Hola yo se que tenía mil años sin actualizar, disculpen espero no me odien, aquí les traigo el nuevo episodio de esta historia, espero lo disfruten mucho, saludos y besos.

Glee no me pertenece, los uso para cumplir mis propios y nefastos propósitos.

Summary: UA- Quinn Fabray es una joven diferente cuya pasión es la música y su banda, famosa por su dureza y rebeldía, Rachel Berry una actriz de Broadway cuya vida es algo lineal hasta que cierta rubia mandona se topa en su camino y las cosas cambian.

Capítulo 7– Citas y revelaciones.

"¿Pero qué mierdas?" Era la única expresión que se repetía una y otra vez en la mente de la rubia de ojos verde avellana, estaba sentada en la azotea ella sola con una mesita en frente donde reposaba un sobre blanco aún sin abrir, después de tantos años, después de tantas cosas su pasado que siempre estuvo presente realmente, hace aparición y de que manera "¿Una maldita carta? Ni si quiera pudo decirme lo que me tenía que decir de frente" Su mente vacilaba entre sí abrirla o no, no estaba segura de querer saber lo que decía, decidió llamar a alguien que podría ayudarla, tomó su celular, marcó un número y esperó.

- ¿Ya me extrañas? – Dijo una voz familiar al otro lado de la línea.

- Desde el instante en que bajaste del auto – Dijo, pero Rachel notó algo distinto en su voz en acción inmediata, es como sí la conociera de toda la vida.

- Yo también te extraño Quinn, ahora dime qué sucede.

- Yo… A mi, nada yo sólo quería oír tu voz – Una mala mentirosa, eso era.

- Vamos, es como sí te conociera de toda la vida, dime qué tienes – Dijo la diva en un tono más comprensivo.

- Mi madre me dejó una carta – Dijo así sin más..

- Eso no me lo esperé, pero… ¿Qué dice? ¿Estás bien Quinn? – Dijo en un tono de preocupación.

- No estoy segura de saber que dice, vamos que después de todo lo ocurrido y me viene a decir las cosas por cartas ¿Al menos merezco que muestre su cara no? – Era notorio lo afectada que estaba.

- Quinn, yo se que el fondo quieres saber que dice, hazlo, ábrela, con que la leas no significa que la perdonarás, no te hará más daño, dale una oportunidad, sólo léela…

- Han sido años Rachel, no quiero saber nada de ella – Su voz empezaba a quebrarse.

- Quinn, cálmate, sí no lees la carta vivirás con la incertidumbre de querer saber que decía así que… ¡Sólo lee la maldita carta! - Quinn guardó silencio unos segundos y luego respondió.

- Tu sí sabes como hacerme reaccionar babe – La morena rió al otro lado.

- Lo sé, lo sé, ve a hacer lo que tienes que hacer, mira que te debo una cita y tienes que estar bien para cuando eso llegue.

- No lo dudes dulzura, eso ni lo dudes, gracia por tu ayuda, eres un sol – Dijo riendo la rubia.

- ¿Un sol? Quinn eres tan dulce – Lo dijo a propósito para causar una reacción en la rubia.

- Tan dulce como la concha de un limón – La morena rió ante el comentario.

- Bueno tengo asuntos que atender, hablamos luego – Dijo la morena.

- Fue un placer esta interacción contigo, hasta luego – Dicho eso se cortó la llamada y volvió a la realidad "La maldita carta, joder" se sentó un rato más a observar la carta antes de abrirla.

En el salón de ensayos, las otras chicas empezaban a preocuparse un poco por Quinn.

- Lleva mucho tiempo allá arriba ¿Deberíamos ir? – Dijo la rubia de ojos azules con cara de preocupación.

- Sólo quiere estar sola, debemos dejarla, la conozco seguro ni ha abierto la carta – Dijo la latina acertadamente.

- ¿Crees que su madre querrá volver a su vida?

- Pues sí esa así, va a tener que esforzarse, vamos que todos sabemos como es de orgullosa, testaruda, molesta y un sin fin de cosas en sólo una pequeña rubia.

Sus ojos ya no podían contener las lágrimas, sentía una corriente de sentimientos dentro de ella, su corazón se debatía entre felicidad, ira, dolor, nostalgia y muchos más, cerró la carta y la guardó mientras se tumbaba en el sofá a llorar tranquila mente, las palabras escritas en la nota no dejaban de repetirse en su cabeza.

"Querida Lucy:

Se que debes odiarme y no te culpo por eso, he sido una terrible madre, me he dejado llevar por todo lo que tu padre decía, tenía miedo hija, mucho miedo y no sabía que hacer, necesito verte, necesito volver a entrar en tu vida sí tu me lo permites, ya no quiero perderme más años de tu vida, hija, estoy tan arrepentida de todo lo sucedido, he tratado de encontrarme contigo pero cuando voy a tocar el timbre siempre me acobardo por miedo a tu rechazo, que sería bien justificado, por eso decidí escribirte esta carta esperando que quieras escucharme y vernos algún día…

Nunca olvides que nunca dejé de quererte.

Judy.

Esto tenía que ser una broma, era lo que ella pensaba ¿Después de haberla echado de su casa y tener que sobrevivir sola? ¿Y sí no hubiese tenido a Santana, Britt o Rick y Juliet? Pudo haber terminado en drogas, prisión o quizás ni estuviese viva, no había manera en que ella pudiese perdonarla, simplemente no, se levantó y decidió bajar a distraerse con sus amigas.

- ¿Estás bien? – Era Marley, quién le preguntó al verla bajar.

- Sí, gracias por preguntar – Las otras dos chicas al notar su presencia rápidamente notaron que efectivamente no estaba bien.

- ¿Qué te dijo Judy? – Preguntó la latina.

- Pues se disculpaba y que quería verme y bla bla bla, un poco tarde para eso.

- ¿Y qué harás? ¿Vas a verla? – Esta vez preguntaba la otra rubia de ojos azules.

- ¿Yo? ¿Verla? Sí tanto le importa, que venga ella y no sea cobarde, espero tenga suerte y esté de buenas y la deje entrar. Las chicas se miraron entre sí, entendían la actitud de Quinn pero también pensaban que debería darle una oportunidad.

- Deberías darle una oportunidad… - Intervino Marley.

- Debería hacer muchas cosas que no hago – En ese momento le llego un mensaje de texto y su cara cambia radicalmente a una expresión de felicidad.

- Esa cara tan gay sólo puede significar una cosa, Rachel Berry – Dijo Santana, ganándose una mirada de la rubia.

- Sí me disculpan, tengo que alistarme, al parecer tengo una cita esta noche – Dijo sonriendo guiñándole un ojo a la latina.

- La Quinn Fabray que yo conozco ya se fuese acostado con ella, pero ahora eres Quinn Fabgay así que no te hagas ilusiones – Dijo burlona.

- Yo no tengo ninguna prisa, no estoy necesitada, tienes trabajo que hacer Britt Britt – Dijo entre risas saliendo de la habitación.

- ¡CONSÍGUETE UN POLVO! – Le gritó la latina.

Rachel no sabía sí era muy pronto, o sonaría muy desesperada, pero final se decidió y seguro que la rubia, su rubia, debía distraerse un poco, ella se encargaría de que así fuera, así que le mandó un texto diciendo "¿Qué haces esta noche? Preciosa" A lo que Quinn respondió "Estoy casi segura que salir contigo" y Rachel respondió "Pues no soy nadie para refutar tu opinión, así que, amén, te paso buscando"

Ahora tenía que pensar a donde diablos la llevaría ¿Cómo iba a superar esa magnífica cita que tuvo con Quinn?

El tiempo corría y ella ya debía ir a buscar a su rubia, se terminó de arreglar y subió a su auto y se puso en marcha, los nervios la estaban invadiendo, ella no era precisamente la definición de diversión que tenía la rubia, pero ya vería que pasaría.

Luego de un rato rodando el auto se detuvo en frente de la Unholy House, bajó del auto y sintió como sus nervios aumentaban y sus piernas temblaban levemente, suspiró y se calmó y caminó hacia la puerta, cuando iba a tocar el timbre la puerta e abre de repente causándole un susto, era Santana.

- ¡QUINN! ¡TU NOVIA ESTÁ AQUÍ! Wow enano, estás candente – La diva permanecía boquiabierta sin decir nada con su cara levemente sonrojada.

- ¡QUE NO ES MI NOVIA! – Se escuchó un grito proveniente de la casa, eso hizo reaccionar a la diva, no esperaba eso, fue un poco triste, aunque era compresible, era Quinn Fabray, es del compromiso no era lo suyo.

- Al menos por ahora – Dijo la rubia saliendo apartando a Santana, eso tampoco se lo esperó la diva, que Quinn dijera eso, dibujó una gran sonrisa en su rostro.

- Sí, todavía falta que te soporte, suerte con eso enano, la necesitarás – Dijo burlona la latina.

- Ya, ya, nos vamos, latina idiota – Dicho eso se encaminó con Rachel hasta el auto – Adiós – Se despidieron ambas.

- Recuerden usar protección – Dijo la latina y entró.

Ambas subieron al auto y este comenzó a andar, la rubia se preguntaba a donde irían esa noche.

- ¿Y entonces a donde me llevas? – Preguntó.

- Pues a comer algo – Dijo tranquila.

- Suena bien ¿En donde?

- En mi casa – Sonrió al decir eso.

- ¿Tu casa? ¿Acaso me has prepara tu la cena?

- Sí, tengo manos talentosas – Miles de cosas llegaron a la mente de la rubia ante ese comentario, Rachel rió ante esa reacción.

- Bueno, eso lo comprobaré esta noche, aunque podías haberme dicho y yo me iba a tu casa en vez de tu recogerme.

- Es que no hubiese sido caballeroso de mi parte.

- Oh, eres todo un detallista – Ambas rieron, disfrutaban ambas de su compañía.

La casa era una mansión al estilo Hollywood pero con su toque neoyorquino, la verdad que lo de diva sí que le quedaba, al entrar el lugar era grande, con una decoración elegante, había cuadros, fotos, por todos lados, la rubia se paseaba a observar las fotos, era como un paseo por la vida de Rachel.

- Ahí estaba en mi primera presentación, desde niña sabía lo que quería hacer – Dijo la morena apareciendo detrás - ¿Cómo olvidar esos días? Cuando estaba en el Glee Club ¡Oh! Y mira, cuando hice mi audición para NYADA, mis padres apoyándome, el idiota de Jessie y ésta es una de las más especiales para mi, el día que me dieron finalmente el papel de Fanny Brice en la obra Funny Girl, ese siempre había sido mi sueño, de ahí mi carrera fue en auge.

- Wow, sí hubiese sabido que el teatro era así, hubiese ido todo el tiempo, a verte – Dijo la rubia, estaba fascinada con la historia de la morena.

- Tengo un grabación de mi primera presentación de Funny Girl, estaba en el plan mostrártela, pero después de cenar, ve, vamos a arriba – Ambas subieron las escaleras y llegaron a una terraza, el lugar estaba hermosamente decorado, ahí estaba la mesa con la comida, los platos, velas, vino y una hermosa vista.

- Creo que esto es definitivamente lo más lindo que alguien ha organizado por mi – Dijo la rubia.

- Tonta, vamos, siéntate – Se sentaron y la morena sirvió la comida, llenó las copas con vino y empezaron a hablar su pasado, sus vidas, sus sueños, sus planes a futuro.

- ¿Niños? No lo sé, la mayoría del tiempo no los soporto – Dijo la rubia.

- Yo si quisiera tener hijos, una hija.

- ¿Para ponerle Babra Streisand? – Dijo divertida la rubia.

- Ya se a qué se refería Santana con es de soportarte – Respondió riendo.

- Yo tenía mi visión que era morir sola con 17 gatos – Dijo Quinn.

- ¿Y qué cambió?

- Pues que, quizás ahora podría ser tu y yo – La morena no se esperó eso, su sonrisa de amplió – Y los gatos, no olvides los gatos.

- Por supuesto que no, quizás la descendencia de Lord Toubbingtong podría servirnos.

- Oye Quinn ¿Tus tatuajes tienen algún significado? – Preguntó la morena.

- Pues sí, este de la cadera – Se levantó su remera para dejarlo visible, iba desde los dos extremos de su cadera – Dice "The Unholy Trinity" para mi eso es más que una banda, prácticamente siempre fue mi gran sueño y gracias a eso pude surgir y valerme por mi misma.

- Este de acá del pecho – Esta vez se bajaba un poco la remera, la morena no sabía sí prestar atención a lo que decía o a como exhibía su hermoso cuerpo tatuado – Significa la fuerza, que fue la base para mantenerme – Y acá atrás en la espalda, aquí en este hombro tengo uno que simboliza como la música salvó mi vida.

- Eso es impresionante, yo siempre he querido hacerme uno…

- Pues quizás yo pueda ayudarte ¿Sabes algún diseño o tema?

- Sí, la verdad Quinn es que hay cosas de mi que no te he contado – La morena tomó aire – Estoy sola, la única persona que tengo en mi vida es a Kurt, siempre tengo miedo que cuando alguien se me acerque, es por interés, tengo otros amigos, pero no son tan cercanos, él es el único que siempre está ahí.

- Conozco ese sentimiento, pero al menos tienes a tu familia.

- De hecho, mis padres murieron hace años en un accidente, jamás he podido recuperarme de eso – Lágrimas amenazaban con salir y finalmente salieron cuando la rubia se acercó y la abrazó.

.. No llores preciosa, no estás sola, te puedo asegurar que ellos están contigo todo el tiempo – La morena se calmó, se sentía bien estar en los brazos de Quinn.

- Mi tatuaje quiero que sea en honor a ellos,.

- Está bien, luego hablamos sobre diseños y esas cosas – Se fue separando un poco de la morena hasta quedar frente a ella, se miraron por unos instantes y Quinn no resistió y besó sus labios, comenzó muy tierno y suave, luego sus lenguas entraron en la boca de la otra, al necesitar aire se separan y se miran a los ojos.

- Quinn, mis padres murieron a causa del alcohol, iban tomados cuando tuvieron el accidente, por eso esas cosas me parecen tan… No lo sé, malas, las rechazo.

- Entiendo, para mi siempre han sido como, no lo sé, un escape, me hacen sentir bien, pero comprendo tu punto perfectamente.

- No tienes que cambiar por mi, no soy nadie para decírtelo – Bajó la mirada.

- Es que contigo a mi lado, nunca voy a necesitar esos vicios, tu serás mi vicio, bueno al menos no necesitarlas demasiado – Sonrió al final de esa oración, la morena le miró con ternura y se sonrojó, se besaron nuevamente, poco a poco se iban levantando de la mesa y se dirigían al sillón, Quinn acostó a Rachel y se posó suavemente encima de ella, sin romper el beso, sus manos empezaban a necesitar más contacto así que recorrieron el cuerpo de la morena y ésta hacía lo mismo, pasando las manos por los tatuajes de la rubia, por su espalda hasta llegar a su trasero y lo apretó, estaban dejándose llevar, la rubia jadeó ante eso y metió sus manos por debajo de la remera de la diva pasando sus manos por su abdomen perfecto y subiendo hasta sus senos, no resistió más y le sacó la remera a la morena para tener mejor contacto, sus almas se fundía en una sola, sus corazones palpitaban a un mismo ritmo. La diva igualó la situación quitándole la blusa a la rubia, se mordió el labio al ver su cuerpo perfecto, su piel pálida tatuada, era simplemente sexy, la rubia por su parte enloquecía, nunca se había sentido así, nunca había sentido tanto fuego, tanta pasión, tanto… Amor, se veía sumergida en ese huracán de sensaciones, el mundo exterior desapareció simplemente, pasó sus manos por debajo de la diva tocando su espalda, ella sabía cómo tocar a una mujer, la espalda de la diva se arqueaba y la rubia le desabrochó el sostén, dejando ver sus hermosos pechos, dirigió su cabeza besando desde el abdomen hasta llegar a uno de sus pechos, comenzó a besar, lamer, morder suavemente mientras con su mano se encargaba del otro, subió besando su cuello y finalmente besó sus labios con una pasión incontrolable, la diva no se quedó atrás y le quitó el sostén a la rubia también quedando ambas igualadas, la imagen tan sexy ante sus ojos, no quedaba duda que definitivamente le encantaban las mujeres, o quizás sólo esa mujer, ya simplemente el resto de la ropa estorbaba, así que se deshicieron de ella quedando ambas completamente desnudas besándose y acariciándose.

- Quinn… - Dijo con una voz ronca – Vamos a la cama – Quinn no dijo nada sólo la tomó en sus brazos y se fueron a la cama, acostó a su diva y lentamente fue posicionándose encima de ella, devoró sus labios, para luego pasar a su cuello, sus senos e ir dejando una corriente de besos hasta llegar a su centro, ambas estaban muy húmedas y ver lo como lo estaba la morena hizo que Quinn se excitara más.

- Hazlo… - Dijo casi susurrando la diva, Quinn le hizo caso y empezó a pasar su lengua sensualmente por el centro de la morena, lentamente, sin prisa, disfrutando de su sabor y su calor, los gemidos de la diva llenaban la habitación mientras Quinn hábilmente aumentaba el ritmo, como no había prisa se detuvo y fue a parar con los labios de la otra nuevamente, sus manos volvieron a recorrer su cuerpo junto con su boca para marcarlo como suyo, inesperadamente la morena la voltea y se pone ella encima de la rubia, y comienza a devorar su cuerpo paso a paso, quería escucharla gemir más, así que bajó hasta su centro y para ser nueva en esto lo estaba haciendo bastante bien, Quinn la detiene indicando que ya era su turno, ella no estaba acostumbrada a ser pasiva, introduce un dedo dentro de la morena, lentamente, haciendo círculos, la morena gemía y gritaba su nombre, luego introdujo un segundo dedo y a paso lento empezó, el ritmo iba aumentando mientras la morena se lo pedía cuando gritaba por más, mientras seguía su trabajo con su mano, con su lengua estimulaba el clítoris de la morena haciéndola ver estrellas, cuando sintió que su cuerpo se tensaba se fue hasta sus labios y luego finalmente la morena se vino gritando su nombre, se quedaron en esa posición por un rato, mientras se normalizaba y luego la rubia se tumbó al lado de la morena.

- No creas que esto ha terminado, ahora me toca terminar lo que empecé - Dijo sensualmente la diva y así pasaron la noche sumergidas en su burbuja de amor, una y otra vez.

Antes de que lo digan, lo sé, no soy buena en eso de escribir lemmon XD pero bueno espero les haya gustado, apuesto no se lo esperaban, nos vemos a la próxima, que es pronto no se preocupen, reviews :$