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Capitulo 7.- ENFRENTAMIENTO

-¿Zero? ¿Has dicho Zero? –se escuchó una suave voz aterciopelada.

-¿Quién eres? ¿Qué haces aquí? –preguntó la castaña asustada mirando fijamente aquellos ojos rojos que la observaban en la oscuridad.

-¿Desde cuando Yuuki? ¿Desde cuando dejaste de hablar conmigo? –se escuchó una voz grave que ella perfectamente conocía.

-Ka… name… ¿Kaname? –Murmuró la chica sorprendida al mismo tiempo que el heredero de los Kuran se apoderaba de su cuello -Por favor detente Kaname, hermano no puedo corresponderte, no así.

-Lo siento mi querida Yuuki no quería tener que recurrir a esto, pero no me dejaste opción, vendrás conmigo aunque no lo desees –respondió el vampiro purasangre acercándose al cuello de su hermana.

Cuando estuvo lo suficientemente cerca lo atravesó y bebió su sangre hasta que Yuuki cerró los ojos quedándose inconsciente, fue entonces cuando Kaname Kuran la tomó en sus brazos llevándola hacia la ventana dispuesto a marcharse, mas de pronto el sonido de una voz conocida lo hizo detenerse.

-¡Kuran! Te ordeno que la sueltes –dijo Zero Kiryuu apuntando con su arma al heredero de los Kuran mientras Kaname mantenía una expresión fría y seria mirando a Zero con odio.

-¡Imposible! –le respondió con seriedad.

-¿Qué crees que estás haciendo?

-Tomando lo que es mío, esperé dieciséis años por este momento y no pienso perderlo ahora –respondió Kaname llevando a la castaña hacia la ventana.

-No permitiré que te la lleves Kuran, tendrás que matarme primero.

-Eres una pieza inútil Kiryuu, de cualquier forma ya no tengo razones para dejarte vivir y no te preocupes por Yuuki yo la protegeré.

-Pelearé por ella aunque tenga que eliminarte Kuran, no pienso dejarla ir ahora -dijo el joven cazador apuntando con su arma a Kaname Kuran.

Enseguida colocó el dedo en el gatillo y disparó hiriendo al vampiro de sangre pura en el hombro, de pronto los vidrios de la habitación se rompieron y una ráfaga de viento abrió las ventanas dando al heredero de los Kuran una oportunidad de escapar, por lo que el joven cazador corrió tras él. Habían pasado algunos minutos cuando Zero se encontró solo en el bosque, no se escuchaba un solo sonido en los alrededores y el peligro que corría era inminente al no encontrar un solo rastro de Kaname, el joven se encontraba en ese momento tratando de localizarlo cuando de pronto una espada cayó desde lo alto de un árbol hiriendo al joven cazador en la pierna; se trataba de un arma anti vampiros, el chico levantó la mirada y ahí parado sobre la rama de un gigantesco árbol se hallaba Kaname Kuran.

-¿Aun no lo comprendes? Yuuki siempre ha sido mía, apártate si no deseas morir –ordenó el heredero de los Kuran con voz autoritaria

-¡Nunca! Ya la perdí una vez y no pienso perderla ahora, no importa si tengo que morir por ella –le respondió el cazador decidido.

-El vínculo… siempre existió esa unión entre ella y tú, desde que Kaien te aceptó como su hijo, no pienso permitirlo más. –declaró el vampiro purasangre saltando desde el lugar donde se encontraba para quedar así frente a Zero –No pude conseguirlo en seis años, pero quizá eliminándote logre que Yuuki te borre de su memoria para siempre.

Concluyó Kaname retirando la espada de la pierna de Zero preparándose para atacar, por otro lado en una habitación vacía del dormitorio del sol Yuuki Kuran yacía recostada en una cama aun inconsciente debido a la pérdida de sangre que había sufrido, de pronto abrió los ojos al sentir el olor de la sangre de Zero, se levantó con dificultad y se dirigió a la mansión en busca de su guadaña.

Justo en ese momento Zero y Kaname se hallaban peleando en el bosque, el joven cazador había conseguido herir a Kaname repetidas veces pero a pesar de sus poderes y habilidades aun no lograba acabar con él además de que la herida en su pierna no sanaba, teniendo como única ventaja la Bloody Rose junto con las heridas que la espada causaba a Kaname.

-Bloody Rose elimina a Kuran para siempre –ordenó el joven cazador, de pronto la Bloody rose despertó de su sueño y enseguida muchos tallos y espinas de rosa surgieron inmovilizando al vampiro de sangre pura.

-Esto aun no termina, recuerda Kiryuu quien te dio esa sangre –declaró el heredero de los Kuran al momento en que sus ojos se tornaron rojos, de pronto la mano de Zero se levantó a la altura de su cabeza.

-¿Qué demonios? –dijo el chico al darse cuenta de que su mano derecha estaba levantada sosteniendo un arma que ahora apuntaba hacia su cabeza.

El joven no podía creerlo, Kaname estaba utilizando su poder de sangre pura, el cazador trataba a toda costa de resistirse mas no le era posible ya que en aquellos momentos so dedo estaba sobre el gatillo listo para disparar mientras Kaname Kuran sonreía ante su triunfo.

-Despídete para siempre Kiryuu –dijo el vampiro purasangre mirando satisfecho a Zero, mas sin embargo la sonrisa se borró de su rostro en ese momento al darse cuenta de la presencia de una pequeña figura que sostenía una guadaña que brillaba a la luz de la luna, era sin duda ella.

La chica que anteriormente lo miraba sonrojada cuando salía del dormitorio de la luna para ir a clases ahora lo miraba con un gesto de decepción en su rostro y los ojos llenos de lágrimas, contemplando a su amado apuntar su propia arma contra sí mismo.

-Yuuki… yo… -dijo el vampiro de sangre pura intentando articular palabra.

-Kaname, ¿Cómo pudiste hacer esto? –dijo la princesa purasangre contemplando indignada aquella escena, en ese momento se armó de valor dispuesta a enfrentar a su hermano -A partir de hoy no deseo que te dirijas a mí como tu hermana y prometida.

-Lo siento Yuuki no podía permitirlo… yo…

-Trataste de asesinar a Zero y entraste a mi habitación, ¿Por qué? -dijo Yuuki molesta sin poder retener las lágrimas que emanaban de sus ojos rojizos.

-Porque te amo Yuuki y no pienso perderte, no me arrepiento de lo que he hecho y de ser necesario lo haría de nuevo mi amada –respondió Kaname mirando seriamente a la chica.

-No en esta noche –respondió a su vez la chica sosteniendo mas fuerte su guadaña mientras corría furiosa hacia el lugar donde se encontraba su hermano.

Kaname no podía creer lo que veía; solo permaneció paralizado al sentir el filo de la guadaña atravesando su corazón. En poco tiempo no quedó nada de Kaname Kuran, había muerto, de pronto Yuuki soltó la guadaña y cayó de rodillas exhausta mientras Zero caía al suelo inconscientemente.

Los rayos del sol entraban por la ventana iluminado la habitación, el chico de cabellos plateados abrió los ojos mirando a la chica que lo observaba arrodillada junto a su cama.

-Al fin despertaste –dijo una castaña sonriente.

-¿Te encuentras bien? –preguntó el joven cazador con preocupación.

-Ahora lo estoy… Zero… lo lamento.

-¿Por qué te disculpas?

-Si no le hubiese dicho nada a Kaname no estarías herido.

-Yuuki, basta, deja de pensar en eso, estoy bien.

-Ahora lo estas porque te di a beber mi sangre, pero si te hubiese escuchado Zero…

-Basta Yuuki –dijo el chico colocándole un dedo en los labios.

-Zero, ¿puedo preguntarte algo?

-Si amor.

-Cuando quedé inconsciente hubo un momento en el que creí sentir tu presencia detrás de la puerta cerrada, como fue que supiste que yo…

-Sucedió así.

El joven cazador caminaba de regreso a la mansión en la Academia Cross.

-Casi es media noche, rayos creo que llegaré tarde –se quejó el chico de cabellos plateados -¡Tú! ¡Sal de donde quiera que estés! -ordenó el cazador apuntando su arma hacia un árbol.

-Zero aguarda soy yo –le respondió una dulce voz conocida.

-¿Qué haces aquí? Te ordené que te quedaras en la mansión –replicó Zero un tanto molesto.

-No podía esperar, te necesito Zero -respondió la chica acercándose a él.

-Yuuki… -dijo el chico abrazándola con ternura, de pronto Zero cerró los ojos y al abrirlos algo le inquietó; no podía sentir la presencia de su amada a pesar de que la chica se encontraba entre sus brazos. Miró a la chica fijamente y de pronto como si se encontrara bajo el influjo de algún hechizo pudo notar que los cabellos de su amada comenzaban a enroscarse convirtiéndose pronto en unos hermosos rizos rojos, muchas cosas pasaron por la mente de Zero en aquel momento hasta que aquella dulce voz lo interrumpió en sus pensamientos.

-Zero volvamos a la mansión.

-Volveré solo -dijo el joven cazador sacando su arma rápidamente y disparándole a la chica -Porque tú no eres Yuuki, adiós Yamiko –se despidió el joven cazador mientras se marchaba.

Apenas había terminado de hablar cuando de pronto el director Cross entró a la habitación.

-Kiryuu-kun hijo mío, ¿estás bien? –preguntó el director preocupado.

-No soy tu hijo –le respondió el chico sin dirigirle la mirada.

-¡¿Por qué?! –preguntó el director Cross sollozando.

-¡Basta Kaien! -ordenó Yagari persiguiendo al director por la habitación mientras Zero los miraba dándose cuenta de que Yuuki había desaparecido.

El joven cazador se levantó de la cama, tomó su chaqueta y sin que los dos cazadores lo notasen salió a buscarla. Por otro lado Yuuki se encontraba frente a las puertas del dormitorio de la luna recordando sus días como delegada en la Academia Cross, para la vampiresa purasangre era muy difícil el darse cuenta de que esa noche su sueño se había convertido en pesadilla, pasó el tiempo y de pronto una voz la interrumpió en sus pensamientos, se trataba de Zero.

-Y bien, ¿Qué harás ahora Yuuki? ¿Volverás a la sociedad vampírica como su reina? –preguntó con curiosidad.

-Dejaré que el nuevo consejo se encargue de eso, ahora que Yamiko ha desaparecido le corresponde a Ichijou hacerse cargo. En realidad no pienso volver a la mansión de los Kuran si eso es lo que me preguntas.

-¿Entonces qué harás? –preguntó Zero mirándola con ternura.

-Me quedaré aquí, a tu lado Zero –le respondió la castaña correspondiendo a su mirada.

-¿Lo prometes?

-Si.

-Entonces pruébalo –dijo el joven cazador arrodillándose ante su princesa, la nieve comenzó a caer lentamente y de pronto el chico tomó un objeto de su chaqueta y lo colocó delicadamente sobre uno de los dedos de Yuuki –Yuuki Kuran, ¿Te casarías conmigo?

-Si, por supuesto –respondió la chica lanzándose a los brazos del joven cazador mientras depositaba un dulce beso en sus labios.

Ese era el día más feliz de sus vidas, la princesa purasangre tomó la mano de su amado y se dispusieron a volver a la mansión mientras los estudiantes de la clase nocturna los miraban alejarse.

FIN

Gracias por sus reviews, sus alertas de favoritos y seguidores pronto continuaré escribiendo algunos fics, gracias por todo nos leemos :D