En algún punto, en lo más profundo del bosque


- Zelena…

Él lo había dispuesto todo para que pudiéramos charlar.

Era... como cuando estábamos en el piso de Nueva York, pero con el crujir de la madera y farolillos tenues.

- Con esta luz juraría que tus ojos son aún más verdes.

- Zalamero...

Le besé. Me correspondió.

Después de una noche eterna, donde desbaratamos unas cuantas veces el campamento, él sinceró sus anhelos y yo mis miedos.

Ambos tuvimos en cuenta que íbamos a tener un hijo en común, algo bastante serio como para plantear comenzar el inicio de... no sabía cómo definirlo... pero me hacía sentir más humana y más viva que nunca.

Continuará ...