Disclaimer: El universo de Harry Potter, así como sus personajes y lugares, le pertenecen J.K. Rowling y las películas a Warner Bros. Studios.
-Con un poco de ayuda-
Un mes, un largo mes, un maldito mes. La gente suele decir que el tiempo pasa volando cuando te diviertes, si eso es verdad, en definitiva yo no me había divertido para nada. Los planes nunca salen como uno los concibe o pocas veces lo hacen y mis intentos de olvidar a Hermione sentimentalmente se fueron al carajo desde que pasaron por mi mente.
Luego de casi 8 meses de inexistencia, por fin se dio cuenta de que yo aún seguía siendo "el niño que vivo" y por si fuera poco empezó a entrar en mi vida de nuevo tan rápido que desestabilizo mi centro emocional por completo. Mi desesperación por saber que ocurría dentro de mí fue tal, que llegue a pasear en el Bosque prohibido a altas horas de la noche, yo solo y nadie más durante 2 semanas. La confusión siempre me acompañaba mientras hacia el mismo recorrido que hice hacia mi muerte; siempre me hacía pensar en algo, llegar a una conclusión y tomar una decisión; pero luego llegaban miles de pensamientos más con "¿y si…? o "¿Qué pasaría si…?" y mandaba todo pensamiento racional al demonio.
Comenzaba a buscar esa pequeña piedra que tantos problemas trajo, me impulsaba la idea de hablar con mis padres, con Sirius, Remus o Incluso Snape. Quería un consejo sobre qué hacer; un "Pregúntale a tu madre… ella sabe más sobre chicas que yo", un "¿Cómo es ella hijo…?"; quería una forma de ser un caballero sin llegar a ser hipócrita; un "Ah… el fascinante mundo de las mujeres, ven Harry tenemos mucho de qué hablar…"; quería saber de un buen libro de poesía; un "Una de las mejores formas para llegar al corazón de una mujer, según ellas mismas, es un buen poema. Creo que tenía un libro por aquí…"; quería un regaño que me hiciera olvidar momentáneamente mis problemas; un "A mí ni me mires Potter… suficientes problemas tengo con tu padre y sus amigos para que también tenga que soportarte a ti…".
Luego, con el pasar de los minutos, mi convicción se derrumbaba al recordar el origen de la piedra. Aunque la encontrara no los traería de vuelta conmigo, solo los imaginaria frente a mí.
Yo trate de escudarme frente a sus ataques, trate de quitarle mi corazón pero ella no me lo ponía fácil. Si todo hubiera seguido como en septiembre, ignorándome, perdiéndose todo el día en quién sabe dónde y gritándome, lo hubiera logrado; mas sin en cambio, durante todo octubre se acercó a mí, protegió fuertemente mi cofre del tesoro en su casillo de altos muros y dragones guardianes.
Mi atracción hacia Astoria se intensifico el miércoles 2 de octubre; pues ella peleo, en el club de duelo contra Ginny como no tienen idea. Al principio me preocupe por ella, pues el moco murciélago de Ginny era devastador si daba en el blanco y el área del enfrentamiento no aventajaba mucho a mi amiga. Al lanzar una moneda al aire, Ginny gano el derecho de escoger el lugar del combate y escogió, por supuesto, el bosque de la madriguera; un lugar que conocía perfectamente.
Las condiciones no favorecían para nada a Astoria, que estaba acostumbrada a climas más fríos y no al intenso calor que se cernía sobre ellas. Ni bien habían empezado, grandes pedazos de baba morada empezaron a volar por los aires en dirección suya que ella casi y no esquiva.
Inmediatamente comenzó a correr alrededor del centro tratando de enfocar a su agresora mientras lanzaba rayos de distintos colores, despejando el terreno. Tuvo que agazaparse para evitar otros tantos que amenazaban su integridad. Desde mi perspectiva se veía tan audaz, tan fuerte, tan capaz… tan sexy que no podía dejar de seguir sus movimientos, cada palabra que salía de su boca, cada brinco, cada movimiento evasivo me hacía querer tener mi escoba y mandar al carajo todo plan de escondite… solo para verla en cámara lenta.
Recibió unos cuantos maleficios que dejaron moretones en sus brazos que no eran nada comparado a como dejo a Ginny. Ella en cambio, termino con el pelo de colores, varios cortes en su cara y cuerpo junto con un elegante traje de las cavernas. Astoria como ataque final, menciono un hechizo que habíamos leído en un libro mientras hacíamos tarea. Denominado Magnis Crack, abrió una gran grieta justo debajo de los pies de Ginny, dejándola 5 metros debajo del suelo.
Ese día empezó mi suplicio, no me había percatado de Hermione a mi lado hasta que comenzó a aplaudir concluida la batalla. No sé cuánto tiempo estuvo ahí o porque, pues Ron había bajado a ayudar a Ginny a salir de su cárcel; en cuanto subió Astoria quise felicitarla con un gran abrazo ya que ardía en deseos de hacerlo, pero la profesora Relish comenzó a hablar.
Según dijo durante ocho semanas, cada semana se escogería a los dos mejores duelistas de esta y harían equipo para que, regresando de las vacaciones de Navidad, se hiciera un torneo y los ganadores tendrían una consideración especial en el EXTASIS de DCAO, solo y solo si, querían entrar a la academia de aurores.
La idea me emociono bastante y solo pensar en hacer equipo con Astoria o Hermione me hacía inmensamente feliz y al mismo tiempo me ponía en un aprieto. Por un lado estaría con alguien conocido y que aprecio y estimo demasiado, además que nos sería muy fácil adaptarnos el uno al otro. Por el otro, por sentirme demasiado atraído por una y por amar a otra, perdería los estribos y acabarían con nosotros de un momento a otro.
Lo último que mencionó la profesora fue que empezaría a escoger a los mejores de cada semana desde la siguiente.
El viernes me encontraba estudiando un poco de Herbologia con Neville y Astoria en la biblioteca cerca de la sección prohibida. Mis conocimientos en el área eran nulos pues nunca creí que alguna vez me servirían, hasta que me entere que a veces las misiones de los aurores pueden durar meses y sin provisiones. El saber que planta te proporcionaría energía, cual te serviría como un buen desinfectante o cual te haría sentir que vuelas era un conocimiento invaluable para un auror bien entrenado.
Tan concentrado me encontraba en el fascinante mundo de las Alluaudias que no me percate de la hora en que Hermione y Ron llegaron, con la excusa de querer la opinión de Neville sobre algunas plantas acuáticas. Digo excusa pues Hermione se sentó a mi izquierda y se puso a jugar con mi pluma mientras "escuchaba" a Neville.
Algo parecido sucedió la semana siguiente, pues muy a menudo me encontraba a Hermione y Ron rondando los lugares en los que Astoria y yo nos encontrábamos. Era en momentos como esos cuando mis deseos de ser cobarde y dejar de amarla se venían sobre mi tal cual castillo de naipes.
Figurativamente, si estaba parado avanzando y superando mi dolor, ella aparecía e inconscientemente me tiraba al suelo boca abajo. Luego de un rato de estar arrastrándome, me apoyaba sobre mis puños y comenzaba a levantarme hasta quedar arrodillado sobre una pierna apunto de levantarme, entonces de nuevo venia hacia mí y con sus atenciones, irónicamente, volvía al suelo con gravedad aumentada. Era un círculo vicioso que se repetía a cada momento, en cada lugar en el que se encontraba ella, durante todo el día. Solo en los últimos momentos de atardecer, apunto de no poder levantarme más, una mano me tomaba de la barbilla y me hacía mirar a su dueña; unas esmeraldas me indicaban que nada era imposible, que nada era más fuerte que yo, que nada era insuperable. Me tomaba de la mano y, como si pesara lo mismo que una pluma, me levantaba con una facilidad sorprendente hasta quedar en pie de nuevo… o por lo menos hasta el día siguiente.
"Bien hoy es… 14 de Octubre. Muchachos recuerden que en 17 días estará lista la poción que hemos estado preparando… un recordatorio solamente." Yo esperaba ansioso el día que estuviera lista la poción. Bien había dicho Astoria, esperaba que fuéramos los que tuviéramos las mejores pociones. Aunque no estaba tan seguro, pues Hermione había vuelto y ahora mejor que nunca, pues ahora nos aventajaba a todos en todo salvo a Astoria.
El ritmo escolar que Astoria podía llegar a tener me sorprendía con creces pues nunca antes, en los otros seis años, no la había notado como una alumna sobresaliente o si quiera la había notado. Ella lejos de enfadarse o recriminarme algo, con una gran sonrisa solo me dijo que siempre mantuvo un perfil bajo por petición de su padre pues él sabía que Voldemort volvería en algún momento, luego de mi llegada a Hogwarts.
El saber que ella se había abstenido de mostrarle a los demás quien y como era por mi culpa y mi destino, me hacía sentir fatal, me hacía querer retroceder en el tiempo y escoger Slytherin en vez de Gryffindor. Aunque sabía que eso era imposible, así tuviera un gira-tiempo, no sabía cómo hubiera sido una realidad donde no conocía a Hermione y si a Astoria; muy seguramente hubieran cambiado muchas cosas. Nada realmente importante sucedió en aquella semana, salvo que empezaron mis travesías por el bosque prohibido por obvias razones.
Siempre que Astoria, Hermione y yo nos encontrábamos en algún sitio juntos, dentro de mí comenzaba una serie de emociones inexplicables. Estar al lado de las chicas que me volvían loco y a la vez me devolvían a la cordura de una u otra forma, me confundía porque mi amor por Hermione me ataba a ella pero la atracción hacia Astoria me arrastraba hasta ella, en un interminable estire y afloje.
Una de las conclusiones a las que llegue fue que posiblemente lo mejor era alejarme de todo, de todos, del mundo mágico por igual. Vivir como un muggle no parecía una idea tan descabellada, ya había vivido once años de mi vida como tal así que no sería muy difícil recuperar el mismo ritmo de vida; unas cuantas transacciones de dinero, un obliviate y adiós.
Alguien de confianza podría fingir mi muerte y nadie tendría que buscarme en ningún lado, para todos estaría tres metros bajo tierra. Pero las salidas fáciles siempre son angostas y automáticamente encontré el fallo en mi infalible plan… Astoria y Hermione. Me había prometido a mí mismo el cuidar de Astoria en toda circunstancia, en todo momento… y Hermione.
Hermione estaría bien sin mí, tiene a sus padres, tiene a Ron, tiene a Los Weasley, tiene a Luna e inclusive tiene a Neville, yo no le haría falta; superaría mi muerte como la gran bruja y persona que es y seguiría con su vida. Aquí el problema radica en mí, en que haría yo sin ella; aun si me borraran la memoria, sé que el vacío por alejarme de ella me acompañaría a todas partes y no sabría cómo llenarlo porque no sabría que pieza debería ir ahí. Así que, como lo haría las siguientes veces, volví al castillo más confundido de lo que salí de él.
Hablando de cosas confusas, el sábado de esa misma semana me entere que el primer partido de la temporada era Gryffindor vs. Ravenclaw. El momento de confusión llego al enterarme de quien sería su nueva buscadora. Según había oído era una chica rubia, un poco disparatada y con vestimentas extrañas que, además, veía animales inexistentes. Imaginen mi sorpresa al enterarme de que mi rubia amiga seria la nueva buscadora de las águilas azules. El partido sería complicado en sobremanera con lo explosiva y espontanea que llegaba a ser Luna.
La semana siguiente fue casi exactamente lo mismo; clases, Astoria, Club de duelo, Hermione, entrenamiento de Quidditch, Astoria, paseos nocturnos por el bosque prohibido, Hermione… casi nada nuevo sucedió. El sábado se dieron a conocer a los dos primeros duelistas que harían equipo; como cada día que había club de duelo se seleccionaban al azar a los contrincantes, nunca se podía saber a quién le podía llegar a tocar. Esa vez a Neville le toco pelar los tres días seguidos y fue contra Dean, Ron y Chris, un chico de Hufflepuff; como gano dos de tres perdiendo solo contra Ron, fue elegido el primer mejor duelista de la semana.
Su compañero fue Chris por la excelente ejecución de algunos hechizos bastante complicados. La lucha entre ellos dos había sido bastante buena, considerando que al inicio de esta Neville vomito por el nauseabundo olor del campo de juego. Una cañería de Nueva York infestada de ratas, harapientas ropas y cráneos humanos que además contaba con el toque especial Relish… caimanes en cada desagüe. Al parecer a la profesora le gustaba todo lo más posible apegado a la realidad.
Aquello me recordó a la cámara de los secretos, esas oscuras cavernas llenas de frágiles estalactitas rocosas y lúgubres corredores que no llevaban a ninguna parte, excepto a la muerte segura. Pensándolo bien, me parece sorprendente que un niño de doce años se aventurara a un lugar que nunca nadie antes había siquiera buscado o encontrado. La primera vez que tuve un diente extraño dentro de mi creí con toda certeza que moriría, pero al mismo tiempo me alegraba saber que le salve la vida a alguien y simultáneamente me acongojaba no poder ver sonreír de nuevo a mi amiga, me iría al otro mundo con sus facciones llenas de sorpresa e incertidumbre aferrando con todas sus fuerzas, dentro de sus menudas manos, una pequeña hoja de papel con la respuesta a todo.
Cuando me creía perdido Fawkes apareció y me salvo. Las experiencias increíbles y pocas veces vistas eran escasas y sucedían contadas veces en generaciones, el ver a un fénix derramando sus mágicas lagrimas sobre mi fue sorprendente y me sentí especial, como nunca antes me había sentido. Me parece que mis sentimientos hacia Hermione habían comenzado desde entonces, pues pude oír una imponente y autoritaria voz dentro de mi cabeza. "La chica volverá en si, no te preocupes." "solo quiero verla sonreír una vez más… solo eso" conteste yo intimidado por el tono que estaba empleando Fawkes. "y lo harás… todavía tienes mucho que hacer, aun no puedo dejarte partir." Con esas últimas palabras de Fawkes, no volví a escucharlo dentro de mí.
El lunes pasado agregamos el penúltimo ingrediente a la poción "positivo affectus", uñas de dragón. Me pregunto cómo fue que a los magos que descubrieron estas pociones, se les ocurrió combinar este y tal ingrediente, cortado o pulverizado de tal forma y cocido durante "x" cantidad de tiempo. Sería interesante saber cuáles fueron las consecuencias de los primeros intentos fallidos.
El jueves la poción estaría lista y el profesor escogería las dos mejores. La emoción no tenía cabida dentro de mí, pues en caso de resultar una de las dos mejores pociones tal vez tendría la oportunidad de tener una cita con Astoria, pero en caso de que Hermione resultara la otra mejor poción , el miedo y desesperanza se apoderarían de mi mientras le revelaba mi más grande y prohibido secreto.
No había pensado en su reacción en caso de que supiera que la amaba; tal vez se echaría a reír a carcajadas, tal vez no me volvería a hablar, tal vez se aterrorizaría o quizás, con una probabilidad de uno a un millón de salir airoso, dejaría a Ron e intentaría tener una relación conmigo. Esa millonésima parte del porcentaje total me daba un poco de tranquilidad, de manera irónica, pues es muy poco.
El cómo reaccionaría Astoria ante mi petición me tenía preocupado pues, en caso de que se negara, echaría a perder una amistad relativamente nueva y que me dolería mucho perder, además de que me odiaría por alejarla cuando en un principio quería protegerla. Si la respuesta llegara a ser sí, no escatimaría en actividades y lugares divertidos para pasar el tiempo con ella; un poco de diversión en el día, una cena romántica y mirar las estrellas desde el claro del bosque que llevábamos tiempo visitando era una de las muchas opciones que tenía en mi repertorio.
Ahora ese claro de bosque se había convertido en uno de mis lugares preferidos del castillo y del mundo. En él podía pasar momento maravillosos y sobre todo privados con mi amiga. La primera vez que fui ahí quede anonadado por la tranquilidad y paz que transmitía el lugar y desde ahí, las siguientes visitas fueron cada vez mejores.
El martes, luego del rutinario día de clases, a eso de las 7 pm fuimos a estudiar un poco a las hadas que comúnmente se reunían en el claro. Al parecer eran hadas acuáticas, dado que entraban y salían del agua con una facilidad digna de los peces voladores; esas pequeñas criaturas humanoides, de escamas verdosas brillantes, orejas puntiagudas, alas tornasol traslucido y ojos blancos como las perlas nos miraban con gran curiosidad mientras anotábamos en nuestros pergaminos. Sentados en la húmeda hierba, uno a lado del otro, nos miramos con confundidos por su reacción.
Uno esperaría que en cuanto un humano llegara, fuera mago o muggle, salieran volando o se sumergieran en el agua a esconderse, más sin embargo, seguían mirándonos divertidas cuchicheando entre ellas mientras nos señalaban. Una de ellas, al parecer la más joven, levanto un brazo y con un dedo nos indicó que nos acercáramos. Aunque estábamos al borde del claro, tomando a Astoria fuertemente de la mano, comencé a caminar hacia el centro del mismo sin importarme que pudiéramos caer al agua. La convicción y confianza que me transmitía el hada tenían tal magnitud que nunca imagine que podía pasar cuando la gravedad hiciera efecto.
Efecto que nunca apareció pues, como por arte de magia, comenzamos a caminar sobre el agua… no mejor dicho a flotar sobre al agua. Era una sensación rara, como si tuvieras una fina capa hecha de mullidas nubes bajo los pies, sentías que pisabas algo sin pisar nada mientras en el agua se dibujaban las ondas que provocaba el aire empujado por nuestros pies.
Al llegar al centro del claro, aun tomados de las manos, todas y cada una de las hadas que estaban ahí comenzaron a rodearnos y caminar alrededor de nosotros riendo. Era como una melodía, distintos tonos pero el mismo ritmo. Conforme el tiempo pasaba, la velocidad de ellas iba en aumento hasta llegar al punto de correr. Hubo un momento en que su velocidad se volvió constante pues todas se flexionaron un poco hacia sus respectivas manos derechas y, primero delineando figuras con un dedo sobre el agua, empezaron a elevarse una a una, empezando con la más joven, alrededor nuestro.
De abajo hacia arriba, de arriba hacia abajo, tomando un poco más de agua en cada vuelta, crearon una espectacular cortina de agua alrededor de nosotros. Mire a Astoria que a mi lado, maravillada, observaba todo. Me devolvió una brillante mirada y con los ojos le dije que no podía estar más agradecido por compartir esto con ella. Creí que no llegaría respuesta por no ser Hermione con quien estuviera hablando sin emitir sonido, empero, pude leer un "Gracias Harry… yo también estoy feliz de estar aquí contigo". Tome sus rostro entre mis manos e ignorando a las hadas, acerque mis labios a los suyos; ella cerro sus ojos esperando el contacto, un contacto que nunca llego porque terminamos bajo el agua.
La magia que las hadas ejercían sobre nosotros llego a su fin en el momento en que decidimos dejarlas a un lado y caímos hasta el fondo del claro. Aun empapados y helados por la temperatura que había descendido bruscamente observe, contra mi voluntad, como la ligera ropa de Astoria se ceñía sobre su esbelta y femenina figura. Las piernas, su trasero, su cintura, sus pechos y sus clavículas se marcaban demoniacamente en sus jeans y su camiseta. Esa camiseta era algo peculiar pues en ella había una mano sosteniendo una granada en forma de corazón. Haciendo uso de sus conocimientos, Astoria nos secó completamente.
Yo olvide que estuve a punto de besarla antes de mojarnos, o eso hice hasta que la lleve a su sala común. Después de darle un beso en la mejilla a modo de despedida, note como sus ojos dejaban un rastro de decepción y decepcionado también recordé que antes de lograr mi cometido nos habían interrumpido. Odie que en ese momento mi característico valor Gryffindor se evaporara de mí, haciendo imposible continuar lo que había empezado. Molesto con las hadas y un poco conmigo mismo, me despedí como normalmente lo haría y me fui a mi torre.
Ya ahí, Hermione y Ron descansaban muy juntitos en el sillón de dos personas frente al fuego de la chimenea. En otro momento me hubiera dolido en el alma y me habría ahogado en mis propias lágrimas, empero, ahora solo quería saber la razón de mi momentánea cobardía, casi siempre era impulsivo y no pensaba muy bien las cosas al momento de realizarlas, diferente a esta última vez.
A veces, estar tirado en tu cama una madrugada de miércoles, luego de no dormir, sirve para reflexionar.
— ¿Estas emocionado?—
—Por supuesto… tal vez me toque batirme a duelo con alguien…
—Bueno por eso también… pero yo lo decía por pociones, mañana la terminamos…
Claro que sabía de qué me hablaba, pero trataba a toda costa evitar hablar de aquello. Me ponía los pelos de punta saber que podría pasar mañana con la poción.
Es raro pues, hacia unos segundos, me encontraba emocionado sin realmente haber pensado en mañana; ahora estaba más ansioso que nunca, más porque quería que no llegara el mañana que porque arribara.
Somos los últimos en llegar al domo del club de duelo; todos y cada uno de mis compañeros estaban ansiosos por saber cuál sería el duelo de antesala al Halloween y la profesora ya había comenzado a sacar nombres al azar.
El primero en salir es Greengrass; eso me emociona mucho, pues volver a ver a mi amiga en acción en el campo de batalla es un deleite que nadie puede perderse.
Miro a Astoria esperando saber cuál será su reacción, la cual no tarda en llegar. En sus ojos brilla el fulgor y las ganas de hacer pedazos a su contrincante. Eso solo me hace querer saber lo más pronto posible el nombre del perdedor que se enfrentara a ella.
Pero, inesperadamente, la profesora desaparece la vasija con un movimiento de varita lo cual deja a todos perplejos, incluyéndome.
—Bien… lo único que tengo que decir es que quiero poner a prueba algo que me dijo un alumno hace un tiempo…señorita Greengrass, señor Potter, bajen al campo por favor.
Lamentablemente el pobre perdedor que le hará frente, soy yo.
"—Se preguntara para que lo he llamado señor Potter y también porque no ha participado en ningún encuentro… pues la razón en bastante sencilla, yo quería que se fijara en las habilidades de sus compañeros y me ayudara a elegir en quien debo concentra más mi atención… ¿algunas sugerencias?...
Hemos llegado al centro del campo cuando termina de decirme todo eso, me parece sorprendente que confié tanto en mí y mi juicio. Claro que me he fijado en mis compañeros, pues es lo único que he estado haciendo.
—A decir verdad, la mayoría de Gryffindors que hay en el club, practicaron conmigo durante mi quinto año aquí asique le sugeriría que prestara más atención a los de las otras casas, que yo siento aun las falta mucho camino por recorrer.
— ¿Todos… todos los de las demás casas?— me pregunta de forma inquisidora.
—Bueno… hay sus excepciones como Luna Lovegood que ella también practico conmigo y Astoria que, por lo que he visto, me daría una gran pelea incluso a mí y no pretendo ser arrogante pero es bastante difícil mantenerme el paso…"
"No pretendo ser arrogante pero es bastante difícil mantenerme el paso…" tendría que empezar a medir mis palabras para calcular sus consecuencias. Por esa simple frase la profesora quiere que me bata a duelo con Astoria.
Con la cara llena confusión e incertidumbre miro por última vez a Astoria antes de bajar, pero esa sonrisa que me dirige no es la misma que esas dulces que siempre son solo para mí. Me asusto ver esa mueca en su rostro, no porque fuera algo malo en todo el sentido de la palabra, sino que era algo que no me esperaba.
Un reto. Esa sonrisa solo me indico que Astoria me retaba a ver quién era el mejor. El sadismo, en el buen sentido de la palabra, que lleno su mirada encendió en mí la pasión del combate, hizo que la adrenalina corriera por mis venas incluso antes del encuentro, renovó mi convicción de seguir adelante.
Ya abajo, me sorprendo con el nuevo escenario. Una voz se escucha diciendo "Preparados… listos… ¡ahora!" y me oculto detrás de una gran roca evitando, por pocos centímetros, una bola de fuego que exploto al contacto contra una puerta metálica.
"Un último ataque y tal vez esto acabe… un último ataque y tal vez esto acabe", eso me llevaba diciendo las últimas tres horas. La piedad no tiene cabida en el repertorio de palabras que hierven dentro de la cabeza de Astoria al momento de combatir y casi no la cuento más de una vez. De nuevo la voz de la profesora Relish nos desconcentra.
—Bien… se acabó, suban inmediatamente…—
Haciendo caso a la profesora, subo las escaleras que me llevan a las gradas para encontrarme con ella y mis compañeros. Tres horas lanzando y esquivando hechizos dejan exhausto a cualquiera y yo no era la excepción. Al llegar arriba Astoria, que ya se encontraba ahí, me guiña un ojo haciéndome saber que todo está bien entre nosotros y está satisfecha por ahora.
—De nuevo, ninguno me ha defraudado… y como ambos siguen en pie, ustedes serán los mejores duelistas de la semana… y, si por mi fuera, los mandaría a la academia ahorita mismo. Los veo el viernes… buenas noches.
Mientras todos comienzan a retirarse, apretándola contra mí y dando vueltas, alzo a Astoria del suelo agradeciendo que ella sea la pieza faltante de mi equipo.
—Te aseguro que tendremos esa consideración especial Harry…— me dice con su inolvidable voz.
—De eso puedes estar segura… mejor nos vamos— ella asiente a mi propuestas sonriéndome como solo ella puede hacerlo. Mientras nos dirigimos al castillo, aunque no hay nadie cerca, puedo sentir que alguien nos mira.
Cerca de la 10 pm llegamos a la sala común de Astoria y, como cada noche desde algún tiempo, no quiero que se vaya. Juntando todas mis fuerzas me despido de ella.
—Estoy ansiosa por mañana… descansa Harry—Cada vez que la veo pasar por el retrato del basilisco siento como si otra parte de mi comenzara alejarse nuevamente. Digo otra pues a Hermione la perdí antes de fuera indispensable para mí, perdí el juego sin jugar, perdí cada batalla y la guerra sin tener ejercito con el que luchar. Y lo peor de todo es que es mi culpa.
Lo único que me consuela es que mañana estará lista la poción.
Jueves 31 de Octubre. Un día nada especial para el mundo salvo que es día de brujas, riéndonos de la muerte, riéndonos de los fantasmas, riéndonos de los demonios. Si tan solo supieran que de todo eso que se burlan y ríen es peor que lo que alguna vez pensaron, seguramente escogerían mejor sus celebraciones.
Jueves 31 de Octubre. Un día nada especial para mí salvo por que ese día, hace 18 años, Voldemort llego a mi hogar, ese día asesino a mi padre a sangre fría, ese día mi madre se sacrificó por mí, ese día la maldición reboto, ese día apareció una cicatriz en mi frente; ese día me convertí en "El niño que vivió", en "El elegido".
Jueves 31 de Octubre. Un día nada especial salvo por que hoy la poción estará lista. Dejando de lado todo pensamiento negativo, me había levantado animado por saber lo que sucedería hoy en la última clase, pociones, sin saber que mi día tomaría un giro inesperado.
Luego de un agotador día de clases para muchos, no para mí, nos dirigíamos a las mazmorras a nuestra última clase. Yo iba al lado de Astoria, hablando sobre Hipogrifos y Hombres lobo cuando el característico olor del salón de clases del Profesor Slughorn nos inundó por completo la nariz, mareándonos.
Al entrar vimos cómo cada uno de nuestros calderos estaba a llama alta, hirviendo la pesada mezcla que había dentro de ellos. El color de cada caldero era diferente, era único para cada uno, nunca habría un color igual para dos personas pero al final todos debían quedar de color blanco.
Astoria y yo nos acercamos a nuestras respectivas pociones a concluir lo comenzado dos meses atrás. El último ingrediente era una escama de sirena pulverizada distribuida en doce partes iguales y agregada, una a una, cada tres minutos. La espera se hacía interminable, pues casi y me equivoco con la séptima y la hubiera vertido antes de tiempo sino fuera un buen buscador.
Por fin había acabado el suplicio y el profesor comenzó a examinar cada una de las pociones de atrás hacia adelante del salón. El momento de la verdad estaba a punto de llegar, pues el profesor estaba un afila detrás de nosotros, cuando una maldita e inoportuna voz sonó.
—Profesor Slughorn… ¿puedo…?— el aludido asintió con la acostumbrada mueca de ingenuidad—… bien, vengo a buscar a la señorita Greengrass…—Astoria inmediatamente alzo la mano en respuesta—… La directora McGonagall desea verla…ahora— y sin ninguna palabra más, el chico de Ravenclaw se fue tan rápido como llego.
—Ahora vuelvo profesor…
—Claro niña, tomate tu tiempo.
Con una última mirada Astoria me dijo que no tardaría. Entonces el profesor llego a mi mesa y el martirio comenzó.
—Harry muchacho… es impresionante, es la mejor hasta ahora, junto con la de la señorita Green…
Pero la palabra se quedó atorada en su garganta, pues volteo a ver la mesa de enfrente que correspondía a Ron y Hermione, yo creí que había visto una mejor poción que la de Astoria en la de Hermione, pero mis conclusiones no acertaron para nada.
— ¡Señor Weasley…!— el que llamara correctamente a mi amigo era de sorprenderse—… en todos mis años de enseñanza nunca había visto una mejor poción "positivo affectus"… tan solo vea su color…
Y la reacción del profesor era comprensible pues la poción de mi pelirrojo amigo era del color de las perlas y tan brillante que podría incluso lastimar la vista si la mantenías ahí mucho tiempo.
—Profesor no…— la voz de Hermione se escuchó por primera vez pero el profesor no la dejo terminar.
—Tonterías señorita Granger… deje que su novio también se luzca de vez en cuando. Potter, Weasley pasen al frente y tomen un poco de sus respectivas pociones.
Haciendo caso al profesor, vacié un poco de mi poción en un tubo de ensayo. La mía a diferencia de la de Ron, era de color hueso; mejor que las demás que eran grises e incluso hubo alguna negra. Pase al frente con el tubo en la mano, un poco decepcionado por no ser Astoria con quien estaría al frente, pero si algo bueno podía salir de esto que le agradecería a mi amigo todo lo que ha hecho por mi él y su familia.
Siguiendo las indicaciones del profesor nos tomamos la poción al mismo tiempo en misma cantidad. En cuanto atravesó mi garganta, pude sentir una grata sensación dentro de mí, algo dentro de me hacía feliz, como si nunca hubiera habido dolor dentro de mí, como si nunca hubiera habido pesar y culpa dentro de mí. Las barreras que casi siempre me protegían del mundo exterior desaparecieron dejando entrar todo, absolutamente todo… y comencé a hablar.
—Esto se siente genial… Ron antes que nada, quisiera agradecerte por todo lo que han hecho tú y tu familia, sin su…
—¡Ah cállate si!… ¡no empieces a hablar de que nos agradeces por acogerte con nosotros, cualquiera lo hubiera hecho por el gran Harry Potter, el gran Harry Potter del que me hice amigo; del que por su culpa atacaron a sus "amigos", por ser un estúpido desesperado en el departamento de misterios, del que por acompañarlo en su estúpida búsqueda me separe de Hermione, del que por su culpa y su deber como "elegido" mataron a Fred…!
Cada palabra que escupía venía con el más profundo odio y rencor que alguna vez pudo tener Ron, cada palabra entraba en mí y esperaba el momento en que acabara el efecto de la poción para dañarme.
—… muchas veces me pregunte por que estaba contigo y la respuesta era la misma, te admiraba, quería ser como tu… hasta que descubrí quien eras, un chiquillo maltratado que no sabía de donde venía; Por eso también nunca te dijimos sobre nuestra relación Yo y Hermione, ella accedió a no contarte nada… tú y ella siempre tuvieron sus secretos y yo quería tener el mío con ella… y claro que sabía que te dolería que ella no te contara algo sobre su vida, por eso lo hice, quería que sufrieras como yo lo hice con la perdida de Fred…
Si no hubieras nacido tus padres no habrían muerto, si no fueras un necio compulsivo y paranoico Sirius no habría muerto; si no hubieras sido "El elegido" para acabar con Voldemort, Dumbledore habría terminado con todo antes de que empezara; si no fuera tu amiga, a Hermione no la habrían marcado como la sangre sucia que es, si no…
—Es suficiente Weasley…— la voz del profesor Slughorn retumbo por todo el salón que se había sumido en un pesado silencio desde que Ron empezara a decirme mis verdades.
—Usted cállese viejo chiflado; no sabe más que engrandecer las habilidades de este imbécil aquí presente…
—¡Señor Weasley…!— La directora había llegado en algún momento y con su firmeza callo a Ron. En ese momento la campana había sonado indicando el término de las clases del día. Como pude y con la velocidad de un buen merodeador, tome mis cosas y salí del salón lo más rápido posible con dirección a mi habitación, ignorando lo que sucediera en el salón luego de eso.
A pesar de que las palabras de mi amigo seguían dentro de mí, el efecto de la poción aun no cedía así que decidí mover mi cama a un lado, abrir la trampilla y dirigirme a la torre de Astronomía a pensar un poco.
Puedo sentir como el efecto de la poción comienza a ceder al mismo tiempo que unos pasos apresurados se escuchan en las escaleras y a mi mente llegan todas y cada una de las palabras que se, con seguridad, son verdad.
Astoria había nacido y crecido en una de las estirpes más antiguas del mundo mágico; su padre Michael Greengrass y su madre Anastasia Greengrass, si bien se sabían de "sangre pura" como se les suele decir, no eran totalmente partidarios de la idea pues lo consideraban racista y que denigraba a su sociedad por ese simple pensamiento tan retrograda.
Se codeaban entre otras familias de su mismo "nivel" tales como los Malfoy, los Zabini, los Parkinson etc. Les gustaba su estilo de vida, eso nadie lo dudaba, pero también eran humanitarios, las acciones altruistas que su fortuna financiaba eran una gran prueba de ello, aunque nadie supiera de ellas.
Si las demás familias supieran que iban en contra de sus deseos de poder, si supieran que se asqueaban sus estómagos al solo pensar en utilizar magia oscura, si supieran que repudiaban sus ansias por buscar poder y controlarlo todo a cualquier costo seguramente serian vetados de la forma en que habían estado viviendo y eso no lo podían permitir, tenían una hija de dos años y otra en camino.
La mayor, Daphne, una niña adorable con cabello castaño y ojos negros al igual que su padre, estaba muy emocionada pues tendría una hermanita a la cual enseñaría todo lo que había descubierto del mundo.
En cuanto Astoria arribó al mundo, el quinto mes del año 1980, fue recibida con todo el amor que se le puede otorgar a un recién nacido por sus padres y hermana. Ella había nacido, a diferencia de su hermana, con el cabello negro y los ojos verdes de su madre, que a pesar de no tener más de tres meses de nacido, mostraban unas ganas de vivir y fulgor pocas veces visto en un bebe.
Conforme iban creciendo ambas hermanas lo hacían en gracia y belleza, pues ya tenían varios pretendientes en puerta a los a los 12 y 10 años respectivamente. Daphne a veces envidiaba a su hermana por el color de sus ojos, era lo primero en lo que se fijaban las personas en cuanto se presentaban en algún lugar. Mientras su hermana seguía las enseñanzas de sus padres y viva con humildad con todo y su fortuna incluida, Daphne crecía en egocentrismo y vanidad heredados por sus abuelos paternos, unos racistas de mestizos y nacidos de muggles que harían hasta lo imposible, incluso morir, antes de ver a su familia congeniar con gente de esa calaña. Por esa razón a Daphne no le costaba nada aparentar ser una sangre pura privilegiada.
Astoria siempre recordaría el primer libro que leyó a los 7 años; "Magos y brujas famosos del siglo", más en concreto la pagina 31, donde salía inscrito "Harry Potter el niño que vivió", la sola mención de la palabra niño le hacía creer que no podría ser mayor a ella y no estaba equivocada. Su admiración por el niño de la cicatriz en forma de rayo empezó y creció en cuanto termino de leer su trágica y perturbadora historia, por eso cuando hizo cuentas y calculo que ese niño vivo entraría al Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería el mismo año que entraría ella, no dudo ni un segundo en contarle a sus padres con quien compartiría clases e incluso, si Merlín lo permitía, casa.
En ese momento sus padres la felicitaron y desearon todo su apoyo para que conociera al niño que vivió, aunque por dentro se dañaban a sí mismos por mentirle a su hija más pequeña.
Durante la primera guerra mágica de Voldemort, Michael Greengrass fue introducido en sus filas a la fuerza por sus padres y peleo contra antiguos amigos del colegio que tuvo que matar, pues eran ellos o su esposa. Al término de esta, fue uno de los que alego haber estado bajo el influjo del Imperius, sus padres habían muerto en una de las últimas batallas, y fueron removidos sus cargos.
Con la mención del niño que destruyo al señor oscuro más poderoso que hubiera habido jamás, se le erizo la piel pues sabía que el señor de las tinieblas no estaba muerto. Sabía que esperaba el momento indicado para vengarse del niño, y que este al entrar a Hogwarts solo traería desgracias a sus conocidos y su princesita no correría peligro por relacionarse Harry Potter.
En cuanto llego la carta de Hogwarts para Astoria se lo dijo, rompió los sueños de la niña de conocer a su héroe de su libro favorito. Lo único que le importaba era su bienestar lo entendiera ella o no y sorprendentemente lo entendió. Comprendió las razones de sus padres para no acercarse al niño de la cicatriz, pero no quería decir que no podía verlo de lejos.
Ella esperaba a alguien diferente, pues no había ningún retrato del personaje y tuvo que moldear uno que entrara dentro de los parámetros entre los que entraría un héroe. No esperaba encontrarse al niño flacucho y bajito e inseguro de sí mismo que se puso el sombrero seleccionador en cuanto lo nombraron, y a pesar de eso su admiración no decreció sino fue en aumento exponencial.
Se limitaba a verlo en clases, a verlo casi caer de su escoba en cada partido de Quidditch en el que participaba, a ver como lo despreciaban por creerlo el heredero de Slytherin sin poder ayudarlo, a verlo montar hipogrifos, a verlo combatir dragones, a verlo nadar al fondo del lago negro; a verlo introducirse en una gran laberinto de muerte para salir gritando, a todo pulmón, que Voldemort había vuelto; a ver como lo tildaban de loco por ver algo que nadie más pudo, a ver como permanecía inmóvil sobre el inerte cuerpo de Dumbledore.
Durante el que debía haber sido su séptimo año en Hogwarts pudo notar como todos lo buscaban por todos lados, incluido su padre que fue forzado a entrar a la guerra de nuevo. No fue el mejor ciclo escolar para nadie ni para los Slytherins; las chicas eran raptadas por horas por los mortifagos para luego regresar llenas de mugre y con la ropa hecha harapos y los chicos servían como blancos de práctica de maleficios y maldiciones.
En cuanto llegó la noticia de que Harry Potter había sido visto en Hogsmead, más de la mitad se reunieron buscando una forma de apoyar al "Elegido", encabezados por Astoria. En cuanto el chico se mostró ante el, en ese entonces, director del colegio muchos estuvieron a punto de unírsele cuando la voz de Voldemort hizo temblar las paredes y la intervención de Pansy les consiguió a todos una estadía en los calabozos.
Lejos de rendirse y escuchando como todos se preparaban para lo que se venía, Astoria contacto a su padre por medio de un patronus del cual nunca recibió respuesta. Después de que el asedio al castillo comenzara y los barrotes se rompieran, en el camino hacia el niño que vivo se encontró con un conocido de su padre, el señor Rodolphus Lestrange, el cual de la nada hizo aparecer los cuerpos, blancos como el mármol e inertes como las rocas, de sus padres y hermana con una sonrisa maniaca bailando en sus labios.
La furia y odio que sintió hacia el esposo de Bellatrix fue tal que, con un poderoso y casi mortífero Cruciatus, lo dejo inconsciente y a merced de los aurores que participaron en la batalla. Fue ahí cuando decidió que se convertiría en la mejor auror que hubiera en el departamento. El deseo de ir a ayudar al elegido era grande, pero su familia necesitaba un entierro digno así que se desapareció con ellos hacia el cementerio de su familia. Rogaba hacerlo lo suficientemente rápido para volver y ayudar a su héroe.
Al regresar a Hogwarts cuando estaba a punto de amanecer, vio que no había batalla y nadie peleando. Busco a alguien conocido entre todos los presentes pero solo encontró gente de otras casas y personas desconocidas, entonces lo visualizo. El niño rubio de ojos grises que a menudo estaba en las reuniones a las que iba su familia y con el que nunca hablo, estaba ahí con toda esa gente como esperando algo.
La pregunta salió de sus labios automáticamente "¿Qué pasa?", él respondió pensativo "Todos esperan que no le haya hecho caso y este vagando por ahí con sus amigos", ella iba a preguntarle de que estaban hablando cuando todos comenzaron a salir al atrio principal. El mundo se le cayó en pedazos cuando vio a quien era a quien el gigante profesor de Criaturas mágicas cargaba en sus brazos.
"¡HARRY POTTER HA MUERTO!" toda esperanza de conocerlo casi se pierde cuando escucho el grito de la que alguna vez fuera novia del chico, pero inesperadamente volvió levantarse del suelo y ataco a la serpiente del señor oscuro. Eso le dio la fuerza para seguir adelante con su cometido y ayudarle anónimamente. La batalla comenzó de nueva cuenta y cobro venganza de todas y cada una de las personas que algunas se dijeron "amigos" de su familia, facilitando el trabajo a los aurores.
Hubiera querido felicitar y darle las gracias en ese momento al "Salvador del mundo mágico", pero el saberse la última de su familia le tenía muchas cuentas pendientes en el ministerio, además del luto que quería llevar para honrar a las personas que más amo en este mundo.
El tiempo fuera del colegio, esperando su reapertura, lo utilizo remodelando su mansión y sus terrenos a su gusto, llorando la perdida de sus seres queridos y tratando de superarla. Estudiando y practicando, preparándose para el curso más intensivo que alguna vez tendría en la escuela que se convirtiera en su segunda casa.
Su carta llego el 25 de julio de 1999, 6 días antes del cumpleaños del chico. Pensó en regalarle un presente como agradecimiento por todo lo que hizo, pero desistió ante una negativa de parte él, pues no se conocían. En cuanto llego el primero de septiembre y la cena del gran comedor termino, lo primero que hizo antes que nada fue ir y hablar por primera vez con el que desde su infancia fuera su héroe, darle las gracias y despedirse con un beso. En el momento en el que lo vio y sus ojos se cruzaron, pudo ver un brillo que nunca antes había visto en esas esmeraldas tan parecidas a las de ella. Era amor, el chico amaba a alguien y por la forma en que miraba a su amiga no podía ser otra que la gran Hermione Jane Granger.
Nunca se esperó que el muchacho, que comenzaba a gustarle pues había cambiado mucho en dos años y tres meses, llegara un lunes y se sentara con ella. Nunca se esperó que ese día comenzara su amistad. Tampoco se esperó que un chico como él no fuera correspondido por su amiga que era novia de su mejor amigo. Y supo que la vida le mostraba una oportunidad, una pequeña oportunidad de gustarle a ese chico; el dolor en sus ojos era más que evidente y eso la lastimaba por dentro, verlo anhelando cosas y vivencias que tal vez nunca serian verdad le hacían entregarle todo el cariño y apoyo que guardo, que le hubiera gustado brindarle todos los años que en los que lo miraba desde la lejanía.
Esos dos meses en compañía de él, habían sido los mejores de su vida, salvo por las continuas intervenciones de Hermione en octubre que, aparentemente parecía un poco molesta por la amistad que llevaban; y como sabía que la fecha en que se convirtió en leyenda se acercaba decidió hacer un pedido, un regalo para él. Por eso no había visto como el mejor amigo de Harry le grito todo lo que pensaba de él en lo más profundo de su ser, por eso espero a la directora en su despacho hasta que volvió con Hermione y Ron, por eso cuestiono a Neville sobre lo sucedido en la clase. Por eso anduvo una hora buscando a Harry por todo el castillo, hasta que se le ocurrió en único lugar en el que no había buscado. La torre más alta de Hogwarts como una vez él la nombro. Por eso corría con una mochila sobre su hombro esperando llegar con el muchacho para darle su regalo.
Por eso ahora se encontraba subiendo las tétricas escaleras a toda prisa, con los rayos de la luna inundando todo el ambiente, esforzando sus piernas más de lo necesario y solo hasta que llego arriba lo visualizo, se encontraba mirando hacia la nada pensativo, impasible, acurrucado sobre sí mismo; el viento jugaba con sus cabellos incontrolables dibujando curiosas sombras, con los rayos de la luna, en el suelo. Él la miro, por un momento creyó que todo estaba bien, que no había nada que reparar… o eso pensó hasta que un segundo después, los ojos de él comenzaron a llenarse de lágrimas mientras hablaba.
—Tiene razón Astoria… todo lo que dijo es verdad…— decía entre dientes aguantando las lágrimas causando un enrojecimiento de ojos— si no fueran mis amigos no tendrían que haber lidiado con todo eso… si no me conocieran nadie sufriría, si no fuera como soy Sirius no habría muerto… si no…
Y no soporto más, se desplomo frente a ella y comenzó a derramar todas las lágrimas que no había dejado libres desde que Hermione lo despreciara. Astoria se acercó rápidamente sin decir ninguna palabra y lo abrazo, se recargo en una de las columnas que sostenían la cúpula de la torre, lo apretó contra su pecho dejándolo liberar el dolor de amar sin ser amado.
Lo ocurrido después de la batalla para Hermione Granger no fue fácil, pues aún tenía que encontrar y traer a sus padres de vueltas. El tiempo que paso en la mansión de Harry fue muy solitario, a pesar que todas las atenciones que le dirija su azabache amigo. El haber dejado inconcluso lo que sucedería entre ella y Ron la mataba por dentro, siempre le había gustado aunque ni ella lo supiera y que se fuera a vivir su duelo aparte le molestaba un poco pero lo entendía, ella conocía lo que era perder a algún familiar, tal cual lo es un hermano o tus padres.
Los siete meses que estuvo en Grimmauld place, esperando noticias de sus padres gracias a los contactos que Harry había conseguido, se le hicieron eternos pues le recordaban la época en que viajo sola con Harry en busca de los Horrocruxes. En esos tiempos, un baile le había levantado el ánimo enormemente, ahora cada vez que Harry intentaba hacer lo mismo se reusaba, no quería ser grosera pero se impacientaba muy fácilmente; ya no había nadie a quien derrocar y el encontrar a sus padres era ahora su máxima prioridad.
En cuanto los encontró y les devolvió la memoria, inmediatamente se fue con ellos al mundo muggle. Se pasó tres meses maravillosos con ellos, poniéndolos al tanto de todo lo que hizo, ocultando la herida que la marcaba como una nacida de muggles, pensando en que pasaría ahora que todo estaba tranquilo.
Su mama siempre le cuestionaba sobre su mejor amigo, que si el sentía algo más que amistad por ella, a lo que siempre respondía que no, aunque un dolor imperceptible se cernía sobre su pecho; o que si ella sentía algo por él y la respuesta era la misma.
Hasta que llego Ron el 2 de Mayo, a un año del final de la guerra, pidiéndole una cita. Se había emocionado demasiado que no le dio importancia a su vestimenta y salió con él con los jeans y la blusa que traía puesta. Ese día bajo un árbol cercano a su casa se hicieron novios… y la petición del pelirrojo desestabilizo a la castaña.
El chico no quería que Harry se enterara de su relación, quería tener su secreto con ella, uno que ni Harry supiera. Y ella tan emocionada y embobada como estaba, acepto sin medir las consecuencias como siempre lo haría.
Desde entonces corto toda comunicación con su mejor amigo, pues de comunicarse con él, le diría todo y Ron no se lo perdonaría. Cada semana se veían en algún lugar distinto, era como lo había soñado desde su sexto año escolar, Ron siendo caballeroso y dedicado con ella, siempre atento a algo más que si mismo y la comida.
Su carta de invitación a Hogwarts llego el 31 de julio de 1999, durante una de sus salidas con Ron a algún sitio muggle que él quisiera conocer. No la vio sino pasada una semana y con ayuda de sus padres comenzó a preparar todo para su último ciclo escolar en Hogwarts. El querer trabajar en el ministerio de magia requería mucho esfuerzo en los EXTASIS y seguramente ella seria de las mejores de toda la historia; eso le había comentado Ron y por ese simple y vacío comentario dejo el estudio a un lado para concentrarse en su novio.
El primero de Septiembre no tardó en llegar y como era la costumbre llego a La madriguera un día antes junto con sus padres. Todos los Weasley y sus padres preguntaron si sabían algo de Harry o si lo verían allá, algo que ni Ron ni Hermione supieron responder.
El domingo primero de Septiembre alrededor de las 9:55, todos corrían en la estación King´s cross hacia la plataforma 9 3/4. Llegando un minuto antes de que la locomotora comenzara su marcha, se despidieron de sus padres y amigos a los lejos mientras el tren aumentaba la velocidad.
Inmediatamente buscaron un compartimento vacío, en el cual quedarse. Ginny encontró lugar con Luna y otros de sus amigos de cursos anteriores y ellos no tuvieron otra opción que tratar de encontrar a Harry. Luego de diez minutos lo localizaron en un compartimento que se les hacía conocido, aunque no sabían por qué.
La noche que los nombraron premios anuales a ella y a Harry se enteró porque se le hacía tan conocido. En ese vagón se conocieron y no lo había recordado, mentalmente se había reprochado no recordar algo tan importante en su vida. La siguiente semana fue realmente dura, pues tenía que verse con Ron a escondidas de cualquiera y no era fácil. Luna casi los descubre en más de una ocasión con las manos en la masa.
Solo hasta que le dijeron a Harry de su relación pudo sentirse tranquila, o mejor dicho, hasta que Harry los descubrió besándose en la madrugada en la torre anual pudo sentirse tranquila. El ver que los felicitaba con sinceridad y amigablemente la tranquilizó, pero muy en el fondo de si esperaba ver una escena de celos, espera ver que Harry les recriminara el no haberle dicho, pero nada de eso sucedió.
Las semanas siguientes, en vez de mejorar iban empeorando poco a poco, pues Harry no se separaba de su nueva amiga Astoria Greengrass. Hermione comenzaba a sentirse rara cuando los veía juntos, riendo como si fueran amigos de hace mucho tiempo, cuando su más antigua amiga era ella y solamente ella. En un momento llego a creer que podrían ser celos pero lo desecho automáticamente.
Del día de su cumpleaños no recordaba mucho salvo unas cuantas palabras que la inquietaban como lo eran "Déjame en paz, amiguita, cuidarme, a mí misma;" y se prometió no volver a tomar de esa manera. Durante todo octubre trato de acercarse más a Harry, sentía la necesidad de estar con él y ayudarlo como en los viejos tiempos, pero siempre que lo encontraba con él también estaba la chica Greengrass y su sola presencia la molestaba.
Cuando a Harry se le enterró una varita mal destruida en el brazo, olvido todo pensamiento racional y corrió a ayudar a su amigo, su sorpresa no fue grande pues Astoria ya se encontraba sosteniéndolo evitando que cayera. Durante su estancia en la enfermería trato de estar con él todo el tiempo posible, pero a la única que le dejaron estar fue a Astoria, de nueva cuenta.
Desde que vio a Harry con su nueva amiga sobresaliente, se propuso comenzar a estudiar otra vez. El inicio fue pesado, pues después de tanto tiempo de no leer un libro, el recobrar el camino es difícil. El ayudar a Ron en clases se volvió algo rutinario en cada clase, sobre todo en pociones, donde le ayudaba con su poción "positivo affectus"
Esa simple poción que pudo haber mandado al caño nueve años de amistad por un simple error. Cuando el profesor Slughorn se encontraba revisando las pociones, la de Ron no estaba cerca de estar lista, de hecho era negra como la noche y burbujeaba asquerosamente, en algo debió haberse equivocado. En un desesperado intento por ayudar a su novio pronuncio un silencioso "Coloris mutatio" que la cambio de consistencia y color dejándola como la pureza misma.
Trato de advertir al profesor y que eligiera la de alguien más, pero fue demasiado tarde, los hizo pasar al frente. Por eso fue llevada junto con Ron a la oficina de la directora a recibir su castigo por romper las reglas, por eso se quedaría una hora limpiando cada mazmorra del pasillo por dos semanas. Supo quién había advertido a la directora del engaño cuando vio a los ojos al retrato del profesor Dumbledore. Estos lejos de demostrar el afecto de siempre, solo mostraron un brillo de decepción.
Por eso por primera vez en mucho tiempo discutió con Ron, por eso lo saco de la torre anual y por eso ahora se encontraba pensando donde podría encontrar a su mejor amigo, hasta que recordó el regalo que le había hecho Harry, el segundo mapa el merodeador. Aquel regalo con el que se había sentido tan bien junto a él mientras "hacia su ronda", acurrucada contra él frente al fuego de la chimenea… o eso hizo hasta que él decidió irse y dejarla sola con un vacío dentro de ella que no supo explicar.
El mapa marcaba el lugar en donde se encontraba cada persona en el castillo y lo localizo en la torre de astronomía, su nombre aparecía inmóvil, lo que indicaba que estaba sentado. Dejando el mapa en su cama, salió de la sala común a toda prisa esquivando a cada alumno que se interponía en su camino. Esperaba llegar antes de que Harry hiciera algo de lo que se podía arrepentir, esperaba llegar y hacerle sentir mejor, hacerle sentir que no estaba solo.
Cuando estaba a 10 escalones de alcanzar la cima de la torre más alta, escuchó a alguien llorar, pero no era un llanto normal… este estaba tan lleno de dolor y pesar que si lo escuchabas y te ponías en sintonía con él, tú de igual forma te pondrías en las mismas condiciones. Sabiendo que era su oportunidad para hacer sentir mejor a Harry, subió sin hacer ruido para no asustarlo, pero la escena que presencio la asusto a ella y le rompió el corazón.
Harry estaba llorando abrazado a alguien si, pero ese alguien no era ella, era Astoria Greengrass quien lo sostenía entre sus brazos. Creyéndose una intrusa se alejó y comenzó a bajar las escaleras comprendiendo todo lo que había estado haciendo… Salió de su trance completamente y se asustó de sí misma, se había ensimismado tanto en que su relación con Ron funcionara que había descuidado sus estudios y se alejó de su mejor amigo dando pauta que alguien más ocupara su lugar como la única persona frente a la que Harry Potter desnudaba sus sentimientos y lloraba abiertamente. Eso fue justamente lo que le rompió el corazón y le dejo un gran vacío en el estómago mientras se dirija de nueva cuenta a su habitación, derramando unas cuantas solitarias lágrimas.
Una hora después de estar liberando todo lo que tenía dentro desde hacía semanas, me separo de Astoria avergonzado.
—Lo siento Astoria… ¿Quién te dijo lo que paso…?
—No te disculpes… fue Neville…hice que me lo dijera.
—…de verdad Ron tenía razón…— No pude terminar la oración pues con una cachetada Astoria me hace reaccionar. Sentir como su mano deja caliente la zona que acaba de abofetear me deja en claro que ella únicamente quiere hacerme ver las cosas desde su perspectiva.
—Escucha Harry y escúchame bien… tú no tienes la culpa de nada, los únicos que tienen la culpa son nuestros ancestros y la misma sociedad mágica que con su despotismo y racismo crearon a ese vil ser llamado Voldemort…entiende que no eres el culpable de nada, ni de la muerte de tus padres, ni de la de Sirius, ni de la de nadie. Y si Hermione no puede ver cuánto la amas, es su problema… si lo sé no me preguntes desde cuándo, pero lo sé, he visto como la miras y el verte sufrir cada día por verla con tu mejor amigo me mata como no tienes idea...
El conocimiento que Astoria tiene sobre mí me abruma y alegra al mismo tiempo, saber que hay alguien con quien puedo contar me hace sentir un poco mejor. Separándome de ella y con paso vacilante, voy hasta el barandal de la torre. Los terrenos del castillo parecen destilar magia bajo la estrellada noche, el lago negro parece tener una profundidad infinita, los threstrals van y vienen recorriendo el Bosque prohibido como anónimos vigilantes. La brisa entra y sale en la torre tan rápido que apenas disfruto del rastro de perfume que se lleva consigo. Y reanudo la conversación pendiente.
—Gracias… no hago esto muy a menudo; el permitirme la debilidad de llorar es… eres la segunda persona frente a la que lo hago así.
— ¿Y quién es la otra?— su curiosidad y sola presencia me saca siempre una sonrisa. Girando la cabeza, le doy la respuesta con la mirada y de cualquier manera se la digo.
—Hermione…— Digo con pesar
—No sabes cuánto me alegra saber eso Harry… entonces yo también tengo algo que decirte…cuando entramos a Hogwarts y nos iban a seleccionar en nuestras casas, el sombrero me dio la oportunidad de escoger entre Gryffindor y Slytherin… quería escoger Gryffindor y conocer al "niño que vivió", ser su amiga y compañera, pero las razones por las que escogí Slytherin tú ya las conoces… a veces me pregunto qué habría sido si, en ese entonces, hubiera escogido a Gryffindor.
Si Astoria hubiera escogido Gryffindor… la sola idea de haberla conocido mucho tiempo antes me pone eufórico de la alegría. Conocer a la niña que se convertiría en la mujer que esta frente a mí, dándome todo su apoyo, habría sido genial. Las nubes ocultan tras de sí a la luna, impidiendo que sus rayos se cuelen por ellas, y por consecuencia, impidiéndome ver el rostro de Astoria.
—Harry...— con la mención de mi nombre pongo toda mi atención en ella—… sé que te gusto…—la sorpresa se impregna en mis facciones de tal forma que incluso me duelen; si ella sabe eso entonces sabía algunas de mis miradas eran, algunas, bastante libidinosas—… y tú a mí también me gustas…— la llama de la esperanza se prende en mi interior y recorre cada vena de mi cuerpo regresándome la vitalidad perdida—… independientemente de que ames a tu mejor amiga, date la oportunidad y dame la oportunidad de sanar y curar todo el dolor que la vida te ha causado… déjame hacerlo hasta que ella se dé cuenta de lo que sientes o hasta que tú la olvides, lo que suceda primero, entonces serás libre de tomar la decisión que consideres correcta. Déjame estar a tu lado de ahora en adelante…
La madurez es algo que muy pocas personas logran conseguir y Astoria es una de ellas, me pedía que estuviéramos juntos, a pesar de mi amor por Hermione. Las reacciones involuntarias de su cuerpo reclaman mi atención como la miel a las abejas. Sus ojos verdosos brillantes anhelando una respuesta, su respingada y colorada nariz a causa del frio, las sonrojadas mejillas, sus carnosos labios rosados, el cuello ligeramente inclinado mostrando la pálida piel; el aire que entra y sale llenando sus pulmones, alzando y bajando su pecho armoniosamente. Hipnotizado respondo.
—Yo ya también había pensado en eso… pero determine que no sería justo para ti, que este contigo cuando la amo a ella…
—Como te dije será solo hasta que tomes una decisión sobre lo que es mejor para…
Y sin contenerme más, actuando impulsivamente como era mi costumbre, no la deje terminar y la bese tomándola de la cintura, como me hubiera gustado hacerlo en el claro del bosque prohibido. Su respuesta no tardó en llegar y sus labios comenzaron a bailar el mismo ritmo que los míos. Su sabor era diferente a cualquier otra cosa que hubiera probado antes. Eran dulces como el chocolate, tan adictivos que el pensar en ellos te hacia agua la boca; y a momentos tan picantes como el tradicional chile habanero, que si te lo comías a mordidas podías sentir el infierno en tu boca; un delicioso sufrimiento.
Las reservas de aire en mis pulmones estaban en un punto crítico y, reticente, me separe solo unos centímetros de ella. Nuestras respiraciones agitadas se combinaban en medio de nosotros y abriendo los ojos, no sé en qué momento los cerré, veo el sonrojo color sangre que adorna sus mejillas. Ella al momento me mira y me sonríe complacida por el trabajo bien hecho. Extasiado por saber que mi beso le gusto, la abrazo pasando mis manos por su cintura. Una correa se atora con una de mis manos y veo la mochila que tiene colgada de su hombro.
—¿Qué es eso?
—Oh ya lo veras querido…
Si algo caracterizaba a Hermione Granger era ser insistente y aferrada a una idea en cuanto esta llegaba a su cabeza. En vez de dirigirse a su habitación como había pensado, regreso sobre sus pasos y espero pacientemente a que ambos chicos bajaran. Una hora estuvo esperándolos pero ninguno bajaba, así que subió a encararlos. La puerta estaba entre abierta, justo como la había visto antes, lo que indicaba que seguían adentro.
Vio Harry abrazando a la chica Greengrass por la cintura y escucho la pregunta que él le dirigió.
—¿Qué es eso?
—Oh ya lo veras querido…- ella comenzó a sacar un bulto envuelto en papel de correo— por esto me llamo la directora, como no pude mandarte nada en tu cumpleaños y sabía que esta fecha era especial para ti, decidí traerte este regalo..
Harry tomo el paquete y lo desenvolvió apresuradamente para ver su contenido. El asombro en su cara era muy notorio.
—Era de mi padre… te lo pones en el antebrazo, introduces la varita dentro de la ranura y con un movimiento de muñeca esta sale directamente a tu mano. Vuelve a su lugar con el mismo movimiento.
Un pedazo de cuero atado con correas que se sujetaba al antebrazo de preferencia del usuario, con un complicado sistema de pequeños engranes que hacían toda la magia del movimiento retráctil. Los magos antiguos lo usaban en los duelos pues era muy cómo y práctico pero con el tiempo su uso se fue olvidando y pasaron a la historia.
—No sé qué decir… Gracias, pero no debiste hacerlo.
—Claro que debía, yo quería que mi novio tuviera algo que me perteneciera.
Novio… la palabra novio dejo en shock a Hermione, pero regreso inmediatamente al recordar algo que había olvidado. El cumpleaños de su supuesto mejor amigo… había olvidado el cumpleaños de Harry; recordó que ese día había salido con Ron a un antro, a conocer la sensación de la que hablaban todos los jóvenes muggles. En un momento, una balada lenta inundo el lugar y solo las parejas se adentraron en la pista de baile al compás de la tonada.
En su momento no la reconoció, pero ahora sabía que esa era la canción que había bailado con Harry en la tienda de campaña; esa era su canción de ellos dos y la había bailado con alguien que los abandono, dejándolos a su suerte.
Lo miserable que se sintió no podía ser explicado con palabras, además no tendría tiempo pues las voces de Harry y Astoria volvieron a escucharse.
—Es tarde… mejor nos vamos.
—Sí, estoy cansada…
Como la amiga del quebrantador de reglas número uno de Hogwarts, se alejó lo más pronto posible y cuando percibió que nadie la escucharía, comenzó a correr, ahora si, a su habitación a pensar relajar un poco su cabeza que era un remolino de pensamientos.
Llegamos a la sala de común de Slytherin y como siempre, no quiero despedirme de ella.
—Bueno nos vemos mañana… te quiero.
—Yo también te quiero… descansa— y con un sutil roce de labios me despido de ella como lo imagine cientos de veces.
Con todo y los acontecimientos del día, no puedo más que sentirme dichoso de tener a alguien a quien querer… y que de igual forma me quiere. Benditos sean los giros que tiene la vida.
Por fin aquí esta, lo hubiera subido ayer, pero quería que quedara lo mejor posible, así que espero que haya sido de su agrado.
Luna White 29: Me agrada saber que el capítulo te gusto. Como harry aqui tiene 19 años y no pudo vivir bien su adolescencia, como yo lo veo, le hago pasar situaciones que expongan su agrado hacia el sexo opuesto y a veces es bastante divertido imaginar sus reacciones. Sobre si Astoria ama a Harry, en este capítulo dejo claro este aspecto. Espero que sigas al pendiente de las actualizaciones y sigas dejando reviews, gracias y hasta la próxima.
miriam 9: Gracias por el review y sobre lo que dices... recordaras que en una parte torturan a Hermione, Harry se refiere a la marca que le dejan en su brazo izquierdo , que es por donde él sangraba en ese momento. De nuevo gracias por el review.
Melina Kudo Ozora: Gracias por comentar, de verdad se aprecia demasiado cada reviews que dejan. Espero que este capítulo te deje satisfecha en cuanto a Harry, Astoria y Hermione. Hasta la próxima.
HGHP95: Gracias por seguir leyendo la historia, en cuanto a este capítulo dejo en claro algunos aspectos relacionados con tu comentario. Espero que este capítulo te haya gustado y nos vemos la sig. semana.
Dannie: Que bueno que tuvieras libre un momento para dar tu opinión, gracias por leer la historia y seguirla cada semana. Si bien las razones del comportamiento de Hermione no quise dejarlas tan explicitas o eso trate, ahí están todas y cada una de ellas. Espero seguir viendo comentarios tuyos en un futuro no muy lejano, de nuevo gracias.
UsagiYadi: Es bueno saber que te gusta lo que maquino mi mente y no te preocupes por la actualización, si el lunes no está, a más tardar el miércoles de cada semana estará el nuevo capítulo. A veces son cortos porque aunque me gusta la cantidad, la calidad tambien es un factor importante y no quisiera llenar 30 páginas de word con cosas sin sentido. Gracias y espero seguir viendo tu nombre en la lista de reviews.
pax399: Gracias por seguir la historia y espero que te haya gustado este capítulo especial.
hyugaharuka: Mi pareja favorita de hecho es Harry/Hermione, ahora también es Harry/Astoria. Gracias por el review, ojala este capítulo te haya gustado.
Aldrin71: Gracias por el review y me alegra que te guste esta historia. El personaje de Astoria me gusto por muchas cosas, lo había visto en otro fic en donde nada tenía que ver con Harry pero aparecía en el mismo y su nombre me gustó mucho, siento que le da carácter al personaje que moldees. Ojala el capítulo te haya gustado tanto como a mí me gusto escribirlo.
A todas las personas que no comentan pero siguen el fic cada semana, les agradezco su fidelidad y confianza. Esperando que este capítulo haya sido de su agrado, me despido hasta la próxima semana. Gracias y no olviden dejar un review que es lo que me alienta a seguir trayéndoles un capitulo nuevo cada semana.
