CAPÍTULO 7


Comentarios a los reviews:

Como lo habéis comentado varias, lo separo para no contestaros lo mismo. A ver, surrealista es XD. Que Natsu crea que las relaciones empiezan porque sí, es surrealista. Otra cosa es que en FT todo sea posible y digamos: «joé, si es que es tan despistado que hasta podría pasar XD». Pero tú pones esta situación en otro manga y haces un: «puff, la autora se ha fumado algo». Y ya no te parecería gracioso. Por eso mencionaba que podría no pareceros gracioso, porque es tan surrealista que raya en lo absurdo. Y cuando algo es absurdo, no siempre hace reír u_uº. Me alegra que os lo hayais tomado como yo XD

Ojitos: Jajaja... me alegra que te deje sorprendida. Pretendía hacer algo original, así que espero que os lo haya parecido a vosotras también. Para mí lo es, porque en los fics que he leído, o Natsu no la quiere/no es consciente de que la quiere y Lucy anda angustiada por las esquinas por ello, o tiene unos sentimientos pasionales por ella que los ha ocultado de forma impecable porque nadie de la audiencia los hemos visto jamás, o le asaltan unos celos brutales por la situación más nimia, etc. Vamos, que siento como si hubiera leído un manga diferente al resto ^_^º. Así que dije: ni celos, ni inconsciencia de no quererla. Natsu se piensa que son novios y punto XD.

Tsukihimekoomori: Creo que todas estamos del lado de Natsu, y eso también lo sabe Lucy XD. No por nada ha visto cómo todo el gremio se ha puesto de su parte a sabiendas de que la que tiene razón es ella XD. Sabe que está en minoría absoluta ^o^.

Maria Paula5656: ¿Una foca epiléptica? Jajajaja... eso sí que me ha hecho gracia a mí XD. En cuanto a quién es el despistado... ahí está la gracia de la sinopsis ^o^. ¿Quién de los dos lo es más? ¿El que se piensa que las parejas lo son porque sí o la que no se ha dado cuenta de que Natsu la quiere cuando TODO el mundo lo sabe? Yo soy mucho de hacer ese tipo de giros, que lo sepáis ^o^. Que sé que cuando leísteis el argumento, TODAS pensabais que hablaba de Natsu, jijijiji. Pero sólo os digo una cosa: lo de Natsu es ignoracia, no despiste XD.

AngelNanashi: Sobre las acciones de Natsu... justificar, lo que se dice justificar... Sólo quería hacer ver que realmente podría haber un trasfondo en las cosas que hace. No quiero responderte mucho a esto porque... bueno, mejor me callo... ya lo sabrás ^o^. Pero tengo la sensación de que la gente, en general, tiene un concepto muy simple de sus acciones. A ver si me explico, como la percepción del personaje es bastante sencilla y aderezada por un montón de estupideces, al final, cuando hace algo, la gente tiende a pensar que lo hace por la motivación más simple (o porque es idiota XD). Pero eso es porque ni estamos en su cabeza, ni se nos dice concisamente por qué lo hace, así que asumimos que es por lo más sencillo que se nos ocurra. Lo cierto es que pocas veces se explican sus dobles intenciones con claridad (tipo cuando se deja ganar contra Asuka después de asegurar que competirían en serio, para indignación de los adultos ^_^º). Suelen ser cosas más sutiles. Un ejemplo de esto se da en los Grandes Juegos Mágicos (que para mí es un momentazo *o*) cuando Natsu entra en el hostal de Sabertooth. Si realmente fuese de ideas simples, habría ido allí a arrasar con el gremio por venganza (me enfado y os atizo). Pero no va a por el gremio, va a por el líder y ni siquiera para combatir por quedarse a gusto de darle una paliza. No, lo hace con un motivo y se lo dice: «si te gano, tú serás el que salga de aquí». Y, reconócelo, si no lo llega a decir, habrías pensado que sólo había ido a darle una paliza por cabr*n XD. Porque hay una tendencia a pensar con simpleza sobre él. Pero había un razonamiento de fondo (al igual que cuando se dejó ganar contra Asuka XD). Es decir, que Natsu piensa el porqué de sus acciones, otra cosa es que creamos que no lo hace XD.

HarmonyG: ¡Gracias! Me alegra saber que os parece tan buena historia *o*

Ivonnearmac: Quieres más, pero ya queda poco XD. Y tranquila, que todavía habrá más argumentos ^o^. Me alegra que te esté gustando la historia ;-D

Y bueno, gracias por vuestros reviews ;-D. Os dejo ya con el último capítulo que es larguillo en comparación a los anteriores. Pero es el final, así que espero que os guste ;-D


CAPÍTULO 7

Natsu iba bastante sorprendido en su camino hacia la enfermería, porque ése era el único lugar al que se llegaría a través del pasillo por el que era arrastrado del brazo por Lucy. Nadie les siguió después de haber lanzado la amenaza de quemar al que se acercara. De hecho, lo máximo que los había visto moverse fue hasta la mesa donde habían dejado el libro en su trayecto antes de que Erza se lo arrebatara a los curiosos.

Sin embargo, Lucy no había abierto la boca en todo el recorrido para explicarle a qué se debía su reacción. Reconocía que no se lo esperaba. Durante varios años había pensado que él fue el último en enterarse de que estaban juntos y ahora resultaba que ella le había superado con creces en tardanza. Se suponía que era una mujer lista; debería haberse dado cuenta la primera.

Pero ahí estaban: discutiendo sobre el tema porque Lucy no quería reconocer su torpeza.

Lucy abrió la puerta de la enfermería y los metió a ambos dentro. Revisó que no hubiera nadie en el interior antes de cerrar la puerta y acorralarle contra ella.

—No sé qué te ha contado toda esa panda de chismosos —comenzó por fin—, pero las relaciones no se establecen porque te dé la gana.

—Otra vez con eso… —protestó Natsu cuando comprobó que regresaban sobre lo mismo—. Que no es porque a mí me dé la gana.

—Sí lo es cuando sólo lo sabes tú.

—No sólo lo sé yo —se defendió—. Lo sabe todo el mundo menos tú. Eso debería decirte algo —reprochó el hombre entrecerrando sus ojos.

—¡Que no es así! —le contradijo—. Los primeros en enterarse de una relación son los dos integrantes de la pareja —explicó—. ¡Nunca al revés!

—¿Y qué culpa tienen los demás de que seas tan despistada? —le recriminó para mayor asombro de ella.

A Natsu le empezaba a inquietar que se opusiera de esa forma ante la evidencia. Entendía que le picara en el orgullo ser la última en darse cuenta de su relación. Pero, aunque la fastidiara, no tenía por qué pagarlo con él.

Lucy se llevó las manos a la cara y gimió exasperada.

—Es como hablar con la pared —masculló—. Escúchame bien: no… somos… pareja —enfatizó cada palabra.

—¿Se puede saber por qué te empeñas en negar lo que es?

—Que no es que lo niegue. Es que sólo somos amigos —sentenció.

Y, en ese punto, la inquietud de Natsu pasó a ser nerviosismo, porque Lucy le habló con una contundencia que le envió escalofríos por el cuerpo. Se pasó la mano por el brazo descubierto, en un claro gesto de incomodidad.

—¿Sólo amigos? —titubeó confuso. Y cuando lo oyó en alto con su propia voz, sintió que perdía la sangre del cuerpo. Lucy estaba tan seria que empezó a agobiarle la situación, porque una idea perturbadora por fin se abrió paso en su cabeza—. ¿Estás rompiendo conmigo?

Ella resopló molesta.

—Natsu, no es tan difícil de entender —espetó—. No puedo romper contigo si no…

—¡Lucy! —la advirtió a la vez que la apresaba férreamente por los brazos—. Es una pregunta sencilla.

—¡Y su respuesta también lo sería si me escucharas de una buena vez!

Natsu negó con la cabeza. Iba por niveles y, puesto que hacía unos segundos había llegado al nerviosismo, ahora sintió que le faltaba el aire.

Iba a dejarle. Si no fuese así, habría contestado con un escueto «no». Pero estaba dando vueltas. Levy le había explicado sobre eso. Dar vueltas cuando se hablaba de la continuidad de una relación, nunca era bueno.

—¿No quieres estar conmigo?

A Lucy se le abrieron los ojos por el asombro cuando notó ese ligero temblor en su voz. Incluso la presión de sus manos en sus brazos había aumentado hasta resultarle molesto. No le hacía daño, pero sabía que no faltaba mucho para que lo hiciera.

Le miró aturdida. Lucy no supo qué responder. Para empezar, jamás había visto a Natsu con una actitud tan insegura. Y eso la desconcertaba como pocas cosas. Pero, por otro lado, ésa supuesta pregunta simple era demasiado reveladora acerca de sus sentimientos. Cierto que él se vanagloriaba de conocerlos pero, aun así, a ella la dejaba en una posición muy vulnerable. A pesar de que Natsu había descubierto que le amaba, él no terminaba de definir sus sentimientos por ella. No tenía claro si la quería de verdad o siquiera si sabía lo que era amar a alguien.

—¡Lucy! —la instó con otro apretón en sus brazos tras no obtener respuesta.

Ella le miró a los ojos y no le gustó la angustia que vio allí. Aun así, dudaba sobre qué contestar. Por mucho que lo dijera, las respuestas a sus preguntas no eran tan sencillas en gran medida por el malentendido que tenían montado. Sin embargo, la respuesta simplificada que albergaba en su corazón era obvia, por muy vulnerable que la hiciera sentir. Quería estar con él; se había enamorado de su compañero de equipo hacía años. Y todo ese tiempo, con su esperanza casi perdida, sólo había anhelado que él la correspondiera algún día.

—Sí —susurró al fin.

—¿Eso es que sí quieres seguir conmigo? —concretó.

Ni siquiera consiguió responderle de nuevo. Tenía un nudo en el pecho que no la dejaba hablar. Técnicamente, no podía contestarle a eso con una afirmación porque sólo habían sido amigos. Pero quería quedarse con él; lo quería desde hacía demasiado tiempo.

Así que asintió y Natsu cerró los ojos al tiempo que suspiraba aliviado.

Y entonces, sin más, la abrazó.

—¿Y por qué estamos teniendo esta conversación? —se quejó con voz temblorosa—. Entiendo que te moleste que me haya enterado antes que tú. Pero no puedes darme este susto.

«¿Susto?», pensó Lucy perturbada. Le oyó en su hombro intentar tranquilizarse al controlar las respiraciones y, casi sin darse cuenta, le abrazó de vuelta.

Una inquietante pregunta le cruzó la mente.

—Natsu, ¿desde cuándo somos pareja? —preguntó con cuidado.

El hombre se separó de ella para mirarla mientras le daba confortables caricias por los brazos.

—No lo sé —respondió confundido—. Yo también me enteré tarde.

¿Cómo era posible que no se diera cuenta de lo irracional que sonaban sus palabras? Sin embargo, evitó volver al bucle que habían tenido hasta entonces. Quería saber dónde estaba la raíz del convencimiento de Natsu.

—¿Y cuándo fue eso?

—Bueno… Empecé a ser consciente de ello tras volver del entrenamiento en Akane.

—¿Te refieres a después de nuestro encierro en la isla Tenrou?

—Sí —asintió, y continuó con sus caricias—. Después de despertar el segundo origen, se me agudizaron mucho los sentidos. Y nada más volver, escuché a Levy hablar con otros miembros del gremio sobre el día que os cogisteis una borrachera. Habló sobre nosotros y fue cuando me enteré de que todos daban por hecho que éramos pareja.

—Que todos den por hecho algo, no lo convierte en verdad —intentó razonar, pero sólo consiguió que la mirara confundido.

—¿Cómo que no? Ellos tenían razón —rebatió, y Lucy decidió ignorarlo para evitar iniciar otra nueva discusión en bucle—. Me preocupaba que no me hubiera enterado del tipo de relación que teníamos. Así que pensé bastante en ello. Y durante los Grandes Juegos Mágicos me di cuenta de que me querías.

Era desconcertante para ella oír a Natsu hablar con tanta confianza sobre los sentimientos ajenos. Y no porque hablaran de alguien como Natsu, sino porque ni ella misma podía tirar mucho más atrás de ese tiempo para descubrir cuándo se enamoró de él. Enterarse de que Natsu fue consciente de que le quería casi cuando ella misma se había dado cuenta de ello, la dejaba de piedra.

—Natsu… Me queda claro que sabes acerca de mis sentimientos, pero ¿tú me quieres a mí?

—Por supuesto, ¿cómo íbamos a ser pareja si no? —preguntó como si se hubiera vuelto loca.

—Hablas todo el tiempo de ser pareja porque sabes que te quiero, pero no me dices nada sobre ti. A ratos me parece que lo dices como si fuese un favor.

—¿Se puede saber qué concepto tienes de mí?

Si tenían en cuenta que él creía que eran pareja por inspiración divina, pues uno no muy serio. Natsu siempre había sido tan desapegado en las cuestiones románticas que le costaba hacerse una idea de que la quisiera como algo distinto que a una amiga. Sin ir más lejos, no estaba segura de que él supiera lo que era amar a alguien de forma romántica.

—¿Y cómo lo sabes?

—¿Cómo sé el qué?

—¿Cómo sabes que me quieres como algo más que una amiga?

Natsu no respondió durante interminables segundos. De hecho, dejó las reconfortantes caricias para subir una mano hasta su rostro y acariciarle la mejilla. Jamás la había tocado así, pero fue algo que consiguió hacerla suspirar.

—Porque te vi morir —respondió crudamente. Lucy jadeó por la sorpresa al traer de forma tan repentina aquel espantoso recuerdo—. Y supe que, si hubieras muerto tú también, no habría sido capaz de levantarme.

Aquel día en el que su yo futuro murió en sus brazos había sido el más impactante de toda su vida. Jamás podría borrar de su memoria el horror de verse morir. Y por eso entendía que, si Natsu la amara de verdad, para él también tuvo que suponerle una gran conmoción.

Igual que le había sucedido a ella cuando le creyó muerto tras desaparecer su libro. Perder a la persona amada infligía un daño que no se podía comparar a ninguno físico. Era algo que destrozaba el alma.

—¿Fue ahí cuando te diste cuenta de que éramos pareja?

—Sí —respondió en el acto, y la miró con una fijeza intimidante—. Así que no vuelvas a decirme que no lo somos sólo porque te moleste que me haya enterado antes que tú.

Lucy no sabía ni cómo reaccionar a lo que le había dicho. Esa conversación había llegado a un momento de emocionalidad muy tensa y podía sentir que ambos se encontraban afectados por ella. Y, por primera vez, se atrevió a darle la vuelta a la moneda de la discusión que mantenían. Si ella había estado indignada por que él pensara que eran pareja cuando no era consciente ni de que era correspondida, Natsu había tenido el convencimiento absoluto de que era su novia por casi tres años.

¡Tres años!

Y como se había empeñado en hacerle ver su error sobre esa relación, Natsu había pensado que estaba rompiendo con él. De ahí que se hubiera llevado ese disgusto.

—Tienes… —¡Dios! Ni siquiera se creía lo que estaba a punto de decir—. Tienes razón. Es que me fastidia haber sido la última.

Natsu suspiró de nuevo con alivio y sonrió, con esa sonrisa alegre que le quitaba el aliento… y la respiración. Casi sintió que se le detenía el corazón. En realidad, no terminaba de creérselo. Le había querido por muchísimo tiempo y estaba prácticamente resignada a que, debido a su personalidad, nunca tendría nada más que su amistad.

De modo que, cuando de nuevo la abrazó con ternura, casi se derritió allí mismo. Iba a tener más de eso, pensó con regocijo. No podía ser más feliz…

—Lo tuyo es increíble… —protestó el hombre mientras le acariciaba la espalda—. ¿Cómo se puede ser tan lista y tan torpe a la vez?

O lo sería si dejara de restregarle por la cara que ella era la distraída que no se había dado cuenta de algo que sólo a Natsu se le ocurriría.

—Tu comportamiento no ayudaba… —se defendió.

—Pero si todo el mundo lo sabía… —contratacó él.

—Ellos no tenían que sufrir las incoherencias de tu actitud.

—¿Cuándo he hecho algo incoherente sobre nosotros? —protestó ofendido.

—¡Pero si acabas de decir que me querías desde la competencia de los Grandes Juegos Mágicos! Y sin embargo, unas semanas después me abandonaste —se quejó dolida.

—No te abandoné; me fui a entrenar. Incluso te dije cuándo volvería para que no te preocupases —se justificó Natsu.

—¿En serio a ti te parece normal que un hombre se marche durante un año y deje tirada a su novia sin más noticias que la de cuándo piensa volver? —le provocó con toda intención.

Aquel suceso le había dolido mucho y para nada era propio de una relación de pareja. Además, si hubiese tenido una mínima consideración con ella, habría mantenido contacto frecuente por carta y no como en realidad estuvo: desinformada de todo lo que hacía.

Él la separó y se la quedó mirando muy confundido.

—¿Y qué se supone que debería haber hecho?

—Lo normal habría sido que me propusieras acompañaros —aclaró.

—Pero tú no podías venir con nosotros.

Lucy se indignó al ver que la excluía del equipo con tanta indiferencia.

—¿Y por qué no? —inquirió molesta.

—Porque siempre te estás quejando de que no te llega ni para el alquiler. ¿Cómo pensabas costearte un viaje de un año sin ingresos? Nosotros teníamos más ahorros que tú y nos los fundimos en nada.

A Lucy se le salieron los ojos de las órbitas y se le cayó la boca al suelo por la sorpresa. ¿Natsu la había dejado atrás por temas económicos? Ni siquiera se había planteado que hubiera un motivo consciente para dejarla en Magnolia. Sólo que se había marchado sin más sin tener consideración con ella. Claro que podía haberlo consultado de todas maneras, pero para su desgracia, reconocía que Natsu tenía razón: no había tenido dinero suficiente como para viajar durante un año sin conseguir ingresos.

—¿Y no te preocupaba que durante ese tiempo hubiera conocido a otro y me hubiera ido con él? —contratacó por otro lado.

Natsu la observó como si le hubieran crecido cuernos.

—¿Y por qué harías algo así? —le reprochó.

—Bueno… Porque no estabas conmigo.

—A mí no se me hubiera ocurrido irme con otra. ¿Por qué ibas a hacerlo tú?

Y, con esa simpleza, se autocontestó, para perplejidad de Lucy. ¡Dios! Ser tan simple en la vida tenía que ser una bendición. Era evidente que Natsu vivía en el propio mundo de su propio mundo.

Lucy suspiró y se abrazó a él.

—Tienes razón: no lo habría hecho.

—Dices cada cosa… —se quejó resignado—. Eres bastante rara…

Lucy tenía mucho que decir sobre eso, pero decidió callárselo. En vista del concepto tan caótico que tenía Natsu sobre las relaciones, concluyó que lo mejor sería hacer caso omiso de las nimiedades y centrarse en establecer unas mínimas bases, aunque fuese entrando en su juego. Y una bastante relevante de cualquier relación de pareja era establecer su inicio. Y, por descontado, en ese aspecto ella no iba a transigir.

—Natsu, ¿puedo pedirte algo?

—¿El qué?

—Sé que dices que llevamos tiempo siendo pareja, pero has dicho que ni siquiera sabes desde cuándo —argumentó ella—. Así que, ¿por qué no establecemos nuestro aniversario en el día de hoy?

Natsu la miró con suspicacia; casi se esperaba esa reacción por su parte, de modo que compuso una sonrisa inocente.

—Aunque no sepa el día, al menos sí sé cuándo me di cuenta yo. Y eso fue el siete de julio de hace casi tres años.

—Pero yo me he enterado hoy.

El nivel de sospecha de Natsu creció más aún y la sonrisa inocente de Lucy se convirtió en una nerviosa.

—Tú lo que quieres es que no te lo restriegue —la acusó—. Pero eso no va a pasar —le aseguró con malicia.

—Ni siquiera sueño con que no lo vayas a mencionar —masculló por lo bajo, aunque cambió con rapidez a su tono más cariñoso para ganárselo—. Pero compláceme, anda… Es el día en el que por fin los dos somos conscientes de ello.

Se veía a la legua que Natsu no estaba muy conforme, así que Lucy se pegó a él y le acarició en la mejilla.

—Venga…

Era una artimaña, lo sabía… pero no iba a ceder en ese punto por mucho que se resistiera. Sin embargo, su oposición duró menos de lo esperado. Natsu sonrió y le agarró la mano.

—Todo sea por compensar tu despiste —aceptó al fin—. No me puedo imaginar lo que tiene que haber sido pasar tres años sin saber que estábamos juntos.

—Ha sido duro, sí… —le siguió la corriente con una sonrisa. Había decidido dar por perdida aquella lucha—. Natsu…

—¿Sí?

Lucy deslizó su mano hacia su nuca y le atrajo hacia ella. Le observó los labios durante una fracción minúscula de tiempo y después levantó la mirada hasta fijar sus ojos a los suyos. Natsu sonrió y ella lo tomó como la aceptación de su avance. Sintió que el corazón le golpeaba el pecho por la anticipación, pero no dudó en juntar sus labios y besarle al fin.

Llevaba demasiado tiempo esperando aquello. Ambos se rozaron los labios con una tierna caricia que a Lucy le hizo ahogar un gemido en su garganta. Era mejor que cualquiera de sus sueños y, por un momento, llegó a pensar en la desilusión que se llevaría si de repente se despertara y descubriese que sólo era otro más.

Pero no se despertó… Ni siquiera cuando Natsu le mordió con cierta fuerza el labio inferior. Lucy se separó de él algo sorprendida y no pudo evitar relamerse por donde la había mordido para mitigar el ligero dolor. Él en cambio observó el gesto como hipnotizado.

—¿Me has mordido?

Natsu salió de su propia ensoñación y miró a Lucy fijamente.

—En los libros que he leído lo hacen todo el tiempo —le respondió.

Lucy le miró de hito en hito por su respuesta y, acto seguido, se echó a reír. Sabía a lo que se refería, aunque era evidente que no había cogido la verdadera mecánica del asunto. Se lo había tomado de forma muy literal.

—Creo que te refieres a algo más de este estilo…

Lucy le besó y lo hizo con una mayor intensidad que en el anterior. Le acarició el labio inferior con los dientes y succionó con suavidad para adentrarse en su boca. Sintió que Natsu se tensó por la impresión inicial en cuanto su lengua se encontró con la suya, pero no pasó de ahí. Sin apenas demora, sus cálidas manos la recorrieron por la cintura y la afianzó más a su cuerpo mientras profundizaban ese segundo beso inexperto.

Tuvo que reconocer que quedar apoyada contra su cuerpo fue un alivio para ella. Casi le temblaban las piernas por la emoción de saber que la amaba y que a partir de entonces siempre estarían juntos. Era algo que le había prometido después de la ceremonia por el premio de su novela y, sin embargo, ahora entendía que el significado de aquellas palabras había sido diferente para los dos.

Sonrió por ello, complacida hasta el último rincón de su cuerpo, e interrumpió el beso para apoyar su frente contra su pecho.

—Sí… —comentó Natsu tras inspirar hondo—. Desde luego, tiene que ser más a tu estilo.

Lucy se rio… feliz. Se abrazó con firmeza a él y se quedaron recostados contra la puerta. Natsu la acariciaba por la espalda con un toque relajante que no se habría esperado de él. Pero lo hacía como si fuese su objeto delicado más preciado y volvió a suspirar. Tenía la sensación de que jamás dejaría de hacerlo.

—Natsu, ¿puedes decirme que me quieres? —le pidió.

—¿Por qué? —inquirió extrañado.

—Sólo dímelo.

—Pero si ya lo sabes…

—Quiero oírtelo decir —replicó tras darle un ligero apretón con sus brazos.

Por unos segundos no dijo nada, hasta que al final le oyó resoplar resignado.

—Qué remedio me queda… Has resultado ser una mujer que no es capaz de saber las cosas si no se las dicen con palabras concretas. —Lucy cerró los ojos mientras escuchaba los reconfortantes latidos del corazón de Natsu—. Te quiero.

No podía sentirse más feliz. Estaba segura de que, si lo fuese más, estallaría o algo parecido.

—Yo también te quiero —le respondió.

—Ya lo sé… —protestó cansado.

No le importaba que sonara tan confiado. En esos momentos, casi le permitiría cualquier cosa. Estaba en su nube de felicidad particular y sería muy difícil bajarla de allí en los próximos días. De hecho, estaba tan cómoda en ella, que se quedó adormilada recostada contra su pecho mientras sentía las manos de Natsu vagar por su espalda.

Podría acostumbrarse muy fácilmente a eso.

—Oye, Lucy… —dijo de pronto, lo que la trajo de vuelta a tierra.

Y, en ese instante, fue consciente de varias cosas: primera, que Natsu respiraba algo más rápido que hasta el momento; y, segunda, que su corazón palpitaba más fuerte y apresurado de lo debido si tenían en cuenta que estaban recostados contra la puerta sin hacer nada.

Pero entonces, sintió que una de sus manos se deslizaba por su cintura y continuó su recorrido descendente más allá de sus caderas. Lucy se incorporó para mirarle, desconcertada por ese atrevimiento.

—¿Sí?

Natsu bajó sus ojos a ella y sonrió. Y, para su mayor asombro, lo hizo con una sonrisa pícara que le aceleró el correr de su propia sangre.

—¿Cuándo hacemos lo del libro?


— * —


Fin del Capítulo 7

Fin de «Lo que se da por hecho, ¿es verdad?»

16 Julio 2018


Notas finales:

Y se acabó XD. Ya los tenemos juntos y sabiéndolo los dos, aunque haya ocurrido de forma tan extraña XD.

En fin... Gracias a todas por haber seguido el fic y por vuestros comentarios que me han hecho saber lo que os ha parecido. Reconozco que el fic me ha gustado más de lo que creía en un inicio, cuando sólo pensé que sería una historia sencillita de evasión. Pero ha quedado curiosa, así que me alegra que también os haya gustado y os haya hecho reír ;-D. Como ya he dicho varias veces, no es precisamente mi género, así que feliz que quedo *o*

El fic queda terminado. Comenté en alguna nota por ahí perdida que estaba valorando hacer un lemon para ellos (como veis, Natsu da pie a ello). Pero no me terminaría de convencer que hicieran nada todavía. Se me han aparecido algunas escenas cómicas que les iría para este fic, pero en realidad no les veo yo liándose sin más ahora cuando nada los presiona y pueden buscar un momento más tranquilo y estable sobre todo para Lucy (que se acaba de enterar XD). Además, no es que me guste mucho escribir lemons y si encima tengo que hacer uno con tintes cómicos... «apaga y vámonos». Creo que por eso mi creatividad se evadió y empezó el fic lemon de capítulo único que espero terminar en breve, porque aquí no conseguiría hacerles nada ^_^º.

Así que hasta aquí todo... Nos veremos por otra historia ;-D

¡Saludos!