Inuyasha y el resto de personajes no me pertenecen, lo hago sin ánimo de lucro.

Disfruten


No necesito esto

— ¿Interrumpo? —

Kagome e Inuyasha se apartaron como si les hubiesen tirado un balde de agua fría. Ambos azorados por dejarse llevar por las pasiones a plena vista de los transeúntes. Inuyasha tomo lentas respiraciones y contó hasta diez…veinte… necesitaba más números de los existentes para calmar el fuego que hervía en sus venas, frustrado se agito el cabello por su falta de autocontrol y también con la persona que los había interrumpido ya que estaban en eso.

Kagome se quedó fría por su parte al reconocer tardíamente la voz, buscó con su mirada esos ojos que antes había pensado que amaba. —Ko…Koga— El aludido miró a la pareja en un largo silencio mientras mil emociones cruzaban a través de su mirada. —Yo…—

—¿No nos vas a presentar Kagome? — Inuyasha sentía como toda la pasión que había sentido unos instantes atrás se transformaba en una ira irracional, para después pasar a ser unos celos incontrolables, mientras esperaba a que Kagome reaccionara, ya presentía que había más entre ese individuo y ella.

—Inuyasha él es…Koga, Koga él es Inuyasha — por fin dijo Kagome, al recuperarse del aturdimiento, era una sensación muy incómoda estar entre ese par.

—Inuyasha… Qué clase de nombre es ese, ¿De perro? — Koga sentía que todo su mal carácter e irritación se concentraran en Inuyasha, como se atrevía Kagome a dejar que ese maldito perro deje que la desnude a mitad de la calle. Obviamente ella no dejo entrever estar en la misma situación con el mismo lo que lo doblemente irritaba.

—Koga no es precisamente un nombre mejor sabes, quizá tu madre fue lo último que dijo antes de abandonarte como un triste lobo pulgoso. —Inuyasha ya sentía las ganas de ponerle unos cuantos golpes, no por lo que le decía, simplemente por sacar su frustración.

—Inuyasha basta, Koga que haces aquí— El ambiente ya se sentía tenso de por sí, no necesitaba que ese par sacara todo un mar de testosterona.

—Tu madre me pidió de favor que te cuidara mientras ella salía de viaje— Kagome que quiso dar de topes en una pared invisible, había días que odiaba que su madre casi no estuviera en su departamento. —Sabes que le preocupa que pases sola mucho tiempo y como confía en mi…— Inuyasha ya había escuchado demasiado.

— ¿Y tú quién diablos te crees para quedarte en casa con Kagome?— Inuyasha comenzó a acercarse a golpear al maldito pero Kagome lo detuvo.

—Soy la persona que dormirá en su casa— Dijo Koga solo para irritarlo, si Kagome no lo echaba antes de terminar este pequeño teatro.

—Inuyasha no es lo que tú piensas— Kagome sentía que un sudor frio atravesaba su espalda sentía como Inuyasha temblaba de rabia contenida y no quería que hiciera algo solo porque Koga se comportaba como un idiota. —Él es solo un amigo cercano y mi madre lo tiene en alta estima, aunque no sé por qué le dijo que viniera— mirando de soslayo a Koga—estaré bien te puedes ir.

—Kagome por lo que estaba viendo es obvio que no te podre dejar sola, a menos que quieras que le informe a tu madre la razón. — Mirando a Inuyasha brevemente— Además… antes te gustaba que me quedara contigo. —Inuyasha se soltó del agarre de Kagome y le dio un puñetazo en el estómago a Koga.

—Infeliz— dijo Koga sin aliento, agachándose para tomar aire. Inuyasha ya iba a descargar el segundo golpe cuando Kagome se volvió a interponer entre su objetivo y él.

—Inuyasha ya basta— gritó por fin Kagome, se agacho junto a Koga para ver si estaba bien. —No puedo creer que lo golpearas. —

—Estás loca si crees que voy a dejar sola con este maldito lobo sarnoso— Inuyasha estaba alterado, furioso… y muy celoso.

—Si lo harás por que no es de tu incumbencia— Kagome se retractó en cuanto pronuncio las palabras al ver como Inuyasha la miraba asombrado, para después mirarla con incredulidad.

—Me estás diciendo que lo vas a dejar quedarse contigo. — Kagome no respondió, lo que para Inuyasha fue más que suficiente cerró la puerta del carro y lo rodeo para subirse y marcharse a toda prisa de ahí. Kagome lo observo irse, dividida entre llamarlo y quedarse con Koga.

— ¿Por qué tenías que provocarlo Koga? y a todo esto nosotros terminamos hace tiempo, no tienes derecho a estar aquí. — dijo mientras le ayudaba a incorporarse para caminar ambos hacia el departamento de Kagome.

—El tipo es un completo cretino Kagome— Koga rechinaba los dientes el bastardo debía hacer ejercicio pensó entre sí, sentía que tenía todas las costillas lastimadas.

—No puedo hablar mejor de ti. — Cuando atravesaron la puerta principal, lo ayudó a recostarse en el sillón mientras ella iba por una bolsa de hielo— ¿No estas exagerando un poco Koga? — Kagome lo veía contener apenas un grito de dolor cuando le puso el hielo.

—Creo que me quebró una costilla— dijo apenas Koga, sería la última vez que lo pillara con la guardia baja ese maldito perro. Kagome se olvidó el enojo inicial y de Inuyasha molesto.

—¿Quieres que te lleve al hospital? — Kagome ya estaba haciendo cuentas mentales para el efectivo que necesitaría para llevarlo en taxi.

—No, déjalo así. — suspiro en un gruñido al lastimarse. ¿No podría respirar levemente sin dolor? Esta iba a ser una larga pero larga noche.

—¿Quieres que te de un analgésico para el dolor? — antes de recibir respuesta Kagome ya estaba en marcha, también preparó un poco de té y colocó un paquete de galletas junto a la medicina todo en una bandeja. Koga la veía ir y venir buscando los menesteres, era algo que siempre le había gustado de Kagome.

—Y quién es él— Deducía por cómo los había visto que eran novios pero necesitaba la confirmación de ella.

—Es mi novio Koga— dijo por fin cuando situó la bandeja frente a ellos en la mesita de café.

—hummm. — ambos guardaron en silencio mientras Kagome servía el té.

—Por qué no le dijiste a mi madre que ya no podías quedarte aquí. — dijo mientras le pasaba la taza.

—No sabía que tenía fecha de caducidad la hospitalidad— soplando un poco el vapor.

—¿Tu padre volvió a correrte? — Kagome acunaba las manos en su taza para calentar sus manos.

—No será por mucho— dijo cuándo pudo beber un sorbo.

—Siento que no puedan llevarse bien y lamento que Inuyasha te pegara— mirando fijamente el hilo que hacia el vapor de su taza. Desde que murió la madre de Koga su padre tenía ataques de locura irracional, hace tiempo lo había dejado tan golpeado que no pudo moverse en un mes, fue cuando su madre le ofreció su casa para quedarse siempre con la regla de cero toqueteos, no faltar al respeto a la casa, las reglas de la hospitalidad etcétera. Siempre que pasaban los ataques de locura, el padre de Koga se arrepentía de lo que le hacía a su único hijo y le rogaba que volviera a casa. Había pasado tan frecuentemente que Koga advertía las señales para evitar que lo volviera a golpear, simplemente se marchaba por un tiempo.

—Descuida no pasa nada. —

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Inuyasha estaba ciego de furia no podía creer que Kagome escogiera a un maldito remedo de persona por encima de él. Es su novio maldita sea. Conducía a una velocidad alarmante por la ciudad, no quería regresar a su departamento, era posible que Lin y Sesshomaru estuvieran ocupados. Ahora con la cabeza fría… y con la mente tranquila podía adivinar que Lin era la responsable por el contenido del bolso de Kagome. Quizá era lo que andaban murmurando antes de entrar al departamento. Atravesó la ciudad y se desvió por la carretera que conducía al mirador de la ciudad.

Bajo del automóvil y se sentó en el cofre. Dios necesitaba un cigarrillo. Palpo sus bolsillos y no encontró la caja. Había olvidado que había dejado de fumar cuando comenzó a estar con Kagome, regreso a buscar dentro del coche el paquetillo que guardaba en el cenicero oculto.

Encendió el cigarrillo y aspiró una gran inhalación. Aah bendito relajante. Observo a lo lejos la ciudad pequeñas luces brillaban perdiéndose en la oscuridad del horizonte, y ahí estaba el lugar donde había dejado a Kagome con ese individuo a su suerte. No comprendía porque había reaccionado tan ilógicamente.

Necesitaba hablar con alguien de lo que sentía, las emociones que sentía lo superaban.

Camino hacia un teléfono de monedas y marcó un número que juró jamás marcaría.

Un tono, dos tonos, tres tonos… iba a colgar cuando respondieron la llamada.

—Buenas tardes, ¿Con quién quiere hablar? — Inuyasha suspiro aliviado, no había pensado en el cambio de horario por los países. Dudo por una milésima de segundo, no era correcto llamarla ahora.

—¿Se encuentra la Señorita Sheiko? — La pregunta salió de sus labios antes de pensarlo.

—¿De parte de quién? —

—Inuyasha Taisho— la línea quedo momentáneamente en silencio.

—Lo comunico…—después de una espera de a lo sumo cinco minuto. En Londres Sheiko apenas contenía su emoción al saber que le había llamado. Se recostó en sillón aterciopelado de su gran mansión.

—Creí que jamás llamarías — Inuyasha se estremeció de escuchar su voz, había pasado en realidad mucho tiempo desde la ultima vez que habían hablado, desde que había roto el compromiso.

—No es lo que parece Sheiko, necesito hablar con alguien— Inuyasha recargo su frente en la cabina de teléfono para enfriarla.

— Sabes que no me gusta que me llames Sheiko Inuyasha, ¿No la encontraste verdad? — Inuyasha casi podía escuchar su sonrisa. Sheiko no cabía de felicidad, ya podía escucharlo pidiendo de rodillas una oportunidad con ella. Ella se negaría en un principio solo para castigarle un poco, después lo perdonaría por dejarla esperando su respuesta tanto tiempo.

—La encontré es solo que…—Inuyasha recordó como su juicio y sus emociones se perdían en cuanto estaba con Kagome. Sheiko se quedó petrificada. —No puedo controlarme con ella. — Espero unos minutos a que ella reaccionara.

—Vaya, vaya. El gran Inuyasha es superado por sus emociones. — Inuyasha contuvo una maldición. Sheiko por un momento pensó en colgar la llamada, no quería que le restregara su relación.

—Sabes Sheiko creo que fue un error llamarte solo… Adiós— comenzó a colgar.

—¡Espera Inuyasha! — Detuvo el auricular a un palmo de su cabeza. Rápidamente pensó en que tal vez podría usar eso a su favor. — Hablemos—

—Todo estaba bien pero hoy golpee a un individuo por celos— admitió casi a su pesar.

—¿Y te dio motivos para golpearlo? —pensaba frenéticamente un plan, tendría que ir a hacerle una visita.

—Era un imbécil que necesitaba que se lo hicieran saber— Sonrió al recordar cómo se veía después de un solo golpe, parecía hecho de cristal, apenas si lo había golpeado con un mínimo de fuerza.

—Inuyasha la mayoría son unos imbéciles, no por eso vas a ir golpeando a diestra y siniestra— Sheiko no trataba de sonar irónica, continuó—Hasta tú has sido un imbécil. —

—Este era uno especial créeme—le molestaba el hecho de que Kagome lo fuera a auxiliar, lo más seguro era que estaba fingiendo dolor para tener la simpatía de ella. El muy bastardo.

—¿Amigo de ella? —Casi se relamía los labios, este comportamiento era demasiado extraño para Inuyasha, siempre había sido serio y tranquilo cuando lo había visto en el colegio y en la oficina de su padre.

—Creo que tienen un pasado juntos—dijo entre dientes. Casi masticando las palabras.

—Y después de eso, ¿Solo los dejaste juntos? — Sabía que le daba más combustible a la irritación de Inuyasha pero era más sencillo sacar información cuando la persona estaba fuera de sí.

—¿Que querías que hiciera darle un masaje? —Se exaltó. Lo mejor que había hecho era alejarse.

—No dejarlos solos con tu chica eso es seguro, ¿Quién te asegura que ellos no están haciéndose arrumacos en el sillón, ya que estamos en eso en la cama —Casi deseaba que así fuera.

—Si me quedaba más tiempo ahí lo hubiera golpeado hasta sacarle la mierda, además confió en Kagome pero ese bastardo…—cada que pensaba en el sentía que se le hacía fuego la sangre.

—Te perturbó demasiado eh—Jamás había pensado que Inuyasha sería capaz de semejante poco autocontrol. Si le hubiera dicho alguien más, se habría reído en su cara.

—Si pudiera matarlo, lo haría— Inuyasha no estaría contento hasta tenerlo tres metros bajo tierra, él se encargaría de apelmazar la tierra para estar seguro.

—Sólo por una chica—La ironía de toda la situación no le pasaba desapercibida a Sheiko, y esperaba que Inuyasha no cayera en la cuenta, llamaba a la posible futura esposa, cuando tenía problemas con la novia, reprimió una carcajada.

—Mi chica— Enfatizó Inuyasha. Toda la felicidad de la situación se evaporó del cuerpo de Sheiko, esto había llegado muy lejos.

—Tranquilízate Inuyasha iré a hacerles una visita, tal vez pueda hablar con ella y explicarle tu comportamiento cavernícola.— Inuyasha apenas estaba comprendiendo lo que decía Sheiko.

—No es necesario que…— La llamada murió en su oído.

Que había hecho.

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—Teníamos mucho tiempo sin hablar— Koga no podía evitar el tema que a ambos les daba vueltas en la cabeza. Ambos habían estado tomando su té y devoraron cada galletita de la bandeja hasta que quedaron solo migajas.

—Desde que terminamos— Kagome lo dijo con resentimiento, aun cuando no fuese realmente un sentimiento actual, no podía evitar sentirse mal por cómo habían terminado.

—No quise herir tus sentimientos Kagome—Koga quiso acercarse pero dio un gruñido al lastimarse las costillas.

—No hiciste nada por evitarlo Koga— Kagome levanto las sobras y las tazas olvidadas para llevarlas a la cocina.

—Que querías que hiciera, no te iba a forzar a tener sexo conmigo— Como pudo Koga, la siguió hasta la cocina donde la vio vaciar violentamente el contenido en el fregador. —Está claro que no eras tú quien no querías tener relaciones, era yo el del problema—murmuró, pero aun así Kagome lo escucho.

—No sabes de lo que estás hablando Koga, Inuyasha es diferente— dijo viéndolo gravemente. —Recupere mi memoria sabes— Mientras se recargaba en la encimera.

— ¿De verdad? —Koga se reclino en el marco de la puerta.

—Gracias a Inuyasha de hecho, él había sido un amigo de mi infancia, antes del accidente. Estar con él me ayudo a recordar a mi padre y también el incendio. —comenzó a balancear sus piernas mientras los recuerdos volvían a inundarla, era menos abrumador que al principio pero igual le dolía recordar a su padre y no tenerlo.

—Y cómo te encuentras con eso— Koga quiso quitar el ambiente tenso que dejaron las palabras de Kagome, no le gustaba que se sintiera triste.

—Es como si hubiera estado en aguas turbulentas toda mi vida sabes ahora todo se ve tan nítido que parece absurdo que lo hubiera olvidado— Dijo entre una risa y llanto ahogado.

—Y como llegaron de ser amigos de infancia a estarse enrollando en el aparcamiento— Kagome paso tan rápido del borde del llanto a indiferencia extrema tan rápido que casi le dio risa, ser imbécil tenía sus ventajas.

—Eso no es de tu incumbencia Koga—Eso pico su orgullo, sabia realmente que no tenía que pedir explicaciones pero aun así no podía evitar insistir en una respuesta.

—Necesito saber al menos eso Kaggie— dijo persuasivamente usando el mote que le daba cuando eran novios—Has estado con él de una forma en la que yo quería estar contigo, no te deje de amar aun cuando nos separamos, realmente te quería dar tiempo a pensar en nosotros, pero veo que solo te empuje a los brazos de cualquiera—continuo amargamente.

—Inuyasha no es cualquiera Koga, es una parte de mi pasado—Kagome no quería pensar mucho en los porqués de su fallida relación con Koga ni mucho menos saber que aun tenia sentimientos por ella.

—Exactamente Kagome tú lo has dicho, pasado, porque sigues aferrándote a él—por un momento Koga se dejó llevar dominado por una frustración e impotencia lastimándose en el proceso, aun podía ver a Kagome entrelazada con ese infeliz, entregada a tal punto de ser consciente de su entorno.

—No lo entenderías Koga—Kagome estaba cansada de esa conversación, realmente tenía que pensar en cómo arreglar las cosas con Inuyasha.

—Explícame pues— dijo en un tono que no admitía protestas.

—No creo que sea de tu agrado— rezongó.

—Kagome no le des vueltas— suspiró agotado. —Solo dilo.

—¡No puedo está bien!—Gritó por fin Kagome—Aún es confuso, no sé cuánto de mis sentimientos son por él. Están enredados entre el agradecimiento de mi memoria y cuanto es lo que siento por el realmente, es decir por lo que somos ahora—continuo agitadamente— todo paso tan rápido que no eh descifrado esa parte.

—Quieres decir que no sabes si lo amas por ti misma o por tu pasado—No había esperado aquel arrebato de Kagome, desde que la vio, había notado cambios drásticos en su humor.

—Sé que hay algo definitivamente—Kagome no iba a dejar que Koga se hiciera falsas esperanzas, no iba a caer de nuevo con la misma piedra.

—Pero no sabes que es— Solo estaba constatando un hecho, no quería perturbar más el delicado equilibrio que mantenía a raya las emociones de Kagome.

—Le quiero—casi parecía como que ella trataba de convencerse.

—No Kagome, eso es lo más triste de todo esto. — Koga estaba un poco herido por como Kagome se aferraba ciegamente a una relación que al parecer no había optado realmente, simplemente la había aceptado. —No sabes de verdad que lo quieres. —La miró fijamente a los ojos y continuó—Y eso…me deja una oportunidad. —

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El sol entraba por las persianas y el ruido matinal de la ciudad inundaba sus oídos. Kagome recordó que no busco a Inuyasha, estaba tan perturbada por la conversación que tuvo con Koga que solo se fue a dormir para dejar de darle vueltas al asunto. Tendría que hablar con Lin, quizá ella sabría lo que paso con Inuyasha. Con ese pensamiento en mente, se vistió pensando en salir a correr después de un ligero refrigerio. Cruzo silenciosamente la sala para no despertar a Koga, no quería otro enfrentamiento como el de la noche anterior, fue a la cocina para tomar un vaso de jugo cuando el teléfono sonó.

—Kagome es una emergencia— Lin susurró fuertemente por el auricular.

—Lin que te sucede creí que a esta hora aun seguirías dormida por tu sexmaratón— murmuró también Kagome. Lin se sonrojo al otro lado de la línea.

—Olvídalo por ahora hay una chica kag, alarmantemente sofisticada y presunta ricachona— Kagome dejo disparatar a Lin escuchando como hacia parecer una presuntuosa a aquella chica. —Puedo olfatear a quinientos metros una golfa kag y lo sabes. —

—Lin si tanto te preocupa llévate a Sesshomaru otra vez a la habitación y déjala sola— Kagome no entendía por qué tanto alboroto.

—No kag, ella esta con Inuyasha— Kagome se quedó estática.

—¿Cómo que está con Inuyasha? — Kagome alzó la voz sin poder evitarlo y recordó a Inuyasha alejándose de ella enojado.

—No te quiero alarmar, pero sí de ella dependiera tendría a Inuyasha bajo su falda en medio segundo, así de zorra se ve. — Lin espió por la puerta entrecerrada de Sesshomaru y ahí podía ver a todos sentados en la sala, hablando de negocios. Pero esa mujer se comía a Inuyasha con la mirada.

— ¿Y la mujer tiene nombre? — Dos pueden jugar este juego infantil Inuyasha, pensaba Kagome furiosa, como se atrevía a llamar a una fulana después de su escena.

—Se llama Sheiko…— Sentencio Lin— Kikyo Sheiko.

Continuará…


Obviamente no soy fanática de kikyo, tenía que salir de antagonista, si alguien se siente ofendido, me disculpo de antemano.

Saludos.