Bitácora siete
Quill se quedó viendo como Ranger caminaba cautelosamente por aquel bosque mientras era seguido por Drax y Gamora, no queriéndolos perder de vista. Rocket se mantenía en el suelo con la mirada perdida, sintiendo pesada la presencia de Peter a su lado, quién sólo se quedó ahí de pie, pensando en las cosas que el hermano de su compañero había dicho.
Aquello había sido, al parecer, un golpe duro para Rocket. Y por su mirada y comportamiento, Peter estaba casi seguro de que aquellos hechos sí habían pasado realmente, aunque no quisiera creerlos.
Aun así, debía preguntar.
—Rocket —le llama, queriendo que éste volteara a verlo pero esto no sucede—. Dime que no es cierto —le pide. Su voz tenía una cierta esperanza de que él no hubiese hecho esa… abominación. ¿Traicionar a su propia especie, su propia familia sólo para salvarse él y que los demás murieran como si no les importara? Aquello, por más que lo pensara, no sonaba a Rocket; sin embargo, cuando vio como el mapache bajaba la mirada y cerraba los ojos, no queriendo responderle, lo supo.
Era verdad.
Aquello había pasado.
Y quién sabe por qué, sintió un vacío profundo en su pecho. Uno lleno de decepción y de dolor. No deseando que sus pensamientos más profundos tomaran posesión de su mente; y aunque intentó no pensar en lo peor, muy dentro de él lo sabía.
El que traiciona una vez, traiciona siempre.
¿Quién le aseguraba a él que en el futuro Rocket no lo iba a traicionar? ¿A él y a los demás? Por más que le doliera admitirlo, sabía que la respuesta era sencilla: Nada. Ni siquiera lo conocía bien y apenas podía intuir lo que el mapache pensaba. Con el paso del tiempo, desde que se conocieron, se había dado cuenta que la actitud de Rocket no era más que desinteresada. Era necio, sólo veía por sí mismo y actuaba de manera egoísta, incluso cuándo su vida ni siquiera estuviera en peligro. Robaba cosas que no necesitaba e insultaba a todos como si a eso se especializara.
No parecía importarle nadie.
Y aunque Peter sólo estuviera dejándose llevar un poco por la situación, muy dentro de él sabía que Rocket sí los apreciaba. Que no lo demostrara era un caso aparte, pero lo hacía. Sin embargo, en aquel momento, el ver como el hermano de Rocket le decía todos sus pecados en la cara y que éste sólo estuviera a la defensiva le hizo sentir mal. Asqueado. Fastidiado. De alguna forma enfermo. Como si hubiese sido a él mismo a quién Rocket hubiese traicionado.
Y él lo había escuchado una vez de Yondu, luego de que uno de los Devastadores con quién él había crecido los había abandonado, los habían dejado para unirse a una orden alienígena criminal que pagaba un poco mejor que ellos. Yondu había sufrido por aquella traición y no se esforzó en tan siquiera ocultarlo. Al contrario, le había dicho unas palabras a Quill cuando éste estaba observándolo a la distancia, creyendo que el hombre azul no lo podía ver; palabras que lo habían marcado hasta ese día.
La traición hiere como la bala de un suicida.
Y mierda que sí, aun y cuando el traicionado había sido alguien más. Alguien que en su momento, confiaba plenamente en Rocket, confiaba tal y como él lo hacía en aquel momento.
Y lo supo, Quill supo que quizás se estaba reflejando absurdamente en Ranger pero le era inevitable no hacerlo. La ira y el dolor de la traición se habían podido ver en las expresiones del mapache mayor y le había tocado con fuerza, como si él hubiese sentido aquellos sentimientos antes y mierda, quizás sí, pero él no podía recordar si lo había vivido o no. Sólo sabía que aquellos sentimientos estaban, de alguna manera, muy presentes en él en ese momento.
Observando a Rocket una última vez, casi rogándose internamente de que éste dijese algo y arreglara como pudiera la situación, decidió esperar unos segundos, pero de nuevo, nada sucedió; y luego de exhalar el que sería el suspiro más pesado que hubiese cargado, por todo el dolor que le carcomía el pecho, decidió avanzar por el bosque, siguiendo a sus otros compañeros y dejando atrás a un muy roto Rocket, quién no se quiso mover de aquel lugar durante todos los minutos que necesitara para recuperar la poca confianza que tenía y que había perdido.
Rocket era muy vulnerable, más de lo que él quisiera admitir. Todas sus experiencias negativas habían hecho de él un cascarón vacío… no, una caja de pandora sin la esperanza oculta en su interior. Todo lo que él había vivido lo habían arrinconado a un abismo de mentiras y proyecciones que él intentaba hacerle creer a la gente, de que estaba bien, que era frío y que nada le importaba cuándo la realidad era totalmente diferente.
Ese era su modo de defensa: hacerse el duro cuándo la verdad era que por dentro era el más asustado, el más débil, el más vulnerable.
Dejando escapar un suspiro entrecortado, miró a su alrededor.
Estaba solo.
Como siempre pensó estarlo.
Como siempre se había sentido.
Quizás hasta era mejor que lo estuviese, quizás hasta ese era el destino que debía vivir: en soledad. Sin nadie a quién proteger, sin nadie a quién decepcionar más que a él mismo. No habría porqué distraerse con sentimientos estúpidos que podrían distraerlo en batalla, no tendría por qué sacrificar o compartir sus cosas.
Él, él mismo y únicamente él.
Levantándose como si pesara mil toneladas, observa todo a su alrededor y lo analiza con atención. El lugar era tan familiar para él que a pesar de que no lo haya reconocido, sabía que había estado justamente en ese lugar antes. La maleza frondosa evitaba incluso las señales electromagnéticas hacia el exterior como si algo más poderoso fuera lo que realmente lo bloqueaba.
Y Rocket sabía a la perfección lo que podría ser.
El muro galasiano.
Muro que él justo ahora había captado, no sabía cómo habían atravesado.
Frunce el entrecejo, aquella protección en el planeta evitaba que cualquier cosa saliera o entrara. Pero ellos estaban ahí. Y sí, puede que antes él había logrado salir, pero la situación no era en lo absoluto la misma.
¿Cómo no había procesado aquello antes? ¡Ese sin duda no era él! Él siempre analizaba la situación a profundidad e incluso se enteraba de cosas que nadie más notaba.
Se sintió un imbécil.
¿Habrían caído en una trampa? Si ellos, junto con la otra nave —en la que seguramente estaba Ranger— habían logrado atravesar el muro galasiano, entonces ¿por qué su hermano y los demás sobrevivientes seguían allá?
Rocket observó hacia el cielo y no vio nada, como era normal. De noche el muro parecía desaparecer entre la neblina y la oscuridad. ¿Seguía allí?
De ser así…
Un escalofrío lo recorre.
—Mierda —tenía un mal presentimiento.
Él no se quedaría allí encerrado. No otra vez.
Corto, pero intenso¿?
Lamento la demora, ya saben cómo es ésto. Asdfghjklñsd.
No tengo mucho para decir;; salvo que de verdad agradezco sus comentarios;3; me hacen tan feliz33
¡Espero que éste cap les haya gustado! A mí me gustó bastante, aunque el final fuese algo pobre;;
¡Hasta la próxima, cositas!
