Capítulo 7


Ella vuelve en sí poco a poco, llena de sudor en las sábanas. Parpadea, solo para cerrar los ojos ante el dolor que siente en la espalda, vuelve a parpadear y observa la lona que hay sobre ella, parpadea y siente resbalar el sudor que le pica el cuello, parpadea y le duele moverse, tiene los brazos cubiertos por vendas, parpadea y alguien le acaricia el cabello.

—Tía, ¿estás despierta? — siente un aliento cálido en su mejilla — ¿tía? — le pregunta Nell.

Ella parpadea, y ahí está Nell, peinándole el cabello. La niña tiene un horrible moretón amarillo en su barbilla, pero no se ve que le duela, y Katniss traga en seco, tratando de sonreírle.

—Hola, Nell— le dice, y Nell se acerca más a ella, pero cuando Katniss trata de enderezarse, el dolor la deja mareada.

Ella parpadea, y ve puntitos que nublan su visión. Hay una mano en su mejilla, en su hombro, parpadea de nuevo y busca alrededor con la mirada y se topa con un rostro.

—Mary.

—Aquí estoy— le contesta Mary sonriendo.

Katniss no sabe dónde es aquí.

Pero empieza a recordar, y siente el pánico subir a su garganta, ahogándola: las bombas, su bebé, Peeta, ella corriendo, Nell, el techo, un rostro sobre el suyo, humo, después alguien la levantó, y no sabe si está en una pesadilla o si está recordando las cosas que le sucedieron cuando se desmayó.

No sabe cuánto tiempo ha pasado, dónde se encuentra ahora. No importa.

¿Dónde está Peeta? ¿Logró llegar a los búnkeres con Pennycress?

¿Llegó Bannock con Ash? ¿Alcanzó a llegar Prim con Davey? ¿Y qué pasó con Madge?

—El Capitolio bombardeó el Trece, dice Mary.

—Lo recuerdo— dice Katniss en un susurro —Peeta se llevó a Penny a los búnkeres, y yo fui al hospital a buscar a Davey al hospital, pero no lo encontré… yo encontré a Nell y …— ella tose, y Mary le acerca un vaso a los labios ayudándola a beber agua. Le quema la garganta, pero se siente desesperada por más.

—Sammy te encontró— le dice Mary.

Katniss frunce el ceño.

—Catrwright. Sammy Cartwright. Él te encontró con Nell, te salvó. Y encontró un doctor. Katniss tú estabas… te quebraste las dos piernas, te dislocaste el hombro, tienes una lesión en la espalda, una cortada grande en el cuello y te quebraste seis costillas. Sammy dice que el doctor arregló tus piernas, y te coloco bien el hombro, y te vendó las costillas, pero él quería tratar de encontrar a los demás, así que el doctor se fue, y él no…Sammy dijo que él debió morir cuando las bombas cayeron de nuevo esa noche.

—Oh

¿Cómo pudo ella sobrevivir? El pasillo colapsó sobre ella.

—¿Y qué pasó con Peeta? —preguntó —¿O con Bannock? ¿Mis hijos? ¿Llegaron a los búnkeres? ¿Dónde están? — Ella trata de ver alrededor de la carpa, pero le duele moverse, le duele mover el cuello.

—No lo sé — dice Mary.

—¿Qué es lo que no sabes? — pregunta Katniss.

—No sé si ellos lograron llegar al búnker— dice Mary —No sé dónde están, y si sobrevivieron. Lo siento Katniss. No estoy segura, pero no creo…— sus ojos se llenan de lágrimas — Yo no sé. Pero ellos no están aquí y … Lo siento Katniss, lo siento mucho — Mary se voltea y se tapa la boca con la mano tratando de ahogar los sollozos.

Katniss parpadea.

Ella respira, inhala, exhala. Le duele respirar.

Mary toma su mano, y le explica todo lo que sabe. Las bombas estuvieron cayendo por horas, pero se detuvieron eventualmente, y unas personas la encontraron escondida en las ruinas; ella no logró llegar a los búnkeres pero fue puesta a salvo antes que el Capitolio lanzara otro ataque. El Capitolio destruyó el Trece, pero Sammy dice que el Trece destruyó al Capitolio.

Coin ordenó el contraataque de inmediato, y el Capitolio fue bombardeado. "Si ardemos, ustedes arden con nosotros".

Eso fue lo último que supieron de Coin.

Ellos asumieron que ella murió junto a todos los demás que no lograron escapar del Trece.

Pero no están seguros. El pequeño grupo de heridos que lograron salir del Trece se escondieron en el bosque que separa al Distrito Trece del Doce, y estuvieron ocultos ahí por días. Ellos quedaron aislados del mundo, no pudieron escuchar más que estática en la radio, no pudieron comunicarse con nadie. No fue hasta que se toparon con un grupo de personas del Distrito Once que supieron que los rebeldes en el Distrito Tres crearon un virus computacional.

—No sé lo que significa— dice Mary — Pero el hombre del Once le dijo a Sammy que los científicos del Tres pusieron el virus en el sistema y fue peor que las bombas. Se cayó la electricidad, e hizo que los aerodeslizadores se cayeran del cielo, y todo se apagó. Eso… eso destruyó al Capitolio.

Nadie sabe si Snow murió durante el bombardeo al Capitolio.

Ella no sabe quién quedó a cargo en el Capitolio. No sabe quién está a cargo de los rebeldes, o si hay alguien. No sabe que queda del Capitolio o de los distritos.

Nell se esfuerza por hacerla sonreír, le cuenta historias que Finnick le enseñó de seres mitológicos que habitan los océanos y los bosques.

—La magia existe tía — le dice Nell un día — Las hadas también, mi papá me lo dijo— le sonríe Nell mientras trata de trenzarle el cabello que está extendido sobre el catre — ¿Crees que, si busco bien aquí en el bosque, y encuentro un hada, ella pueda hacer magia y traer aquí a mis papitos? — lo dice con la voz llena de esperanza — Papi decía que si algún día logro encontrar un hada o una sirena, ellas me tienen que conceder un deseo, y cómo estamos en el bosque voy a buscar a las hadas y cuando las encuentre voy a pedir que traigan de vuelta a mi papi, a mi mami, tío Peeta, Ash, Davey, Penny, tío Haymitch aunque a veces es medio gruñón, tía Effie que le encanta peinarme, tía Jo que me hace reír muchísimo, tío Bannock para que tía Mary ya no llore por las noches cuando cree que estoy dormida, ¿Crees que puedan traer a todos de regreso?

Las lágrimas resbalan por las mejillas de Katniss, no sabe que contestarle, voltea la cabeza a un lado para que Nell no vea como está llorando en silencio. A ella también le encantaría creer en la magia, y que le regresaran a toda su familia a salvo.

—Nell, tienes que dejar que tía Katniss descanse ¿sí? — le dice Mary a la niña en cuanto entra a la carpa — Ella necesita descansar para recuperarse más pronto.

—Está bien tía Mary — Nell se acerca a Katniss y le besa la mejilla y en voz baja le dice al oído —No te preocupes tía Katniss, voy a ir a buscar a las hadas ahora mismo.

Katniss cierra los ojos y desea creer con todas sus fuerzas que eso es posible.


Tratan de escuchar la radio, pero no se oye nada. Su grupo en el bosque es pequeño, viviendo de víveres que fueron saqueados de casas abandonadas en el Once. Tienen poca comida. Nadie sabe cómo comunicarse con otros que pudieron haber sobrevivido a las bombas, o al virus, o los horrores que aún desconocen. Ellos no saben qué hacer.

"Si nosotros ardemos, ustedes arden con nosotros". Ella lo dijo en serio en esa ocasión.

Pero no creyó que en verdad fuera a pasar. No creyó que el mundo en verdad fuera a arder.

Ella trata de sentarse, quiere hablar con Sammy. Pero el esfuerzo la hace desmayarse del dolor y respirar entrecortadamente, cuando vuelve en sí parpadea para alejar las lágrimas acumuladas en sus ojos. Mary le aprieta la mano.

—El doctor salvó tu vida, pero vas a tardar en recuperarte completamente — le dice — No sé cuánto dolor eres capaz de sentir, pero tenías demasiadas cortadas en tu cuerpo y muchas de ellas se infectaron y tuvieron que abrir algunas para limpiarlas y tú lesión en la espalda es de cuidado. Llevas tres semanas en cama.

Katniss sabe que está muy vendada. Le pica la piel, siente mucho calor bajo las pesadas vendas en sus piernas, brazos, cuello y espalda. Pero no le importan las heridas.

Debe ir al Trece.

Le duele mover el cuello para ver a Mary, y el dolor la marea, y la hace desmayarse otra vez; cuando logra abrir los ojos de nuevo, se siente abrumada por el cansancio.

—Duerme— le dice Mary y Katniss lo hace.


Su mente va a mil por hora cuando ella está despierta, tratando de encontrar una forma de salvarlos.

Los días pasan, y ella no es capaz de pensar coherentemente.

Pareciera que los sobrevivientes no fueron aquellos que lograron llegar a los búnkeres, sino los que fueron a esconderse en los bosques, lejos del Trece para escapar de las bombas.

Pero eso significaría que aquellos que lograron llegar a los búnkeres, también pudieron haber sobrevivido. Ellos pudieron quedarse ahí hasta que las bombas cesaron. Peeta pudo haber llegado a los búnkeres, pudo haber sobrevivido, y él no supo dónde buscar a Katniss cuando las bombas se detuvieron.

Él pudo haber sobrevivido, sus hijos también. Ella tiene que regresar al Trece y pronto.

La esperanza se mezcla con su ansiedad y le deja un sentimiento de pesadez horrible en su estómago que sube como el humo, llegando a su garganta y el sabor la hace sentir nauseas.

Solo uno, ella piensa. Dame uno. Deja que uno haya sobrevivido. ¿Pero a quién escogería? ¿A su dulce y hermosa mini clon, Penny? ¿Al gritón de cabello castaño, Ash? ¿A su tímido rubio Davey? ¿A Peeta? ¿A Prim? ¿Y qué hay acerca de Madge? ¿Posy? ¿Finnick? ¿su madre? ¿Haymitch? ¿Johanna? Solo uno, piensa ella. Pero ella los quiere a todos. Ella los necesita a todos.

Ella ruega por todos ellos, repitiéndose que es posible que estén a salvo, mientras el dolor de su cuerpo se vuelve insoportable, y se desmaya, sumergiéndose en pesadillas en las que todos sus seres queridos se queman, gritan, y se secan bajo el techo que se cayó y debió matarla a ella también.


Le toma tres meses recuperarse por completo, pero lo logra. Poco a poco ella se deja de marearse al mínimo movimiento y Nell le hace compañía por horas. La niña le acaricia el cabello y le canta canciones que Finnick amaba. Despacio, Katniss es capaz de sentarse, y girar en la cama, de mover los brazos, y Mary ya no debe sostenerle el agua para que beba. Poco a poco sus costillas sanan, todas sus heridas cierran, y mejora su lesión en la espalda, y es capaz de dejar la cama. Es capaz de caminar de nuevo.

Ella tiene que ir al Trece.

Mary le advierte que las ruinas podrían ser tóxicas —Si te quedas por mucho tiempo tus pulmones comenzarán a doler.

Está claro que Mary no quiere que vaya, pero Sammy se ofrece a acompañarla, y ellos van tan pronto como Katniss puede caminar sin caerse.

Le agrada Sammy, pero trata de no pensar en su hermana cuando le ve su rostro regordete tan parecido a ella, él es de esos hombres con cara de niño. Pero Delly pudo haber sobrevivido, pudo haber llegado a los búnkeres.

Todos pudieron hacerlo. No solo debe ser uno. Puede ser que todos se salvaran, que todos llegaran a salvo a los búnkeres.

Ellos caminan por tres días, deteniéndose a descansar más de lo que le gustaría a Katniss.

Pero ellos llegan a lo que solía ser el Trece: unas ruinas grises que se asemejan a un cráter en la tierra.

Ella ignora el horrible y ácido olor que expiden los escombros, sube a las ruinas y Sammy la sigue sin decir nada. Se tropiezan con un cuerpo tras otro, pero Katniss no puede soportar verlos, sabe que no tiene caso: el sol pudrió y secó sus rostros. Ellos no vinieron a encontrar sus cuerpos. Lo hicieron para encontrar los búnkeres, y ella se rehúsa a darse por vencida.

Permanecen ahí por tres días.

Hasta que sus manos están cortadas, acalambradas y sangrientas, se siente mareada, deshidratada, y lucha por mantenerse en pie a pesar del dolor que siente en la espalda que lo hace insoportable, el sudor le pica en las nuevas cortadas que se hace en sus manos. Ella se ve obligada a afrontar la verdad.

Pudieron remover parte del escombro, Sammy se introdujo por varios huecos que lograron despejar, pero una vez adentro era imposible avanzar hacia ningún lado. Todo colapsó, nada quedó en pie.

No queda nada que encontrar en las ruinas.

Si ella hubiera encontrado una forma de llegar a los búnkeres, significaría que Peeta y los otros, hubieran podido encontrar una forma de salir.

Pero después de tres días, está claro que no hay una forma de entrar, o las bombas destruyeron los búnkeres matando a todos al instante. No importa cuál sea. Al final, todos murieron. Excepto Katniss.

Necesitarían de un milagro para que alguien sobreviviera.

Ella sobrevivió.

Se abraza la cintura, y la espalda le duele con los movimientos, recordándole que está viva.

Ella corrió lejos de los búnkeres, sin importarse a si misma, fue aplastada por el techo, sus costillas aún duelen cuando se las toca, y con cada respiración que da, sus pulmones le arden

Sobrevivió, pero ella no debió hacerlo.

Sobrevivió, y fue lo que le quedó. Ella misma. Sola.


Pobre Katniss que cree que perdió a toda su familia. Mientras estaba en la cama era vivir con la esperanza de poder encontrar algo, pero ahora?

Este capítulo la verdad me puso muy triste y te deja con la angustia de saber que pasó realmente con los otros.

Para el próximo capítulo que prefieren: ¿Saber que pasó con Peeta? o ¿seguir con el punto de vista de Katniss? me avisan por medio del review.

Y todavía pueden decirme a quién salvarían y a quién no

saludos y hasta el viernes!

Marizpe