Disclaimer: Harry Potter es propiedad de J. K. Rowling, Bloomsbury Publishing, Scholastic Inc. y AOL/Time Warner Inc. Esta historia esta escrita sin ánimos de lucro.

Advertencias: Este fic Tiene contenido sexual, dominación, sumisión, lenguaje adulto, una alumna deseosa de agradar a su profesor y sobre todo un maestro de pociones muy SEXY.

Si eres susceptible NO LO LEAS.

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Chicas muchas gracias por iluminarme y hacerme muy feliz con sus MP, luzenlaoscuridad, YazminSnape, Miara Makisan, Voramar, Gabriela Cruz, Lily Dangerous Black

Y a todas las que le dieron seguir y favorito también muchas gracias.

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Aprendemos a amar no cuando encontramos a la persona perfecta, sino cuando llegamos a ver de manera perfecta a una persona imperfecta.

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Harry observaba a Draco refunfuñar sobre como un sangre pura no debía hacer labores domesticas. Y eso lo hizo sonreír, conocía bien al rubio y sabia que en el fondo de toda ese parloteo, su novio no creía nada de eso de la superioridad de la sangre y que los magos de familias puras eran mejores que otros.

Y si sabia perfectamente que cualquier otra persona que no conociera al rubio como él lo conocía estaría pensando que el niño que salvo al mundo mágico necesitaba internarse urgentemente en un loquero. Y es que todos conocían a Draco Malfoy el altanero, orgulloso, sin preocupaciones, soberbio, hijo de puta. Pero él Harry Potter conocía al Draco real, al joven asustado, sensible, amoroso, leal, valiente. Y si lo dejaban podía continuar horas y horas alagándolo.

Su historia había comenzado después de la guerra, cuando Harry pensó que la vida seria mas sencilla, pero nada lejos de la verdad. Y es que uno pensaría que después de exterminar a un Lord Oscuro y todas sus huestes, el gobierno mágico estaría mas que agradecido y lo dejarían en paz. Pero oh, era el error mas grande. El primer ministro de magia se había convertido en un insufrible tipo, que se quería colgar de su fama y victoria. Llevándolo por todos lados, exponiéndolo como un trofeo, cada vez que se encontraba en una reunión o en una fiesta o con algún ministro de otro país, se sentía como si estuviera en un circo de tres pistas y el fuera la atracción principal. Pero lo había soportado estoicamente, realmente no le hacia daño a nadie. La gota que casi derrama el vaso, fue cuando el ministro lo empezó a llevar a los juicios como carta fuerte haciendo que declarara en contra de todo aquel mortifago y traidor al mundo mágico, que pudieron apresar. Harry había estado asqueado de todo lo que tuvo que revivir sobre la gran batalla, y se había puesto enfermo cuando se dio cuenta que el ministro no satisfecho con hacerlo su mascota personal, también estaba haciendo de los juicios una forma de llevarse toda la fama y buscar mas electores.

Pero Harry se mantuvo callado porque sabia que todos esos criminales merecían un castigo. Pero todo cambio cuando le avisaron que tenia que ir y declarar en el juicio de Draco Malfoy, al principio pensó que todo era un error, el había sabido siempre que Draco era muy brabucón y creído, pero eso a hacerse Mortifago muy lejos de la verdad. Y es que después de los sucesos en la torre de astronomía, donde pudo haber matado al director y llevarse la gloria por haber terminado con uno de los magos mas poderosos del mundo mágico. Pero él solo había visto a un chico asustado que no quería hacer nada malo, un chico que simplemente tenia miedo, que temía por su familia. Y el lo comprendía a la perfección, si a Harry le hubieran dado a escoger entre pasar todo ese sufrimiento y salir corriendo. Hubiera tomado la segunda opción. Pero él al igual que Draco y otros, la guerra los había envuelto y no pudieron salirse. Algunos como él y sus amigos salieron bien librados con algunas heridas físicas y otras psicológicas. Pero algunos otros no tuvieron la suerte de sobrevivir.

La primera sorpresa fue cuando vio a Draco después de la gran batalla final. No quedaba nada del chico arrogante que conoció y vio durante 7 años en la escuela. Por un lado estaba lo físico, Draco había crecido mucho durante las meses que no se vieron, sus facciones ya de por sí hermosas ahora eran perfecta, mas afinada y aristócratas. Su cuerpo se veía delgado pero firme, algo dentro de él le hizo imaginar su cuerpo sin ninguna prenda, y eso hizo sonrojar al moreno. Que nunca había sentido deseo por otra persona, claro que en la escuela le gustaron algunas chicas, pero por ninguna sintió lo que solo una vista del rubio lo hizo desear.

La segunda sorpresa fue cuando el Ministro trato de inculpar a Draco de una serie de cosas que el joven Malfoy no había tenido nada que ver y seguro ni conocía. Mientras se leía la lista de acusaciones, Harry no se perdió la mirada asombrada que el joven ponía cada vez que se agregaba una acusación en su contra.

Harry sabia que el Ministro solo buscaba publicidad. Encerrando al ultimo integrante de una de las familias sangre puras mas importante de su momento. Pero el no podía permitir que inculparan a alguien inocente. Así que cuando llego su turno de hablar, y dar su declaración, dijo la verdad. Relato todos los sucesos que tuvieron que ver con Draco Malfoy, haciendo saber al mundo mágico que el, Harry Potter estaba ayudado a un supuesto mortifago a ser declarado inocente. Al finalizar ofreció todas sus memorias para poder demostrar que nada de lo que decía era mentira, pero siendo él, él – chico – que – vivió, dos – veces. No fue necesario, nadie dudo de su palabra y así Draco fue puesto en liberta.

El ministro no estuvo muy contento y se lo hizo saber, pero a Harry no le importo he hizo oídos sordos.

Draco sabia que no podría salir bien librado de esta, a lo mejor no era su culpa todas las cosas que le imputaban, pero era culpable de aceptar muchas otras cosas y no negarse cuando su padre empezó a iniciarlo como Mortifago. Claro que tenia miedo, pero muy dentro de el sabia que debió pedir ayuda. Y por todos sus pecados cometidos y no cometidos, nunca espero que Harry Potter su némesis, el chico que mas había despreciado, molestado, acosado en su infancia y juventud, saliera a su defensa y es que Draco era lo suficientemente hombre para aceptar que gracias al salvador del mundo, el estaba ahora libre y absuelto. Solo tendría que pagar algunas multas, que probablemente lo dejarían un poco menos rico.

La tercera sorpresa llego un par de semanas después del juicio. Harry siguió pensando en el rubio, pero no sabia como acercarse, no podía llegar a la puerta de su mansión y decir –Hola ¿me recuerdas? Soy el tipo al que siempre molestabas y hechizabas en la escuela. Tuve un flechazo contigo y me gustaría conocerte- No, uno no hace eso. Pero mientras Harry se rebanaba los sesos pensado como acercarse al rubio. Draco sabia que debía agradecer a Harry por ayudarlo en su juicio. Así que poniendo en practica toda la educación que su madre le dio, escribió una nota invitándolo a cenar un día a su casa. Mando la nota con su lechuza.

Cuando Harry recibió la invitación, fue un hombre muy feliz. Rápidamente todas sus preocupaciones se esfumaron, la vida le estaba dando la oportunidad de conocer a Draco y el no la iba a desaprovechar, rápidamente escribió una nota aceptando la invitación.

He hizo lo que jamás pensó, reviso su guardarropa de pies a cabeza buscando que ponerse. Regularmente cuando tenia una cita con cualquier chica, solo se pondría cualquier ropa, pero el sabia que si quería impresionar al Rubio tenia que verse perfecto y es que era bien sabido que los Malfoy apreciaban la belleza y no es que el lo fuera, pero tenia lo suyo, bueno eso decía Hermione, cada vez que trataba de que tuvieran una cita.

El día de la tan añorada cena llego y un nervioso Harry Potter toco la puerta de la mansión Malfoy donde fue recibido por un elfo domestico. Que lo hizo pasar de inmediato, haciéndole saber que su amo se reuniría con el pronto. Harry agradeció comprar ropa nueva, aun que eran unos simples pantalones negros y una camisa verde que acentuaba sus ojos, al ver la opulencia donde vivía Draco se sintió un poco fuera de lugar. Cuando vio a Draco en todo su esplendor bajando por las escaleras se le fue el aire. Era una de las visiones mas hermosas que jamás viera. El rubio iba todo de negro, pantalones y sweater, su cabello un poco mas largo de lo normal.

La velada fue memorable, al principio la pareja se sintió nerviosa pero mientras fueron pasando los minutos se dieron cuenta que no tenían porque sentirse así y pudieron abrirse los dos, hablando de todo y de nada, pero al final de la misma supo que estaba prendado de Draco Malfoy.

Y así siguió la amistad, cuando tuvieron que regresar a la escuela a cursar su ultimo año de estudios, todos se sorprendieron de ver lo bien que se llevaban ahora. Y era de esperar después de llevarse mal toda la vida y ahora verlos tan amistosos, era sorprendente.

Y es que aun recordaba el día que les había contado a sus amigos que estaba prendado del rubio. Actuaron como el pensó que lo harían. Hermione solo lo vio por un momento estudiándolo. Le sonrió y le dijo que estaba bien con ella. Si el era feliz con el chico, adelante ella lo apoyaba. El que se puso un poco mas loco fue Ron, en principio por no decirle que era gay. Harry le aclaro que nunca se había sentido atraído por otro hombre hasta esa tarde en que vio a Draco en el ministerio. Y que pensándolo bien, no le atraían otros hombres solo Draco. Luego le reclamo que pudiera llevarse bien con el que había sido su enemigo de toda la vida. Pero antes de que pudiera decirle algo Hermione salió a su defensa, haciendo notar que esas cosas era rivalidades de adolecentes, que ahora eran adultos y habían madurado después de las experiencias vividas en la guerra. –Ron debemos darle una oportunidad a Draco, si Harry vio algo bueno en el, para enamorarse de él. Nosotros solo debemos apoyarlo-

Ron se quedo callado ante esto y solo asintió con la cabeza. Harry también se sorprendió ante las palabras de su amiga. ¿Él enamorado de Draco Malfoy? No, no podía ser. Pero no pudo engañarse por mucho tiempo y lo sabia. La verdad es que si no estuviera ya enamorado del chico no estaría tan ansioso por que alguien mas lo cortejara. O que Draco no sintiera lo mismo por claro el rubio flores vinieron los dulces. que r lo estaba cortejandoHermione le no e con la ayuda de Hecompro racido.

io se él.

Así que Harry empezó una campaña de cortejo abierta, para que todo mundo supiera de sus intensiones. Le mandaba flores al rubio, que al principio se vio sorprendido, y un poco molesto. –Potter no soy una damisela para que me mandes flores. Le había dicho el rubio, con un tono molesto cuando se lo encontró en uno de los pasillos. Pero Harry pudo ver el brillo en sus ojos, ese brillo que le decía que Draco estaba complacido.

Y si a lo mejor Draco Malfoy no era una chica, pero le gustaba la atención y que todos se enteraran que el gran Harry Potter lo estaba cortejando. Después de las flores vinieron los dulces. Que claro el rubio desdeño, haciéndole saber a Harry que estaba loco si creía que se iba a comer todos esas golosinas y engordar.

Luego vinieron los poemas, que claro Draco pensó que era gracioso. –Quien diría que el gran Harry James Potter podía ser tan cursi, de haberlo sabido la guerra no hubiera sido necesaria, solo tenia que ponerse a leer esos poemas al señor tenebroso y habrían pasado dos cosas, la primera hubiera muerto de risa, o la segunda de aburrimiento. Harry sabia que no tenia que ofenderse con las palabras del rubio, era su forma de no mostrar el mismo interés que Harry mostraba.

Harry pensó que ahora debía ir a su carta fuerte, tenia que encontrar un regalo a la altura de un Malfoy, alguien que lo había tenido todo en la vida, y que no era que Draco fuera superficial, solo era conocedor. Así que con la ayuda de Hermione le diseño un brazalete, inicialmente solo seria una tira de piel de dragón y un diseño sencillo en platino (una aleación muggle muy empleada en joyería mágica, por su uso para poner hechizos de protección). Pero al final después de unas semanas de dibujos, ya no fue tan sencillo, quedando una gruesa tira de piel , que era adornada con un largo Dragón, que a la hora que susurraban una palabras movía sus alas como si fuera a emprender el vuelo. Hermione investigo a un buen alfarero para mandarlo a hacer. Y cuando lo tuvo en sus manos Harry también puso algunos hechizos de protección en el.

Y después de semanas Harry preparo una cena romántica a la luz de las velas, a la orilla del lago, con la luna y las estrellas como únicos testigos.

Draco estaba acostumbrado a ser admirado y cortejado tanto por hombres como por mujeres, el era un Malfoy al fin de cuentas, su dinero y poder atraían a cualquiera, y por su puesto su porte hacia que mas de uno se parara para admirarlo cuando iba a cualquier lugar. Pero cuando Harry empezó a mandarle regalos su primer sentimiento fue la sorpresa. El chico que salvo al mundo mágico podía tener a cualquier persona a su lado, hombre, mujer, lobo, vampiro, hada, quimera. Pero era a él a Draco Malfoy a quien abiertamente le mandaba regalos para agradarlo. Al principio creyó que solo era una broma ahora que eran amigos. Pero cuando las semanas pasaron y siguió recibiendo cosas supo que esto no era una broma, y de la incredulidad paso al placer. Harry era muy apuesto y Draco lo había notado hacia mucho tiempo, pero nunca se permitió tener esperanzas de una relación con el chico moreno, por estar en lados opuestos en la guerra. Pero ahora que todo había terminado y que estaban en tiempo de paz, todo podía pasar, así que el se sentó a disfrutar de toda esta atención.

La velada fue romántica y los dos lo disfrutaron mucho. Como siempre que se encontraban hablando de todo y de nada. Y como de costumbre el tiempo se paso volando, cuando Draco pensó que eso iba a llegar a su fin. Harry lo sorprendió con el regalo mas hermoso que nunca nadie le hubiera dado (Y como un Malfoy el había recibido muchas joyas) pero nada como esto, Harry le conto como lo había diseñado todo, le enseño las palabras para que el dragón se moviera, y los hechizos de protección. Draco estaba muy emocionado por este gesto. Y por todo el esfuerzo que el moreno se tomo para poder darle este regalo.

Y con lo que los rodeaba de testigo se dieron su primer beso.

Su relación fue fluyendo, en lo emocional y el lo físico. Sus encuentros cada vez se hacían mas frecuentes y mas apasionados. En las noches después del toque de queda se encontraban en el salón de menesteres, y daban rienda suelta a su pasión, bueno hasta cierto punto. Draco tenia algo de experiencia. Pero Harry era nuevo en las artes amatorias y desde el principio le había dicho a Draco que quería que su primera vez fuera especial. Y quería que fuera con él. Así que exploraban sus cuerpos, conociendo cada punto de placer hasta culminar los dos enredados con sus cuerpos, satisfechos y cansados.

Meses después fue el turno de Draco de preparar un cena romántica, en el mismo lugar donde se dieron su primer beso. Con la ayuda de Hermione y de Ron (Quien diría que se podrían llevar bien) organizo todo. Y fue allí, en ese lugar especial para los dos donde unieron sus cuerpo por primera vez, en la expresión mas clara de entrega, confianza y amor.

Mientras su relación avanzaba, algunos no pudieron entender como él, el salvador del mundo podía estar enamorado y en una relación con un ex mortifago. Y se lo hicieron saber, muchos trataron de meterse para separar a la pareja. Y claro que en muchas ocasiones habían peleado, pero los dos tenían algo muy claro. Debían tener confianza uno en el otro y la seguridad de que se amaban.

Antes de que terminaran su ultimo año de escuela y emprendieran el resto de su vida, Harry tuvo algo en claro, no podía vivir sin Draco Malfoy, así que se armo de valor, ya que si, habían compartido sus intereses a futuro, pero nunca habían hablado de lo que pasaría después de que salieran de la escuela.

Harry sabia que podía ser muy pretencioso pensar que Draco querría un futuro con él. Y era en esos momentos que años de maltrato psicológico, a manos de su familia muggle, salían a relucir y es que Draco tenia todo, belleza, dinero, muchos admiradores y aunque el había salvado al mundo, solo era Harry el tipo que no sabia vestir bien, era torpe, despistado, y muchos defectos mas.

Pero aun así se había armado de valor y unas noches antes de terminar el curso después de tener un momento de pasión. Empezó a hablando de sus sentimientos, de cómo Draco lo hacia ser una mejor persona, de cómo no podía imaginar su vida sin estar junto al rubio, de lo feliz que era cada vez que despertaban juntos en su cama, o lo emocionante que se veía el futuro si los dos estaban compartiendo su vida.

Draco había estado un poco temeroso de no tener un plan al finalizar la escuela, el amaba a Harry y quería dar el siguiente paso, pero no encontraba la forma de decírselo, pero ya que el moreno siempre había sido mejor aventurándose que él. Fue un alivio cuando Harry le pidió ir a vivir con él.

Y así era como ahora se encontraban, un año después viviendo felices.

Harry escucho a Draco maldecir por algo que se le había caído en la cocina y salió de su ensoñación. Si alguien le hubiera dicho en sus tiempos de escuela antes de la guerra, que terminaría con el rubio, viviendo y planeando un futuro juntos. Hubiera buscado ayuda para el pobre ingenuo.

Y por eso la cena de hoy era tan importante. Se trataba de la felicidad de su mejor amiga. Hermione había estado sufriendo por los dos últimos meses. Y es que cuando ella le conto que estaba enamorada de Severus Snape, decir que se quedo mudo es decir poco.

Aun recordaba las lagrimas que ella derramaba ese día, que se entero que Snape salió del hospital y no tuvo a bien avisar a donde iba, la desesperación con que le hablaba, pidiéndole que le ayudara a encontrarlo. Y es que no entendía porque la castaña estaba tan preocupada por el murciélago de las mazmorras. Y claro el estaba agradecido por todo lo que Severus sacrificara a lo largo de la guerra como espía de la luz. Y como lo había protegido a él y a sus amigos. Pero aun ahora no comprendía como alguien lo podía amar, como su amiga lo amaba. Y es que siendo muy sinceros Severus Snape era una persona muy amargada que no amaba a nadie. Y eso le decía que alguien en el cielo quería darle una segunda oportunidad y porque no, verlo feliz.

Cual fuera su sorpresa un año atrás cuando Hermione anuncio que iba a vivir con su ex profesor de pociones, porque lo amaba y no podía vivir sin él. Lo extraordinario fue saber que Snape, no la había corrido de su casa después de unos meses viviendo con él y que muy a pesar de Harry, las pocas veces que había visto interactuar a la pareja, se veían así, como una pareja. Severus se veía mas relajado, mas humano. Algo que nadie pudo imaginar nunca.

Pero aunque todo parecía ir bien, un par de meses atrás Hermione había llegado a su casa inconsolable y enojadísima, porque la rata la había engañado. Y su primer impulso fue salir y buscarlo para hechizarlo por todo el daño que le estaba haciendo a su amiga. Pero Draco lo convenció de que Severus y Hermione tenían que resolver sus problemas solos. Ellos como sus amigos solo podían ser espectadores y estar allí, para los dos. Porque Draco había sido muy claro en esto. Tarde o temprano Snape se daría cuenta de su error y buscaría ayuda y ellos estarían allí para dársela.

Pero ahora dos meses después viendo la miseria de su amiga y ella no daba su brazo a torcer, y que Snape no daba luces de querer su ayuda, empezando a pensar que su rubio estaba equivocado.

Suspiro

Y es que ahora que él era tan feliz con su Dragoncito quería que todo mundo fuera igual de feliz que él.

La estrategia a seguir era hacer entrar en razón a Hermione para que hablara con Snape, porque él sabia que por lo menos el imbécil de Severus había hecho el intento de resolver las cosas. De una forma equivocada, pero hizo el intento. Y es que la sola idea de que su Dragon lo engañara lo ponía loco de ira, podía imaginar lo que su amiga sintió cuando se entero.

Pero por amor todo se perdonaba. Así que no le quedaba de otra que hablar con la castaña.

Y si eso no funcionaba, tendría que secuestrar a Severus y hechizarlo por idiota. Esperaba no tener que llegar a tanto. En el fondo sabia que si dañaba un solo pelo de la cabeza de Snape, Hermione estaría muy enojada con él y no podría salir bien librado de la ira de su amiga. Solo de pensar en eso un escalofrió subió por su columna vertebral.

Salió de su ensoñación y empezó a ver que hacia falta. Cuando escucho que tocaban a la puerta, miro el reloj y vio que era muy temprano.

Feliz porque su amiga estuviera allí ya, camino hacia la puerta. Pero cual fue su sorpresa al encontrarse no con Hermione si no con Severus Snape.

Harry estaba sorprendido, y no lo pudo ocultar.

-¿Sr. Potter, me va a dejar pasar o toda la noche me mirara con esa cara de asombro? Dijo Severus con su típico tono acido.

Harry se compuso rápidamente. –Lo siento profesor pase.

Severus movió la cabeza. –Potter ¿su cerebro no trabaja bien hoy? ¿O la guerra le dejo daño permanente? No me llame profesor, ya no lo soy. ¿Cuantas veces debo repetírselo? Solo dígame Snape o Severus.

Harry estaba a punto de contestarle, cuando Draco entro en la sala.

-Severus, que gusto verte. Hace mucho que no te vemos. ¿A que debemos el honor de tu visita? Mientras Draco tomaba del brazo a Severus y lo llevaba junto a un sillón le dirigió una mirada de complicidad a Harry y le guiño el ojo.

Cuando Severus pensó en venir y pedir ayuda a este par. Creyó que era una gran idea. Pero ahora que se encontraba aquí, ya no lo creía. Y es que él no necesitaba la ayuda de nadie. ¿O, si?

Cuando pensaba en una buena escusa para estar allí, vio la cara que Draco le puso y supo que no saldría bien librado de esta.

-Severus Snape, no lo niegues, viniste aquí por algo. Así que dilo y ya.

-Yo… No se de que hablas Draco. Estar tanto tiempo con Potter te ha pegado su daño cerebral.

Draco rodo los ojos.

-Severus, no insultes a Harry. Recuerda que nosotros no somos el enemigo. Solo queremos tu felicidad.

Severus vio fijamente al par, no podría decir que quisiera a Draco, simplemente lo apreciaba. Lo había visto crecer desde que era un bebe y puede que no fuera de su agrado pero había aprendido a soportarlo, al igual que a Potter. No era que dejara de odiarlo, simplemente lo toleraba mas.

Y se recordó que estaba haciendo esto por Hermione, muy dentro de su ser sabia que no podría vivir si ella no lo perdonara. Y es por mas que lo negara ella significaba mucho para él. Y por mas que se trato de engañar sabiendo que ella lo abandonaría un día, el siempre la ínsito, haciéndola enojar, criticando cualquier cosa que hiciera, hablando mal de sus amigos y muchas cosas mas. Y sabia que ella estoicamente soporto de todo, pero la gota que derramo el vaso, fue que él tratara de engañarla. Y es que muchos podrían decir que Severus Snape, es un hijo de puta, sin sentimientos he intolerante. Pero sabia perfectamente que el daño que le había hecho a la chica no se solucionaría solo con un lo siento, por que este engaño iba mas allá de algo físico, era algo emocional. Las mujeres pueden perdonar que las engañes con alguien, pero que les ocultes sentimientos y les tengas desconfianza eso no lo perdonan tan fácil.

-Hermione. Simplemente susurro.

Draco le dio de nuevo esa mirada a Harry, el moreno quiso rodar los ojos por le mirada sabionda que le dio su novio.

-¿Qué quieres que hagamos? Pregunto el rubio.

Severus se negó a mirarlos. Simplemente se encogió de hombros. Esto era humillante.

-Bueno sabemos, que ya intento con los regalos, flores, dulces, etc. Pero ella no quiere saber nada. Esta vez hablo Harry. –En lo personal creo que esta actuando de forma errónea. A una mujer como Hermione no se le gana con presentes. Ella es otro tipo de mujer.

-¿Crees que no lo se Potter? Dijo Severus en tono acido. -¿Crees que no se que ella es una de las mujeres mas inteligentes de este mundo, que es hermosa no solo por fuera sino también por dentro? ¿Qué pensar en darle la luna y las estrellas es poco para ella? Que he sido un idiota al tratar de alejarla y que aunque viviera eternamente me faltarían días para decirle que lo siento.

Harry se sorprendió por la vehemencia que escucho en la voz del ex profesor.

Y por primera vez desde que se entero que Hermione estaba enamorada de Severus, y que tenían una relación, sintió que todo estaría bien.

Draco se acerco y se sentó junto a Severus. –Lo que Harry esta tratando de decirte, es que Hermione, lo que necesita es que le digas todas estas cosas a ella, que le abras tu alma y le digas lo que sientes.

Severus se vio horrorizado.

-¿Y como lo voy a hacer par de genios? Ella no quiere, ni escucharme, ni verme, huye de mi, aunque vivimos en la misma casa si la he visto dos o tres veces a lo largo de este tiempo es mucho.

Draco y Harry intercambiaron una mirada como si fuera lo mas obvió del planeta.

-Bueno es que no, nos tenias a nosotros como cómplices, pero podemos hacer que te encuentres con ella.

-Sigo sin entender, ¿La van a secuestrar? ¿Le lanzaran un hechizo inmovilizador? ¿Qué parte de ella no quiere saber de mi, no entendieron? Par de idiotas.

Si la situación no fuera tan seria Harry podría reír a carcajadas de la cara de Severus. Ese hombre no terminaba de sorprenderlo, su expresión era entre preocupado y fastidiado.

-No le vamos a decir que te encontraras con ella, simplemente dejaremos que las cosas fluyan.

Severus les lanzo una mirada interrogante. Cada vez entendía menos. Definitivamente esto era un error.

-Bueno, no tendremos que decir nada si ustedes por casualidad se encuentran en un lugar. ¿Cierto?

Severus siguió sin entender, pero asintió con la cabeza.

Su voz interior le gritaba "Error" a todo pulmón.

Draco veía explicar a Harry y dejar mas confundido a Severus. Es que los Griffiyndors son tan misteriosos que no han entendido que es mejor ser directos.

-Severus, Hermione va a avenir hoy a cenar y no tarda en llegar así que esta es tu oportunidad de decirle todo lo que sientes por ella y así arreglar las cosas.

Las palabras de Draco fueron como un baldé de agua fría.

¿Y ahora que hacer?

Severus no estaba listo para esto. Necesitaba irse de aquí ahora.

Cuando se iba a poner en pie, una de las manos de Draco lo retuvo.

-No hagas esto. El rubio lo miro directamente a los ojos.

-Se que el amor da miedo algunas veces. Sobre todo a personas como tu y yo, que vivimos la mayor parte de nuestra vida sin él, que hemos visto de primera mano la maldad de las personas que debieron querernos. Pero Severus tenemos que aferrarnos fuertemente a lo bueno que nos pasa. Porque por alguna razón la vida nos esta dando una segunda oportunidad, compensando un poco todo lo que hemos sufrido. Y puedo jurarte que vale la pena. Solo tienes que confiar.

Las palabras de Draco hacían eco en la habitación dejando a su paso tan silenciosa que si un alfiler cayera , se escucharía.

Severus se quedo sentado allí meditando las palabras del rubio. No sabia que hacer. El Severus Snape no sabia si era merecedor de una segunda oportunidad.

Pero no tuvo tiempo de pensar mas, ya que unos golpes en la puerta lo pusieron alerta, el destino había decidido por el, era ahora o nunca.

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Hola, como están? Yo aquí actualizando, se que he tardado, pero tuve algunos problemas con este capitulo, no sabia si Severus quería la ayuda o no. Así que por eso quedo así el capitulo. Aparte me ha estado rondando en la cabeza otra historia solo que esta seria slash entre Harry y Severus, es tal la fuerza de la idea que ya me imagine toda la historia, lo que aun me falta es el nombre del fic. Pero que no cunda el pánico primero voy a terminar esta historia antes de empezar cualquier otra cosa. A este fic solo le quedan dos capítulos mas, espero hacerlos muy largos para que, todas queden contentas con el final.

Bueno como de costumbre sus mensajes son el motor que me hace escribir, y saber si la historia les gusta o no. Así que escríbanme mucho para poder saber que les pareció este capitulo.

Respuesta a mensaje.

Yetsave: Muchas gracias por tus mensajes. No pude contestarte personalmente ya que la pagina no me lo permitió. Pero te contesto por aquí. Me da mucho gusto saber que la historia te esta gustando y que te la leíste toda de una sentada jajajajaja. Yo también espero que Severus pueda reconciliarse con Hermione los dos han sufrido mucho para no tener un final feliz.

Espero que este capitulo te gustara y que me escribas para darme tu opinión.