¡Milagro! No me tarde tanto en actualizar XD seguro llueve aquí en mi ciudad 9w9 XDDD

Sin mucho que decir los dejo con la historia…


.-.-.-. UNA CITA ESPECIAL .-.-.-.


En el capítulo anterior…

No quería verla, en verdad quería mantener esa promesa que habían mantenido hasta este día, pero en esta situación no podía abandonarla, con o sin antifaz no podía dejarla en ese estado.

Y entonces ella volvió a estremecerse y abrazándose a si misma perdió parte de sus fuerzas, dejando que su cuerpo cayera. Pero Adrien la atrapo entre sus brazos y sujetándola con firmeza y con el corazón latiendo a mil por hora la abrazo… la abrazo como si su vida dependiera de ello.

— Lo lamento tanto.

— Adrien…

El sello mágico se rompió y pronto el poder de Labybug abandono el cuerpo de la muchacha, con un brillo conocido para ambos, un halo luminoso recorrió el cuerpo de la joven heroína de pies a cabeza y pronto la chica tras la máscara quedo totalmente descubierta.


.-.-. Capítulo 6: Mi secreto… es tú secreto .-.-.


Se aferró a ella con más fuerza, mantenía sus párpados cerrados y una expresión de angustia en el rostro. No quería soltarla... tenía miedo de perderla aquí y ahora. Ella había arriesgado hasta su propia vida por traerlo de vuelta y ahora su existencia pendía de un fino hilo por causa de su descontrol, de su poca fuerza de voluntad para alejar la oscuridad de su cuerpo... porque siempre estaba con ella... vivía rodeado de pensamientos oscuros y su burdo optimismo no era más que una de sus miles de máscaras, parte de aquel sin fin de sonrisas fingidas para las cámaras.

Pero ahora no tenía deseos de sonreír, no podía seguir fingiendo. La chica que más amaba estaba allí, entre sus brazos, herida y sufriendo por su culpa. Sin importar quien fuera la dueña de esa identidad, él la protegería... daría su vida por salvar la de ella, porque en su mundo lleno de sombras ella era la luz, aquella estrella que lo sacaba de las tinieblas.

— ¡Marinette! —Tikki cayó al suelo agotada, sus fuerzas se estaban perdiendo junto a los de su portadora.

— ¿Marinette? —Murmuró saliendo abruptamente de sus pensamientos, volviendo al aquí y el ahora, la vocecilla de la Kwami lo había hecho reaccionar.

Tembloroso separó a la chica que acunaba entre sus brazos para mirarla, su cabello volvía a estar suelto y se movilizo entre sus dedos. Con cuidado mantuvo la cabeza de ella sujeta con su mano e inclinó su cuerpo herido ligeramente para atrás. En ese momento la intensa punzada en el pecho se hacía aún más penetrante con el galope acelerado de su corazón.

No podía ser ella... no podía.

Y entonces la vio, por primera vez reconoció en aquel pálido semblante las finas facciones de su amiga, de la chica que curiosamente lo había estado confundiendo.

Era Marinette... siempre fue ella.

Entre su escepticismo y su sorpresa no pudo más que dejar que sus dolorosas lágrimas se escaparan de sus ojos. El amor de su vida estuvo siempre ahí junto a él, la identidad de la heroica Ladybug era el de su encantadora compañera de clase, tan tímida, tan dulce, tan única... la quería especialmente, siempre lo había hecho, porque de alguna forma aquel día cuando extendió ese paraguas hacia ella habían sellado un pacto, un acuerdo silencioso que ninguno vio más allá de sus infantiles sueños, había deseado profundamente conocerla más, mantenerla más cerca y conseguir que esa prematura amistad creciera. Y lo hizo... lentamente lo había hecho. Ella se había ganado un espacito en su pecho, sin darse cuenta la joven Dupain se había convertido en esa personita especial que insistía en buscar tercamente en la heroína de Paris, cegando completamente su razón.

— Marinette... no... —tembló al tiempo que volvía a abrazarla, percibiendo aquel dulzón aroma que emanaba de su cuerpo, eso mezclado con la molesta y penetrante fragancia de la sangre, algo que definitivamente no podía pasar por alto— por favor... no me dejes —le suplicó agitando el cuerpo de la chica, tratando de hacerla reaccionar.

En el momento en que ella había perdido la transformación había perdido el conocimiento.

— Adrien... Adrien —Lo llamó bajito Tikki, esperando a que él pudiera escucharla, en ese momento a duras penas podía levantar sus patas.

— ¡Tikki, Adrien! —Plagg se acercó flotando como un rayo, pero no se detuvo junto a la otra Kwami, sino que se adentró inmediatamente en el bolsito de Marinette en busca de algo que sabía ella debía ocultar allí; una pequeña galleta.

Y tan rápido como había llegado se acercó flotando a donde su compañera se encontraba y le ofreció el dulce, con la esperanza de que eso la ayudara a recobrar sus fuerzas.

— Plagg... me alegra... verte.

— Rápido Tikki... tu portadora está mal.

Marinette se había desmallado y Adrien lloraba amargamente sosteniéndola, tratando inútilmente de hacerla reaccionar. Ni siquiera había escuchado a los Kwami, ni nada de lo que podría estar pasando a su alrededor, la culpa y el remordimiento llenaban cada pensamiento y cargaban cada lágrima de una amarga sensación.

Plagg sabía que ella era la única que tenía el poder para ayudar a Marinette, era el Kwami de la creación al contrario de él, en su mundo sólo gobernaba la destrucción. Eran como el sol y la luna, como el yin y el yang. Y tal como el increíble flujo de energía que presidía sus existencias, no podían existir el uno sin el otro, el equilibrio dependía de ello.

La Kwami asintió y sujetando el dulce mastico una puntita.

— Vamos... vamos Tikki... se acaba el tiempo.

Los insistentes y desesperados llamados de Adrien la hicieron reaccionar, y aún con una visión borrosa y un terrible dolor de cabeza, volvió a abrir sus párpados, ahora pesados, tanto que sintió que había tardado una eternidad en volver a enfocar una imagen.

¿Dónde estaba? ¿Qué era lo que había pasado?

Entonces escuchó el sollozo del chico contra su pecho, sus cabellos rubios y alborotados acariciaban ligeramente su mentón.

Adrien... Adrien... ¿estaba llorando?

Levantó su brazo con pereza, y lentamente acercó su mano hasta la cabeza del muchacho, dejando que el peso del contacto lo hiciera reaccionar.

— ¡Marinette! —La llamó separando su cabeza del pecho de la chica para mirarla.

Con una de sus manos sujeto la mano que la joven dejo caer, la misma que antes había apoyado sobre sus cabellos. Estaba débil, podía sentir aquel laxo contacto, como si sus fuerzas la estuvieran abandonando.

— Adrien... —susurró bajito, humedeciendo sus labios con la punta de su lengua y luego forzándose a tragar saliva. Sentía la garganta seca, muy seca.

— Mari... tranquila... te sacaré de aquí —dejo la mano de ella sobre el regazo de la muchacha y acaricio sus pálidas mejillas con ternura— te prometo que te sacaré de aquí.

¿Era realmente Adrien quien la estaba sujetando dulcemente entre sus brazos? ¿Esto no era parte de sus sueños?

Inhalo profundamente y percibió una fuerte punzada en su costado.

No... no estaba soñando...

Y entonces todo volvió de golpe a su cabeza y asustada se llevó una de sus manos a la cara buscando el antifaz que cubría su identidad, pero allí no había nada.

— Esta bien Mari —le dijo suave y comprensivamente.

— Oh no... yo... —se separó de Adrien manteniendo esa expresión asustada y presa de su desesperación busco con la mirada a su pequeña compañera— Tikki... ¿dónde está Tikki?

"¿Tikki? ¿quién era Tikki?" Pensó confundido, siguiendo el recorrido que creyó hacia la mirada de la muchacha.

— Tranquila...

No quería que se moviera demasiado o que realizara alguna maniobra que empeorara su condición actual.

— Girl Tape... ella quiere mis prodigios... —murmuró no sabiendo por donde empezar, todo le daba vueltas y se sentía atrapada, literal y figurativamente.

¿Cómo iba a explicarle a Adrien esto de sus poderes? ¿Qué ella había sido todo este tiempo la heroína de París?

Finalmente, la encontró, a ella y al pequeño felino negro que estaba a su lado, aunque era indudablemente muy pequeño para ser un gato como los conocía.

— ¿Plagg?

¿Desde cuándo estaba el allí? Hasta este momento no había reparado en su presencia, pero era una fortuna encontrarlo, con su ayuda podría sacar a Marinette de este lugar.

— ¡Tikki! —La clara mirada de Marinette se llenó de angustia al verla en el suelo sin fuerzas.

— Cuidado... estas herida —Insistió Adrien, pero no la detuvo, verla así de preocupada por su pequeña compañera no hizo más que aumentar su frustración, él era el responsable de todo esto.

La ayudo a alcanzar a los Kwami y vio como Marinette estallaba en llanto al juntar su mano ensangrentada con la patita de su amiga.

— Dime que estas bien...

— Lo estaré... dame un minuto —susurró, hace sólo unos segundos había terminado de tragar la galleta.

Plagg se elevó y se quedó a la altura de la cabeza de Adrien, quien miraba la escena descubriendo por primera vez a la compañera de Marinette, Tikki era el Kwami que le otorgaba los poderes de Ladybug a ella.

— Plagg... ¿Qué vamos a hacer? —le susurró a su amigo— sin Ladybug no podemos purificar el Akuma.

— Tranquilo chico... Tikki es más fuerte de lo que parece —le sonrió, apoyando una de sus patas en el hombro del rubio.

Un tenue brillito se apodero de las motitas del cuerpo de Tikki, quien había cerrado sus ojos mientras su cuerpecito se elevaba. Marinette quiso sujetarla, pero Adrien se lo impidió, tomando su mano e indicándole que todo estaría bien.

— Pero...

— Confía, ellos nos han salvado en más de una medida —y le sonrió, esperando que este sobreesfuerzo no mermara más aún su condición general— me tienes aquí a mi... y a Chat Noir.

— ¿Qué? —una mirada perpleja fue todo lo que pudo entregarle.

Y Adrien le sonrió.

Nunca habían estado en una situación tan limitante, una situación que los hubiera llevado a tal extremo, pero... si por razones del destino la identidad de Ladybug había sido revelada, él no tenía porque seguir manteniendo ese secreto.

Entonces una intensa luz los obligó a cerrar sus ojos. Adrien cubrió con sus brazos a su amiga, temeroso aún de perderla y ella sólo se refugió entre sus brazos temblando ligeramente, mientras ahogaba un quejido, la sangrante herida aún le dolía, pero no quería representar un estorbo en un escenario como este, aunque evidentemente era culpable al haberse descuidado en el momento que creyó que había liberado del todo a Adrien.

— ¡Marinette! —La Kwami floto hacia el encuentro con los muchachos y le dedicó una mirada acongojada a su portadora, finalmente había recuperado sus fuerzas— ¡Mari... ¿estás bien?!

— Tikki —murmuró despacito, levantando su cabeza para poder observarla— estaba tan preocupada por ti... me alegra tanto —sus lágrimas de alivio no tardaron en juntarse en la comisura de sus ojos y limpiándose torpemente con el dorso de su mano aún manchada por la sangre, pareció mas que arreglar el asunto, ensuciarse aún más.

— No hagas eso —Adrien sonrió dulcemente y le ayudo a limpiar su rostro, quitándose la camiseta que siempre usaba sobre su playera oscura, sacando la marca que ella misma había dejado sobre su mejilla— déjame ayudar.

— Pero que asco —Plagg saco la lengua como fingiendo una arcada— tanta cursilería me tiene totalmente empalagado.

Adrien se sonrojó al escuchar al Kwami, tanta sinceridad de su parte a veces le acarreaba algunos malos ratos y este... sin lugar dudas, no era la excepción.

Tikki rio divertida ante la reacción del rubio y el comentario de su compañero, él siempre había sido así. Y Marinette sólo esbozo una cálida y cansada sonrisa, su semblante estaba tan pálido que parecía que iba a desmayarse nuevamente en cualquier instante.

— Un minuto... —acababa de caer en cuenta de algo que hasta ese momento no había notado— ¿Quién es él? —Apuntó al Kwami con apariencia felina y miró a Tikki y a Adrien respectivamente, por alguna rara razón él parecía tomarse todo esto con demasiada naturalidad.

— Su nombre es Plagg —Tikki explicó rápidamente, no había suficiente tiempo para aclaraciones, al menos no por ahora— es el kwami de Adrien.

Plagg se hizo el desentendido, como si no le estuviera prestando atención a la conversación.

— ¡¿Qué?! —seguro si hubiera estado parada se hubiera caído de la impresión.

— Así es Mari —reconfirmo el rubio viendo la duda en el rostro de la joven Dupain— al parecer, mi secreto... es tú secreto, mi lady.

Ahora la expresión en su rostro era como la que Chat hacia cuando confianzudamente le sonreía con esa coquetería tan propia en él. Y a Marinette aún no le caía en la cabeza que Adrien, el chico del que estaba locamente enamorada era… era Chat Noir, su compañero enmascarado que desde ese curioso encuentro en su balcón la había estado confundiendo.

No podía ser posible...

No podía creerlo.

Pero el tiempo para cuestionarse tendría que venir después, ya que la tierra se agitó, mientras la cinta que envolvía toda la gruta se movilizaba rápidamente.

— ¡Me has traicionado primor!

La estridente voz de la enloquecida mujer lleno cada recoveco entre las rocas. Marinette trató de moverse, pero la punzada en su abdomen la hizo recogerse sobre si misma y soltar un quejido, y nuevamente su respiración se volvió entrecortada. Se sentía tan inútil e imposibilitada en su situación actual.

— Mari... —Adrien no perdió el tiempo y la tomó entre sus brazos levantándola del suelo, quería alejarla, pero no lograba encontrar una vía de escape— no te esfuerces más de la cuenta, vamos a salir de esto juntos.

En ese momento ella no lo estaba escuchando...

— ¡Cuidado! —Exclamó empujando al chico como pudo, cayendo pesadamente al suelo mientras Adrien se sumergía nuevamente al agua.

— Pero que tenemos aquí —la mujer no podía estar más dichosa de ver a la chiquilla de antes nuevamente a su merced— Marinette, ¿no?

Elevó su mano y ató con la cinta las de la joven, con ella aquí, el juego se ponía indudablemente interesante.

— ¡Déjala ir! —Gritó el rubio montándose en la zona rocosa que estaba justo frente el lugar donde ahora se encontraban detenidas Girl Tape y su compañera de clase.

— Hagamos un trueque guapo... la suelto a ella y vienes tú a cambio.

— ¡No Adrien! ¡Chat Noir vendrá, yo confió en él! —Gritó con todas las fuerzas que tenía, cayendo de rodillas al suelo tratando de respirar, sólo esperaba que Adrien entendiera el mensaje...

Tikki y Plagg se ocultaban detrás del chico y él frustrado cerró con fuerza sus puños y trató de controlarse. Marinette tenía razón, en su condición actual sería nuevamente controlado por el poder del Akuma.

— Perdóname —si tenía que fingir ser un cobarde, lo haría... lo haría por ella.

Dando un brinco se paró en una zona plana y corrió hasta el agujero más cercano que pudo encontrar, necesita un lugar para transformarse, lejos de esa mujer loca. No podía revelar su identidad al enemigo.

Marinette sonrió aliviada al verlo escapar, era lo correcto... la única forma.

— ¡Pero que decepción! ¡El apuesto modelo corriendo con la cola entre las patas como todo un cachorro asustado! —Se carcajeo jalando la cinta para obligar a Marinette a avanzar— Es todo un Príncipe tu enamorado ¿no?

— No te saldrás con la tuya...

Pero sólo la estridente risa de la mujer acompañó aquellos siguientes y eternos minutos, donde su tortuoso avance evidenciaba aquella herida que no la dejaba moverse con naturalidad.

Continuará...


Aunque no lo crean owo, aquí estoy actualizando de nuevo ^w^, mucho antes de los esperado 9w9, aunque creo que volví a dejarlo donde todo está ardiendo x0x, ahora tendrá que venir Chat Noir a salvar el día * w * hermoso y bello gatito… XD

Muchas gracias todos por el apoyo :D, quiero enviarle un saludo a prietar, Fox McCloude, Serena Saori, Emely nya, DaniVal y Gatitu26, muchas gracias a todos por sus comentarios! :D

¡Saludos!