Capítulo 7
... Y bailan sin que les importe nada que suceda alrededor
Y bailan y la gente que les miran va creyendo en el amor ...
1 año antes...
– ¿Debería acercarme? Toda su fila está sola… – el joven de cabello negro se recargaba sobre su mano derecha simulando no estar nervioso – Seguro estoy alucinando, el cine esta oscuro. Tal vez si me mira a luz del día salga corriendo. – Disimuladamente giro un poco su rostro para ver de nuevo a la rubia sentada en el lado contrario del suyo, la luz tenue de la pantalla la hacían ver hermosa, podía apreciar su cabello largo y rubio, daban ganas de estar pasear sus dedos por él. – Debería dejar de pensar en esas cosas. Ella jamás me haría caso.
Así que le dedico una última mirada dejando escapar un suspiro. Ya casi acababa la película, en un momento toda la gente saldría de la sala, esa chica se iría y él se quedaría con la duda de que hubiera podido pasar si se acercaba, ya comenzaba a lamentarse.
– Me está mirando, puedo sentir su mirada – Serena estaba nerviosa, sus manos estaban ligeramente sudadas, pero era mujer y aunque creía que las mujeres al igual que los hombres podían tomar la iniciativa en esta ocasión los nervios la detuvieron. – Tal vez debería voltear a verlo, solo para que sepa que también lo note. No, no, mejor lo ignoro, pensaría que soy una coqueta.
Disimuladamente volteo de lado y pudo ver como el chico de cabello negro apoyaba su cabeza sobre su mano derecha, tal vez se había dado por vencido y ahora la película le resultaba más interesante que verla. Así que le dio un último vistazo y continúo mirando la película, aunque para ser sincera no le estaba prestando atención, no la suficiente como para saber que la mejor parte ya había pasado y que el final estaba cerca.
La película termino y ella volteo a ver al chico del otro lado de la sala, no miro que tuviera la intensión de acercarse y siquiera voltear a verla, así que se levantó y decidió abandonar la sala, aunque por dentro tenía una batalla, acercarse a él o dejar pasar la oportunidad.
Su caminar era lento y no dejaba de morderse el labio o las uñas de tanto pensar si debía hacer algo o no. Sin darse cuenta se encontraba fuera del cine, miro detrás de ella y miro como gente hacía fila para entrar a alguna sala, otros en la dulcería, pero no había rastro del chico que le interesaba.
– Vamos Serena, ¿qué puede pasar? – sin dejar de morderse el labio – Solo 5 minutos, espera solo 5 minutos aquí fuera. Si sale en esos minutos será el destino y sino… pues… también será el destino.
Dentro del cine Darién levantaba su rostro mirando alrededor, inconscientemente buscando a la rubia que había llamado su atención. Había esperado a que encendieran las luces de la sala para poder verse mejor. Pero se dio cuenta que ella ya no estaba. Un temor inundo su cuerpo, sin darse cuenta se levantó rápidamente girando su cabeza por toda la sala en busca de la rubia, pero no había rastro de ella.
Rápidamente comenzó a salir de la sala, pero había gente aglomerada en la salida y un poco desesperado comenzó a pasar entre ella pidiendo disculpas y recibiendo quejas de la gente. Sin impórtale salió rápidamente mirando hacia todos lados, comenzó a caminar rápidamente por todo el recinto, pero no había rastro de ella. Entonces un pensamiento llego a su mente.
– ¿Y si ya se fue? – El temor se incrementó, así que salió corriendo del cine, al llegar a la banqueta miro hacia ambos lados y entonces la miro, iba caminando, no muy lejos, pero si no se daba prisa la perdería de vista, así que salió corriendo en su dirección. Esta vez no pensó en que decir, el sentimiento de no volver a verla era más fuerte. Al llegar cerca de ella bajo la velocidad, paso de largo y entonces se dio media vuelta quedando frente a frente, ella no se detenía, pero ya había dirigido su mirada hacia él, abriendo los ojos sorprendida por verlo ahí, corriendo por alcanzarla.
Sin dejar de caminar de espalda y de verla sonrió me dio lado.
– Hola, ¿Me recuerdas? Estábamos en la misma sala hace un momento. Mucho gusto, soy Darién, Darién Chiba. – Termino de decir mientras se detenía quedando frente a ella con una sonrisa en su rostro lo cual lo hacía ver encantador – ¿Me permites invitarte un café? ¿Un té? Lo que sea. Te mire y supe que si te deja ir sin siquiera intentar hablarte me lamentaría mucho tiempo. – Su corazón latía a mil por hora y temía que ella pudiera escucharlo. Podía sentir sus latidos en todo el cuerpo - Antes de que digas que no, deja te digo que soy buena compañía, encantador, cuento buenos chistes y lo más importante, soy excelente bailarín. – dejando un par de segundos sin decir algo decidió volver a preguntar. - ¿Aceptas?
Ella estaba anonadada frente a él, si con la luz de la pantalla había quedado encantada ahora tenerlo frente a ella, tan cerca, contemplando su rostro en todo su esplendor la había dejado muda. Sus ojos eran azules, azules como el mar. Aunque su cerebro le decía que no, que debía tener cuidado, era un desconocido su corazón le gritaba que no podía dejar pasar la oportunidad, hace tanto que no latía de esa manera por alguien. Sonrió tímidamente y extendió su mano delante de ella.
– Soy Serena, Serena Tsukino.
El extendió su mano tomando la suya, al mismo tiempo una sensación de calor recorrió su cuerpo. Entonces lo supieron, muy dentro de ellos, sin entenderlo totalmente o sin querer hacerlo que había algo especial. Sin saber qué fue lo que los reunió esa tarde y había unido sus caminos sabían que había sido perfecto. A quien debían darle las gracias. Todo fue ¿destino o casualidad?
