-Mierda, Castle- le empujo y me coloco la ropa.

Me peino un poco que estoy despeluchada y me agacho con Castle a recoger todo lo que hemos tirado.

-No, Kate- dice Castle agarrándome el brazo- Vete que Gates te llama y yo recojo los papeles.

-Gracias, Castle. Eres un cielo- le beso y le digo a Castle antes de salir de la sala- Sal más tarde para que no se note que estábamos juntos- salgo.

-Detective, ¿dónde estaba?- dice Gates mirándome

-Tomando un café, ¿para qué me llamaba?- disimulo muy bien

-Hemos encontrado a José González en la frontera, todo suyo- señala la puerta de la comisaría en la que entran dos policías sujetando a González.

Me voy a la sala de interrogatorios donde está ya José sentado con los brazos cruzados. Me siento enfrente de él y hago como que miro el expediente como la primera vez que le vi sentado en la misma silla en la que está ahora pero más nervioso. Esta vez está más relajado, como si le diese igual lo que sucediera.

-Parece que nos volvemos a ver, ¿no señor González?

No contesta, solo se limita a mirar un punto fijo en el techo, como si estuviera observando una mancha.

-Mis compañeros te han encontrado en la frontera, ¿intentando escapar por el asesinato del señor Smith?

-Que yo no lo maté- me mira a los ojos- Tengo coartada.

-Pero pudo haber contratado a alguien para hacerlo por usted

-Le juro que no he matado a nadie, pero- se apoya en la mesa- se quién pudo haberlo matado.

-¿Pudo?- bueno, es mejor que nada- Podría ayudar a la policía y no presentaremos cargos por el intento de huida.

Se lo pensó un rato, no estaba seguro de delatar al supuesto asesino de Mark. Podría ser uno de su propia banda.

-Es un miembro de nuestra banda, o mafia, como prefiera llamarlo.- me da la descripción del tipo.

-¿Y ese miembro tiene nombre?

-Héctor López- apunto el nombre en mi libreta- Pero por favor, póngame seguridad, no quiero que me maten.

-Antes de irme, señor González

-Por favor, puede llamarme por mi nombre

-Muy bien, José, en el otro interrogatorio nos dijo a mi compañero y a mí que las amenazas las escribió por su hermana.

-Exacto.

-¿Y por qué hemos encontrado una amenaza en la que pone que lo matará si sigue investigando?

-¿Cómo? Yo no escribí esa.

-Pues se la enseñamos y no dijo lo mismo.

-Me equivoqué, yo no las escribí. Seguro que fue ese Héctor. También escribió amenazas contra él.

-Puede irse, terminó el interrogatorio.

Salgo del interrogatorio corriendo, casi volando, escuchando de fondo los gritos de José pidiéndome seguridad.

-Capitán Gates, tenemos un nombre.

Nos vamos a un taller de mecánica. En la puerta hay cuatro hombres, dos de ellos sentados y los otros dos de pie empuñando cada uno unas varas de hierro. Dentro solo veo tres y parece que uno de ellos va armado con una Colt.

-Cuento siete- digo señalándolos detrás del coche.

-Sí, yo también- dice Ryan.

-Bien, iremos Ryan y yo, el resto cubrirnos por si sale mal- digo.

Ryan y yo aparcamos cerca del taller. Los cuatro de la entrada se levantan y se acercan al coche.

-Venimos a hablar con Héctor López- digo mostrando nuestras placas- Solo queremos hacerle unas preguntas.

-¿Quién quiere hablar conmigo?- un hombre sale de detrás de un coche limpiándose las manos con un trapo sucio, seguro que de grasa de coche.

-¿Es usted Héctor López?- dice Ryan

-El mismo- deja el trapo y nos hace una seña para que le sigamos- Pasar, pasar.