Un nuevo capítulo al fin no es muy largo lo siento, en realidad este, el anterior y el siguiente iba a ser sólo 1, por eso son pequeños. Espero que sea de su agrado. Cualquier duda o sugerencia es bien recibida. Tal vez tenga problemas con la redacción o la ortografía pues no lo revisé tanto Espero poder actualizar pronto y (aprovechando el título) Feliz navidad y también fin del mundo, bueno año nuevo n.n

Capítulo 7. Navidad

Ahora sí estaba en problemas. ¿Cómo pudo aceptar la invitación de Jack? Si su padre se enteraba... podría causar muchos problemas, y no deseaba eso definitivamente. Tenía que pensar. Tal vez si le decía que no. ¡Por supuesto que no! Quería ir, absolutamente, no había salido en muchísimo tiempo, mejor dicho, desde que la llevaron allí. Lo único que conocía del mundo era su casa y el bosque. Era justo que conociera un poco más allá. Además estaría con Jack... y también con otros cuatro salvadores más.

-¡Oh Dioses! ¿qué debería hacer?- se cuestionó con una mano en su cabeza. - ¡Ah! No me importa, iré- decidió al fin- Sin que se enteren...

Los días avanzaron muy rápido, y también, para sorpresa de todos, el progreso de Carly en su entrenamiento. Ya era capaz de mantener un monstruo por más tiempo y controlarlo a su gusto. Estaba "casi lista" según su padre. Sin embargo ni a Kiryu ni a Misty les agradaba el repentino cambio de la chica. Habían notado que siempre salía al anochecer y eso no era nada común en la joven.

La noche de navidad había llegado, la felicidad reinaba en la ciudad, todos, por al menos un día, olvidaban sus diferencias y tanto Satelitales como habitantes de Ciudad Neo Domino, convivían pacíficamente. La joven portadora de la marca del colibrí se preparó para salir. Se puso un pantalón blanco, sus botas negras y un gran abrigo, también oscuro; ropa que Misty le había regalado pero que ella nunca había usado. Estaba dispuesta a salir cuando escuchó que alguien la llamaba.

-¿A dónde vas con tanta prisa hermanita?- preguntó algo molesto mientras la joven bajaba las escaleras hacia la salida.

-Kiryu...-respondió apenada- Yo... eh... a tomar un poco de aire- "rayos" pensó.

-Últimamente has hecho costumbre eso ¿no es así?- Misty apareció de entre las sombras sorprendiéndola más.

-Eh... es bueno para la salud- trató de disimular su miedo pero fue en vano, era pésima para mentirle a ellos.

-Claro, y ti crees que soy idiota ¿no?- se burló el albino.- ¿Vas a decirnos qué es lo que haces todas las noches o prefieres que sea nuestro padre quien te lo pregunte?

-¡No!- se alteró. Debía pensar en algo y rápido, no podían descubrirla o habría serios problemas.- Esta bien- dijo con falsa resignación- Yo... he estado yendo al bosque a practicar un poco más, no quería que siguieran enojándose conmigo por ser la peoooor invocadora del mundo- no era mentira, sólo no estaba diciendo toda la verdad.

-No te creo- replicó la mujer- Has estado muy rara.

-Es en serio- caminaba discretamente hacia la puerta, si tenía suerte podría escapar de esos dos "detectives"- Me gustaría seguir contándoles pero se hace tarde para mi entrenamiento- giró la perilla- Así que... nos vemos.- y salió lo más rápido que pudo, cerrando la puerta tras de sí, corriendo a todo lo que daba hacia el bosque esperando estar segura allí. Llamó a la que se había convertido en su invocación favorita: la Dama de la Fortuna Darky para que borrara de la nieve las huellas que iba dejando y evitar que la siguieran.

-¡Carly!- le gritó su hermano tratando de impedir que se marchara, sin embargo cuando salió no pudo saber a donde se dirigía, había logrado escapar.

A pesar de no tener tan mala condición, el frío la había hecho detenerse a respirar un poco, su nariz le dolía pero logró conseguirlo, llegar sin ser descubierta. Se sentó. Jack aún no aparecía, y eso le dio un poco de tranquilidad para recuperarse y pensar. "Casi me descubren, esto está peor, oh dioses por favor, les suplico que me ayuden". Una sombría voz en su cabeza le contestó: "Aprovecha esta oportunidad, acaba con ese salvador" -¿Qué es esto? ¿Quién está ahí?- no había nadie más, el sonido provenía de su mente "Acaba con todos" -¡No!-gritó desesperada- Yo no deseo lastimar a nadie-abrazó sus piernas y hundió su cabeza en ellas, "¡Tus deseos no importan!¡Esta batalla es tu destino como Portadora Oscura!".

Definitivamente esa no era la respuesta que esperaba, sin embargo, como caído del cielo, se acercó un apuesto muchacho rubio de ojos violetas.

-Jack- lo llamó aterrada y corrió a abrazarlo.

-Carly- dijo preocupado- ¿qué ocurre?

Aunque estaba asustada no podía decirle lo que pasaba pues probablemente no le creería, y aunque así fuese, no podía contarle, por eso trató de tranquilizarse y lo miró con una sonrisa forzada.- Nada, estoy bien. ¿Nos vamos?- Jack asintió, aunque no muy convencido, pero pensó que tal vez podría hablar con ella más tarde.

Al poco rato de caminar, Carly divisó una gran casa, adornada con luces y dibujos, todos alusivos a la época. Notó que, a pesar de no estar muy lejos del lugar donde Jack y ella se reunían no era fácil dar con él; a lo mejor no fue casualidad que se conocieran. Él le había contado que ni siquiera cayó en cuenta cuando encontró ese lugar. Simplemente se sentó y de pronto vio que ella también se encontraba allí. Quería pensar un poco más sobre el asunto sin embargo no le dio tiempo pues ya habían llegado. El muchacho la invitó a pasar, advirtiéndole primero que su familia era algo rara pero que no les hiciera mucho caso. La decoración del interior era sencilla pero en cuanto entraron un sentimiento extraño y acogedor invadió a la chica.

-Jack por fin has llegado ¿donde andabas? ¿sabes qué hora es?- la gran señora no se había percatado de la presencia de la joven hasta unos segundos después.- Pero que mal educado eres, no me presentaste a esta chica.

-Martha, no me dejaste hablar siquiera- replicó el rubio.- Su nombre es Carly y supuse que no había problema con invitarla.

-Mucho gusto- saludó la pelinegra con algo de pena en su tono.- Espero no ser una molestia.

-Claro que no. Pasa, siéntete como en casa.- la mujer los condujo al comedor. El ruido es esa sala era provocado por las risas y conversaciones de los presentes. Muchos niños alegaban alrededor del árbol de navidad, tratando de predecir qué les traerían los espíritus convocados. En la otra esquina varios jóvenes, como de la edad de ella platicaban alegremente. Todo era tan feliz allí dentro, que los problemas y angustias se esfumaron de la mente de la invitada y en su lugar sólo quedó el pensamiento de "disfrutar el momento".

-Carly- la llamó el rubio sacándola de sus pensamientos.- Ven, siéntate- así lo hizo.- Espera aquí, traeré ponche.- Ella sólo asintió.

Se sentía como un bicho raro, notaba las miradas extrañadas de los demás, y eso la ponía muy nerviosa. Unos segundos después un chico de cabello naranja y chamarra café se acercó y se sentó en la silla de al lado.

-Hola, mi nombre es Crow y tú ¿cómo te llamas?

-Mucho gusto, soy Carly.

-Entonces ¿tú eres la novia de Jack?-aquella pregunta incomodó bastante a la chica.

-Em...-dijo apenada y con voz baja- si... supongo- tenía que admitir que eran algo más que amigos.

-Crow deja de molestarla- un muchacho de cabello negro y rayos amarillos se acercó. A su lado caminaba una joven pelirroja.- O pensará que fue un error venir.

-No le hagas caso. Crow es muy inmaduro la mayoría del tiempo. Oh que maleducada soy, me llamo Aki, y él- señaló al muchacho de la derecha- es

-Yusei- interrumpió la invitada.

-Si, así es- sonrió aunque la desconcertó un poco.

-Perdón, lo sé porque Jack me ha hablado de ustedes- Carly empezaba a sentir más confianza.

-¡¿Qué el qué?! Seguro te contó que no nos soporta- dijo Crow. La chica negó con la cabezo lo que sorprendió el pelinaranja. - ¡¿Jack, el rey de los gruñones, el maestro de la frialdad, hablando bien de nosotros?!

-¿Tienes algún problema con eso cerebro de pájaro?- nadie había notado la presencia del rubio, por eso los asustó un poco a todos.- Toma Carly- le dio un vaso con ponche, el cual por cierto olía muy bien.

-No, es sólo que- iba a contestarle algo que irritara al ojivioleta pero fue interrumído.

-Basta de habladurías y ayuden Yusei a traer la cena- ordenó Martha mientras se ponía al lado de la pelinegra. Los muchachos obedecieron a pesar de ir discutiendo durante el trayecto.

-También les ayudaré, con permiso- anunció Aki y entró en la cocina.

-Creo que los acompañaré- sugirió la chica con la bebida en la mano.

-No te preocupes querida, con ellos bastará, además eres una invitada- la gran señora se sentó a la derecha de la chica.

-Esta... bien- dijo con resignación. Los jóvenes iban trayendo los diferentes platillos al centro del comedor, con rostros alegres y divertidos; los niños se acercaron muy emocionados y sonrientes, todo eso hacía pensar a Carly, creaba en ella un sentimiento de culpa y remordimiento, por un momento maldijo el instante en que aceptó ir. Martha notó su preocupación.

-Tranquila, no nos molesta tu presencia- intuyó que tal vez eso era lo que afectaba a la muchacha- De hecho te lo agradezco- la joven no entendía ¿por qué le agradecía? Ella no había hecho nada- No había visto a Jack tan feliz desde hace mucho tiempo. Cuando sus padres aún vivían era muy alegre, pero después de aquél incidente todo cambió.

-El Gran Incendio ¿verdad?- preguntó la joven a lo que la mujer asintió.

-Así es; los padres de Crow y de Jack murieron ese día y no encontrábamos ninguna señal de los ellos, creímos incluso que también habían perecido. Crow apareció unos meses después y el padre de Yusei lo trajo hasta aquí mas no fue lo mismo con Jack. Tardamos varios años en saber sobre él y poder traerlo; sin embargo él había cambiado, el niño alegre que recordaba, fue reemplazado por un chico triste y frío. Pero eso no tiene importancia ya, y mucho menos este día- trató de cambiar el tema- Lo verdaderamente importante es que gracias a ti mi muchacho volvió a ser el de antes.-sonrió y se levantó- Iré a revisar que no haya ningún problema- caminó hacía la cocina.

-Si- respondió Carly aunque después de saber aquello estaba más que decidida: "No quiero que nadie sufra, ellos son buenas personas y no merecen pagar las consecuencias de otros, definitivamente no ayudaré a mi padre y si es necesario, me enfrentaré a él" pensó.

La cena fue bastante agradable, las risas reinaban en el lugar, las bromas aparecían cada minuto, la comida estaba deliciosa, el ambiente hacían recordar a Carly las cenas de Navidad en su casa, antes de que su padre no lo considerara una pérdida de tiempo, cuando guerras de cinco mil años no les afectaban. Comieron y bebieron hasta reventar, después los infantes jugaron pero el cansancio y el sueño los venció. Los más grandes continuaron platicando hasta dar pasada la media noche, hora en que la pelinegra invitada debía irse, si llegaba más tarde su hermano podría descubrirla y no sería algo bueno. La chica se despidió de todos y agradeció su amabilidad.

-Nos alegra que hayas venido, espero verte por aquí más seguido- Martha le guiñó un ojo- Eres bienvenida cuando quieras.- le dio un abrazo antes de que partiera.

Jack la acompaño hasta la mitad del camino, que era donde siempre se veían, pues Carly insistió en que hasta allí era suficiente y que ella podría regresar; aunque era más bien por seguridad que por otra cosa. Se despidieron cada uno caminó hacia su hogar.

La joven abrió la gran puerta con mucho cuidado y la cerró con aún más. Subió las escaleras mas algo la hizo parar en seco a la mitad.

-¿Te divertiste mucho con tus amigos salvadores, hermanita?- la voz de Kiryu no era nada amigable, eso era seguro. Carly sólo deseaba que aquello fuese una pesadilla.