Capítulo 7

Día de elecciones. La directora Tsunade esa mañana había entregado cientos de papeles para que los estudiantes votaran por los próximos integrantes del consejo estudiantil. En la hora de receso Kakashi, Kurenai, Asuma y el nuevo profesor Utakata habían contado cada voto y lo habían anotado debajo de cada nombre de la persona nominada.

—Vaya, esta vez ganó Gaara— suspiró Kakashi agotado de contar tantos votos.

—Me ganaste— exclamó Asuma derrotado—. Ahora tendré que pagar el almuerzo de todos los profesores. Y yo que pensé que Ino de nuevo sería la presidenta del consejo.

—Bien, anunciaré los ganadores por el micrófono— dijo Kurenai caminando a la sala de audio—. Escuchen, los nuevos miembros del consejo son, Shikamaru, Sakura, Naruto, Sasuke, Ino, Hinata y nuestro presidente Gaara. Por último, quiero anunciar que otra alumna empató con los mismos votos, así que también será parte del consejo, Tsuchigumo Hotaru.


—Festival del deporte— exclamó Ino emocionada—. Es un hermoso día en el que las personas atléticas pueden lucirse.

—Querrás decir que es más trabajo para nosotros— Shikamaru se quejó.

—Lo bueno es que estoy yo para solucionar sus problemas— exclamó Hotaru moviendo su cabello. Sakura suspiró. Hotaru era una de las personas más populares de la escuela, precisamente por su gran belleza. En tercer semestre se había ido por un año de intercambio y en quinto estaba de regreso.

—Mi propuesta es poner una actividad cada uno de nosotros— dijo Gaara—. Y después repartimos las actividades a cada grupo.

—Me parece bien— dijo Naruto entrando al salón.

—Ni siquiera escuchaste lo que dije— le reclamó Gaara.

—Da igual, confío en tus palabras, de veras— le dijo sentándose en una esquina.

—Está bien, tenemos hasta mañana para proponerle a Gaara nuestra actividad— terminó Sakura.


—Pronto va a ser el festival del deporte— dijo Gaara entrando a un salón—. Le asignaremos un color a cada salón, y el salón que gane la mayor cantidad de veces, ganará un punto extra en cualquier materia que quiera.

—Genial— se escucho desde a atrás. Todos estaban emocionados, era un día de solo hacer deporte y todos se escuchaban emocionados. Sería dentro de algunos días y ya todos estaban preparando sus estrategias.

Sasuke suspiró, odiaba ese tipo de eventos, no era su afición competir solo por un punto, su única motivación era vencer a Naruto pero esta vez habían quedado en el mismo salón, es decir en el mismo equipo.

Por otro lado, Hinata echaba humo de sus ojos, necesitaba ese punto a como de lugar. Historia era un problema para ella, era demasiada información y era en la materia en la que peor le iba. Recordó la actividad que ella había propuesto, saltar la cuerda. Lo sabía, sonaba tonto, pero igual no se le había ocurrido otra.

La semana se pasó realmente rápido, el día de deportes comenzó. A su salón le tocó el color rojo por lo que cada quien se colocó una bandana de ese color. Hinata se lo puso en su cuello, tal como lo hacía en Konoha.

La primera actividad que tendrían sería basquetbol de mujeres. Hinata miró como el otro salón se ponía en posición, mientras ella se quedaba sin saber que hacer. No sabía jugar basquetbol, en el anterior semestre Gai sensei solo les había enseñado defensa personal. Se quedó parada sin saber que hacer aún cuando el juego ya había comenzado, varias mujeres de su salón la miraban confundidas, ella era la mejor de la escuela en basquetbol. Hinata se quedó mirando a todos y después de un tiempo supuso que debía quitarle el balón al otro equipo y pasárselo a alguien de su equipo. Finalmente comenzó a correr, debía conseguir quitarle el balón al salón verde. Se acercó y finalmente obtuvo el balón en sus manos, sin embargo, escucho como sonó el silbato.

—Falta— el árbitro gritó y le dio el balón al otro equipo. No sabía que estaba sucediendo.

—Hinata, ¿estás bien? — la miró Sakura preocupada.

—Me siento un poco mareada— contestó. Era mala para esto, estaba muy confundida, todas la miraban expectante y ella no sabía que hacer. Ino le pasó el balón, venía muy arriba así que no lo pensó mucho y se dejó golpear con el balón. Agradeció a los cielos que las canchas estaban prácticamente vacías a excepción de las mujeres de los dos salones y solo algunos chicos pues la mayoría había decidido ir a ver las otras actividades. Cerró los ojos y se dejo caer al suelo. Esperaba que su actuación fuera creíble, prefería ser llevada a la enfermería a seguir jugando. Sintió como sus mejillas se sonrojaban y lágrimas amenazaban con caer. Estaba realmente avergonzada. Escuchó como sonaba el silbato y seguidamente alguien la cargaba.

Abrió sus ojos de reojo, miró los pasillos, afortunadamente no había nadie, todos estaban en sus actividades. Después miró hacia arriba, quiso morir, era Sasuke.

Finalmente sintió como su espalda tocaba la camilla. Cerró sus ojos con más fuerza.

—No hay nadie, puedes abrir tus ojos— escucho la voz de Sasuke. La había descubierto, era demasiado evidente, se dio un golpe mental y comenzó a abrir sus ojos lentamente.

—Gracias por traerme— le agradeció aún con sus mejillas sonrojadas y lágrimas contenidas.

—¿Estás bien? — le preguntó mirándola fijamente—. Parece que algo te molesta.

—E-Es solo que estar aquí es frustrante— le dijo con voz baja. Una lágrima cayó por su mejilla y sintió la mano de Sasuke retirar esa lágrima. Sasuke la miró extrañado, ¿estar en donde? Se preguntó.

—No tienes razones para llorar— la miró. Hinata escondió su rostro bajo su flequillo. ¿Siempre había sido así de débil?, ¿Siempre había dependido tanto de los demás?, con razón su padre siempre se enojaba con ella. Reprimió las demás lágrimas. No lloraba por no poder jugar basquetbol, lloraba porque todo era tan distinto a Konoha y era tan frustrante no saber nada de este mundo.

—Gracias— dejó escapar un murmuro.

—Deberíamos dormir, ¿no crees? — preguntó Sasuke acostándose en la camilla de un lado—. Después de todo solo la última actividad es la que cuenta.

—S-Si— dijo Hinata dejando que sus ojos se cerrarán. Deseaba tanto regresar a su casa, entrenar sin cansancio, ir a misiones con Shino y Kiba, no pensar en cosas triviales.

En ese mismo momento deseaba no tener que preocuparse por quedar entre los diez primeros lugares, deseaba no pensar a todas horas en lo distintos que eran Konoha y Kioto, deseaba con todo su corazón no tener que preocuparse por intentar agradarle a Sasuke…

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—Este es un decreto divino—. Dijo Toneri—. Respóndeme Hiashi, la respuesta decidirá el destino de tu clan.

—Los Hyuga, ¡responden esto! —. Exclamó Hiashi atacándolo.

—Estúpido— susurró Toneri atacándolo con cientos de marionetas.

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El día deportivo había finalizado bien, Hinata y Sasuke se habían integrado a la última actividad del día y su salón había salido en segundo lugar. La actividad era una carrera en relevos, Naruto, Ino, Kiba y Sakura habían representado a su salón. El otro equipo estaba conformado por Neji, Temari, Gaara y Tenten, al final el salón de Neji había obtenido el primer lugar.

Era martes, Kurenai estaba retrasada y todos habían optado por platicar.

—Dime, ¿Cómo soy en Konoha? — le preguntó Shikamaru a Hinata.

—Eres el mejor estratega— respondió Hinata tímidamente—. Eres muy inteligente.

—Vaya, y ¿cómo es mi vida por allá?

—En Konoha nos dividen en equipos de tres, a ti te tocó con Ino Y Chouji— Hinata sonrió—. Son el equipo…. — se quedó mirando al suelo, solían ser el equipo Asuma—. Son el equipo 10.

—Supongo que tú equipo es Kiba y Shino.

—Si— contestó con una sonrisa. Era bueno hablar con alguien de Konoha que fuera Shino ni Kiba. En realidad, no estaba segura de sí Shikamaru le creía o no pero aún así se sentía bien desahogarse con alguien. Caminó hasta su locker, puso su contraseña y saco un bento. Natsuki no se lo había podido preparar ese día por lo que ella lo había preparado. Regresó al salón y se sentó junto a a las chicas, todos los chicos estaban en una partida de barajas apostando dinero.

—Estoy a punto de ganar— gritó Naruto eufórico.

—En tus sueños— Sasuke sonrió de medio lado.

—Gané— los miró Shikamaru satisfecho lanzando sus cartas en el escritorio.

—Estaba a punto de ganar— Naruto gritó.

—Las probabilidades de que ganaras eran del 0.5%— dijo Sai.

—Bueno, denme todo lo que tienen— reclamó Shikamaru su dinero.

—Hmp— se quejaron todos dejando su dinero en la mesa de Shikamaru.

—Ahora no tengo para comer— se quejó Naruto. Hinata lo miró. Su bento estaba intacto. Pensó en dárselo, pero primero tenía que acumular valor para hacerlo. Abrió la cajita y puso los palillos encima, se paró discretamente y lo miró disimuladamente. A un lado Sakura se levantó rápidamente y lo llamó, Naruto volteó.

—Te pudo compartir de esto— le enseñó su lunch—. A puesto que tienes mucha hambre— se sonrojó. Hinata miró hacia su bento y volvió a sentarse, eso era un completo fracaso, Sakura había sido más rápida, más atrevida. Volvió a pensarlo, él no era su Naruto, no era de su dimensión, pero aún así dolía. Dolía bastante. Sonrió levemente, supuso que en otras ocasiones podría acercarse a él.

—Yo tampoco tengo para comer— Sasuke se sentó a su lado.

—¿Q-Quieres de esto? — Hinata le dio su bento.

—Sería excelente— Sasuke pronunció dando un bocado. Hinata lo miró expectante. Sasuke sonrió—. Está muy bueno.

—Me alegra— Hinata sonrió cálidamente.

—Yo también quiero probar—Naruto llegó corriendo y abrió su boca frente a Sasuke indicándole que le diera del bento. Sasuke sacó una uva y se la dio a Naruto que esperaba expectante. Naruto odiaba las uvas así que comenzó a dar brinquitos por todo el salón tratando se deshacerse del sabor.

Sasuke sonrió, una victoria más para él.

—Hinata, ¿te parece ir a cenar con mis padres hoy? — Le preguntó Naruto después de haber tomado una botella completa de agua para quitarse el sabor de esa uva.

—E-Estaría bien— Hinata lo miró. Apreciaba mucho esa invitación.

—Te esperare ahí— dijo Naruto yendo con sus amigos al otro extremo del salón. Sasuke dio el último bocado con una expresión seria, ¿Por qué se sentía como si hubiese perdido alguna clase de combate?


—De nuevo cocine ramen— le dijo Minato sirviendo la comida mientras Kushina les servía agua.

—¿Cómo has estado Hinata? — le preguntó Kushina.

—Muy bien, gracias— contestó sonrojándose. Aún no podía creer que el cuarto Hokage estuviera frente a ella al igual que Kushina Uzumaki.

Hinata comenzó a comer mientras Naruto devoraba su plato. Después de cuatro tazones todos estaban muy llenos. Hinata quería decirles que ella podía comer 46 tazones, pero pensaba que no le creerían.

—Ven a mi casa el diez de Octubre— la invitó Naruto— será mi cumpleaños, ya invité a media escuela— sonrió.

—E-Está bien— respondió Hinata sonriendo.


Era Lunes y Suigetsu había invadido su salón. Karin lo miraba atentamente. Le tocaba Historia con el nuevo profesor Utakata y este no había llegado todavía.

—Sasuke, vamos acompáñame— lo intentó convencer Suigetsu—. Habrá chicas lindas.

—¿A dónde se podría saber? — Karin se acercó a ellos rápidamente.

—Está es una plática de hombres, Karin—. Le explicó Suigetsu, Karin no respondió tan solo se quedó mirándolo fijamente, evidentemente molesta.

—No iré, no estoy de humor— respondió Sasuke.

—Últimamente nunca estas de humor— se quejó Suigetsu—. Ahí viene el profesor, es mejor que me vaya— dijo escabulléndose por la puerta trasera del salón.

—Hmp— Karin carraspeó.

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—¿Estás bien? — le preguntó Toneri a Hinata.

—No lo se…— suspiró—. Es solo que Hanabi me mandó un mensaje, al parecer mi padre no ha vuelto de una misión.

—Tal vez su misión se alargó.

—Eso es lo que quiero pensar— dijo Hinata comiendo otro dango.

—Me tengo que ir— dijo Toneri apresuradamente—. No vemos— se despidió.

Hinata se quedó mirando su plato, ¿su padre de verdad estaría bien? Dos minutos después Sakura y Naruto entraron a la tienda.

—Hinata, volvimos.

—Eso estoy viendo— contestó Hinata.

—No hay ningún rastro—. Exclamó Sakura molesta—. Le dije a Ino que deberíamos intentar comunicarnos una vez más, pero tenemos que regresar a Konoha, por si algo sale mal durante la comunicación.

—Si, pero desgraciadamente aún no nos da una respuesta— agregó Naruto desganado.

—¿Estabas con alguien? — Sakura le pregunto al ver dos tazas en la mesa.

—Estaba con un amigo— respondió Hinata con naturalidad. Su mente no dejaba de divagar en el asunto de su padre.

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Diez de Octubre, cumpleaños de Naruto. Hinata se paró temprano. Había infinidad de vestidos y faldas en su armario. Aún así eligió la falda más discreta que encontró. Era color oscuro y le llegaba a sus rodillas. Hacia viento por lo que eligió un suéter holgado y finalmente se dirigió a la casa de Naruto.

Encontró a Ino en la entrada, estaba hablando por teléfono y al ver a Hinata la saludo y entró con ella a la casa de Naruto.

—Iré por unas bebidas— le dijo Ino caminando hacia la cocina, Hinata la vio caminar y comenzar a hablar con Sai, supuso que no regresaría.

—¿Te diviertes? — escuchó a Sasuke a su espalda.

—S-Si— respondió tímidamente. Realmente no se sentía cómoda, no era su estilo de fiestas. Tal vez se había acostumbrado demasiado a las ceremonias tradicionales del clan Hyuga.

—Sasuke ven, te presentaré a una persona—. Lo llamo Suigetsu a gritos.

—Me tengo que ir— Sasuke se comenzó a alejar.

Comenzó a buscar a Sakura con la mirada sin embargo no la encontró, en cambio vio a Kiba y Shino aburridos en un sillón y se acercó.

—Pensé que no vendrían

—Kiba me obligó— dijo Shino con pesadez.

—Naruto me obligó— respondió Kiba—. ¿Quieres?— le preguntó dándole una copa con vino. Hinata asintió y comenzó a beber, se levantó del sillón y buscó a Sakura con la mirada.

—Según yo aquí somos menores de edad y no podemos tomar esto— les dijo Hinata señalando la copa de vino. En Konoha podían tomar el alcohol que quisieran, ahí se aprendía a madurar realmente rápido. Sin embargo había leído que los menores de edad no podían tomar ahí.

—Oye, relájate— le dijo Kiba sonriendo— y de paso deja de ser tan inocente.

—Está bien—respondió Hinata sonrojándose.

—Tienes que dejar a Sasuke—le dijo Karin llegando hasta ella—. El no es para ti.

—¿Eh?— Hinata preguntó confundida. ¿Por qué le decía aquello?. Era tan repentino.

—Te vi hablando con él— la señaló— a mi me gusta, así que no te acerques a él, ¿entendido?

—No es verdad... a ti te gusta Suigetsu— le dijo Hinata susurrando. En la escuela lo había visto todo, sus sonrojos cuando Suigetsu la miraba, las miradas que le lanzaba cuando iba pasando, la incomodidad cuando la molestaba. Karin estaba enamorada de Suigetsu.

—Estas loca— Karin agarró su vaso con agua y se lo aventó. Todos los invitados voltearon a ellas. Karin vs Hinata, algo bastante inesperado. Hinata la miró incrédula, jamás en su vida alguien la había atacado por decir la verdad. La miró, Karin parecía realmente dramática.

—¿El vino se quita de la ropa?— Hinata preguntó a su alrededor.

—N-No…— respondió Kiba desconcertado.

—Perfecto— susurró Hinata antes de agarrar la copa y aventársela a Karin. No es que Hinata quisiera ser mala persona, pero como dijo Kiba tenía que dejar de ser tan inocente.

Karin no tuvo que pensarlo dos veces antes de lanzarse hacia Hinata, las dos quedaron en el suelo, le daría su merecido. Trató de alcanzar su cabello pero los brazos de Hinata se lo impedían. Era bastante fuerte, jamás lo imagino. Karin le dio una patada por atrás y quedó encima de Hinata. La miró a los ojos. Hinata no estaba asustada, eso la molesto más. Trató de alcanzar su rostro, no podía, Hinata de verdad era fuerte. Hinata miró alrededor, todos las miraban con la boca abierta, ¿Qué no harían algo para separarlas?. A lo lejos vio a Sasuke dejar su bebida en la mesa y caminar hacia ellas con paso lento. Una gota de agua en su mejilla la distrajo, miró hacia arriba y se encontró con una escena bastante peculiar. Karin estaba llorando.

—Todo eso es cierto— Karin susurró— es cierto— volvió a susurrar. Hinata la miró y Karin aprovechó la oportunidad para golpearla en su estómago—. Te mereces eso por descubrirlo— le dijo en voz baja.

Hinata comenzó a reírse, Karin era muy tierna en realidad. Karin la miró e igualmente comenzó a reírse, Hinata no era tan mala persona como lo había creído. Todos alrededor se miraban confundidos, no sabían que había pasado.

—¿Qué miran idiotas?— les grito Karin y como magia todos volvieron a sus asuntos.

—¿Q-Quieres salir de aquí?

—¿Qué si quiero irme? Claro que sí, estoy muy avergonzada— dijo Karin tomando su bolsa.

—Siempre pensé que eras muy engreída— le dijo Karin caminando por la calle.

—Siempre pensé que eras muy ruda— Hinata sonrió.

—Suigetsu me comenzó a gustar en primaria, sin razón, simplemente me comenzó a gustar, sin embargo el siempre ha dejado en claro que yo le caigo muy mal. Sasuke es lindo pero no es mi tipo. Cuando Suigetsu comenzó a juntarse con Sasuke, pensé que sería más fácil comenzar a perseguir a Sasuke con tal de estar cerca de Suigetsu.

—V-Vaya— dijo Hinata mirándola.

—Crees que estoy loca, ¿cierto?

—N-No— susurró Hinata. Ella había llegado a esconderse detrás de los árboles solo por Naruto, había peleado contra uno de los ninjas más poderosos, pain, había llegado a ponerse frente a él cuando Tobi estaba a punto de matarlo, había hecho todo eso por amor.

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—Ya contestaron— exclamó Sakura feliz— Ino me dijo que están de acuerdo que regresemos a Konoha.

—Nos vamos pasado mañana a Konoha— Naruto alzó un puño al aire.

—Eso es bueno— respondió Hinata mirando a la lejanía.

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Hotaru caminaba por los pasillos lanzando miradas coquetas a todos los que pasaban.

Su objetivo, Sasuke.

Lo conoció en una fiesta de sus padres cuando tenía once años. Desde el primer minuto que lo miró supo que quería un futuro con él. En primer semestre de preparatoria lo logró, logró ser su novia después de que Sasuke por fin aceptara sus sentimientos. Sin embargo en tercer semestre terminó con él, se fue al extranjero y sin embargo no pudo dejar de pensar en él.

Se dirigió al segundo paso al salón del consejo estudiantil. Sabía que ese lugar era su guarida, siempre lo supo, el salón siempre estaba vacío a excepción de los jueves cuando tenían juntas.

Abrió la puerta, ahí estaba él.

—Sasuke-kun…

—Hotaru…

—Oye… regresé, ¿por qué no?...— Hotaru se mordió el labio, siempre era ella la que daba el primer paso, cerró la puerta y avanzó hasta él—. ¿Por qué no lo intentamos otra vez?

—No creo que sea buena idea.

—¿Por qué supones eso?

—Simplemente lo hago.

—Sasuke… oye, intentémoslo una vez más, ¿podemos?— dijo acercándose más a él.

Deseaba estar con él. Se sentó en las piernas de Sasuke, acercó su rostro al de él y lo miró fijamente. Sasuke sonrío.


—¿Qué clase de misiones hacemos en Konoha?— le preguntó Shikamaru.

—Entregar pergaminos, escoltar señores feudales, espiar, matar…

—No te ves como alguien que mataría a alguna persona, creo que yo tampoco me atrevería.

—En Konoha, Shikamaru-kun ha matado a varias personas. Desde que decides convertirte en ninja te entrenan para no sentir nada cuando matas a alguien, igualmente la vida misma te enseña a no sentir.

—¿Por qué te convertiste en ninja?

—Porque nací como una Hyuga, de la familia principal, como primogénita—. Hinata suspiró—. Desde que nací, la decisión ya estaba hecha.

Shikamaru cargo dos cajas, Kakashi les había pedido que movieran esas cajas al salón del consejo estudiantil. Eran panfletos que mandaron a hacer para invitarlos al nuevo taller de natación.

—Entonces, ¿tú querías no querías ser ninja?.

—Hubiera sido perfecto si no hubiera sido ninja, sin embargo hay alguien que me motiva a continuar siéndolo.

—Vaya, un enamorado…

Hinata abrió la puerta del salón y sus ojos se abrieron de sobremanera. ¿Qué hacía Hotaru sobre Sasuke?

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—Si te propusiera matrimonio, ¿te casarías conmigo?— le preguntó Toneri llevando un bocado de Onigiri a su boca.

—Apenas te conocí— le respondió Hinata mirándolo—. Además pronto me iré a un lugar desconocido para ti.

—¿Y qué tal si te quedas aquí?— le preguntó Toneri con una sonrisa.

—No lo haré, no puedo quedarme aquí— le respondió—. Oye, pero… ¿porque siento que te conozco desde hace mucho tiempo?

—No lo se, yo no recuerdo haberte visto nunca.

—¿Y qué haces en esta aldea?— indagó Hinata.

—Una misión, bueno… más o menos— contestó Toneri tomando un sorbo de su café—. Mis ancestros me mandaron a una misión.

—Supongo que es una misión secreta…

—Lo es.

—¿Cómo es que siempre que entró a un establecimiento, ya estás ahí?— Hinata siguió indagando.

—Queremos las mismas cosas…— le contestó Toneri—. Me tengo que ir, ¿qué tal si mañana nos vemos y vamos a pasear al pueblo de a lado?

—No puedo, mis amigos y yo nos marchamos mañana.

—¿Por lo de tu padre?

—Si, nos vamos a Konoha para recibir información. Además, nuestra misión ya acabo.

—¿Y si te quedas un tiempo más? ¿Por mi?—Le susurró Toneri con una sonrisa ladina.

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Hola, ¿Qué les pareció el capítulo?

¿Qué opinan de Hotaru?, jajaja es un personaje bastante curioso.

Espero subir el próximo capitulo rápido.

Pronto subiré una nueva historia, creo que les va a gustar así que léanla!

Ojalá les haya gustado el capitulo!