Summary. [U.A] Te dejan plantada en San Valentín. Ni siquiera es tu cita, sino tu mejor amiga. Además, un guapo —y muy sexi— desconocido te confunde con su ex. No hay forma de que salga algo bueno de esto, ¿o sí?
Disclaimer. InuYasha y demás personajes no me pertenece, son de Rumiko Takahashi.
Oh, la historia es completamente mía. Mía de mí.
Dedicado a Bruxi. He leído por ahí que fue tu cumpleaños. No sé exactamente cuando fue, pero espero que la hayas pasado fenomenal. Ojalá te guste el capítulo, va con mucho cariño :)
Anteriormente….
—No no, esto es diferente —Rin negó con la cabeza—. No subastarán ropa no joyas.
—¿Entonces? —pregunté.
Rin sonrió ampliamente al responder:
—A nosotras.
Capítulo siete: Mía, nuestra
Correcto.
Había dos puertas. Por la que había entrado y otra al otro lado del salón, a pocos metros de nosotras pasando el buffet. Optaría por la que había entrado (aunque no estaba segura de recordar el camino), claro, si pudiera huir. Pero no. No podía. Principalmente porque el señor Mioga, cual película de terror, cerró la puerta al instante en que Rin terminó de hablar.
A mi lado, Sango apretó mi brazo y dándome una mirada rápida le preguntó a Rin:
—¿En qué consiste exactamente la subasta? —su voz era cautelosa.
—Es una subasta como cualquier otra, supongo. Quien ofrezca más se "queda" —hizo comillas imaginarias en el aire— con nosotras, pero tranquilas —apoyó una mano en cada uno de nuestros hombros y sonrió—, no están obligadas a hacer nada que no quieran, y solo es por el resto del baile. Fuera de él no están obligadas a nada.
Sango y yo nos relajamos un poco. A nuestro alrededor meseros repartían copas de champagne a todas las señoritas pulcramente vestidas, algunas conversaban entre ellas, otras, simplemente ignoraban a todas las demás. Después de escanear por segunda vez el lugar, noté un detalle.
—Rin, ¿por qué nos escogiste?
—Oh, bueno. Ambas son muy bonitas, estoy segura que varios jóvenes querrán tener la oportunidad de pasar tiempo con ustedes y no escatimarán en gastos en conseguirlo, que es lo que se quiere lograr —explicó.
Esa era la razón por la que todas las jóvenes eran muy hermosas, cada una diferente a la otra, pero todas hermosas a su modo. Miré a Rin. Era, a mi parecer, una de las más bonitas del lugar; sin embargo, —y a pesar de ser bastante alta—, se veía claramente más joven que el resto de nosotras. No estaba segura si sabría defenderse si se presentara la situación. ¿Cuál sería la razón por la que quería participar?
Al parecer, Sango tenía la misma pregunta en la cabeza.
—Y Rin, ¿por qué quieres participar? —La susodicha se sonrojó y miró de forma automática al piso.
—En realidad —respondió aún sin levantar la mirada—, es parte de una idea que tuve. Solo… quiero intentar algo —musitó.
Miré a Sango, ella me dio una mirada cómplice y vocalizó «chico» sin producir sonido. Yo sonreí mientras me preguntaba quién sería el afortunado, alguien del instituto, tal vez.
—Es verdad —pareció recordar algo—, ¿fuiste tú la que devolvió las flores a InuYasha, no?
—Sí, fue ella —Sango respondió por mí al ver que yo no lo hacía. Me había cogido de sorpresa su pregunta.
—Oh, ¡te lo agradezco tanto! Yo le dije que no tenía que ser tan altanero, que lo ibas a poner en su lugar, ¡y tenía razón! —exclamó emocionada.
—De nada, no sabía que lo conocías —comenté con una sonrisa ante su efusividad, no podía evitarlo, era contagiosa.
—¿Conocerlo? —soltó una melodiosa carcajada que provocó que un par de señoritas se voltearan a mirarla desaprobatoriamente por un momento, otras le sonreían mientras ella se cubría la boca. Le tomó unos cuantos segundos recuperar la compostura—. InuYasha es mi hermano.
Mi boca formó una perfecta "O" de la impresión. Sango mantenía la mirada sobre Rin con clara confusión en el rostro, como si no pudiera creerse lo que acababa de escuchar.
—Pero, ¿cómo? No tienen el mismo apellido.
—No somos hermanos de sangre, pero crecí con él por eso lo considero como tal. Sus padres son mis padrinos, ellos son las dos mejores personas que puedan conocer, han hecho mucho por mí desde que… mis padres murieron —sus ojos se volvieron opacos y la sonrisa que siempre permanecía en su rostro se torció formando una rara mueca.
—Lo lamento, Rin, no tenía idea —Sango y yo añadimos rápidamente, avergonzadas—. Los padres de InuYasha deben ser grandes personas.
—Sí, todos los Taisho lo son —sonrió y pude notar como sus ojos pardos recuperaban el brillo.
Un gran alboroto se armó cuando las puertas se abrieron dejando entrar a una majestuosa mujer que parecía buscar a alguien con la mirada, todas las señoritas se apresuraron a correr —literalmente— hacia ella para saludarla con exagerada elegancia. La mujer pareció retroceder y su hermosa sonrisa tembló por un momento.
—¡Rin, Rin! —levantó un poco la voz, por encima del bullicio.
—¡Tía Izayoi! —respondió y se dirigió a su encuentro apartando con algo de rudeza a las jóvenes que se interponían en su camino. Se dieron un gran abrazo y juntas se dirigieron hacia nosotras.
Mientras se acercaban pude notar que la madre de InuYasha era incluso más hermosa que la foto que me mostró Sango unas semanas atrás. Llevaba un vestido de seda largo rosado coral de dos tonos con un escote discreto en V, en la cintura tenía decoraciones que parecían ser de plata y dos cintas de la misma tela del vestido caían de sus hombros hasta su espalda, además, una larga cola era arrastrada a medida que se cercaba. Tenía su cabello azabache en un impecable recogido que solo dejaba su flequillo abierto libre. Encima de este, una pequeña y casi imperceptible tiara adornaba el peinado.
Me recordó a una princesa.
—Tía Izayoi, déjame presentarte a Kagome Higurashi y a Sango Taijiya.
—Un placer conocerlas a ambas, señoritas —nos sonrió con dulzura.
—El placer es nuestro, señora Taisho —respondimos al unísono.
—Oh no, por favor, llámenme Izayoi, me hacen sentir como una anciana —nos guiñó el ojo—. ¿Puedo llamarlas por sus nombres verdad? —Asentimos impresionadas—. Ambas se ven bellísimas esta noche. Y tú también Rin, aunque tenía entendido que Sesshōmaru te compró para esta ocasión un vestido más formal… y largo.
Rin sonrió avergonzada. —Mi padrino me dejó utilizarlo, fue un regalo suyo.
—Inu No siempre tan consentidor contigo —exclamó Izayoi negando con la cabeza divertida—. Bueno, al fin y al cabo, para el final de la noche Sesshōmaru estará molesto con ambas —hizo un mohín— Sango, gracias por venir, tengo entendido que no sueles asistir a reuniones sociales. ¿Cómo está tu padre?
—Se encuentra muy bien, se lo agradezco. En estos momentos está en un viaje de negocios en Singapur por lo que no pudo venir —explicó.
—Entiendo. Le envías mis saludos, por favor. Y, Kagome —giró hacia mí—, agradezco que hayas aceptado la invitación. Inu No, mi esposo, tenía muchos deseos de conocerte. Espero que disfrutes la velada. La mayoría de los presentes son agradables; confío en que Sango sabrá guiarte.
Asentí agradeciéndole su preocupación y preguntándome si había motivos para preocuparme.
—¿Ya está todo listo, tía? —preguntó Rin después de un momento de silencio.
—Todo está yendo de forma espléndida, querida. Solo que… —hizo una pausa, al parecer no sabía cómo continuar—, ahora debemos añadir a alguien en la lista.
—No hay ninguna problema, somos nueve en total, una más no sería mala idea —opinó ella.
—Es solo que…
—Tía, no será… —Izayoi asintió.
—Dice querer reivindicarse —explicó—. Si esas no son sus intenciones, es irrelevante para nosotros mientras recaudemos dinero para la fundación.
—Está bien, tía. Agregaré a Kikyo a la lista —aceptó con una mueca.
Estaba segura que Sango volteó cuando Rin dijo su nombre, pero fingí no haberlo visto.
—Esa es mi niña —le acarició el cabello—. Ahora, debo irme, sabes que tu tío se aburre en estos bailes, es raro que nos hayamos conocido en uno —soltó una delicada risa.
Nos dio un beso en la mejilla a todas, y se dirigió a la puerta por donde había entrado minutos antes dejando a varias jóvenes decepcionadas por no haber tenido la oportunidad de charlar con ella.
—Es una grandiosa mujer —comentó Sango.
—Sí, es como una madre para mí. Pero, hay ocasiones en que parece más una niña, como hoy —soltó una risita—. Creo que la temática de este año le trae muchos recuerdos.
—¿Cómo así? —me oí preguntar.
—Cuando mi tía Izayoi tenía 18 años conoció a mi tío en una subasta como la que habrá hoy —empezó a relatar—. Ella estaba asustada porque no sabía en qué manos iba a caer esa noche y él, divorciado y con 29 años la vio ahí, asustada con una vestido rosado como el que lleva hoy. En un momento sus miradas se cruzaron y hubo magia —sus ojos brillaron—. Fue amor a primera vista para ambos. Mi padrino pagó la suma de 100 mil dólares esa noche para tener la oportunidad de conocerla. Pocos meses después se casaron, a pesar de la diferencia de edad y la negativa de la familia de mi tía. Después de un año tuvieron a InuYasha. Y siguen tan felices como en ese entonces.
Reprimí un suspiro.
—Es una historia hermosa, Rin —exclamé.
—Lo sé, yo quiero una igual —comentó mirando un punto en el espacio, segundos después pareció darse cuenta de lo que dijo y se sonrojó violentamente. Antes de que Sango o yo pudiéramos preguntarle la razón, las puertas se abrieron dejando entrar al señor Mioga de una manera graciosa que me recordaba a una pulga. Se acercó casi corriendo a nosotras, se limpió el sudor de su frente con un pañuelo blanco y trató de recuperar la compostura antes de hablar.
—La subasta va a comenzar.
.oOo.
Mientras Sango, Rin y otras cinco jovencitas más esperábamos detrás de una cortina roja —muy parecida a los telones de teatros antiguos— a ser subastadas cual pedazo de carne en el mercado, no pude evitar sentirme nerviosa.
¿Qué sería de mí por el resto de la noche?
—Te apuesto a que darán más por mí —comento una muchacha tratando de sonar casual.
—Darán mucho más por mí —le respondió otra de manera ácida.
—No tiene sentido que discutan —siseó una tercera—. Kikyo Genso participará.
No comprendía su afán por dejar en claro quién "valía" más. Sango rodó los ojos y yo tuve que reprimir una carcajada. Rin, a mi lado, no pudo contenerse y por un momento lo único que se escuchó fue una risa similar a una campana. Pensé que las demás le reclamarían, en realidad, voltearon con clara intención de hacerlo; sin embargo, al parecer cambiaron de idea al ver de quién se trataba. Miré a Rin, ella se encogió de hombros y me sonrió inocentemente.
Iba a hacer un comentario cuando la voz de un hombre me interrumpió, supuse que hablaba por un micrófono pues su voz retumbó por todo el salón.
—Damas y caballeros, agradezco su asistencia esta noche. Es todo un placer tenerlos aquí. Este año, todos los fondos recaudados serán donados a los niños de África por la fundación Taisho, ¡fuertes aplausos para ustedes! —a pesar de que el sonido de los aplausos eran ahogaros por las pesadas cortinas, se podía inferir que habían varios invitados —Todos ya han sido previamente informados de la temática, ésta solo durará hasta el cierre del baile. Muy bien, comencemos.
Dicho esto las cortinas se empezaron a levantar de forma lenta mientras yo contuve la respiración. La sala de baile era enorme, podía ver las lámparas araña colgar por el techo de doble altura, en el fondo, grandes ventanales daban un aire antiguo y elegante a la sala. Toda la decoración me recordaba a una vieja película Disney.
—Estas bellas damas de gran corazón se ofrecieron esta noche voluntariamente para esta temática. Pues bien, iniciemos la subasta… —el elegante hombre (con exceso de colonia) miró el Ipad en su mano con sorpresa— ¿Sra. Taisho? —pronunció escéptico.
Hubo silencio. Dos segundos después los murmullos inundaron el lugar, alrededor mío las muchachas no tardaron en mostrar su sorpresa. Giré hacia Rin, ella no se inmutó, parecía inmersa en buscar a alguien.
La Sra. Taisho salió del mar de invitados, luciendo tan espléndida como minutos atrás. Subió las escaleras hacia la plataforma en donde nos encontramos con paso elegante y se posicionó frente a todos.
—Muy buenas noches, Sra. Taisho. Es un placer —el hombre parecía hiperventilar—. Empecemos con…
—¡Doscientos cincuenta mil dólares! —una voz retumbó, interrumpiéndolo. Se hizo silencio en toda la sala. Los invitados se apartaron dejando pasar un hombre imponente.
Garrafalmente guapo, Inu No Taisho se acercó hasta la plataforma y le extendió la mano a su esposa. Él esbozaba una pequeña sonrisa. Al observarlo pude notar que InuYasha había heredado varios rasgos de su padre. Aparte de su exagerada altura, los ojos de ambos eran igual de dorados y tenían el mismo cabello plateado, solo que el padre lo tenía recogido en una cola alta, y el hijo lo mantenía suelto y un poco más corto.
—Subastada —sentenció el hombre. Al parecer olvidó —a propósito— que debía preguntar si alguien ofrecía más. Viendo hacia los invitados dudaba que alguien se atreviera a ofrecer más de un cuarto de millón de dólares.
Cogida del brazo, la pareja se movió a un punto de la sala y se perdieron entre los invitados. Tuvieron que pasar varios segundos para que todos reaccionáramos.
—Sango Taijiya, heredera de Taijiya Inc —extendió una mano y Sango dio un paso adelante—. Empecemos con 10 mil dólares. ¿Quién da más?
—¡11 mil!
—¡13 mil!
—¡15 mil dólares! —exclamó una voz y pude notar que las mejillas de Sango adquirían un color rojo intenso.
Miroku Hoshi, se posicionó en frente de la plataforma y pude ver desde arriba cómo le guiñaba el ojo a Sango.
—Quince mil a la una, quince mil a las…
—¡Veinte mil! —gritó un joven al que no conocía.
Había aparecido de la nada.
—¿Quién es? —le pregunté solo a Sango.
—Kuranosque Takeda —hizo una pausa y pareció cansada al responder: —Mi ex.
—¡¿Qué?! —exclamé.
—Tenía 6 años—hizo una mueca—. Larga historia.
Mi vista volvió hacia al frente, era un joven muy guapo y alto, pero sus rasgos eran muy aniñados en comparación a Miroku, quien parecía no importarle ser observado por el joven con el ceño fruncido.
—¡Cuarenta mil! —dijo Miroku.
—¡Cincuenta mil! —arremetió Kuranosque.
—Setenta y cinco mil dólares— Miroku pronunció tranquilamente con una sonrisa.
El joven Takeda dudó. Miró hacia Sango, quien negó levemente la cabeza.
—Setenta y cinco mil a la una, setenta y cinco mil a las dos… ¡vendida! —Sango soltó el aire que había retenido en sus pulmones.
Cuando nuestras ojos se encontraron le mandé una mirada pícara, ella me respondió rodando los ojos divertida. Aunque aparentaba indiferencia, sabía que estaba contenta. Por mi parte, me sentía un poco más tranquila al saber que no estaría con un desconocido. Por raro que parezca me alegraba que hubiera sido él —Miroku—, el que la «comprase». Estaba segura que Sango sabría controlarle. Todo bien.
«Faltan Rin y tú, no cantes victoria tan rápido», me recordó mi voz interior.
Bufé.
No podía tener ni cinco minutos de tranquilidad.
—Rin Mizuho, heredera de Mizuho Cor… —Rin lo interrumpió aclarándose la voz y negó con la cabeza sutilmente, gesto que fue captado—. Empecemos con veinte mil dólares. ¿Quién da veinte mil?
—¡Veinte mil aquí!
—¡Veinticinco mil!
—¡Treinta mil!
Una gran cantidad de jóvenes empezaron a ofrecer dinero, voltee para bromear con Rin, pero ella no prestaba atención; parecía buscar a alguien. Antes, pensé que buscaba a Izayoi; sin embargo, no era a ella a quien buscaba pues seguía con la mirada fija en los invitados.
—¡Ochenta mil!
—Rin —una voz profunda hizo que todo el bullicio producido por los fans de Rin cesara.
Al igual que con Inu No Taisho, el mar de invitados se abrió como el mar rojo, saliendo un joven extremadamente alto, aunque no tanto como el Sr. Taisho. Vestía un terno plomo plata que se ajustaba a su cuerpo y su largo cabello plateado caía hasta más abajo de su espalda. El suspiro de todas alrededor mío fue audible y, en realidad, yo también lo hubiera hecho si no hubiera estado analizando la escena. Específicamente, la forma en que Rin lo miraba. Su sonrisa se ensanchó y sus ojos pardos brillaron en reconocimiento.
—Rin —el joven volvió a repetir—, baja.
Ella no se molestó por la petición —orden, en realidad—, solo negó ligeramente con la cabeza y su sonrisa se mantuvo en su sitio. Giró hacia el hombre que dirigía la subasta, quien parecía sentirse cohibido con la presencia de aquel joven, y le hizo una seña para que continuara.
El joven era definitivamente mayor que yo, ¿veintiocho tal vez? Sin embargo, no era la edad lo que intimidaba sino la frialdad que emitía su mirada dorada.
¿Quién era?
—O-Ochenta mil a la u-una —el hombre parecía sufrir con cada palabra—, o-ochenta mil…
—Doscientos mil dólares —dijo sin ningún atisbo de sentimiento en su voz.
El hombre suspiró con alivio.
—Doscientos mil a la una, a las dos y a las tres… ¡vendida! —habló atropelladamente. Sacó su pañuelo y sacó el sudor de su frente con dramatismo.
El joven dio la espalda a penas el hombre terminó de hablar y se perdió en el mar de gente. Rin le siguió el paso, luego de sonreírme; yo la miré con preocupación.
«Todo está bien», me dijo su mirada.
—Kagome Higurashi, estudiante de medicina y modelo —no pude aclarar que definitivamente no era modelo. Mi cuerpo automáticamente dio un paso adelante y de repente me sentí pequeña. Sonreí nerviosa y ligeramente mareada miré al hombre para que se apurara.
Mientras más rápido terminara esto, muchísimo mejor.
—Empecemos con cinco mil dólares, ¿quién da cinco mil?
No me ofendí por el monto inicial, solo miré hacia adelante e intente pensar en otro tema. Cualquiera, no me importaba.
«Una curiosidad: cada rey de las cartas representa a un gran rey de la historia. Picas: Rey David, Tréboles: Alejandro Magno. Corazones: Carlomagno, Diamantes: Julio César.»
—Setenta mil dólares.
¿Qué?
Rafael Fille me sonreía mientras observaba mi reacción, automáticamente le sonreí de vuelta. No estaba de acuerdo con que gastara tanto dinero en mí, pero estaba segura que lo hacía para salvarme de una noche incómoda con un desconocido que —sin miedo a exagerar— podía ser un pervertido.
—Setenta y cinco mil—mordí mi labio en un gesto nervioso y traté de no voltear de manera brusca. Pero no me resistí.
A menos de un metro de Rafael, InuYasha estaba parado con una sonrisa ladina y la ceja arqueada. Llevaba puesto un pantalón beige, camisa blanca desabotonada y un saco azul, además, no había rastro de la corbata. A pesar de no verse tan formal —solo comparado con el resto—, sabía que hasta Rafael admitiría que se veía bien.
—Ochenta mil —Kōga Ookama apareció a su lado vistiendo un conjunto completamente negro, con una camisa negra y una corbata celeste que resaltaba sus ojos agua. Su cabello largo cabello azabache seguía recogido en una cola alta. Colocó una mano en el hombro de InuYasha, mientras me sonreía con sus perfectos y blanquecinos dientes.
InuYasha se zafó de su agarre en un movimiento tal vez demasiado brusco, pero Kōga no pareció molestarse pues su sonrisa se mantuvo. InuYasha se acercó en su rostro y pude ver su mirada llena de molestia por un breve segundo. Temían que se pelearan en este momento y en este lugar.
Rafael rodó los ojos y dio unos cuantos pasos más cerca de ellos. ¿Qué pretendía?
—Ochenta y cinco mil —dijo con diversión.
Automáticamente, los dos pararon y voltearon a mirar a Rafael al mismo tiempo. Él no pareció cohibirse cuando se acercándose a él y se posicionaron a ambos lados, solo me guiñó un ojo y fingió no verlos.
—Ciento cincuenta mil dólares —una voz exclamó y un escalofrío subió por mi espalda.
Un hombre con un traje negro y una piel de animal enteramente blanco en forma de capa se acercó hasta la plataforma con un bastón. En el momento en que nuestras miradas se cruzaron, los vellos en mi cuello se erizaron y tuve que resistir el impulso de sacudirme para quitarme esa sensación.
Ese hombre, tenía un mal presentimiento sobre él.
Miré hacia los tres, ellos miraron al hombre que había ofrecido esa gran cantidad por mí con cautela. Sus miradas preocupadas no hicieron más que confirmarme que ese hombre no era bueno. Rafael susurró algo hacia Kōga e InuYasha que produjo que ambos asintieran lentamente.
—Trescientos mil dólares —pronunciaron los tres al unísono.
Yo sentí que me mareaba. No podían estar ofreciendo tanto dinero por mí. A mi espalda, las señoritas empezaron a murmurar frenéticamente. Debían estar pensando quién demonios era yo para que ofrecieran tanto dinero por mí. La verdad era que ni yo lo sabía.
—Disculpen, señores. ¿Quién de ustedes está ofreciendo esa cantidad? —preguntó con algo de timidez.
InuYasha fue el que contestó: —Los tres en conjunto.
—No estoy muy seguro que eso sea posible —replicó el hombre.
Me congelé. No. No quería irme con ese hombre.
—Sí posible —una voz delicada intervino. Voltee a sonreírle a Izayoi del brazo de Inu No—. Siempre que la señorita no tenga ningún inconveniente, por supuesto.
—Entonces seguimos: trescientos mil dólares, ¿alguien ofrece más?
Voltee a ver el hombre, este tenía una sonrisa tenebroso mientras revisaba su celular. Levantó la vista por un segundo y sus ojos marrones adquirieron una tonalidad rojiza por la luz. Me dio una última mirada antes de perderse entre los invitados.
—Trescientos mil a la una, trescientos mil a las dos, trescientos mil a las tres… Señorita, ¿está usted de acuerdo? —asentí con la cabeza intentaba seguir hombre entre los invitados— Pues bien, ¡vendida!
Bajé las escaleras lentamente y me dirigí al fondo del salón, donde los tres me esperaban.
—Buenas noches—les sonreí a los tres.
—Kagome, esta noche estás bellísima —el primero en acercarse fue Kōga, cogiendo mi mano, la besó delicadamente mientras me miraba profundamente con sus ojos celestes.
Una mano cogió su hombre e hizo que retrocediera.
—¡Keh! Retrocede, rabioso. A un metro —señaló.
—Buenas noches, InuYasha —sonreí ante su ceño fruncido dirigido a Kōga.
Él se cruzó de brazos y suavizó su mirada al mirarme.
—Kagome —sus ojos dorados brillaron—, te ves bien —giró su mirada.
Kōga resopló.
—Gracias, tú también te ves bien —sonreí—. Los tres se ven bien.
—Preciosa —Rafael se acercó y depositó un beso en mi frente—. Estaba preocupado.
Kōga e InuYasha miraron duramente a Rafael. Me apresuré a contestar:
—Lo sé, gracias a los tres. Ese hombre, no lo sé —dudé—, no me traía buena espina.
InuYasha frunció el ceño: —Ese hombre es Naraku, hijo de Onigumo. La empresa de su padre desarrolla la tecnología en armas. Un hombre peligroso—explicó.
—¿Cómo puede estar en libertad entonces? —pregunté.
—La industria armamentista producen más de 1,5 billones de dólares al año en PIB. Además, es legal. Abastece al país —añadió Kōga.
—Entiendo —exclamé. Aunque no lo hacía.
—Y por último, señores, Kikyo Genso: modelo internacional. Empecemos con veinte mil dólares. ¿Quién da más?
Los puños de InuYasha se apretaron a sus costados mientras alrededor de treinta jóvenes ofrecían dinero con emoción. Él tenía la mirada fija hacia al frente con el ceño ligeramente fruncido.
Una mano me apretó el hombro por un segundo, levanté la mirada: era Rafael. Me miraba con sus ojos avellana y negaba con la cabeza. Yo le sonreí.
—Doscientos cincuenta mil dólares —esa voz, era la misma.
InuYasha dio un paso y una mano lo cogió del hombro, deteniéndolo.
—No puedes volver a participar —habló Kōga—. Es increíble que nuestra oferta haya sido aceptada.
InuYasha se zafó de su agarre y lo encaró.
—Eso ya lo sé —bufó—. Supongo que Kikyo sabrá manejarlo.
—No importa. El baile va a comenzar, vámonos, Kagome —Kōga cogió mi mano mientras la gente se dispersaba y los músicos se acomodaban.
—¿A dónde crees que vas, sarnoso? —preguntó InuYasha cruzándose de brazos.
—A bailar, bestia.
—Ve a bailar solo, apestoso.
—Esperen…
—Pulgoso.
—Rabioso.
—¡Silencio los dos!
—Lo que Kagome trata de decir —habló Rafael dándome una mirada—, es que los tres podemos disfrutar de la compañía de la pequeña. Es cosa de ponernos de acuerdo.
—Esa es una buena idea —InuYasha y Kōga quisieron replicar—. Sin embargo, ustedes tres —los apunté con algo de impaciencia—, se van a poner de acuerdo solos, mientras yo voy al baño.
Caminé unos pasos y voltee, justo en el momento en que Kōga e InuYasha ya estaban a solo unos cuantos centímetros mirándose intensamente.
—Y por favor, háganlo sin insultarse. Rafael…
Él asintió entendiendo mi muda petición. Caminé un poco más tranquila y esbocé una sonrisa.
«¿Dónde estaba el baño?»
.oOo.
Había llegado hasta el jardín.
No tenía ni idea de cómo había sucedido, la mansión de los Taisho era el laberinto de Creta. Miré hacia el cielo, era luna llena y no se podía observar ni una sola estrella en esa noche tan obscura. Suspiré. Ya había caminado casi diez minutos y ya no aguantaba las ganas, necesita un baño urgentemente.
—Fuiste infantil, Rin.
¿Qué?
—Lo admito, Sesshōmaru. Pero por favor no te molestes con tía Izayoi. Fui yo quien la convencí, ella no quería desde un principio —esa era la voz de Rin.
¿Sesshōmaru? ¿El medio hermano de InuYasha? ¡Era él!
—Aunque —continuó—, de alguna forma estaba segura que no dejarías que un extraño pasara conmigo toda la noche.
Sesshōmaru volteó al escuchar eso.
Me encontraba detrás de una pared arbusto más alto que yo. Ellos estaban al otro lado y aparentemente no sabían que yo estaba ahí y que los podía ver y escuchar.
—Te tomas demasiadas confianzas, Rin.
—Tal vez —sonrió al escuchar lo último—. Pero no me voy a disculpar. Siempre he sido así desde pequeña contigo y nunca ha parecido molestarte. Además —dudó—, pienso que te gusta que sea así.
Sesshōmaru siguió mirando a Rin sin ningún atisbo de emoción, solo enarcó su ceja.
—Aunque —siguió hablando—, creo que ahora podrías molestarte. Así que te pido disculpas de antemano —se acercó un paso hacia él con los puños apretados—. Lo siento, Sesshōmaru.
Dio un paso más anulando la distancia entre los dos, se puso de puntillas, colocó ambas manos en su rostro y lo besó.
Lo estaba besando.
Él puso la mano en su espalda y la acercó más a él.
Él también la besaba.
«¡Sesshōmaru y Rin!»
Retrocedí en silencio, no debía interrumpirlos. ¡Tenía que salir de ahí!
Iba a voltear cuando una mano rodeó mi cintura y otra me tapó la boca evitando que diera un grito. Mis ojos se encontraron con los suyos.
—Pequeña margay, es de mala educación escuchar conversaciones ajenas —susurró con su cuerpo junto al mío.
Salut! Ça va?
No se molesten conmigo, por favor.
Falta un mes para mi examen de admisión y estoy respirando libros.
La academia y el colegio absorben mi energía vital D: *muriendo*
Espero que sepan comprender :)
Ahora, muchos pensarán: ¿Dónde están los celos que tantos nos prometió?
Lo que sucede es que el capítulo salió muy largo, el baile recién comienza y la noche es joven. Agárrense.
Aunque en esta primera parte pasó un montón de cosillas.
Apareció Naraku, y bueno, necesitamos al malo malísimo. Y se quedó con Kikyo. *chanchanchanchán*
¿Vieron que InuYasha y Kōga se juntaron para hacer algo de provecho? ¡Terremoto! Todo gracias a Rafael, todo un amor.
¡Qué lindo Miroku! Estrellita para él. Parece que tiene competencia…
¿Y dónde están las que aman a Sesshōmaru y Rin? *agita los brazos como loca*
Creo que se jugó el todo por el todo ;)
Yo sigo amando a Rafael, ¿quién más?
El próximo capítulo va a estar bueno, yei.
Si te gustó, deja un review.
Si no te gustó, deja un review.
Si, te imaginaste el beso de Sesshōmaru y Rin, deja un review.
¡Les agradezco mucho que se tomen el tiempo de comentar, y obviamente, por los review!
Me alegran el día, me impulsan a continuar y me dan fuerzas para seguir estudiando.
Muy beneficioso, ¿eh?
Si recién comenzaron a leer: Espero que lo hayan disfrutado, ¡bienvenidos! :)
¿Alguno tiene alguna crítica o consejo? Me ayudaría a mejorar :)
¡Cuídense mucho, mucho!
Atte. Ro :)
Pd: ¿De alguien se acerca su cumpleaños?
Aquí te respondoooo:
Saphira Lullaby
Oh, disculpa la confusión, jé.
No te preocupes, admiro mucho a los universitarios. Ya me va a tocar pronto D:
Rin y Sesshōmaru son hermosos, punto final.
Yo tengo un Rafael en la vida real, aunque no es gay es un gran chico :)
Sango es una guerrera, yo tengo mis momentos como ella askjd
Me encanta escribir, me encanta esta historia y me encantan ustedes y sus comentarios c:
Muchas gracias por tus buenos deseos ;)
¡Cuídate mucho!
afections-touching-across-time
Me encanta que lo ames :)
Lamento mucho la demora, espero que disfrutes el capítulo. Me avisas ;)
Muchas gracias por el comentario, lo aprecio un montón.
¡Cuídate mucho!
dan9912
Yei, ¡tengo treinta!
Subastada cuál carne del mercado, todo sea por los niños del África, jeje.
Lamento la demora, espero que hayas disfrutado el capítulo :)
¡Cuídate mucho!
Ame-Taisho
A mí me encanta que te encante :)
Oh, ¿qué personaje amas?
Lamento la demora :c
Gracias por entenderme y por tu comentario.
¡Cuídate mucho!
Bruxi
¡Feliz (después) cumpleaños! *se pone a cantar desafinadamente*
En realidad, hay una razón por la que no podía poner él solo el dinero. Pero eso se verá en el próximo capítulo ;)
¡Miroku y Sango por siempre! Aunque no hay que ponérsela tan fácil, jeje.
Rin se hace querer, nadie escapa de ella. Ni siquiera Sesshōmaru, eh.
¡Gracias por el comentario!
¡Cuídate muchísimo!
Naye
Sabes, yo también pensaría que era una fruta o un ser mitológico…
Perdona la demora.
¡Gracias por el comentario y espero hayas disfrutado este capítulo!
¡Cuídate mucho!
Katherine
Me encanta que lo ames :)
¡Me pasa exactamente lo mismo!
Es toda una Odisea dejar un review por el celular, yo misma me desespero askjd
Oh, pobre tú :c
Pero debió de ser una experiencia única (?)
Gracias por el cumplido, lo aprecio un montón :)
Y obviamente por el review ;)
No te preocupes, disfrutaré hasta el último minuto.
¡Cuídate mucho!
Au revoir.
MichMS
Gracias por el cumplido y por el comentario.
Lamento la demoras, espero que te haya gusta el capítulo.
¡Cuídate mucho!
KLTAISHOH
Qué bueno que te pudiste poner al día :)
¡Gracias por el cumplido!
Lamento la demora.
¡Cuídate!
Neri Dark
Sí, yo aprendo cada cosa leyendo fics asjk
Sesshōmaru +Rin = perfección.
InuYasha es tímido, me da ganas de cachetearlo para que se despabile asdjk
Lamento la demora, soy un zombie D:
Responderles es lo menos que puedo hacer ;)
¡Cuídate mucho!
Un abrazo :)
Mary Yuet
¡Gracias por el cumplido!
Tendré que pedir un hada para mi fiesta de promoción. Mmm…
Sí, yo que Kagome le pido una explicación (¡Un adelanto!, ¿dónde? Jeje.)
Mmm… veamos.
Aparecerá alguien que le complicará las cosas a Kōga. *chanchanchanchán*
A nadie se la pongo fácil akjsd
Para que mi meta se cumpla tengo que estudiar y estoy que estudio duro y parejo.
Que Dios te bendiga a ti también y que todo te salga bien
Espero que hayas disfrutado el capítulo c:
¡Besos y cuídate mucho!
lady castillo
Aunque la pareja principal sea InuYasha y Kagome, habrá espacio para Sesshōmaru y Rin.
A mí me encantan, no puedo evitarlo ;)
¡Gracias por el review, lo aprecio mucho!
Cuídate mucho.
Amaterasu97
Tu frase quedó en mi subconsciente y lo puse aksjd
Bueno, no solo la salvó solo.
Fue como un combo: pagas uno, te llevas tres. JAJAJAJA
¡A mí me encanta que te encante!
Cuídate muchísimo :)
Elena 79
No te preocupes, sé que es muy difícil dejar review por el celular D:
Lo importante es que lo hiciste y te lo agradezco mucho :)
La noche es joven, pasarán bastantes cositas, jeje.
Miroku se quedó con Sango.
Kagome tiene problemas por tres.
Sesshōmaru y Rin por siempre.
Kikyo y Naraku.
*chanchanchanchán*
Hoyo es monse, pobrecito :c
¡Espero que valga la pena!
Cuídate mucho
arianawh0a
Lamento cortarlo en la mejor parte, siempre hago lo mismo. *risa malvada* askjd
Fue subastada cual pedazo de carne :c
¡Suegra Izayoi al rescate!
Mi cabeza está loca xd
Oh, nadie me había dicho eso. *trata de no llorar, rueda y llora*
Muchísimas gracias por el cumplido y por el comentario.
Lamento la demora :c
¡Cuídate muchisisisisisisísimo!
cote29
Hōjo me da risa y penita askjd
Me encanta que te encante ;)
Lamento la demora :c
¡Cuídate mucho!
Mery
Muy hermosa, busqué un vestido hermoso y luego traté de describirlo lo mejor que pude. Si te gustó, logré mi cometido :)
Gracias por el comentario.
Cuídate.
PauliTaisho
Adoro que te encante ;)
Lamento haberte dejado con la intriga tanto tiempo :c
Gracias por el like askjd
¡Cuídate mucho!
HAKUNA MATATA.
