Buenos Días/Tardes/Noches
El actual capítulo habla acerca de una pareja casi en su totalidad que, tal como algunos ya lo sospechaban (pues me lo manifestaron), son KyaLin. Luego de que mencionaran algo al respecto, se me ocurrieron unas ideas que me parecieron muy buenas para establecer la relación.
Como ya se habrán dado cuenta, ubiqué esta historia en un mundo libre de prejuicios por preferencia sexual porque es muy tedioso tener que incluir algo tan absurdo como problema existiendo maneras mas ingeniosas de añadirle contenido emocional a la trama. Además las parejas homosexuales no son tan diferentes a las hetero ¬¬
Por otra parte, pese a que apenas he hablado de ellos hasta ahora, finalmente se sabe qué hacen Eska y Desna en Little Republic.
Espero que disfruten el capítulo
CAPÍTULO 06: El origen de las cicatrices
Por supuesto los gemelos recién llegados a Little Republic no son otros que Eska y Desna, quienes comparten muchas características físicas con Korra, excepto por algunos detalles, como por ejemplo los ojos rasgados y con un tono muscular menos pronunciado. Idénticos entre ellos pese a que sean de sexos opuestos, el primer lugar al que van es una posada en la que los atiende un anciano de avanzada edad, quien se negó a ir al funeral múltiple debido a que prefería preservar los recuerdos de aquellas personas de cuando vivían.
Transcurridas unas horas, Kya por fin se acerca a Lin luego de haberla observado acompañando a las familias de los caídos y dando su sentido pésame a cada una de ellas. La Sheriff sabía que con su plan logró que fueran menos bajas de las que resultaron, pero igualmente se perdieron vidas y es algo a lo que nunca se acostumbrará aunque lleve todos esos años siendo policía. La médica conoce a la oficial desde que eran muy jóvenes y ha admirado su sentido de responsabilidad, aunque eso precisamente haya sido lo que causó malentendidos y distanciamientos entre ellas.
-Hola, Lin- Dijo Kya –Al fin puedo saludarte de manera más apropiada-
-Buenas tardes, Kya- Respondió la aludida –Lástima que se trate de un momento tan difícil-
-Lo sé- Admitió la morena –Por eso me acerqué a ti justo en este instante, para darte mi apoyo, así como acabaste de respaldar a todas estas personas-
-Es lo menos que puedo hacer sabiendo que esto fue culpa mía- Asumió la Sheriff
-Aún sigues actuando así ¿no?- Cuestionó la médica –Sin embargo esa seriedad tuya es algo que me encanta de ti… te hace ver tan fuerte y madura-
Kya abraza a Lin, esta última no permanece muy en contacto con sus propios sentimientos, pero correspondió al gesto porque moría por hacerlo desde hace mucho tiempo.
-Te extrañé mucho…- Reconoció Lin -…así que tendrás que esmerarte mucho para compensármelo-
FLASHBACK
El joven recién encargado del criadero de caballos de Horse Temple, Tenzin, culminó la relación de pareja que mantenía con Lin Beifong, quien por entonces era una oficial novata de la fuerza policial. No se trató en absoluto de que existiera una tercera persona, sino de un conflicto de intereses a futuro en el que no había forma de que llegaran a un acuerdo que les permitiera seguir juntos, así que el nuevo capataz de vaqueros tomó una decisión por el bien de ambos.
Tenzin en ese tiempo comenzaba a responsabilizarse del criadero de caballos de su padre, ya que fue voluntad de este que fuera el menor de sus hijos quien perpetuara este legado. Bumi y Kya no podían estar más de acuerdo porque el primero se guiaba más por la vocación de proteger al país en las fuerzas armadas y la segunda prefería seguir las enseñanzas de su madre y perfeccionarlas viajando para conocer otras técnicas de curación.
En el caso de Lin Beifong, hija de la contratista minera Toph Beifong y hermana mayor de Suyin, desarrolló un carácter muy serio y fuerte debido a la dura crianza que recibió de su madre. Sin embargo, en lugar de continuar con el negocio familiar involucrándose en el mundo de la minería, tomó la opción de convertirse en guardián de la ley y aplicarla con puño de hierro. Pese a que muchos pensaban que hacer parte del cuerpo de policía no era una gran aspiración, lo que la joven ambicionaba era convertirse en la máxima autoridad de Little Republic después del alcalde: el Sheriff.
Cuando la ruptura de la relación entre Tenzin y Lin Beifong sucedió, esta se puso como loca y destruyó parte de la cerca de uno de los corrales de Horse Temple, por lo que recibió heridas en ambos brazos. Kya, quien había visto lo sucedido a cierta distancia, se alarmó al ver la sangre en las manos de la oficial novata, así que acudió a ayudarla. La joven médica no hacía mucho que había llegado de uno de los primeros viajes que hizo con su madre a tierras distantes, buscando desde lo ancestral hasta los últimos descubrimientos en curación para aplicarlos al oficio.
De haberse tratado de otra persona, Lin se habría negado inmediatamente, no obstante era Kya quien la estaba auxiliando, de modo que se dejó hacer por su propio bien. La joven policía estaba convencida de que lo que le llevaba a actuar así con la morena era el tiempo que tenían de conocerse, así que creyó que sólo era la gran confianza que depositó en ella lo que le permitía dejarse ayudar.
-Te lo había advertido, Lin- Le dijo Kya mientras le examinaba y limpiaba las heridas para luego vendarlas –Mi hermano y tú tienen planes muy diferentes que tarde o temprano los habrían separado-
-Ahora no, Kya, por favor- Respondió Lin molesta –Lo que menos necesito en este momento es un "te lo dije" y duele más siendo de parte tuya-
-Cierto- Reconoció la joven médica –Discúlpame por haber sido tan insensible, especialmente cuando soy… tu amiga-
Lin aún estaba algo cegada por las emociones ocasionadas por el reciente acontecimiento, así que no notó la diferencia en el tono de Kya al pronunciar esas dos últimas palabras. Y es que algo que la joven oficial no recordó en ese momento fue que, antes de que el propio Tenzin mostrara interés romántico en ella, la médica ya le había enviado varias señales de que tenía sentimientos muy superiores a la amistad.
-Si me hubieras hecho caso a mí en vez de a mi hermano- Pensó Kya –Esto no habría pasado-
Kya ya había tenido que pasar por el hecho de que su padre hubiera preferido siempre a su hermano y pese a que las decisiones que Aang tomó la favorecieran también a ella, no significa que él hubiera pensado en algún momento en eso cuando nombró a Tenzin como su sucesor. Ahora tenía un sentimiento semejante a ver que, aunque ella era más cercana a Lin, de nuevo no pudo ser para la persona amada su primera opción.
Algún tiempo pasó luego de aquella ruptura, de hecho Tenzin en cuestión de meses conoció a otra mujer con quien apenas comenzaba a entablar una relación amistosa, sin embargo es la persona con la que en un futuro contraería matrimonio y formaría una familia. Por ese tiempo eran amigos que experimentaban una gran atracción, aunque a medida que Lin los veía juntos, lejos de sentirse dolida, se percataba de que estaba comenzando a superar el suceso.
Era verano, hacía un día precioso en Little Republic y Kya salió con su madre, Katara, a recorrer el pueblo para tomar un poco de aire, ya que habían estado trabajando en nuevas medicinas y atendiendo a los vaqueros de Horse Temple porque era temporada de domado de caballos, así que habían caído heridos muchos de los muchachos. Ambas curadoras estaban disfrutando de darse un respiro cuando se encontraron con Lin en su camino.
-Hola, Lin- Saludó Katara a la joven policía –Hace algún tiempo que no te veía-
-Buenas tardes, señora Katara, Kya- Contestó cortésmente la oficial –He tenido mucho trabajo y por eso no he podido volver a visitarlos-
-¿Tienes algo que hacer ahora?- Preguntó Kya –Podríamos ir a tomar algo para refrescarnos-
-Es temprano, pero estaba por terminar mi turno de hoy- Respondió Lin
Katara las observó de una manera cómplice, ya que sabía lo que su hija sentía por Lin aun cuando nunca lo ha dicho a nadie. Si bien Tenzin era quien más en común había tenido con su esposo Aang, ella ha compartido mucho más con Kya y, aun queriendo por igual a sus hijos, es aquella muchacha a la que conoce mejor.
-Acabo de recordar que debo hacer unos preparativos para el próximo viaje- Dijo Katara de repente –Así que no las podré acompañar-
-¿Necesitas que te ayude, mamá?- Preguntó Kya
-No será necesario, se trata de unos cuantos suministros que iré a recoger- Respondió la mujer mayor –Tú quédate con la oficial Beifong y no te preocupes-
Lin y Kya se quedan solas, así que se van juntas hacia una de las tabernas ubicadas por el centro de Little Republic llamada "El gran Chin" que, además de ser lugar para tomar y jugar a las cartas, también tenía servicio de hospedaje. Cada una de ellas ordenó una bebida y se sumieron en un incómodo silencio que duró por un rato
-Alguna debe hablar antes de que el verano termine- Dijo Kya
-Hace un calor del demonio- Respondió Lin
-Es una buena manera de iniciar una conversación- Sonrió la morena
Finalmente volvieron a hablarse como las amigas de siempre, ya que habían pasado por un largo distanciamiento en el que la joven policía evitaba ir a Horse Temple a menos que fuera estrictamente necesario y la médica apenas acababa de tomarse un descanso de tanto trabajo en semanas. Sin embargo fue como si el tiempo no hubiera pasado, aunque siempre solía ser así entre ellas cuando se reunían. Kya no pudo evitar cierto vacío en el momento en el que tuvieron que despedirse y Lin estaba pasando por una temporada de profundas reflexiones cuyo resultado se sabría muy pronto.
La noche había caído sobre Little Republic y, a excepción de las personas que van a las tabernas a tomarse un trago, todos se resguardaban en sus casas tomando un descanso de sus respectivas labores y compartiendo con sus allegados antes de ir a dormir. Como ya era costumbre en Kya desde que era una niña, subió al tejado de la vivienda y se sentó a mirar la luna llena, ya que era un hábito que le ayudaba mejor a reflexionar acerca de sus preocupaciones.
La morena se va a dormir, pronto emprenderá un viaje nuevamente y esta vez no sabe cuándo regresará, de modo que debe estar lo más descansada posible como parte de su preparación. Kya no consigue conciliar el sueño, su encuentro con Lin le recordó que todavía la sigue amando y no sabe cuánto le afectará no poder verla cuando esté lejos.
Durante la mañana Kya recoge algunos encargos de su madre en el pueblo tanto para abastecerse de provisiones en Horse Temple, como para reemplazar algunos objetos que se estropearon en el último viaje que hicieron. A mediados de la tarde va a buscar a Katara al cuarto de medicinas y se encuentra con noticias poco alentadoras.
-Tendremos que adelantar nuestro viaje, debemos partir esta noche- Dice la madre –Se nos acabó la hierba hamamelis en el peor de los momentos-
La hierba hamamelis la emplean constantemente en Horse Temple debido a que contiene sustancias antiinflamatorias. Siendo una medicina utilizada para reducir la hinchazón, es esencial porque el tipo de lesiones que más padecen los vaqueros incluyen dicho síntoma, así que es fundamental como parte del tratamiento.
-No puede ser- Respondió Kya desconcertada -¿No hay otro modo de conseguirla? Aún hay cosas que debo hacer antes de irnos, no estoy lista para partir-
Kya había meditado el asunto acordándose de una anécdota que le había contado su padre sobre el hallazgo de aquella hierba en la sabana de la zona norte, pero les dijo a sus hijos que nunca se acercaran allí. Sabía que les llevaría tres o cuatro días ir y volver del otro sitio donde es posible conseguir la hamamelis y es un tiempo en el que podía herirse alguno de los muchachos. El vaquero que enviaron a la farmacéutica del pueblo regresó con desalentadora respuesta y al que acudió al curandero del caserío no le fue mejor.
Mientras Katara pensaba en más opciones que les pudieran evitar una diligencia tan tediosa, Kya desapareció de su vista, nadie notó cuando esta ensilló uno de los caballos y se marchó. La morena mayor cree saber a dónde se fue, de modo que pasó a convertirse en presa de la preocupación, la noche se acercaba y era el momento propicio para que los coyotes del área salieran a cazar, así que el temor de que los animales hallaran a su hija no estaban presentes sin un motivo justificado.
La joven oficial de policía se acercó a Horse Temple a despedirse, pues se enteró que Kya iba a emprender otro viaje con su madre, aunque no esperaba encontrarse a una Katara con el rostro desencajado de la preocupación y sin atreverse a enviar a alguno de los vaqueros a ir tras la morena porque es mucho riesgo. Ante el hecho de que Bumi está lejos prestando servicio militar y Tenzin se encontraba ausente debido a que debía conseguir unos suministros, Lin Beifong asumió la responsabilidad de ir tras la médica. Le ensillaron rápidamente un caballo, pues era mejor eso a soportar su mirada asesina si no le obedecían y luego partió a toda velocidad esperando alcanzar a la sanadora antes de que llegue a la zona norte.
Algo de tiempo pasó, pero Kya consiguió hallar la hamamelis, no fue tan fácil como esperaba porque la sabana es un sitio demasiado inusual para que puedan crecer hierbas medicinales. Cuando estaba por tomar su caballo para regresar a casa, se presentó el inminente peligro en el que pensó Katara: un feroz coyote estaba frente a ella y en la distancia vio aterrada como un grupo de lobos devoraba su cabalgadura. Por instinto de supervivencia la sanadora corrió hacia el lado opuesto del que llegó, su razón le decía que no tenía ninguna oportunidad de escapar, aunque eso no detuvo su marcha y fue tan rápido como le permitieron sus piernas.
De repente un sonido extraño, como de un cuerpo chocando contra otro, hizo que Kya volteara a mirar y el ver aquello fue tan impactante que paró su carrera. Era Lin, quien llegó justo a tiempo y había saltado sobre el animal para tratar de detenerlo, cosa que parecía estar logrando, pues era fuerte como un toro y tenía la habilidad de un gladiador. Aun así, el salvaje coyote logró derribar a la joven policía y saltó sobre ella hiriéndole el rostro en el proceso. La médica, recuperada de su estupefacción, tomó el arma de Beifong que había perdido en el forcejeo y le apuntó al carnívoro.
-¡No!- Gritó Lin mientras seguía evitando las fauces del animal -¡No lo mates!-
-No quiero matarlo- Respondió Kya –Pero si no le disparo te matará-
El tiempo apremiaba, los lobos que devoraban el caballo estaban por terminar y, aunque era menos probable, podían intentar atacarlas aumentando así el peligro. Algo que Kya no notó es que Lin había logrado una maniobra con su látigo de un modo en el que consiguió enredarlo en el cuello del coyote y comenzó a tirar de él para asfixiarlo mientras se las arreglaba para evitar ser mordida. La morena fue hacia ellos y haló de la parte del instrumento que estuvo a su alcance, logrando entre las dos que el carnívoro caiga vencido.
-¿E… está… vivo?- Preguntó Lin respirando rendida y sin disposición para irse hasta saberlo
-Afortunadamente si- Respondió Kya tras haber comprobado el pulso –¡Ahora vámonos!-
Tomaron el caballo en el que Lin llegó y se fueron a toda prisa dejando la peligrosa sabana atrás.
-Te arriesgaste demasiado, Lin- Dijo Kya –Me preocupan las heridas en tu rostro, parecen profundas-
-¿Pretendes sermonearme sobre riesgos imprudentes, Kya?- Preguntó la aludida –Podrías agradecer que fueron así las cosas porque te pudo haber mordido una cobra o una víbora y en ese caso yo no habría podido hacer nada-
Kya se sintió muy apenada, preocupó a su madre, Lin salió herida, uno de los mejores caballos de Tenzin fue devorado y lo único que obtuvo a cambio de eso no es más que un puñado de hierbas que, si bien le hará ganar algo de tiempo antes de viajar, no paga el precio de lo que pasó. No hay mucho que explicar…
Cuando llegaron a la seguridad de Horse Temple, Katara salió de los brazos de su hijo para ir a abrazar a Kya, contenta de que regresara a salvo y olvidando por el momento la falta cometida
-Lo lamento, Tenzin…- Admitió Kya -…Era uno de tus mejores caballos, me lo llevé sin tu consentimiento y ahora él…-
La morena no pudo terminar la frase, fue una de las pocas veces que el rostro de su hermano no estaba tan serio, de hecho la abrazó muy aliviado por su regreso y derramó un par de lágrimas en un arrebato emocional. Katara y Tenzin rodearon felices a Kya, aunque esta tuvo que deshacer un poco la unión al notar que Lin iba a marcharse sin más.
-¡Lin, espera!- Le dijo Kya para luego dirigirse a su madre –Mamá, ella me salvó la vida y a causa de eso salió herida-
Sin esperar respuesta y, conociendo a Lin como la conocía, Tenzin la tomó en brazos pese a sus protestas y la llevó al interior de una de las habitaciones de la cabaña, para posteriormente dejarla sobre un cómodo aposento.
-Tenzin, yo…-
-Gracias, Lin…- Dijo el aludido –Pese a lo que pasó entre nosotros, no hay razón para que tenga algo contra ti, es más, aun te estimo. Sin embargo, lo que hiciste por mi hermana no tiene presentación, estoy en deuda contigo-
En otro tiempo, Lin se habría sentido emocionada desde un punto de vista romántico, sin embargo ya no era la de antes y sólo calló por el hecho de no saber cómo responder a palabras de gratitud todavía, especialmente si procedían de alguien de la familia de Kya. Además pudo darse cuenta de que tampoco tenía nada contra Tenzin a pesar de su reacción el día que se dio la ruptura de la relación por parte de él, por el contrario, le correspondía a su estima como al amigo que era antes de ser su pareja.
Mientras Katara preparaba una infusión analgésica y los instrumentos para atender las heridas de Lin, Kya se ocupaba de limpiárselas, más que con gran cuidado, con un inmenso cariño. No podía creer que ese rostro tan amado que consideraba muy bello haya tenido que pagar las consecuencias de lo sucedido. La joven oficial hacía como si nada pasara, aunque sus dolores eran intensos, pero no quería que la médica se sintiera más culpable, de hecho en otra época lo habría permitido para darle una lección, pero había algo en ella que no soportaba ver: lágrimas.
-No llores, Kya, no vale la pena- Le dijo cansadamente mientras le retiraba con delicadeza una lágrima del ojo
-Es que…- Toma aire Kya -…pudiste haber muerto y todo a causa de mi necedad, arriesgaste tu vida por mí-
-La defensa de la ley es un riesgo en sí misma- Justificó Lin –pero cuento con la suerte de que la persona en la que más confío está dispuesta a curarme con tal devoción aunque se traten de rasguños como estos-
Las heridas eran profundas, Kya sabía que la mayor posibilidad era que aunque se curaran dejarían cicatrices de por vida, que seguramente dolían considerablemente y de todas maneras Lin, quien en un momento así estaría aprovechando para darle una lección, la estaba consolando. La joven médica sonrió, sabía que la oficial novata no actuaba de ese modo con alguien diferente a ella y se permitió sentirse especial.
Katara entró a la habitación para aplicarle a Lin una infusión analgésica que disminuya el ardor causado por las heridas. Kya no quería irse, pero se retiró un momento para lavar los paños que utilizó en la limpieza, así que la morena mayor aprovechó el instante.
-¿Cómo sucedió esto?- Preguntó Katara para tener por dónde empezar la conversación
Restándole la mayor importancia posible al acontecimiento, Lin le contó a Katara cómo enfrentó al coyote y luego fue ayudada por Kya a vencerlo finalmente. La morena mayor era amiga de Toph desde hacía mucho tiempo, tanto que se conocieron estando bastante más jóvenes que sus hijas en la actualidad, pero no surgió entre ellas lo que parecía estar pasando entre la médica y la policía, así que tenía curiosidad.
-Lin… ¿Qué sientes exactamente por mi hija?- Preguntó Katara sin rodeos
-Esto… yo…- Trató de responder Lin –Ella es mi amiga-
-Durante estos años no lo había notado- Ironizó la morena –Pero veo que sí, Kya es tu amiga-
-No se burle- Protestó la joven policía un poco sonrojada –Lo de hoy… sé que ella se habría arriesgado así por mí. Además no soportaría perderla-
Al oír eso último, a Katara le quedó claro y su inquietud quedó resuelta, aunque esperaba que su hija se decidiera, algo que ignoraba si pasaría pronto.
-Eso que me has dicho…-Volvió a hablar Katara -…nunca lo olvides-
Kya volvió a la habitación y le puso unos vendajes a una adormecida Lin en el rostro para prevenir que sus heridas volvieran a sangrar, luego optó por velar el sueño de la joven oficial de policía. La morena hubiera dado todo lo que tiene por saber qué era lo que su amiga soñaba, tenía una expresión apacible, incluso una sonrisa poco pronunciada se dejaba ver. La culpabilidad cambió de causa, ya no era por el que le hubiera salvado la vida arriesgándose así, sino por atreverse a acariciarle el rostro como si estuviera intentando memorizarlo con las manos, como si fuera la última vez que puede permitirse entregarle ese tipo de afecto.
-Te amo, Lin. Y me temo que esta es la única manera en la que podré decírtelo- Dice Kya en un tono cariñoso
-¿Por qué te atormentas así?- Oye la voz de Tenzin a sus espaldas –Deberías decírselo cuando pueda oírte-
La actitud de Kya pasó de la pesadumbre a su habitual modo de ser cuando está con su hermano.
-Jajajajajaja- Rió con ganas la morena -¿Y me lo dices tú que ni siquiera has podido darle un beso en la boca a Pema?-
Tenzin se ruborizó al oír eso, sin embargo no se quedó callado
-Puede ser, pero al menos no me he rendido- Responde –Yo pienso decirle a Pema que la amo cuando ella esté despierta y en sus cabales-
Tras haber dicho eso, Tenzin se retiró a su habitación. Kya quiso contradecirlo, en serio deseó hacerlo, pero no pudo, no cuando él tenía la razón. Amaba tanto a Lin y así mismo dudaba de tener el valor para decírselo algún día. En ese momento miró a la joven policía y se sorprendió de que sus preciosos ojos verdes la estuvieran mirando fijamente.
-Te escuché- dijo Lin –y no puedo creerlo-
-¿C… cuánto escuchaste?- Preguntó Kya desconcertada
-¿Me amas?- Interrogó la oficial ignorando la pregunta -¿Cuándo me lo dirías?-
-¡No pensaba decírtelo nunca!- Espetó la médica –Y menos aun sabiendo que has sentido algo por Tenzin-
Kya iba a retirarse, se levantó con brusquedad al punto que el asiento cayó al suelo, se giró dándole la espalda a la cama. Sin embargo no pudo dar ni un paso, ya que en ese momento una de las fuertes manos de Lin la sujetó de un brazo impidiéndole avanzar
-De aquí no te irás, no así- Dijo Lin con una mirada completamente seria aunque difícil de interpretar
Kya no tuvo tiempo de responder, Lin la haló del brazo, vigorosamente pero sin brusquedad, hacia ella de tal modo que le cayó encima. La oficial de policía no perdió el tiempo, aprovechó la estupefacción de su compañera para darle un beso tan tierno como profundo. En principio la médica no respondió porque no daba crédito a ese suceso, aunque posteriormente se dejó llevar permitiendo al cuerpo húmedo de su boca jugar con el de su amada. Después de eso las palabras no fueron necesarias, ambas mujeres se quedaron dormidas fundidas en un abrazo.
Pese a lo sucedido, una semana transcurrió sin que Lin y Kya se atrevieran a volver a tocar el tema. Sin embargo muy malas noticias para la población en general se avecinaba, nadie se imaginó cual era el mensaje que traía el emisario del ejército cuando este ingresó a la comisaría de Little Republic.
Rápidamente se extendió la noticia por todo el pueblo: Dos países vecinos se unieron para invadir la nación y para hacer frente a la amenaza, el gobierno ha convocado a un miembro de cada familia para que preste servicio militar, pues cuenta con que esa medida terminaría con dicha crisis.
De los Sato, el joven Hiroshi suspendió sus estudios de ingeniería para unirse al ejército en nombre de su familia, mientras que ya Bumi se encontraba allí a favor de los suyos, quitándole así esa responsabilidad a Kya y a Tenzin. Como Suyin se hallaba en un viaje artístico por el país con un circo y Toph era algo mayor para estar en la milicia, Lin decidió poner la cara por las Beifong, así que pronto se marcharía al centro de comando en la capital para saber en qué regimiento la ubicarían.
A Kya no le llevó mucho tiempo deducir a qué resolución llegaría Lin ante el decreto del gobierno y enfrentó un temor que nunca antes había experimentado. Ella amaba demasiado a su madre, a sus hermanos y también quiso mucho a su padre; sin embargo, lo que sentía por la joven policía era muy distinto, estuvo presente en su vida desde que era una niña, la vio convertirse en mujer y construir el sueño de ser la principal defensora de la ley en todo el pueblo. Fue su amiga durante todo ese proceso, luego pasó a enamorarse irracionalmente de ella para que un "accidente" les hubiera dado su primer beso y ahora el destino ha dado paso a un miedo terrible a perderla por siempre.
-¡Lin!- La llamó al verla llegar a la casa en la que vivía -¡Oh, Lin!-
-Kya- Es todo lo que puede decir Lin mientras la recibe en sus brazos
Ambas mujeres entran en la casa, Suyin y Toph no vivían con Lin, motivo por el cual estaban a solas. La joven oficial comentó que, al hacerse inmediato el decreto gubernamental en todo el país, los reclutados en Little Republic partirían, a más tardar, al mediodía siguiente hacia el comando general del ejército en la capital de la nación, allí serían asignados a un regimiento específico donde recibirían órdenes.
-Sé que, como siempre, vas a restarle importancia a esto- Dijo Kya muy seria –Pero tienes que entender que si decidieron reclutar un miembro de cada familia del país, es porque la situación es más grave de lo que pudieron admitir-
-¿Y crees que no lo sé?- Preguntó Lin –Pero con llenarme de temores no consigo nada y si me pongo dramática te vas a preocupar de más…-
Se formó de repente un gran silencio. Kya ya había reconocido lo que sentía por Lin y esta a su vez respondió con un beso apasionado y para nada decente, pero desde entonces ninguna había tocado de nuevo el tema. Lo que sentían mutuamente era evidente, aunque se seguían evadiendo sin remedio
-Rayos, Kya, yo sólo he sido una tonta y una ciega- Reconoce Lin –No hay nadie en este mundo que me conozca como tú, soy una cascarrabias que la gente suele evitar, pero tú no lo haces-
-¡Porque te amo, Lin!- Admitió Kya finalmente –Siempre te he amado, incluso antes de que mi hermano se fijara en ti yo ya te quería para mí… cuando lo besabas imaginaba que esos besos eran míos…-
Kya no pudo decir más palabras, no cuando tenía la boca de Lin sobre la suya besándola con un cariño que no parecía propio de ella.
-Por favor… no me lo hagas más difícil- Susurró Lin –Después de que Tenzin hubiera terminado nuestra relación, reflexioné con cabeza fría y supe finalmente lo que buscaba de él-
-¿Y qué era eso?- Preguntó Kya apenas reponiéndose del beso –Si puedo saberlo, claro-
-A ti- Aceptó la guardiana del orden, incluso sus ojos parecieron brillar más –Ni yo misma me había dado cuenta. Posiblemente porque te vi como una mujer mucho más madura e inalcanzable, ninguna persona en el pueblo había conseguido conquistarte. Así que por primera vez en mi vida fui cobarde y pasé a un objetivo más fácil-
-¡Debiste haber sido la misma chica terca de siempre!- Regaña la médica con lágrimas en los ojos amenazando por salir –Nunca permití que se me acercara nadie porque supe que me había enamorado de ti… cuando estabas cerca yo sólo resplandecía…-
-Kya…- Comenzó a decir la joven oficial –Te diré un par de cosas que no sé si un día sea capaz de volverte a decir: La primera es que lo siento, no creí que te hubiera hecho daño así. La segunda es que te amo, no consigo saber desde cuándo, pero es tan cierto como que el sol sale todas las mañanas en Little Republic… Sólo quería que lo supieras antes marcharme.-
-Oh, Lin…- Salió ese nombre de los labios morenos como una brisa cargada de un enorme cariño -¿De veras tienes que irte?- Preguntó aunque sabía la respuesta
Lin desvió la mirada por primera vez desde que esa conversación había iniciado. Si bien no había amenaza alguna de por medio con respecto a incumplir aquel decreto, la joven oficial no se perdonaría dar la espalda al deber al que fue llamada. Aunque nunca lo demostraba, no podría soportar que su madre o su hermana tuvieran que ir a la batalla. Luego recordó algo…
-¿Sabes algo? Cuando Tenzin me dejó, me prometí no entregarme a nadie- Confiesa Lin
-No te preocupes- Responde Kya con cierta tristeza –No pienso ser yo quien te haga quebrantar tu palabra-
-Exacto, no lo harás tú- Aseguró la joven oficial –Seré yo. La costumbre de los soldados es hacerles el amor a sus mujeres antes de irse a la guerra…-
Kya se queda pensando por un momento en esas palabras entre emocionada e indecisa
-No soy tu mujer… no todavía- Dijo la morena –Hazme tu esposa antes de irte-
-Pero Kya- protesta la de ojos verdes –Ya no queda tiempo, a mediodía de mañana me iré-
-¿Estás dispuesta a casarte conmigo como lo hicieron mis padres?- Preguntó la sanadora, quien recibe a cambio una señal afirmativa
Haciendo caso a sus deseos, Kya y Lin partieron hacia Horse Temple a ver a Katara, a quien le explican la situación con la cual ella contaba desde hacía tiempo, aunque no esperaba que se presentara tan rápido. La morena mayor ofició una pequeña ceremonia cuya participación de Tenzin y Pema fue en calidad de testigos de la unión, mientras el cuello de la joven médica era adornado por un collar que, según la religión a la cual pertenecía, indicaba su actual estatus de mujer casada. Dicho accesorio había pertenecido a su madre y esta dejó de usarlo tras haber enviudado.
Katara, a diferencia de los lugareños de Little Republic, es procedente de un pueblo bastante lejano al norte y con costumbres muy distintas. Una de ellas es que, pese a ser una mujer y además casada, tenía la autoridad de sacerdotisa que le fue otorgada desde que era muy joven y oficiar matrimonios hacía parte de sus funciones. En el pueblo en el que están no hay muchos practicantes de esa religión, aunque la morena ya había unido a varias parejas de manera legal, tal como ese día a Kya y a Lin.
En realidad, al igual que el resto de sacerdotes de distintos credos en Little Republic, Katara había tenido un día bastante ocupado, ya que muchas de las personas que se marchaban a la batalla a la que fueron convocados adelantaron las nupcias que habían planeado llevar a cabo más adelante. Entre ellos se encontraba el joven Hiroshi Sato, quien llevaba meses compartiendo un profundo amor con su novia Yasuko y temía, del mismo modo que la mayoría, no volver de la zona de guerra con vida.
Lin llevó a su esposa a casa, ya no quería perder ni un minuto más porque, además de irse a la guerra, seguramente Kya iría a un viaje del cual no sabía cuándo regresaría. Ambas mujeres decidieron que esa noche sería en la que harían que sus pieles se entendieran. Pese a lo rápido que habían ocurrido las cosas, llevaban no sólo años de conocerse, sino también de amarse y consideraron que ya fue suficiente espera.
-A partir de ahora, ésta es también tu casa…- Dijo Lin -…como mi compañera-
-Como tu mujer, Lin- Puntualizó Kya –Y me corresponde llevar el apellido Beifong-
Luego se besaron como si fuera la primera vez que lo hicieran, explorándose mutuamente sus bocas con devoción y transmitiéndose la pasión propia de la consumación de su amor. A medida que se desplazaban hacia la habitación, fueron cayendo las prendas de vestir que quedaron abandonadas por el camino. Kya estaba más tranquila entregándose a su amada sabiendo que está unida a ella en matrimonio y Lin se sentía emocionada de hacerle el amor a su mujer antes de partir a la batalla siguiendo la conocida tradición del soldado.
Cuando llegaron a la habitación ésta se hallaba en penumbras porque ya había llegado el ocaso, pero eso no les impidió encontrar la cama sobre la que se dejaron caer desnudas y comiéndose a besos. Kya acarició maternalmente la espalda de su esposa mientras tenía su cuerpo sobre ella, pero cambió totalmente ese toque porque no era más su paciente, sino su amante y se aferró a ella con deseo. Para Lin por su parte no había sido suficiente hacer a la morena su mujer en la ceremonia, tenía que sentirla con todo su ser y el único modo de lograrlo era entregarse por completo desatando su pasión.
Tras varias horas de hacerse el amor con desenfreno, las recién casadas se miraron mientras la luna, ya débilmente, iluminó la habitación; sus ojos brillaban al mirarse y sus rostros estaban cubiertos por una fina capa de sudor. Se contemplaron así hasta dormirse.
La mañana siguiente llegó, los primeros rayos del sol alcanzaron poco a poco los cuerpos desnudos y abrazados que estaban sobre la cama bajo una solitaria sábana. Casi no podían creer que todo lo sucedido el día anterior no era un sueño, especialmente porque 24 horas atrás seguían siendo amigas y resultaron convirtiéndose en esposas. Lin despertó, los brazos de Kya casi no la dejan ir, pero tuvo que ceder y permitirle prepararse para el viaje que le aguardaba.
-Aún no me creo que ese cuerpo haya sido mío- Apreció Kya antes de que Lin desapareciera de su vista para ir a asearse –es tan hermoso y tan fuerte-
Lin volvió en sus pasos y se acercó a besar a su esposa
-No sabes el esfuerzo que estoy haciendo ahora- Reconoció Lin –será muy difícil estar lejos de la piel tuya que me deleitó los sentidos toda la noche-
Finalmente algunas horas pasaron y la oficial Beifong fue de las primeras personas en llegar al punto de encuentro en las afueras de la ciudad desde la cual partirían los convocados a la batalla. Lin y Kya se permitieron dejarse llevar de sus emociones delante de la gente al menos por esa ocasión y se abrazaron largamente porque, aparte de compartir ese amor, también tenían el mismo temor de no volver a verse, pero no dijeron ni una palabra al respecto.
Los que se iban a prestar el servicio militar solicitado por el gobierno estaban rodeados de sus familias que los despedían. Toph no se presentó a decirle adiós a su hija, pero Tenzin y Katara estuvieron allí como sus parientes más cercanos, además de acompañar a Kya sabiendo lo duro que aquello era para ella. A Lin nunca le gustaron las despedidas, aunque en esa ocasión se permitió dejarse llevar por esas emociones en favor de la nueva naturaleza de su relación con esas personas que conocía desde que era una niña.
No mucho tiempo después de que Lin se marchara, Kya y Katara partieron también para ponerse al servicio del ejército en calidad de médicas. Además de no ser enviadas al mismo regimiento de la joven Beifong ni de Bumi, las separaron asignándolas a puntos muy distintos de la frontera. Debido a que ellas ya se habían hecho de una excelente reputación como sanadoras, a los militares les pareció más eficiente que desempeñaran la labor en diferentes lugares para que más soldados fueran atendidos con sus conocimientos.
Gracias a las medidas que el gobierno tomó, derrotaron a las fuerzas enemigas en cuestión de apenas unos cuantos meses, así que los que habían sido reclutados de manera temporal para frenar el conflicto pudieron volver rápidamente a casa. Lin y Hiroshi Sato se hicieron buenos amigos tras haber estado en la misma línea de batalla, así que la oficial de policía volvía a Little Republic con más experiencia para desempeñar su labor y contando con una persona más en quien confiar.
Hiroshi se envolvió entero en los brazos de su esposa Yasuko, pero Lin, ante la clara ausencia de Kya, no pudo hacer lo mismo que su nuevo amigo. Se supo que la joven médica se puso al servicio del ejército, pero la oficial Beifong sabía que aunque la guerra terminó, su esposa seguramente retomaría el viaje que pospuso en favor de servir a su país.
FIN DEL FLASHBACK
El matrimonio de Kya y Lin pasó por muchas adversidades, la sanadora viajando para mantenerse al tanto de los nuevos descubrimientos médicos y la oficial trabajando duro para convertirse en la Sheriff de Little Republic. Pese a todo eso y los problemas que suelen presentarse en una pareja, ellas lograron preservar su unión. En esta ocasión estuvieron separadas por alrededor de unos seis o siete años y por eso la guardiana de la ley se había vuelto a endurecer lo suficiente como para manifestar afecto a su mujer con reservas. La médica sabía antes de que se casaran con qué tipo de persona se estaba comprometiendo, además debido a su tiempo de ausencia no podía culparla.
-Pensaba comunicártelo más tarde…- Dijo Kya mientras seguía en los brazos de Lin -…pero te veo en necesidad de escuchar buenas noticias, así que te lo diré ahora-
-A ti te lo puedo admitir… es cierto que necesito escuchar algo bueno- Aceptó la Sheriff
-Oficialmente, me retiro- Afirmó la médica –No pienso volver a viajar más. Ejerceré la sanación en Little Republic donde puedo permanecer a tu lado-
Lin pudo contener las lágrimas que quisieron salir en ese momento de la felicidad que sintió, de verdad llevaba mucho tiempo queriendo oír esas palabras, así que estrechó aún más el cuerpo de su esposa contra el suyo. Habían tenido una relación llena de libertades, pero pospusieron más que suficiente la necesidad de compartir momentos como pareja. Eran mujeres maduras, sin embargo no era tarde para hacerse mutuamente felices el resto de sus vidas.
Mientras el matrimonio Beifong iniciaba una nueva etapa que prometía felicidad, Korra y Bolin en cambio estaban por enfrentar una situación que amenazaría su libertad con la llegada a Little Republic de Eska y Desna, sólo que este era un hecho que aun ignoraban. Los gemelos habían decidido alojarse en "El Gran Chin" para descansar para reponerse tras un largo viaje, aunque en aquel momento sólo tomaban una bebida antes de ir a sus habitaciones. El señor Chin, el anciano propietario del lugar, los atendía mientras los miraba con curiosidad.
-¿Puedo preguntar qué los trae por aquí?- Cuestionó el hombre –Se nota a leguas que no son de por aquí y en Little Republic no son bien vistos los extraños-
-No nos quedaremos mucho- Respondió Eska –Sólo vinimos a buscar a un par de individuos que sospechamos que están aquí-
-Deben tener asuntos muy importantes que tratar con ellos para haber venido, posiblemente, de muy lejos- Observó el anciano – ¿Cuáles son los nombres de esos sujetos? Quizá hayan venido aquí alguna vez-
-Korra y Bolin- Dijo Desna sin miramientos –Somos cazarrecompensas y ellos son nuestras presas-
Hasta aquí el presente capítulo y espero que lo hayan disfrutado. Gracias por leer y no me enojo si comentan, hasta el próximo ^_^
