
—Lo que hace con ella es... Es... Sexo. Es decir, está bien pero es que lo que hace con ella es así —hace un espacio pequeño con el índice y el pulgar—. Y lo que hace conmigo es así —abre los brazos.
—Jum... a lo mejor podríamos llamarle y preguntárselo —decide, frunciendo el ceño mientras llegan ya al restaurante.
—Net, Net... No hay que... Ihhh! —se tapa la boca pensando por primera vez qué puede estar pasando con el mismo.
—Bien que sabes lo que dirá —saca su teléfono de todos modos dispuesto a llamarle
—Net, Net... No sé qué va a decir ni hacer ni nada.
—Aunque si está por aquí no tiene sentido llamarle.
—No está por aquí, no sé dónde está.
—¡Él me ha invitado antes y se ha hecho pasar por ti!
—Net, Net, Net. Era yo
—Was? No, si me ha amenazado y todo por decir... cosas.
—Pues es que lo que has dicho.
—Was?
—¡Pues ha estado mal!
—¡Pero si tú has dicho que querías acostarte conmigo!
—D-Da... da. V-Violarte!
—Was? No vas a violarme!
—Pues eso es lo que yo hago con todos menos con América —asegura cual si se acerca un mesero a preguntar que van a beber
—Sí yo consiento no es violación, entonces haces lo mismo que con Amerika, ¿entiendes? Pero conmigo.
—¡No vamos a hacer lo mismo que hago yo con America!
—¡No es como que yo quiera!
—¡Si que quieres! ¡Estás celoso de que yo haga eso con él!
—Nein! Tú quieres hacerlo conmigo también porque soy awesome.
—No
—Was? ¡Has dicho que sí!
—Es... Agh! ¡No lo sé! ¡Nunca me había planteado acostarme contigo! —Rusia pasando de intentar actuar como Rusia a ser América de la manera más bipolar posible.
—¿Como que no?
—¡Me mareas!
—Was?
Se lleva las manos a la cabeza que siente excesivamente revuelta con demasiadas cosas.
—Si tuviéramos sexo una vez, ¿estarías conforme?
—W-Was?
—Da. ¿Sexo una vez y dejas de molestarme?
—¡Deja de marearme tú a mí!
—¡Estoy planteándomelo! Y ya está, esto es más fácil.
—¿Planteándotelo?
—Da o Net?
—¡No estoy aquí rogándote como si fueras a hacerme un favor!
—Esto es muy muy raro —declara Rusia mirando a Prusia directamente y repentinamente pensando algo que nunca había pensado en serio, aun cuando era su plan inicial: ¿y si de verdad se acostaba con Prusia? Era... Raro. Aun cuando inicialmente este había sido el plan, era una de esas cosas que había pensado de manera fugaz y poco clara, que Prusia viniera y hacer un poco de Francia, seducirle, darle besos y luego asustarle... Luego había cambiado de plan trescientas cincuenta veces, sin saber muy bien qué demonios estaba haciendo.
—Nein, nein... que va, tranquilo —sonríe con su mejor sonrisa de seductor... que no es muy buena realmente, para ser sinceros.
—¿Por qué no me tienes miedo? —pregunta notándolo repentinamente e inclinando la cabeza
—Was? —pregunta descolocado.
—Todos suelen tenerle miedo a... Tenerme miedo
—Pero yo soy Awesome —y te tengo miedo solo a ratos... añade para sí mismo.
—Ok... Entonces... —le mira sin saber si eso le gusta o no, porque es otra de las cosas geniales que tiene él... Que NO le tiene miedo, y es otra cosa de la que celar a Prusia. Se revuelve—. Hagamos un plan.
—Aja?
—¿Cómo negociamos que más adelante ya no quieras?
—Was?
—Sí, es decir, ahora lo hacemos ¿y luego?
—Ehm... pues... si nos apetece lo... lo repetimos.
—Lo repetimos... Net, Net, Net... No lo queremos repetir.
—¿Por qué no?
—¡Por que no!
—Estás pensando en esto demasiado —responde frunciendo el ceño.
—¿Ah, sí? ¿Y qué sugieres?
—Que te relajes, en serio, ¿qué es lo que temes tanto? ¿Lo que diga ese cerdo capitalista? ¿Desde cuándo no haces lo posible para molestarle?
—En realidad es que... No... Jum! —rechina los dientes.
—¿Lo ves? —sonríe y toma una de las tostaditas de caviar que les han traído
—¡No es que quiera molestarle! De hecho... No... Ash! Solo porque soy un gran espía —toma una también y se la mete a la boca.
—¿Solo porque eres un gran espía was?
—Es que estoy haciendo todo esto —se relame notando que esto sabe mejor ahora que antes
Ya que habitualmente le sabe muy salado... Aunque le gusta. De todos modos siente como que le falta ALGO. (Vodka, niño, VODKA!)
—¿Qué tiene que ver con eso?
—Pensé que eras amigo de America —sonríe pensando que tiene que ver absolutamente todo.
—Eh? Bueno... sí lo soy.
—¿Y por qué te quieres acostar conmigo?
—¡Tú también quieres!
—¡No es eso lo que te pregunto! ¡Y no es verdad!
—¡Sí que lo es porque soy awesome!
—Sería muy raro, pero... Podría. Podría si así se te quitan las ganas.
—No sería raro, raro es hablarlo así
Rusia le mira y piensa que... También, eso es cierto.
—No sabía que te gustara tanto.
—¡No me gustas tanto!
—¡Claro que sí!
—¡Pues como yo a ti!
—¡Claro que no! ¡A mí no me gustas NADA DE NADA! —se sonroja un poco al decirlo por alguna razón.
—Was?
—A mí me gusta América —¡que mareo! Ya lo sé, ni me lo digan.
—¡Y yo quiero a Ungarn!
—¿Entonces qué haces aquí intentando acostarte con Russia?
—¡TÚ me has invitado!
—¡Eres más divertido jugando a la play! Aunque no besas tan mal... Pero yo soy más awesome —le saca la lengua.
—Was?
—¡Así! ¡Lo que oíste! Que eres más mi amigo que... Así como de sexo. Aunque podría... Creo... —vacila un poco sin saber qué hacer.
—¡Para ya! ¡No entiendo nada de lo que haces!
—¡Estoy decidiendo!
—Nein, me estás mareando y ¿sabes? Ni quiero tanto en realidad —se levanta dispuesto a irse.
—Eh! No! ¡Espera! —le detiene del brazo porque en realidad no quiere que se vaya—. ¡No te vayas!
Prusia le mira y se sonroja un poco.
—Entonces deja de marearme y actuar raro... y hablar en inglés!
—Estoy... Tomando clases —sonríe un poquito.
—Oh... ¿por?
—Siéntate, siéntate... Come conmigo —se encoge de hombros como respuesta y Prusia vuelve a sentarse. Rusia le mira a los ojos y sonríe otra vez, porque se ha dado cuenta ya que la gente suele huir de él y no le gusta eso, NECESITA a alguien con él.
—¿Entonces qué? —pregunta más agresivo.
—¿De eso? —traga saliva—. Vale, vale, iremos a casa y lo haremos... En el sótano.
—Was? Ni de coña pienso bajar ahí otra vez.
—¿¡Has bajado?!
—West te ha dicho un millón de veces que todo eso está mal!
—¡Pero cómo has bajado! ¿¡Cuándo?!
—¿Cómo que cuándo?
—¿Cuándo bajaste?
—Pues no te acuerdas de cuándo Polen?
Parpadea, parpadea, parpadea
—Polen?
—Ja... por lo menos se escapó.
—No me... acuerdo de eso
—Bueno... es mejor no hacerlo.
—¿Pero qué pasó?
—De veras es mejor que no lo recuerdes —es que está hasta pálido.
—But why? ¿Pasó algo horrible? ¿Hice algo horrible? ¿Qué hacías tú ahí?
—Ja... ja.
—¿Qué hice? ¡Cuéntame! —toma el borde de la mesa y mira a Prusia con desesperación.
—Nein!
—¿Por qué no? ¿Y qué hacías tú ahí? ¿Cuándo pasó esto?
—Pues... en el treinta y nueve.
—¿Treinta y nueve? Wow! ¿Y qué más pasó? ¿Por qué estábamos ahí? ¿Quién es Ponen?
—Was? —le mira incrédulo.
—Cuentameeeee!
—¿Pero qué te pasa?
—Solo no me acuerdo ahora mismo.
—Es mejor así.
—Ugh! ¡Eso es trampa!
—Claro que no.
—Podrías contarme
—Prefiero no hacerlo. Yo mismo estoy intentando olvidarlo.
—¿Y te acostaste conmigo? ¿En el sótano? ¿Tiene que ver con mi hermana loca? —frunce el ceño.
—Was? ¡Yo no! Polen!
—¿Quién demonios es Polen?
—Pues quien va a ser! Polen es Polen! Es rubio de ojos verdes y tiene eso con los ponis.
—Poland! Oh! Shit! Estas hablando de 1939!
—Claro!
—Fuck!
—Was?
—Pero es que... Prussiaaaaa! No me hables de cuando hicieron cosas horribles con Poland!
—¡Tú estás preguntando del sótano!
—¡No hagas que haga esas cosas! —protesta—. ¡Yo puedo ser mejor y no hacer cosas malas si no me llevas al sótano!
—¡Nadie te lleva al sótano, tú les llevas!
—¡Eso no es verdad, yo soy mucho mejor con América que no me hace hacer cosas así!
—Antes eras más divertido — Prusia pone los ojos en blanco con toda la publicidad pro americana
—Bah! ¡Claro que no! Solo es eso. Ahora de hecho soy mucho más divertido.
—Nein, ahora hablas bien de Amerika todo el tiempo y eres raro.
—Net, no soy raro. América es... —a Rusia le CUEEEEEESTA—... un cerdo capitalista
—No parece, solo haces que decir todas las maravillas como si no le conociéramos.
—Ok, ok... —suspira—. Él... Es... Él... Es un cerdo capitalista que come pura comida chatarra y toma mucha Coca-Cola!
Prusia le mira un poco incrédulo
—Y bueno, él... No es un psycho como yo but él hace también alguuuuuunas cosas malas solo porque es el héroe de todos!
Niega con la cabeza porque sigue sin sonar bien.
—Ehhh... Es un... Él es... —se esfuerza, de verdad, para sonar lo más ruso posible—. Su economía es un desastre y... Yo llegue primero al espacio y habría llegado primero que él a la luna si...
—Parece que solo quieres demostrarlo... pero bueno.
—Y tú no pareces su amigo —le sonríe a pesar de todo—. No sabía que eras... ¡Así!
—Was? ¿Cómo qué no?
—Él juega contigo y es tu amigo, no sabía que fueras más amigo mío.
—¿Amigo tuyo?
—No?
—Ja, ja... aunque tu amigo es West... lo que pasa es que te conozco hace más tiempo
—Que... Ahm... Germany? Really? Es que tú eres mayor verdad?
—Claro, es mein bruder el pequeño.
—Entonces tú eres más mí... Amante
Prusia se sonroja y se ríe nervioso.
—Con todo lo que te he buscado...
—Eh?
—¡A ti! Al amante... ¡Y eres tú!
—Was?
—¡Es de siempre! —la Epifanía
—¿De siempre? —Prusia no le sigue, pero PARA NADA.
—Eres SU... ¡Eres su amante! ¡Y yo no lo noté!
—¡No soy amante de Amerika! Agypten lo es!
—¡Eres el de Russia!
—Was? Tu amante?
—Yes!
—¿E-Eso… eso quieres? —se ríe aún más.
—¡Es lo que tú me estás diciendo!
—Pues si... tú quieres —risas nerviosas de nuevo
—¡Pero si llevas años así! ¿Cada cuánto vienes a eso? ¡Yo no lo sabía! ¿Cuándo viniste la última vez?
—¿Aquí? No lo sé, hace un montón... —traga saliva y se sonroja más pensando que acaba de darse cuenta. Rusia arruga in poco la gran nariz.
—¿Y qué es lo que más te gusta?
—Pues me gusta... ehm... el metro y... San Basilio y...
—Nah! ¡De mí!
—Ah! —vuelve a reírse de nervios
—¡Aun no me dices! ¿Te gusta mi nariz?
—Pues... ehm... ja —asiente un poco, sonrojado
—¿Y qué más? ¿Mis besos? —levanta las cejas. Prusia se pasa una mano por el pelo y gira la cara, riéndose nervioso, pero asintiendo—. ¡Mira tú! ¡Que conveniente!
—Pues... —vacila tremendamente incómodo—. A ti también te gustan, tú eres quien me besa.
—Te bese una vez.
—Hoy, pero las otras veces...
—¡¿Te beso yo?! —impresionado.
—¡Siempre!
—¿¡De verdad?!
—¡Claro! ¿Qué es lo que te pasa, en serio?
Rusia parpadea
—Es que no te puedo creer que... YO te bese.
—¿Por qué no?
—¡Pues es raro!
—¿Qué tiene de raro? —frunce el ceño.
—Pues es que America me besa a mí —frunce el ceño
—Ah, ja? —sonríe un poco con suficiencia por eso, pensando que eso es porque él le gusta más ¡Ja! ¡Chúpate esa, America!
—Pues América es quien me... Hace.
—¿Te hace, qué? ¿Besarte? Tal vez es que él no te gusta tanto.
—¡Sí que me gusta!
—Tal vez no tanto.
—¡Cómo no! ¿Cómo te beso en general, a ver?
—Pues como has hecho antes, ¡ya lo sabes!
—¡Pero así no es como siempre!
—¿Cómo qué no?
—¡Es imposible que así sea siempre!
—¿Por?
—¡Porque no! No es verdad que siempre te besa... beso así!
—¿Ah, no? ¿Y cómo lo haces?
—¡Pues de otra manera! ¡Muerdo más además!
—A mí no —pone los ojos en blanco.
—Ah no?
—Aun no entiendo que te pasa, nunca hablamos de esto así, ni haces preguntas de estas.
—¿Qué hacemos? ¿Te beso y nos acostamos y ya?
—Pues si quieres...
—Ehm... En mi casa entonces.
—Ja, claro...
—Pues... Vamos entonces.
—Oh... ehm. Vale, claro —se ríe nervioso y se levanta. Rusia parpadea y se levanta también, saca la cartera.
—Ah, espera —busca la suya, aunque no tiene rublos
—¿Vas a invitarme tu?
—Puedo hacerlo —de nuevo una de esas sonrisas seductoras
—Yo también, de hecho mejor pago yo .
—En serio, no hay problema
—Pues... Vale. Pero vamos
—Jeje estas... jeje ansioso?
—Algo.
Prusia se sonroja más y deja el dinero en la mesa, sin mirarle
—Vamos entonces.
—¿Me... me esperas un momento qur voy al baño?
Rusia se lo piensa un poco.
—Yo también tengo que ir al baño.
Aprieta los ojos rojos porque no era eso lo que quería exactamente.
—Vamos, vamos —le da unas palmadas en la espalda pensando que en realidad... Ha comido muy poco.
Prusia traga saliva y asiente de todos modos, pasándose una mano por el pelo y separándosele un poco.
