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"Pensamiento"

# Sueño #

- Flashback -

El Caldero Chorreante:

Mientras Dudley buscaba sus ahorros Harriett se fijo en el hombretón que le sonreía cariñosamente, parecía inofensivo, amable… pero parecía un poco torpe y fácilmente manipulable.

- Seguramente va a buscar de sus ahorros y va a tardar un rato… disculpa la pregunta pero ¿Como me conoces? – Hadrig la miro sorprendido hasta que se dio cuenta que ella no sabía nada de nada.

- Yo no soy el indicado para contarte, solo te diré que eres famosa por algo que hiciste de pequeña y que te hizo esa cicatriz… mucha gente te quiere conocer y agradecer por lo que lograste… ya te enteraras. Además yo fui el que te trajo aquí, eras del tamaño de mi mano… y te dormiste mientras volábamos sobre Bristol… - en ese momento bajo Dudley con una mochila. Salieron hacia la calle y Hadrig levanto el paraguas y con una explosión se apareció un colectivo rojo que tenia escrito con letras negras "Autobús Diurno".

- Buenos días soy Stiff y soy su ayudante… son 11 sickles por persona – dijo un chico larguirucho de cabello castaño claro con un chaleco y pantalón color rojo y el resto de la vestimenta era color negro, combinaba con el autobús, los tres subieron después que Hadrig pagara lo que correspondía. Habia poca gente solo un par de señoras y varios señores que estaban leyendo el periódico.

- Agárrense, este va a ser un viaje corto pero movido – dijo el gigante mientras se agarraba al asiento delantero. Los chicos se agarraron y enseguida salieron disparados hacia atrás. El autobús se movía rápido y entraba en lugares que un autobús normal no entraría. Harriett se sentía eufórica pero Dudley evitaba mirar por la ventana y se agarraba fuertemente al asiento como si temiera salir volando.

- ¿Hacia dónde van? – dijo Stiff mientras miraba a los chicos divertido, las caras de lo que se subían por primera vez no tenían precio.

- Hacia el caldero chorreante… - Stiff asintió y se dirigió hacia el conductor y le indico la parada.

- Dud, ¿Estas bien? – Le susurro Harry a su primo, este asintió aun con los ojos cerrados – ya casi llegamos… Hadrig ¿Dónde está el caldero chorreante?

- En Londres, al igual que el Ministerio de Magia y el Hospital San Murgo – los chicos lo miraron sorprendidos.

- ¡Hay un Ministerio de Magia?

- Por supuesto, es el que hace las leyes e intenta controlar a los magos para que los muggles no nos encuentren…

- ¿Muggles?

- Gente no mágica, humanos comunes y corrientes... – los chicos asintieron y se miraron. Iban a preguntar algo más pero el autobús freno bruscamente y ellos salieron propulsados hacia adelante por suerte los asientos de adelante los frenaron pero eso no evito que se golpearan.

- Gracias Stiff, vamos chicos – Hadrig se levanto fresco como una rosa y se empezó a bajar, los chicos lo siguieron mientras se sobaban las partes adoloridas.

- Gracias Stiff… una pregunta ¿Cómo te podemos llamar en caso de necesitarte? – Stiff sonrió, esos chicos le caían bien.

- Solo tienen que levantar su varita… pero sin que los muggles los vean y en unos segundos apareceremos, les recomiendo que se aparten unos pasos de donde llamaron no sea que los choquemos – los chicos lo miraron y asintieron – pero solo funcionamos de 6 am a 6 pm, en el otro horario el autobús es otro y se llama "autobús noctambulo" es morado y el ayudante es Stan… bájense que Hadrig los está esperando… tengan un buen día.

- Gracias Stiff, tu también ten un buen día – dijo la chica. Ambos se bajaron y el autobús desapareció en segundos.

- ¿Que pasaba que tardaron tanto? – Hadrig los estaba esperando enfrente de un local muy oscuro, las personas que pasaban parecía que lo no podían ver, de hecho el lugar estaba rodeado de tiendas de música, ropa, cines y otras tantas más y parecía que nadie lo notaba aparte de ellos.

- Lo sentimos, estábamos preguntándole a Stiff sobre cómo podíamos llamarle en caso de necesitarle – explico Dudley.

- Bueno, es bueno que lo sepan… bienvenidos al Caldero Chorreante – dijo mientras les señalaba el local y agregaba en un susurro – solo los magos o los mágicos los podemos ver.

Los chicos suponían que era asi porque nadie miraba a ese local, Hadrig entro y ellos le siguieron. El interior era lúgubre, oscuro, sucio y las conversaciones parecían ser susurradas, habia varias mesas, una escalera al fondo junto a una puerta que debía salir al patio, el al barra se encontraba un señor bajito, su cabeza parecía una nuez muy arrugada no tenia pelo, sus ojos eran oscuros y cuando sonrió los chicos se dieron cuenta de que no tenía muchos dientes.

- Lo mismo de siempre Hadrig – le pregunto cuando el hombretón se acerco con los chicos a su lado.

- No, lo siento Tom… tengo que acompañarlos a comprar sus cosas – en ese momento le apoyo la mano en el hombro a Harriett lo que provoco que ella doblara sus rodillas y sus lentes se inclinaran un poco a lo cual ella se los arregló y dejó sin darse cuenta la cicatriz a la vista. Tom se apresuro a darle la mano a la niña mientras decía:

- No es posible, es un placer conocerla señorita Potter – en ese instante se hizo silencio en todo el local y después todos se apresuraron a acercarse y estrecharle la mano mientras la saludaban y le agradecían. Durante varios minutos Harriett saludo a todas las personas que se acercaron, mas por protocolo que por placer, de hecho tenía ganas de salir corriendo, Dudley que vio como estaba su prima se apresuro a decirle a Hadrig que ella se sentía sofocada y que tenían que comprar varias cosas.

- Disculpen pero tengo que llevarla a comprar las cosas de Hogwarts – la gente se aparto malhumorada, pero la sonrisa llena de cariño que Harriett le dio a Hadrig no paso desapercibida para Tom. Los tres se apresuraron en acercarse a la puerta de arlado de la escalera, justo cuando iban a entrar se encontraron con un señor de unos treinta años que llevaba un turbante de color morado, era pálido y tenia ojos azules y todo su cuerpo temblaba como si tuviera frio.

- Ah, profesor Quirrell – el hombre pegó un salto en la silla que se encontraba y miro a Hadrig pero su mirada se concentro en Harriett que, incomoda bajo la cabeza – buenos días.

- H-hola, Ha-Hadrig… Bue-buenos dí-días a ti tam-también – miro a los chicos e hiso un intento de sonrisa - ¿Qui-quienes son ellos? – los chicos hicieron una mueca, las clases de ese tipo debían ser aburridas, que profesor que se precie puede tartamudear

- Oh, ellos son Harriett Potter y su primo Dudley Dursley – los chicos estrecharon la mano del profesor.

- Disculpe, pero que clase da usted – dijo Harriett mientras le sonreía, ese tipo le daba mala espina.

- Cla-clase de De-defensa C-contra las Artes Os-oscuras… p-pero tú no la ne-necesitas ¿eh? – Harriett lo miro intrigada.

- Se equivoca profesor, es necesario saber de todo y en cuanto a no necesitarla no lo entiendo… disculpe si sonó grosero pero quiero aprender no saltarme clases. ¿Vamos Hadrig? – mientras los chicos se despedían y salían por la puerta Quirrell hizo una mueca que una persona normal tomaría por una media sonrisa pero para alguien que observara atentamente se daría cuenta de que era una mueca de desprecio.